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The Shared Heart (Trystan)

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The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Moira el Dom Jun 12 2016, 18:39

Aquel día, cuando abrió los ojos al despertar al lado de Trystan, tuvo la agradable sensación de que algo iría bien. Quizá era por la calidez del cuerpo ajeno, que mejoraba su día a día con su sola presencia. Puede que fuese porque las náuseas y los mareos habían menguado considerablemente. Incluso se atrevió, más tarde y por primera vez en muchos días, a desayunar algo. Poca cosa, realmente, por si luego llegaba a sentarle mal. Pero había prometido cuidarse más y, ante la evolución de su estado, estaba poniendo todo su empeño.

Compartió, de nuevo, unos minutos con su amiga. Aprovechando vivir en el mismo lugar para acompañarla y cuidarla a su modo. Y no se sentía culpable de priorizar a Megerah por delante de las tareas que después debía de atender. Lamentablemente, salir a cazar no era ya una opción factible. Con la nieve, el frío, la dificultad para moverse por aquel paraje… no quería correr riesgos innecesarios, por mucho que siempre hubiese disfrutado la libertad que le daba el exterior. Ya no tenía que velar por sí misma y podía sentir el peso de la responsabilidad, aunque no representaba una molestia. Cada vez que pensaba en lo que crecía en su seno, podía sentir algo cálido acariciando su propio corazón y tomando forma en sus pensamientos.

Tampoco podía decir que era inservible. Curtía y trataba las pieles de animales que lograban cazar los demás, al menos en parte. No era la única que se dedicaba a tal laborioso proceso. Porque, la verdad, estaba capacitada para hacerlo por una o dos personas… pero hasta ahí estaba su límite. Intentaba comunicarse con los demás cazadores, aprovechando que otros podían utilizar la red. Pero, sin duda alguna, cada vez le parecía más difícil. No era, ni por asomo, parecido a estar en la misma base con reuniones. Por lo que la idea de convocar una votación dentro del grupo para designar a otro portavoz, tomaba mayor forma en su mente.

Y cuando fue a comprobar las dos macetas que había llevado consigo a las montañas, suspiró resignada. Los tomates no parecían adaptarse bien a aquel ambiente. Probablemente, acabaran echándose a perder si no cambiaban de ubicación. Pero los rábanos eran otra cuestión. Los labios de la resistente esbozaron una sonrisa al ver que prosperaban. Sobre todo porque también podían usarse de forma medicinal.

De buen humor por ese pequeño éxito, fue hacia una de las hogueras encendidas. Por las horas que habían pasado, debía de ser prácticamente la hora de comer. Hizo caldo caliente, colocando un poco en un tazón y dejando el resto por si alguien más quería comer en aquel lugar. Cocinó un poco de carne fileteada de la última presa, friéndola con grasa de animal hasta que estuvo jugosa. Lo puso en un plato, junto con algo de pescado seco producto del trato con Kariel. Portando las viandas, se encaminó por las cuevas, en busca del pelirrojo que iluminaba cada día de su existencia desde que se habían encontrado.

Finalmente dio con él, reconociéndolo por los inconfundibles rizos rojizos. Los labios femeninos se estiraron en una genuina sonrisa, mientras se detenía apoyándose de costado contra una de las paredes rocosas. Ladeó la cabeza, mirándolo, antes de tantear si no llegaba en un momento en el que estuviese ocupado-. ¿Te importa si te robo un poco de tu tiempo? –preguntó sin borrar la sonrisa, adelantando los recipientes que llevaba consigo, en ofrecimiento.




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Trystan el Mar Jun 14 2016, 21:35

Después de aquel intento fallido por conseguir los planos que necesitábamos para la intrusión que se estaba planeando hacer, había seguido dándole vueltas, queriendo encontrar la forma en que todo saliera bien. Muy fácil habría sido de conseguirlos a la primera. Podría volver a intentarlo, aunque de ello, lo que más podía costarme era acercarme a los alrededores de Talos para repetir la inolvidable -y escalofriante-experiencia de hacerme pasar por mi maldito enemigo. Lo más lógico era hacerlo a unas horas en las que era certera la opción de que estuviera durmiendo. Lamentablemente, eso trastocaba también mis horarios, pues me tenía en vela prácticamente toda una noche: las horas que tardaba en acercarme a la ciudad, vagabundear por la red y regresar. Era lo mejor, dado esa fijación de mi dragón desafiador por meterse en mi cabeza y turbarme lo suficiente como para tenerme molesto prácticamente todo el día. Precisamente por eso, las cuevas de las montañas, lejos de la influencia de Talos, eran el lugar perfecto para poder respirar sin voces impertinentes, molestas y constantes en mi cabeza.

Pero aquella noche, otra vez, dejé a Moira durmiendo en aquella cama que compartíamos y me acerqué a los alrededores de Talos. Indagué, preguntando poco e imitando el carácter arisco, pues tampoco quería que se notara mucho ese comportamiento extraño del dragón en la red, a tan intempestivas horas. Principalmente, porque podría salir en mi busca, y eso no nos convenía, dado el plan que teníamos entre manos. Fíjate, al final Rainreth algo te enseñó, me dijo una vocecita interior. Sonreí con sorna por ese comentario mental a mí mismo pero no pasó mucho rato antes de que tomara la decisión de regresar. Al abrigo de la piedra. Al abrigo que me otorgaba el cuerpo tranquilo y cálido de Moira. ¿Cómo no iba a querer regresar siempre? Pese a estar en estado, seguía resultándome adictiva de muchas maneras. Ya no sabía si era mi recién adquirida naturaleza de desafiado la que soltaba mi libido de tal forma... o era Moira. Puede que ambas, en realidad. Hundí mi rostro en su oscura melena, entrando en un sueño de lo más profundo cuando regresé a su lado. Y así, dormí las horas que fuesen, pues no tenía forma de saber cuando me acosté, aunque supe identificar aproximadamente el mediodía cuando abrí los ojos para encontrarme solo en la cama, con el lado de Moira frío por su ausencia. Me moví un poco más hacia él, llenando mis pulmones de su olor al esconder mi rostro en el hueco de su almohada. Tiempo de levantarte, Trys, me dije justo antes de incorporarme enérgicamente, listo para empezar otro día. Con cierto retraso con respecto al resto.

Llevaba ya un par de días con la pendiente intención de acercarme al improvisado lugar que teníamos como arsenal. Tan sólo para curiosear. Por lo que no tardé en dirigirme hacia allí justo antes de comer algo, que debía ser hora. Tan solo sería un rato y luego podría ir a buscar a la morena. Sin embargo, fue ella quien me encontró antes-: ¿Te importa si te robo un poco de tu tiempo? -volví mi rostro hacia aquella voz, tan dulce como atrayente, un sonido que me era imposible no buscar con la mirada.


Sonreí cuando mis azules alcanzaron los suyos, bajando posteriormente la mirada al cuenco que me tendía lleno de comida. Demasiada comida, para mi gusto. Sabía que los desafíos iban apagando paulatinamente los instintos humanos más básicos: comer, dormir... sentir. Pero con el tiempo. Apenas llevaba unos meses así para haber perdido el apetito, mas nunca había sido hombre de buen comer. Me bastaba con poco, aunque Moira se emperrara en alimentarme cada vez que podía, esto es, siempre-. Es todo un detalle por tu parte... -murmuré, haciendo por acercarme a ella para recoger lo que me tendía, con el descaro de rozarle su mano con la mía en el proceso- aunque si sigues teniendo el mismo detalle siempre, harás de mí, un... -desafiado- hombre gordo y satisfecho en ese aspecto... -añadí con suavidad y diversión.




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Moira el Miér Jun 15 2016, 19:43

Su propia sonrisa se volvió más radiante cuando sus irises impactaron con los masculinos y vio la curvatura de los labios de Trystan. Una imagen de él que la cautivó, como cada vez que la miraba y le regalaba una sonrisa. Un instante que quiso capturar en un bonito recuerdo que voy directamente a formar parte del tesoro que contenía cada segundo que pasaba con él.

Llegó a morderse el labio inferior, de costado, ante ese roce que él provocó entre sus manos. Como si sus pieles hubieran deseado volver a encontrarse. Y no pudo evitar volver a sonreír, con aire divertido, ante el agregado que él pronunció. Cierto era que la morena siempre se había afanado en que él se alimentase bien. No sólo desde que se habían encontrado en la cascada. Aquellos dos días que habían compartido de niños, ella también lo había hecho. Y se había asegurado de que nadie osase quitarle la comida al otro menor.


Aún llegando a pensar que ella misma debería de evitar ser tan repetitiva con el tema de los alimentos, enarcó una ceja con una sonrisa divertida. Un gesto que precedía a un claro jugueteo-. Me encargaré personalmente de mantenerte en forma declaró, deslizando una sugerente mirada descendente por el cuerpo ajeno y luego volviéndola a elevar hasta los intensos zafiros que él poseía. En una actitud juguetona y de sugerente coqueteo de la que él parecía ser dueño absoluto por lo selectiva que era ella al desplegar su sensualidad femenina. Sobre todo cuando, a medida que el embarazo había ido progresando, su necesidad por él había aumentado en todos los ámbitos.

Ahora que tenía la mano libre, la adelantó para apoyarla sobre una de las mejillas masculinas. Dejó que sintiese la calidez de su palma, su suave tacto y el movimiento del pulgar haciendo una caricia en el pómulo-. ¿Cómo pasaste la noche? –se interesó, refiriéndose no sólo al descanso, sino también por su ausencia a favor de las responsabilidades en torno a los planes de la revolución. Su tono fue suave, invitándolo a hablar. Aunque si él no quería contarle, no lo iba a obligar. Con que volviese con ella sano y salvo, algo que Trystan ya estaba cumpliendo, era suficiente. Y, mientras tanto, ella se mantenía a su lado, apoyándolo y cuidándolo de la mejor forma que podía.




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Trystan el Jue Jun 16 2016, 21:40

Reí con suavidad por su primer comentario, antes de girarme parcialmente hacia atrás para dejar el cuenco en la mesa que recordaba haber tenido enfrente antes de girarme hacia ella. No podía negar que su expresión traviesa me hacía navegar a pensamientos de lo más tórridos. De hecho, casi podría decir que nuestra intimidad se había vuelto de lo más fogosa, repleta de una necesidad que sólo había crecido, pese a su estado. Y yo no sería el que quejara. No obstante, admitía que nunca había sido así. Habiendo dejado el cuenco con suavidad en la mesa, regresé a ella, acercándome para posar mi mano en su vientre, cuya curva empezaba a evidenciar su embarazo-. Y, ¿cómo piensas hacer eso si tienes a alguien que pronto requerirá más tu atención que yo, hm? -pregunté, con aire retador, entrando en su juego una vez más, antes de deslizar esa mano hasta su costado. Mis cejas se enarcaron un instante. Todo un desafío si pretendía seguir dedicándome todo su tiempo con aquel pequeño en camino.

El hormigueo que sus dedos dejaron en mi mejilla me invitaron a cerrar los ojos. Cosa que hice, pero tan sólo por un momento, deseoso como estaba por perderme de nuevo en aquellos dos cristales que tenía Moira por mirada. Suspiré ante la pregunta, antes de contestar:- Pues… solo y destemplado. -gran resumen para todas esas horas que me había pasado fuera de la cueva, siendo vapuleado por el frío propio de la noche, la incesante nieve cayendo y la soledad como compañera de viaje, más allá de la presencia de mi montura-. El ambiente entre los dragones de Talos es tenso… Puede que se huelan algo. -cavilé, mordiéndome los labios un momento-. Aunque esto de espiar por la red es nuevo para mí… Tal vez esa tensión venga de antes. -murmuré, compartiendo mis hipótesis con ella, alzando los hombros para indicar que no tenía forma exacta de saberlo. Mi sonrisa apareció en mis labios otra vez, con suavidad-. Pero todo mejoró cuando regresé… -concluí, queriendo decirlo todo sin una sola palabra.

Me tomé la libertad de juntar nuestras frentes, en un gesto tierno, queriendo aproximarme un poco más a ella. Un momento y un lugar que congelaría eternamente, para disfrutarlo durante eones, evadiéndonos del caos y la guerra que se cernían sobre nosotros-. ¿Y la tuya? -inquirí, empatizando con ese interés suyo por el otro-. Espero que el bebé te diera tanta guerra como yo… -murmuré con cierta diversión e ironía, pues no había estado con ella la gran parte de la noche. Para mi desgracia, debía añadir.




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Moira el Sáb Jun 18 2016, 17:51

La suave risa masculina la hizo sonreír encantada. Le gustaba verlo así, distendido, relajado y hasta divertido. Olvidándose, por un instante, de las sombras del pasado y del incierto futuro. Cuando él se giró lo suficiente como para dejar la comida en la mesa, deslizó su clara mirada por la figura del varón. En un claro jugueteo que mantuvo incluso cuando él volvió a ella. Hasta que notó su mano en aquel vientre que ya comenzaba a curvarse. Lo miró a los intensos irises azules, con una sonrisa que se instaló en sus labios con ternura y emoción.

La pregunta le pareció retórica; una buena forma de callarla. La realidad era que tener un bebé era una responsabilidad de la que no podía ni quería desentenderse. La ilusión brilló en sus propios orbes, pensando en aquella criatura que crecía en su seno. Una imagen apareció en su mente, enterneciéndola: Trystan con un recién nacido en brazos. Una de sus propias manos bajó al vientre que había desocupado la masculina. Con el pulgar, repasó la suave curvatura mientras miraba a los ojos al pelirrojo. No quería desatender a ninguno de los dos, aún sabiendo que no sería fácil-. Nuestra atención. Quiero compartirlo contigo –susurró con cariño contenido en sus palabras y en su torno de voz. Antes de ladear una sonrisa, con un deje juguetón, totalmente presa de aquel reto que él había pronunciado. Y con lo mucho que le causaba el movimiento de cejas del otro resistente. Enarcó una suya, justo en el momento en el que fue a agregar algo más-. Ya veremos de cuánto tiempo dispongo. Esta noche te daré una muestrasusurró finalmente, de forma invitante.

Hubiera podido devorar sus labios con fogosidad tras aquellas palabras. Darle un adelanto con el que enloquecer juntos. Pero sabía que, de hacerlo, no podrían detenerse ahí. Porque ninguno de los dos podría ni querría parar al otro. Por un momento, su propia libido le regaló un par de ideas de qué hacer en aquella mesa y en las paredes de la zona improvisada como arsenal. Con un esfuerzo mayúsculo, consiguió no lanzarse encima de él y agarrarlo de la camisa con pasión. Últimamente estaba… desatada. Pensó que quizá fuese por el embarazo. Algo que también debía de estar influyendo tanto en su sensibilidad emocional como física.

Finalmente, conteniendo aquel impulso fogoso, había adelantado la mano a la mejilla masculina. Queriendo establecer contacto físico con él. En un tacto reconfortante en el que él se dejó llevar por un instante, cerrando los ojos. Para luego impactar ambos pares de irises. El resumen la preocupó un poco, pensando que quizá debería de poner un mejor forro a la chaqueta que le había hecho. Pero con aquel frío y la nieve… las bajas temperaturas calaban hasta los huesos.

Sin quitar la mano de su mejilla, lo escuchó hablar de la noche anterior. Al respecto de las responsabilidades que él tenía para con los planes de la revolución que estaba en marcha. Le hubiera gustado acompañarlo, pero el embarazo la hacía ser más prudente y cuidarse más. Además, Trystan tampoco corría riesgos innecesarios. Confiaba en él. Confiaba en que iba a volver cada noche que estuviese fuera, a la calidez del lecho compartido. Aún con lo tentador que él estaba mordiéndose los labios, la morena puso atención en aquellas hipótesis-. Quizá podrías preguntarles a los dragones que hay en la base. Puede que logren arrojar un poco de luz sobre esa tensión. Si no, puedo utilizar uno de mis contactos dracónicos –comentó, en esa disposición que tenía por echarle una mano.

La seriedad desapareció de su rostro en cuanto él hizo el agregado. Aquella mejora que supuso su retorno a la cama, con ella, hizo que la cazadora ladease la cabeza y lo sonriese completamente embobada con él. Llegó a suspirar, sintiendo reconfortante aquel contacto entre sus frentes que él propició. Sus párpados cayeron, disfrutando de aquel momento. Otro tesoro que no evitó guardar para sí. Y como con cada detalle que Trystan tenía con ella, su propio corazón latió con mayor fuerza.


Incluso su interés por la noche que había pasado la hizo sonreír. Elevó los párpados, levantando la mirada lo suficiente como para acariciar con sus orbes los de él-. Me costó conciliar el sueño y me desvelé un par de veces. Nada fuera de lo normal –respondió con una sonrisa. La verdad, por el momento, el embarazo no le estaba dando mayores problemas. Por un instante, pensó en su amiga. Megerah sí estaba agotada, por desgracia. Aún no era consciente de todas las complicaciones inherentes a aquella gestación de híbridos, pero sólo el verla en la cama tan cansada le daba ganas de cuidarla. Regresó a aquel momento, tras aquel pensamiento sobre la rubia. Había algo más, no obstante-. Aunque… me siento más… -buscó una palabra para definirlo sin ser demasiado explícita-… pasional. Y tuve que levantarme para buscar algo de comer. Acabé volviendo con un par de manzanas y un poco de pescado seco con sal –sus irises brillaron en ese momento, antes de chasquear la lengua con cierta frustración-. Pero no encontré chocolate, ni queso, ni patatas. Patatas fritas saladas… me apetecían muchísimo –declaró, frunciendo el entrecejo. Los antojos eran molestos y la ponían de mal humor si no podía satisfacerlos en el momento. Pero se sentía tan bien cuando podía conseguirlos…




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Trystan el Sáb Jun 18 2016, 20:25

¡Y lo bien que me sentía perdiendo mi mirada en aquellos orbes claros, de colores fríos, que transmitían un sentimiento tan cálido! Toda una ironía, ¿verdad? Me era tan fácil quedarme atrapado en ellos, que más de una vez habría vendido mi alma al mismísimo diablo tras recorrer los siete infiernos de Dante para poder quedarme en ellos para toda la eternidad. Desde luego, aquel era mucho mejor destino que perder mi humanidad en la nada, arropado por la fría falta de sensaciones. Algo que aún estaba por llegar. No obstante, ya me quitaría las botas cuando fuera a cruzar ese basto río de indiferencia. Ahora sólo me importaba disfrutar esos sentimientos que Moira despertaba en mí, con ella.

Encogí mis labios, satisfecho, con ese pequeño matiz expresado en palabras-. Mi atención ya la tenéis. Ambos. Por completo... Conste. -marqué, como añadido a su comentario. Que ahora sólo se redujese a una sola figura, era lo de menos-. No es ni lo primero, ni lo único que quiero que compartas conmigo... -mi voz adquirió un tono algo más grave con aquel murmullo, justo antes de que ella hiciera lo propio y musitase esa promesa tácita que impregnó mi mirada de lujuria contenida, fija en la suya, expectante, por lo que fuera a pasar en unas horas. Finalmente, suspiré, entreabriendo los labios-. Tú lo que quieres, en realidad, es cansarme para que no me vaya por las noches y así tú no pases frío. -ladeé la sonrisa, bromista. Como vía de escape al camino tan directo que ese jugueteo nos llevaba. Daba igual el lugar y el momento-. Aunque te olvidas que ahora tengo aún más aguante que antes... -todo un recordatorio a tener en cuenta. Porque cada vez ansiaba más disfrutar con ella -y de ella- tanto en la cama, como fuera de ella. Habíamos alcanzado el ridículo punto en el que ninguno quería ni podía parar al otro una vez cruzada la línea. Pero hasta entonces, jugábamos con tonos, palabras e insinuaciones para nada sutiles.

Torcí de nuevo los labios, pensativo, considerando las opciones que derivaban de su comentario-. No soy el único que irrumpe en la red. Y, creo recordar que Thareon ya tiene a más gente vigilándola. Si no ha habido movimiento respecto al tema es que está todo normal. -suponía. Porque nada de lo que estábamos haciendo podía considerarse normal. Yo, al menos, no había oído hablar de aquella red ni mucho menos ser partícipe de ella hasta que fui desafiado. Descubrí todo un mundo entonces, y no me fue fácil asimilarlo. Acabé negando con suavidad-. Tú no te preocupes. Este tipo de detalles están fuera de tu jurisdicción, ¿hm? -enarqué de nuevo las cejas, con la intención de que viera que no hacía falta que indagara por mí. Me resultaba encantador ese esfuerzo suyo por ayudar, incluso con temas en los que ella poco tenía que decir.

Su sonrisa llamó a la mía una vez más, aunque estuviéramos tan cerca. Escuché su contestación a mi pregunta, dejando una pequeña caricia en su costado al saber que seguía despertándose de vez en cuando. Pero volví a reír con suavidad, antes de responder a esa pequeña observación suya:- Ya lo había notado. -y yo estaba encantado con esa pasión desatada de la morena, una que no me importaba saciar cada poco. Por lo demás, poco entendía de antojos. Y mucho menos de todos los que enumeró. Obviamente, no incluyó los que yo le hacía conseguir. Con todas las segundas intenciones del mundo-. Y, ¿no hay alguna manera de conseguirlas? -inquirí, separándome, con el ceño fruncido, con cierta disposición a complacerla.




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Moira el Dom Jun 19 2016, 21:16

Una nueva sonrisa se asentó en sus labios al escuchar aquellas palabras que él pronunció, asegurando los benefactores de su atención. Los párpados femeninos cayeron con suavidad, en una expresión que suavizó sus facciones y la hizo lucir radiante. Algo aparentemente insólito en una mujer de su carácter. El agregado, con voz más grave, la hizo ascender la mirada hacia los zafiros masculinos y morderse el labio. Llegó a sentir un escalofrío de anticipación, sin poder evitar una promesa invitante para la noche venidera.

La lujuriosa mirada masculina impactó contra la invitante tentación, y el deseo,  con la que lo miraban los femeninos irises. La tensión que habían logrado con el jugueteo se suavizó con la broma de Trystan. Moira rió suavemente, con diversión, y murmuró un “me has pillado” en broma. La verdad, se sentía bien cuando lo tenía al lado en el lecho que compartían. Pero también era consciente de aquellas responsabilidades que lo hacían abandonar la cama por la noche.

El agregado sobre su aguante hizo que los labios femeninos se adelantasen, en gesto de exceso de calor. Y quizá fuese esa misma resistencia la que hacía que ella llegase a un punto de mayor intensidad una y otra vez. Se hubiera atrevido a decirle que iba a poner a prueba ese aguante. Pero sabía que si tenía tal osadía, alcanzarían el punto de no retorno y se olvidarían de todo lo demás y del lugar donde estaban. Así que se contentó con echarle una mirada, enarcando la ceja, que recorrió la figura masculina de forma bastante apreciativa.

Antes de que ambos se centrasen en la seriedad que implicaba el tema de la red draconiana. Trystan era una de esas personas observadoras a tener en cuenta. Si la tensión no provenía que sospechasen, le intrigaba conocer la razón de la misma. De hecho, frunció el ceño, pensativa. Sin embargo, el añadido de él la hizo desistir. Asintió con suavidad, antes de hablar-. Está bien. Pero si notas algo más, ten cuidado, por favor –le pidió en un susurro, antes de que sus frentes se encontraran en un gesto tierno del varón.

Suspiró, ante aquella pequeña y reconfortante caricia que él le regaló en uno de sus costados. Para luego sonreír divertida ante su comentario tras la risa masculina-. Y la has disfrutado –no pudo evitar juguetearle de nuevo, con esa facilidad que ambos tenían para viajar entre la picardía, la seriedad y lo tierno. Lo miró a los ojos, cuando se separó. La pregunta la hizo ladear la cabeza, pensativa-. Supongo que en la otra base… si han sobrevivido. Si no, en Talos o en las caravanas que vienen de otras ciudades con suministros –murmuró, valorando las opciones-. Sé que es mucho pedir, pero… ¿podrías preguntar en la otra base si les queda, por favor? –susurró en petición.




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Trystan el Mar Jun 21 2016, 18:57

Sonreí ampliamente, con fingida satisfacción cuando ella respondió que había conseguido ver sus intenciones en aquella broma. Yo era el primero que quería cansarse para no tener fuerzas siquiera para plantearme abandonar el lecho que compartía con ella. Más allá de todo deseo y lujuria, tenía que añadir. Porque dormir con la persona amada era algo que por un momento pensé que no volvería a disfrutar. En aquel agujero en el que entré cuando Rainreth me abandonó y… del que Moira había conseguido sacarme, con sutil disimulo, pues con el paso de los días -y semanas-, no me di cuenta de que volvía a respirar con normalidad hasta que aquella dragona fue desterrada casi por completo a un rincón de mi mente al que no quería regresar. Demasiado dolor, dudas y rabia que había podido dejar atrás. La única parte de mí que no me importaba perder llegado el momento en el que el desafío me deborase con sus fauces de la insensibilidad e indiferencia.

¿Lo que más echaría en falta en aquella rutina con Moira? La posibilidad de jugar como lo hacíamos en aquellos momentos.

La ternura se vertió por mi sonrisa con aquel comentario repleto de inquietud por mí-. Estás preciosa cuando te preocupas tanto. -halagué, cambiándole descaradamente el tema. O dejándola sin argumentos una vez más, pues ya me había dado cuenta de la sensiblería que le entraba con un cumplido tan suave como pudiera serlo aquel. No quería que le diera más vueltas tampoco. Ella sabía perfectamente que era más que cauteloso en lo que hacía fuera de las cuevas.

Me sonreí de nuevo por ese guiño al juego que casi siempre traíamos. No me quedó más remedio que asentir, pero no evité esa ceja pícara que se levantó en conjunto, como simple contestación o afirmación, en este caso, a sus palabras. Escuché su explicación posterior, que trajo bastante claridad a esa incertidumbre que tenía sobre dónde encontrar lo que a ella le apetecía...

Y ya podía apetecerle algo que tuviéramos más a mano.

Últimamente los gustos de Moira se habían vuelto de lo más exigentes y exquisitos. Aunque ni loco le iba a hacer la observación. No fuera a ser. Intentaba complacerla en lo que bien podía, pero tela. Había ocasiones en las que pedía cosas raras con ganas.

... como ésta.


Bajé la mirada, mientras pensaba rápidamente en la manera de comunicarme con la otra base-. Hmm... -murmuré justo antes de contestar, frunciendo cómicamente el ceño mientras asentía con tremenda suavidad- Claro, podría hablar con Aldrik si aún está en Talos. -con el que últimamente hablaba bastante, a raíz de nuestra misma condición de desafiado y más aún, por transmitirnos las nuevas con rapidez. A él le costaría menos acercarse o pedir a alguien que conociera también que viviera en las alcantarillas. Los contactos de dos siempre podrían agilizar más las cosas que los de uno solamente-. Aunque... si no, siempre podría pedirle un favor a... Nyssa. -dije su nombre bajito, teniendo presente lo poco que le gustaba a Moira que la pelirroja saliera a la conversación. Pero ella iba con cierta frecuencia a las alcantarillas, a saber para qué, teniendo la red para poder comunicarse de forma más rápida y continua- ... o ir yo, como última opción. -aún no controlaba comunicarme con la Resistencia por la red. Y tampoco me apetecía excesivamente mantenerme al alcance de aquella vocecita que irrumpía en mi cabeza para torturarme. Además que, muchas de las veces, los que podía ver eran identidades que desconocía.

Y no iba a pedirles tal cosa de buenas a primeras.




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Moira el Miér Jun 22 2016, 19:31

La ternura plasmada en la sonrisa de Trystan y su halago la desarmaron. Una vez más. Sus propios irises brillaron, mientras sus labios esbozaban una cohibida sonrisa y sus pálidas mejillas se tiñeron con un suave rubor, sin poder articular palabra. Por esa habilidad del otro resistente para callarla y enternecerla. Y ella estaba más que dispuesta a caer bajo su influencia, dejando sus preocupaciones en un segundo plano.

Era reconfortante esa calma que él le inspiraba. Sólo con una sonrisa, con una mirada e incluso con unas palabras que despertaban su parte más sensible. No por lo que le decía en sí, que también le afectaba. Sino por cómo lo decía, el momento y su intención de alejarla de sus temores. Y ella se dejaba arropar por él, disfrutando de cada mínimo detalle que tuviese con ella.

Como interesarse por sus antojos e intentar satisfacerlos. Hasta para ella era molesto desear algo inusual y que de otra forma no hubiese comido. Como una vez que se le antojaron pepinillos encurtidos. Pero ni una sola protesta había asomado a los labios masculinos. Quizá porque, de algún modo, comprendía que ella no era así por norma general. Que su estado condicionaba sus necesidades, quizá por unas carencias alimenticias que el feto reclamaba. Incluso su propio cuerpo, para sobrellevar con éxito la gestación.

Una nueva sonrisa asomó a sus labios cuando él empezó a valorar opciones, diciéndoselas a ella. Frunció un poco el entrecejo al escuchar el nombre de la pelirroja. ¿Un favor? ¿A esa mujer lapa? No obstante, no replicó al respecto por una conversación que ambos habían tenido en las alcantarillas. A las cuales él pretendía volver, de ser necesario, para conseguirle las patatas. A ese lugar donde los malos recuerdos no lo habían dejado descansar. A aquella base que le hacía perder el control. Sólo por ella.

Fue entonces cuando lo agarró de la camiseta con ambas manos, acortando la distancia que los separaba, para apoderarse de los labios ajenos. Lo besó al principio con pasión, para volver poco a poco el beso más suave. Aquel encuentro entre sus bocas decía mucho más de lo que pudiese expresar con palabras. Por su paciencia, por cuidarla, por pensar más en ella que en sí mismo. Atrapó el labio inferior con los dientes, presionando un poco sin hacerle daño, en una sugerente mordida antes de soltarlo y separarse.

Suspiró tras el beso  y guió una de sus manos hacia los rizos pelirrojos. Internó los dedos en ellos, en esa manía que tenía por sentirlos entre sus falanges, justo por encima de la oreja-. No quiero que lo pases mal al volver –susurró, mientras sus dedos se movían con suavidad en aquella zona de la cabeza masculina, entre sus cabellos-. Puedes intentar una de las otras dos opciones –murmuró, por mucho que no le gustase la que involucraba a la exploradora. Continuó masajeando con suavidad el cuero cabelludo mientras hablaba-. Mi mayor antojo eres tú –agregó, esbozando una sonrisa. Lo era, en efecto, en todos los sentidos. Hizo un pequeño silencio, ladeando la cabeza y paseando su mirada por el rostro de Trystan, como si quisiera trazar un mapa de él y no olvidarlo-. Trys… ¿cómo te sientes en las cuevas? ¿Te encuentras mejor? –susurró con suavidad, interesada en su bienestar y sin querer incomodarlo con la pregunta. No lo había visto volver a estar al límite de su autocontrol, pero prefería que él le dijese cómo estaba.




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Trystan el Vie Jun 24 2016, 21:54

Mi sonrisa se ladeó ante su sonrojo. ¡Qué fácil me seguía siendo ruborizarla! Y cuánto me encantaba hacerlo. ¿Podía decir que el aire que adquiría entonces me hacía adorarla aún más? Porque podía jurar que era así. ¿Cómo no iba a querer complacerla? Cualquiera que me viera podría pensar que lo mío ya rozaba la obsesión con ella y sus caprichos. Pero, sinceramente, me daba igual. Yo sólo quería complacerla ahora y hasta compensarla de antemano, por todo lo que le tocaría sufrir conmigo en un futuro.

Y de hecho, podría haber seguido adorándola y enterneciéndola pero Moira decidió cruzar la línea. Inspiré a tiempo de recibir un ávido beso de sus labios que no dudé en corresponder con el mismo anhelo. No tardé en marcar más la respiración mientras bebía de sus labios en aquel baile que ella quiso suavizar. Gruñí, disconforme, aunque cediera a esa separación a la que siguió aquella mordida suya. Resoplé por la nariz, sintiendo mi pecho arder, de repente... notando cómo aquella avalancha de lujuria volvía a invadirme sin posibilidad de remisión. No cuando ella mantenía la distancia prácticamente nula y además hundía sus dedos en mis rizos. Un fuerte escalofrío golpeó mi nuca y bajó por toda mi columna, haciéndome cerrar los ojos.
Como si con ello fuera a controlarme.
Mi propio cuerpo buscó el suyo, rodeando su cintura con mis manos, llevándolas a la zona lumbar de su espalda... perdiendo altura paulatinamente. Moira habló pero yo no pude escucharla, frunciendo el ceño por pura concentración, manteniendo a raya a ese Trystan oscuro, devorador, que no hacía más que verter obscenidades y tórridas imágenes en mi mente para que le dejara tomar el control y así descontrolar totalmente la situación. Ya vería qué hacer con las dichosas patatas más tarde.

Suspiré fuerte, expulsando el aire mientras me mordía los labios, en aquel esfuerzo. Un murmullo sonó en mi garganta esta vez, justo antes de abrir mis ojos, con intensidad contenida, perderme en los suyos y escuchar ese mayor antojo que tenía. Precisamente sus palabras no me ayudaron a calmar esa ansiedad que concentraba el calor en mi vientre. Y hasta más abajo...
Reí con suavidad, pese a todo, ante su pregunta. Y esta vez fui yo el que no pudo contenerse: inspiré instantes antes de inclinarme para juntar nuestros labios. No hubo suavidad, pero tampoco fue del todo ávido. Algo profundo e intenso en lo que quise entretenerme, llegando a empujarla sutilmente contra el muro de piedra que tenía más cerca. Quise respirar, y de hecho, lo hice, sobre sus labios, vertiendo el aire que expulsaba, en el fondo de su boca-. ¿Contesta esto... a tu pregunta? -musité arrastrando las palabras, mientras mis manos se perdían en su trasero. No pude contener mis dedos, que se clavaron con cierta necesidad en su piel. Tragué saliva, notando la tensión estirando mis músculos, mientras mis ansias por tomarla allí mismo, de tantas maneras distintas, bailoteaban con total libertad por mi mente, resquebrajando aquel muro de contención que aguantaba a duras penas.

Estaba a nada de perder el control.




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Moira el Lun Jun 27 2016, 17:06

Trystan continuaba reaccionando a ella. A sus juegos, sus expresiones, sus palabras, sus caricias, sus besos y su cercanía. Y no podía evitar encerrarse en una burbuja con él, disfrutando de cada instante en su compañía. Bebiendo de cada gota de su afecto y avidez hacia ella como si fuese la última. Aún así, no se mantenía pegada a él. Le daba su espacio y su tiempo, consciente de que cuando volviesen a verse no tendría ninguna carencia con él. Como esperaba que al otro resistente le pasase también con ella.

Una vez más, los labios masculinos llamaron a los suyos. De una forma que quería decir más que cualquier palabra que pudiese pronunciar. Quizá de una forma demasiado pasional, sobre todo para el poco control que el desafiado lograba mantener sobre sí mismo. Todavía recordaba las veces que, durante meses, se habían besado con igual o mayor pasión. Un tiempo en el que Trystan aún mantenía el corazón en su pecho y en el que él se controló incluso la noche de la mascarada, cuando la morena le había pedido más. O incluso aquel período, hasta después de su desafío, en el que no habían disfrutado de su intimidad. Y era ahora, siendo él heartless y ella con las hormonas a flor de piel, cuando parecían no poder frenarse.

Por mucho que la cazadora no quisiera centrarse en un turbulento futuro, para disfrutar del presente tanto como pudiese y no preocuparlo, sabía que llegaría un momento que no pudiese gozar de cada sentimiento que él imprimía en cada gesto que tenía con ella. No sólo esa fogosidad que la influenciaba a ser suya una y otra vez.  Sino ese cariño y ese amor que no podría ni querría olvidar para el resto de sus días. No tenía propiedades ni varias monedas de oro. Pero ambos poseían una riqueza difícil de obtener: el amor que se profesaban mutuamente.

Y aquella terapia compartida que se había tornado en una costumbre, en una adicción. Tras el primer beso, quedando un poco divertida al escuchar el gruñido masculino, dejó que las varoniles manos rodearan su cintura y se deleitasen en aquel viaje que a ella no la dejó indiferente.  Tampoco quedó impasible al ver las reacciones que él iba teniendo, llegando a descender su mirada desde los ojos cerrados hasta aquellos labios que él se mordía. Antes de volver a alzar sus irises para que fuesen capturados por la intensidad de los increíbles ojos de azul intenso que él poseía.  Por un instante, se olvidó de respirar. ¿Cómo podía influenciarla tanto tras varios meses? Y lo bien que se sentía reaccionando a él, totalmente perdida en su mirada.

Hasta su suave risa la hechizó de nuevo, haciendo que sus propias facciones se relajasen en una pequeña sonrisa, totalmente embelesada con él. Consciente de que nunca se cansaría de él, que su lugar estaba a su lado. Que él se había convertido en su vida. Pero no pudo seguir continuando admirando aquella diversión que asomaba en los labios masculinos, pues estos fueron llamados por los femeninos en un nuevo beso que esta vez él comenzó. Correspondió con la misma intensidad y profundidad, ladeando la cabeza para tener y darle mayor acceso. Dejó caer los párpados, mientras fruncía ligeramente el entrecejo al concentrarse en aquel nuevo beso que no quería romper y dejándose llevar hacia la pared de piedra de la cueva. Tomó al aire expulsado de los pulmones de Trystan como propio, como si lo necesitase para respirar, para seguir viviendo. Hasta que él terminó el baile entre sus bocas.

Inspiró con los labios ligeramente entreabiertos, antes de alzar de nuevo los párpados y mirarlo. La pregunta hizo que  su frente se inclinase para encontrar la de él en un suave contacto. Asintió lentamente, sin hablar. Pues aquel beso la había dejado sin palabras. Un pequeño estremecimiento recorrió su cuerpo cuando las manos masculinas descendieron. Estuvo demasiado tentada a dejarse llevar. A ser presa de su tacto y del contacto de su piel.

Rozó la punta de su nariz con la ajena, antes de permitir que el aroma masculino a roble se filtrase por sus fosas nasales. Suspiró, para separarse lo suficiente y poder mirarlo a los ojos-. Sigo sin estar decepcionada con tu forma de besar –musitó, aún afectada por aquel beso, pero ladeando la cabeza y dedicándole una sonrisa entre adorable y divertida, en referencia al primer y al segundo día que habían compartido siendo ya adultos. Bajó la mirada un momento, antes de volver a hablar en un susurro-. Si todo esto terminase… si la revolución acabase… ¿alguna vez has pensado qué te gustaría hacer después? –preguntó. Para bien o para mal, pues aún con sus sueños de libertad e igualdad… ¿quién podía asegurarles el éxito de aquella empresa? Al menos para su generación. ¿Qué querría Trystan si lo lograban? ¿Y si no? Nunca habían hablado de ello, salvo que él quería intentar recuperar su corazón. Por ella. Por ellos. Por esa familia que tendrían en unos meses. Estaba predispuesta a conocer las preferencias del pelirrojo, si las tenía. Y tenía algo seguro: lo seguiría, continuaría a su lado quisiese lo que quisiese hacer. Mientras ella viviese, no estaría solo… nunca más.




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Trystan el Mar Jun 28 2016, 21:28

Moira parecía no darse cuenta de lo que me costaba recuperar el control cuando ella me incitaba a perderlo con sus impulsos pasionales. Llevaba demasiados años siendo decoroso, prudente, limitándome a la intimidad de mi cuarto, cuando había estado con cualquier mujer. Lamentablemente, ahora, con el desafío, ese decoro y vergüenza se habían ido al traste, tan rápido como mi control menguó por aquel bendito -y maldito, a la vez- beso, que Moira empezó. Porque ella quiso disfrutar, y hacerme a disfrutar con ello, pero para mí, significaba ponerme al borde del abismo otra vez, por querer devorar su cuerpo, en un lugar para nada privado. Más de una vez no había podido evitarlo, en el alcantarillado. Por conocerme horarios y hasta la intimidad que ofrecían determinados sitios en el entramado de túneles en los que había pasado toda mi vida. Pero, ¿allí? No podrían tomarme muy en serio a nada que me pillaran… intimando con Moira de esa manera más de una vez.

Tampoco es que fuera la representación de la Resistencia en aquel agujero. Había terroristas más entregados y mejor ejemplo que yo, desde luego.

Un momento… ¡es verdad! Ya no implicaba modelo alguno a seguir para nadie. ¿Por qué no hacer lo que me diera la gana cuando me apeteciera? Como en ese momento… En el que, aparentemente ninguno de los dos quería mirar atrás ni alrededor, por muy ñoña que la morena estuviese. El contacto físico que me ofrecía era suave, dulce, para nada satisfactorio, en realidad. Pues yo ya había perdido la dulzura por el camino. Ya había pasado ese punto de inflexión, con suma rapidez. Mientras ella juntaba nuestras frentes una vez más, mis manos ascendieron por sus costados lenta e intensamente para luego volver a bajar. Una sonrisa torcida apareció en mis labios con su primer murmullo, pero no añadí palabra, seguí mirándola, incluso cuando ella agachó la mirada.

Su pregunta pudo impregnar mi semblante de preocupación, pero no fue así, no en aquel estado. Esperé que volviera a elevar sus claros e hipnotizantes orbes para que pudiera verme negar con la cabeza. Un suspiro se me escapó de nuevo, justo antes de que volviera a sus labios otra vez. Tan profundamente como el último, pero no tan tranquilo en esta ocasión. ¿Por qué habría que contestar? ¿Por qué había que seguir hablando? ¿Después? ¿Habría para mí un después? Tenía mis serias dudas acerca de ello. Era por eso que mi beso terminó por volverse terriblemente pasional, antes de interrumpirlo con la misma brusquedad para bajar mi rostro sobre su cuello, estrellando en su piel mis marcadas exhalaciones. Mi cuerpo buscó el suyo, pegándose a él como si fuese la única fuente de calor que me mantuviera con vida en aquel mismo momento.

Un después... quizás era algo demasiado tardío para mí. E inalcanzable.




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Moira el Mar Jul 05 2016, 19:55

El recorrido de las manos masculinas por sus costados era enviciante, adictivo. Siempre había sabido cómo acariciarla, de cualquier forma posible. Y aquel era uno de esos momentos en los que hubiera deseado poder detener el tiempo. Al igual que las veces que había despertado a su lado, que había visto su primera sonrisa del día o habían compartido unos minutos de íntimos susurros en la cama. O las ocasiones en las que él le regalaba una sonrisa, o un abrazo, o acariciaba su vientre en gestación. Cualquier instante compartido con él era merecedor del deseo de quedarse en ese momento, antes de que pudiese escurrirse entre sus dedos como arena del desierto.

Estuvo tentada a decirle que no parase de repasar sus costados, que la marcase bajo la yema de sus dedos. Que cada centímetro de sí era suyo. Pues como mujer libre, se había entregado a él en cuerpo y alma. Lo había elegido a él y no había nada que revocase su decisión. Hasta el fin de sus días.

Aún cuando el final de él parecía estar mucho más cercano. Algo que volvió a la mente de la cazadora tras elevar la mirada y verlo negar ante su pregunta. Sus irises estuvieron a punto de cubrirse con una expresión de aflicción, pero el nuevo contacto de sus labios la alejó de aquel sentimiento desesperanzador. Un murmullo femenino murió en la boca ajena, correspondiendo aquel  nuevo y profundo beso. Una de sus manos viajó a la nuca masculina y la otra se asentó en la varonil espalda, mientras continuaba el baile entre sus labios.

Sus ojos quedaron cerrados, completamente inmersa en aquel beso que se volvió tan pasional que la dejó sin aliento. Y, cuando él lo interrumpió, tomó aire, necesitándolo para sus pulmones. Algo a lo que parecían haberse acostumbrado desde la primera vez que se besaron. Llegó a olvidarse de lo que le había preguntado. Por un momento, su sinapsis hizo falso contacto… y no era la única vez que le pasaba con él.

El sentir su respiración sobre la sensible piel de su cuello la hizo estremecerse. Dejó que sus cuerpos se encontrasen, llegando a abrazarlo contra sí. Más por cobijarlo entre sus brazos que por buscar apoyo en el otro resistente, sin tener ninguna otra intención. Aún cuando no dejaba de desearlo, aún cuando continuaba ansiando beber de sus labios una y otra vez, hasta desgastarlos. Estuvo tentada a morder su mentón, como en otras ocasiones había hecho. Pero sabía que eso no ayudaría en nada a Trystan para calmarse.

Ni siquiera lo asistía que tuviese las manos sobre él ni que su cuerpo estuviese pegado al suyo. Y, aunque volver a ser suya en aquel mismo lugar era una idea que la seducía, hizo el esfuerzo por separarse finalmente de él. Su espalda acarició la rocosa pared de la cueva, mientras su pecho subía y bajaba con esfuerzo, todavía reponiéndose de la pasión de aquel último beso que habían compartido-. Esta noche, en nuestro lecho –susurró, mirándolo, con la voz un poco afectada. Ladeó una sonrisa antes de seguir hablando-. Quiero ser sólo y exclusivamente tuya… y que tú lo seas mío. Sin ojos ajenos que puedan aparecer. Te aseguro que la espera merecerá la pena –agregó, con el mismo susurro. Estaba siendo posesiva, desde luego. Pero también quería ayudarlo a calmarse, por algo que ella había comenzado.

Pero, ¿sería suficiente? De no serlo, no sabía cuánto más podría resistirse a unir su cuerpo al de él, una vez más, sin importar el lugar. Y, en parte, había podido hacer el esfuerzo porque él no la había mordido aún. Ni porque todavía no la había tocado en ninguna parte extremadamente sensible e íntima. Porque él sabía bien cómo lograr que ella desconectase su cerebro por completo. Mas el romper el beso de forma tan brusca y que él no hiciese nada más, le dio la sensación que él intentaba controlarse de alguna manera. Pero quizá se equivocaba estrepitosamente.




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Trystan el Dom Jul 10 2016, 18:46

Y, ¿qué le iba a hacer si era terriblemente sensible a todo lo que ella hiciera o dijese estando tan cerca de mí? Ese murmullo cuando la besé. Ese paseo de sus manos por mi cuerpo, mientras sus labios volvían a bailar con y contra los míos. Cuando su intensidad acompañó a la mía, como nos era inevitable a los dos. Cuando ambos suspiramos, rogando por aire al acabar aquel beso. Cuando mis pulmones se llenaron de su sola esencia al hundir mi rostro en su cuello. Tan cerca de perder el control. Tan tentado de dejar que ese yo interior tan extraño como visceral, tomara el control una vez más... 

Respiré fuerte un par de veces, cuando ella hizo por apartarse. Cuando ella me privó de su cercanía, ayudándome a ahogar esa posibilidad de voltearla contra la pared y domarla una vez más. No podíamos negar que disfrutáramos de aquello, pero tampoco era plan de hacerlo siempre en cualquier sitio, pudiendo disfrutar el uno del otro en nuestro propio lecho. Acabé riendo con suavidad, al escuchar sus palabras, terminando de apartarme un poco más. Se podía ver el alivio en mis azules, así como la tensión dejando de hostigar mi cuerpo. Un cansancio repentino acudió a mí, pausando más mi respiración-. Maldita seas, mujer... -musité, divertido, con una sonrisa ladeada-. Juegas con mi integridad y mi paciencia y yo no puedo pararnos los pies a ninguno de los dos. -exhalé lentamente por la nariz-. Me tienes completamente a los pies de tus deseos. -enarqué ambas cejas por un segundo, expresando en palabras lo evidente. No había nada que ella me pidiera que yo pudiera negarle. Siempre y cuando, estuviera a mi alcance-. Y antes de que digas que es mutuo, piénsalo. Porque sabes que no es completamente igual. -antes, cuando yo contaba aún con un corazón en mi pecho, sí. Pero ahora, todo era mucho más intenso, desbocado y feral. Irónico, pues el vacío que ya notaba constante en mi pecho, abocaba a la insensibilidad y la apatía. Algo que, poco a poco, iría consumiéndome.  

Expulsé esa línea de pensamientos oscuros en un simple y sonoro suspiro, al tiempo de bajar los hombros. No era hastío, aunque sonase a tal. Bueno, un poco sí, por esa manera de cortar el rollo por su parte, ya que a mí no me resultaba tan fácil-. Más te vale que la espera merezca la pena, como dices. Merezco una compensación extra por este sobre esfuerzo, ¿hm? -murmuré, casi levantando el índice en clara señal de amenaza, totalmente inofensiva. Pero ese dedo, no se movió de donde estaba: presionando suavemente aún el costado de Moira. Si ella quería premiarme por intentar controlarme a mí mismo aún, yo no iba a quejarme.

Pero ambos sabíamos que llegaría el día en el que no pudiera hacerlo, por mucho que me esforzara. ¿Por qué entonces no limitarme a disfrutar de y con ella el ahora?




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Re: The Shared Heart (Trystan)

Mensaje por Moira el Lun Jul 18 2016, 11:34

Por la suave risa que fluyó desde la garganta masculina, el alivio en los intensos irises y los hombros relajándose, pudo saber que esta vez no se había equivocado al apartarse. Al frenar aquel impulso que los llevaba a perderse el uno en el otro irremediablemente. No se movió, dándole tiempo y espacio como supuso, una vez más, que necesitaría.

Las primeras palabras la hicieron sonreír. Y lo que siempre le había gustado jugar con él, haciéndolo desearla mientras Trystan se había cohibido en público en el pasado, hasta estar a solas y vengarse deliciosa y placenteramente de ella. Pero ahora la situación era muy distinta, con el importante detalle de que él no podía controlarse tanto como antes. Por mucho que lo desease, su deber era cuidarlo y velar por él.

No obstante, se sentía dividida. Llegaría un momento, en el cual no quería pensar, en el que el otro resistente ya no sintiese nada por ella. Ni amor, ni lujuria. En momentos como aquel, se preguntaba si no era mejor dejarse llevar, beber sedienta de cada instante con el pelirrojo como si fuese el último… porque llegaría a no haber más. Dos cosas la frenaban para no dejarse llevar por el deseo de ser suya una vez más, allí mismo. La primera era ver el alivio en él. La segunda era poder disfrutar de algo menos lascivo con él, algo que también iba a perder con el tiempo.

Y él tenía razón, el desafiado no podía frenarse por sí solo… ni a ella. Cada vez era más difícil para el resistente controlarse. La morena sabía que si hacía el gran esfuerzo de lograrlo era por ella. Le había dicho que lo haría, que no la haría pasar un mal trago como en las cloacas. Y lo estaba cumpliendo, mientras aún tuviese fuerzas para hacerlo. Estuvo a punto de decirle que ella estaba supeditada a los deseos masculinos, mas toda intención murió en sus labios en cuanto él hizo un agregado para puntualizar aquella diferencia que ahora existía entre ellos. No pudo por más que asentir, con suavidad, bajando la mirada con un deje melancólico que no supo si él llegó a ver o no.

No pudo evitar pensar en que era mucho más cruel sentir mucho más que siendo humano antes de ir perdiendo esa capacidad. Deseó poder hacer algo por él para aliviarle esa condena, aún siendo consciente de que nada podía hacer. No con quien lo había desafiado, no con su desafío. Y la única manera de ayudarlo, llegado un desesperado momento, la desterraba de su mente. Porque todavía no estaba preparada a perderlo. Una de sus propias manos se movió inconscientemente a su propio vientre, repasando la superficie con su pulgar. Como si aquel contacto pudiese alejar a aquel futuro bebé de la difícil situación que viviría a medida que fuese creciendo.

Sin embargo, la varonil voz la hizo levantar de nuevo la mirada al tiempo que dejaba de preocuparse por los años venideros. Las facciones de su rostro se relajaron y sus labios se estiraron en una sonrisa. Su cabeza se ladeó, mirándolo con cierta diversión renovada-. Mmm… se me ocurren varias compensaciones extras que no te dejarán indiferente susurró, enarcando una ceja al tiempo que lo miraba de una forma que prometía mucho más de lo que decía. Incluso pensó varias frases para decirle, respecto a cómo lo premiaría. Pero sabía que si llegaba a formularlas no llegarían a la noche ni al lecho. Así que jugó con ese misterio de que él desconociese sus intenciones, mientras se divertía con la inofensiva amenaza-. Pero ahora… ¿qué te parece si hacemos algo tan simple y aburrido como comer juntos? –agregó, dedicándole una sonrisa mientras movía la mano de su vientre a una de las mejillas del pelirrojo, repasando la zona sobre la barba.

Porque hasta algo tan cotidiano merecía la pena compartirlo con él. Aunque Trystan no fuese de comer mucho. No le importaba si rehusaba ingerir las viandas y simplemente se quedaba con ella un rato mientras la cazadora se alimentaba. Sólo por el placer de su compañía y por esa necesidad de estar con él unos minutos, antes de que tuviese que irse a cumplir con sus obligaciones y responsabilidades en aquella revolución.




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