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The music of our soul (Gihaial)

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The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Thein el Mar Abr 05 2016, 22:00

Andaba con prisa de un lado a otro, removiendo los asientos, abriendo las gavetas e incluso apartando el terrario de la pared y espiar si no se lo dejó por ahí. Un chillido y las peludas patas elevadas de la tarántula ígnea mientras enseñaba los colmillos le sirvieron de reclamo ante sus torpes y apresurados movimientos- Lo siento, no quería despertarte -El arácnido se limitó a chillar de nuevo en un tono más bajo, darse la vuelta y volver a su madriguera. Thein se llevó una mano a la nuca para rascársela con desconcierto mientras daba vueltas y vueltas con pequeños pasos. Nunca se quejaba de su orden, o como otros lo llamaban, desastre. Siempre estaba seguro de dónde había puesto cada cosa y creía recordarlo a la perfección; entonces ¿Dónde había dejado esa maldita chaqueta de cuero? No podía simplemente ir con lo que tenía, le faltaba elegancia; y en definitiva no llevaría la armadura, que vergüenza haría pasar al dragón.

Se dejó caer sobre una silla y se llevó ambas manos al rostro. Desde el encuentro en los pasillos había estado esperando un momento en el que poder reunirse con Gihaial y tras los últimos acontecimientos la necesidad se volvía cada vez más imperativa por lo que cuando este lo invitó a asistir al teatro no pudo contener la felicidad que suponía ¿Y ahora? No encontraba la maldita chaqueta- Oohh, vamos, no te pongas así como niña en la pubertad. Ni siquiera sé por qué estás tan ansioso por ir… No es como si hubiese peleas o sangre… -Un tirón del pantalón lo hizo abrir las manos para encontrarse con el negro hurón estirando la tela con insistencia- Deja… vas a dañarlo… -Pero el pequeño se negaba a detenerse, murmurando gruñidos. El rubio suspiró y se puso de pie, a lo que su peludo amigo lo soltó y se escabulló hasta su escritorio, trepando por una de las patas y escabulléndose entre las montañas de informes- ¿Quieres que trabaje ahora? No hay tiempo -El negro hocico asomó por debajo de unos papeles y volvió a llamarlo. Resignado el Capitán se acercó, tomó los informes y los levantó. Ahí estaba el hurón, observándolo con lo que Thein podía interpretar como satisfacción encima de la chaqueta de cuero.

Tiró los papeles a un lado, tomó a la criatura y le dio unos cuantos besos de agradecimiento antes de soltarlo. Ahora recordaba haberla doblado y usarla para reposar su cabeza hace unas cuantas noches. Rápidamente se la puso y se giró.
- ¿Cómo me veo? - Fatal, horrible, como un pordiosero, no sé ni por qué lo intentas -Por el contrario, el huron se levantó hasta quedar en dos patas y gruñó feliz, moviendo su cabeza de un lado a otro. Thein sonrió y terminó por ponerse la capa de piel negra encima- Vamos que estamos tarde -Se inclinó y extendió el brazo. Su compañero saltó y trepó por el brazo hasta perderse dentro del abrigo, haciéndole cosquillas en el proceso. Quizá no fuera buena idea llevarlo pero de alguna forma sentía que no podía dejarlo solo, que no quería apartarse de él.

Apenas abandonar su despacho tomó el carruaje que lo estaba esperando desde ya hace varios minutos. El conductor le miró con cierto fastidio pero no dijo nada, se limitó a sacudir las riendas y conducir. El sonido de las ruedas de madera por sobre los adoquines solo hacían que su nerviosismo aumentara ”Vaya que doy buenas primeras impresiones”, pensó con desdén mientras avanzaba veloz por las vacías y frías calles de la ciudad hasta llegar al portón del castillo. Casi no esperó a que el mismo se detuviera para abrir la puerta y bajar corriendo. Los soldados que guardaban la entrada lo miraron extrañado pero no abrieron sus bocas y aunque lo hicieran ya Thein estaba demasiado alejado para escuchar sus comentarios. Dando zancadas avanzó por los pasillos y subió las escaleras hasta llegar a la puerta de roble de los aposentos del dragón. Tragó saliva antes de levantar la mano y golpear.

***

Cuando llegaron a El Trovador Ígneo ya era bastante la cantidad de personas que ingresaban por las grandes puertas al interior del teatro. Todos grandes dragones, entre burgueses y aristócratas, algunos más pomposos que otros pero todos ellos en extremo “bien” vestidos. Claramente Thein era de los pocos humanos, sino el único, que asistía a un evento como ese y no pudo evitar que sus mejillas se sonrojaran por la vergüenza de sentirse tan poco presentable. Abrió la puerta del carruaje, descendió y ayudó a Gihaial a descender; dio unas instrucciones al chofer, el cual asintió antes de retirarse e ingresaron con el resto de la multitud.




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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Gihaial el Jue Abr 07 2016, 15:02

- Actúa con naturalidad, Thein. Nadie hará preguntas si creen que simplemente te he tomado como mi guía durante mi estancia en Talos. - Le susurré al capitán justo antes de bajar del carruaje.

No solía gustarme viajar en carro. En general debía decir que no me gustaba viajar. Antes de perder la vista, adoraba dar largos paseos a caballo y deleitarme con las vistas. Ahora, claramente, eso no podía ser. En vez de eso, había aprendido a orientarme a través del sonido, de reconocer olores, gentes, giros, golpes, música, esencias... Pequeños detalles que me dieran la vista de dónde estaba y hacia dónde me dirigía.
En Deimos, yo era perfectamente capaz de caminar tan sólo con la ayuda de mi bastón. Era una ciudad pequeña y era fácil orientarse. En Talos, no podía decir lo mismo. Especialmente desde que los últimos acontecimientos habían hecho tanto mal a sus calles y edificaciones; o desde que la gente apenas salía a la calle por las nevadas.

Embutido en mi abrigo de pieles grises hasta la nariz, puse mi mano enguantada en cuero forrado sobre el hombro de Thein, y me dejé llevar por él al interior del teatro.
Era la primera vez que entraba a un lugar como aquel. Había oído hablar de él, me lo habían descrito como un verdadero regalo para la vista, y como una de las construcciones más impresionantes de Talos, además del castillo y el templo. Obviamente yo no podía verlo. Pero sí sentirlo. En cuanto entramos en el hall, me percaté de la cantidad de gente que había allí, de los caros aromas de los inciensos y la suave calidez de la luz interior. Del eco de cientos de voces sobre la inconfundible reverberación del mármol y las vigas de roble haciendo bóveda sobre nuestras cabezas.
No necesité verlo para sentirme impresionado y sobrecogido a partes iguales.

Nos atendió uno de los sirvientes, probablemente un esclavo, que olía a jabón de rosas. Tomó nuestras entradas y le indicó a Thein que le siguiera. A pesar de lo que le había dicho al capitán, seguía notando su nerviosismo y la leve tensión en sus hombros, intentando ocultarlo. No pude evitar sonreír, pensando que él también se sentía allí como un pez fuera del agua. Mi fino oído pudo captar algunos comentarios dispersos entre la muchedumbre: algunos sobre Thein, en su condición de soldado y humano. Otros sobre mí, la mayoría preguntándose qué pintaba un ciego en un teatro; o sobre mi apariencia. Mi concepto de la elegancia era pulcro, pero bastante espartano, como lo eran mis vestimentas: traje oscuro, pelo limpio, recogido y barba recortada. Punto.


Por fin el sirviente nos dejó en un pequeño palco reservado. En teoría tenía seis butacas, pero yo lo había reservado exclusivamente para Thein y para mi, con la excusa de algunos "acompañantes" que se presentarían más tarde. El sirviente nos preguntó si querríamos ser servidos durante la función, y yo le contesté que prefería que trajera la comida y los refrigerios antes; y que no nos molestara nadie hasta el interludio.
Cuando se fue, supuse que haciendo alguna reverencia a mi persona, y tal vez a Thein; por fin solté el hombro del capitán y me dirigí hacia él. - ¿Ya estás más tranquilo? - Le pregunté, tanteando en el aire con las manos hasta encontrar el respaldo aterciopelado de una de las butacas. En la cual, acto seguido, me senté. - Hmm... ¿qué dice el programa de hoy? - Ni siquiera sabía lo que iban a representar.






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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Thein el Jue Abr 07 2016, 23:13

Bajó el rostro algo avergonzado y suspiró- Entiendo -Y soltó una suave risa nerviosa que nada tenía que ver con diversión- ¿Tan nervioso se me nota? -Retórica; por supuesto que debía notársele a leguas de distancia lo tembloroso y torpe que eran sus movimientos ante tal multitud de Dragones. Thein nunca se había sentido tan superado, tan ajeno al mundo como cuando ingresaron al Teatro. Apenas había dado un pie dentro era como si algo dentro suyo se saturara repentinamente; era como si cada uno de los asistentes se encontrara encima suyo, respirándole en la nuca, consumiendo todo su espacio personal hasta asfixiarlo. Había querido hacer algo, gritar, correr y si la mano del dragón no hubiese estado posada en su hombro quizá se hubiese avergonzado con alguna acción desesperada. De alguna forma le había servido de lastre para mantenerse estable, firme y lo agradecía al igual que el hecho de que su superior pareciera esgrimir el mismo gusto por vestiduras mucho más sobrias y simples- Galas simple para gente simple -Thein estuvo de acuerdo pero Locust farfullo- ¡Por la Diosa! ¡Que era un insulto! Aff -Pero le había servido para reforzar en algo la poca seguridad ganada.

No tardaron en ser abordados por uno de los sirvientes; bien vestido con elegantes ropajes que no ocultaban para nada el collar y grilletes en las muñecas, todos exquisitamente labrados aunque daba igual que tuvieran las rosas a las que olía, seguían delatando su condición de esclavo. No a muchos conocía el rubio, solo de vista y a distancia; únicamente tenía trato con Kyara y ella no portaba tales “alhajas” encima que encontraba bastante incómodas. En su interior una chispa de pena asomó en sus gestos más suaves al asentirle y seguirle; pero la pena que sentía para con el sirviente pasó a ser propia cuando le llegaron a los oídos los murmullos de los dragones e incluso alguna que otra voz que se colaba dentro de su cabeza sin saber cuáles brotaban de los labios y cuáles manaban de los pensamientos. Por supuesto que él no pintaba nada en un lugar como aquél. Era como describía Locust un hombre “simple”, un soldado, un guerrero que no entendía de artes o música más que la que escuchaba de sus hombres a las mañanas. Sus hombros decayeron un poco pero nada más; su expresión se mantuvo serena al igual que su andar en un intento por no resultar mayor vergüenza para el dragón.

Cuando llegaron al palco que tenían reservado sintió que por fin podía respirar con tranquilidad y recuperar algo de compostura al estar tan lejos de las miradas ajenas. El lugar era bastante amplio con varios asientos que hacían a Thein preguntarse si vendrían más conocidos de Gihaial. Por lo que podía ver era uno de los lugares más elevados y cercanos al escenario. El sirviente escuchó tranquilo las indicaciones y se retiró tras una reverencia bastante elaborada- Solo un poco, Señor… -Tragó saliva antes de continuar- Me disculpo si lo he avergonzado de alguna manera frente a su gente, yo… no tengo experiencia en estas cosas -Agachó la cabeza, apenado- Eh, si, el programa -A lo que rebuscó con la mirada hasta dar con uno de los folletos- Veamos… aquí dice que habrá una opereta en conmemoración a los buenos dragones caídos en desgracia, elaborada por un tal Hausser y en conmemoración de su hermano fallecido -Se sentó al lado del dragón, bajando el folleto y estirando el cuello para divisar el escenario y demás- Nunca he estado en algo así, todo es muy grande -Se volvió a acomodar en su sitio, algo nervioso aún hasta que volvió a hablar- Muchas gracias por invitarme Señor y me disculpo por el atrevimiento pero ¿Por qué? -Era de saber popular que pocos eran los dragones que interactuaban con los humanos de una forma fraterna pero el verse invitado a algo como ello simplemente no tenía cabida en la mente del rubio.




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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Gihaial el Lun Abr 11 2016, 21:14

- No te disculpes, Capitán. Yo tampoco lo estoy. - Declaré, como si eso disculpara cualquier posible bochorno que pudiera, dado el caso, haberme hecho pasar el hombre. Lo dudaba, de hecho casi hubiera podido jurar que esa sensación de vergüenza estaba más en su cabeza que en la de los demás. De todas formas, tampoco era algo que me molestase. Al revés, me interesaba. Que me vieran en el teatro deliberadamente, con él, acudiendo a una obra como cualquier otro dragón, con su leal perro lazarillo humano. Una imagen tan prepotente como cuestionable. La máscara perfecta. - Hmmm... No la conozco. Pero merecerá la pena escucharla. - Tercié. Era amante de la literatura y la poesía, sin duda. Pero la ópera era un género del que apenas había rascado la superficie. Me gustaba la idea de dejarme sorprender.

Pude percibir el eco y la reverberación de cientos de voces en la sala, rebotando por todas partes. Cerré los ojos entonces, para desconectarme sutilmente de la red. Y poco a poco el silencio empezó a apoderarse de la sala. Adiviné que seguramente estaban empezando a apagar las luces en el momento preciso en el que el Capitán me hizo la pregunta de rigor, ya sentado a mi lado.  - Porque hay algunas cosas que quiero preguntarte, y no me fío de los oídos ocultos en el Castillo, Thein. No hace falta ser noble para saber que ahora mismo cualquier reunión o actividad sospechosa vuelve los ojos de la Inquisición contra más de uno. - Le susurré al humano, en voz baja. - Además, siempre he querido venir. Seguro que el lugar debe de ser un regalo para la vista... - No lo dije de forma lacónica, en absoluto. Sino más bien como un pequeño empujón para que Thein se dejara impresionar por lo que, de hecho, había sido hecho para ser impresionante.

La función comenzó: una corta presentación, música orquestal, y acto seguido los actores haciendo acto de presencia en el escenario. Dejé pasar unos largos minutos, para que Thein pudiera disfrutar del inicio de la función. Siendo una experiencia nueva para él, sin duda debió de llamarle la atención. Por mi parte, yo sólo podía dejarme guiar por la música y los diálogos cantados con impresionantes voces. Haciéndome una idea mental y abstracta de lo que ocurría y lo que debían estar haciendo sobre el escenario.
Pero desgraciadamente no estábamos allí sólo para disfrutar del teatro. Mi objetivo, en verdad, era muy diferente. Así pues, sin rodeos, me incliné hacia el Capitán. - ¿Conoces a una mujer llamada Megerah, Thein? Como... de esta altura. - Me llevé la mano más o menos a la altura del cuello. - Voz suave, palabras decididas y hasta cortantes. Formó parte de la Inquisición, según tengo entendido, y fue la Desafiada de Lord Moloch hasta hace relativamente poco. - Su reacción, más que su respuesta, sin duda iban a decirme lo que quería saber. De hecho, casi pude anticiparlo, de forma que una débil sonrisilla torcida empezó a curvar mis labios antes de que él dijera nada.






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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Thein el Miér Abr 13 2016, 18:13

Asintió a las palabras del Dragón; él también era consciente de que en el castillo había demasiados pares de oídos deambulando de un lado a otro y que siempre existía el riesgo de que estos fueran de informantes de la inquisición así que más seguro era un lugar como aquel, repleto de nobles, de voces. Muy sabio y muy preocupante ¿Qué cosas querría preguntarle el dragón a un simple capitán de la guardia Humana? Seguramente nada de política, poco y nada sabía Thein de las maquinaciones de la alta alcurnia, solo de… Tragó saliva, sintiéndose de repente más nervioso ¿Tendría que ver con las averiguaciones que estaba haciendo junto a Juls? ¿Sobre el dragón traidor? Y enseguida a su mente volvieron las palabras ”Necesito hablar con Gihaial...”, intentó volver a tragar saliva pero la boca se le había secado. No podía ser Gihaial; el dragón se había mostrado muy amable, muy comprensivo y receptivo a los sentimientos del rubio y por sobre eso, tan sincero.

Sacudió la cabeza, estaba siendo demasiado paranoico, lo más probable era que se tratara de algún tema trivial que nada tenía que ver con ello. Ya había desechado la posibilidad de que el dragón fuera el artífice del ingreso de los terroristas en el castillo y en lo respectaba a Megerah, si bien deseaba preguntarle sobre ella, ya tendría algún momento para hacerlo. Respiró hondo y lento, calmando sus inquietudes y prefirió alzar la vista para comprobar, y maravillarse, que las palabras de Gihaial se quedaban cortas. Tan fuera de lugar se había sentido, tan nervioso que no se detuvo un momento a admirar la increíble arquitectura del teatro. Todo en él denotaba clase, majestuosidad y un cuidado excesivo en los detalles. Nada sabía él sobre arquitectura pero podía apreciar el esmero en cada pieza que parecía tallada con devoción.

En un momento todo quedó en silencio, las luces se apagaron y solo quedaron las del escenario. Thein se adelantó un poco para ver mejor a los actores. Una breve introducción y empezaron los diálogos cantados, la música y movimientos. Algo se removió debajo de sus abrigos y el negro hurón asomó la cabeza al lado del cuello de Thein. Ambos miraban asombrados y embelesados por el espectáculo, cautivados con los oídos prestos a cada entonación. Cerró los ojos por un instante, queriendo grabar en su memoria lo bello del momento cuando la voz de Gihaial lo sobresaltó, tomándolo desprevenido- ¿Eh? Este… ¿Megerah? -Abrió los ojos como platos y giró el rostro para encontrarse con la mirada vacía y serena del dragón, hasta divertida mientras hacía sus gestos de referencia- Pues… yo… ya… -Hablaba apresurado, casi tartamudeando, llegando a la conclusión de que para ello era que lo había citado. Inspiró de nuevo, de nada serviría negar lo que obviamente el Dragón ya sabía- Si, o debería decir que la conocí… La verdad es que no lo sé… -Aún no estaba seguro de ello y no había podido reclamarle su parte del acuerdo- Sabía que era inquisidora ¿Pero Desafiada? ¿Qué es eso? Sabía que era asesina de un dragón, creo que el mismo Lord Moloch pero los informes que me llegaron no decían nada más… -Se cortó un momento, mordiéndose el labio inferior sin estar seguro de lo que iba a decir pero ya estaban hablando de ella y si le preguntaba por ella es que ya conocía su implicación- ¿Sabe algo de ella? ¿Le dijo algo de mí? -Se podía percibir el deje de súplica en su voz, de que algo hubiese mencionado de su pasado en su conversación aunque lo creía muy improbable.




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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Gihaial el Jue Abr 14 2016, 01:51

Reprimí una carcajada ante su reacción, y también disimulé una risilla baja tras mi sonrisa serena y confiada ante sus preguntas. Para mi había sido muy lógico llegar a la deducción de quién había sido el que había llevado a Megerah a mis aposentos. En aquellos momentos, sólo Thein cumplía el perfil necesario para no haber caído en el automatismo de haber encerrado a la mujer en la mazmorra más profunda del castillo. Y además, era el único que sabía dónde estaba mi habitación, y que conocía el camino lo suficiente como para llevarla hasta allí sin levantar sospechas. No tenía todavía tantos conocidos en el Castillo, sólo Thein, mis sirvientes y, recientemente, Julenth, sabían dónde dormía entonces. Y de todos ellos, sólo uno parecía compartir un vínculo con la mujer de olor a jazmín.
Sencillamente no podría haber sido otro más que Thein, Megerah tampoco pudo tener más suerte ese día. Y precisamente la prueba definitiva, fue aquel ramalazo que Gihaial sintió aquella noche, y que identificó casi al momento como el olor del Capitán. Un aroma que no compartía con ningún otro dragón en el ejército.

- No te preocupes, la dejé recuperar su libertad tras nuestra reunión. - Aunque desgraciadamente no podía garantizar que estuviera a salvo, y menos aún yendo de la mano de un monstruo como Thareon. Pero no menté dicho pensamiento. Sólo me limité a contestar: - Tu olor en sus ropas habló por ella. Seguro que sabes que es una de las mujeres más buscadas de Talos ahora mismo. Dime. ¿Por qué la trajiste ante mi en vez de encerrarla, como hubiera hecho cualquiera?

Consideré que quizá me había precipitado en mis suposiciones y que, después de todo, Thein no supiera tanto sobre la rubia como esperaba. Aquella pregunta sobre los desafíos arrojaba un gran interrogante, especialmente cuando era algo que podía considerarse un secreto a voces. Con todo, mantuve mi serenidad usual, y ladeé la cabeza diciendo: - Me sorprende que me hagas esa pregunta, Thein. Pensaba que ya lo sabrías. - Y más a aquellas alturas de la vida. Mas declaré mentalmente que sería bueno explicárselo, antes de seguir con la conversación: - Los Desafiados son los conocidos como Sin Corazón, heartless. Humanos a los que un dragón les ha arrancado el corazón del pecho, dejándoles una marca imborrable que les otorga capacidades que están por encima de cualquier otro ser humano. - Yo no lo supe, porque no podía verlo. Pero justo en ese momento estaban representando una escena similar en la obra. - Pensarás, acertadamente, que dicha capacidad es imposible, pues nadie podría vivir sin corazón. Pero cuando un dragón lanza un Desafío, no sólo le quita al humano su más preciado tesoro a cambio dep oder. También le impone una prueba, un desafío. Algo que debe cumplir, si quiere recuperar lo que ha perdido. Sólo así podrá recuperar lo que es suyo. O... matando al dragón que le ha arrancado el corazón, como hizo Megerah con Lord Moloch.






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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Thein el Vie Abr 15 2016, 05:42

De sus labios brotó un suspiro, mezcla de alivio como de pena. Por supuesto que le reconfortaba el hecho de que la rubia estuviera libre y no pudriéndose en una de las mazmorras del castillo, pasando quien sabe qué torturas bajo los sádicos dedos de la inquisición ¿Por qué se sentía así? Era una criminal y como tal Thein creía que debía responder ante la justicia ¿No? Porque las leyes que él mismo protege son las correctas… Lo cierto es que el rubio no sabía qué pensar; aun no podía apartar de su mente el “juicio” ni las palabras de su majestad que se negaban a desaparecer. Aún se sentía ofendido, traicionado y si a eso se le sumaba la mísera posibilidad de que Megerah supiera algo, por más pequeño que sea, de su pasado ¿No debía estar feliz de que siguiera a salvo? Pues lo estaba, así como algo apenado porque con su libertad también disminuían sus chances de saber algo sobre sí mismo- Egoísmo ¿Ves? Ya lo estás entendiendo -Y era cierto, lo había sido y le pesaba con creces en el alma por lo que la pregunta del dragón le hizo descender la vista, perdiéndola en algún punto inexistente del suelo- Por esperanza… Porque Megerah me reconoció de una vida que no puedo recordar; porque en sus ojos vi sinceridad y la posibilidad de saber algo de mi… y por eso fui egoísta. Me pidió que la llevara junto a usted, al principio dudé pero terminé accediendo… Cuando me dijo su nombre dudé… Pensé que… -Su voz quebrada se cortó por unos instantes, volviendo a intentar tragar saliva en una garganta seca como el desierto- Pensé que luego podría hablar con ella -Por supuesto, no era lo que había pensado en ese preciso momento pero ¿Para qué decirle al dragón que lo primero que se le vino a la mente era que podría ser un traidor?

Alzó levemente la vista mientras Gihaial respondía acerca de los desafiados. La música del teatro se volvió algo más lúgubre a su parecer. En el escenario dos humanos hacían una representación con máscaras, una pelea ficticia donde uno era un dragón y el otro un hombre cualquiera. Saltos y cantos, movimientos fluidos como el agua- Humanos a los que un dragón les ha arrancado el corazón del pecho… -El actor que hacía de humano cayó de rodillas al suelo, el de máscara de dragón metió la mano en el medio de su pecho, dentro de la túnica de su compañero, y extrajo algo rojo que metió dentro de la boca de su máscara. Un escalofrío recorrió la columna de Thein sin entender bien el por qué mientras el hurón se pegaba más a su cuello, tembloroso- …dejándoles una marca imborrable… -El cuerpo del Capitán se tensó y sus ojos se abrieron; sus dedos que permanecían en los brazos de los asientos presionaron con fuerza hasta que la madera crujió y se astilló; el interprete de dragón había marcado el pecho del otro con alguna clase de pintura a la altura del corazón, una marca demasiado llamativa tras lo cual el humano se incorporó y mirando al público soltó un grito visceral, tan salvaje… tan suyo- …capacidades que están por encima de cualquier otro ser humano… -La explicación que continuaba dando Gihaial rebotaba dentro de su cabeza, palabras, ideas en las que no lograba centrarse así como el resto del escenario. Todo dentro de su cabaza empezaba a dar vueltas y su cuerpo parecía no querer responderle; de pronto se sentía abrumado y ajeno a sí mismo. Abría y cerraba la boca, intentando emitir palabra alguna pero apenas lograba balbucear alguna que otra incoherencia. Se llevó una de sus manos al cuello en un intento de aflojar la ropa y poder respirar ¿En qué momento sus pulmones dejaron de recibir aire? Trató de ponerse de pie pero sus piernas flaquearon, todo él lo hizo y el hurón lanzó un leve chillido de auxilio mientras Thein se perdía sobre el mismo asiento en que estaba momentos antes.


Última edición por Thein el Lun Abr 18 2016, 21:35, editado 1 vez




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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Gihaial el Lun Abr 18 2016, 00:38

No puedo decir que me sintiera culpable de haber privado al capitán de su momento de intimidad con Megerah, porque sabía de buena tinta que haber permanecido allí durante más tiempo del estrictamente necesario hubiera sido contraproducente para todos. De hecho, llegué incluso a pensar, durante un breve lapsus temporal, que tal vez empezaran a verse más a menudo ella y el Capitán. Podía ser una buena oportunidad que él fuera mi nexo entre Megerah y yo, alguien del que nadie sospecharía si saliera y entrara de la ciudad. Especialmente para él, porque si efectivamente su amnesia podía encontrar respuesta en Megerah, tener la oportunidad de verse con ella podría ayudarle a esclarecer su pasado.

Desgraciadamente mi proposición tendría que esperar. Pues a medida que fui consciente de que la respiración de Thein se volvía preocupantemente irregular, fui deteniendo mi explicación sobre los desafiados. - ¿Capitán? - Pregunté, pero no me llegó ninguna confirmación. Instantáneamente coloqué mis manos sobre él, y pude percibir cómo su pecho se agitaba, presa de un súbito ataque de ansiedad. Algo emitió un chillido, y noté una vez más unas pequeñas garras trepando por mi brazo y subiendo por mi hombro. El inconfundible olor de un hurón junto a mi cara me llevó a preguntarme qué absurda moda parecía estar incitando a todos los humanos a tener consigo pequeñas mascotas peludas escondidas en cualquier parte.
Mas no me detuve en cavilaciones sobre el espontáneo mamífero. Por suerte la obra y la música, sumadas a la privacidad del palco, evitaron que nadie prestara atención a nuestra situación. Me puse de pie, ágilmente, pero sin correr. Me dirigí a la parte posterior de las gradas, tanteando con las manos, con el hurón sobre mis hombros. Y finalmente rocé con los dedos una mesa. Tocando y valiéndome del sentido del gusto, no tardé en dar con las copas de agua, tomando una de ellas en una mano; y las servilletas de tela, de las cuales cogí otra.

Regresé más despacio, cuidándome de no tropezar con nada en mi oscuridad. Torpemente regresé hasta mi butaca, situada en mi plano mental. El hurón saltó de mi hombro y perdí su ubicación. Toqué suavemente la cara del capitán, notándola cubierta de un sudor frío. Sin más dilación, dejé la copa sobre el asiento adyacente, sumergí la servilleta de tela en ella, empapándola casi por completo. Y acto seguido la coloqué sobre el rostro del capitán, estrujándola y retorciéndola para que las gotas de agua fresca cayeran sobre su rostro y le hicieran volver en sí. - Vamos, Thein... Despierta. - Murmuré, frunciendo el ceño en un ademán de preocupación.
No me hizo falta atar demasiados cabos para adivinar el motivo de aquel súbito desmayo. De hecho, esperando a que el hombre reaccionara, me tomé la poco pudorosa libertad de desabrocharle los botones de la prenda superior y deslizar mis dedos sobre la piel de su pecho. La excusa bien hubiera podido ser el buscarle el pulso. Pero de antemano supe que, bajo la reveladora cicatriz que encontré bajo mi tacto, no iba a encontrar lo que un corazón ausente no podía dar. El amnésico humano nunca había sido tal. Suspiré suavemente, percándome de que Thein había sido un desafiado todo este tiempo, probablemente sin saberlo él mismo.






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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Thein el Lun Abr 18 2016, 22:49

“Oscuridad…”

¿Por qué?

“Venganza…”

¿De quién? Dime…

“Poder…”

No… no te creo… no puede ser…

¡Poder!

¡NOOOOOOO!

Muy pronto… “Thein”… ya casi estás listo…
JAJAJAJAJA


Abrió sus ojos por completo, tensándose su espalda y removiéndose de un lado para otro con desesperación, con el rostro empapado de sudor frío sin saber lo que sucedía. Lo que le sucedía. Sus manos volvieron a aferrarse con fuerza en los brazos del asiento mientras trataba de enfocar su borrosa vista, y con ella sus pensamientos, hasta que sus claros orbes dieron contra los ausentes pero intensos del dragón, adquiriendo un foco desde el cual volver a partir. Reconocía a Gihaial, había ido con él al teatro y estaban viendo una obra, su respiración se volvía cada vez más profunda y lenta conforme intentaba recuperar la compostura. Cerró los ojos con fuerza, recapitulando todas las palabras de disculpa, la conversación hacerca de Megerah y su condición de exinquisidora como… Volvió a abrir los ojos y descendió su mirada, percatándose del tacto del dragón en la piel desnuda de su pecho junto con un leve resplandor. Tragó saliva mientras una de sus manos subía temblorosa hasta el borde de la tela, sus dedos vibraban sin control sin atreverse siquiera a respirar hasta que sintió las yemas posarse en su prenda y retirarla muy despacio.

Soltó aire con fuerza en una exhalación seca. Sus manos no paraban de temblarle y sus ojos no lograban apartarse de la fea cicatriz que cruzaba su pecho a la altura de su corazón, la que estaba tan acostumbrado a ver desde que tenía memoria, la que nunca había visto emitir destellos irregulares como ahora. Todo su cuerpo volvió a tensarse, tomando bocanadas erráticas de aire sin saber qué hacer, sin saber qué decir más que tratar de cubrirse de nuevo el pecho ¿Qué era él? ¿Qué le habían hecho? No hacía falta que nadie le dijera más o que se lo explicara, los actores en el escenario ya proporcionaron la mejor y más magistral de las clases con apoyo de las palabras del dragón. Thein no era estúpido, sabía perfectamente dónde quedaba el corazón y las similitudes que tenía su cicatriz, una marca brutalmente hecha, con la representada y si le quedaba alguna duda ya se había disipado en cuanto la vio brillar de esa forma tan inusual. Ahora todo tenía sentido al fin… el incremento sucesivo de su fuerza, la furia que sentía irrefrenable y cada vez más salvaje y viciosa, todo debía ser culpa de la marca. No, Thein no era ningún idiota; pero aun así alzó el rostro de cabellos desordenados hacia el dragón para preguntarle con la voz temblorosa- Yo… no tengo… -No le hizo falta terminar, ya podía verlo en la expresión del rostro de Gihaial; en su, aunque vacía, sincera e intensa mirada que tenía razón.

El hurón trepó por su pierna, veloz cual relámpago, para llegar lo más rápido a su cuello y enrollarse en un gesto cálido; pero Thein apenas si se inmutó, todo su cuerpo permanecía estático como una estatua excepto los ojos que no dejaban de temblar conforme se humedecían- ¿Por qué…? -Dijo apenas con un hilo de voz ¿Por qué le habían arrancado el corazón? ¿Por qué no podía recordarlo? ¿Por qué nadie se lo había dicho?... ¿Por qué lo habían traicionado?


Última edición por Thein el Mar Abr 19 2016, 16:06, editado 1 vez




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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Gihaial el Mar Abr 19 2016, 15:36

El Capitán pareció recuperar el sentido y volver a la realidad, de una forma un tanto violenta. Se me escapó un suspiro aliviado que me hizo bajar los hombros y dibujar una expresión de alivio. Retiré entonces la mano de su cicatriz, la cual había notado vibrante y sensiblemente caliente. Como si hubiera reaccionado de alguna manera, aunque evidentemente yo no podía verla brillar. Nunca antes había visto o tocado una cicatriz de desafiado, así que aquella situación también era nueva para mi. Y bastante inesperada.
Sólo pude negar con la cabeza ante la frase incompleta de Thein. No, no tenía corazón. Mascar el hecho evidente en palabras, fue algo que consideré contraproducente.

Si Thein no había sabido hasta el momento el por qué de su condición, estaba claro que debía empezar a hacerlo. Su mente tenía que asimilar ese hecho, y no iba a ser un proceso sencillo. De hecho, ni yo mismo podía considerarme un experto en el tema, así que sabía que poca ayuda podía ofrecerle más allá de lo básico.
Comenzó con la pregunta más inmediata e inevitable de todas. Y probablemente la única que no podía contestar. ¿Por qué un dragón había decidido robarle el corazón? Podían haber tantas razones como estrellas en el firmamento. Si algo sí sabía, era que cualquier excusa podía ser buena en nuestra sociedad dracónica, para arrebatarle a un ser humano su don más preciado. - No lo sé, Thein. Por lo que tengo entendido, es común que los sin corazón no recuerden el momento de su desafío. Eso probablemente explica tu amnesia. - Respondí, sinceramente. Hice una pausa, esperando a que él ordenase sus pensamientos. Pero también aprovechando para replantear los míos, y formular una delicada pregunta: - Dime... ¿alguna vez te ha hablado una voz extraña en tu cabeza? Una que sabes que no es tuya. Que te susurra cosas, y que puede ver lo que tu ves, y sabe lo que piensas... - No esperé a que me contestara. De hecho, le hice un gesto para que no lo hiciera, para acto seguido añadir: - Si es así, quizá debas preguntárselo a esa voz, porque es la única que te puede dar la respuesta. - Le ofrecí entonces el vaso de agua para que bebiera.






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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Thein el Jue Abr 21 2016, 01:41

Por supuesto que no sabía. No pretendía que supiera ¡¿Cómo iba a ser capaz de saber?! Y aún así la negativa lo hizo sumirse más en la pena. Al fin se daba cuenta de lo que de verdad valía su vida en el mundo, absolutamente nada ¿Había sido todo un juego? ¿Qué había hecho en vida para que le arrebataran el corazón y las memorias? ¿Es que no era diversión suficiente el plantear el tal desafío? ¿También debía burlarse de su incapacidad para recordar? Las preguntas se arremolinaban en su mente al igual que los recuerdos; desde el “primer día de su vida” en que despertó en medio de una noche fría y lluviosa, en terror como primera sensación, en todos los arrebatos y enfrentamientos que tuvo hasta ese momento y por sobre todo la sangre derramada por sus manos. No solo habían jugado con él, lo volvieron un animal, una herramienta tanto el dragón como la armada. De solo pensar en ello sus manos se cerraron con fuerza y su cuerpo tembló de pura rabia contenida. Recordaba la expresión de sorpresa y temor en el rostro de los soldados que lo encontraron vagando esa mañana, en como miraban su pecho, y en la expresión satisfactoria del capitán de turno. Todo encajaba. Los engranes de su mente por fin calzaban las piezas sueltas- Todos ellos sabían… y nunca me lo dijeron -Habló en voz baja, no a Gihaial, sino como un pensamiento al aire; uno con mucha ira en la voz que hasta lo hizo resoplar por la nariz.

Pero si antes creía haberlo resuelto todo, cuando Gihaial volvió a hablar y Thein a escuchar, su mirada se elevó de un tirón hasta impactar con sus facciones tranquilas que contrastaban con las horrorizadas del rubio. Una cosa era el saberse carente de un corazón, que de por sí era un descubrimiento demasiado intenso, y otra que le preguntara si oía una voz; si alguien le hablaba dentro de su cabeza. Quiso responder pero tanto el gesto del dragón como el corto dentro de su cerebro le impidieron pronunciarse ¿Es que no estaba loco acaso? ¿Qué debería preguntarle? ¿Cómo podía saber…? Lentamente su mente volvía a funcionar y las ideas fluir- No… no…
- Si… si… -Thein tomó entre temblores el vaso de agua que el dragón le ofrecía.
- ¿Q…quién eres? -Su voz mental temblaba y Locust simplemente rio a carcajadas.
- Creo que eso ya lo sabes ¿No? Además ¿No tienes mejores cosas que preguntar?-Su voz sonaba divertida, haciendo eco dentro de la cabeza de Thein. Levantó el vaso hasta sus labios y bebió lento, dejando que el agua aflojara un poco el nudo en su garganta- ¿Por qué? -La pregunta del millón- Pues porque puedo jaja porque quiero, porque nadie puede negármelo pero por sobre todo… porque te lo merecías -Thein gruñó para sus adentros con rabia- ¿Qué pude hacer para merecer tal cosa? -
- Eso tú lo sabrás ¿O no? Ups… jeje
- ¡Dímelo! -Ahora fue Locust el que gruñó- A mi no me hablas en ese tono humano. O te comportas o no te digo nada… ni siquiera tu desafío -Los dedos de Thein se crisparon sobre el vaso posado en sus piernas mientras resoplaba- Ahora di que lo sientes -El rubio volvió a resoplar y Locust siguió con voz más calmada- Di que lo sientes o no te diré tu historia, no te hablaré de tu familia, amigos o tu desafío siquiera ¿Es que no deseas recobrar tu corazón?
El desafiado bajó la vista-… Lo siento… -
- ¿Cómo? No te escuché -
- ¡Lo siento! ¿Si? ¡Lo siento! -Sentía sus ojos arder de la impotencia y la vergüenza, humedecidos de la rabia.
- ¿Ves que no fue difícil? Nos veremos pronto “Thein”, me reclaman en otro lugar - ¡Espera… Mi desafío, mis recuerdos! - Oh, cierto… mentí… ciao jijiji -Y su mente quedó en silencio hasta que se escuchó un “crack” de vaso cuando fue aplastado por la mano de Thein. Su mandíbula inferior le temblaba nerviosa al igual que el resto del cuerpo- Maldito… no me lo dijo… -Quería golpear todo, algo, lo que sea pero por más rabia que sintiera, por más frustración, la pena era más grande, el sentimiento de verse derrotado y sin esperanza- No me dijo el por qué, ni siquiera el desafío… simplemente se burló… ¿Qué se supone que debo hacer ahora? -Se llevó una mano al rostro, cubriéndoselo ¿Qué se suponía que debía hacer ahora?




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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Gihaial el Jue Abr 21 2016, 18:36

Dejé ir un largo suspiro, mientras Thein trataba de recobrar la calma. "Todos ellos lo sabían". No supe a ciencia cierta qué sentido tenía aquella despistada frase. Pero pude hacer una idea general. Algo olía a turbia traición en la historia del pasado de Thein. Una historia que, claramente, su desafiante no parecía estar dispuesto a compartir. Permanecí en silencio, a la espera de que fuera él quien hablara primero. Un silencio largo y pesado, en el que el primer acto de la función finalizó, en un estallido mixto entre los aplausos del público, y el repentino estruendo del vaso que el capitán tenía en sus mano. Reconocía el sonido de la rabia pagada contra los objetos inanimados a la legua. No me hizo falta preguntar para adivinar que acababa de hacer justo lo que yo mismo le acababa de recomendar.
Su pregunta me hizo fruncir el ceño, preocupado.

- Lamento ser portavoz de tan malas noticias, Capitán. - Fue lo único que pude contestarle. - Algunos dragones disfrutan haciendo sufrir a los humanos con los Desafíos. Aunque personalmente nunca haya entendido el por qué. - Nunca lo haría. A mi entender, un Desafío era un pacto de Honor, una prueba en el que al humano se le daba la oportunidad de alcanzar una Gloria y de obtener un regalo sólo "a la altura" del os dragones. Que los de mi especie utilizaran eso sólo cómo método para no aburrirse se me antojaba tan inútil como absurdo. Y, si además lo utilizaban para torturar almas como la de Thein, una crueldad más que innecesaria.
Lamenté profundamente que el Capitán precisamente hubiera tenido tan mala suerte de que le desafiara un dragón así. Pero no teníamos tiempo que perder en aquellos momentos.

El sirviente volvió a entrar, a tiempo para recoger los restos del vaso que Thein acababa de romper. Me excusé apelando a un accidente por mi parte, de forma que el esclavo no hiciera preguntas. El hombre dejó algunos tentempiés en una mesita, junto a las butacas, y acto seguido le despaché amablemente, diciéndole que le avisaríamos si necesitábamos algo más.
Cuando por fin nos volvimos a quedar solos, me erguí lo suficiente como para tomar al hombre que tenía delante por los hombros, obligándole a posar sus pensamientos en el presente. - Escúchame Thein. Sé que ahora estás confundido y que todo parece cobrar un sentido muy retorcido, pero necesito que mantengas la mente clara. Mírame. - Le pedí. Y aunque no tenía forma de comprobar si me hacía caso, interiormente esperé a que así fuera. Con calma, con palabras claras, contesté a su última pregunta: - Sólo tienes dos opciones ahora, Thein. O cumples el desafío de tu dragón. O lo matas. Tu vida marcha contrarreloj, ¿lo entiendes? Si no recuperas tu corazón, en tres o cuatro años, perderás todo tu ser, y te convertirás en un monstruo sin alma.






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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Thein el Jue Abr 21 2016, 21:34

La frustración y la pena le podían demasiado. No lograba entenderlo ¿Qué podría haber hecho para merecer tal suplicio? Lo había preguntado y se le había negado la respuesta, así como su desafío. No había avanzado nada en encontrar respuestas, sino al contrario, le parecía haber retrocedido aún más. Ahora no solo se preocupaba por la carencia de sus recuerdos, por las posibles personas a las que debería conocer y no podía como a Megerah ¿Tendría más amigos, familia en algún lado? Debía también preocuparse por recuperar su corazón aunque no entendiera aún la verdadera magnitud de aquello.

Alzó la vista y se pasó la mano por la frente en un acto automático, intentando recobrar la aparente compostura, cuando sintió al sirviente entrar. No sabía cómo explicar los fragmentos del vaso en el suelo pero no hizo falta, Gihaial lo excusó asumiendo la culpa y Thein se sintió en parte agradecido y en parte avergonzado nuevamente. Había convertido la primera experiencia del dragón en el teatro un completo desastre; así que, cuando el sirviente terminó de juntar los pedazos esparcidos en el suelo y abandonar el palco, dejando tras de sí los bocadillos, quiso disculparse de nuevo pero las palabras quedaron atoradas en su garganta cuando su superior lo tomó por los hombros con firmeza tal que le sorprendió e incluso lo asustó un poco. Tragó saliva, asintió y obedeció, enfocando su clara mirada en la vacía.

Si antes la sorpresiva reacción de Gihaial lo había asustado, sus palabras terminaron por aterrarlo- “Un monstruo sin alma” -Retumbó dentro de su cabeza- No… -Su alma era todo lo que le quedaba, todo lo que él era, lo único que realmente le pertenecía. Inmediatamente recordó como cada vez parecía perderse más en la furia, en la rabia absoluta ¿A eso se estaba dirigiendo? ¿A una bestia? Un escalofrío le recorrió la columna. No permitiría que eso sucediera… aunque sus opciones… no conocía su desafío así que solo le quedaba una alternativa- Matar ¿Debo matar al dragón y recuperaré mi corazón? -No deseaba hacerlo, la verdad es que matar nunca le gustaba y siempre era porque no podía controlarse. Pero no podía permitirse, no quería volverse una bestia y arriesgar ¿A quién tenía que arriesgar? Su mente parecía trabajar a toda máquina mientras sus ojos iban de un lado al otro sobre el rostro del dragón sin mirarlo realmente- Necesito ayuda… necesito saber más… necesito… necesito… -Su mirada se volvió a fijar en los ojos ciegos y sus manos subieron de súbito hasta posarse en los brazos de Gihaial- Necesito a alguien que haya cumplido un desafío ¡Necesito a Megerah! ¡Debo encontrarla! -Hablaba apresurado con una mezcla de desesperación y miedo en su voz, la rubia se estaba volviendo una clave cada vez más poderosa dentro de la vida del desafiado; ella podría darle alguna pista, no solo de su pasado, sino de todo lo que estaba pasando y quizá de lo que debería afrontar.




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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Gihaial el Mar Abr 26 2016, 10:01

- Cálmate, Thein, no queremos llamar la atención. Pues precisamente por eso te he traído hoy aquí. - Sonreí, confidente. Tomé las manos del capitán entre las mías, fuertes y elegantes. Esperé poder mitigar así parte de la desesperación que en ese momento le embargaba.
Un estruendo en forma de aplauso indicó el inicio del segundo acto. Perfecto. Era ahora o nunca. Cogí aire despacio por la nariz, y me aproximé de repente tanto a Thein que pude percibir su olor, el del hurón que le acompañaba y el sutil sudor frío que empapaba su piel. La música comenzó a sonar. Mis palabras empezaron a derramarse en su oído:

- Megerah quería verme aquella noche porque necesitaba mi ayuda. - Le informé, hablando en susurros: - Ahora ella foarma parte de un grupo que pretende dar un golpe de estado próximamente, liderado por Thareon Ironscale. - De seguro el nombre del supuestamente difunto ex-capitán tendría su efecto en él, como lo tendría la leve nota de desprecio inherente con el que lo pronuncié. - Su Base de operaciones se oculta al este de las Montañas Quemadas. Y querría que fueras a la vez mi nexo con ellos, y mi tapadera para evitar que les descubran. - Los motivos me parecieron bastante obvios: yo no podía viajar hasta allí, y mis conexiones con la red del Anciano blanco debían ser limitadas. Y, a parte, el que Thein fuera capitán implicaba que podía ir allí en mi nombre con la excusa del reconocimiento que se estaba llevando a cabo de la fugitiva Ryssa. Podrían falsificar documentos y partes para asegurar que nada se movía en las montañas. Así lograríamos mantener la mirada de la Inquisición apartada el tiempo suficiente como para que las tropas de Thareon se reunieran.
Me aparté sutilmente de él para poder mostrarle una media sonrisa suave. - Así tendrás también tu oportunidad para hablar con Megerah.






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Re: The music of our soul (Gihaial)

Mensaje por Thein el Mar Abr 26 2016, 16:21

Thein parpadeó unas cuantas veces al darse cuenta que, efectivamente, había comenzado a alzar la voz, no lo suficiente como para que llamara la atención a alguien más que al mismo dragón con el que compartía el palco. Su rostro adquirió algo de color frente al arrebato justificado e inspiró para calmar sus ímpetus hasta que el sonido de los aplausos lo hizo girar instintivamente la mirada hacia el borde en el momento que el telón se abría y palabras eran susurradas en su oído. La repentina cercanía de Gihaial le causó cierta inquietud que nada tenía que se vio relegada a algún punto distante de su mente, presa del interés.

El hecho de que la rubia lo hubiese buscado para solicitar ayuda no distaba mucho de lo que creía originalmente; mas nunca anticipó que fuera por el motivo de un golpe de estado. Tan impactante revelación le provocó retirar el oído y girar el rostro hacia el del dragón con confusión ¿Lo estaba interpretando bien o es que estaba tan tocado por todo que hasta escuchaba mal? No, claramente hablaba de derrocar a la Reina y unir fuerzas con Ironscale, un nombre que no le resultaba ajeno pues pocos eran los dragones prominentes dentro del ejército que se volvían esclavos pero según los rumores debía estar muerto… porque si, Thein escuchaba rumores durante las guardias y les prestaba oído desde que era un simple soldado. Intentó tragar saliva pero la garganta se le había secado… otra vez. Si le hubiese dicho hace minutos quizá se hubiese hasta negado ¿Pero ahora? No estaba seguro, no lo estaba de nada. El sabor del sentimiento de traición aún persistía amargo dentro de su pecho, haciendo bullir una rabia constante aunque tenue, las cosas estaban demasiado podridas y además, como un plus, le ofrecía la oportunidad de encontrarse con la mujer y averiguar más cosas sobre su pasado- Yo… Yo lo haré… Seré el nexo entre usted y estos… estas persona -A punto estuvo de catalogarlos de rebeldes pero ¿Acaso no lo eran todos ellos ahora mismo?- Estaré vigilante de sus movimientos -Porque no se le pasó el dejo despectivo en la utilización del nombre del tal Thareon. Y entonces cayó en la cuenta; algo tan grande como lo que se proponía su superior no podía ser logrado a menos que se contara con la ayuda única de extraños, él debía tener un poder equitativo en su lado de la balanza- Señor ¿Con quién más contamos?




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