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Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

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Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Alaric el Mar 5 Abr - 0:42

Hace dos meses, en Isaur…



Alaric pudo percibir por el rabillo del ojo como una mano se acercaba a él. Respiro hondo, porque ya llevaba un tiempo sospechando que algo así le pasaría y, francamente, le daba igual. Estaba más que preparado… así que soltó el vaso de Arak que había pedido con cierta brusquedad sobre la mesa y rápidamente se volteó para agarrar con dureza esa mano que con toda seguridad quería bajarle la capucha que cubría parte de sus rasgos.

Llegados a este punto os puede resultar extraño que alguien esté tomándose una copa de alcohol, embozado casi por completo, pero alejad esos pensamientos de vuestra mente. Esa taberna estaba a las afueras de Isaur. Era un lugar amplio, aunque algo destartalado. Una ligera música flotaba en el aire, y jóvenes esclavas con reveladores prendas se paseaban entre las mesas sirviendo a los clientes, en su mayoría dragones. Ya fuera por un motivo u otro, la gran mayoría de los allí presentes iban cubiertos, y a través de los resquicios de sus telas, lanzaban calculadoras miradas a su alrededor. Soldados, mercenarios, traficantes de esclavos… era el tipo de gente que allí se reunía. Y precisamente por eso, Alaric había decidido las últimas semanas pasarse por allí para tomarse unos tragos. La excusa oficial es que estaba a la caza de información, como bien había dicho al resto de sus compañeros, la Resistencia que estaba ubicada en Isaur, pero realmente… estaba más atento de no ver nunca el fondo de su vaso vacío que a otra cosa.

Aun así, sus instintos ahí seguían… y ese día había notado en la taberna una mirada sobre él. No había podido averiguar quién le estaba vigilando, pero al término de la séptima copa… eso ya le daba igual. “Ya se mostrara…” pensó, esbozando una sonrisa torva bajo la espesa barba que cubría su rostro… ¡excepto en su mejilla izquierda! Donde sus escamas color bronce relucían e impedían el crecimiento de su vello facial.

Y ahí fue donde nos quedamos. Alaric concentró su mirada algo achispada sobre el sujeto que había pretendido bajar la capucha que le ocultaba de ojos indiscretos… después de todo, seguía en busca y captura… y más tras lo ocurrido en el volcán. Al recordarlo, algo borboteó en su interior, como ácido hirviendo. Apretó los dientes con rabia y respiro hondo.

― ¡Eh, eh! ¡Calma! ¡Me vas a romper la muñeca! ― Se quejó su “atacante” al sentir el aumento de la presión del agarre del broncíneo. Y no era para menos… si por algo bebía Alaric, si por algo quería olvidar, eran los hechos trascurridos meses atrás…

… a cierta persona.

―… Depende de tu respuesta que lo haga o no… ¿Qué quieres? ― increpó con voz pastosa e irritada.

― Soy Nasser ― se presentó como si fuera algo de dominio público… y realmente lo era. Era un dragón burgués que había escalado recientemente posiciones dentro de Isaur, gracias a la calidad de sus esclavos. Era uno de los pocos clientes de la taberna que no llevaban el rostro cubierto. Parecía sentirse muy seguro de sí mismo, y mostraba sus joyas y abalorios sin ningún resquemor. Movía su mano libre con grandes aspavientos, teatralizando sus gestos y palabras. ― Te he visto tan solo en este rincón de mala muerte que he pensado invitarte a unos tragos con mis amigos, y algunas chicas que nos hacen compañía, ¿qué te parece? ¿Te nos unes? ― sonrió, mostrando una blanca hilera de dientes.

―… ― el antiguo teniente se giró hacía la mesa que le indicaba Nasser. Había unos cuantos hombres, aferrados de forma asquerosa a unas pobres esclavas humanas. Estos sí que iban embozados y no perdían detalle de la charla entre el traficante y el broncíneo. “Es un problema cuando esta gente no piensa… pero aún lo es más cuando lo hace” Alaric soltó lentamente el brazo de Nasser. En Isaur la generosidad no existía. Era tan simple como eso. Así que para desgracia del broncíneo, sintió que esa noche sus tragos se acababan ahí. ― No me interesa ― respondió con sequedad. Si sus sospechas eran correctas, la educación y las buenas formas le iban a servir de poco allí… “Tendría que haberle roto el brazo…” lamentó para sí, mientras dejaba unas monedas sobre la barra por lo que había consumido esa noche.

Un tenso silencio se extendió a espaldas de Alaric en cuanto abandonó la taberna. No necesitó volverse para adivinar que los hombres de Nasser se habían levantado al unísono en su dirección. Alaric resopló una vez más, por lo bajo. Iba a volver calentito a la base de la Resistencia… y no precisamente por el alcohol.

Se movió de forma pausada pero rápida entre los callejones de la ciudad. Notaba los pasos apresurados de quienes le seguían, hasta que finalmente se dividieron para que, como pudo comprobar, su camino se viera cortado. Dos por delante, y dos por detrás…

… y Nasser, que apareció exhibiendo una sonrisilla burlona.

― Hubiera sido más agradable que hubieras aceptado la copa que te ofrecía. La belladona que contenía te parecería ahora un vino acuñado en las mismísimas bodegas de la Reina Madre ― comentó, como si sintiera lastima por él. ― Pero ahora tendré que darte una paliza, y bueno… el jade siempre duele más, ¿verdad, Alaric? ― Cuando pronunció su nombre, el broncíneo gruñó por lo  bajo. “¿Cómo lo han sabido…?”.

― Te estarás preguntando como lo sé, ¿verdad? ― sonrió Nasser, contento como un chiquillo. Pero en su mirada no había nada de infantil… ― ¿De verdad piensas que mi nombre está alcanzando la fama en esta ciudad llena de arena, por mis esclavos? ― arqueó las cejas, incrédulo. ― ¡Por supuesto que no! ― bufó. ― Verás, tengo… ¿Cómo llamarlos? Pequeños pajaritos dispersos por esta ciudad. Niños sin padres, pequeños esclavos en mente, pero sin marcar en cuerpo, que deambulan por las calles… son mis oídos y mis ojos. ― Alaric apretó los puños con rabia… ― No hace ni dos días que les diste una paliza a dos dragones bastante borrachos que querían abusar de uno de mis pajaritos, ¿verdad? No lejos de aquí, de hecho… y ese pequeño niño se quedó con tu cara… marcada con las escamas color bronce tan fácilmente reconocibles en esto… ― de un bolsillo sacó el consabido cartel de “Se busca” con la cara de Alaric. ― A partir de ahí, solo tuvimos que localizarte y seguirte. Aunque debo decir que tenías mejor cara en esta imagen, pero entiendo tu deterioro… terrorista, fornicando con machos… ―chasqueó la lengua, mirándole de arriba abajo. ― Que desperdicio… ¡en fin! Que el pajarito que salvaste, te ha conducido hasta mí. ¿Cómo se siente ser un defensor de humanos, y ser traicionado por uno? ―

Llegados a ese punto, con esa pregunta que traía de vuelta una rabia que desde hacía meses bullía en su interior, Alaric sintió que su visión se volvía roja. Con un rugido más de animal que de humano, se abalanzó hacía delante, queriendo estrangular ese pretencioso cuello adornado de joyas, pero tras él sonó un chasquido en el aire… y casi al instante, algo traspasó la tela de sus ropas y se clavó en su espalda. Grito dolorido. ¡Ardía! ¡Quemaba! Reconocía ese dolor… solo podía producírselo el mineral más temido por los dragones: el jade.

Se giró tambaleante, para ver como los atacantes situados a su espalda enarbolaban látigos de tres colas con afilados trozos de jade atados a sus cuerdas. Jadeante, acuciado por el dolor y la rabia, un rostro juvenil y de ojos grises se materializó en su mente… “Traición… traicionado…” Sí, ya conocía la traición más abyecta, más agonizante. Siempre se repetía la misma historia… siempre… ¿acaso nunca aprendería? Una y otra vez su confianza era apuñalada… sus mejores deseos, ¡truncados!

¿Realmente ese mundo, esa sociedad, podía ir a mejor? ¿Realmente valía la pena luchar y sangrar por ella? “¿No soy más que un necio idealista, Alira?”… pensó, mientras sentía su sangre correr a lo largo de su espalda.





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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Thareon el Mar 5 Abr - 2:34

El látigo volvió atrás, de la mano de uno de los encapuchados, dispuesto a restallar una vez más sobre  la espalda herida del dragón broncíneo. Pero cuando el hombre fue a precipitar su brazo hacia delante para asestar el golpe, algo se lo impidió. El látigo se había... ¿atascado?
Cuando el hombre miró atrás, confundido, se encontró de cara con unos ojos azul topacio, de iris estrechos y alargados, que le observaban bajo la sombra de una capucha. Dio un paso atrás, impresionado por aquellas facciones tatuadas que se adivinaban bajo la tela. Pero sobre todo, porque el hombre que le enfrentaba, estaba agarrando los extremos afilados del látigo, enredados en su mano derecha, con las puntas de jade clavándose en su piel sin que eso pareciera perturbarle demasido.

Una sonrisa torcida y peligrosa se dejó bajo su poblafa barba oscura. - ¿Cinco contra uno? Tsk... Qué deplorable. - Comentó, y tiró de la cuerda de cuero a la par que movía la mano izquierda, en la que sostenía una espada. El acero cortó el látigo, y el hombre avanzó con pasos lentos y seguros hacia el grupo.

- !Eh, tú! Seas quien seas, nadie te ha dado vela en este entierro. - Le advirtió el dragón burgués, señallándole con un dedo embuido en anillos enjoyados. - Lárgate de aquí, si no quieres correr la misma suerte que él. - Le amenazó, pasando a señalar al dragón broncíneo con su pomposo dedo.

El dragón del látigo se giró del todo, recomponiéndose de la impresión. Y acto seguido encaró al misterioso encapuchado, dispuesto a cumplir las órdenes de su amo. Se llevó la mano al cinto, sacando una daga de jade verde. Pero no tuvo tiempo de usarla. Porque en cuanto el intruso llegó a su altura, hizo un amago con la espada para distraerle, y aprovehó su despiste para clavarle las puntas de jade de las colas del látigo, aún en su mano, en la cara. En concreto, en su ojo y mejilla izquierdos. El desgraciado gritó de dolor y retrocedió.

El segundo compañero reaccionó rápido, y trató de atacar a aquel nuevo enemigo por el flanco, usndo su espada. Pero no contó con algo que se escondía bajo la capa del desconocido. Una cola larga, escamosa y recorrida por afiladas espinas color obsidiana; surgió bajo la tela y fustigó con fuerza al segundo dragón. Éste perdió el equilibrio por el impacto, retrocedió un paso intentando recuperar su defensa. Pero fue demasiado lento.

La mano derecha de su asaltante había soltado ya la cara agonizante de su primer compañero. Y había volado hasta estrellarse justo contra su cuello. Unos dedos extraordinariamente fuertes amenazaron con asfixiarle. En su intento desesperado por romper aquella presa, el pobre desgraciado tiró de la manga de su agresor. Trató de patearle, de golpearle. Y en su intento, tiró de la manga de sus ropas, desvelando un musculoso antebrazo, cuya piel había empezado a tornarse de un intenso tono azul cobalto. Los chasquidos y crugidos precedieron a una mueca de dolor por parte del extraño; y a una mano que poco a poco fue transformándose en garra. Garra que poseía unas afiladísimas uñas negras, que se clavaron en aquella desprotegida garganta con tanta fuerza, que desgarraron piel y carne. Y sacaron la tráquea del sujeto a relucir al sol, partiéndola en el proceso. Un gorgojeo desagradable, y el pobre hombre se derrumbó en el suelo, formando un charco carmesí bajo su cuerpo.

Los tres asaltantes restantes estaban demasiado atónitos como para hablar o reaccionar. Tan sólo el burgués se movió para reprimir una arcada ante aquella visión. El encapuchado, sonreía. Una sonrisa torva, oscura, acompañada de aquella mirada antinaturalmente irisada.
Se llevó aquella mano transformada a los labios, y se pasó descaradamente la lengua por los dedos, saboreabdo la sangre que los manchaba. Acto seguido miró a Alaric, sin perder su expresión macabra. - Mucho mejor ahora, ¿no crees teniente? - Alzó la espada y se la apoyó en el hombro. - Dos contra... Dos y medio. Más que asequible. - miró despectivamente al burgués. ¿Despectivamente? De heho más bien parecía que lo mirase como si fuera el carnicero observando al cerdo cebado justo antes de pasarlo por el cuchillo.
El dragón enjoyado debió de captar el mensaje, porque ipso facto empezó a ponerse visiblemente nervioso y a gritar a sus dos subordinados: - ¡¿A-a qué esperáis?! ¡Matadles! ¡Matadles a los dos







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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Alaric el Mar 5 Abr - 20:10


Un nuevo golpe era inminente, y para desgracia de Alaric, no estaba lo necesariamente cerca como para intentar detenerlos, y la calle era demasiado estrecha como para intentar esquivarlos. Así que respiró hondo, resignado a la idea de recibir una nueva descarga de dolor sobre él. “No dejare que haya una tercera…” pensó, con la mandíbula tensa. Pero… el tercer latigazo nunca llegó. Una sombra había surgido entre las sombras, y con una habilidad nada desdeñosa había atrapado con su mano al desnudo, las colas del látigo. El dueño de esa mano poseía unos refulgentes ojos azules y con una voz profunda, y ligeramente siseante, hizo notar lo que cualquiera con dos dedos de frente y algo de dignidad podía notar: esa lucha tenía de justa lo que la Reina Madre de compasiva.

Alaric, que se había encorvado por sus heridas en la espalda fue alzándose poco a poco… había algo familiar en esos ojos, en esa voz… de hace muchos, muchos años atrás. Y el broncíneo que se atiborraba de alcohol casi todas las noches para olvidar, tenía serios problemas para ubicar a esa figura conocida en sus recuerdos… ¿Quién era? ¿Quién podía conocerlo en ese mar de dunas? Y no solo conocerlo, sino también ayudarlo en esa situación adversa…

Humano no era, eso lo tuvo más que claro cuando una cola… ¿cola? Si, una cola de escamas azules, casi negras por la oscuridad que les rodeaba esa noche se dedicó a desequilibrar a uno de esos dos desgraciados, mientras que el otro… bueno, el otro se estaba comiendo su propio jade en toda la cara. Era brutal, pero efectivo… pero lo que más llamó la atención de Alaric en esa lucha no solo era la cola, sino que con un coro de desagradables chasquidos y crujidos, los huesos de la mano de su improvisado aliado estaban tornándose en una garra… y eso Alaric podía reconocerlo, pues él mismo lo había sufrido una vez…


El dragón ni siquiera lo pensó. Al tiempo que la angustia subía por su pecho, se lanzó hacía delante.


-¡DEREK!-
gritó, liberando su angustia tan fuerte que parecía más un rugido en su verdadera forma. Extendió la mano hacía el brazo del humano... ¡pero estaba muy lejos...! ¡Por unos centímetros no lo podía alcanzar! El cuerpo de Alaric se había escurrido por el suelo hasta quedar colgando de una mano, suspendido en el aire, ¡pero aun así...!


"¡No, no, no!" gritó en su mente desesperado. "¡Solo un poco más...!"


La respiración se le alteró, y al tiempo que sentía un dolor atravesando sus manos, reparó como esos centímetros que le habían faltado... ¡eran salvados! Notó como la punta de sus... ¡¿garras?! ¡Se clavaban en el antebrazo de Derek! Tal fue la sorpresa, acompañado por el dolor que sentía y que estaba empezando a nublar su mente, que por poco lo soltó. Sí, pero ahí seguían estando. Sus garras, las escamas... ¡eran las extremidades de un dragón! Así mismo, la otra mano que había estado sujetándose al suelo del piso para impedir su propia caída al vacío, la notaba más firme y segura que nunca... pues las garras le daban una seguridad que los débiles dedos humanos no podían asegurarle.


Alaric se llevó una mano a la cabeza, rabioso de recordar eso, rabioso de recordarle… a él. Siseó por lo bajo, alzando solo la vista al percibir como el cuerpo ahora sin vida de uno de los hombres de Nasser caía al suelo. La sangre salía a borbotones de su destrozado cuello… las garras de su aliado habían hecho su trabajo. Era una visión escalofriante… demasiado para el delicado burgués y sus hombres. Pero para dragones duchos en la guerra, en las masacres… eso no era más que un vestigio de las antiguas batallas. ¿Pero realmente aquello podía ser llamado batalla? Su misterioso aliado había masacrado a esos dos hombres de Nasser sin muchos problemas… no, realmente no había sido una batalla de verdad. Pero… el misterioso encapuchado bien había disfrutado de esa escaramuza, y de la sangre… podía jurarlo por esa mirada y por sus gestos.

Fue entonces cuando nombró su antiguo cargo. Alaric entrecerró los ojos, esforzándose una vez más por recordar… esas escamas azules, esos ojos y esa voz…

―… ― la luz vino repentinamente a su memoria, pero su expresión no varió. Respiró hondo, sobre todo al oír como Nasser perdía los nervios. Se giró hacía ellos, dándole la espalda a… su capitán. ― Eso fue innecesario, capitán Ironscale… ahora esos tres no me servirán ni para entrar en calor… ― gruñó por lo bajo, moviendo los hombros para destensarlos. Las heridas de su espalda ya habían pasado a un segundo plano, sus ojos verdosos ya solo estaban fijos en los tres futuros fiambres que tenía ante él.

Dejó que esa rabia punzante y corrosiva se extendiera a sus extremidades superiores. Como una vez percibiera meses atrás, pudo sentir como sus manos perdían esa debilidad y texturas humanas, para dar paso a las escamas y a las garras. El dolor seguía siendo tan atroz como lo recordaba, pero esos dragones idiotas y cobardes que tenía ante él le dieron el tiempo suficiente para recobrarse. Le atacaron de forma torpe y desordenada. Nasser se quedó detrás de sus hombres, mientras uno atacaba primero por la derecha y el otro por la izquierda. A Alaric, pese a su gran tamaño, le resultó fácil esquivar los filos de sus dagas de jade. De hecho, mientras lo hacía, logró atrapar las cabezas de sus dos atacantes, primero el de la derecha con su garra derecha, y luego la de la izquierda con su otra extremidad. Con sus cabezas atrapadas bajo la enorme presión de sus garras, los músculos de sus brazos de Alaric, así como su ancha espalda  se hincharon, provocando que la sangre manara en abundancia por el sobreesfuerzo, pero tomando ese poderoso impulso logró primero alzar los cuerpos de esos dos piltrafas, antes de dar una sacudida en el aire para empotrarlos literalmente contra el suelo, exhibiendo su colosal fuerza aún en forma humana. Alaric rugió desahogando parte de su rabia con el golpe que les asestó, pero aun así no pasó desapercibido el desagradable chasquido de sus cráneos al partirse contra el suelo.

Pero aún no había terminado…

Alzó su furibunda mirada hacía Nasser, que retrocedía asustado por el suelo del callejón… las piernas del burgués temblaban tanto que ya ni le sostenían.

― N-No puede ser… Y-Yo… ¿qui-quieres joyas? ¿Mu-mujeres? ¿Ho-hombres? N-No por favor… pi-piedad… ¡no le diré a nadie que te he visto! ¡Lo juro! ― Alaric se acercó a él en un par de largas zancadas, y sin grandes esfuerzos lo levantó del suelo por el cuello. Nasser gimoteaba y sacudía las piernas en el aire, ahogándose. La garra de color bronce presionó su cuello… pero no, no iba a asfixiarlo. Quería gritarle tantas cosas a ese desecho de dragón… dar rienda suelta a su ira, devolverle todo el sufrimiento que había causado, no solo a él, sino a esos niños… a los esclavos… pero, ¿realmente era lo correcto? El viejo Alaric se habría detenido… quizás le habría dejado inconsciente, haciéndole jurar que sus actividades comerciales se volverían más justas y honestas, y trataría mejor a los humanos… pero ese era el viejo Alaric. Alaric ya no confiaba en seres como ese, entregados completamente a la avaricia y al poder. La traición corría por sus venas… y eso era algo que el dragón ya no toleraba.

― Descuida… sé que no se lo dirás a nadie… porque los muertos no hablan… ― susurró el broncíneo muy cerca de los labios de Nasser. Sus palabras acabaron transformándose en un siseo doloroso. Su rostro se empezó a transformar, acuciado por la rabia y un instinto más primitivo en el dragón… el de morder y matar. Dolía tanto como le habían dolido sus manos, pero no parpadeó, no perdió de vista ese rostro lamentable, esa representación de cuan decadente podía ser la sociedad dragonil. Ese rostro que gritó aterrorizado cuando esas nacientes mandíbulas draconianas se abrieron ante él y se hundieron en su rostro gracias a los filosos colmillos que la poblaban, transformando su grito en un gorgoteo sangriento.

Alaric arrancó con una terrorífica facilidad la mandíbula inferior de Nasser, salpicando su rostro y parte de las paredes del callejón con un hilo de sangre. Tras eso lo soltó y escupió la carne que aún sostenía entre sus dientes al suelo.

Ignoró los últimos estertores agónicos del dragón burgués mientras se giraba a Ironscale. Nuevamente un flagrante dolor inundó sus manos y su rostro, en fiel reflejo de como su corrosiva rabia iba tranquilizándose para quedar en ese estado latente y perpetuo dentro del broncíneo. Aun así, su respiración seguía luciendo agitada y las heridas sufridas en su espalda volvieron para recordarle su dolorosa realidad. Pese a todo, caminó tranquilamente hasta situarse a la altura de su aliado… ¿seguiría siendo tal cosa al final de esa lucha? ¿U otra nueva empezaba?  ―Como os dije… no me han servido ni para calentar… ¿ocupareis su lugar, capitán…? ― preguntó Alaric, en un tono de evidente desconfianza.

Hacía mucho que no oía del famoso capitán Ironscale. Había oído algunos rumores, pero… ¿Cuáles de ellos eran ciertos y cuáles no?





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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Thareon el Mar 5 Abr - 21:54

Thareon ni siquiera pestañeó ante la dantesca escena. En el fondo, como Leviathan, sonreía. Ya no se trataba de haberse insensibilizado a la sangre y a la crueldad. Sino de disfrutar con ello. Algo que hacía mucho que no paladeaba, desde que fue liberado de los barrotes de Moloch.
Mientras Alaric hundía sus garras transformadas en los cráneos de sus pobres contrincantes y los estampaba contra el suelo; Thareon siguió pasando su lengua por su mano, limpiando los restos de sangre de dragón. Deleitándose con la escena, con el sabor y el olor del miedo... De ese placer que ya no tenía oportunidad de degustar. Y mientras él aterrorizaba al pobre Nasser, Thareon se dirigió hacia el pobre desgraciado que aún se retorcía con las puntas del látigo de jade clavadas en la cara. Le clavó la espada en el estómago, y la retorció en sus entrañas, al mismo tiempo que Alaric adoptaba la forma dracónica de sus colmillos y los hundía con saña en el burgués.

Alaric se giró hacia él. Y durante unos segundos, Thareon tuvo la sensación de estar viendo otra versión de sí mismo. De mirar a alguien consumido por la rabia y el deseo de venganza. Durante esos precarios segundos, se preguntó si aquello era lo que tanto pavor había provocado en personas como Aengus, Lyvana... o Megerah. Si así era, desde luego, no les culpaba. Pero tampoco podía decir que se sintiera culpable por ello.
El reflejo se rompió cuando Alaric recuperó su forma humana, aún con las manos y el rostro cubiertos en sangre. Thareon, por el contrario, continuó presentando la garra derecha y la cola serpenteando en el aire, a sus espaldas. Lo que sí hizo, fue quitarse la capucha de la cabeza, desvelando su rostro tatuado a su interlocutor.

Cuando se le acercó, percibió el olor a sangre y alcohol procediendo de su aliento. - ¿Por qué? ¿Tantas ganas tienes de suicidarte, Alaric? - Thareon esbozó una media sonrisa algo socarrona. Mas se sabía por encima del antiguo teniente. Y no porque fuera más fuerte, o mejor guerrero, o tuviera mucho más control y experiencia con su transformación. Sino porque estaba sobrio.
Hizo girar la espada en su mano, de todas formas, dejándole claro con ese gesto al dragón que, si seguía interesado en buscar pelea, él no iba a tener problema para dársela.  Aunque no fuera su objetivo.







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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Alaric el Mar 5 Abr - 23:24


Alaric contempló el rostro del que había sido el afamado capitán Ironscale. Seguía conservando esos rasgos duros y afilados, acentuados por el acerado fulgor de sus pupilas. Ese azul topacio que, sin embargo, era difícil de comparar pues tenía un brillo único. La novedad para el broncíneo fue que remarcando esos rasgos y esa mirada, estaba el impresionante tatuaje que cubría parte de su rostro y que, aunque no podía jurarlo, estaba seguro que continuaba bajando por el cuello. Era un tatuaje sin significado aparente, primitivo… dando un toque salvaje a esos rasgos que anteriormente siempre habían sido destacados por su nobleza. No sabía quién se los había hecho, o porqué, pero intuía que no era cosa de su padre… “Sea quien sea, por el motivo que sea… no es de mi incumbencia” acabó sentenciando Alaric en su mente.

Sin embargo, no pudo quedarse del todo impasible ante las palabras que le dedicó el dragón azul. Retrocedió un paso, respirando hondo… para después soltar lentamente el aire que había retenido por varios segundos en su pecho. Los ojos verdosos del broncíneo recorrieron con parsimonia el filo de la espada de Ironscale, así como la sangre que manchaba su garra derecha. Finalmente alzó la vista para recorrer la zigzagueante extensión de su cola.

―… a veces tengo la sensación de que es eso precisamente lo que estoy buscando… ― reconoció con la voz ligeramente bronca. ― Me siento viejo y cansado… todo por lo que he vivido y luchado ha muerto o era… mentira ― confesó, con la rabia asomando a su voz. Esa rabia que quizás impulsada por el alcohol, le iba animando a hablar más y más, pese a sus reticencias iniciales. ― No he hecho otra cosa a lo largo de mi vida que luchar y luchar… ¿y para qué, Ironscale? ¿Sabes para qué? Te lo diré: para acabar en este callejón, ahora manchado de sangre, mientras me lamento más por los tragos que no he podido dar que por las vidas que he arrebatado… ― miró por encima del hombro la escena dantesca que tenía tras él, la sangre que manchaba suelo y paredes, el fétido hedor de la muerte que se empezaba a filtrar en el aire… ―Gran parte de mi vida fue una mentira, y cuando estaba empezando a vivir fielmente a lo que soy y a mis principios, fui… traicionado por la persona que más quería. Un humano, esa raza que siempre he luchado por defender y por el que habría dado mi vida gustosamente…  ― Alaric apretó sus puños manchados de sangre. ― Ahora ese rencor, esa rabia… ¡no puedo aplacarlas! ¡Peleo para desahogarme en cualquier callejón, quizás esperando que alguno acabe con mi tortuosa alma! ¡Y bebo para olvidar el nombre y el rostro de aquel a quien ame! ― clavó su mirada en Thareon, extendiendo su mano para cogerle del cuello de su capa y sacudirlo con desesperación. ― ¡Pero sigo vivo! ¡Vivo! ― añadió, como si no lo acabara de comprender. ― Y sigo… defendiendo a los humanos… protegiéndolos… y luchando por ellos… ― soltó a Thareon y se pasó una mano por la cara, dibujando nuevas líneas de sangre en su rostro. ―… ― abrió la boca como si fuera añadir algo más, pero negó con la cabeza y se echó a reír por lo bajo. Una risa amarga, sin ápice de alegría. ― Lo siento capitán, no aspiro a que lo comprendáis, ni os pido comprensión por ello… si venís por alguna clase de azar, bajo el mandato de esa bruja que se hace llamar nuestra Reina Madre… adelante, aquí tenéis mi cabeza ― se irguió en toda su altura, con los brazos extendidos en cruz, casi expectante. ― Es lo único de valor que podréis sacar de mí… al menos os podréis permitir pagar unas copas en Talos por la recompensa… no se os olvide brindar a mi salud― añadió, con una sonrisa retorcida.





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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Thareon el Jue 7 Abr - 12:43

Aguantó estoicamente el examen visual al que le sometió el broncíneo, sin apenas parpadear. Lo único que se permitió hacer durante los minutos de silencio, fue limpiar la espada de sangre de una de las túnicas de los caídos. Después, cuando empezó a hablar, le regaló toda la atención de sus irises azul topacio, los cuales poco a poco fueron recuperando la redondez de humanidad de sus pupilas.

Le faltarían palabras y minutos en su larga vida, para expresar lo mucho que comprendía las palabras de Alaric. Le recordaba tanto, tanto a sí mismo hacía apenas unos meses. Cuando Moloch sembró la duda en él, y todo parecía venirse abajo... Incluso, años atrás, cuando acababa de perderlo todo: su amada, su proyecto de familia, a su padre, sus conocidos, su vida...
Sí, probablemente pocas personas habría en aquel momento que pudieran comprender mejor la situación de Alaric que Thareon Ironscale. Con todo lo que había vivido, sufrido, con toda la experiencia que había acumulado; escuchar el discurso desesperado del dragón era como dar media vuelta y observar las antiguas pisadas que habían recorrido su propio camino. Un flashback del pasado, reflejado en otra persona. Por ello, Thareon no reaccionó violentamente cuando el dragón, en su desesperación, empezó a zarandearle. Podía percibir su debate interno en aquellos ojos, incluso sin necesidad de que se lo dijera.

- Si realmente quisieras morir, ya estarías muerto. - Concluyó el dragón azul, sin más que añadir. Cogió con firmeza templada las manos ensangrentadas del broncíneo, instándole a que le soltara. Y acto seguido enarcó la ceja tatuada al escucharle hablar sobre "ir de parte de la reina" o "cobrarse una recompensa". Thareon dudó un momento, entre si el dragón simplemente estaba demasiado borracho, o realmente no sabía nada sobre su historia. - Lo único que quiero de ti, teniente, es tu perdón. - Y antes de que el dragón broncíneo pudiera preguntar añadió: - Por esto.

"¡CLONC!". El mango de Sentinus se estrelló en un golpe seco y contundente contra la parte trasera de la cabeza de Alaric. El cual casi al instante puso los ojos en blanco y cayó redondo en los brazos del capitán. Thareon reaccionó rápido, cogiéndolo para evitar que se cayera al suelo. Se pasó uno de sus musculosos brazos sobre los hombros, y pasó el suyo propio bajo su axila y por su espalda para sostenerlo. Alaric era un hombre grande, no iba a ser fácil transportarlo. Pero no podían quedarse ahí. Tarde o temprano los soldados de Isaur encontrarían aquel estropicio y empezarían a buscar culpables.
Y era mejor que ellos no estuviera ahí cuando eso ocurriera. Sobre todo teniendo en cuenta que Thareon quería mantener su supuesta "muerte" el máximo de tiempo posible.

- Ah... - Se pasó la mano libre por la nuca, y desvió la mirada hacia las estrellas musitando: - Megerah me va a matar... - Dicho aquello envainó la espada, y se encorvó hacia delante mientras las alas azules salían dolorosamente de su espalda. Gruñó sonoramente, pero soportó el dolor hasta poder desplegarlas, dar un salto, y perderse en el cielo nocturno del desierto.

FDR: Thareon te va a llevar a la casa en la que están él y Megerah. Allí te curarán las heridas y esperará a que te despiertes XD Vamos, que te va a dejar dormir la mona antes de hablar.







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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Alaric el Jue 7 Abr - 14:42


Alaric aguantaba de pie, de forma expectante a que la afilada espada de Ironscale separara su cabeza de los hombros, para poder acabar así con su miseria. De todas las muertes posibles que recientemente había vislumbrado, a manos de un antiguo capitán de la Armada con un historial de tan renombre como Thareon se le antojaba casi como un regalo del destino. Sin embargo, el dragón de escamas azules no parecía estar dispuesto a satisfacer su demanda… o cobrarse su recompensa, a corto plazo. La única y exclusiva frase que le dedicó tras el discurso alterado que le había soltado en toda la cara, tuvo el efecto de que se tambaleara, ¡y no solo por el alcohol que corría por sus venas, o por la herida sangrante de su espalda! “… realmente… ¿deseo vivir?” se cuestionó, dudando por la fuerza de esa afirmación. “… pero… ¿por qué? ¿Qué me queda? ¿Qué me queda por hacer?... ¿La familia de Lionel? No… los abandoné en cuanto decidí salir de Talos… dejé que mi dolor y mi decepción fueran más fuertes que mi juramento, que mi amor por Lionel…” se llevó una mano a la cara, confuso.

Pese a su estado de turbación, las palabras que Thareon pronunció a continuación puedo traspasar el mar de dudas en las que se estaba ahogando. ― ¿Perdón? ― repitió, sintiendo la boca seca y pastosa. ―¿P…― su interrogante se vio interrumpido cuando un dolor agudo estalló en su nuca, envolviendo todo en una súbita negrura.

Y una parte de él, recibió casi con alivio ese súbito abrazo de la oscuridad.

En ella no había nada, solo silencio. Las dudas, el odio, la tristeza, la decepción… el dolor. Todo eso parecía más lejano. Allí… no había nada. No estaba… él.

Él… él… ¡Derek! Ese nombre que ya no podía pronunciar en voz alta… pues despertaba en el dragón lo peor y lo mejor de él. Pero últimamente, era solo lo peor. La rabia, la frustración, la decepción… cada vez eran más y más… y todos aquellos sentimientos que había atesorado en su interior y había compartido con el humano se iban marchitando por la fuerza de esas oscuras sensaciones emergentes.

Y todo eso se debía a que meses atrás, cuando Alaric despertó de una oscuridad similar en la que estaba sumergido ahora, recuperándose de las heridas que había sufrido en la montaña, principalmente por su pelea con el dragón de escamas violetas… y descubrió, gracias a los comentarios que rondaban por la base de la traición del chatarrero, de cómo los había vendido. Tras eso, fue expulsado por Trystan y si Alaric había esperado al menos que lo visitara, en el que dragón habría estado dispuesto a perdonarle por el gran amor que sentía por él… descubrió como su alma se partía al descubrir que Derek había partido, sin despedirse o hablar con él. Esa falta de confianza, fue para el broncíneo la mayor de las traiciones… y no pudo permanecer más tiempo en Talos, donde había compartido tantos momentos con el chatarrero…

Y así acabo en Isaur, donde su estado de ánimo no fue sino decayendo en picado.

¿Por qué no me lo contaste? ¿Por qué no hablaste conmigo? ¿Por qué no confiaste en mí…? Una y otra vez esa preguntas asolaban a Alaric en su soledad, volviendo taciturno, amargado… y empezó a recurrir al alcohol para mantener sus sentimientos a raya, olvidarlos en el fondo de una botella. ¿Y las peleas? Una forma de descargar frustraciones. Dolorosa, imprudente y salvaje, pero muy efectiva.

Pero últimamente eso ni le servía. Y vagaba errático, perdido sin un propósito aparente… sentía que luchaba a favor de la Resistencia más por costumbre que por sentir realmente sus valores. Pero entonces recordaba a su hermana, -¡que avergonzada debía estar de él!- a Lionel y su familia, a la cual había abandonado en Talos y…

… como bien había dicho Thareon, aún no podía morir.

… Thareon… ¡Ironscale! La espada, la sangre… los ojos azules brillando rasgados por ese salvaje fulgor…

Alaric abrió los ojos, al tiempo que cogía aire alterado y se intentaba mover. Fueron muchas cosas a la vez lo que intentó hacer, y un violento ataque de tos le devolvió a la dolorosa y resacosa realidad. No era la peor resaca que había tenido últimamente, pero el dolor en su espalda “compensaba” ese pequeño detalle. Y eso que estaba tumbado boca abajo… o precisamente porque estaba en esa postura, que no le dolía más.

― Hmmm…― farfulló por lo bajo. Tenía la lengua hecha un trapo, y no le salió nada más inteligente por la boca. Apoyó sus manos sobre unos… ¿cojines? Para intentar levantarse. “… ¿dónde estoy?” reconoció con cierta sorpresa. No estaba en el cuarto de su base, eso desde luego. No lo olía, para empezar. Y segundo, no contaba con tales “comodidades”.

Alaric no pudo evitar tensarse un poco. Hasta ahora, aún borracho perdido, siempre había podido hallar el camino hacia la Base de los terroristas allí, en Isaur, pero… esto se escapaba de la normalidad habitual. “Recuerda, joder, ¡recuerda!” se forzó, mientras sus músculos se tensaba por el esfuerzo de levantarse de su improvisado lecho de cojines. Si estaba en zona enemiga estar allí tirado no era la mejor opción. Mientras rebuscaba en su ofuscada memoria, alzó la vista mientras se levantaba algo tambaleante y sintiendo su espalda tirante. Estaba en lo que parecía un… patio interior. Tenía el diseño típico de Isaur en su arquitectura y aún parecía de noche, así que intuía que no había pasado mucho tiempo… “O eso espero…” apretó los labios, secos y quebradizos. En su rápida inspección el pareció detectar una mesa con una… ¿shisha? Si, era un aparatito muy típico de la región, aunque el dragón no era muy aficionado a ella…

Entonces todo vino de golpe a su memoria, de forma que tuvo que llevarse las manos a la cabeza, agobiado por ese aluvión repentino de recuerdos. Si, si… Nasser y sus hombres… y la providencial llegada de…

― ¿Ironscale? ― llamó, bajando las manos de su rostro y mirando a su alrededor. Había cierta irritación en la mirada del broncíneo. ― No recuerdo que tus modales fueran tan… bruscos a la hora de hablar con alguien… ― rezongó, frotándose la nuca donde había sido golpeado.





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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Thareon el Jue 7 Abr - 15:45


- No ha sido muy cortés por mi parte, lo admito. - Respondió la voz del increpado desde el interior de la casa. - Consideré que estabas demasiado alterado para razonar debidamente, y después de lo ocurrido no quería arriesgarme a que la Guardia nos siguiera la pista; o a que protagonizaras otro número sangriento en el que ahogar tu furia. - Thareon salió, por fin completamente humano; y la luz de las velas que alumbraba tenuemente el patio, junto con la de la luna y las estrellas, cayeron sobre sus facciones tatuadas, y sobre la bandeja metálica que llevaba. Cargaba con un vaso y una tetera de aspecto viejo que humeaba. - Verás, actualmente se supone que estoy "oficialmente muerto", y dada mi situación actual, no quería levantar demasiadas sospechas sobre mi persona. También te agradecería que no levantaras la voz, mi mujer está durmiendo en la habitación y si, después de tomarse la molestia de curar tus heridas, la despertamos, seré yo el que tenga que dormir en los cojines esta noche. - Le guiñó un ojo al dragón con una media sonrisa.

Thareon podía parecer muy diferente al fiero guerrero que Alaric había visto hacía aproximadamente un par de horas. Llevaba un kaftán color bermellón y unos pantalones anchos de tela fina y negra, caminaba descalzo sobre las alfombras que tapizaban el suelo, como era la costumbre en Isaur. Sólo las cicatrices de su cara y su cuello parecían revelar lo que escondía su aparente y anodina apariencia.

Se acuclilló con actitud marcial, dejando la bandeja sobre la mesa, junto a la Sisha. Y sin mirar a Alaric dijo, como si hubiera leído sus pensamientos: - La mujer que nos renta la casa es simpatizante de la Resistencia. Así que no temas, Alaric, estás a salvo. - Al menos por el momento. Thareon esperaba que a ese alturas, Alaric hubiera perdido las ganas de montar gresca; y que con su actitud diera más que por hecho que no le deseaba ningún mal, ni quería hacerle daño. De haberlo querido así, podría haberlo matado mientras estaba inconsciente. - Por el momento prefiero que no sepas su ubicación, te lo explicaré más adelante. Ahora... - Tomó la tetera humeante, y un líquido oscuro y denso de olor fuerte, similar al café, brotó y cayó dentro del vasito dorado y desgastado. - ... prueba esto. Hace años que no lo preparo, pero créeme, te dejará más despejado que un novato de guardia. - ¿Qué era aquello? Los soldados de Thareon lo llamaban "el resucitamuertos". Una mezcla de hierbas típicas de Isaur y café fuerte, que sabía a rayos, pero que daba un buen subidón a las mentes dormidas, y obligaba a beber tanta agua, que la sensación pastelosa de la lengua desaparecía.

En resumen: el remedio casero isaurí que Thareon inventó durante la guerra para que él y sus soldados superasen las resacas.







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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Alaric el Jue 7 Abr - 17:21


Su anfitrión no le hizo esperar, demostrando así que pese a su mala costumbre de dejar inconsciente a sus invitados, sabía cómo atender a sus visitas. Ante sus palabras Alaric tuvo que ceder con un movimiento esquivo de la cabeza. “Ciertamente no estaba para escuchar a nadie…” frunció levemente el ceño, a medida que la sangrienta noche se iba haciendo más clara en su memoria. Se tocó la cara, algo confundido. Le había pasado lo mismo que le pasó con las manos… se habían transformado. En ese descubrimiento no pudo evitar mirar de nuevo a Thareon a medida que se acercaba a él. ¿Acaso él… no tenía cola? Bueno, sí, a ver… tenerla la tenía, era un dragón y era un macho. Las cosas hasta ahí claras, pero recordaba esa zigzagueante cola con la que había derribado a uno de los hombres de Nasser, surgiendo como una peligrosa serpiente de debajo de su capa. ¿Cómo lo había hecho…? Y es más… ¿cómo había podido traerlo donde fuera que estuviesen, librándose de la atención de los guardias, cargando con un pesado y buscado Alaric? Encima Thareon no pasaba precisamente desapercibido gracias a los tatuajes que marcaban su piel…

Realmente debajo de esa apariencia de aparente normalidad que tenía, mientras servía unos vasos como si lo hiciera todos los días, se escondía mucho más de lo que uno podía sospechar. “Supongo que su fama no era inmerecida… el glorioso Ironscale… conquistador del Oeste” rumiaba para sí el broncíneo, mientras lo observaba el silencio. “Hasta que…” parpadeó con cierta sorpresa al percatarse que debía tener delante al dragón que había sido condenado a la esclavitud por relacionarse más de lo aconsejable con una humana. Pero… ¡no parecía estar ahogado en la vergüenza de la esclavitud en absoluto! Alaric entrecerró los ojos. “Aquí han pasado muchas cosas…” una sospecha que vino a ser confirmada a medida que Thareon le iba explicando un poco la situación actual en la que estaban… ¡que contemplaba el “terrible” castigo de la mujer de Thareon!

Alaric parpadeó, siéndole difícil ocultar la sorpresa que reflejaban sus facciones. Se mesó la barba mal afeitada que se había dejado crecer en las últimas semanas, mientras intentaba decir algo apropiado. ―Yo… hm ― se rascó las escamas que poblaban su mejilla y que creaban la ilusión de que existía una zona calva en su barba. ― Puedes quedarte tranquilo, no quiero despertar a tu mujer, Ironscale y… ― carraspeó. ― Me alegro que… hayas encontrado a una compañera con la que estar y… ― apretó los labios, enmudeciendo de repente. Iba haber añadido “en quien confiar…”. Pero… no le salía. Esa palabra se le atragantaba… y sabía bien por qué.

Dejó que su anfitrión siguiera hablando mientras le servía un vaso de a lo que primera vista parecía café, tomando asiento de forma algo torpe a causa de su tamaño, en uno de los cojines del suelo. También los tirones de su espalda eran molestos, pero quedaron relegados en cuanto el dragón azul mencionó la Resistencia. Iba a preguntarle cómo demonios sabía que estaba con la Resistencia cuando cayó en la cuenta que tras lo ocurrido en la montaña en su cartel de “se busca” se había añadido “por terrorismo”. “Mi familia debe estar encantada…” pensó con sorna mientras sostenía entre sus dedos el pequeño vaso dorado que le ofrecía Thareon.

Arqueó una ceja ante el último comentario de Ironscale. Se sentía casi retado. Lo miro fijamente durante unos segundos, antes de esbozar una media sonrisa:


― Ya lo veremos, capitán ― se lo llevó a los labios y se lo bebió de un trago.

Mantuvo esa expresión desafiante y aparentemente impasible durante unos largos segundos, en los que dejo el vasito sobre la mesa.

―… por mis escamas, Ironscale… dime que tienes algo de agua por ahí… ― gimió con un hilo de voz, filtrando al final una mueca de absoluto asco en su rostro. ― Espero que no me hayas traído aquí para envenenarme… ― sacudió la cabeza, mientras se llevaba una mano a la boca. “Buegh…”





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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Thareon el Jue 7 Abr - 22:28


La reacción del broncíneo a aquel brebaje hizo que Thareon empezara a reírse con voz grave . Muy raro hubiera sido que Alaric pudiera soportar el sabor sin pagar las consecuencias en el intento. y aunque se había esforzado en fingir, claramente le había salido el tiro por la culata. Ver a un dragón aguerrido e imponente como Alaric pagar el precio de un buen despeje, hablando de semejante manera, que pareciera que se le iban a saltar las lágrimas... le hizo gracia. Tanta que se tuvo que llevar el puño a la boca para sellar sus labios y no soltar una carcajada demasiado alta.
Últimamente había recuperado las ganas de reírse. Algo que le debía sobre todo a Megerah, pero también al hecho de haber cambiado de aires. De volverse a ver en la ciudad a la que tanto aprecio le había guardado en su memoria. No obstante, en el caso de Alaric, parecía ser que la ciudad había logrado el efecto contrario.

Se levantó entonces hacia la fuente de agua que había en el patio, junto a la cual había siempre una tinaja y unos vasos de barro grandes. Llenó uno de ellos, y acto seguido regresó a su asiento inicial y se lo ofreció, para que el teniente pudiera saciar su sed.

- Puedes llamarme Thareon, Alaric. - Dijo entonces, observándole beber. - Ni tú ni yo somos ya los viejos soldados que solíamos ser, ¿hm? Y llamarme Ironscale levanta más miradas de las que me gustaría por aquí. - Isaur era uno de los pocos sitios que parecía reticente a olvidar su nombre. Mientras que en otras partes había visto su nombre borrado de todas partes, en Isaur aún se mantenía esa parte de la historia. No le sorprendía, ya que a fin de cuentas, aquella era la ciudad que él mismo había ayudado a invadir y construir en el pasado. En parte le reconfortaba, pero también sabía que eso arriesgaba aún más su estancia allí, así que la discreción era la clave del éxito en su caso.
Ante la alusión del broncíneo a su intento fallido de envenenamiento, Thareon rodó los ojos y negó con la cabeza. - Te he traído para evitar que te mates y para que Megerah tratara tus heridas. No tendría mucho sentido envenenarte. En unos minutos me lo agradecerás, créeme. - Dicho aquello, se recostó, apoyando la espalda contra el yeso de la pared, y cogió la pipa de la shisha que había sobre la mesita. - ¿Cuánto tiempo llevas en Isaur? - Quiso saber.







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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Alaric el Vie 8 Abr - 0:01


“La dragona que lo empolló…” no pudo evitar maldecirlo mentalmente por el horrible sabor que había dejado en su boca ese condenado brebaje. Si hubiera estado en su verdadera forma habría empezado a escupir fuego para quemar literalmente ese sabor. ¡Tenía hasta los pelos de punta! Encima se estaba riendo, ¡encima! Lo fulminó con la mirada hasta que tuvo la decencia de servirle un poco de agua, mitigando ostensiblemente sus ganas de estrangularlo, sobretodo porque notó su cabeza más despierta ¡se estaba acordando de todo los antepasados de Ironscale con mucha facilidad!


Bebió del cuenco del agua, agradeciendo como arrastraba ese infesto sabor de su lengua, tonificando de forma definitiva su cuerpo. Suspiró por lo bajo, dejando el cuenco sobre la mesilla mientras se centraba en las palabras de… Thareon.

― No, no lo somos… Thareon― coincidió el broncíneo, recorriendo los tatuajes de Thareon sin ningún pudor. ― Y me pregunto si sabemos lo que somos ahora… ― no pudo evitar comentar, antes de dar otro trago de agua. Arqueó una ceja, al percibir una vez más las ganas que tenía el dragón azul de pasar desapercibido. Y eso que en esa ciudad, si mal no recordaba, era bastante vanagloriado. ¿Tendría que ver con su anterior etapa como esclavo, con esos tatuajes… con la mujer que había mencionado? Demasiada preguntas, y no estaba del todo seguro de querer saber la respuesta… aunque no tenía duda de que un propósito debía tener el antiguo capitán si lo había arrastrado hasta allí, exponiéndose a ser descubierto.

Esbozó una mueca ante el agradecimiento que esperaba por su potingue. ― Lo que no mata te hace más fuerte… ¿a eso te refieres? ― preguntó en tono sardónico. Sin embargo, rebajó un poco el tono al darse cuenta de que sí, realmente Thareon le había ayudado… no solo eso, sino antes…


―Perdona es… algo que me pasa últimamente. Lo pago con quien no debo…― se disculpó, jugueteando con el cuenco de barro, ya vacío entre sus manos. Quien debía pagarlo era otro… pero estaba muy lejos, y ni siquiera sabía dónde estaba, porque había huido… sonó un crujido entre sus manos. ¡Había apretado tanto sin darse cuenta el pequeño cuenco que lo había quebrado! ―… lo siento. Lo que te decía ― gruñó, por lo bajo, dejando los trozos sobre la mesa.

Observó de reojo como su anfitrión se ponía cómodo, tomando la shisha. Alaric también lo deseaba, pero su tensión era algo casi intrínseco en él los últimos meses, y no podía… eso sin olvidarnos de las heridas de su espalda, que habían sido hábilmente tratadas, eso sí. El vendaje que rodeaba su pecho desnudo no estaba hecho por un aficionado. “Tendré que darle las gracias a su mujer…” reconoció. Seguramente le dejaría una nueva cicatriz, al ser una herida hecha con jade, pero eso no le quitaba el sueño al broncíneo. “Una más para la colección…” pensó, arrugando el gesto. No, las heridas físicas no le importunaban… el problema era las heridas de la mente, del alma… del corazón.

La última pregunta de Thareon le obligó volver al presente. Alaric suspiró y se encontró algo perdido. ― Mi lógica me dice que no llevo más que unos meses por aquí danzando… pero a veces me parece que son años, y otros días me siento como si fuera ayer cuando llegué aquí… ¿A qué viene esa pregunta, Thareon?... ¿Para qué quieres saberlo? ¿Qué planeas trayéndome aquí? No me ha pasado desapercibido el riesgo al que te expones al hacerlo… sobre todo teniendo a tu compañera tan cerca ― hizo una pausa en la que adoptó su expresión más sería. ― Es importante, ¿verdad?― quiso confirmar.





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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Thareon el Vie 8 Abr - 1:17

Enarcó una ceja cuando el vaso de barro se harpó, crugió y se hizo pedazos bajos los dedos de Alaric. Pero no le dijo nada, pensando en que más tarde él tendría que lidiar con la rubia al respecto. E iba a ser una escena graciosa cuanto menos...
Dejando eso estar, Thareon dejó ir el humo denso y blancuzco por la boca parsimoniosamente. Y suspiró limpiando al completo sus pulmones por su comentario. - Puede que tengas razón. - Admitió. Aunque irónicamente se sentía más en comunión consigo mismo que nunca, a pesar de que ahora su vida era una balanza constante entre el hombre y la bestia. Ya no era Thareon Ironscale. Ni era Leviathan. Era, sencillamente, otra cosa.

Alzó la cabeza y sonrió, dejando que el interés y la conformidad asomasen en sus irises azul topacio cuando Alaric fue directo al grano. Su capacidad de deducción resultó ser sorprendentementr ágil. - Hmm... Seguro que Kael lamentó mucho tu marcha en su día. Ya no quedan muchas cabezas pensantes como la tuya entre sus filas. - Le concedió, antes de continuar sin darle opción a réplica. - Sí. Hay un motivo por el que te he traído hasta aquí. Aunque no era algo que tuviera pensado en inicio. No obstante, cuando te reconocí en las calles, supe que eras para mi una oportunidad única. - Hizo un aspaviento para apartar el humo del aire entre los dos, y de paso dejar de irse por las ramas. - Te lo diré claramente, y como miembro de la Resistencia espero que me tomes en serio. Estoy organizando un ataque contra la Reina Madre.







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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Alaric el Vie 8 Abr - 2:05


―… ― Alaric guardó un respetuoso silencio ante la confesión de Thareon. A muchas personas les daba miedo reconocer que habían cambiado, como si fuera algo malo. “Pero el cambio está ahí, no es bueno o malo, simplemente hemos… avanzado. Y hacía donde avancemos es lo que define si hemos hecho bien o mal… ” divagó un poco en su mente, aprovechando ese momento sin palabras entre los dos dragones. ¿Adónde llevaba el camino de Thareon? ¿De Alaric? ¿Las decisiones que habían tomado para ello eran las correctas? Eso no se podía saber… hasta los humanos que tenían el don de la videncia se mostraban cautos y confusos a la hora de vaticinar el futuro.

Respiró hondo cuando Thareon continuo hablando, devolviéndole al presente. Se permitió esbozar una sonrisa sardónica cuando el nombre del general salió en escena. Dudaba seriamente que lo echara de menos. Era un problema menos del que ocuparse. “Además, a un general no le interesa que su ejército piense… sino que le obedezca” pensó con la amargura que le dominaba últimamente. Pero se abstuvo de expresarlo en voz alta, porque… las posteriores palabras de Thareon, el propósito de esa reunión, fue revelado.


… ¿Había oído bien?

Tuvo ganas de quitarle la shisha de las manos para buscar un poco de tranquilidad entre sus neblinosas sustancias. Eso, o buscar la botella con alcohol más cercana. Levantó una mano en el aire para pedir tiempo.

― Espera, espera, Thareon…  si no te conociera te preguntaría ahora mismo que qué te estás fumando, porque yo también lo quiero― se pasó una mano por la cara, respirando profundamente. ― Y precisamente porque te conozco, sé que hablas en serio… más allá de que sea miembro de la Resistencia o no― soltó el aire que había retenido en su pulmones pausadamente. ― ¿Es eso, no? Porque soy miembro de la Resistencia… ― entrecerró los ojos con sospecha. ― ¿Qué quieres pedirles? Ten en cuenta que si quieres su colaboración vas a tener que ofrecer algo más que un plan digno de escucharse… y eso si te escuchan, como dragón que eres ya llevas un "no" por delante, te lo digo por experiencia...― miró de reojo la pequeña casa donde vivían Thareon y su compañera. ―… y dudo que en esa casa cuentes, por ejemplo, con un ejército o un arsenal escondido que pueda equilibrar la balanza a tu favor― añadió con cierta sorna, entrecruzando los dedos de sus manos, expectante a la respuesta de su antiguo capitán.





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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Thareon el Vie 8 Abr - 17:13

No se sorprendió por la expresión de Alaric. Solía ser la reacción usual. Pero su pregunta sí que le intrigó un poco, provocando que desviara momentáneamente su mirada hacia la shisha. - No estoy seguro, algo con sabor a manzana. - Murmuró, dirigiendo su mirada azul topacio hacia la shisha un instante. Derek probablemente hubiera cogido la ironía, incluso se habría quejado por copiarle, pero Thareon no cogió el chiste, así que alargó el brazo y le tendió la pipa al broncíneo. También le obsequió con una sonrisa confidente, asintiendo a su, una vez más, rápida y correcta deducción. - Porque eres de la Resistencia. Y porque fuiste oficial del ejército. Esa combinación no es fácil de encontrar hoy un día. - Terció, ladeando la cabeza. No quería parecer interesado, pero tampoco podía negar que, en parte, lo estaba siendo. Aunque no de un modo egoísta: le estaba ofreciendo también a él una oportunidad sin parangón, de las que sólo se presenta una vez en la vida.
"Dudo que en esa casa cuentes [...] con un ejército o un arsenal escondido que pueda equilibrar la balanza a tu favor". Su respuesta le hizo ver al azul que, por el momento, no parecía ser consciente de hasta qué punto estaba dispuesto Thareon Ironscale a no dejar que aquello fuera más que simples palabras vanas rondando alrededor de la mayor de las locuras. Por lo que no pudo evitar sonreír con cierta atribución burlona al decir: - Te veo muy convencido de eso.


Thareon se inclinó hacia delante, hablando en voz realmente baja. Tan baja, que nadie más que Alaric podría escucharle dentro de aquellas cuatro paredes. Sus ojos azul topacio refulgieron con el fuego impetuoso y esperanzador que tanto había caracterizado a Thareon en el pasado. Pero aquella llama tenía también un tinte feral, el de las ganas de batalla. - Actualmente cuento con ocho oficiales renegados, todos dragones; la mayoría exiliados, excepto dos a los que he salvado de la esclavitud. Los otros seis conocen a otros exiliados, dragones, humanos e híbridos, que estarían dispuestos a unirse a la causa. A parte, espero contar con el apoyo marcial de pequeños jefes de provincias descontentos, ente ellos Gihaial Sombranocturna. En el mejor de los casos, eso me daría un batallón de 300 hombres y dragones dispuestos a luchar por su libertad. - De seguro el renombrado Teniente General Ciego, y señor de la ciudad de Deimos, le sonaría de sobra a Alaric. No obstante, Thareon recuperó su posición inicial y asintió a lo que seguramente estaría pensando el ex-teniente en aquel momento: - Pero tienes razón. Ni siquiera con eso podría acercarme a menos de un kilómetro de las murallas. Pero no lo necesitaré llegado el momento. Mi verdadero ejército... está en Talos.

FDR: Deimos es la ciudad natal de Derek, así que a Alaric le sonará.







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Re: Betrayal and blood [FB - Priv. Thareon]

Mensaje por Alaric el Sáb 9 Abr - 15:53


Alaric suspiró. Realmente no conocía ninguna droga que tuviera sabor a manzana, así que debía creer totalmente las palabras de Thareon sobre ese asunto. Estaba totalmente cuerdo y en sus cabales, por mucho que pareciera justo lo contrario. Rechazó el ofrecimiento de la pipa con un leve cabeceo. Puede que se viera algo tentado, pero necesitaba algo más fuerte… “Aunque este no es el mejor momento para dejar que el alcohol inunde mi mente” reconoció, frotándose la frente con los dedos. No, necesitaba la mente despejada para entender lo que allí se estaba fraguando.

Solo con la media sonrisa que se dibujó en el rostro del dragón azul, antes incluso de decir nada, Alaric ya adivinó que sus suposiciones habían sido acertadas. Desde luego, si quería realizar una ataque -y con éxito- contra la Reina Madre, contar con la ayuda de la Resistencia podía suponer un aumento de las probabilidades para conseguirlo –aunque fuera mínimo-. Si, Alaric era reacio a ese sentimiento esperanzador. Había aprendido a las malas que si te hacías ilusiones, si te confiabas… luego el golpe de la realidad era más fuerte y doloroso. Muy doloroso… Parte de ese escepticismo se lo dejó caer de una forma poco sutil a Ironscale, haciéndole notar que sin un ejército o los materiales adecuados para armarlos, poco iba a conseguir. ¡Y no era porque despreciara la voluntad de Thareon! Pero debía aceptar la realidad… solo con desearlo no iba a lograr resultados…

Por eso le sorprendió tanto la sonrisilla que exhibió su antiguo capitán. Como si se guardara un as en la manga. ¿Qué le estaba ocultando? Atraído por el fulgor de su mirada, Alaric se encontró imitando a Thareon, inclinándose hacia delante pese a los tirones de su espalda, para escuchar mejor sus palabras. Habló con una voz tan leve como un suspiro, pero la información que contenían tenían la fuerza de un mazazo… tal fue el golpe de efecto que produjo en el broncíneo que se alzó, enmudecido durante unos segundos. ¿De dónde había sacado ese dragón, que supuestamente estaba muerto a los ojos de la sociedad dragonica, por lo que le había dicho, tales aliados? ¿Qué riesgos habría tenido que correr para encontrarse con ellos, y convencerles? ¿Y cómo lo había logrado, cómo los había convencido? ¿Había algo más que Thareon no le había contado, o realmente el descontento de esos dragones era tal como para ofrecer su ayuda al primero que se ofreciera a liderar un levantamiento? Hasta Sombranocturna estaba implicado. Alaric se tensó durante unos segundos al recordar que ciudad gobernaba ese dragón… Deimos, la ciudad natal de… él. ¿Estaría allí escondido?

Sacudió la cabeza, intento alejar el brillo de esos ojos grises de su memoria, obligándose a centrar en la situación que se abría ante él. Si, realmente contaba con una incipiente fuerza latente, a tener en cuenta, pero… con eso no bastaría.

Thareon pareció leer su mente, confirmando sus temores de que pese a eso, la victoria estaba lejos de su alcance…

… fueron sus últimas palabras las que dejaron intrigados a Alaric.


¿A qué se refería?

― ¿Quieres levantar a la ciudad, el centro de poder de la Reina, en contra de ella? ―preguntó, dubitativo. Tal cosa le resultaba inconcebible. El ejército, la inquisición… castigarían con sangre cualquier levantamiento de ese tipo. Pero no se le ocurría otra cosa, ¿o había algo que Thareon aún le ocultaba y estaba situado en Talos? Y eso sin olvidarnos de otro detalle… ― Además, no es por desmerecer tus esfuerzos, pero ¿cómo sabes que esos líderes descontentos te apoyan realmente? Si alguno de ellos te traicionara, y te expusiera ante la Reina Madre, destapando todo esto… las consecuencias serían terribles Thareon… ¿realmente puedes confiar en ellos? ― le preguntó con una mortal seriedad. Después de todo, la traición siempre venía de donde menos te lo esperabas…





¡Gracias gracias gracias gracias! >w<:

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Alaric
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