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In the night, in solitude, in his eyes [Aldrik]

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In the night, in solitude, in his eyes [Aldrik]

Mensaje por Letyko el Sáb Mar 19 2016, 04:15


Si los fantasmas que acosaban a Let eran fuertes... estos habían crecido desde que los últimos acontecimientos en su vida lo cambiasen todo. El inquisidor había buscado la soledad, el apartarse de todo aquello que le había sumido en un estado de confusión, pero no lo logró, se había cruzado con otro heartless... el encuentro solo le dejó más tocado y no logró relajarse. Pero no todo acababa allí, su vida había estado llena de constantes bajadas al sótano, de contemplar el cuadro que había destapado durante horas e incluso su esclavo había sufrido algunos gritos sin razón aparente. ¿Cómo explicar algo que no comprendía? era imposible, no tenía con quien hablarlo, sus amigos eran escasos, al menos aquellos en los que podía confiar de verdad.

Todo ello se vio acrecentado por la visita nocturna de Aldrik, no se había recuperado de aquella noche cuando lo recibió, y por la Reina que aquella noche su confusión alcanzó las cotas más altas, pues nada tuvo sentido. Le había instado a matarlo pero el desafiado solo se contuvo de clavar la daga, le curó como pidió el dragón y el cruce de miradas fue demasiado cálido, conocido... como si volviera a revivir una vida que ya no tenía. No lo superó muy bien el dragón, se sumió más en sus asuntos, en el trabajo, apenas tomándose tiempo para pensar en ello, o regresar abajo, queriendo acabar con todo de una maldita vez. Se podría decir que salió de su casa tas contemplarle dormir, queriendo perderse en el firmamento pero no encontró ese consuelo, esa libertad y relajar su mente.

El de ojos violeta tardaba en regresar a casa muchas noches, prefería ir a la taberna y tomar alguna botella de vino... o varias... aquella noche no era distinta, se encontraba bebiendo y recordando todos los episodios raros de su vida los últimos meses. Cada vez que sentía que nada tenía sentido pedía otra botella, no daba tregua al licor y dinero tenía de sobra para pagar, para darse a ello y dejar que nublase sus sentidos. El caso es que acabó con demasiadas botellas y borracho, algo peligroso, pues no era capaz de controlarse cuando estaba borracho, sus instintos salían y nadie podía dominarle en ese estado. Pagó una última botella y salió de allí, tambaleándose por las calles, con la botella en la mano y sin rumbo fijo.

Le estaba dando más vueltas a la cabeza ahora que el alcohol era presa de todo... y por desgracia acudió su nombre, el de Aldrik, logrando que se enfureciese el dragón hasta el punto de ir directo a su agujero. Le costó llegar, pues la calle a veces le parecía moverse, incluso necesitaba apoyarse en las paredes a su alrededor cuando sentía el suelo temblar. Sus sentidos no estaban en su mejor momento, no discernía muy bien algunas cosas pero si que tenía claro que iba a verle, acabando en la calle bajo esa ventana, relamiéndose y acudiendo a él el sabor del vino. Se ajustó la ropa pues sabía que iba a costarle llegar hasta arriba en su estado, sin perder la botella, aún quedaba contenido.

Fue tomando impulso en unas cajas que colocó como pudo, casi perdiendo pie en un momento, pero lo logró, colándose en el agujero de ese desafiado. Le sorprendió no hacer demasiado ruido, sonriendo y alzando la mano en señal de victoria, para luego llevarse el dedo a los labios y reclamar silencio. Luego echó un vistazo hasta verlo en la cama y se preguntó porqué narices pedía silencio cuando quería matarlo, dejarle claras las cosas. Caminó trastabillando un poco hasta despertarlo de sopetón, seguramente le había sentido, pero quería tenerle cara a cara y nada más verle a los ojos se enfureció más, logrando que su rostro se enrojeciese más de lo que estaba.

Le levantó para ponerlo de pie y se mordió el labio con fuerza preparando el puño para descargarlo contra su cara, pero nunca llegó el golpe. En su lugar pasó la mano por su propio rostro y se rió, lanzando la botella contra una pared en señal de frustración. Le encaró y abrió la boca para hablar, su voz era algo pastosa, se trababa un poco incluso con algunas palabras pero hizo el esfuerzo de que se le entendiese -Es todo tu culpa... maldito humano- le acusó, señalándolo sin miramientos y se acercó más hasta arrinconarlo contra la pared, sabiendo que quizá le alterase, por la cercanía y la violencia, más borracho como estaba. -No puedes mirarme así... es injussssto y deberrria matarrte- habló contra sus labios, rozando estos con los propios y llevando las manos a sus caderas, con el corazón algo alterado por todo. -Estásssss muerrrta... Nafertari... ¿por qué tu? no tiene sentido...- dijo, besándolo de forma furtiva antes de apartarse y darle la espalda.

Buscó dar un trago a la botella pero encontró la mano vacía, riéndose más porque había tirado esta sin querer hacerlo, en un arrebato. Se llevó las manos a la cabeza, las hundió en el pelo y gruñó, cambiando de actitud completamente, girándose de forma brusca para mirarlo y notando como se iba a caer pese a no ser cierto, retrocediendo hasta apoyarse contra la pared. -Vas por ahí mirándome con esos ojos como si tuvieras derecho... tú que no eres ni la mitad de lo que ella fue... y osas desquiciarrrrrme a mi- dijo señalándose a si mismo, con la voz más pastosa si cabía, sacudiendo la cabeza para no trabarse cuando retomase su discurso. -Te doy la oportunidad de matarme y tu me currrras como ssssi nada- se río de forma amarga, dejándose caer en la pared hasta estar sentado, con las rodillas flexionadas y las manos en su pelo, revolviéndose este con violencia. -¡ELLA ESTÁ MUERTA! ¡NO MERECES MIRAR ASÍ!- le gritó, mirándole desde esa posición, sabiendo que no entendería nada, notando los ojos vidriosos, hundiendo la cabeza entre las rodillas.
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Re: In the night, in solitude, in his eyes [Aldrik]

Mensaje por Aldrik el Sáb Mar 19 2016, 19:37

Se encontraba durmiendo, encogido en el duro colchón, hecho un ovillo en las mantas. Le habría gustado decir que no las necesitaba, pero lo cierto es que conseguía dormir desde que las tenía, o por lo menos, lograban reconfortarle y dejarle desconectar un rato como no lo había hecho en mucho tiempo. Tenía el cabello deshecho sobre el colchón, las sombras proyectándose contra su rostro calmado, ajeno a lo que pasaba a su alrededor. Llevaba unos meses más tranquilos, creyendo que de alguna manera había dejado atrás las pesadillas, pero siempre volvían igual de agresivas, empezando siempre de la misma manera, sin necesariamente llegar hasta el final para que Aldrik se levantara con la respiración acelerada, alterado por ellas. El moreno no podía controlarlas en aquel estado, no podía encerrar a los demonios en las profundidades de su cabeza. Sin quererlo, se vio inmerso en ellas de nuevo, sabiéndoselas ya de memoria hasta si eran interrumpidas por la mitad…

Sueño:
Esa vez corría a través de los bosques, mucho más joven, doce años, agachándose al ver varias ramas en su camino. El sol brillaba en lo alto, filtrándose entre las hojas de los árboles y Gwend se perdía, pequeña como era, persiguiendo a sus dos hermanos mayores. Aldrik saltó dentro de un arroyo, salpicando alrededor y se giró de improvisto, con los ojos iluminados, riendo, conforme su hermana se apresuró tras de él. Ésta tenía el cabello oscuro, tan moreno como el de Aldrik, mas sus ojos no eran azules, eran castaños y brillantes; además de estar golpeados por la experiencia y la falta de inocencia que por aquel entonces el moreno aun tenía.

-
¡Aldrik, espera! – Había urgencia en su voz, pero el menor no hizo caso, todavía perdiéndose entre los árboles. Se giró apenas hacia la mayor, jugando todavía, y saltó dentro de unas zarzas, raspándose pero quedándose callado, cubriéndose los labios con las manos. Ni siquiera era hora de volver a casa e Ivanna ya quería arrastrarlos a ambos de vuelta, a él y a Gwend. Esperó, largo y tendido, imaginando que le encontraría, pero salió del arbusto al notar el repentino silencio que se había hecho en el bosque, sin entenderlo exactamente.

Los pájaros salieron disparados en bandada hacia el cielo.-
¿Vanna? –Miró alrededor, cerrando las manos en puños, encontrándose con quien había sido su madre. No reconoció su rostro, deformado por el fuego como estaba, y dio un paso atrás conforme le comenzó a hablar. Que se lo pensara de nuevo. Que era peligroso. Que nada le deparaba en Talos. Que debía volver a casa


Pero no pudo terminar el sueño. Notaba ya la tensión contra el pecho, alguna lágrima en la comisura de los ojos, dormido, a la espera de que sucediera lo de siempre. No podía verlos así otra vez, no quería verlos así otra vez. ¿Por qué siempre llegaba tarde? ¿Porqué…? ¿Por qué tenían que…?

Un tirón brusco le sacó de la cama entonces, despertándole, y terminó de acelerársele la respiración, abriendo los ojos de improvisto, para encontrarse con la figura de Letyko, aun sin poder procesarla. Se asustó, reflejándose ese miedo como un libro abierto en sus ojos claros, e hizo ademán de cubrirse, consciente del puño alzando del contrario. No sabía aun que quería, desorientado todavía como para moverse, y tuvo que controlar el ritmo acelerado de su propio corazón, en el pecho del otro, pero terriblemente cerca a la vez. No sabía si seguía soñando. No sabía si aquello era una terrible coincidencia.

Esperó el golpe, notando la ansiedad acechándole ya por la violencia con la que le despertó, y se atropelló con las palabras cuando estalló en acusaciones, con la voz pastosa, sin entender nada, solo sabiendo que el puñetazo nunca llegó. No comprendió porque no lo hizo, viéndose muerto en tan solo un instante, pero tampoco importó, llevándolo contra la pared, y arrancándole con esa repentina avidez: un dejavú que terminó de culminarse al verse atrapado por la pared y el cuerpo ajeno. Comprendió que estaba despierto, comenzando a procesar con rapidez lo que pasaba, y trató de entender las palabras del otro, sintiendolas demasiado pasionales para ser suyas. Eran inconclusas, sin lograr que el moreno entendiera nada, pero más allá de ello, haciéndole dudar siquiera de que fueran dichas de manera consciente… Bingo. Lo miró, dándose cuenta una vez todas las piezas empezaron a encajar en el puzle y supo que no estaba sobrio. Nada de nada.

Jamás en la vida habría imaginado ver al dragón así, y le intimidó, sabiéndole inestable, aun cuando le rozó los labios de improvisto, robándole ese beso que no supo ni contestar, y que sin embargó azotó a Aldrik con tanta violencia. Encontró el contacto suave, erizándosele el vello de la nuca y respondió al segundo sin pensarlo demasiado, alterado como estaba el dragón de golpe.

Éste cerró  las manos en sus caderas, preguntándose Aldrik si es que iba con intención de arrastrarle a la cama, de nuevo, pero descartó esa idea una vez se detuvo, aprisionándole sin hacer nada más, solo hablarle. El humano no se movió nada, aguantándole la mirada, sin entenderle, queriendo apartar la vista cuando le dijo que no le mirara así y las dudas le acosaron, haciéndoselo difícil, porque de por si todo era difícil alrededor de él últimamente… ¿Qué no le mirara cómo? ¿Muerta? ¿Quien? ¿Nafertari…?

-
No… -Tragó saliva.-  ¿Let? -Alzó una de las manos, apartando las contrarias de sus caderas, y temió que se pusiera violento, por lo menos hasta cerrar la mano en una de sus muñecas, y parpadear súbitamente, sintiendo de alguna manera que Letyko no le haría daño, al menos no hoy, sin saber por qué sabía esto. Aldrik solo lo sabía, y se fió de ello. En ocasiones casi sentía que podía prever acciones antes de que el dragón las hiciera siquiera, y aquellas alturas no sabía si era bueno o malo precisamente. – Letyko… estás ebrio. No entiendo nada.-le apartó del todo, reclamando espacio del contrario, fuera o no posible, y le encaró. –No sé de qué me estás hablando.

No consiguió que reaccionara, y el desafiado no le insistió, menos aun cuando el dragón se terminó de apartar de golpe, dando con la pared de enfrente, a tres metros de distancia. No sabía que quería, hablándole de alguien, pero más allá de ello echándole en cara que le mirara, como si el humano pudiera arrancarse los ojos, como si fuera culpa suya que el dragón los viera tanto, como si no le hubiera desafiado él antes. Aldrik se mantuvo contra la pared, notando ya de por si una presión en el pecho, una debilidad, una impotencia, y odió al dragón por ir a verle, por besarle cuando últimamente eso le afectaba tanto. Le dolió, casi forzándose a presionar la cicatriz de manera inconsciente sobre la ropa, y se quedó donde estaba, aun cuando el dragón se dejó caer al suelo, y pudo ver los ojos vidriosos de él, sin recordar haberle visto nunca antes en ese extremo. Aldrik se sentía demasiado sobrio como para entender nada. Eso seguro.

-
No sé quien es ella. Tampoco entiendo porqué me cuentas esto. –Le contestó, sintiéndose en control dado su estado, por una vez, acercándose, para ponerse al mismo nivel de este. Apartó los cristales de la botella rota, cortándose en el proceso, y se llevó el indice a los labios, antes de mirar al otro, con el rostro en sus rodillas. Se le antojó frágil, sin saber porqué, sabiendo que podría estar testandole, jugando, provocándole, pero se quedó donde estaba, alargándo una de las manos con indecisión. Le acarició el pelo, apartándole las manos de éste despacio, al ver que tiraba de él, y las sostuvo en las propias, sin apretar. No podría hacerle entrar en razón tal y como estaba, y tan solo trató de recordar algún otro momento en el que había tenido que tratar con alguien en su misma condición. En el Poisonclaw, por ejemplo.




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Re: In the night, in solitude, in his eyes [Aldrik]

Mensaje por Letyko el Sáb Mar 26 2016, 19:14

Mil imágenes que pasaban por su cabeza en esos momentos, sin poder controlarse en absoluto, desatado y desinhibido como estaba a consecuencia del alcohol. El dragón hubiera seguido besando al humano, porque este accedió a ello, pero no podía hacerlo, estaba enfadado con él por mirarle así, por tener los condenados ojos de aquella dragona en otro color. No era momento de pensar en aquello, en dejarse llevar por un impulso irracional... pese a que todo su ser le pidiese aquello, que no pensase por una vez, que hiciese aquello que realmente quería hacer. Por otra parte ni siquiera el dragón sabía que demonios quería hacer, besarle si, pegarle también, arrancarle los ojos e incluso ponerlo de espaldas y poseerle, todo demasiado diferente, chocando todas las ideas que se le ocurrían entre sí... la verdad es que agradecía no estar del todo lúcido pues si así fuese puede que no estuviese allí esa noche.

El humano sabía que estaba ebrio, lo manifestó y alegó no saber de que narices hablaba el inquisidor, cosa que quiso reprenderle, hasta que en su mente algo dijo que era imposible que supiese de quien hablaba. -Menuda cosssa, esssstoy ebrio- lo exageró un poco, como todo lo que estaba haciendo aquella noche, la verdad. -¡Y me da igual que no sssepas de que te hablo!- puede que sonase violento, pero no se paró a pensar en el tono ni en que decía exactamente, puede que se estuviese confundiendo, a saber... pero tenía que decirle algo, tenía que dejarle claro que estaba hablando con él pese a que nada tuviese sentido en su mente.

Captó al humano cerca, muy cerca, el olor de este, su presencia en general... ¿qué estaba haciendo allí realmente? había sido un estúpido, desde el instante en que decidió beber sin control hasta el momento en que escaló hacia su agujero. El humano no podía saber nada, no lo iba a entender, se lo estaba dejando claro, muy claro. ¿Por qué le estaba diciendo todas esas cosas? quizá porque en toda su vida era la primera vez que el pasado le golpeaba con verdadera fuerza, la primera vez en mucho tiempo que unos ojos lograban despertar en él algo... la primera vez que se sentía tan frágil y no sabía como manejar la situación. Hubiese querido irse, tal como le instaba su sentido común, ese al que volvía a ignorar para elevar el rostro tras su caricias y encontrarse con el humano. Captó el aroma de la sangre y llevó la mano del chico a sus labios para lamer la sangre, limpiar la herida antes de volver a mirarle a los ojos.

El dragón se levantó, otra vez, casi perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo, por fortuna era ágil, lo bastante como para hacer de una situación embarazosa algo elegante. Tiró del humano de nuevo para mirarle a los ojos, sosteniendo a este a la par que su mirada -No puedo olvidarrrr essso prrreciosssos ojosss- el heartless notarí el alcohol en su aliento, pero seguro que eran sus ojos violetas, empañados por esa cristalina capa que amenazaba con romper, lo que estaría mirando. -Añosss sssin verrr unosss ojosss como esssosss- quizá la forma de hablar no fuese la mejor, y que estuviese ignorando las preguntas del humano para seguir desconcertándolo no ayudase, pero tenía que liberarse de aquello, por alguna razón si no lo dejaba salir no podría marcharse.

El dragón llevó la mano al rostro de Aldrik, acarició su mejilla con una delicadeza impropia del mismo, acercándose a sus labios peligrosamente. -Amasss a alguien con tal intensssidad que deja una huella en ti que tarrrrdassss en borrrrrar- rozó al final sus labios, deslizando la mano a su nuca y clavando sus ojos en los azules. -Teniasss que tenerrrr ssssusss ojosss...- fue todo lo que pudo decir, antes de besarle de una forma muy distinta, poniendo en ello el cariño que jamás había consentido, sabiendo que no podría volver a mirar a ese humano después de aquello. Pero era cierto que no se dominaba, que estaba actuando de forma visceral, separando sus labios para notar como sus ojos ya no estaban vidriosos... no, porque las lágrimas ya caían por su rostro.
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Re: In the night, in solitude, in his eyes [Aldrik]

Mensaje por Aldrik el Dom Mar 27 2016, 00:42

No sabía si estaba en posición de hablar con él ahora. No después de los días que llevaba, de toda la indecisión, y del hecho de que quería olvidarse de Letyko. Lo último que necesitaba es tener al dragón entrando en su casa a cualquier hora de la noche, desvelándolo, y asustándolo como lo había hecho, hasta si éste no estaba en posición de darse cuenta. El humano no sabía que hacer al respecto. No sabía como tratar con él en esas circunstancias, y le dolía la cabeza desde hacía unos cuantos días. Un bombeo incesante que le asentaba un pitido en la sien. Pese a ello, Aldrik trató de no darle importancia, incapaz de dejar al dragón de cualquier manera viendo el estado en el que se encontraba, y siguió sentado a su lado, escuchando sus ocurrencias, y terminando por negar. Estaba ebrio si. Ebrio se quedaba corto, pero el moreno no ahondaría.

-
Deberías volver a casa y dormir, Let. - Le dijo al final, cansado, acariciándole aun el pelo, buscando calmarle más que cualquier otra cosa, y no quiso entender nada de lo que había dicho hasta ahora, diciéndose que tal vez fuera mejor así y no perdirle explicaciones.

El moreno se encontraba frágil desde que le visitó la última vez, había repasado todo lo ocurrido en su cabeza innumerables veces, y aun se preguntaba porqué había ido, por qué ir a pedirle explicaciones por el sexo que tuvieron si no se podía discutir con él. Dijera lo que dijera el desafiado, el dragón evitó contestarle, o recurrió a la vía fácil de palabras hirientes y evasivas.

Aldrik debería haberlo sabido. ¿Porqué se empeñaba en seguir siendo amable y ayudarle entonces? Era ciertamente masoquista su manera de actuar, pero le dio igual, y siguió pasando los dedos por el cabello ajeno, hasta que el de ojos violetas tomó su otra mano y limpió la sangre con los labios, desconcertándole. El humano lo miró en silencio, sin saber que decir a ello, y no dijo nada, a punto de preguntarle si quería agua con limón o algo para que se le fuera pasando lo que llevaba encima. Fue  a alejarse, despegando los labios, cuando lo oyó entonces, y se quedó callado, porque el contrario comenzó a hablar otra vez, tratando de explicarse, cuando Aldrik no quería oírle, y una vez ató cabos despacio entendió porqué.

Ella. Tanta obsesión con ella. ¿Y quien era? Estaba claro que quien fuera no era él, y Letyko no paraba de mencionarla, hacía referencia a sus ojos, unos ojos que al parecer Aldrik tenía... No. Aldrik no los tenía. Aldrik "se los había quitado a ella", y "no merecía mirar así", porque él era humano, él no era nada en comparación con aquellos seres, con muchos más años a sus espaldas, y experiencia y resistencia... El desafiado se sentía más y más insignificante a medida que el dragón hablaba, pero no dijo nada a ello, reconociendo de nuevo, el conflicto de emociones en su pecho. Rabia. Impotencia. Dolor. Celos, tal vez.

Darse cuenta de ese último detalle, le afectó, luchando por recomponerse a si mismo despacio, diciendose que estaba borracho, que decía estupideces; pero le habían enseñado que el ebrio era siempre sincero, y Aldrik lo creía. Saber los verdaderos motivos del dragón para desafiarlo, junto con las sospechas que le quedaban ahora confirmadas lo hundieron despacito, y no contestó, dejando ir el cabello del dragón entonces. ¿A quién había querido engañar?

Notó la mano ajena en la mejilla, con esa realización, la realización de que el poco interés del dragón en él se veía reducido a una mujer seguramente muerta, y cerró los ojos, aguantando, al contrario que el otro. -
Estamos perdiendo el tiempo con esto. -Le contestó entonces, tratando de apartar despacio la mano ajena, pero no le dejó, y notó el roce de los labios ajenos, amargo, por mucho que supiera que era más real que los anteriores, al menos, sabía que el dragón lo sentía más. Pero, ¿le besaba a él, o la besaba a ella? La realidad es que no lo sentía suyo, pese a que Aldrik lo correspondiera, sin resistencia, notando una presión fuerte en el pecho producto de la realización de los hechos.

Se apartó, cubriéndose el rostro con las manos entonces, y evitó mirarle, tras darse cuenta del problema allí. No debería importarle lo más mínimo ese dragón. Debería centrarse únicamente en el reto y en lo que tenía por delante, pero este tenía que estar jugando siempre, y tenía que meter los dedos en la llaga, y tenía que terminar de estropear más las cosas porque no lo estaban ya bastante mal de por si, no. El dragón no podía limitarse a hacer su parte, tenía que asegurarse de presionar, darle suficientes esperanzas como para creer que tenía alguna remota posibilidad, ¿de que? de que le quisiera.

Se frotó los ojos, incorporándose, y sacó un tarro pequeño, llenándolo de agua y echandole algo de limón antes de volver con el otro y dejarselo ahí. Lo miró en silencio, haciendo una pausa y miró la ventana, sin saber que hora sería. -
¿Cuanto has bebido?




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Re: In the night, in solitude, in his eyes [Aldrik]

Mensaje por Letyko el Dom Mar 27 2016, 01:32

¿Dormir? eso sería sencillo si el dragón pudiese conciliar el jodido sueño más de dos horas, porque despertaba en la noche sin saber que narices pasaba por su mente, que le atormentaba tanto como para perturbar su descanso. Pero eso el heartless no lo sabía, no era consciente de las noches en que Letyko había deseado poder caer en la cama inconsciente y despertar al alba como si la noche hubiese sido un sueño, como tampoco sabía que Nafertari, pese a ser cosa de su pasado, estaba presente de nuevo en ese chico, en su forma de mirar y su furia, en como lograba preguntarse si era posible aquello. Porque para el dragón nunca había sido posible comparar a un dragón con un humano, eran inferiores, muy inferiores a la grandeza de la Reina y sus hijos.

Desde que viera una parte del humano que no conocía y comprendía nada fue lo mismo, se centró en olvidar, si, pero ni todo el alcohol de Talos, ni las noches de pasión que había tenido le habían valido de nada. Todo cayó en saco roto por así decirlo, cada experiencia en la que quiso centrarse para olvidar le llevaba más al humano, a ese maldito chico sin corazón y que mostraba preocupación por un ser despreciable como era el inquisidor. Pero admitir aquello sería ir en contra de todo lo que pensaba, de su proceder, pues no era concebible... y lo peor no es solo que la viese a ella, su reflejo en el humano, sino que le necesitaba de una forma bastante personal, resultaba a veces como un bálsamo, uno que le reconstituía de forma que nadie comprendería.

El dragón supo que el humano le apartaba la mano, que lo intentaba, y no era para menos, estaba siendo un capullo, hablando de un fantasma, uno al que tenía olvidado... el mayor temor del dragón no residía en que la viera a ella en sus ojos en ciertas ocasiones, sino en lo que eso significaba realmente. Y pocas cosas provocaban temor en un ser que se había expuesto a todo, incluso al fuego más abrasador de una falsa diosa elemental... pero que pudiera sentir algo parecido a lo que sintió por ella en Aldrik... que lo hubiese visto como la vio a ella en el pozo aquella mañana... asustaría a cualquiera. Let jamás admitiría que eso le volviera a suceder, ¿amor? pamplinas, una absurdez tan grande como los elementales... el dragón no tenía corazón, lo enterró en una cueva, en lo más profundo de esta, de forma que jamás lo encontrase.

El beso le supo a poco, y no supo a quien se lo daba ya, si al espectro o en cambio a Aldrik... si, no paraba de hablar de ella, porque si tan solo supiera el chico quien había sido... como había tocado su alma los años en que compartió su vida con ella... quizá entendiese la grandeza de su recuerdo, y la razón que le llevó a olvidarla. Cuando se apartó del chico se dio cuenta que no le miraba, y también supo que esas lágrimas no debían verse, se las secó con presteza y no quiso hacer hincapié en ningún gesto más, intentando hablar sin éxito, quebrado, muy quebrado... Quizá si lo estaba perdiendo, puede que fuese más sencillo de lo que creía, que solo estuviese imaginando cosas, ¿no? porque podía pasarle incluso a los mejores.

Tomó el recipiente y bebió, sabiendo que el agua corrió por su cuello, por su pecho, pues lo hizo con avaricia, dejando el cacharro caer. ¿Como podía ser posible que le sucediese eso a un ser tan poderoso?, le rechazaba el humano, lo notaba, pero no podía ser claro con este, no cuando ni siquiera él mismo lo sabía. Ella estaba ahí, pero no era ella, era él, Aldrik... y se llevó las manos a la cabeza, sin poder contenerse por más tiempo. Volvió a notar alguna lágrima caer y avanzó a trompicones, abrazando al chico por la espalda y apoyando la barbilla en su hombro -Essssta muerrrta...- se aferró a él de forma inconsciente, notándose muy vulnerable. -Pero tú... no puedesss no... no eresss como ella... no puedesss hacer que me obssssesione asssí- no, era injusto, no me podía provocar esa sensación... no podía estar como estaba en su agujero.

Se apartó lentamente, tambaleándose hasta el colchón, dejándose caer, sintiendo la opresión constante en su pecho, arañando el colchón, con la cabeza gacha... pero sobretodo con las mejillas húmedas, queriendo cortar todas esas emociones de golpe. A saber que haría, porque aquella noche sin duda Aldrik no entendería nada, no cuando ni Letyko era capaz de aclarar lo que estaba sintiendo desde hacía semanas.
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Re: In the night, in solitude, in his eyes [Aldrik]

Mensaje por Aldrik el Mar Mar 29 2016, 05:19

Aquella noche era una maldita locura, realmente tenía ganas de mandar todo a la mierda, marcharse de allí y buscarse una casa nueva, una vida nueva y una identidad nueva. Joder, si Aldrik pudiera, se cambiaba la cara, y se perdía por Talos, a trabajar de orfebre o a saber que. Llevaba años luchando por un poco de paz, y saber lo cerca que había estado a obtenerla si no fuera por ese dragón lo sacaba de si.

Era un cúmulo de emociones ahora mismo, uno tan grande que sentía que iba a estallar, estallaría, y se convertiría en un vacío gigantesco durante los próximos 3 años. Se llevó las manos al rostro, obligándose a si mismo a calmarse, y la brisa que entraba por la ventana lo acunó a penas, permitiéndole tomar aire frío, limpio, que le llenó los pulmones. ¿Porqué no podía haber nacido en otro sitio? Isaur. Edén. No, Eneas, donde no habían putos dragones y todo el mundo pasaba de todo. Era un sitio precioso para vivir, una verdadera joya.

Los brazos del otro lo cogieron desprevenido, haciendole sentir pequeño de improvisto, y se dejó, en silencio, escuchándole, leyendo entre líneas cuando el contrario habló finalmente. Le golpeó la sorpresa, y después la incredulidad; porque si lo que estaba diciendo era cierto... no le entraba en la cabeza. Se giró apenas, observando al otro irse para tumbarse sobre el colchón, y no hizo ademán de seguirlo, apoyando en su lugar la cabeza en la pared.

No quería ni imaginar cuanto había tenido que beber el otro para llegar a ese punto, casi peor que el de los alcohólicos con los que había tratado Aldrik en el Poisonclaw, no quería ni pensar a que nivel tendría que haber llegado como para aceptar la idea de caer de esa manera y destrozar su cuidada imagen delante de alguien como él, que no era ni un dragón.

El moreno le dejó estar, apoyándose en el alféizar de la ventana, y terminó por mirar al suelo, contando distraídamente las pequeñas grietas desperdigadas aquí y allá por el pavimento.  Quiso asimilar la breve conversación, por caótica que fuera, odiando su pequeño y robado corazón, por llenarse de esperanza estúpida, y cerró los ojos, sin verse capaz de apagarla. De haber estado sobrio, no creía que Letyko le hubiera llegado a confesar lo que había dicho sin querer. Aldrik iba a necesitar darse unas semanas después de eso. Unas semanas largas para pensar largo y tendido, y estaba seguro de que el dragón las agradecería igual, si no era por indecisión, por vergüenza. Vergüenza ante la manera en la que acababa de presentarse en casa de su desafiado, y el como a ojos prácticos se había humillado delante de éste.

El humano tenía la cabeza y el corazón cansado, más allá de lo que habría creído posible, y fue por ello, que sin decírselo al otro, tomó la sana y sensata decisión de impedir que su vida volviera a hundirse tanto en el fango como para llegar a ese punto.

Las cosas no podían ir a peor ya. Tendría que caer un meteorito, o ejecutar a toda La Resistencia, por lo menos para que esto fuera así. La pregunta ahora era, si el humano sería capaz de llevar esa doble vida que pese a ser horrorosamente hipócrita deseaba hasta los huesos. Si no lo entendía ni él, no esperaba que lo entendiera nadie.

Caminó hacia la cama, cubriendo al otro con una de las mantas, cuando lo supo dormido, y lo observó unos instantes, diciéndose que la resaca que tuviera al día siguiente lo iba a matar. Le apartó el cabello del rostro, tomando la otra manta, y se alejó caminando hacia la otra punta del cuarto, en una de las esquinas, para hacerse un ovillo allí, y dormir, dormir de verdad. Estaba cansado, mucho, y no le costó nada hacerlo, cubriéndose algo más con la manta, esperando conciliar el sueño con rapidez.

Soñó que volaba, y que veía las montañas nevadas desde lo alto, acariciando las copas de los árboles con las yemas de los dedos. Pareció que no había pasado ni un instante cuando volvió a abrir los ojos despacio a la mañana siguiente, y se giró, encontrándose con la cama vacía, y un sol muy brillante entrando por la ventana. Se incorporó, tomando una manzana de una de las cajas que guardaba, mordiéndola, sin hambre, y se paró al lado de la ventana, observando la ciudad, bullendo de actividad. Tenía ganas de salir allí fuera, pero por encima de todo, de vivir.

Alzó la vista, alcanzando a ver algún dragón sobrevolando por el cielo, y optó por no pensarselo más veces, buscando sus zapatos, para cambiarse de ropa y salir a la calle. Era un día nuevo, y como tal, pidió una vida nueva, ya fuera con, o sin Letyko. Salió por la ventana, ayudandose con los salientes, hasta pisar tierra firme en la avenida y perderse entre las calles. Casi pareciera, que las nubes, se hubieran despejado por fin, allá, en el horizonte.




Sometimes we're like... yeah
His arms feel like home and I am homeless
If you don't know, let me go - Thnx Syl


Your eyes are swallowing me, mirrors start to whisper, shadows start to sing, my skin's smothering
me, help me find a way to breathe; time stood still, it's like i'm sleepwalking

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Aldrik
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Re: In the night, in solitude, in his eyes [Aldrik]

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