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So... friends, right? [Priv. Dayron]

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So... friends, right? [Priv. Dayron]

Mensaje por Aldrik el Miér Mar 23 2016, 03:40



Se perdieron entre los árboles, regresando de camino a Talos, y buscaron una entrada entre la baja seguridad que concedía el mal temporal de nieve. Aldrik lo agradeció, sin saber siquiera como podría haberse puesto a discutir con algún guardia en aquellos momentos. Habían pasado demasiadas cosas en un solo día y en aquel momento solo deseaba volver a casa (si podía llamársele a ese sitio eso).

Dayron no se encontraba como para escalar y tomar la vía fácil (como hacía Aldrik siempre a la hora de entrar y salir de la capital sin ser visto), y eso implicó que tuvieron que usar las puertas generales de entrada y salida, aguantando alguna que otra mirada irónica de los soldados humanos que patrullaban la zona. El moreno guió al rubio por las calles, zigzagueando entre las zonas más deplorables de Talos, y cuando llegó a su pequeño refugio, tomó la segunda entrada a la sala abandonada para hacerselo más fácil al rubio.

Accedió a su habitación desde el interior del edificio, subiendo las escaleras hasta la planta de arriba, y fue a colarse por un agujero en la pared,  agradecido por fin de haber llegado a casa vivo.

Dejó que el otro pasara, bloqueando la salida con un mueble viejo cuando ambos estuvieron en el interior, y se quedó callado, consciente de que era la primera vez que le enseñaba aquel sitio.-
Como puedes ver no es mucho pero... mi casa es tu casa. Ponte cómodo dentro de lo que puedas. - No tenía mucho que ofrecer: un colchón viejo, una silla de madera y un par de cajas en la esquina. Dos mantas que desentonaban con el sitio se encontraban cuidadosamente dobladas sobre el colchón, y decidió no hacer mención a ellas, diciendose que se le haría muy difícil explicarle a Dayron como se las había regalado el mismo dragón que lo desafió. - Sientate en el colchón y ahora te miro eso. Tengo las vendas por ahí.

Dió la espalda a Dayron, sacando una caja pequeña de dentro de las otras dos cajas, y se acercó al rubio, tomando asiento frente a éste; abriendo la pequeña caja para mostrar unas cuantas vendas, una petaca de metal, aguja e hilo, algodones y un frasco de mejunge.

Miró a Dayron, sabiendo que no era el mejor botiquín del mundo, pero se dijo que haría el trabajo, o por lo menos, lo calmaría. Desvió la vista hacia la herida, tomando el brazo del contrario con cuidado, y vio la tela en el camino, mordiendose la cara interior de la mejilla. -
Voy a necesitar que te quites la camisa, Day. -Le contestó, tendiendole una de las mantas a su vez para que no tuviera demasiado frío, y le habría dejado protestar, si no fuera porque aquello iba a infectarsele como siguieran así.

Esperó al contrario, preparando mientras uno de los algodones, y abrió la petaca, humedeciendo el algodón para llevarlo después a la herida y limpiarla. -
Te va a escocer, es alcohol bastante fuerte. -Miró al rubio, limpiando la herida a conciencia, y terminó tomando el mejunge del frasco, aplicando algo de éste sobre la piel, asegurandose de que éste penetraba dentro del corte, para ayudar a cerrarlo.- Está hecho a base de hierbas, no es nada raro, no te preocupes. Me los enseñó a hacer una amiga... -Pero de eso ya había pasado bastante tiempo, y las cosas habían cambiado dramáticamente. Se preguntaba que habría pasado de no haber muerto Leena. Tal vez todavía estuviera dando vueltas por la base hablando de potingues y arrancando sonrisas a todos.

El moreno era plenamente consciente de que ahora venía la peor parte, y por ello dudó, terminando por tender la petaca a Dayron, poco dispuesto a aceptar una negativa.-
Bebe de eso. Voy a coserte, lo vas a necesitar.




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Re: So... friends, right? [Priv. Dayron]

Mensaje por Dayron el Miér Abr 13 2016, 19:05

Me dejé llevar por Aldrik, dejé que me guiara por Talos, dejando que sus pasos fueran los míos y que mi rumbo fuera tras el suyo. No estaba en condiciones de pensar por mí mismo, había perdido demasiada sangre y ya empezaba a no distinguir la realidad de lo que el agotamiento me hacía imaginar. En ocasiones, lo veía todo borroso, en otras, distorsionado, pero siempre tenía ese toque cruel que me recordaba que aquello no era un sueño. Los mendigos tirados en los callejones, los tonos severos de los guardias patrullando la ciudad o el bullicio de la gente en las calles más amplias y por lo tanto más transitadas.

Perdí la noción del tiempo, también la de la orientación, por eso cuando me dejé caer sobre el colchón de Aldrik, ya no sabía cómo habíamos llegado hasta allí. Lo observé acercándose a por algo, sintiendo el sudor frío recorrer mi frente y mis músculos tensos, destensarse por segundos. No podía permitir que mi cuerpo fuese invadido por la calma total, porque eso solo significaría una cosa: estaría muerto. A mi mente llegaron resquicios de una situación similar a la que estaba viviendo en esos momentos, solo que habían pequeñas –o no tanto– diferencias: era una dragona quien me había salvado, y era mucho menos fuerte que ahora.

Acaté sus órdenes haciendo uso de mis punzantes energías, las cuales, al hacer un mínimo uso de ellas, ya empezaban a concederme calambrazos, recordándome mi estado. Llevé mis sudadas y embarradas manos hasta los bordes de la camiseta y la deslicé hacia arriba, descubriendo mi torso. No podía decir que el hambre me hubiese hecho perder la forma física, pero sobre los más o menos marcados abdominales, sí existían distintas marcas confeccionadas por otros elementos. Observé de reojo la cicatriz de mi costado, la primera de todas, la que me condenó a ser quién era de por vida. Otros arañazos por el costado contrario y algunas magulladuras en el hombro. Pero de momento, la más importante era la brecha que sangraba en mi brazo.

Mordí con fuerza mi labio inferior cuando noté el primer contacto con el alcohol internándose en la herida, arrasando con toda infección. Entrecerré los ojos y encerré la camiseta arrugada en mi puño izquierdo, haciendo fuerza para tratar de disminuir el dolor. Si pretendía hablar, no me saldrían las palabras, el dolor me lo impedía. Sin embargo, poco a poco, mi cuerpo fue acostumbrándose a él, y en poco tiempo ya podía respirar de forma menos agitada que antes. El olor del mejunje made in Al's alcanzó mi olfato, haciendo revolverse a mi estómago. Era extraño, una combinación de hierbas frescas, según podía oler, y otras casi en su punto de putrefacción. Ese sería el secreto, suponía, o tal vez no. No era experto en medicinas, ni siquiera tenía unos conocimientos decentes sobre ellas; ese era un punto de supervivencia en el que flaqueaba.

No temblé ante su ofrecimiento. Agarré firmemente la petaca y la llevé hasta mis labios, embriagándome con el fuerte sabor de la sustancia. Contuve las ganas de toser, pero era cierto que mi espontáneo acto casi me jugaba devolver la poca comida del día sobre el colchón. En mi rostro quedó plasmada aquella impresión, pero no me achanté, y volví a darle otro trago. Relajé mi brazo, agarrando aún la petaca y teniendo cuidado de no volcarla y así derramarla. Miré a Aldrik a los ojos, y hablé con la voz ronca: —Confío en que seas buena enfermera, aprecio mi brazo. En especial ese, es mi hábil. —Y combiné una mirada desafiante con una sonrisa de complicidad.






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Re: So... friends, right? [Priv. Dayron]

Mensaje por Aldrik el Jue Abr 21 2016, 13:28

-Day esper... -No le dio tiempo a reaccionar, y su expresión varió de una sorprendida a una incrédula, porque si bien le parecía bien que Dayron estuviera algo ido por el alcohol cuando le cosiera, acababa de meterse media petaca de absenta sin siquiera pestañear. Se quedó mirandolo, asimilando que iba a acabar fuera de si como siguiera así, y llevó la mano a su frente, apartandole algún que otro cabello rubio al hacerlo. - Estás loco, de verdad que lo estás. -Negó, algo divertido por toda la situación, y quemó la aguja sobre una vela, para desinfectarla, sin dar muchas más explicaciones.

Se acercó al corte, apoyando el brazo ajeno sobre sus piernas para acceder al problema más cercano al hombro, y miró a Day unos segundos antes de comenzar.-
No te muevas, termino pronto. -Introdujo la aguja en la piel, comenzando a cerrar la herida despacio, de lado a lado del corte, y trató de hacer los puntos lo más ordenados posible. Tuvo alguna que otra complucación, cerrando los lados de la herida donde el corte era más amplio, y le tendió a Day la almohada, en el caso de que quisiera apretarla con la mano. Realizó un par de puntos más, antes de terminar, y cortó el hilo, realizando un nudo pequeño que lo aguantaría todo en el sitio hasta que estuviera listo para quitárselos.

-
Si eso no te vale de buena enfermera no se que te va a valer. -Medio rió, quitándole la petaca antes de que se le fuera de las manos, y le dio un trago el mismo, asimilando todo lo que acababa de pasar aquella mañana. Cuando salió por la ventana horas antes, lo había hecho con la intención de cazar unas cuantas cosas comer y volverse, y en su lugar se había encontrado con el rubio de báculo, con un puñado de salvajes y una pelea que por poco no los convierte a ambos en comida. Maldita sea.

-
Te debo una. -Mencionó al final, girando la vista hacia el contrario, y le devolvió la petaca como si nada, frotándose los ojos un tanto, cerca de soltar una carcajada. - Joder, casi nos matan. Mira que me he imaginado 1000 maneras de morir, pero "devorado" no es una que se me haya pasado por la cabeza.

Se quedó cerca del rubio, tranquilo, sin intención de moverse en demasía del colchón, cómodo, y vio el estado de su brazo, y el propio estado de Dayron, quien pronto andaría haciendo eses por la capital. -Sientete libre de quedarte esta noche si quieres. El colchón no es enorme pero bastará...

Sacudió la cabeza. No debió haber copiado al contrario en lo que respectaba a beber. Uno borracho era suficiente, o eso había creído siempre. Desvió la vista de nuevo hacia Day, encontrandose como estaban sentados en la cama, con sus hombros vagamente rozándose (aquel que Day tenía sano), y por algún motivo lo miró de verdad por primera vez, concediendo que tenía ojos bonitos y era... ¿atractivo? Si. Pero ay no. No podía ponerse a pensar en esas cosas. Aldrik empezaba a maldecir encontrarse con tantos ojos bonitos a lo largo de su vida. Con un par de ojos cabrones, de la mano de quien lo desafió, creía tener suficiente... pero, bueno. Ahí estaba Day.




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Re: So... friends, right? [Priv. Dayron]

Mensaje por Dayron el Jue Abr 28 2016, 21:51

No dio apenas tiempo a que pudiera detenerme. El licor había arrasado con mi garganta, dejándola reseca y ardiente, quemándome el pecho y haciéndome cerrar los ojos con fuerza. Tuve que tragar aire para aliviar el calor, pero no sirvió de mucho. Aquello fue suficiente para no sentir todo lo que la intervención podría haberme hecho sentir. Lo que priorizaba en mi cuerpo en aquellos momentos era asimilar la monumental cantidad de alcohol que acababa de ingerir. Me sentía algo distinto, y casi me mareé cuando pasaron varios segundos, pero sabía que a pesar de todo era muy pronto aún para que la sustancia se hubiera hecho con el control de mi cuerpo. Negué con la cabeza cuando soltó el comentario de la enfermera y no pude evitar una discreta carcajada. —Tendré que conformarme. —Pero lo cierto es que irónicamente, sin su ayuda, ahora mismo estaría desangrándome sobre la nieve.

¿Por qué en tan poco tiempo había estado a punto de morir tantas veces? No lo tenía muy claro, pero no le parecía gracioso el destino. Si con aquello pretendía decirme algo, que fuera al grano, estaba cansado de seguir reuniendo cicatrices con nombre y momentos. Aunque si así conseguía conocer a más gente como Aldrik, estaría dispuesto a demacrar mi cuerpo entero. Una cicatriz por una esperanza, no sonaba exageradamente mal, podría acostumbrarme.

Y no solo devorados… Sino devorados por hombres caníbales. —Me sentí en la necesidad de recordárselo. Era cómico, al menos para mí. Eso, o ya no era capaz de tomarme nada en serio pasado el caos. Tal vez mi mente se había hecho a la idea de que cualquier forma, por cruel y sádica que pareciese, podía hacerse real bajo el Régimen de la reina. —Supongo que eso significa que somos carne de cañón. —Bromeé, con la voz un poco apagada por la pérdida de tanta sangre y por el uso de la petaca, que ahora se llevaba a los labios el desafiado. —Tomémoslo como un cumplido de la naturaleza si no queremos volvernos locos.

Al cerrar los ojos, se repetía la misma imagen en mi cabeza. Aquel hombre ardiendo en la hoguera, la sangre corrompiendo la nieve blanca y los cuerpos sin vida de las bestias humanas que se habían lanzado contra nosotros. No me había quedado elección alguna, tendría que dejarlo estar, porque torturándome mentalmente no conseguiría redimirme. Me sumergía inconscientemente en mis recuerdos, robándome toda salvación espiritual posible a mí mismo.

Mis ojos se encontraron con los de Aldrik, que me penetraba con la mirada. Sin embargo, sentí una extraña sensación en el pecho, algo que me hizo desviar la mirada rápidamente, casi por instinto. Fruncí el ceño confundido. ¿Qué acababa de pasar? Había sido distinto, algo más fuerte que nuestra conversación junto al fuego, que aquella flecha que me salvó de morir estrangulado. Era el alcohol, tenía que serlo. Mi visión cada vez se volvía más borrosa, pero la presión continuaba en mi estómago. Nunca había sentido nada parecido, y si estaba confundiendo mis propios sentimientos, tendría que saberlo tarde o temprano. Volví a elevar la mirada hasta toparme de nuevo con él y experimenté cómo mi corazón se encogía en un puño. Hasta hacerse pequeño. Muy, muy pequeño.






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Re: So... friends, right? [Priv. Dayron]

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