Novedades

- (15/07) Ya están disponibles novedades de Julio.

- (15/07) Ya podéis pedir Los Dracs del Mes de Julio.

- (15/05) Nuevas normas de emisión de reportes Aquí.

- (15/05) ¡Anexo de la Hermandad Pirata! ¡Conócela!

(15/04) ¡Consecuencias de trama global!.

- (15/04) ¡Nuevas Celebridades! tras la trama.

- (15/02) ¿Quieres conocer las leyes? Pásate por aquí.

Últimos temas
» Arsene Feurhölden
Hoy a las 2:38 pm por Arsene

» Registro de Grupo
Hoy a las 2:33 pm por Galdrar

» Galdrar - ID
Hoy a las 2:32 pm por Selene Warren

» La esclava olvidadiza [Tizne]
Hoy a las 2:32 pm por Sombra

» Registro de Rango
Hoy a las 2:30 pm por Galdrar

» Registro de PB
Hoy a las 2:29 pm por Galdrar

» These two finish with me || Tizne & Erik (PRIV)
Hoy a las 2:12 pm por Tizne

» Burning ice || Didac
Hoy a las 1:53 pm por Abbadon

» Fast hands - Privado (Tizne)
Hoy a las 1:08 pm por Tizne

» El día a día [Nanisha]
Hoy a las 12:46 pm por Nanisha

Staff
Letyko
Admin
MP
Thareon
Admin
MP
Aldrik
Mod
MP
Selene
Mod
MP
Síguenos

Afiliaciones V.I.P
Foros Hermanos

05/06

Directorios y Recursos

06/14

Afiliados Élite
Expectro PatronumLoving PetsTime Of Heroes
32/64

Afiliados Normales


Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Ir abajo

Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Mensaje por Kassyena el Miér Oct 12, 2016 10:53 am

El día a día de Kassyena, hacía meses que se había convertido en una aburrida y asfixiante rutina: su... dueño, la hacía responsable de las tareas más tediosas y desagradables posibles. Aún después de un año al servicio de su propio hermano, a la dragona le generaba pura repulsión cada cosa que le obligaba a hacer.

Eskol se había ganado a la fuerza todo el rencor de Kassyena, pues parecía decidido a romperla lentamente. Milenios de tradición habían jugado en contra de la dragona cuando descubrieron a quién había entregado su corazón. Nada menos que a una humana... Nada menos que una mujer. Kass se había sentenciado a sí misma al exilio después de cinco siglos de leal servicio a la corona. Tan sólo su hermano, salvó su futuro perdido en la soledad que conllevaba la desconexión de la red... Esa fue la excusa que él utilizó, pues... después de todo, era su hermana. Pero de puertas para adentro, las cosas eran bien distintas. Esa soledad a la que le habrían castigado de exiliarla de la sociedad, le habría traído a Kassyena la felicidad, compartiendo una vida al lado de quien quería. Ahora, no tenía duda de que Eskol supo que el exilio habría sido una liberación más que un castigo para su hermana. Sus constantes e imprevistos apaleamientos la dejaban ver ese odio correspondido por haber manchado el nombre de su familia. Había pasado a ser una paria entre los suyos. Pero, todo eso, a Kass la traía indiferente. Cosa que turbaba aún más el genio del dragón al que estaba sometida.

Chasqueó su lengua en su paladar, de repente, cuando se dio cuenta que uno de los tantos animales de su hermano estropeó su labor de limpiar el suelo. Seguramente, tendría que empezar de nuevo gracias al gato travieso. Hizo el ademán de moverse con rapidez, asustándolo. Antes de que Kass pudiera darse cuenta, el gato trepó por las cortinas, encaramándose a uno de los baldess de la estantería, fura del alcance de la chica-. Baja, ahora mismo. -"estúpido animal de cuatro patas", pensó, aunque no lo hiciera ni en voz alta, ni en la red. Se movió con una paciencia fingida, plantándose delante de la misma estantería, sin quitarle ojo al animal. Puso los brazos en jarra, molesta porque siempre había alguno que tenía la fijación de dificultarle el trabajo. ¡Qué bien decían que la mayoría de las cosas se parecían a su dueño!- Maldito gato, no me hagas subir a por ti. Te lo advierto.


Última edición por Kassyena el Lun Oct 17, 2016 3:09 pm, editado 1 vez
avatar
Kassyena
Dragon

Mensajes : 191

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Mensaje por Eskol el Miér Oct 12, 2016 3:50 pm

El vapor y la humedad inundaban el habitáculo en el que Eskol y su mujer se encontraban dándose un baño juntos. Habrían ido a las termas del castillo, pero necesitaban un tiempo de descanso los dos y desfogarse un tanto.
Los esclavos les habían preparado un baño perfumado y habían estado un buen rato metidos allí sin que nadie les molestara.
Eskol se había despojado de sus sucias ropas, llenas de polvo y sangre ajena, después de una dura jornada de trabajo. Ahora reposaban sobre el suelo de aquel pequeño balneario del que disponía la mansión del inquisidor.

—Es hora de volver al trabajo. Iré al despacho. Mi querida Eyra —Besó con fiereza a su mujer que le devolvió el beso con el mismo ímpetu, antes de quitársela de encima con delicadeza—. Puedes seguir disfrutando del agua —ella asintió pronunciando “Alaidh, mi amor” en un leve susurro que hizo que a Eskol se le erizara la piel y quisiera volver a meterse de nuevo con ella. Pero tenía cosas que hacer, así que se resistió y salió en busca de una toalla para secarse.
En su habitación se puso un nuevo uniforme de inquisidor y llevó las ropas sucias por toda la casa buscando a alguno de los esclavos para pedir que las limpiaran y las dejaran impolutas. Cuál fue su sorpresa al encontrarse a su hermana en uno de los salones que había en la inmensidad de la casa. Frunció el ceño tratando de discernir qué estaba haciendo la rubia y descubrió a uno de sus gatos subido en una estantería.
Se acercó a grandes zancadas, sin importarle si pisaba el suelo recién fregado, con una cara que era difícil de descifrar, pues él siempre parecía estar enfadado o en mitad del nirvana, como si no sintiera más que rabia todo el tiempo.

—¿Qué le estás haciendo a Armagueddon? —casi le escupió la pregunta sin dignarse si quiera a mirarla. Dejó la ropa sucia sobre el respaldo de un diván—. Ven aquí minino —dijo con suavidad alargando los brazos hacia él.
El gato se removió en su sitio y finalmente saltó hacia los brazos de su amo que lo rodeó con ellos y le acarició la cabeza. La cola del felino se movía serpenteante por el aire, devolviéndole las caricias a Eskol en la mejilla.
Este entonces terminó por volverse hacia su hermana con la mirada encendida por la rabia. Y le asestó una bofetada sin controlar la fuerza.

—Tienes que cuidar que no se suban a los muebles que luego no saben bajar. Además, esta sala debería haber estado limpia hace horas. ¿Se puede saber qué cojones has estado haciendo todo este rato? —se agachó para dejar que Armagueddon corriera libre por aquel salón y saliera por la puerta para perderse por la mansión a sus anchas. Desde luego la tranquilidad que le había ofrecido su baño se había pasado en abrir y cerrar de ojos y el peso del trabajo volvió a posarse sobre sus hombros.
No había tenido un buen día. Uno de los reclusos a los que había tenido que torturar se había resistido más de la cuenta. Lo cual al superar el umbral del dolor le había hecho desmayarse y morir por pérdida de sangre, así que Eskol no había tenido oportunidad de sacarle mucha información antes de eso.

—Pensaba que a estas alturas de tu servidumbre aprenderías a hacer las cosas como es debido, pero ya veo que no has cambiado nada. Sigues siendo una deshonra... ¡¿cuándo me agradecerás que te salvara de la locura del exilio?! — añadió gritando sus últimas palabras a pesar de que se encontraban cara a cara. Posó su mano sobre la mejilla que había abofeteado y le sujetó el rostro ejerciendo presión para provocarle más dolor. Él sonrió con incredulidad y falsa amargura, clavando sus orbes azules en los de ella—. ¡Deberías estar muerta!




Spoiler:

avatar
Eskol
Dragon

Ocupación : Inquisidor
Mensajes : 96

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Mensaje por Kassyena el Miér Oct 12, 2016 5:11 pm

La dragona no se esperaba que su hermano acudiera al rescate del dichoso gato que, contaba con todos los privilegios que ella perdió en su día... o, incluso más. Nunca entendió la obsesión peculiar (y estúpida, a sus ojos) del dragón por un simple animal de compañía como eran esos felinos. Y eran justo esa especie, la que sacaba de quicio a la dragona.

Exhaló silenciosamente, mientras Eskol recogía al minino, como él mismo los llamaba. Kass no podía imaginarse algo más cursi. Esperó a que él se volviera a ella para explicarse. De haberle mirado, habría sabido lo que iba a continuación y podría haberse preparado, pero el bofetón la pilló por sorpresa. El golpe hizo eco en la sala y la fuerza de éste girase violentamente la cabeza de la muchacha, pero Kass no emitió sonido alguno, congestionando el gesto de su rostro, con intención de aguantar el dolor. Ya ni lloraba. Ya había agotado toda reserva de lágrimas. Tan sólo serviría para que su hermano disfrutara con su sufrimiento. ¿Llorar? Kass nunca le daría tal gusto. ¡Ignorante de él si pensaba que lo haría por alguna de sus palizas! A Kassyena ya no le importaba que los golpes asestados rompieran sus huesos.
Lo que más le importaba llevaba roto desde el mismo momento que partió de Edén.
En el mismo momento que abandonó a Ilianna.

Por orgullo, no se mesó la mejilla, blandiendo la llama del odio en sus ojos cuando los clavó en la figura de su hermano. Que, ¿qué había estado haciendo? Apretó los dientes, mientras el labio inferior le tembló. Eskol no tenía ni la más remota idea de lo que aquellas malditas pulseras de jade ralentizaban su trabajo. Seguramente, tampoco le importara. ¿Qué podía saber él, dragón acomodado y maquiavélico? Tuvo la tentación de contestar, pero Kass bien sabía que sólo conseguiría encender más a su hermano. Aguantó sus gritos y frunció el ceño, cuando Eskol hizo presión en sus pómulos incrementando el dolor que ya latía en su mejilla.

Esta vez, dejó que un pequeño quejido atravesara su garganta. Y no aguantó más-. No hay nada que yo te agradezca, Eskol. Ni siquiera que me salvaras del exilio o que me mantengas con vida. -levantó parcialmente el labio superior, con aire burlón. Sobraba decir que Kass no consideraba en absoluto que su hermano le salvara en ningún sentido-. Nunca supistéis educarme y hacerme ser una de vosotros. No lo conseguirás tú ahora con un simple año de esclavitud. -escupió con amargo veneno.
Lo que tuviera que ser, volvería a ser. Otra rutina a la que Kassyena se había acostumbrado.





Spoiler:




avatar
Kassyena
Dragon

Mensajes : 191

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Mensaje por Eskol el Jue Oct 13, 2016 11:58 am


Que Kassyena le devolviera la mirada con odio, casi desafiante, no hacía más que divertir y enfadar a su hermano en partes iguales. Sonrió ladino negando con la cabeza. Estuvo a punto de dedicarle algunas otras palabritas, pero su hermana se le adelantó.
Lo que dijo se le clavó en el pecho y le golpeó la cabeza como si le estuvieran atizando con un martillo. Cambió el rostro por completo a uno más serio y borró su sonrisa, dejando sus labios en una fina línea apretando la mandíbula.

El dragón ejerció mayor presión con sus dedos en la cara de Kassyena y terminó por enseñarle los dientes. Aquella niñata impertinente siempre le acababa sacando de quicio de un modo u otro.
Al principio de su esclavitud, Eskol había tenido la vaga esperanza de que conseguiría que su hermana encontrara la redención por sus actos, que lograra rehabilitarse de alguna forma y que se olvidara de la humana con la que había mantenido aquella grotesca relación. Al inquisidor le daban arcadas solo de pensarlo. Cómo podía uno de los suyos, de su raza divina mezclarse sentimentalmente con ellos. Decir que le daba asco se quedaba a años luz del remolino de sensaciones que aquellos seres producían en Eskol.

—Nunca supiste escuchar. Tenías buenas aptitudes para servir a la reina y mira en qué te has convertido. Llamarte despojo se queda corto —soltó con violencia la cara de su hermana para pasar a agarrar el cuello de sus ropajes empujándola contra la estantería en la que se había subido anteriormente el preciado gato de Eskol.
Pegó su frente a la de ella y sus manos comenzaron a temblar levemente mientras la piel se agrietaba dejando a la luz un conjunto de escamas azules y sus uñas crecían hasta transformarse en garras.
Era un proceso doloroso, pero Eskol lo soportaba apretando sus dedos alrededor de la tela que estaba sosteniendo. Gruñó enseñándole de nuevo su hilera de dientes a la esclava.

—Si crees que esto se trata de solo un año estás muy equivocada. Pienso arrancar de ti todo lo que pueda, todo el raciocinio que te quede. La locura del exilio no es lo peor que te podría haber pasado, lo sé. Por eso estás aquí —la agarró de los hombros y le dio la vuelta como si fuera una muñeca de trapo, clavándole las garras allí donde sus manos escamosas tocaban su cuerpo. Sujetó ambas manos de ella con una de sus zarpas y las subió apoyándolas en una de las baldas de la estantería—. Ten por seguro que acabaré borrando todos tus buenos recuerdos. Todos y cada uno de ellos se irán marchitando con cada herida que te haga y no me importará estar el resto de mi eternidad haciendo esto. Solo quedarán cicatrices.

Con un rápido movimiento rasgó las ropas de su hermana usando la garra que le quedaba libre y su espalda quedó al descubierto. Pudo escudriñar en ella en su piel la marca de esclava, la escarificación que le había hecho el día que la proclamó su esclava. Posó su dedo índice afilado y sangriento sobre la nuca de la esclava.

—No quedará nada de lo que eres ahora —bajó su garra a lo largo de su espalda creando un camino de color escarlata. Se llevó la mano hacia sus labios que se posaron sobre ella mientras Eskol observaba cómo el líquido bajaba repitiendo el recorrido que había hecho su zarpa. Luego lamió los restos de sangre que quedaban impregnados en su garra para volver a subirla sobre la espalda de Kassyena y así crear otra línea rojiza paralela a la anterior—. ¿Cómo se llamaba? —preguntó entre gruñidos mientras se disponía a reincidir en sus movimientos, usando esta vez dos de sus garras más, produciendo más hileras de sangre—. ¡La humana! ¡¿cómo se llamaba?!




Spoiler:

avatar
Eskol
Dragon

Ocupación : Inquisidor
Mensajes : 96

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Mensaje por Kassyena el Vie Oct 14, 2016 12:51 pm

Kass entrecerró la mirada cuando su hermano apretó más su mandíbula, incrementando ese dolor que la dragona ya se estaba tragando a desgana. Siguió en sus trece de no regalarle más que un gruñido de odio, cuando el dragón por presión hizo pensar a Kassyena que le rompería algún hueso con esa prensa. De súbito, la soltó tras esa retahíla de hirientes palabras, resumen de su vida. Hirientes en ningún sentido, pues Kass no se arrepentía de haber sucumbido al amor por una humana, frente al odio de los dragones hacia ellos con el que había tenido que lidiar-. No me importa lo más mínimo lo que pienses de mí. -sentenció solemne, a sabiendas de lo mucho que el hombre se enervaba por su impertinencia. El dragón la agarró del cuello de sus ropas, moviéndola violentamente para que chocara con la estantería. La muchacha arrugó el gesto por el golpe, pero se acogió al silencio tan sólo para fastidiar más a su hermano.

Le mantuvo la mirada desafiante, aunque tuvieran las frentes rozando la una con la otra, mientras las garras de su torturador aparecían. su cuerpo se mantuvo como el de un esclavo debiera: tranquilo, sumiso, con las manos cayendo a sus costados, sin defenderse. ¿Para qué? Ya se defendió durante los meses anteriores y apenas había servido. De hecho, podría jurar que era lo que Eskol esperaba. Kass sabía de sobra que ni de lejos sería un año. Año era lo que ya había superado. A eso se había referido, en realidad. Eskol no era la primera vez que la malinterpretaba para justificar lo que le hacía. O a veces, ni eso. Lo que le quedaba era una eternidad a manos de aquel inquisidor. Una eternidad. Su vida entera sufriendo por, irónicamente, un año siendo una de las personas más felices que pisara la tierra. Todo por esa humana que Kassyena aún mantenía a salvo en su corazón, rogando fervientemente que estuviera con vida. Kassie, como Ilianna solía llamarla, nunca se planteó la idea de culparla por su situación… tan sólo de descubrirle un sentimiento tan intenso como beneficioso, que la desgarró por dentro cuando la vio por última vez. No podía guardarle rencor alguno a la humana. Así como no plantarle cara mansamente a su hermano. Tal vez, por eso, Eskol la volteó, clavándole sus garras en el proceso. Kassyena se vio inmovilizada contra la estantería, asustándose ante la posibilidad de aquel monstruo la hiciera olvidarse de Ilia, como estaba diciendo. Exhaló marcadamente, convenciéndose a sí misma que era algo que ese malnacido no podría hacer. Nunca.

Sus ropas cedieron ante la contundencia de las garras ajenas y Kass sintió el frescor golpear su piel. Cerró los ojos con fuerza al sentir una punzada en la nuca, que acabó descendiendo por su nívea piel, cortándola. La dragona entrecortó su respiración, tensando todo su cuerpo conforme el corte se iba haciendo. Aspiró entre dientes, por el escozor de la herida, pero no articuló palabra. No aún.

Sus ojos se abrieron repentinamente cuando Eskol le preguntó por el nombre de aquella que se negaría siempre a olvidar. Por suerte, él no pudo ver el terror en las facciones de Kass. Un nuevo surco en su piel le hizo fruncir el ceño y tragar saliva. La muchacha se negó a contestar, opacándose en el silencio. Tan sólo cuando aquellas garras se clavaron de nuevo en su piel, varias a la vez, rasgándola con una facilidad aterradora, sus dedos se aferraron a la madera, cuya presión los volvió blanquecinos, Sus labios se abrieron, dejando escapar un gemido de dolor que ya no pudo contener-. No… -musitó, bajito. No podía traicionar a Ilianna así. Ignoraba lo que había sido de ella, pero tan sólo su nombre bastaría para que su hermano la buscara y la hiciera testigo de toda tortura posible para un humano. Kass moriría antes que permitir eso. Apretó los dientes, resoplando una sola vez, con una rabia creciente ante esa situación imaginaria a la que no contribuiría. Sólo ella podía darle tal información a Eskol. Y, por su vida, que no estaba nada dispuesta a hacerlo-. ¡No lo recuerdo! -exclamó, forcejeando de repente y lo suficiente para soltarse, aunque eso pronunciara las marcas en su espalda, a sabiendas que el dragón sabía que estaba mintiendo. No habría forma de que Kassyena olvidara a Ilianna. Y menos en un año. La dragona volvió a plantarle cara con la mirada, trabando la mandíbula, aguardando la ira creciente de Eskol. Kassyena sabía que huír no servía de nada.





Spoiler:




avatar
Kassyena
Dragon

Mensajes : 191

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Mensaje por Eskol el Dom Oct 16, 2016 10:53 am

El odio que Kassyena profesaba a Eskol era recíproco. No era posible si quiera tantear quién de los dos odiaba más al otro, pero quizás la rabia de Eskol se acercara más al asco y a la decepción. ¿Cómo había podido, uno de los suyos, de una raza superior y perfecta haber caído tan bajo?
Cualquier cosa que dijera la rubia en su contra no le podía, tal y como había dicho ella misma, importar lo más mínimo. Eskol ya había llegado al punto en el que sabía que no podía recuperar a su hermana. Eso teniendo en cuenta que Kassyena realmente nunca había sido de su agrado. No como Hessae. Kass era débil, y ya había demostrado esa cualidad en Edén cuando la familia estaba junta. Solo había que analizar el cómo observaba a los esclavos y al resto de humanos. Eskol podía ser un sanguinario sin escrúpulos, pero no era tonto y era un profesional en su trabajo.
Había nacido para jugar con el resto de personas que le rodeaban, torturarles y sacarles todo el jugo posible antes de hacerles perder la cordura y la vida.
Y el inquisidor disfrutaba de aquello.

El sufrimiento de su propia hermana ya hacía que se relamiera los labios de dicha. Y en su retorcida mente comenzaron a volar nuevas formas de hacerla gritar de dolor. Pero primero debía comenzar a exprimir aquella cabecita rubia. Había tardado un año en perder toda esperanza de redención por parte de su hermana y había terminado por perder la paciencia. Algunos dirían que Eskol se había tomado su tiempo para darse por vencido, pero entre dragones las reglas del tiempo eran diferentes. Y eso que el inquisidor tenía poca templanza para este tipo de cosas.

Para su asombro, Kassyena respondió negativamente ante la pregunta del inquisidor y sacando fuerzas de algún lugar desconocido para él, se zafó de su agarre girándose hacia él. Devolviéndole la mirada. Otra vez, con esa impertinencia.
Eskol no podía tolerar esa clase de comportamientos en su propia casa y mucho menos podía soportar que le mintiera de aquella forma tan descarada.

—¡¿Te crees que soy idiota?! —agarró un abrecartas de plata que se encontraba en una de las baldas cercanas de la estantería y sin ningún reparo lo clavó con fuerza en el hombro de la esclava, penetrando piel y rasgando huesos. Sujetaba fervientemente el mango del abrecartas empezando a removerlo sin pudor tratando de destrozar el interior del hombro ajeno y agravando su suplicio —. Me vas a decir su nombre. La buscaré y la traeré aquí, para que puedas ver tú misma cómo lo que estoy haciendo contigo no tendrá ni punto de comparación con lo que le haré a ella.

Sacó el abrecartas de su hombro y lo dirigió a su costado, clavándolo con precisión para no tocar ningún punto vital. Torturar un dragón era tarea difícil. Se curaban más rápido y tenían mayor resistencia al dolor. Eskol no dudaría en utilizar métodos más elaborados para sacarle ese nombre a su hermana. Puede que en su casa no dispusiera del material y herramientas necesarias para ello. Pero no le costaría nada llevarla a las mazmorras del castillo si seguía portándose mal.

Llevó la mano libre a la frente de su hermana, empujándola hacia atrás y golpeándola contra la estantería.
En el momento en el que Kassyena se convirtió en la esclava de Eskol había perdido toda oportunidad de tener una vida cotidiana normal y feliz. No tenía ya ningún derecho y ni si quiera podía ser tratada de manera cordial. Su simple presencia, para Eskol era peor que la de cualquier insecto. Y ambos tan fáciles de aplastar. Podría haberla matado en cualquier momento, pero no sería lo mismo. No disfrutaría de su sufrimiento. A pesar de todo, las impertinencias de su hermana y sus malas respuestas, no hacían más que mover las fichas de un juego que Eskol tenía preparado con anterioridad para ganar. Podía soportar todo aquello, porque era lo que le llevaba a aquel maltrato. No necesitaba realmente una verdadera justificación, pero seguía empeñado en que su hermana quizás creyera que estaba intentando rehabilitarla.

Se acercó a su oído.

—Sabes que esto no es nada. Quiero que me respondas y que te plantees en tu inmunda cabeza la verdadera pregunta. ¿Cuánto estás dispuesta a aguantar? —le susurró siseante—. Dime. Cómo. Se. Llama.




Spoiler:

avatar
Eskol
Dragon

Ocupación : Inquisidor
Mensajes : 96

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Mensaje por Kassyena el Mar Oct 18, 2016 2:06 pm

Después de tantos días vividos en una interminable rutina de vejaciones y palizas, a Kassyena poco le importaba una más. De hecho, la dragona había perdido parte de esa dulzura tan suya, volviéndose una impertinente, gracias a ello. Una faceta peligrosa gestaba su fuerza en cada golpe de Eskol, generando violencia con su violencia. Pero, por mucho que el dragón la maltratara, Kass era consciente de que no tenía ninguna posibilidad contra él.
En realidad, podría decirse que Kassyena ya no era la que fue en su día. La rubia era consciente de que ya no era la misma. Y, por ello, hubo alguna ocasión en la que se preguntó si, de volver a ver a Ilia, la reconocería o tan sólo vería en ella una dragona más a la que odiar.

Sus iris cristalinos se fijaron en los de su hermano ante el tono incrédulo de la pregunta por lo dicho por la dragona. “No. Idiota precisamente, no”, quiso decir. Y, en verdad, lo habría hecho de no ser por el punzante dolor que atravesó su hombro cuando Eskol la sorprendió clavándole aquel abrecartas hasta el hueso. Sus dientes se presionaron entre sus dos hileras, como si el gemido de dolor que soltó pudiera quedarse entre ellas. Quiso mover ese mismo brazo, a la par que el contrario, que fue directamente al masculino que ahondaba en ella con el filo de plata, pero descartó la idea de inmediato: sólo agravaría su dolor. Volvió a cerrar los ojos con fuerza.
Reprimía tantas cosas en aquel intenso gesto…

La amenaza de su hermano ni la inmutó. Principalmente, porque para llevarla a cabo, necesitaba el nombre de Ilianna. Y Kassyena tenía muy claro que daría antes su vida que el nombre de la joven. Respiró de alivio cuando aquel punzante dolor remitió, al sacar la improvisada arma de su carne. Pero aquel respiro no le duró mucho. Eskol se acercó de forma imperceptible y se regocijó en la lentitud, al clavarle el abrecartas en su costado. Los ojos de la dragona se abrieron de súbito, y se alcanzó a ver cómo se le contraían las pupilas, al tiempo que sus pulmones entrecortaban su respiración. De hecho, se quedó sin aliento el tiempo que aquel filo tardó en adentrarse en ella. Ésta vez, su brazo herido sí se alzó, tembloroso, a agarrar sin fuerza a su hermano, como si consiguiera así apartarlo. El otro brazo, ascendió al cuello de las ropas oscuras el dragón, a tiempo para tan sólo aferrarse.

Kassyena habría acabado con las rodillas en el suelo, de no ser porque Eskol, no le permitió caer, llevando bruscamente la cabeza de la chica contra la estantería. El golpe también dolió, como era lógico, haciendo otro pequeño eco en la estancia. Se le hizo tan difícil el respirar como el tragar saliva. Tensó los labios, arrugando parcialmente los superiores hasta mostrar sus dientes. Tal era la repulsión que sentía por aquel hombre y su comportamiento que, a veces, a Kass se le escapaba un gesto demasiado evidente. ¿Qué más podía hacer? Con aquel metal incrustado en su costado no podía plantearse siquiera el forcejear. Porque Eskol no dudaría en apretar o retorcer.
Sin llegar a mirarlo, tragó saliva, separando los labios al final. Quizás para articular. Quizás para respirar. No lo supo del todo con certeza. Sólo fue consciente de ese escalofrío desagradable que recorrió su espalda por aquellas palabras que escondían más sufrimiento y esa amenaza latente que el dragón llevaría a cabo. Sólo Kass tenía la llave para evitarlo-. Lo que sea… -musitó entre dientes, notando es dolor punzante en el lateral de su abdomen, así como escozor en sus azules. Sabía perfectamente que cualquier método de su hermano sería horrible para ella pero… lo único que no podría tocar, eran esos fuertes sentimientos por una humana de la que, lamentablemente, ignoraba su paradero desde hacía un maldito año. O siquiera si había sobrevivido en Edén. La dragona calló, negándole al inquisidor la tan ansiada información, mientras se preguntaba una y otra vez qué habría sido de Ilia. Castigándose a sí misma sin pretenderlo. Sin embargo, esta vez, no lo miró, aguantando estoicamente, como si Eskol fuera a cansarse enseguida de todo aquello y Kass pudiera volver a sus tareas en un rato.

Aquel día acabaría definitivamente mal para Kass. Por un maldito gato.





Spoiler:




avatar
Kassyena
Dragon

Mensajes : 191

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Mensaje por Eskol el Vie Oct 28, 2016 9:55 am

Los ojos de Eskol centellearon. El dragón sonreía con sadismo mientras clavaba en la que un día fue su hermana, aquel abre cartas. Ella no pudo contenerse mucho más y tuvo que aferrarse a él para no caerse.
Le había estampado luego la cabeza contra la estantería y aún así, con todo aquel dolor, Kassyena no era capaz de decirle a su pobre hermano lo que él estaba deseando escuchar. Era tan solo un nombre. Una mísera palabra que no podía escupir.
Pero Eskol podía ser más persuasivo.

Dejó de sujetar con firmeza aquel improvisado puñal y lo sacó del costado de su esclava, tirándolo por encima de su propio hombro, dejando que golpeara el suelo varias veces, dejando un rastro de sangre en su trayectoria.
Quién era Eskol para desafiar las leyes de la gravedad. Así que si la rubia necesitaba caerse tal y como lo había hecho el abrecartas eso haría.

El inquisidor dio un paso hacia atrás apartándose de ella, dejando que se cayera de rodillas. Luego se giró, buscando por la habitación… dejó escapar una risita cuando encontró sobre uno de los muebles una botella de cristal llena de un líquido transparente. Aguardiente. Preparada para las visitas del inquisidor. Ahora tendría otra utilidad bastante diferente.

La agarró antes de volverse hacia Kassyena. Destapó la botella y la volcó sobre la cabeza de ella. El líquido recorrió su cabello, bajando hasta su espalda y llegando a sus heridas. Aquellos surcos sangrientos que había causado Eskol rasgando la piel con sus garras. Garras que habían quedado atrás dejando ver unas manos de piel de nuevo, pero totalmente ensangrentadas.

Eskol se arrodilló dándose por satisfecho cuando todavía no había terminado de vaciar la botella. Agarró la cara de su hermana, la alzó y metió los dedos en su boca para que la abriera. Introdujo la corona de la botella entre sus labios y la puso en vertical, para que la esclava tragara dificultosamente la bebida y produjera esa sensación de ahogamiento. Eskol estaba preparado para que se retirara, para que le escupiera, para que siguiera oponiendo resistencia. Pero no se había rendido todavía.

Tenía más botellas y tenía más formas de sonsacarle lo que él deseaba saber.

—Oh, vamos. Puedo llevarme días enteros así. Sin dejarte si quiera un minuto de descanso. Lo sabes. Dime algo con lo que pueda trabajar. ¿Era alta? ¿Baja? ¿Morena? ¿Rubia como tú? ¿Era guapa? — soltó una sonora carcajada—. Si lo era quizás me corra más prisa el encontrarla. A lo mejor a Eyra le gusta también y podemos pasar un buen rato los tres




Spoiler:

avatar
Eskol
Dragon

Ocupación : Inquisidor
Mensajes : 96

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Mensaje por Kassyena el Lun Oct 31, 2016 6:18 pm

Kass recuperó parte de su capacidad respiratoria cuando Eskol sacó el improvisado puñal de su costado. Cerró los ojos, apretando los dientes por ese dolor que la plata dejó tras de sí. Escuchó el tintineo del metal al golpear el suelo conforme cruzaba la estancia. Lo que no se esperó, fue que el propio dragón se apartara. Kassyena abrió sus azules para ver esa sonrisa fugaz de satisfacción en el hombre, antes de dar con las rodillas en el suelo. Se llevó la mano contraria a la herida del costado, según su torso seguía cayendo. Se olvidó de la herida en su hombro hasta que ese mismo brazo quiso sujetarse contra el suelo, siendo incapaz de apoyarlo. Emitió otro gemido de dolor. Al final, el brazo que mantenía en el costado fue a cumplir con la tarea de servir de apoyo, mientras la dragona juntaba su extremidad lastimada a su propio cuerpo. Las ropas de ese lateral ya andaban cubiertas de su sangre, aunque Kass supiera de su cualidad racial de curarse con rapidez, ver tanta sangre suya seguía asustándola. Principalmente porque sabía que para Eskol no era suficiente.

Volvió a erguirse sobre sus rodillas, con esfuerzo, a tiempo de que el dragón volviera con ella. A tiempo de sentir ese frío líquido en su cabeza… hasta que el escozor que le provocó en sus heridas la pilló por sorpresa. Ese dolor punzante se repartió por su espalda a una velocidad pasmosa, antes de alcanzar su hombro y hasta so costado. Kass se quedó sin aliento siquiera para gritar. Por instinto, se movió hasta posar la parte posterior de su cuerpo contra la estantería. Contra algo contra lo que presionarse para mermar ese dolor. No había terminado cuando la mano ensangrentada de Eskol irguió su mentón y la obligó a beber sin tregua. Kass no tardó en cerrar sus ojos con fuerza y sacudir la cabeza para librarse de aquello.

Cuando sus párpados se alzaron, mostraron unos orbes de intenso azul en los que la rabia se reflejaba, alimentada por la injusticia y un sadismo que hacía mucho que no sentía tan claramente. En ese mismo momento, el dolor se apaciguó sin que Kassyena supiera bien porqué. Sus dientes rechinaron, conforme su hermano rió entre palabras. ¿Cómo era Ilia? Ese interés fingido con perversas intenciones prendió el interior de la dragona. A pesar de estar herida con cierta gravedad, pudo encontrar fuerzas para ponerse de pie, con trabajo, ayudándose de las baldas y de su único brazo operativo. No apartó la mirada de él, con el gesto congestionado por el dolor y la rabia simultáneamente-. Sea como sea… -tuvo el valor de empujarlo. su espalda al inclinarse, escoció de nuevo, pero la muchacha había entrado en un pequeño estado enajenado que la mantenía alejada de tanto dolor. no obstante, no dejaba de sentirlo, alimentando, a su vez, a esa Kassyena que, pese a las circuntancias, era capaz de plantarle cara a su hermano de una forma tan inconsciente-. Siempre será mil veces mejor que Eyra… -siseó con desprecio. Su mirada se apartó un segundo de Eskol, sopesando la distancia que la separaba de la puerta. Mucha. Demasiada para plantearse correr ya en su estado. O quizás… ¿Por qué no intentarlo?

Y eso fue lo que Kassyena hizo en ese instante.





Spoiler:




avatar
Kassyena
Dragon

Mensajes : 191

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Mensaje por Eskol el Lun Nov 07, 2016 3:41 pm


Kass trató de revolverse para quitarse aquella presión de encima. No quería beber y obviamente no quería someterse al dragón tal y como lo estaba haciendo, pero no le quedaba otra. Era el precio que debía pagar por no revelar sus secretos, aquello que Eskol ansiaba saber para conseguir hacerle sufrir más todavía.
La mirada que la rubia le devolvió cuando Eskol le habló sobre la humana, pronunciando aquella sutil amenaza… Eskol no podía mentirse a sí mismo. Había visto una mirada parecida muchos años atrás y era precisamente la que andaba buscando. Quería que regresara, pero no por el motivo por el que lo estaba haciendo. Era erróneo y por tanto se merecía un castigo consecuente.

Logró reunir las fuerzas para ponerse en pie y Eskol tiró la botella a un lado. Esta se hizo añicos. No había separado sus ojos de la que antes había sido su hermana en ningún momento y disfrutaba con el espectáculo que le estaba ofreciendo.
Incluso pudo empujar a Eskol, con lo que el pobre dragón simplemente dio un paso hacia atrás. Era mucho más fuerte que su hermana, además de que la situación le favorecía mucho más a él que a ella que estaba muy débil.
Habían llegado a un punto de no retorno, y con ello, Kassyena echó a correr intentando huir.

Eskol rió. Rió tan fuerte que hasta su esposa le pudo escuchar desde los baños. Nadie, nunca, sería tan perfecta como ella, como su amada Eyra. Era una mujer que rozaba los límites de la divinidad.
Pero no era ese el único motivo por el que Eskol reía sino por la estúpida metedura de pata que su hermana acababa de cometer. No podía huir de él, en su propia casa. Él imponía las reglas allí y no podía esconderse en ningún lugar. Aquel era su reino.

—¡No puedes escapar de mí, Kassyena! —Eskol gritó siseante también mientras a grandes zancadas atravesaba aquel salón parando un instante para recoger de la pared una reliquia que antes adornaba la sala y que ahora se transformaba en su nuevo instrumento de caza y tortura. Una simple y llana espada, de empuñadura llena de piedras preciosas.

Y corrió. Corrió tras aquella dragona. No tardó mucho en alcanzarla, en acercarse a ella, agarrarla del hombro herido para frenarla y sin dudarlo ni un instante, rápidamente, con una estocada certera, atravesó el muslo derecho de Kassyena con la espada provocando que la joven se cayera de bruces al suelo y que Eskol soltara el arma que se había quedado allí clavada.

Le propinó una patada en el estómago, antes de inclinarse a quitarle la espada de la pierna y colocarla en el suelo. Giró el cuerpo de su hermana para dejarla boca arriba y se sentó sobre ella a ahorcajadas, sujetando sus piernas con las de él. Juntó también las muñecas de ella sobre su cabeza agarrando ambas con una sola mano como ya había hecho antes y con la mano libre rodeó su cuello. Completamente inmovilizada comenzó a asfixiarla.

—Su nombre… terminarás diciéndomelo tarde o temprano aunque no quieras —sino le respondía, al menos le provocaría un desmayo y la situación sería mucho más fácil de manejar entonces.




Spoiler:

avatar
Eskol
Dragon

Ocupación : Inquisidor
Mensajes : 96

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Mensaje por Kassyena el Mar Nov 08, 2016 3:12 pm

Kassyena no miró atrás con la advertencia de su hermano, en ese sobreesfuerzo (inútil, había que añadir) por querer zafar del maltrato de Eskol en una carrera. Sin lugar a dudas, la herida en el costado no era de gran ayuda a la hora de ganar velocidad… o de mantenerla.

El dragón no tardó apenas en alcanzarla, posando su mano sobre el hombro lastimado con fuerza. La dragona quiso apartar el hombro, instada por el dolor que le estaba provocando en la herida, pero su hermano mantuvo el agarre hasta que aquel filo metálico atravesó su pierna. Kass no reprimió un grito de dolor mientras se precipitaba al suelo. Sin ser bastante para él, la dragona se llevó, además, una patada en el vientre que le robó el aliento. Sus ojos se cerraron un segundo, hasta que volvió a gritar cuando aquel hombre extirpó la espada. Quiso llevar una de sus manos a la herida pero el dragón se lo impidió, moviéndola a su antojo. La rubia vio aterrada cómo Eskol la inmovilizada sin apenas esfuerzo. Su pierna latió al sentir la fuerza del dragón sobre ella, así como aquel hombro acuchillado, al ser forzado, para que la muchacha quedara con ambas muñecas por encima de su cabeza. Un quejido se ahogó en su garganta en cuanto notó los dedos masculinos deslizarse por su cuello… y presionar. Sus azules se abrieron más, manteniéndose fijos en los contrarios. Ese miedo que Kassyena dejó entrever, sucumbió a la rabia de verse tan vulnerable ante aquel dragón que buscaba cualquier excusa para romper tanto su firmeza como sus huesos. El labio superior de la dragona tembló mostrando una amenaza ahora débil en aquel gesto que enseñaba la hilera de blancos dientes de la rubia. Pese a los pinchazos de las heridas que escocían y dolían por igual, Kass se removió, intentando liberarse, aunque supiera que no conseguiría nada, pues la fuerza del agarre superaba la suya.

No obstante, no capituló, a sabiendas que cuanto más se negara hablar, Eskol más razones tendría para seguir maltratándola. Negó con la cabeza sutilmente, manteniendo la rebeldía en su intensa mirada azulada. Quiso tragar pero no pudo, cuando sus pulmones empezaron a rogar dolorosamente por aire.


Casi podía sentir ya ese embotamiento propio de la falta de oxígeno. Sintió cierta presión en la cabeza, que le impidió seguir forcejeando, dejando su cuerpo prácticamente laxo, bajo el dominio de su hermano. La intensidad en su mirada disminuyó, según sus zarcos perdían enfoque. Hasta que su mirada se nubló y la consciencia de la rubia se sumió en la oscuridad. Sólo vislumbró una figura femenina antes de sucumbir. Una que conocía muy bien. Una que tenía unos intensos ojos verdes...

Así fue como Kass quedó a completa merced de su propio hermano. Algo nada halagüeño.





Spoiler:




avatar
Kassyena
Dragon

Mensajes : 191

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Your sudden company always stabs my fortitude (Eskol) +18

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.