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[FB] Compañeros al fin y al cabo. (Megerah)

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Re: [FB] Compañeros al fin y al cabo. (Megerah)

Mensaje por Megerah el Miér Dic 28 2016, 18:21

La rubia enarcó una ceja, divertida. Aquel dragón y su tono desenfadado le daban pie a no estar tan tensa, desde luego. Megerah no era mujer que se amedrentaba ante un dragón con exceso de ego. Algo demasiado común en la Inquisición. Estaba acostumbrada a lidiar con ellos… pero, Ezélionn parecía emperrado en romperle los esquemas esa noche. ¿Hasta dónde era capaz de llegar?- ¿Por qué? -inquirió con curiosidad- ¿Acaso pretendéis convencerme de que no sois un orgullo o altivo dragón? -lo picó. Aquellas dos “cualidades” -dependiendo del contexto-, eran propias de aquella raza. Megerah tenía claro, a estas alturas, que aquel dragón difería en comportamiento con respecto al resto.

Escuchó al dragón conforme andaban, haciéndosele hasta divertido el que su afilado humor le causara interés. La reacción normal solía ser rechazo y hasta enfado. Aquella diversión se tornó en cierta sorpresa con la pregunta retórica añadida-. La confianza no es algo que pueda ganarse en una noche. Además, sois dragón. Motivo suficiente para la que ha sido humana y esclava desde que tiene uso de razón. -apuntó la rubia, perdiéndose parcialmente en esos intensos y claros azules del contrario-. Apenas unos meses me separan de una vida entera de esclavitud. ¿Qué son esos pocos meses en comparación con veintisiete años en cuanto a cambiar costumbres se refiere? -quiso explicar también, dando a entender que el voseo llevaba con ella desde que tuvo uso de razón para empezar a usarlo. Vivió también entre dueños, dragones, aristócratas... Gente importante en la sociedad dracónica. ¿Quién se atrevería a ganarse la confianza suficiente para dejar aquel tipo de apelativos impersonales y en exceso respetuosos? Erah, desde luego, prefería pecar de cautelosa.

Megerah no acalló una carcajada por la ocurrencia de Ezélionn-. Por favor, ¿por quién me tomáis? Me falta una sola cosa para que pudiérais llamarme así. -enunció con ambas cejas alzadas. La diferencia de razas seguía siendo insalvable en cuestión de jerarquías. Erah casi podía carcajearse durante un buen rato por la sola idea de que su nombre fuese precedido por un título tan alto como era el de Lady. La rubia era realista en demasía con estas cosas. Suspiró, arrastrando una pequeña risa cuando el dragón le tendió el brazo, aún con tono jocoso. Ella alzó la mano, pero no para agarrarse a él. En su lugar, lo palmeó un par de veces, con suavidad, antes de llevarlo de nuevo a su posición, pegado al cuerpo del inquisidor-. Guardad vuestro brazo para damas de verdad. Disto mucho de ser una de ellas. Lo sabéis tan bien como yo. -no por nada, Ezélionn había sido testigo de su destreza en la lucha aquella misma noche. Puede que la rubia tuviera un porte elegante y un aire digno, pero su imponente gesto y su franqueza y espontáneidad hacían de ella una mujer dificil de alcanzar. Por muy humana o desafiada que fuera.

La tranquilidad, bien merecida después de su participación en aquella misión fluyó en los movimientos de la rubia, en su vuelta al castillo, en más que grata compañía. Algo que Erah dificilmente admitiría en voz alta. Mantuvo su vista en el empedrado, ya próximos a su destino, cuando la voz de su compañero volvió a quebrar el silencio, suavemente-. Hmm... -pensó su respuesta durante un par de segundos más, antes de proseguir-. Tampoco estoy tan cansada, pero no voy a esperar a que me traigan a la mujer. -podían tardar aún un rato largo, conociéndoles. Todo ello contando que todavía la dejaran a ella hacerse cargo de aquel interrogatorio-. El papeleo no me desagrada tanto como a otros dragones. -una sonrisa ladina se pintó en su semblante, antes de que volviera a mirar a Ezélionn-. ¿Por qué? ¿Tenéis alguna alternativa que queráis ofrecerme?





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Re: [FB] Compañeros al fin y al cabo. (Megerah)

Mensaje por Ezélionn el Jue Dic 29 2016, 03:15

Ezélionn no contestó cuando ella le preguntó si iba a tratar de convencerla. Simplemente se limitó a negar con la cabeza esbozando una sonrisa divertida. Era dragón, era orgulloso y quizás altivo, pero como ya había demostrado y dicho en varias ocasiones, dentro de aquello todos eran compañeros y merecían el mismo trato, al menos por su parte, claro. “La confianza no se gana en una noche”, le había dicho la misma mujer que largo rato atrás le había salvado y ayudado en más de una ocasión. ¿Acaso no debían confiar los compañeros los unos en los otros? Tal vez en la Inquisición no, pero tan solo le había dicho que podía tutearle.

- Una eternidad para ti. – Le devolvió la mirada – Un parpadeo para mí. – Acabó diciendo después de escuchar a su compañera. Era interesante saber que era lo que había ocurrido con su vida antes de estar en la Inquisición. ¿Cómo había acabado allí? Quiso preguntar y saber más de su historia, pero consideró que aquello quizás era un exceso de confianza y prefirió no ir más allá – Oh cierto, te falta ser dragona. Bueno, puede ser un secreto entre nosotros. – Bromeó guiñándole un ojo a la rubia mientras continuaba andando junto a ella. No le sentó mal que rechazara su brazo en absoluto, es más, de haberlo recordado quizás hubiera lamentado que lo hiciera, pues en aquella parte de sus recuerdos que aún no lograba encontrar se había visto en más de una situación paseando con una mujer humana del brazo, una que curiosamente podría apostar a que daba la misma guerra que aquella con la que iba de vuelta al castillo – Hablas como si una mujer que sabe luchar no pudiera ser una refinada dama fuera del campo de batalla. – Una media sonrisa se acomodó en sus labios – Aun así, respeto tu decisión, espero que no lo hayas tomado por un gesto de coqueteo. – Ni mucho menos, no es que estuviera de mal ver… Dejaba en evidencia a muchas dragonas que había conocido, pero a él jamás se le ocurriría tal cosa. ¿O tal vez sí? Tal vez incluso ya lo había hecho.

Todo se había mantenido tranquilo hasta que él había hablado de nuevo. Al parecer el papeleo iba a ser lo único de lo que se iban a encargar después de todo, aunque tras las palabras y la última pregunta de Megerah el dragón se vio sorprendido por completo y casi no supo que responder – Eh… - Dudó unos instantes, ¿qué otra cosa podía ofrecerle? – Lo cierto es que aparte de una conversación amena mientras terminamos los informes, no se me ocurre nada más. ¿Acaso habías pensado en algo? – Preguntó tratando de no parecer demasiado interesado en aquello. Una vez atravesaron las puertas del castillo, todo pareció volver a la normalidad. Había otra atmósfera en el interior de aquellos muros, una calma inquieta, pero se podía respirar tranquilidad a aquellas horas que ya no había nadie moviéndose entre las salas y pasillos, exceptuando algún esclavo presuroso de volver a la alcoba de su amo o algún que otro guardia al que le había tocado la vigilancia.

Con total soltura, Ezélionn caminó en dirección a una de las salas que estaba situada en el pasillo en cuyo final se hallaba la entrada a las mazmorras. La sala había sido adaptada tiempo atrás con todo lo necesario para que los Inquisidores la usaran para consultar información, hacer el papeleo o celebrar alguna que otra reunión pequeña cuando había asuntos urgentes que debatir – Cuando entras aquí es cuando te das cuenta de que no todo en este trabajo se basa en perseguir, arrestar, torturar o matar a los que se oponen a la Reina. – Miró a un lado y a otro, parecía que la sala llevaba días sin usarse – Aunque por lo que puedes ver, muchos no ven las cosas de esa misma forma y se pasan el día haciendo lo que les da la gana. – Frunció el ceño – Luego todo son pegas y nadie sabe cuándo se han hecho o quedan por hacer las cosas. – Suspiró en lo que se acercaba a un escritorio para coger algo de material con el que poder redactar los informes acerca de la misión que habían llevado a cabo aquella noche. Pero antes de sentarse, el dragón pareció caer en algo evidente y se acercó hasta uno de los escritorios, se agachó para quedar a la altura de uno de los cajones más bajos y después de abrirlo rebuscó un poco en este – Aquí está. – Murmuró con malicia en la voz mientras extraía una botella de vino del interior del compartimento. Se giró para observar a Megerah y ladeó ligeramente la cabeza – Yo no lo he guardado aquí, pero agradezco al que lo haya hecho y se haya olvidado de él. – Dijo mientras alzaba las cejas con gesto divertido – Faltarían un par de vasos y como dudo que quieras usar los tinteros como recipientes para beber, tocará hacerlo directamente de la botella. – Explicó mientras tomaba asiento y se disponía a comenzar a redactar lo sucedido en el pergamino. Quizás ya no parecía tan serio como cuando había empezado la noche, aunque perfectamente podía ser por aquella grata compañía.




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Re: [FB] Compañeros al fin y al cabo. (Megerah)

Mensaje por Megerah el Lun Ene 02 2017, 16:40

La rubia sonrió ladina por esa primera contestación del dragón, llegando a pensar que no había llegado a entenderla. Su enfoque inicial era por la simple excusa de mantener las distancias en el trato. ¿Toda una vida de esclava -sí, un suspiro para él en realidad-, como para ahora aprender a olvidar las formas? Megerah ni se lo planteaba. Era bastante mejor, pecar de prudente y escudarse en una vida que juraba que ya no volvería a llevar. No en sus circunstancias. No con su antiguo dueño, Moloch.

Casi rió con incredulidad, sin apartar la mirada de la del dragón-. Desde luego, hablo como una humana. Sé perfectamente que las dragonas se valen en ambas artes. -la guerra y la corte. Cada una con sus diferentes bailes y protocolos. Una humana o desafiada, sólo podía entrar en la segunda como una simple esclava. Las posibilidades de que pudiera ascender a dama eran nulas. Aunque Megerah tenía un porte de aire real que en esas esferas ya la hacía ver tan refinada y resuelta como cualquiera de las mujeres dragonas que hubiera. No obstante, ella siempre había tenido clara su posición. Nunca tuvo aires de grandeza, a pesar de haber sido confundida con dragones múltiples veces.
Una de la cejas se le disparó, por contra, con su comentario concerniente a un supuesto coqueteo por parte del dragón. Erah no se escandalizaba ya por algo así-. Soy prudente, dragón. Si queréis que lo interprete como tal, vais a tener que insistir. -murmuró divertida, con ese reto velado, casi jugando con Ezélionn. Él se lo había puesto en bandeja y ella no había podido evitar tantearlo.

Con un ápice de decepción, Megerah enarcó las cejas un segundo, al ver que el dragón era lo suficientemente inocente como para no entrar en ese juego de la tentación que solía ir de la mano con ella. Al menos, en apariencia, era inocente. O, ¿tal vez estaba demasiado cansado? Con ese humor sibilino que la rubia había visto en él, le extrañaba sobremanera que no hubiese captado esas intenciones escondidas… -. En nada en particular. -contestó, con fingido desinterés, encogiendo ligeramente uno de sus hombros. No, definitivamente, lo tenía que haber hecho aposta. No obstante, Erah no insistió. Ya tendría ocasión, si Ezélionn le daba pie.

La rubia se dio cuenta que, después de todo, aquella misión... y en concreto, la compañía del inquisidor había sido mucho más llevadera de lo que había podido esperar. Ella, que ya venía de otra intrusión que había resultado ser un verdadero desastre y adalid de descoordinación por culpa de ese afán de protagonismo de los dragones, admitía que ya iba con predisposición a otro fracaso. Pero Ezélionn le había sorprendido, colaborando con ella y tratándola como una compañera en vez de como una subordinada, a los pies de todo dragón. Así, habían podido trabajar juntos, en equipo, con unos resultados inmejorables. De hecho, el camino de vuelta, se le hizo apenas largo. Tan sólo se dio cuenta cuando ya estaban de camino a las mazmorras, por la humedad y el olor a podredumbre que llegaba de ellas.

A la rubia no le agradó, en absoluto, aquella sala a la que el dragón la llevó. Era oscura, lúgubre, incómoda para manejar y escribir informes. Ella, sin duda, prefería hacerlo en la biblioteca, un sitio lleno de luz y tranquilidad, que ayudaba a la concentración mucho más que aquel tugurio húmedo y triste. Escuchó las palabras de su compañero mientras sus azules escrutaban la estancia, concordando en pensamiento con ellas. Pero lo que llamó su atención fue esa postura que adoptó Ezélionn, arrodillándose, buscando algo. La rubia frunció el ceño, curiosa. Enarcó una de sus doradas cejas cuando, por fin, el dragón le enseñó lo encontrado. Sonrió de lado, cruzándose de brazos. Tuvo la tentación de poner en duda la propiedad de esa botella bien escondida que él por casualidad había encontrado. Pero fue Ezélionn quien siguió hablando. La mujer terminó por inspirar y espirar largamente-. Soy menos escrupulosa de lo que pensáis. -aseguró tomando asiento al otro lado del mismo escritorio que había elegido el inquisidor. Justo frente a él. Megerah no perdió la sonrisa que podía esconder tantas segundas intenciones, en ningún momento-. ¿Seréis quien redacte o lo haré yo? -preguntó finalmente, tras una pausa de pocos segundos en los que la mujer alternó la mirada entre el dragón, la botella y los papeles aún en blanco.
Siendo práctica, Megerah no le veía sentido a escribir el mismo informe con dos tipos de letra, tampoco. O uno u otro.





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Re: [FB] Compañeros al fin y al cabo. (Megerah)

Mensaje por Ezélionn el Miér Ene 04 2017, 14:50

Ezélionn no perdió detalle de las palabras de Megerah y menos aún de su sonrisa. El dragón ya había captado que la rubia traía consigo segundos intenciones que por más que él quisiera obviar ligeramente, no podía – Habría que verlo. – Contestó sin poder resistirse a caer un poco en el juego. Después de eso, miró los papeles y frunció el ceño una vez más – Yo mismo lo haré, no hay problema con eso. – Levantó la vista un momento para clavar su mirada en la de ella – Tu puedes ir estrenando la botella si quieres. – Añadió antes de mojar la pluma en el tintero y comenzar a escribir. No solía extenderse demasiado en los informes, aunque también era cierto que los que solía escribir eran de misiones de poca importancia, alguna que otra redada o arresto. Pero en este tenía que explicar los motivos que le habían llevado hasta la guarida, las muertes causadas y la aparición del jade. Iba a ser más largo de lo esperado.

Cabía destacar que por parte del resto de inquisidores nadie le había dado datos concretos, así que lo que iba a añadir respecto a ellos era el recuento de muertes y que no se habían sufrido pérdidas o heridas graves. El dragón escribía ligeramente, con una caligrafía bastante cuidada y haciendo pausas de vez en cuando para mojar la pluma en la tinta. En un momento dado hizo una pausa y se quedó pensativo mirando a Megerah en silencio, hasta que decidió reaccionar – Estamos de acuerdo en que esa mujer, la última que atrapamos, tiene alguna especie de capacidad especial o magia. ¿Cierto? – No estaba seguro de haberlo comprobado exactamente, pero si estaba seguro de que la había visto hacer algo raro cuando se había enfrentado a la inquisidora, el resto de sus secuaces parecían ser humanos normales. “Normales”, claro.

Paró para darse un respiro y aprovechó para atrapar la botella y dar un trago al vino, uno bastante bueno sin duda – No está mal, no he perdido mi buen gusto. – Murmuró antes de guiñar un ojo a la humana, dejando ya bien claro porque sabía que el vino estaba en aquel escondite tan rebuscado. No es que estuviera incumpliendo algo, pero la razón de que lo hubiera escondido precisamente allí era porque la sala era muy poco usada y así se aseguraba que nadie se lo llevase antes de que el pudiera disfrutarlo - ¿Qué se siente como desafiada? – Preguntó después de un corto silencio. Ni el mismo estaba seguro de que los rumores fueran ciertos, pero si así lo eran tenía cierta curiosidad por saber, como era, para ella como humana, el no tener corazón. Por su parte él tampoco conocía a ningún otro dragón que hubiera desafiado a un humano, aquello era algo de lo que tenía poca constancia, aunque lo cierto es que tampoco le llamaba mucho la atención – Si se me permite la pregunta, claro. – Añadió al final.

Esperaba que con aquella pregunta no se hubiera adentrado en territorio peligroso, no quería pecar de sobrepasarse en las confianzas, no le gustaba que se metieran en sus asuntos así que era cauteloso a la hora de preguntar por los del resto por si había una mala impresión.




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Re: [FB] Compañeros al fin y al cabo. (Megerah)

Mensaje por Megerah el Vie Ene 06 2017, 18:32

Pese a haber participado en dos intrusiones contra los herejes en tan poco tiempo, Megerah apenas acusaba cansancio gracias a su naturaleza de desafiada. Sí había notado que ciertos sentimientos se habían intensificado desde que Moloch le arrancara el corazón en el balcón de su alcoba aquella oscura y lluviosa noche. Y, desde entonces, la rubia no había sido la misma. Ni siquiera con aquel dragón que le había salvado la vida de tan grave enfermedad, que casi la consume entre toses y sábanas.

Un murmullo de incredulidad cruzó su garganta cuando el dragón habló, ya en aquella sala. Erah no supo si ese comentario había sido deliberado, por seguirle el juego. Desde luego, se le veía notablemente más relajado que antes. Quizás fuera por toda esa tensión previa a la acción que ya no había. La rubia llevó sus brazos cruzados hacia la mesa, apoyando los codos, en lo que Ezélionn comenzaba el informe. No dio más importancia a la botella. No tenía sed, en verdad.
Observó la pluma dejando su rastro de tinta en el papel, con un cuidado y gracia que la inquisidora rara vez había visto. Sus azules subieron por un segundo al rostro del hombre, antes de seguir leyendo lo que él escribía. Se recargó algo más sobre el codo derecho que sobre el izquierdo, al haber sentido un escalofrío incómodo al forzarlo sobre la madera. Hubo un momento en el que la mujer se abstrajo en sus propios pensamientos, coincidiendo justo con ese en el que el dragón dejó de escribir y se quedó mirando a Megerah, taciturno. Ambas miradas volvieron a chocar cuando la rubia salió de su ensoñación al darse cuenta que estaba siendo observada-. Era magia, dragón. -confirmó Erah ante ese titubeo expresado por su compañero. Claramente había sentido sus muñecas arder en lo que duró ese enfrentamiento entre féminas-. Además de una habilidad increíble para la evasión. -enarcó las cejas por segundos, recordando la facilidad para esconderse de ellos-. Si no tuviera que torturarla, la querría de compañera. Sería muy útil. -añadió en voz alta, aunque fuera un pensamiento expresado para ella misma.

Sus intensos orbes azulados no perdieron de vista el rostro del contrario cuando el dragón se detuvo y le echó un trago a la botella que Megerah había dejado olvidada. Una sonrisa se torció en sus labios. Desde fuera, bien pareciera que la rubia estaba calculando minuciosamente su siguiente movimiento con aquel inquisidor... o que, directamente, se le fuera a echar encima como un depredador presumía de hacer con su presa. A la rubia le gustaba admitir que las cosas salieran bien conseguía excitarla de una manera genuína.

Con aquella frase y guiño después del trago, Megerah juró entender que realmente el dragón había puesto ahí la bebida. Casi que por razones obvias. Rió con suavidad, por el plan descubierto, aunque su semblante adquirió un atisbo travieso con la última pregunta. Pasaron unos segundos antes de que la rubia se planteara contestar. ¿Qué podía destacar de esa falta de corazón?- Mucho más. -contestó de buenas a primeras. La picaresca no abandonó el gesto de su semblante. Se incorporó ligeramente, para poder recoger una de sus piernas sobre la silla y sentarse sobre ella. Así, tenía libertad para acercarse algo más a Ezélionn. Algo que hizo sutilmente, con aire confidente antes de continuar:- Las sensaciones son... más intensas. Como no había sentido antes... -su susurro fue pausado, hasta sugerente. Omitió el decirle todas esas cualidades humanas que también se habían visto incrementadas: rapidez, fuerza y agilidad. Era vox populi-. Puede que no sea del todo tan malo...





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Re: [FB] Compañeros al fin y al cabo. (Megerah)

Mensaje por Ezélionn el Sáb Ene 07 2017, 12:31

Ezélionn asintió con la cabeza, reafirmando así las palabras de Megerah que aseguraba que aquello era magia. Luego, con cierta sorpresa, miró a su compañera que también afirmaba que aquella mujer que habían capturado había sido excepcional a la hora de evadirles, cosa que el mismo afirmaba interiormente a pesar de que no terminaba de compartir aquello de quererla como aliada – Según los informes que recibí, tienen un “buen” historial de asuntos turbios a su espalda, reconozco que esperaba un poco más de resistencia, pero también puede deberse a que la hemos atrapado desprevenida. – suspiró – Aun así la tortura no implica que haya que ejecutarla, si usamos los métodos apropiados quizá podamos ponerla de nuestra parte. – No le dio demasiada importancia al tema, pero reconocía que tener de su lado a una hereje con aquella capacidad podía ser bastante provechoso.

Solía ser desconfiado. Generalmente no entre sus compañeros. Los inquisidores podían pecar de muchas cosas pero no de traidores o por lo menos no solían… Pero algo en aquel momento le advirtió de que estaba siendo minuciosamente estudiado, cuando alzó los ojos un momento después de sus preguntas a Megerah, había comprobado que esta cambió de postura sobre la silla y ahora estaba un poco más cerca de él. Apenas había sido perceptible el acercamiento, pero lo pudo confirmar cuando sus palabras sonaron más confidenciales. El atisbo de picardía que siempre notaba en aquellos femeninos y vivaces ojos azules no había desaparecido ni un momento y ahora más que en otro momento, Ezélionn pudo comprobar que Megerah parecía estar tentándole de nuevo a caer en su juego. Pobre de él.

La respuesta que la desafiada le había dado no se la esperaba. ¿Las emociones se acentuaban aún más? Muy extraño. Ya conocía otros de los efectos del Desafío, pero aquel era uno que le resultaba extremadamente interesante. Enarcó una ceja con cierta sorpresa y dejó la pluma en el tintero para luego devolver la mirada a su interlocutora con cierto interés - ¿Todo lo que sientes se vuelve más intenso? – Era una pregunta que no buscaba respuesta alguna – Vaya, no esperé que fuera así. Parece incluso que sea mejor de lo que aparenta ser. – Ladeó la cabeza sin perder la sonrisa - ¿Quiere decir eso que al experimentar algo que te implique angustia o placer lo sientes más que humanos o dragones? – Su sonrisa se acentuó un poco más – Supongo que la pena o el dolor aumentados no son un gran alivio después de todo, pero el resto… - Y sin darse cuenta, continuaba cayendo - ¿Podrías poner algún ejemplo?

Estaba preguntando demasiado, se estaba excediendo con la curiosidad. No quería llegar al límite de sobrepasar la confianza con su compañera, pero a Ezélionn le perdían algunas cosas y el aprender de algo que no conocía a la perfección era una de ellas. El saber, después de todo y para un dragón eran una gran base de poder y el gozaba como muchos otros de una buena memoria, pero le gustaba conocer bien a aquellos con los que enfrentaba a fuertes enemigos y Megerah era una de ellas. Saber más de la humana y de su condición le parecía algo bastante necesario a la hora de volver a colaborar en otra ocasión… Pero siendo egoísta y pensando en sí mismo, quería saciar aquella malsana curiosidad que su condición había despertado en él. Aunque quizás no se estaba dando cuenta del “peligro” que ello podía suponer.




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Re: [FB] Compañeros al fin y al cabo. (Megerah)

Mensaje por Megerah el Dom Ene 08 2017, 13:44

La desafiada suspiró, por esa información que el dragón reveló -tarde- sobre la mujer ahora presa-. Supisteis jugar bien vuestras cartas. -halagó con una sonrisa traviesa. A ojos de Megerah, Ezélionn lo había organizado mucho mejor. Dedujo que, seguramente, no le habían puesto tantas trabas porque era un dragón. Sin embargo, la misión que había conseguido sacar ella adelante había sido tediosa y poco fructífera en comparación. No por eso, la rubia se latigaba a sí misma: era consciente de que, la raza influía mucho en sus compañeros de la Inquisición. En la inmensa mayoría, al menos.
Porque a aquel dragón, sentado frente a ella, no parecía importarle.
La rubia frunció el ceño ante la mención de la ejecución de aquella traidora-. Por supuesto que no. Hasta donde yo sé, dragón, una buena tortura puede ser mucho más útil que una ejecución por traición. -Moloch le había enseñado el retorcido arte de aquellos castigos agónicos. Y aún más, le había dejado ser partícipe e incluso responsable de más de una, por lo que la rubia era perfectamente consciente de una cosa:- Si consigo dar con su punto débil, será mía. -sentenció con cierta suficiencia-. Nos dirá cualquier cosa que queramos saber y hará cualquier cosa que le pidamos. -claro que, encontrar esa debilidad no tenía por qué ser una tarea fácil.

Rió con suavidad por esa retórica, haciendo visible la sorpresa del dragón ante su inesperada respuesta anterior. La mujer asintió, confirmándole que su condición actual no era del todo una desventaja... no, al menos, para determinadas situaciones. Pero sí, mucho más intensa que cualquier humano, híbrido o dragón. Erah ya había sentido angustia, placer o dolor siendo desafiada. Y, sin duda, aunque no pudiera controlarlo, la primera era una que no querría volver a sentir-. Podría decir que para sentir pena... irónicamente se necesita corazón. O más bien, cierta humanidad. -era la verdad a ojos de la rubia, aunque no estuviera del todo exenta de ello-. Una vida rodeada de dragones no facilita el adquirirla. -su fuerte carácter hacía que la lástima que pudiera sentir fuese retorcida, buscando siempre el aprovecharse de la situación. Pero la rubia, en ese mismo momento, se estaba olvidando de todos esos sentimientos por Thareon que habían vuelto a su vida al encontrarlo, volviéndola inestable, incapaz de controlarlos muchas de las veces. Ladeó la cabeza, con aire pícaro y una sonrisa zorruna-. Y el dolor... no tiene por qué ser malo... -dejó la frase sin terminar, más que adrede. Sus cejas se alzaron por un momento, en un gesto más que sugestivo que tenía intención de dar más información al inquisidor de la que había querido.

La sonrisa de la mujer se marcó algo más, llegando a apretar los labios con aquella última pregunta de su compañero. Sin duda, ese coqueteo para llamar la atención de su presa estaba logrando que Ezélionn cayera en la trampa, escondida bajo todas esas armas de mujer que Megerah tenía, sacando aún más provecho de aquella belleza insólita con la que ya contaba-. Si queréis... para poneros un ejemplo algo más concreto, necesitaría un poco más de ayuda... -susurró con descaro, inclinándose un poco más hacia él. Por el momento, tan sólo lo tentaba, antes de plantearse hacer algún movimiento más por su parte.
No era la primera vez que la rubia se divertía a costa de sugerentes tentaciones.





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