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Rata de cubierta (flashback)[Lena]

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Rata de cubierta (flashback)[Lena]

Mensaje por Hector Teach el Dom Jun 26 2016, 16:32

El aire estaba henchido de humo y cenizas, formando un pastoso manto difícil de respirar, que inflamaba la garganta y los pulmones, desprovisto de cualquier muestra de humedad pese encontrarse el litoral a tan solo  unos cientos de metros. La antinatural flama que transportaba irritaba y enrojecía los ojos lenta pero inexorablemente, las saltarinas y ágiles ascuas procedentes de estructuras arrasadas, eran llevadas por las corrientes de aire antes de apagarse finalmente con un último y tímido resplandor anaranjado, que no obstante palidecía ante el ígneo furor de las piras que aún permanecían encendidas. Para alivio de Teach, las cacofonías de gritos, entrechocar de espadas e impactos de los abrasadores proyectiles de la hija de la muerte, la gran catapulta de su barco, hacía minutos que se habían apagado de manera tan súbita como comenzaron en aquel pequeño poblado pesquero de la costa isaurí.

Teach observaba aquel apocalíptico paisaje originado por una de sus órdenes, mientras que sus hombres acarreaban todos los objetos de valor que podían en el menor tiempo posible, pues el incendio originado en mitad de la noche sería visible a demasiada distancia. –Capitán algunos grupos se dirigen hacia el bosque, estamos preparados para… El viejo corsario cortó la frase de su teniente tan solo con su cansada mirada –No se perseguirá a los fugitivos, el mensaje de lo que ocurre cuando no se aceptan mis exigencias está claro para todo aquel lo suficientemente sensato para escucharlo. Además necesitamos a alguien vivo para que cuente esta escalofriante historia. No vaciéis el granero por completo tampoco, un pueblo muerto de hambre no produce nada que se pueda volver a robar concluyó de manera tajante mientras guardaba su propia espada, ya limpia de la sangre de aquellos granjeros y pescadores lo suficientemente estúpidos como para no huir hacia el bosque al divisar su pabellón en el horizonte.

La improvisada caravana provista de todo tipo de mercancías, comida y artículos de valor se dirigía ya de vuelta a la infame ruina de la reina, el buque insignia de teach, amarrado tranquilamente en el pequeño puerto del poblado tan en calma y callado que parecía imposible admitir que hace tan solo unas horas había iniciado una lluvia de fuego sobre la villa ante la incrédula mirada de sus aguerridos habitantes. Ese mismo buque, estaba siendo ahora llenado de todo tipo de mercancías con una increíble disciplina, teniendo en cuenta que aquellos hombres eran poco más que alborotadores y filibusteros.

La estructura de una casa cercana, incapaz de soportar más las llamas que consumían sus entrañas, cedió con un siniestro crujido, levantando una nueva columna de brasas que ascendieron hacia el congestionado cielo nocturno. –Timonel, sácanos de aquí hemos terminado con Isaur por algunos meses. Apenas fue consciente del revuelo producido por el movimiento de los aparejos y el izado de las velas, perdido en sus oscuros pensamientos, mientras el silencio y la oscuridad de la noche iban dejando atrás el crepitar de las llamas y el nauseabundo olor de la muerte.
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Re: Rata de cubierta (flashback)[Lena]

Mensaje por Lena el Mar Jun 28 2016, 22:36

Vivir en Isaur no había sido para nada fácil, los ahorros no eran demasiado pero la gente era buena y lo cierto es que por poco podías acomodarte en una buena cama y tener desayuno por una semana. Necesitaba moverme, viajar  y buscar al dragón, pero no tenía ningún tipo de formación, luchar con él ya había sido un error la primera vez, no podía permitirme un segundo enfrentamiento sin garantías de poder ganar.
El tiempo que llevaba allí había sido breve pero intenso y muy provechoso para mis propósitos, conocer lugares nuevos y saber moverme con gran facilidad había sido lo primero en poder realizar, había aprendido a camuflarme entre las sombras, a no ser nadie, a estar sola entre la gente, a no hablar y a prestar atención, escuchar, siempre escuchar, para finalmente obtener la información que me ayudaría a ser quien quería ser.
Necesitaba buscar a aquellas personas, pero no había conseguido encontrar a nadie que realmente me fuera de utilidad, mi próximo destino...Talos. Era un lugar totalmente incierto para mí, pero debía ir y el dinero no era tanto como para comprar pasajes con tal facilidad.  Me moví hasta un pueblo costero, pequeño y bastante pobre, pero supuse que lo suficientemente barato como para pasar la noche, no estaba dispuesta a dormir a la intemperie y realmente agradecería después aquello.

Pues aquella noche algo ocurrió, no recuerdo con claridad la hora que podía ser cuando empezaron los primeros haces de luz, cuando el humo empezó a ser notable incluso dentro de mi pequeña y alta habitación del hostal. Me desperté dolorida por el incómodo colchón y bastante desorientada tras escuchar los gritos de la gente en las calles. Estúpida de mi, abrí la ventana haciendo que pasara una llamarada frente a mí la cual hizo que casi me quemara la cara.  Sin pensarlo cogí mi macuto y me calcé todo lo rápido que pude, volví a mirar por la ventana y trepé hasta el tejado siendo espectadora del horror y el fuego desde una vista bastante privilegiada. Dirigí mi mirada hacia el lugar del que venían, no era difícil saberlo.

Mi único pensamiento, acercarme. Era lo suficiente estúpida como para atreverme y lo suficientemente inteligente como para hacerlo sin ser vista y poder aguardar la calma sin ser víctima del ataque. Me escondí lo más cerca que pude del barco, tras unos barriles viendo como poco a poco traían todo con lo que habían arrasado. No tenía corazón, pero de tenerlo hubiera notado mi nerviosismo en sus latidos, parecía que no tenerlo me hacía más temeraria, el nerviosismo no era notable dentro de mí, solo podía pensar en él . Agarré bien mis cosas como si realmente pudieran quitármelas y fue entonces cuando pude oír cerca de mi una sospechosa conversación.

Dos piratas reían animadamente de vuelta al navío cuando uno de ellos habló de su próxima ciudad. Talos. Realmente no sabía si sería un trayecto directo, pero era una gran oportunidad, podría llegar a la ciudad antes incluso de lo esperado. Amarré mi macuto a mi cuerpo y coloqué las dagas largas en las vainas de mi espalda, debía estar preparada. Los piratas estaban demasiado ocupados pendientes del horror maravilloso que habían provocado, demasiado como para estar pendiente de cómo subía por una de las cuerdas que atadas en el puerto, no era fácil trepar tan solo con la fuerza de mis brazos hasta llegar a un pequeño bote colgado a un lado del buque, gracias a él pude posar los pies, pero entrar  por la cubierta era demasiado peligroso, me exponía a ser descubierta antes incluso de partir, así que lo único que podía hacer era descender hasta una ventana abierta por la que entré. No sabía de las partes que componían un barco, no podía saber realmente donde me encontraba, pero estaba todo menos limpio. Necesitaba buscar un buen escondite y pasearme con más facilidad por el navío, así que esperé hasta que algunos miembros de la tripulación empezaba a volver.

Notaba el crujir de la madera bajo mis pies y antes de poder salir de allí pude ver como la puerta se abría, me coloqué tras ella y cuando aquel hombre pasó por delante de mi le propiné un golpe seco con el mango del puñal en la  parte izquierda de la coronilla, haciendo que simplemente callera al instante. Lo miré perpleja, ¿tan fácil?, no, esto solo había comenzado, no debía celebrar mi primer golpe de suerte. Arrastré al maloliente individuo y lo até con una cuerda que encontré dentro de la habitación tras haberle quitado la ropa. No necesitaba demasiado, su chaqueta larga, su raída camisa y su viejo sombrero bajo un pañuelo eran suficientes como para improvisar un disfraz.

Me vestí y salí de allí no sin antes ensuciarme algo más la cara, solo debía pasar desapercibida, encontrar un lugar donde esconderme, rezar lo que supiera y esperar que los días no me matasen por inanición .




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Re: Rata de cubierta (flashback)[Lena]

Mensaje por Hector Teach el Sáb Jul 02 2016, 22:33

Las primeras luces del alba empezaron a centellear en el horizonte, pese a la rauda marcha de la ruina de la reina y su tripulación hacia poniente, escapando del mismísimo alba, que representaba aquella alejada y exótica tierra. El astro rey comenzaba su ascensión al cénit del firmamento, tiñendo de un toda una gama de morados y rosas el horizonte que intentaban dejar atrás. Sus primeros rayos haría algún tiempo ya que habrían alcanzado los restos aún humeantes de pequeñas casas echas de adobe y paja, iluminaría los restos sin vida de aquellos hombres que valientemente habían defendido sus hogares y posesiones, daría un nuevo hálito de vida a las lágrimas de las viudas y de los hijos que habían perdido algo aquella trágica noche.

Aunque con la luz del sol también descubrirían que el granero apenas había sido profanado, que aquellos que decidieron huir en vez de luchar se encontraban enteros y ayudando a las viudas a enterrar a sus temerarios esposos. Aquella desolación sería la profeta muda de las consecuencias de enfrentarse al temible Teach, dejando como única opción la fuga y el éxodo cuando su blasón luciese en el horizonte. Con suerte, la terrorífica historia calaría lo suficientemente profundo en oriente como para evitar más escabechinas y derramamiento de sangre innecesarios. Con suerte, la propia vileza de las acciones del capitán, salvarían de una muerte similar a muchos otros inocentes.
Sin embarco, en discrepancia con el inmerso trajín en el que estaría ahora envuelto el otrora pacífico pueblo costero, la silueta del capitán se recortó con las primeras luces en la misma posición que abandonaron las lúgubres llamas su contorno, pues seguía recostado en la balaustrada del torreón de popa, aunque sus cansados ojos ahora se centraban en la matutina aurora, que rápidamente extendía sus brazos hacia poniente, alcanzando su barco. Con ello, el perezoso ir y venir de los pocos encargados de mantener el navío en la dirección correcta durante la noche fue transformándose gradualmente en un griterío donde las bromas, payasadas e insultos volaban de un lado a otro, impregnando con aquel caos el tranquilo amanecer.  

Solo entonces se dignó el capitán a volver su cansada vista hacia su nave y dejar el recorrido del astro rey a los dioses. Un poco de cecina, un buen vaso de ron y la mañana se presentaría mucho más divertida. Contar el botín, los gritos durante el reparto, la moral de los hombres por las nubes tras una buena caza, al menos un día entretenido antes de pasar las siguientes semanas sin tocar tierra, pues los separaba del centro del imperio una gran franja de un mar que se volvería cada vez más frío hasta llegar a su destino, y con el cambio en las temperaturas, las corrientes y vientos se alteraban drásticamente antes de llegar a Talos, dificultando la navegación para los que como él, no estaba aún acostumbrado.

Pero el destino parecía conspirar contra los planes de una travesía tranquila. El griterío general pareció focalizarse bajo cubierta. Con un gesto cansado Teach apuró la salada carne, dando un profundo trago a la espumosa jarra, vaciándola en el acto, pues parecía que el gentío se acercaba a su camarote, como si en vez de sus hombres, fueran los mismísimos hombres de la reina los que fueran a apresarlo.  Quitándose aquellas ideas de su mente, bajó las botas en un enérgico movimiento de la mesa donde instantes antes había apurado el desayuno. Se dirigió a uno de los toneles de su camarote y salió mondando tranquilamente una naranja,  contrastando con arrogante singularidad en el revuelto ambiente que se respiraba. Su teniente tomó la palabra por todos los presentes –Es Billy señor, lo encontramos desnudo, atado y amordazado en las bodegas. El capitán se llevó un pedazo de la jugosa pieza de fruta a la boca, antes de hablar. -¿Y queréis que tire a Billy por la borda por dejarse atrapar? Tal vez nuestro evidente fugitivo sea un fichaje mejor ¿No le parece teniente? O claro pero está todo ese asunto de burlarse de mi tripulación y por tanto de mi ¿verdad? Mande a todos los hombres a formar a cubierta inmediatamente. Si tenemos una ratita de cubierta entre nosotros lo sabremos continuó mientras cortaba otro gajo con la naranja, y si no aparece en la fila peinad este jodido navío hasta que aparezca…y cuando lo haga traedla a mi camarote terminó mientras arrancaba el último trozo con los dientes y limpiaba la navaja en su pantalón. Luego simplemente se giró lentamente de vuelta a su camarote, dándole la espalda al nuevo revuelo que se originó rápidamente en cubierta. Ya aparecería cuando todos hubieran formado en una maldita fila.
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Re: Rata de cubierta (flashback)[Lena]

Mensaje por Lena el Lun Jul 04 2016, 20:25

Me paseé por el interior del navío sin saber muy bien hacia dónde dirigirme, intenté situarme pero no sabía demasiado de barcos y menos estando en el interior, si al menos subiera a la cubierta podría diferenciar algo. Sabía lo que todo el mundo, lo típico, la proa, la popa, mirar hacia babor o estribor, los palos mayor, de mesana y de trinquete. Sabía diferenciarlos por pura teoría, se me escapaba de las manos el aspecto a no ser que todos los elementos fueran exactos a su descripción exacta. Me apoyé cansada en una de las paredes de madera de aquel lugubre pasillo que no parecía dirigir a ningún lado, me crucé de brazos y bajé la cabeza haciendo que el sombrero que llevaba me tapara la cara. Sabía pasar desapercibida y los piratas parecían estar festejando el exitoso baño de sangre y horror que habían provocado en el pequeño pueblo costero, si a eso le sumaba el continuo estado de embriaguez en el que parecían encontrarse, no sería difícil esconderse.

Un par de hombres pasaron por mi lado riendo y brindando un par de botellas, no parecí importarles, pero aproveché para seguirles y poder ver a lo que me enfrentaba, los piratas parecían reunidos en una parte del barco, eran demasiados y a pesar de bromear, gritar, beber y brindar, seguían teniendo ese aspecto grotesco, sentí como me quedaba sin aliento al verles, al estar tan cerca de ellos y continué mi camino no sin antes coger una botella que me dieron mientras que se reían, agarré la botella antes de que pudieran atravesarme el pecho con ella, eran realmente fuertes y demasiados como para enfrentarme a ellos yo sola. Pero estaban borrachos y solo unos pocos en sus puestos, tenía que llegar a Santa Barbara, el lugar donde tenían la pólvora y toda la munición, hasta donde yo sabía así se llamaba aquella habitación. Creí que lo mejor era hacerme con todo lo que pudiera, comida, armas incluso con algunas monedas si las encontraba antes de poder esconderme.

Continué mi camino con paso firme, como si realmente supiera hacia donde me dirigía, aunque no era así ni mucho menos, bajé hasta las cocinas...si es que a eso se le podía llamar así, me asombró encontrarme con tal cantidad de víveres hasta que yo misma caí en la cuenta de que era lo normal, acababan de arrasar con todo un pueblo, cogí una bolsa y metí fruta en ella. No había demasiada  pero tampoco extrañarían unas cuantas piezas, era rápida y hacía las cosas con seguridad, todo ello hacía que moverme por el barco hasta ahora fuera fácil, que nadie se fijara en mi, que a nadie le resultara precisamente extraño. Anduve más deprisa y dejé la bolsa con la comida detrás de un armario, odiaba la distribución de aquel barco, no podía encontrarle sentido a los lugares, supuse que no utilizarían más que lo necesario, la habitación donde dormían todos, las celdas, el camarote del capitán, la santa barbara y la cubierta, donde pasarían la mayor parte del tiempo , así que no pude evitar querer salir de allí para notar el aire en mi piel, el calor del barco, el movimiento y sobretodo el olor parecía empezar a marearme.
Abrí lo que podía parecer una trampilla, iba a empezar a ponerle nombres a cada uno de los lugares del navío porque si no, no iba a saber cómo moverme por él, sentí como el sol me cegaba y salí rápida hasta un lado del barco cogiendo una de las cuerdas como si realmente supiera lo que hacía, solo pretendía poder quedarme allí y disfrutar de que el sol ya se había hecho hueco en el cielo, aunque no sabía que haría tanto frío como para notar mi nariz moquear e incluso mis mejillas enrojecerse, suerte que me había hecho con una gran máscara de mugre que las tapaba.

Suspiré, no estaba aliviada, esto era realmente de suicida, pero necesitaba un respiro, sabía que no tardarían en darse cuenta de todo, sabía que pronto encontrarían al nudista que había dejado atado y amordazado, sabía que peinarían el barco hasta dar con el polizón, sabía que debía andar con pies de plomos, hacerme uno de ellos y esconderme lo suficientemente bien  como para aguantar toda la travesía hasta llegar a mi destino. Había ciertas ventajas en no tener corazón y es que hasta el momento había aprendido todo con mucha más rapidez, sabía moverme por casi cualquier sitio, si antes sabía anticiparme a lo sucedido ahora parecía poder saber en qué momento iban a ocurrir las cosas, era más rápida, todo parecía haber avanzado muchísimo más en cuatro meses de lo que realmente había aprendido en mis veinticuatro años de edad.

Decidí que era el momento de bajar, de buscar un lugar en el que esconderme y de dormir hasta que hubiera atracado en buen puerto, pero una vez a bajo me di cuenta de que algo había cambiado, el bullicio no era provocado por bromas, no había más risas de las necesarias, me estaban empezando a buscar y para recalcar lo evidente escuché los gritos de uno de los piratas. Su voz era nítida, grave y sentí como el nerviosismo me inundaba justo en ese momento.

—¡Ya habéis escuchado al capitán, todos a cubierta! —Gritó el teniente.

No, no pensaba presentarme, no lo iba a poner tan fácil, formar en cubierta era como darles yo misma el cuchillo con el que me rebanarían el cuello, no les daría ese placer, si querían encontrarme tendrían que buscar hasta dentro de todos y cada uno de los barriles de aquel maldito y estúpido barco. Me moví en la misma dirección que el resto de piratas pero mientras que ellos subían a la cubierta, yo cambié el rumbo hasta poder conseguir la bolsa de tela con comida y la mía con todas mis pertenencias, era una suerte que no la hubieran cogido. Dejé el puñal en mi bota, las dagas en mi espalda y la bolsita de terciopelo con pólvora en un lado del cinturón, no iba a poder hacer mucho con ella, pero supuse que no venía nada mal.  No supe lo que hacían en cubierta, pero todo mi afán sería esconderme cerca del camarote del capitán, no sé qué estúpido dijo "Cuanto más cerca del peligro, más lejos del daño" pero yo le hice caso.  Y estúpido del que lo dijera y estúpida de mi por hacer caso a  aquellas palabras.

Un pirata gritó y antes de que pudiera correr ya se me habían echado encima, me habían rodeado y todos ellos estaban armados sonrientes y contentos de haber conseguido encontrarme, pero aun se deberían esforzar por atraparme.

—¡Agarradlo!

Se precipitaron hacia mí, salté hasta agarrarme a la parte de arriba del techo y al volver  a soltarme desenvainar las dagas gemelas de mi espalda, no me serviría de nada, eran demasiados y aun así lucharía, pude con varios que vinieron, había podido con seis y a ninguno los había matado, no era mi estilo, no tenía las de ganar pero tampoco pretendía mancharme las manos tan rápido, tras los seis primeros consiguieron atraparme, atarme y arrastrarme hasta el camarote del capitán. No grité, no supliqué, ya nada dolía tanto. Y cuando estuve frente a la puerta del camarote, el que parecía el teniente tocó para que el capitán abriera.

—Lo tenemos —Dijo el teniente cuando ya tenían al capitán frente a ellos, mientras que me quitaba el sombrero, el pañuelo y el esbozo, dejando así claro quien había provocado tal revuelo. Algunos no cupieron en ellos mismo del asombro, quizá no acostumbraban a ver mujeres que lucharan, pero yo no bajé la cabeza, no hable, me mordí la lengua para no acabar escupiéndole a ninguno y clavé mi mirada en la del capitán.




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Re: Rata de cubierta (flashback)[Lena]

Mensaje por Hector Teach el Vie Jul 08 2016, 17:42

Tras escuchar el seco y liberador cierre de la pomposa puerta de su camarote, el capitán dejó apoyar su espada sobre la tallada superficie de la puerta, mostrando de repente todo su cansancio. Tras casi quince años de capitán, por primera vez veía peligrar su hasta ahora incuestionable mandato. Podía notarlo en los ojos de los nuevos reclutas, en los cuchicheos de los veteranos a su paso, en el incómodo silencio que sus órdenes producían a veces en el barco en vez del peculiar jaleo y griterío que procede al cumplimiento entusiasta de una orden, podía saborear en el aire las pretensiones de otros mandos crecer a su alrededor, como buitres oliendo la carroña, esperando a que su presa este lo suficientemente exhausta como para resistir a sus picos sedientos de rapiña. Tras quince largos años soñando con una gloria inmortal sus propios hombres se olvidaban de su legado tras unos pocos meses de poca suerte en las capturas. La llegada a Isaur tampoco había traído los ingresos que el habría deseado, lo que había acabado resultando en una ridícula muestra de fuerza y maldad en un pueblo costero, tan solo para mantener tanto su imagen en aquellas tierras como sus hombres. Por lo menos las ganancias cubrían de sobra los viajes de ida y vuelta al menos otras dos veces, tanto en víveres como en efectivo, lo que le permitiría aguantar unos pocos meses más sin tener que ver morir a su tripulación morir de hambre, de su nombre, fuera de Krosan, posiblemente no aguantaría tanto tiempo antes de empezar a perder calificativos como temible o ruin y empezar a acumular otros como viejo o acabado. Al menos, sus redes de influencia en Krosan, se mantenían igual de eficaces, pese a no ser tan lucrativas como en tiempos.

Se sentó en su escritorio, ojeando la carta de navegación que siempre adornaba la enorme mesa de oscura madera. Sus ojos paseaban una y otra vez a lo largo de las rutas de navegación conocidas, mientras sus manos descorchaban una botella de ron, siempre preparada para la ocasión. Todas aquellas líneas convergiendo en el reciente y flamante puerto de la capital de aquellos reptiles, apenas varias leguas de tierras donde convergía gran parte del mercado mundial, así como  la sede de la marina, la inquisición y el ejército dispuestos a defender sus preciadas finanzas. Mientras el fuerte brebaje bajaba lentamente por su garganta, la idea de arribar en Talos para algo más que hacer negras transacciones volvió a rondar por su psique, tentándolo como una experta amante, prometiéndole todo tipos de riquezas, renombre, influencia, el mismo centro del mundo del mundo sucumbiendo a los pies de un vulgar exiliado, la reina solo tendría que salir a su pomposo balcón para ver su mayor obra ultrajada y mancillada. La sola idea era tan tentadora… Otra voz no obstante le hablaba de peligros, dificultades y desventuras, y la verdad era que el pirata no sabía cual de las dos le llamaba más dulcemente.

Dejó no obstante sus cavilaciones a un lado, madurando y fermentando lentamente en sus pensamientos, mientras emprendía el camino hacia cubierta, con un poco de suerte, todos los miembros del barco estarían ya formando una destartalada fila, quejándose por haber sido arrancados de una partida de dados o de las hamacas. –Teniente, datos del recuento, espero que estén ya en su puesto salió a cubierta diciendo el capitán con el semblante serio, -Y por la gracia de los dioses, dejad a Billy descansar en su maldita hamaca, si fuera capaz de atarse y desnudarse a el mismo para echar la siesta estaría gobernando un barco y no a mis órdenes continuó el capitán permitiéndose un pequeño toque de ironía  y cordialidad hacia sus hombres, lujos que hacía tiempo que no podía permitirse. –Como veo que estamos todos, quiero que empecéis a peinar inmediatamente el navío de arriba abajo, el que encuentre a esa rata descarriada tendrá ración doble de comida por dos días, y prometo pedir al cocinero que no sean habas otra vez sonrió Teach mientras la fila se descomponía en una pequeña masa de lobos de mar dispuestos a un pequeño banquete.

Como esperaba, con un barrido de ese calibre de abajo arriba, no tardaron mucho tiempo en dar con el pequeño polizón, desde luego sus hombres sabían hacer las cosas cuando se lo proponían, casi le daba cierta lástima el pobre diablo que hubiese entrado en la ruina de la reina, aunque tenía cierta curiosidad por saber como alguien se atrevía a tamaña insensatez.

Apenas le dio tiempo a salir de los aposentos del capitán cuando unos pocos hombres traían en bastantes buenas condiciones al causante de tal alboroto en un supuesto día tranquilo. El capitán observó impertérrito como varios de sus hombres con evidentes signos de pelea, destrozaban con evidente nerviosismo el particular disfraz, que reveló nada menos que una joven, aunque no particularmente dulce según el estado de algunos de mis hombres-Lo habéis hecho bien teniente, reúna a los hombres que le han ayudado y deles unas horas libres. Mientras acababa de decir aquello se agachó, levantando por las ataduras el cuerpo de la joven como si de un saco se tratara, acercando la desafiante mirada de la joven a la suya, demasiados desafíos ya de sus propios hombres como para aguantarlos de una bribona cualquiera. –Vosotros, atadla a la silla frente a mi escritorio, voy a tener una conversación con mi no invitada damisela sonrió con ironía el capitán mientras dejaba a sus hombres cargar con la muchacha

-Bien mi lady, comenzó entrando en el camarote cuando la muchacha llevaba ya un rato atada. Me gustaría ofreceros una bebida, o algo de sustento tal vez, pero me temo que todo ello lo habéis tomado ya sin permiso continuó mientras pasaba distraídamente una mano por el escritorio, dejando la pequeña bolsa de suministros que la pequeña ratera había conseguido horas antes, mientras lo rodeaba para sentarse frente a su peculiar compañía. Y aunque alguna amante ocasional trata de convencerme de lo contrario, no estoy en edad de que jóvenes enamoradas corran tras mis pasos. Así pues mi joven dama, dada vuestra cuestionable discreción, el lugar donde os hallaron y mis digamos diferencias con el gobierno, temo pensar que sois una agente de nuestra querida reina. Aunque por vuestro propio bien espero que seáis capaz de desmentirlo antes de que termine esta copa, o vuestra estancia en este barco será aún más corta de lo que esperáis, y por supuesto que tengáis algo para negociar por vuestra vida, ah y ahorráros ordinarieces, por suerte o por desgracia para vos las relaciones de cualquier tipo están prohibidas en este y cualquier otro barco bajo mi mando.
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Re: Rata de cubierta (flashback)[Lena]

Mensaje por Lena el Dom Jul 10 2016, 04:03

Quizás no había sido tan buena idea encarar al capitán tan rápidamente, pero no había nada que pudiera haber hecho, ni siquiera podía pensar en ese momento lo suficiente como para escoger una solución a toda aquella situación. No la había, solo notaba las ataduras arder contra mi piel, las cuerdas me impedían cualquier tipo de movimiento y sentía tal repulsión por aquellos piratas que quería poder vomitar libremente a los pies de cada uno de ellos. Odiaba mi estupidez y me odiaba a mi misma por haberme dejado atrapar con aquella facilidad. Aun así me resistí, no dejé que les fuera fácil llevarme hasta la silla en la que el capitán me quería ver sentada, no puse de mi parte, pero recibí golpes y terminé sentada simplemente en aquella silla, atada como había visto a ladrones o asesinos, las cuerdas estaban tan apretadas que sentía que la sangre no me llegaba a la punta de los dedos, sentía mis venas cortarse.

Intenté mantener mi pecho erguido para que al echar el aire pudiera hacer hueco entre el respaldo y las cuerdas, pero no había sido posible, así que hasta podía sentir como me faltaba el aire de alguna manera. Moví la cabeza de lado a lado, haciendo que mi cabello corto se retirara de delante de mi cara y pudiera mirar directamente al Capitán. Debía escuchar con atención, pero más importante era el hecho de responder correctamente a esas preguntas, ¿cómo sobrevivir ante esa situación? ¿necesitaba una buena causa? ¿agente de la reina...qué?

El capitán empezaba a beber y si era ese literalmente el tiempo que tendría para explicarse, entonces debía hacerlo cuanto antes.

—No soy agente de la reina y no se preocupe no le convenceré de que realmente puede entretenerse con jovencitas, la respuesta es evidente. Seré breve, necesito llegar a Talos para matar al dragón que mató a mis padres. Es por lo único que me colé en vuestro navío, tenía la idea de que nadie me encontrase, pero por desgracia no puedo más que con una docena de hombres y vos tenéis unos cuantos más...además de que no todos son tan fáciles como ese que amordacé...—Miré hacia otro lado y pensé en voz alta como si de una anotación a parte se tratara— un error, debía haberlo tirado por la borda. —Volví a mirar al capitán y casi como un ruego seguí hablando. — Necesito matar a ese maldito dragón y bañarme en su sangre, para recuperar lo que me ha robado, aunque no pueda devolverme la vida de mi padre. Haré cualquier cosa, pero debo deciros que no tengo nada que perder y lo que ya ha muerto no puede morir.

Mis ojos se clavaban en los suyos, insistentes, llenos de odio hacia un dragón, llenos de rencor, dolor, rabia...sentí mi mandíbula tensa, me dolía con tan solo hablar, tuve que apretar los dientes, haciendo remarcar mi mentón , mojé mis labios metiéndolos hacia adentro y suspiré para terminar mi justificación.

—Seguro que hay algo que queréis y pueda ofrecerle... dinero, lo conseguiré, la cabeza de ese dragón, se la daría para que decorara su barco si quisiera.... No descansaría, me batiría en duelo con uno de vuestros hombres cada día hasta llegar a Talos...hasta con vos ...se ve que sois un buen reto...a pesar de vuestras manos...solo...se lo pido por favor.




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Re: Rata de cubierta (flashback)[Lena]

Mensaje por Hector Teach el Miér Jul 27 2016, 10:37

Teach apenas miraba a la joven mientras esta exponía con premura todo lo que se le había preguntado, aunque por experiencia, eso no quería decir que fuese toda la verdad, ni podía esperar un comportamiento medianamente dócil de alguien tan independiente y bravo. Para la joven el capitán debería prácticamente de estar haciendo caso omiso a sus palabras, centrado en degustar el caldo que se encontraba en su copa, oreándolo con leves movimientos de muñeca, mientras lentamente, casi como en alguna especie de ceremonia, Héctor se iba dejando caer en su enorme asiento, volviendo a poner por un momento, un efímero gesto de relajación tras el “tranquilo” día que se había avecinado, acabando el reconfortante gesto al plantar sus pesadas botas encima del macizo escritorio. Solo entonces, y coincidiendo por casualidad con la última frase de la joven, ingirió lo que quedaba en la copa de una sola sentada, dedicándole entonces una sonrisa a la joven -Veo que es la primera vez que cumples una maldita orden desde que estás aquí, enhorabuena, tal vez llegues a Talos con todas las tripas dentro, rio de manera pesada el pirata por su propia ocurrencia.

Lo cierto es que Teach si había escuchado todo lo que la muchacha había largado por la boca, analizando sus tonos y los silencios, para hacerse una idea de como era aquella temeraria joven, incluso arrugando la frente ante algunos comentarios de la joven, que por algún motivo olvidaba deliberadamente su situación, aunque las sogas que mordía su piel debían de recordárselo constantemente.  No obstante, intentaba  salvaguardar al menos algo de ese ácido orgullo que demostraba para enfrentarse a la situación.

-Verás, entiendo que, para una pequeña polizona como tú, las reglas de este barco no están muy claras dijo divertido el capitán mientras registraba pausadamente la ruta de navegación, volviendo a ignorar con la mirada a la joven, aparentemente inmerso en su tarea,- ya te he salvado la vida dos veces, en el barco están prohibidas las peleas con objetos, por lo que mis hombres se han contentado con darte unos cuantos golpes, ya que no usaste esas dagas tuyas para herir a nadie, por suerte para ti, he tenido no pocas mujeres a bordo, de prisioneras y como socias, y se instauró una ley que impide digamos… intimar, en público o en privado dentro del barco y entre la tripulación. Por otra parte si hubieses tirado a uno de mis marineros por la borda, me temo que no estaríamos teniendo esta conversación y no habría nada que yo pudiera hacer para salvarte de los originales castigos de la tripulación dijo esta vez levantando la cabeza en una oscura sonrisa dedicada exclusivamente a la joven. -Porque verás, te guste o no, soy la única persona con la que puedes hablar en este barco, al menos mientras puedas ofrecerme algo más que un dudosamente bonito decorado para el mascarón de proa. Por fin, Teach se levantó de nuevo de la silla, desenfundando lentamente su larga espada, con un amenazante sonido provocado por el filo al abandonar su funda. Observó durante unos segundos la punta con ojo analítico  antes de volver a hablar. -El problema, continuó pausadamente antes de hacer un rápido gesto con la muñeca que dejó el lado romo del arma apoyado en el delicado cuello de la valiente joven, es que no puedo fiarme de vos, dijo haciendo fuerza con la espada hacia arriba, obligando a su acompañante a mirarlo a los ojos, mientras el filo de la espada apuntaba de manera espeluznante a la joven. -Nos odias dijo en un tono demasiado teatral como para no considerarse una burla, viste lo que hicimos en aquel pueblo, sabes a lo que nos dedicamos, y no estás de acuerdo ni lo toleras, pese a que nuestra meta final es parecida, tu quieres un dragón muerto y yo quiero el reino de los dragones en llamas siguió hablando,esta vez visiblemente más serio ¿Cómo puedo fiarme de ti? ¿Por qué debería de darte una oportunidad de demostrarme que eres más útil sobre cubierta que como cebo para pescar? Admito que me gustas niña, valiente, atrevida, descarada e imprudente, he contratado a gente por menos, pero eres lo suficientemente insolente y suicida como para traicionarme y yo odio los malos tratos.
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Re: Rata de cubierta (flashback)[Lena]

Mensaje por Lena el Mar Ago 30 2016, 04:45

No me quedaba nada, realmente esta sí era una situación desesperada, más que eso, pero debía ser resolutiva, pensar de una vez y conseguir mi propósito, sobrevivir hasta llegar a Talos. Aun sentía mis muñecas apretadas y mi cuerpo demasiado apretado por las cuerdas, me moví para que estas cogieran holgura, una cosa era sujetarme y otra muy distinta asfixiarme antes de tiempo.

El capitán continuó hablando y fue el filo de la espada al ser desenfundada lo que hizo que volviera a quedarme quieta y mi mirada se quedara fija en sus ojos, pero no, no me hizo temerle, no, en mi no podría ver miedo, solo odio, solo tristeza, solo dolor pero nunca miedo. No le temía a la muerte, pues no tenía vida, no le temía a él igual que no había temido a un dragón, ¿valiente o estúpida?

—Debería darme la oportunidad porque se equivoca, si pretendía que os odiara, no lo hago, nada me ata al pueblo que dejamos atrás, no dejo a ninguna persona y por horrible que parezca, ni siquiera el hecho de la perdida de todas esas inocentes vidas me importa. Se a lo que se dedican, estar de acuerdo o no con sus métodos pocos ortodoxos es otro tema, ¿pero qué clase de capitán seríais si solo saqueáis sin que os teman? Es fácil jugar con el miedo, de hecho es fácil que os teman, lo difícil es que os respeten de verdad. No os conozco más de lo que puedo leer en la superficialidad del término "capitán" pero...sí me conozco a mí y los principios a estas alturas están sobrevalorados, soy insolente, suicida y honesta. Pero no puedo traicionar a quien no le debo lealtad alguna, no me concedáis ese honor, no quiero trabajar para usted, quiero hacer un trato. Manténgame viva esta noche, solo hoy y mañana volveremos a tener otra conversación, si alguno de esos días realmente deja de creer en mi palabra, máteme.

No podía rogarle, no serviría de nada, pero si este hombre no me había matado ya era porque estaba dispuesto a escucharme, era porque realmente era interesante y cabía la posibilidad de quedarme, a no ser que mis especulaciones fueran erróneas, una fantasía de mi cabeza y en realidad el capitán solo ralentizaba la muerte y prolongaba la agonía de la duda.

—Puede ser un buen capitán, no dejar que os hable, matarme y seré comida para los peces, pero se aburrirá durante todo el trayecto más que teniéndome aquí. Además ya le he dicho, no le juraré lealtad y no le temeré, espero que me dé razones para respetarle y haremos un pacto, usted me ayuda a llegar a Talos y solo necesitaré matar a ese dragón para empezar lo que usted quiere, su reino de dragones en llamas. Todos ganamos... pero si me pide más explicaciones de las que ya le he dado mateme porque no tengo más. Soy mejor que la mitad de su tripulación, mis padres han muerto y quiero venganza, que los dragones sufran en eterno sufrimiento y todas esas cosas, con la diferencia de que tengo más cabeza, no me enfrentaré a un dragón teniendo las de perder, por eso entreno y quiero llegar allí a Talos.




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Re: Rata de cubierta (flashback)[Lena]

Mensaje por Hector Teach el Dom Dic 04 2016, 00:46

-No sé con cuantos capitanes libres has hablado pequeña, rio Teach mientras jugueteaba con el brillo de la luz en el borde de su espada, antes de hacerla caer sobre la joven, cortando las ataduras imprimiendo un leve movimiento de sierra –pero me temo que las cosas no funcionan como tú piensas querida. Soy capitán de esta tripulación porque lo lleva queriendo así veinte años, el miedo… bueno es una herramienta útil fuera de este barco. Volvió a descargar un golpe de su espada en las ataduras de la mano contraria. –Me cae bien señorita continuo el pirata mientras enfundaba de nuevo su espada, pero me temo que aún no se su nombre y la protagonista de semejante historia de venganza y sangre debe tener sin duda un nombre acorde siguió con sorna el capitán. El mundo era mucho más divertido en una gama de grises, bien podía saquear un pueblo hasta dejarlo irreconocible incluso para el terrateniente a simplemente dar una oportunidad a una chiquilla de encontrar su final de una manera más épica que atada a dos tablas en mitad del mar.

Preparó una copa más sin ni siquiera preguntarle a la polizona si le apetecía, ¿Quién en su sano juicio rechazaría una botella como aquella? Además después de su periplo por el barco debía de estar exhausta y sedienta, eso si no había cogido más de la despensa que aquello. Dejó que la espumosa bebida se derramara hasta la copa con un alegre gorgoteo que esparció sendas gotas alrededor. –Bien tendrá sed después de poner todo mi barco patas arriba, y ahora cuénteme, ¿cómo piensa matar a un dragón? Solo se me viene a la mente una conocida que ha conseguido semejante hazaña dijo mientras se atusaba la poblada barba pensando en como Belladona había pasado a ser una de las piratas más conocidas tras dar muerte al antiguo capitán de su barco.

-Bien, te concederé ese pasaje a Talos que tanto anhelas, así podrás encontrar al asesino de tus padres e intentar darle caza. Pero nunca trabajamos gratis, pagaras con trabajo tu estancia y tu comida. Limpiarás la cubierta y enseñaras a alguno de estos inútiles a pelear. Pero si vuelves a meterte en una pelea con mis hombres fuera de los entrenamientos te juro que las familias de esa maldita aldea se compadecerán de ti. Si sobrevives al resto de la tarde hablaremos por la noche dijo mientras avanzaba lentamente hasta la puerta de su camarote y abría bruscamente la puerta, encontrándose con un pobre diablo de la tripulación demasiado cerca de la puerta para ser casual. –Mire por donde señorita, Antón se acaba de ofrecer voluntario para limpiar la cubierta con usted esta tarde sonrió Teach de manera peligrosa antes de dejar libre la salida de su camarote.
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Re: Rata de cubierta (flashback)[Lena]

Mensaje por Lena el Sáb Dic 10 2016, 18:03

Estaba cansada, no sabía que otras explicaciones darle, no tenía nada más que ofrecerle, pero ante mi sorpresa todo aquello por fin pareció ser suficiente para el pirata, cortó mis ataduras y deslicé las cuerdas por mis muñecas hasta dejar que cayeran al suelo, me toqué mis manos y rocé mis muñecas algo doloridas por la tensión y la dureza con la que me las habían atado, ya estaba suficientemente magullada en todo el trayecto así que prefería que mis muñecas quedaran intactas para poder luchar.

Sonreí de lado, ¿le había caido realmente bien?, los piratas solían decir esas cosas y con las mismas les cortaban la cabeza a su enemigo, le alegraba que esta vez no fuera así, ya tenía su corazón fuera del pecho, quería mantener mi cabeza pegada a mi cuello.
Reí levemente y asintió.

—Lena. Ese es mi nombre, no sé realmente si es acorde con mi propósito, pero es un nombre, supongo que si consigo matarlo, podré decorarlo algo más, tener apodos temibles...pero mientras tanto me conformo con el que me pusieron. —Dije y finalmente agarré la copa que me entregaba, hice una leve reverencia y me levanté de la silla por fin para beber un buche, no me gustó, pero fingí buena cara y además tenía demasiada sed como para rechazarla y no beberla, esperaba encontrarle el gusto especial  a la bebida. Cuando me la hube terminado suspiré y miré dentro de la copa como si allí pudiera encontrar la respuesta a su pregunta.

—Lo cierto es que aun me entreno...cuando mató a mis padres, conseguí clavarle un puñal..si aquella vez pude...después de todo espero conseguir ser certera...bueno, seré certera, no me queda otra, si no lo mato yo terminará matándome él ...espero que algún día me cuente como lo hizo su conocida...

Escuché atenta las palabras del capitán, dejé la copa encima de la mesa mientras me hablaba y sonreí, me parecía un trato justo, no se me caían los anillos por limpiar ni pelear, más que nada porque nunca los había tenido así que asentí y acepté su proposición, si conseguía estar viva el resto de la tarde volveríamos a hablar a la noche. Me parecía un buen trato. Le seguí con la mirada hasta que abrió la puerta, sonreí más abiertamente y alcé la ceja divertida por ver aquella situación.

—Muy bien, muchas gracias  Antón
—Dije tranquila mientras que salía del camarote, miré de soslayo al capitán y hablé —Le aseguro que nos veremos esta noche Capitán.
Continué andando con mis pertenencias hasta la cubierta, esperaba que la voz se corriese y no sabía demasiado bien como se tomaría el resto de la tripulación que el capitán me dejara vivir y viajar en el barco, pero si era cierto lo que había dicho el capitán, a pesar de ser mujer no me podrían hacer nada, además de que no lo conseguirían, muchos estarían muertos de intentarlo, pero sería tranquila, no sabía cuántos se dejarían enseñar por mí, no muchos, aun así, ya les había hecho una demostración, pues habían necesitado ser más de la mitad de la tripulación para conseguir atraparme. Así que esperaba que todo transcurriera tranquilamente hasta llegada la noche, quería saber sobre aquella persona capaz de matar a un dragón, también necesitaría hablar con ella...conocerla... necesitaba ayuda.




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Re: Rata de cubierta (flashback)[Lena]

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