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Like A Shadow ~ Privado

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Like A Shadow ~ Privado

Mensaje por Invitado el Jue Jun 16 2016, 13:10

Miré en rededor de la taberna observando a los clientes que había todavía a pesar de las horas que eran. Era ya entrada la noche y estaba cansada, tenía hambre y quería ir a casa para meterme en la cama y estar calentita. El sueño comenzaba a hacerse notar y estaba deseando que la gente se fuera para poder cerrar… mañana sería otro día diferente. Suspiré detrás de la barra mientras limpiaba las jarras y veía cómo mí padre recogía los vasos de las mesas y las llevaba donde estaba yo, para que siguiera limpiando. Eché una rápida mirada y me di cuenta de que, con suerte, en menos de una hora estaría fuera… si no pasaba nada.

Había sido un día largo y duro, no solo por estar en la taberna sino por también estar en casa y ayudar a madre en todo lo que pudiera. Conforme estaba de salud, que a veces estaba mejor y otros días era al contrario, no quería que hiciera muchas cosas si yo podía ayudarla. Me fastidiaba tener que estar en la taberna, pero no por el hecho de estar allí, sino porque me gustaría pasar más tiempo con ella y que no se sintiera sola.

Los últimos clientes que había pagaron sus respectivas bebidas y abandonaron la taberna dejándonos solamente a mí padre, limpiando lo que faltaba. Recogió lo que había de las últimas mesas y lo puso delante de mí en la barra mientras yo terminaba de fregar… si íbamos con buen ritmo incluso terminaríamos antes de hora. Lo miré con una sonrisa, a él también se le notaba cansado y estaba convencida de que estaba aguantando más de la cuenta… aunque era un hombre que estaba ya bien curtido y que llevaba toda su vida sirviendo en la taberna.


-¿Estás bien? –pregunté cogiendo lo que me había dejado para comenzar a limpiarlo, después solo quedaría barrer, fregar el suelo y podríamos dar el cierre definitivo. Me miró con una sonrisa y asintió, pero el cansancio podía notarse en sus ojos.
-Estoy bien, cariño. No te preocupes –se alejó para limpiar las mesas mientras yo terminaba y dejaba todo colocado en su sitio, cuando la puerta se abrió dando pasos a tres personas que conocía desde que era pequeña.
-¡Naeem! Qué bueno que te pillamos a tiempo –mí padre se giró para mirarles y les sonrió mientras los saludaba, quedando de espectadora hasta que me saludaron a mí. Eran viejos amigos de mí padre y estaba convencida de que habían ido a buscarlo para verse, como solían hacer una vez al mes en el que se juntaban para charlar de sus cosas.
-¿Qué hacéis aquí? ¿Vais a querer tomar algo? –el que primero había entrado por la puerta rió y negó con la cabeza.
-Venimos a buscarte, hombre. Sabía que no ibas a acudir a la cita de cada mes y hemos pensado que si veníamos los tres no tendrías nada que hacer contralos tres –me reí por ello, había dado totalmente en el clavo. Mí padre suspiró y negó con la cabeza como si quisiera hacerles ver que no iba a ir con ellos, aunque pensaba que en el fondo acabaría por irse con ellos.
-No puedo irme hoy, todavía no hemos cerrado y queda aún algo para limpiar hasta el cierre –me mordí el labio, ¿era esa su verdadera excusa? Hasta yo podría haberlo hecho mejor.
-Padre –los cuatro se giraron a mirarme, parecían que no se acordaban que estaba allí, y aquello me hizo gracia- Vete con ellos y disfruta, lo que queda me puedo encargar yo y puedo cerrar yo también. –me hizo una mueca mientras me miraba, mientras sus amigos sonreían y le jaleaban para que me hiciera caso. Salí de detrás de la barra y me acerqué hasta ellos, quitándole el delantal negro que llevaba– Anda ve, disfruta de tu noche con ellos –me elevé para dejar un beso en su mejilla y miré a sus amigos- Cuidádmelo, ¿vale? –reí entre dientes para comenzar con lo que quedaba mientras mi padre me miraba con el ceño levemente fruncido, pero sabía que delante de ellos no me diría nada.
-Nai, lleva cuidado, ¿vale? En cuanto cierres vete a casa –suspiré asintiendo con la cabeza y, por fin, salieron de allí dejándome a mí a solas.

Era extraño encontrar el lugar tan silencioso y que estuviera yo sola en aquel lugar cuando siempre había estado con más gente. Las mesas estaban recogidas y ordenadas, la barra cerrada en forma de “U” estaba limpia, la cocina también estaba ordenada y todo estaba guardado en su sitio… por lo que, si me daba prisa, quizás en menos de media hora estaría fuera de allí. Comencé limpiando el suelo que era lo que me quedaba sabiendo que, las horas que eran, no entraría ningún cliente más por la puerta.
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Re: Like A Shadow ~ Privado

Mensaje por Hector Teach el Jue Jun 16 2016, 14:28

El viejo capitán se permitió el lujo de sonreír a pesar de aquel penetrante frío al que aún no se había acostumbrada y ya pensaba que jamás lo haría. El característico silbido de uno de sus marineros le informó de que aquella era la ocasión que habían estado esperando. Se deslizó desde la profunda oscuridad del callejón en el que llevaba oculto al menos una hora esperando a que la muchacha que regía aquella taberna se encontrara sola.

Atravesó la poca distancia que le separaba de la puerta del edificio con tranquilidad. Desde que las historias de sus fechorías se habían hecho eco en aquella ciudad y la inquisición había tomado cartas en el asunto, su cara era ahora casi tan conocida como la de la reina, aunque en vez de estatuas y monumentos fueran los carteles de se busca los culpables. No obstante, las altas horas de la noche en la que se encontraba garantizaban su anonimato, pues los pocos transeúntes de aquella zona estaban lo suficientemente ebrios como para no reparar en el corpulento hombre de poblada barba que ahora se encontraba en el portal de la posada –Quédate cerca, y avísame si alguien intentara entrar, de otro modo no me molestes ordenó con voz neutra mientras atravesaba aquella puerta.

Posiblemente en toda su vida Teach no hubiera visto una taberna tan ordenada como la que estaba presenciando, y desde luego si la había visto no la recordaba. Sobreponiéndose a la leve sorpresa inicial, el capitán avanzó con paso lento y distraído por el salón, ignorando deliberadamente a la joven muchacha que se encontraba de píe, en el centro de la estancia, aún sosteniendo, los aparejos de limpieza. Paseo hasta el tablón de anuncios de la posada, donde indudablemente los agentes de la reina habían colocado su foto. Analizó el dibujo en silencio, acicalándose la barba mientras con la otra mano alejaba el panfleto de la pared.  -Nunca aciertan con la barbilla musitó en voz alta aunque para si mismo.

Tras volver a dejar el cartel delicadamente en su sitio, como queriendo no alterar nada de aquel ordenado cuarto, continuó avanzando por la estancia, acariciando con su mano el contorno de las mesas y sillas recogidas. El capitán sabía que la puesta en escena era clave, con los años, había descubierto que para el mundo importaba poco lo que fueras, si no como pensaba el que eras. Su reputación en Krosan le había valido para ganar peleas tan solo con un leve gesto, mantenía su mando sobre sus propios hombres y cerraba tratos mucho antes de tan siquiera decir las condiciones, y si el mundo se creía que Teach era un demonio sanguinario y poderoso, él no era nadie para sacarles de su error.  Sus pasos le llevaron a enfrentarse a la resuelta joven causante de aquel antinatural orden, disfrutando de la deliciosa mezcla de sentimientos que su irrupción provocaba en la joven tabernera. Era momento de comprobar si aquella muchacha era tan interesante en sus planes como sus primeras pesquisas indicaban.

El pirata se quitó el sombrero en un respetuoso gesto ante la joven, antes de él mismo bajar las sillas de la mesa más cercana a ambos y acomodarse en una de ellas mientras volvía a mirar a su acompañante aquella noche. -Tenéis una buena clientela en este lugar Naitiri ¿cierto? Lamento importunaros a esta hora de la noche, pero tenemos una conversación pendiente y me temo que no podrá ser en otro momento. Espero que esta cantidad simbólica valga el tiempo que perderéis esta noche conmigo y sirva de muestra de lo bien que nos puede ir a ambos si actúas de manera inteligente y colaboradora sonrió el capitán mientras depositaba ruidosamente una pequeña bolsa de cuero en la mesa, de manera que su monetario contenido se hiciera patente a la joven. –Espero por supuesto que también cubra el coste tanto de un vaso de vino para mi como la bebida que mi acompañante prefiera para hacer más amena esta charla sonrió de nuevo el corsario mientras se acomodaba en su asiento.
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Re: Like A Shadow ~ Privado

Mensaje por Invitado el Jue Jun 16 2016, 18:45

Era la primera vez que me quedaba a solas en la taberna, a altas horas de la noche, y sin mí padre que estuviera cerca para cualquier cosa que pudiera ocurrir. Quizás podría estar sacando la basura o haciendo algo en el almacén, pero jamás me había dejado sola por completo y mucho menos de noche. Sabía que me había dejado porque estaba convencido de que sus amigos harían cualquier cosa para que se fuera con ellos… por lo que, ante mi insistencia y decirle que no pasaba nada, no le había quedado de otra que dejarme sola allí.

Tampoco iba a tardar mucho en irme, lo poco que quedaba de limpiar era bastante fácil y rápido de hacer, solo quedaba eso, recoger los utensilios de limpiar y finalmente cerrar. Me encaminaría derecha a casa, cenaría algo, me daría un baño caliente y me iría a la cama sabiendo que al día siguiente iba a ser la misma rutina de siempre… y debía de descansar si quería estar bien para aguantar otro día más, aunque abriéramos algo más tarde de lo normal… el horario variaba en función de lo que mí padre quisiera, y me tenía que amoldar a el.

Estaba tan absorta limpiando metida en mis pensamientos que ni siquiera me di cuenta de que la puerta se había abierto, dejando paso a un hombre que no había visto en mí vida, y del cual su rostro me sonaba vagamente… pero que, incluso haciendo algo de esfuerzo, no pude ubicarlo. Cosa que me frustró porque solía reconocer a la gente y tenía facilidad para quedarme con los rostros, por lo que tenía que haberlo visto una o dos veces a lo sumo para que me sonara vagamente, y no pudiera ubicarlo.

Decir que no me sorprendió sería decir como que estábamos a pleno sol y la temperatura era cálida y acogedora… una vil mentira. Cuando quise darme cuenta de que había entrado alguien él ya se estaba acercando hacia mí, sus andares con paso firme me daba la sensación como que era el dueño del lugar, mientras su mirada se centraba en mí y me recorría con la mirada al igual que yo lo estaba haciendo.

Era algo más alto yo, con una barba bastante poblada que cubría toda su mandíbula, el pelo lo llevaba suelto que le caía por los hombros, dándole un aspecto junto con la barba de ser algo fiero. Sus ojos, castaños, tenían un brillo que no supe descifrar que podía significar, y se notaba que bajo aquellos ropajes era un hombre lo bastante fuerte y corpulento como para si quisiera hacerme algo… no le costaría demasiado. Sus ropajes, en cambio, me daba a entender que no era un ciudadano normal y corriente… había visto aquel tipo de ropaje varias veces por la taberna, y por lo que había podido escuchar, mayormente era de gente que se aventuraba a la mar. Apreté con fuerza el palo de la fregona, prepara y lista para cualquier cosa que pudiera pasar. No sabía pelear pero estaba segura de que podía asestarle un golpe lo suficiente fuerte como para dejarlo medio aturdido por unos segundos, y salir de allí como alma que llevaba al diablo.

Sin embargo, a pesar de que el miedo cruzó mí cuerpo durante unos segundos, alertándome de que estuviera atenta, no lo dejé ver en ningún momento. Mí voz cuando hablé no denotó muestras o síntomas de que le tenía miedo porque podía parecer frágil, pero no lo era para nada. No mostraría tal cosa y mucho menos ante un desconocido por muy a solas que estuviera allí… eso jamás pasaría. Así que, en cuanto quedó lo suficientemente cerca de mí lo observé y… me quedé algo perpleja ante su gesto de quitarse el sombrero, haciendo que parpadeara un par de veces, mientras lo observaba de forma más detenida.



-Lo siento, señor, pero como puede ver la taberna está cerrada –remarqué la última palabra y abarqué con una de mis manos el lugar, como si por él mismo no lo hubiera notado, para que entendiera que no iba a servirle. Que hubiera llegado antes, ahora era el momento del cierre y lo único en lo que pensaba era en irme a casa. Sin embargo mis palabras no obtuvieron el efecto deseado porque, lejos de irse, cogió dos taburetes que ya estaban sobre la mesa más cercana a nosotros y los bajó sentándose en uno de ellos… de nuevo, como si aquel lugar le perteneciera y fuera él el dueño de la taberna. La mención de mí nombre sin duda alguna en su voz fue algo que me dio el primer aviso de que, aquel hombre, no era alguien normal y corriente. Sino, ¿por qué iba a saber cómo me llamaba? Era cierto que la gente me conocía en aquel lugar y sabía cómo me llamaba… pero a aquel hombre jamás lo había visto y aquello me hizo prestarle mayor atención y elevar mí cautela.

Enarqué una ceja ante la mención de que teníamos una conversación pendiente e, iba a preguntarle, cuando lanzó una bolsa pequeña compuesta de cuero que al caer sobre la mesa produjo el típico sonido de que había monedas en su interior. Miré la bolsita durante unos segundos y me pregunté qué era lo que podría hacer por aquel hombre para que me ofreciera tal cantidad de dinero –que estaba segura era mucho lo que había en la bolsita- y qué colaboración sería. ¿Podía negarme? Era lo que más se me pasaba por la mente y parecía que, a esas alturas, no tenía otra opción. Por otra parte, ¿qué podía perder? Me iba a pagar por el tiempo que estuviéramos hablando, dinero que me vendría bien para un futuro, y quizás su propuesta fuera interesante.


-Por supuesto que servirá, señor. Aunque me parece muy descortés que vos sepáis mí nombre y yo, en cambio, no sepa el vuestro. No son buenos modales ante una dama –sonreí divertida, dejé las cosas de limpiar a un lado y me metí detrás de la barra preparando un vaso de vino para aquel hombre e hidromiel para mí en otro. Los acerqué a la mesa y me senté en el taburete que había dispuesto mientras la curiosidad me carcomía por dentro- Dígame, señor, ¿qué puede querer un… corsario como vos, de una tabernera como yo? ¿En qué puedo seros útil? Y sí, damos gracias a que el trabajo no nos falta en la taberna y suele estar llena –me mordí el labio durante unos segundos después de darle un trago al vaso con hidromiel- Así que… decidme, me muero de curiosidad que es lo que esperáis de mí y qué beneficios puedo sacar de todo esto –miré de forma rápida la bolsita de cuero sabiendo que, si me había ofrecido aquel dinero solamente por aquella charla, podría darme más bolsitas por algo que a él le interesara. El trueque era algo que se estilaba mucho en la ciudad. Quizás estaba siendo demasiado loca con aquello pareciendo tan despreocupada, pero algo en mí interior me decía, que debía de escuchar lo que tenía que proponerme.
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Re: Like A Shadow ~ Privado

Mensaje por Hector Teach el Vie Jun 17 2016, 13:50

La actitud de la joven ante aquella situación le sorprendió gratamente, desde luego había quedado patente desde un primer momento que la muchacha no se había tragado el papel que aquella oscura parodia de sociedad tenía reservado para ella, cuidar de los hijos, agachar la cabeza ante los hombres, se le veía carácter, en como le mantuvo la mirada, como apretaba el palo de la escoba en actitud defensiva. Si, aquella chiquilla tendría un gran futuro, si no hacía ninguna estupidez claro.

Teach sonrió con malicia en el asiento, verdaderamente le encantaba su trabajo, y tal vez, hacía demasiado tiempo que no tenía que recurrir al subterfugio, a su astucia y carisma innatas para conseguir un fin. Desgraciadamente en los últimos tiempos la ciudad de Krosan capitulaba ante su rostro y reputación más que por su ingenio, cosa que frustraba al pirata en diversas ocasiones. Por lo tanto, había prometido disfrutar de aquella pequeña etapa en la sombra, aunque la inquisición esta vez hiciera todo lo posible por sacarlo de las sombras a rastras, sin saber que cuando lo hiciera, aquella ciudad tendría un problema más.

Ahora venía tal vez la parte más gratificante y fructífera de su trabajo, tenía que conseguir, que aquella joven, cuya vida había transcurrido siguiendo las reglas de un mundo injusto, atacando sin reparos una vida aburrida en la que verdaderamente no había tomado ninguna decisión, ya que había muchos escalafones por encima de una persona normal, familia, responsabilidades, sociedad… debía rasgar ese fino velo que la civilización intentaba imponer como un infranqueable muro, debía recurrir a sus ambiciones más ocultas, a su hastío por aquel mundo y usarlo como apoyo, el resto, dependía de la joven.

-Lamento mis modales mi lady continuó compungido en un teatral gesto, cierto es que no suelo tener que presentarme. Héctor Teach a su servicio y al de la ilustrísima reina continuó en una parodia de la galantería y modales demostrados en las altas esferas de la sociedad dracónica, deformada por la mordacidad e ironías de las que hacía gala el pirata. Sonriendo, degustando la reacción de la joven continuó, impidiéndole que los nervios de la muchacha no salieran de su control. –Aún no me he acostumbrado a que esta ciudad no conozca demasiado mi cara. En cuanto a las damas, no se espera de ellas que estrellen el palo de una sucia fregona en la cara de su caballeroso invitado continuó con un peligroso brillo en los ojos, seguramente lo hubierais logrado, pero gracias a vuestra sensatez ahora estáis frente a la que podría ser la primera de muchas talegas como esa.

El capitán dio un largo sorbo al vino que la joven le había traído, ahora tocaba con jugar levemente con la curiosidad demostrada por la joven en cada uno de sus gestos: El trago a la hidromiel, los inquietos ojos danzando entre la cara del pirata y el suculento premio que continuaba en el centro de la mesa, la forzada postura de la boca mordiéndose el labio inferior. Si conseguía mantener la expectación de la joven habría aceptado antes de darse cuenta, al fin y al cabo, si no quisiera saber nada de aquello y seguir con su tranquila y apacible vida la conversación habría acabado antes de dar el primer sorbo a su bebida.

-Verás querida Naitiri, creo que estoy pagando generosamente mi tiempo en esta conversación, posiblemente más que cualquiera que haya pasado nunca por esta sala. Tal vez sea porque soy capaz de ver en vos lo que nadie más se ha fijado. Así que voy a explicaros como va a ser el proceder de la conversación. Realizaré una serie de preguntas a las cuales me responderás de la manera más sincera posible, si todo lo que escucho me complace a mí y a mis intereses os explicaré en que consistiría vuestra colaboración conmigo y si durante la misma retiráis la talega de la mesa, pasaréis a ser mi socia, consiguiendo un suculento sobresueldo sin arriesgar nada de vuestra apacible vida, al menos hasta que no decidáis vos misma abandonarla añadió con mordacidad de nuevo el capitán mientras alegaba al evidente hastío de la joven por un negocio tan ingrato.

En ese momento se levantó lentamente del asiento mientras dejaba sobre la mesa un par de monedas más mientras avanzaba lentamente hasta situarse detrás de la barra y rellenarse el mismo el vaso, esta vez de un licor más fuerte. –Os escucho mi lady, continuó con una exagerada caballerosidad mientras abandonaba el otro lado de la barra. -¿Qué podéis decirme sobre este negocio? ¿Qué tipo de clientela soléis atender? ¿y cual es vuestra relación con los clientes? Terminó el capitán sonriendo mientras evaluaba las reacciones que se iban sucediendo en la joven.
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Re: Like A Shadow ~ Privado

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 18 2016, 22:02

Mí primera reacción en cuanto vi a aquel hombre había sido apretar el palo de la fregona con fuerza por si en algún momento intentaba hacer algo, aunque con su envergadura y su corpulencia parecía que le haría meras cosquillas si le daba con la fregona, pero quizás me podía dar unos cuantos segundos de ventaja para salir de allí y adentrarme por las calles alejándome lo más posible. Porque nunca lo había visto alguna vez en la taberna y no sabía qué intenciones llevaba, si me dejaba llevar por la apariencia, no debía de ser nada bueno.

Pero no dejé que me intimidara o al menos le mostré que no le tenía miedo, siempre manteniendo una opción de salida por lo que pudiera llegar a ocurrir, porque había escuchado muchas historias sobre lo que los hombres le podían hacer a las mujeres y dado que yo no tenía ni idea de pelear o de defenderme, estaba en clara desventaja. Pero todo pensamiento que había mantenido en mí cabeza sobre esa línea fue relegad al olvido cuando hizo aquel saludo que me dejó más perpleja que otra cosa, sentándose en el taburete como si fuera el dueño del lugar y estuviera esperando a que yo terminara de limpiar para cerrar la taberna.

Enarqué una ceja por sus palabras mientras él, sin embargo, decía mí nombre como si me conociera de toda la vida, con una familiaridad abrumadora que me dejó aún más perpleja y que no me produjo otra que curiosidad. Era una mujer muy curiosa que siempre quería saber lo que estaba ocurriendo, y cuando se traba de mí persona, mucho más. Pero lo que más curiosidad me producía eran sus palabras, hablaba de algo que quizás pudiera ser fructífero para mí y, ¿qué podía perder por escucharle? Por eso había decidido dejar las cosas de limpieza, ponerle la copa que había pedido y sentarme enfrente de él como si fuéramos dos conocidos de toda la vida que estaban manteniendo una conversación para ponerse al día.

Estaba claro que aquel hombre llevaba el peligro escrito en todo su ser, solo bastaba mirarlo de forma más detenida para darte cuenta que su mirada reflejaba cómo era realmente; un hombre rudo que sabía lo que quería en la vida, y que no le importaba cuánto tuviera que pagar para conseguirlo. Muestra de ello era la bolsa de cuero que había soltado sobre la mesa y que eso había incentivado mucho más mí curiosidad. ¿Qué podía querer un hombre como él de una joven como yo? Si podía sacar más beneficios parecidos a esa talega que había dejado sobre la mesa sería todo oídos, sería una forma de trueque e intercambio interesante siempre y cuando lo que me dijera no fuera algo que estuviera fuera de mí alcance… aunque, a esas alturas y sabiendo que sabía de mí, estaba convencida que sería un papel que podría desempeñar con facilidad.

Lo miré de forma más fija dando otro sorbo al vaso con hidromiel que me había puesto cuando dijo que estaba bajo el servicio de la reina, cosa que me hizo sonreír porque pude notar en sus palabras cierto deje de ironía en ellas, haciendo que me relajara algo más porque no tuviera que ver con ella. La mención del nombre fue un hecho que me llamó la atención porque, si su rostro me había sonado de forma vaga… su nombre lo había escuchado en alguna ocasión en el bar, pero de nuevo, no podía ubicar porqué lo había escuchado o qué conllevaba tener a aquel hombre en la taberna y entablar aquella conversación con él.


-Diría que me perdonarais por ello, Teach, ¿puedo llamaros Teach? –sonreí de lado- Pero soy una joven que está a solas en un negocio que está a punto de cerrar, con un hombre que ha entrado por la puerta y que se ha acercado a mí sin saber el motivo realmente cuando estaba a punto de cerrar, y que con solo veros, sé que puede conmigo si así lo desea. No culpadme por intentar buscar una forma de defenderme –me reí entre dientes por aquello, excusándome de alguna forma, porque era eso precisamente lo que había pasado- Una ve demasiadas cosas en este negocio, aunque no lo parezcame encogí de hombros como si con aquello estuviera justificado de alguna forma, o al menos para mí así era. –Admito que no ha sido la mejor de las maneras, pero me habéis sorprendido gratamente y no he visto motivo por el que tuviera que hacerlo. Por lo que, aquí estamos, mientras me debato en mí curiosidad por sabéis que esperáis de mí, y debo deciros, que no sois el único que se alegra de no haberos estrellado el palo de la fregona sí, él mismo me acababa de confirmar que no era un habitual de la ciudad por lo que aquello cobraba más sentido para no recordarlo, pero, ¿por qué tenía la sensación de que lo había visto en algún lugar?

Escuché sus palabras con atención a lo que tenía que explicarme sobre el porqué estaba allí realmente, con el vaso en la mano, y escudriñando su rostro en todo momento para saber qué era lo que estaba tramando aquel hombre. ¿Había visto algo en mí? aquello si que me sorprendió porque nadie reparaba más allá de la hija del tabernero, por lo que en cierto modo, me dio más curiosidad aún por saber qué podía ofrecerme aquel hombre. El hecho de que, hiciera lo que hiciera, no repercutiese en mí vida era algo que me gustaba… no era una mujer que pudiera defenderse por si algo pasaba y quedar en el anonimato, por el momento, era una de las mejores opciones que tenía…al menos en mí condición.



-Me parece justo, señor Teach, así que os responderé con la mayor sinceridad posible. Podéis empezar con vuestro interrogatorio
–lejos de parecerme algo ilógico o que no debía de hacer, casi imprudente, me parecía sumamente divertido y por ello la sonrisa no abandonó mí rostro. Si lo que decía era cierto no correría el mayor riesgo posible y, además, aquel dinero me ayudaría para hacer lo que realmente había querido y poder independizarme como estaba queriendo. Ambos ganábamos, así que lo observé mientras se dirigía a la barra y se servía otra copa y yo daba otro trago de la mía, a la espera de que empezara con sus preguntas. Sus preguntas me parecieron algo triviales pero que, seguramente, llevarían un doble trasfondo en ellas, por lo que sonreí y comencé a responderlas una por una- Es un pequeño negocio familiar que se ha ido trasfiriendo, por decirlo de alguna forma, de generación en generación. Mí padre es el actual dueño de la taberna y en ella servimos toda clase de bebida y un poco de comida. Es un lugar tranquilo con una clientela fija aunque siempre viene gente nueva a la taberna, no es la más conocida de la ciudad pero tiene buena fama a pesar de que no sea muy grande. Siempre la ha llevado mí familia y, que yo sepa, nunca hemos tenido ningún problema por ello –hice una leve pausa y di otro trago- Como os he dicho, tenemos una clientela fija que abarca desde mercaderes, comerciantes, hasta incluso soldados y miembros de la armada. No es una de las tabernas más famosas de la ciudad y algunos buscan algo de discreción que en las más conocidas no lo tendrían, por lo que he visto pasar de todo tipo de hombres por aquí. Podría aseguraros que hasta soldados e incluso gente allegada a las altas esferas. Quizás es porque quieren pasar desapercibidos y en una taberna como esta lo logran, cosa que en las más concurridas y famosas de la ciudad no podrían hacer –su última pregunta me hizo sonreír, intuía por donde quería ir aquel hombre- En cuanto a mi relación, diré que todos me conocen como la hija del tabernero, una buena joven que ayuda a su padre en el negocio familiar. Me llevo bien con todos los clientes y he escuchado conversaciones que quizás ellos no pensarían que estuviera escuchando… quizás porque no me ven como a una amenaza, me ven como una joven que está centrada en el negocio de su padre para ayudarlo y no piensan que quizás, el que escuche ciertas cosas, pueda ser algo que vaya en su contra o les pueda hacer algún mal. He preguntado muchas cosas a los hombres y siempre me han respondido y creo que es por lo mismo; porque no me ven como una posible amenaza si me lo cuentan. Además, con los años he aprendido a sacar información de los hombres aunque estos no quieran decirme nada… creedme, sé cuando debo de preguntar para sacar ciertas respuestas. ¿Alguna pregunta más? ¿Es lo que esperabais oír? -esperé a que me respondiera, porque si era lo que estaba pensando que era... iba a aceptar, sin duda alguna.
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Re: Like A Shadow ~ Privado

Mensaje por Hector Teach el Lun Jun 20 2016, 10:52

Teach no pudo evitar sonreír ante la familiaridad de la joven, verdaderamente o no había reconocido al infame corsario pese a los esfuerzos de todos los perros de la reina en que cualquier ciudadano de aquel ruinoso imperio odiase aquella cara, o bien era una absoluta inconsciente y no tenía reparos en hablar de una manera tan coloquial a un hombre con su trayectoria. Desde luego si era la segunda hubiera ganado puntos ante el capitán, pero la cara de extrañeza que no pudo disimular al escuchar su nombre completo fue demasiado incriminatoria, aquella joven no lo había reconocido. Bien, eso solo retrasa mi placer al ver su cara cuando me reconozca pensó Teach mientras se atusaba lentamente la barba y clavaba sus cansados ojos en los de la muchacha al mismo tiempo que la tabernera se disculpaba de su falta de modales –Debo admitir que no me sorprende vuestra reacción mi lady, no suelo dejar indiferentes a las damas como vos, y lamento decir que al aceptar entablar esta charla conmigo ya corréis el peligro de quedar atrapada en esa curiosidad de os reconcome y que no dudaré en usar en mi absoluto beneficio continuó el capitán con galantería mientras rellenaba la tanto su copa como de la joven con un fuerte licor para a continuación, mover el brazo en un amistoso movimiento, imitando un brindis sin esperar a la reacción de la joven. –Contestando a vuestra pregunta, está conversación no acabará hasta que no solo no podáis llamarme Teach, si no que debáis llamarme capitán Teach mi lady, y siento deciros que no creo que me cueste, pues ya habéis aceptado sin ni siquiera escuchar mi propuesta, continuó el pirata, ya que que la muchacha estuviera tan receptiva ante un desconocido no era una mala señal en aquellos negocios tan turbios.

En cuanto la muchacha empezó a contestar a las preguntas fue el capitán el que enmudeció, jugando con el vaso entre sus dedos, perfilando sus sinuosas curvas y perfiles como si de un concienzudo amante se tratase. Jamás hubiera pensado que aquella mujer aceptase a contestar de manera tan rápida, natural y directa. Desde luego, sabía moverse en situaciones como aquellas, estaba teniendo una conversación en clara inferioridad y cada vez que abría la boca se la notaba sumamente convencida, incluso se mostraba con ganas de agradar. Si conseguía tener cuidado y que colaborase al cien por cien, Naitiri sería un activo muy valioso en sus planes.

El capitán sonrió interiormente, si aquella muchacha no era una joven indefensa y asustada, aquella conversación sería mucho más interesante.  Casi como si la joven hubiera estado escuchando todo su hilo de pensamientos, la joven comenzó a hablar, ni corta ni perezosa sobre todo lo que se le había preguntado de una manera tan fluida, natural y extrovertida que parecía imposible que alguien pudiese mentir con esa precisión y a esa velocidad. Teach, pese a su edad y aparente gran autocontrol, tuvo que contenerse con todas sus fuerzas de soltar una gran risotada que interrumpiera el discurso de su posible socia. SI todo era verdad, si aquella mujer no se había dado cuenta antes de lo que el pretendía pedirle y le estaba mintiendo como una bellaca, si en tan solo unas frases la joven había pasado de ser la dulce hija del tabernero a posiblemente la persona más taimada, perspicaz y controladora que posiblemente hubiera pisado nunca aquella taberna, habría pasado de ser un interesante activo a reclutar a una accionista inestimable en su pequeña empresa.

Teach escuchó de pie, al lado de aquella joven la última parte del monólogo, mientras volvía a rellenar el vaso de ambos con el fuerte licor usado la vez anterior. Si, aquella joven era pura dinamita, un diamante a la vista de todos y en el que nadie había reparado ¿Por qué?¿Por qué llevaba un delantal? ¿Por qué era una mujer? Estúpidos ingratos, si las cualidades de la joven eran puestas debidamente a prueba y todo lo que había dicho no era más que la verdad, pretendía arrancar lentamente la lealtad de la joven a aquel sitio, donde podía pasar el resto de su vida siendo poco menos que ultrajada por cada maldito borracho que entrara por la puerta sin demostrar nunca su verdadero potencial, lealtad que por supuesto pretendía ganarse. No sería más que otra obscena burla que el pirata le haría a la sociedad que pretendía ridiculizar con cada una de sus acciones, conseguir que una joven y bondadosa muchacha en apariencia, amorosa hija de su padre y prometedora dueña de un local, acabara siendo una de las piedras angulares de la caída de Talos hacia el caos. Mujer, humana y pobre, era prácticamente como escupir en el ostentoso trono de la reina, sonrió el corsario prácticamente relamiéndose.

La pregunta de la joven lo sacó de sus pensamientos. Debía calmarse y continuar ganándose a la joven, jugando con sus anhelos, ponerla en manos de sus ambiciones y que estos la aislaran de todo lo demás. –Veo que soy un libro abierto para vos mi lady, sonrió el capitán de buen humor, pero lamento deciros que os confundís. Admito, que habéis hecho gala de la gran suspicacia que aparece en vuestro relato de vos misma, y deseo contrataros como informadora, espía o simplemente colaboradora como prefiráis llamarlo, ya que comprenderéis que para alguien tan buscado como yo es realmente incómodo conseguir que las personas se sinceren, debiendo utilizar métodos más persuasivos, aunque desgraciadamente llamativos, pero aunque vuestro relato me satisface gratamente y tranquila que se comprobará si todo es cierto a su debido tiempo, debo deciros que no es lo único que pretendo oír esta noche continuó Teach con un teatral gesto de disgusto a la par que se levantaba y se colocaba detrás de la joven y se inclinaba con una mano apoyada en la mesa, de modo que su gran cuerpo ocultara prácticamente a la joven y sus cabezas quedaran a la misma altura. –Puede que eso sirviera para la mayoría de hombres de esta ciudad empezó a relatar lentamente mientras volvía a dar un largo sorbo a su copa pero para entrar en la banda del viejo capitán Teach no es suficiente. Me gustaría haber escuchado que sois la persona más inteligente, taimada y manipuladora de todo el lugar. Deberías ser capaz de decirme que tengo vuestra total lealtad y que casa que vuestros oídos escuchen será comunicada convenientemente, de modo que a todos los efectos seréis igual de eficientes o más que mis propias orejas. Decid eso y estaréis en disposición de tomar esta primera bolsa dijo mientras arrastraba la bolsa hasta dejarla tentadoramente cerca del borde de la mesa en el cual se sentaba la joven. -Si lo hacéis, podré continuar e informaros de como trabajareis a partir de ahora, pues, tanto vos como yo sabemos que una vez que empecéis a trabajar para mi, el trabajo con vuestro pobre padre se volverá secundario, no porque yo os lo exija o el mío os requiera demasiado tiempo mi lady, si no porque sabéis que soy el único que respeta vuestro trabajo, que os valora más allá de ser una buena camarera, y porque es mucho más atrayente y estimulante que aguantar a maleducados y mujeriegos acabados.
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Re: Like A Shadow ~ Privado

Mensaje por Invitado el Jue Jul 07 2016, 00:13

Nunca jamás llegué a pensar que aquella noche acabaría sentada frente a un hombre corpulento, del cual me sonaba haber escuchado su nombre en la taberna y que había oído hablar de él, y mucho menos, tener aquella precisa charla que estaba manteniendo. Ahora agradecía haber convencido a mí padre para que se fuera con sus amigos, porque de lo contrario, jamás estaría teniendo aquella charla y la posibilidad que aquel hombre me ofrecía… sin duda alguna, era algo que había rogado que pudiera pasar. Quizás no de aquella forma, pero sí había rogado porque algo diferente cambiara en mí vida… y parecía, que aquel hombre podría ser el principio de ello.

Su mirada estaba fija en mí persona, bordeando con su dedo la jarra que le había servido, y que luego él había rellenado con un licor mucho más fuerte que el que le había ofrecido anteriormente. De nuevo se movía por el lugar como si fuera suyo y le perteneciera, como si realmente el local fuera de su propiedad y nos lo hubiera alquilado a nosotros… y tuviera plenos derechos sobre el. Eso decía mucho más de aquel hombre, y me daba a entender, que era un hombre lo suficientemente astuto y peligro como para andarse con cuidado.

Sus preguntas me sorprendieron al principio, pero como quería saber a dónde podía llevarnos aquello, se las contesté de la forma más sincera que pude. Era bien cierto que estaba cansada de aquel lugar, de la gente que acudía, y que pensaban que podían tener algún derecho sobre mí. Pero que no lo hacían, únicamente, porque era la hija del dueño de la taberna y en su presencia jamás se atreverían a hacerme algo… quería cambiar algo de mí vida, y si aquel hombre me ofrecía una oportunidad, iba a tomarla.

Pero no era tonta y sabía perfectamente por qué me estaba preguntado aquello. Su última pregunta confirmó las dudas que había tenido y supe, de inmediato, qué era lo que tramaba aquel hombre. Por que sí, lo sabía, en una taberna podías sacar mucha información si te lo proponías y sabías hacer las preguntas adecuadas… y no sólo eso, sino que también si sabías esperar al momento oportuno… cantarían cual pajarillos. Por eso lo sabía y yo, desde hacía años, había aprendido a sacar información a los hombres que quizás ni ellos mismos se pensaban que se la estaba sacando. Sabía cuando debía de preguntar, y qué hacer para que me respondieran. Lo había tomado como un juego de pequeña y era casi toda una experta en ello.


-Así que, capitán Teach ¿no es así?
–moví el vaso que tenía en la mano como si quisiera mezclar lo que llevara dentro, y di un trago. Estaba fuerte, pero aún así, tragué aquel líquido y miré al hombre que tenía delante. ¿Por qué no lograba ubicarlo? Me estaba enervando el hecho de que no pudiera saber de qué me sonaba, cuando era una mujer que tenía facilidad para quedarme con los rostros de las personas… jamás olvidaba una cara. En cuanto terminé de responder sus preguntas y esperar si estas era lo que esperaba oír, se levantó quedando a mí lado llenando de nuevo su vaso con la jarra que ya se había terminado, mientras que yo todavía tenía el vaso con aquel fuerte licor. En cuanto pronunció la palabra “buscado” fue entonces, en ese preciso momento, que mi vista fue hacia los carteles que habían puesto los guardias hacía unas semanas en el local. Y lo vi, justo en uno de aquellos carteles en los que ponía que se buscaba, y ofrecían una cuantiosa suma por él. Mi vista volvió de nuevo hacia aquel hombre y me mordí el labio. Por eso me era familiar su rostro, y por eso había reconocido su nombre- Así que sois vos, ¿no es así? El infame pirata que la Reina busca por todos lados y que tiene a sus guardias poniendo carteles de se busca con vuestro rostro –reí entre dientes- habéis causado todo un revuelo con vuestra llegada. Siento no haberos reconocido antes, la verdad, es que no suelo prestar atención a quién quiere atrapar la Reina –me encogí de hombros, como si fuera una disculpa, y lejos de parecer asustada por haber reconocido al hombre, mis ojos lo miraron con mayor interés- Debo reconocer, que sabiéndolo ahora, tengo más intriga por saber qué espera un hombre como vos de una mujer como yo. Aunque no soy tonta, señor Teach, y vos mismo os habéis delatado en parte al hacerme las preguntas –porque, al menos para mí, así había sido.

Se levantó de nuevo, haciendo un teatral gesto, y esta vez se colocó a mí espalda dejando una mano sobre mí hombro, con su rostro cerca del mío, como si fuera una voz que susurraba en mí conciencia y no pudiera saber de donde procedía. Sus palabras hicieron que una sonrisa surcara mí rostro, él también pensaba que era una buena joven y… aunque lo era, ¿quién podía decirle que, en otros aspectos, no lo fuera? Quería que me uniera a su banda como informadora… era un hombre astuto. La taberna era el mejor lugar para conseguir información, era donde los hombres se relajaban y debido a la ingesta de alcohol los desinhibía y no les hacía pensar con el raciocinio suficiente como para pensar si era una buena idea, o no, el responder ciertas preguntas.



-¿Y qué os hace pensar, capitán, que no pudiera llegar a serlo? –me refería, por supuesto, a la definición que él mismo había dicho que quería haber escuchado sobre mí- Solamente hemos estado conversando durante unos pocos minutos, ¿qué no le hace pensar, que en todo momento, le he estado engañando y respondiendo lo que más anhelaba y deseaba oír? –giré mí rostro en su dirección y reí levemente, como si me produjera gracia el hecho de hacer precisamente aquello con aquel hombre- Me gustaría preservar mí anonimato y que nadie supiera que, en secreto, le estoy pasando información al pirata más buscado de la ciudad… creo que eso podría acabar con mí adorado padre -¿y por qué no hacerlo? No perdía nada, no arriesgaba nada… tan solo tendría que hacer lo que llevaba haciendo años, pero esta vez, con un propósito y un motivo en concreto- Espía… creo que es demasiado incluso para mí, pero me gusta la idea, capitán. Seré vuestras orejas –dije mientras lo miraba, sabiendo que aquello le pondría algo de emoción a mí rutinaria vida, y que sería algo que marcaría el principio de algo nuevo- Así que, decidme, ¿qué es lo que necesitáis saber? –porque si me había dicho aquello, es que necesitaba una información en concreto.
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Re: Like A Shadow ~ Privado

Mensaje por Hector Teach el Lun Jul 11 2016, 22:24

Teach escuchó educadamente ante el comentario de la joven con una sonrisa asomando en los labios. Siempre era un placer que la gente te reconociera los trabajos, cualquier tipo de trabajo, incluso cuando tu oficio era un tan cuestionable moralmente como robar, saquear, extorsionar, matar, quemar engañar, estafar, traficar y alguna que otra acción aún más ilícita que era preferible no mencionar a simple vista. A decir verdad, la gente solía tomar más en valor los malos trabajos bien realizados que los de aquellas buenas personas que se esforzaban en hacer su mundo un poco mejor, aunque, normalmente los primeros solían tener mayor éxito en sus acciones que los hombres de buen corazón. Para el capitán sin embargo, después de media vida viendo tanto lo mejor como lo peor de aquel desastroso mundo, había llegado a la conclusión de que todos intentaban cambiar el mundo que les rodea para hacerlo más confortable para ellos mismos, lo que le solía faltar a la gente para lograrlo, era ambición y perspectiva para lograr sus egoístas fines.

Retomó lentamente la posición vertical tras Naitiri, aún ligeramente perdido en sus propios pensamientos, mientras le dedicaba una amable sonrisa a su anfitriona. Avanzó con pausados pasos hasta el tablón de la taberna, de donde arrancó delicadamente su cartel de se busca, inspeccionándolo con tranquilidad. –Si mi lady dijo haciendo una nueva y pomposa reverencia quitándose el sombrero, Héctor Teach, capitán del ruina de la reina durante veinte años y servidor de nuestra divina majestad la reina para servirla mi señora, como me pareció decir antes dijo rascándose la barbilla en un falso gesto reflexivo. –Aunque debo contradecir vuestras palabras, al menos en parte. Mi llegada al menos de momento, ha sido vistosa tan solo por parte de las autoridades, aunque he de admitir que no les culpo por ello sonrió de manera mordaz al igual que tampoco deberían culparme por ocultarme concluyó poniéndose el sombrero.  Y lo cierto era que el pirata en aquella ocasión si decía la verdad. Había movido los pocos contactos que poseía al llegar a la ciudad para que pudiera moverse mínimamente por la zona más deprimida de la ciudad sin llamar demasiado la atención. El ruina de la reina se encontraba junto con la mayoría de sus hombres oculta de ojos indiscretos en los acantilados del sureste de la ciudad, donde seguramente, sus chicos enloquecían de aburrimiento por llevar ya varios días sin tener nada que hacer. Al menos tenían ron para morir bebiendo el siguiente mes, después de aquello, con nuevos aliadoso sin ellos el capitán tendría que volver a la llamativa vida de pirata, ya que si aquella decisión ya le había costado varios apoyos a su capitanía entre sus hombres, mantenerlos estáticos y aburridos mientras le faltaban suministros básicos haría que lo echasen por la borda. No obstante, el capitán confiaba en su plan y estaba seguro que recuperaría esos apoyos en la gran época de pillajes y turbios negocios que ya visualizaba en el próximo horizonte.-¿Así que no hacéis caso a las búsquedas de la reina? Mi lady, si no me hubierais intentado echar tan descortésmente hace unos instantes podría pensar con tantos alicientes que sois vos la que estáis deseando que os contrate desesperadamente con tanta buena nueva concluyó antes de soltar una carcajada de buen humor.

Volvió a recorrer el comedor, sorbiendo lentamente de su copa, con la firme intención de que esta no se consumiese tan rápido como la anterior. -Como bien he dicho mi lady sois suspicaz para vuestra edad y mis intenciones han quedado desveladas tal vez antes de tiempo, más no olvidéis con quien estáis tratando, no sería propio de una dama tergiversar la realidad para agradar al otro en un primer encuentro ¿O es que acaso llevo demasiado tiempo sin hablar con una dama? Puntualizó Teach intentando recuperar el bueno humor tras las palabras de la muchacha. Pero cuando se sentó en frente de la joven de nuevo poco quedaba ya de la anterior sonrisa. Era tal vez la parte que más odiaba y anhelaba a su vez de las conversaciones, pues negociar los términos de un acuerdo no sería algo gratificante si se redujera a imponerse ante un balbuceante adversario que simplemente colaboraría por temer más la ira del pirata que de los dragones, ese tipo de lealtad, había aprendido hace años que suele ser verdaderamente efímera y difícil de mantener, pues cuando la figura que inspira terror desaparece de la vista, es fácil olvidar la motivación y caer en la espantosa traición. Sin embargo, un conversador avezado y con principios, pese a no adecuarse en la mayoría de los casos a lo que se espera encontrar, tiene motivaciones comunes que hacen que faltar al trato sea como ir en contra de los propios ideales, lo que hace el pacto mucho más fiable que confiando solo en la palabra del contrario. No obstante, había que poner ciertos límites a una relación de buenos socios comerciales. -Sois una mujer avispada Naitiri, pero confío, por vuestro bien que no me vendáis algo que no podéis cumplir, soy un hombre que odia las decepciones, pero, sobre todo, los malos negocios continuó sin quitar la vista de los ojos de la morena. Tras la velada amenaza, volvió a servirse una copa, y esta vez, con el rostro casi amable, continuó hablando más cerca de la joven, casi susurrando, en un tono mucho más íntimo y sugerente. -En cambio las buenas inversiones me ponen muy contento, y cuando yo estoy contento mis socios también dijo mirando levemente la bolsa de dinero, tan cerca de su interlocutora, que con solo alargar levemente el brazo la tendría en su poder. A las buenas inversiones las mimo, las cuido y las mantengo felices continuó divertido. Tu padre no solo no correría ningún peligro si no que me enfadaría mucho que alguien osara molestar a mis leales socios.

Divertido con los avances en la conversación, acarició levemente su copa. -Os imagináis Naitiri, por primera vez, podríais darle su merecido a todos esos babosos que te acosan, esos clientes insufribles, tendrías por primera vez una herramienta para ayudar y proteger el negocio de tu padre, y a cambio un pequeño sobresueldo, por tan solo unas palabras susurradas a la persona adecuada. Auqnue me temo Naitiri que es un juego tan peligroso como excitante y os veo tan atrapada que parecéis haber nacido para ganarlo continuó galante mientras levantaba la copa esperando un brindis. -Por mi nueva y flamante puntualizó con galantería socia.
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