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Nothing ventured, nothing gained (Privado)

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Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Megerah el Vie Feb 19 2016, 22:37

Era mediodía cuando Erah se había escapado de la cabaña. Su determinación por ayudar a Thareon era tan fuerte que estaba más que dispuesta a arriesgarse de la manera que estaba a punto de hacer. Caminaba con cautela, escudriñando con sus cristalinos orbes el manto salpicado con troncos de árboles y la vegetación. Detectó un par de rastros de algún ciervo o algún conejo que había compartido dirección, pero nada más. Bueno, había algo más: una bolita de pelaje blanco que se movía, siguiendo a Megerah de lejos, expectante. De hecho, la rubia no se dio cuenta de su presencia hasta que aquella pequeña ardilla albina de lomo oscuro perdió vergüenza y acortó más la distancia con ella. La humana se detuvo, llegado un momento, mirando a aquel animal minúsculo que la seguía con tanto interés-. Vas a decirme ahora que te has perdido, ¿verdad? -Esto es ridículo: estoy hablándole a una ardilla. ¿En qué momento había cambiado tanto la rubia? Erah dobló sus rodillas, quedando en cuclillas, con una ilusión extraña brillando en su mirada, ahora clavada en aquel animalito sobre sus dos patas traseras. Le tendió la mano, con la palma abierta hacia arriba, como si tuviera la esperanza de que fuera a entregarle toda la confianza del mundo y aquella ardilla se le subiera a la mano a la primera. Y para su sorpresa, así fue. Con una curiosidad casi desesperada el animal se subió a su palma, y trepó rápidamente hasta su hombro... y allí se quedó. Husmeó la esencia de Megerah, mientras ésta se limitaba a mirarla de soslayo. Se incorporó pensando que aquel bichito se bajaría en cuanto se pusiera de pie... pero no pudo estás más equivocada. La rubia enarcó una ceja-. ¿Te vienes conmigo? -sonrió. Tal vez, se cansara llegado un momento. Sus pasos, cuya huella se perpetraba en la nieve, la llevaron directamente a Talos. Y fue a escasos metros de la puerta principal, donde Megerah se cubrió el cabello y ligeramente el rostro, para llamar menos la atención. No obstante, si la ardilla seguía en su hombro, la llamaría igual.

Destapó su morral, invitándola a meterse allí. Como si aquel escurridizo roedor llevara con ella toda la vida, obedeció, metiéndose en aquella pequeña bolsa de piel. Erah tuvo a bien dejarla abierta. Cogió aire, antes de soltarlo con la misma energía, aunando fuerzas para volver a la ciudad. Decir que Megerah no tenía miedo era mentir descaradamente. Claro que, en la cabaña, la noche anterior, cuando se había planteado volver a la ciudad, la sensación había sido muy distinta. Thareon apareció con el ceño fruncido, farfullando llegado un determinado momento. La rubia consiguió que le explicara el porqué: un antiguo compañero suyo se había negado a darle apoyo. Por lo que el dragón azul llegó a contarle, Erah supo enseguida que aquel tercero vivía aún con una imagen pasada de Thareon. Y tuvo la feliz idea de acercarse ella misma, por si pudiera interceder de alguna forma, al menos para asegurarle que el dragón azul había cambiado. Megerah no lo había conocido durante el despertar, pero en los años que había estado con él, ya había notado un cambio importante en él. Y, ahora la humana, era la que albergaba la esperanza de ser suficiente testigo para que aquel dragón cegado -en más de un sentido- pudiera saber la verdad que ella sabía. ¿Lo sería?

Se perdió entre las calles, tomándose su tiempo para alcanzar las murallas del castillo, donde los soldados de la armada mantenían activa su guardia entre bajas temperaturas y mal tiempo. Sus inquisitivos ojos, observaban con precaución y determinaban el momento exacto para no ser detectada mientras esquivaba soldados, mercaderes, y transeúntes por igual.





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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Thein el Dom Feb 21 2016, 13:45

Thein sabía que no debía, que no podía pero aun así necesitaba salir del enclaustramiento de su despacho aunque eso significara enfrentarse al acuciante clima de la ciudad. Hacía días que no se tomaba un respiro de las labores de Capitán y pese a que las actividades terroristas parecían descender por aquellas fechas, en contrapartida, se sucedía cada vez más altercados entre los habitantes. Parecía que los ánimos se caldeaban cada vez más ante la falta de víveres por la constante nevada que no anunciaba final alguno. Horas y horas se pasaba revisando pilas de informes, tratando de mantener una cuenta de los, cada vez más regulares, fallecimientos; fueron varias las incursiones de Juls en su oficina para intentar convencerlo de que se tomara un momento de libertad hasta que el día anterior lo amenazó con noquearlo y sacarlo a rastras de ser necesario. Thein la veía muy capaz pese a tratarse de una “broma” así que accedió aunque a regañadientes.

Eligió uno de los momentos cuando las cosas parecían estar más calmas, pasando el medio día que era cuando la mayor parte de la gente realizaba sus últimas labores y se preparaba para volver al resguardo de sus hogares antes de ser agarrados por el frío creciente de la tarde. Se vistió con las botas y demás abrigos, coronándolo todo con una capa antes de salir. Se sentía desnudo pues no llevaba ni su armadura ni sus armas consigo aunque no creyera necesitarlas pues sus hombres ya patrullaban las calles y, en teoría, se encontraba fuera de servicio por unas horas como prometió; aun así su genio era mayor y no pudo dejar atrás el medallón con el emblema de la armada humana y que permanecía colgado en su cuello y oculto bajo la tela de la ropa. No estaba muy seguro de lo que hacía y conforme avanzaba a la salida del Castillo se debatía si debía dar media vuelta y volver a su despacho hasta que cruzó el puente y sus botas se hundieron en la blanca nieve de alguna forma se tranquilizó y giró el rostro hacia atrás para dar un último vistazo antes de adentrarse en las calles de la ciudad.

Inspiró hasta que su pecho se llenó del frío aire y exhaló muy lento, entreteniéndose con la blanca nube de su aliento; Juls tenía razón y necesitaba des tensionarse, apartarse durante un momento de sus labores y disfrutar quizá eso lo ayudaría a mantener el control- Puedes irte a Isaur o Edén, no importa a dónde, aún así no podrás deshacerte de toda la rabia que llevas contigo jiji deberías dejar de pelear y abrazarla -Pero como siempre, Thein negó las afirmaciones de Locust, no podía permitírselo bajo ningún concepto.

Sus pasos lo hacían caminar sin rumbo, deslizándose entre los transeúntes, disculpándose cuando se topaba con alguno y recibiendo en alguna ocasión una sonrisa. Se sentía extraño, nadie lo observaba con recelo ni animosidad, no había miedo y no le molestaba que no se abrieran paso para él, por el contrario, lo estaba disfrutando mucho. Por primera vez se sentía como alguien normal aunque cada tanto captara alguna mirada hacia su persona y cuchicheos que no terminaban de interesarle; en ese momento solo deseaba disfrutar de la paz. Paz que no le duró demasiado pues unos gritos le llegaron a los oídos y de inmediato corrió en la dirección de la que provenían. Lo que se encontró fue un hombre robusto y de mal genio, de unos treinta que tenía tomado del cuelo a un muchacho escuálido que no rondaría los nueve mientras una niña más pequeña sollozaba y se colgaba del brazo del hombre. Entre los balbuceos furibundos comprendió que el chico intentó robar una hogaza de pan. Un crimen que Thein encontraba lamentable pero que no justificaba lo azul que se estaba poniendo el muchacho ante la falta de aire. Las personas a su alrededor hacían la vista gorda, apurándose por pasar de largo ¿Y la guardia? ¿Dónde estaban sus hombres? Ya deberían haber llegado con tal griterío pero por más que miraba a un lado o el otro no daba con indicios de alguno. Escuchó un sonido seco y volvió la mirada a la escena, encontrándose con que la niña estaba echada en la nieve con la mano en una mejilla, llorando amargamente mientras el muchacho trataba de gritar algo y movía los brazos de un lado a otro sin éxito. Los puños de Thein se crisparon, no podía permanecer indiferente ¿Cómo es que nadie hacía o decía algo?




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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Megerah el Lun Feb 22 2016, 20:56

Dio la infeliz casualidad que un altercado ocurriera justo delante de la rubia: un niño intentando robar para comer. La Erah que una vez fue, fría, calculadora… inquisidora, supo emerger para calmar el temple de Megerah ante aquel maltrato gratuito a aquellos dos niños. ¿Por qué se preocupaba ahora por algo así? Quiso pasar de largo cuando uno de los guardias llegó. Erah optó por mantenerse prudencialmente en el anonimato pero hubo algo que la indignó sobremanera: aquel soldado se limitó a apretar los puños. ¿En serio? ¿Acaso no iba a hacer nada? ¿A ese nivel se había rebajado el ejército? La rubia apretó los dientes. No le extrañaba que criticaran tanto la Inquisición… eran los que parecían hacer las cosas. Ella ya había visto cómo funcionaba esa institución. Y aunque muchas cosas no las hicieran correctamente, a su criterio, al menos, hacían algo más que el guardia que estaba a escasos metros de ella.

Cuando la niña cayó al suelo, la paciencia de la rubia se agotó. Resopló, tremendamente molesta. << Thareon me va a matar >>, pensó. O bueno, no podía decirse que pensara mucho, pues cedió ante el impulso instintivo de acercarse a la pequeña y socorrerla. A la mierda. Salió de entre la gente, rompiendo la línea imaginaria que separaba al curioso del implicado-. ¿Estás bien, pequeña? -murmuró al llegar donde ella, hincando una de sus rodillas en el frío suelo. La asistió, ayudándola a levantarse y masajeando su diminuta mejilla para aliviarle el dolor. La niña la miraba con los ojos enrojecidos, repletos de lágrimas, antes de volver su mirada al que parecía su hermano. Megerah siguió su mirada, y tomó la decisión de acabar con todo aquello-. Quédate aquí hasta que yo te lo diga, ¿hm? -le murmuró a la niña. Se incorporó de nuevo, haciéndose con el látigo que ella llevaba escondido, claro vestigio de lo que llegó a ser en su momento. De refilón, vio que el guardia ya había reparado en ella, pero no era una opción dejar aquello a medias. El chico apenas se movía cuando Erah lanzó su látigo para enganchar el cuello del animal que se hacía llamar humano… exento de toda humanidad, por supuesto-. Meteros con alguien de vuestro tamaño, señor… -Erah tiró del trozo de cuero, de tal manera que afianzó el agarre e incluso aumentó la presión. El hombre no alcanzó a girarse hacia ella porque la rubia se lo impidió, habiéndose acercado con rapidez, manteniendo el látigo tenso-. ¡Soltadlo! -exclamó, tirando un poco más del cuero. Aquel bastardo soltó al muchacho antes de caer de rodillas, hecho que Megerah aprovechó para recordarle un pequeño detalle que él parecía haber obviado-. El asesinato y no el robo está penado con la muerte. -enganchó con su derecha el cuero que ya rodeaba el cuello del hombre. Mientras éste gruñía y rogaba por aire, la rubia miró a la niña, que asistía al muchacho a levantarse, sin perder detalle de lo que Megerah estaba haciendo. Le hizo un gesto rápido con la cabeza para que salieran de allí, antes de volver con su víctima-. Tal vez deberíais recapacitar la próxima vez que tengáis a alguien entre vuestras manos… -le susurró entre dientes, cuando sus orbes cristalinos se plantaron con desafío en los azules claros del guardia. Tiró entonces con su mano derecha, instándole a que se levantara, habiendo visto esa clara mirada de “es ella” en el soldado. No se había dado cuenta que con todo el revuelo, aquel pañuelo que originariamente cubría su dorado cabello y parte de su rostro había caído. A lo mejor, aún podía sacar ventaja de aquello-. ¿Queríais ejemplo de cómo proceder para una próxima vez? -le habló al guardia-. Sólo os queda apresarlo. Buena suerte. -dicho lo cual, en un par de movimientos, tremendamente rápidos, le quitó el látigo al mercader, sacándolo por la cabeza, justo antes de empujarlo con el pie, lanzándoselo al soldado. Más rápido aún fue el acto de darse la vuelta y salir corriendo, para poder despistar al guardia por si le daba por perseguirla. << En qué líos te metes, Erah >>

¿Todo por socorrer a una niña?





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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Thein el Sáb Feb 27 2016, 23:59

Tardó unos instantes en reaccionar, segundos en los que permaneció con la mirada fija y el cuerpo estático. Parpadeó y levantó ambos brazos para recibir al hombre que se llevaba ambas manos al cuello, frotándolo para deshacer el nudo que le dejó la presión del látigo y poder respirar. Thein no podía articular palabra- ¡REACCIONA IDIOTA QUE SE TE ESCAPA LA RUBIA! -Alzó ambas cejas y su capacidad cognitiva volvió en el momento que el manto de la mujer desaparecía tras unas cuantas personas a la vez que llegaban junto a él unos soldados al trote.

-Muy bien ¿De qué se tr… Capitán? ¿Qué hace…? -Thein lo fulminó con la mirada de tal forma que instintivamente ambos soldados tragaron saliva- Luego me encargaré de ustedes… Apresen a este miserable -Les lanzó al hombre que intentó quejarse pero solo pudo emitir un gruñido. Sin decir más el rubio desenvainó una de las espadas de los soldados y empezó a correr, deslizándose entre las personas frente suyo. No había duda que aquella mujer no era otra que “Megerah”, la mujer marcada como alta prioridad de captura por parte de Su Majestad- Como se te escape, la cagaste -No lo estropearía, no podía… Vaya descanso que resultaba ser.

Como podía intentaba esquivar a los transeúntes, pasar entre ellos pero por cada intento de ser cuidadoso eran dos pasos que la rubia se alejaba más y desaparecía hasta que dejó de lado toda delicadeza y cortesía para abrirse paso entre las personas con empujones. No prestaba atención a las quejas ni reclamos, únicamente a la figura de la fugitiva frente suyo que se volvía más cercana conforme reducía las distancias hasta que ambos giraron en una calle; o mejor dicho, un callejón, uno de los varios que se formaron por los escombros de las varias contiendas en las plazas y que no fueron retirados- Megerah, ex inquisidora y asesina de dragones, no tienes salida, entrégate pacíficamente -Se plantó frente suyo, levantando la espada en su dirección, bloqueando la única salida.




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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Megerah el Dom Feb 28 2016, 22:05

Megerah esquivaba a la gente con demasiada soltura, pese a no tener dicha costumbre. Las veces que había tenido que correr, había sido en el castillo y, desde luego, no había tanto obstáculo. Aunque si tenía el detalle de poner impedimentos a la carrera del soldado, después de haber reaccionado -tarde, como todo hombre-, y pasar a perseguirla. No era la primera vez que la rubia se veía en tal tesitura, pero, de lejos, en esta ocasión tenía las cosas más fáciles, pues los obstáculos que podía poner tras ella eran muchos más y su perseguidor no era un dragón, aunque sí parecía adelantarse muchas veces a sus posibles movimientos. No obstante, Megerah parecía sacarle ventaja.

Hasta que un maldito callejón fue la opción que la rubia eligió.

La mujer se detuvo en seco, maldiciendo su suerte, hasta que llegó su perseguidor y habló. Erah rió por las solemnes palabras del soldado, mientras se giraba a él-. ¿Asesina de dragones? -preguntó con incredulidad fingida mientras sopesaba sus opciones-. Ese malnacido se lo llevaba mereciendo desde hace años. ¿No dicen las leyendas que matarlo me daba inmunidad? Vaya timo. -resopló teatralmente, pensando con rapidez en todos esos posibles movimientos que pudieran ayudarla a sortear al hombre, sin llegar a ninguna finta que la convenciese.

Por el rabillo del ojo vio movimiento por encima de sus cabezas, en los tejados. Genial, más soldados. Ella misma se había sentenciado. Tuvo miedo. Mucho. Pero exteriormente, su gesto no cambió, clavando su mirada en aquel captor inminente, que mantenía la espada alzada en su dirección. No tenía la más mínima intención de entregarse a la primera-. Me temo... -se cortó, sonriendo de lado con suficiencia, cuando reconoció a la niña que había ayudado momentos antes, en el tejado, con el otro muchacho, justo antes de que al guardia le golpeara un objeto en la cabeza, con contundencia, que aquellos dos pillos habían dejado caer. Erah aprovechó ese aturdimiento para deslizarse hacia el lado contrario al que él se había ladeado para ponerle el látigo alrededor del cuello -sin chasquido esta vez-, tirando de él para apoyarlo contra ella, con la intención de dejarlo sin sentido. Se pensó el pasar de largo y seguir huyendo, pero si lograba dejarlo inconsciente podría seguir su camino con menos preocupaciones-. ... que no va a poder ser, soldado. -para cubrirse aún más la espalda, tiró de él hacia el interior del callejón para no ser vista por más guardias.





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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Thein el Dom Feb 28 2016, 23:02

Entrecerró los ojos, descolocado por el reclamo ¿Inmunidad? Thein se preguntaba el por qué pensaba que asesinar a un dragón, un crimen impensable, debía darle algo como aquello sin saber que la rubia había padecido la condición que el mismo Capitán sufría en su ignorancia. A sus manos solo le llegaron las órdenes de captura con la prioridad más elevada bajo los cargos de traición y asesinato- Pues no sé qué clase de leyenda te hayas creído ser, Traidora, pero tu historia se acaba aquí -Unas sombras le llamaron la atención pero no se atrevía a apartar los ojos de Megerah, temiendo algún ataque veloz y confiando de que solo podían tratarse de sus hombres que acudían a su auxilio.

Avanzó un paso, luego otro, todos muy lentos y calculados mientras mantenía la punta de la espada en dirección a la mujer. Su cuerpo estaba tenso, esperando cualquier finta para reaccionar al instante. Sus ojos claros viajaban a la mano que afianzaba el látigo, descendiendo a los pies bien plantados en el suelo para luego subir hasta su media sonrisa… ¿Sonrisa? Frunció el ceño antes de que su visión se nublara y un agudo dolor en la cabeza lo des balanceara. Sus oídos le zumbaban y la cabeza le daba vueltas; podía escuchar la voz de Locust gritarle desde algún lado pero no lograba entender lo que quería decirle hasta que sintió el escozor del látigo al afianzarse sobre su cuello y su cuerpo ser arrastrado como si fuera un muñeco hacia las sombras.

Todo Thein tembló y se tensó con el recuerdo de una situación similar en la que un terrorista lo tomó por la espalda; aún podía recordar el pánico, la sensación de que su vida estuviera a merced de la voluntad de otra persona- Morirás… - “Nononono”, se dijo dentro suyo, no podía morir, no ahora cuando tenía cosas importantes al fin en su vida. Apretó los dientes y el dolor desapareció, esfumándose de su cabeza y cuello como si nunca hubiese existido para ser reemplazado por la rabia que le hizo resoplar. Su mano dejó caer la espada y ambas se elevaron, afianzándose una con fuerza a las hebras de cuero trenzado mientras la otra lograba hacerse con la muñeca de la rubia. Todo sucedió muy rápido, retrocedió una pierna a la par que inclinaba su cuerpo hacia adelante y despegaba a Megerah del suelo antes de girar el torso en una llave que dejó a la rubia tendida de espaldas al suelo y a Thein sentado a horcajadas de ella con las rodillas sobre sus brazos. Al verse en esa posición una de sus manos buscó de nuevo la espada y la depositó a la altura del fino cuello de la mujer- Wow, la castaña estaría muy orgullosa, al fin hiciste algo… ahora mátala y vayamos a casa -Thein jadeaba por el esfuerzo de controlarse a sí mismo, con los ojos clavados en los azules intensos de la fugitiva- ¿Te… rindes? -




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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Megerah el Lun Feb 29 2016, 22:49

Megerah apretó los dientes mientras aquel guardia aguantaba la respiración y emitía resuellos entrecortados por la falta de aire. Sintió en su pierna las rápidas uñas de la ardilla albina que había preferido abandonar su morral y huir por las calles. No la culpaba. Desde luego, no sería tan movidito como la bolsa de piel que ella tenía. El animalito volvió a sorprenderla cuando se quedó de pie, atenta a lo que Erah estaba haciendo. Pero... ¿qué traía ese bichito con ella? La rubia hizo de sus labios una fina línea blanca mientras apretaba para dejar a aquel hombre sin sentido por falta de aire. ¿Traidora? Claro que era una traidora, a las propias creencias de la rubia Madre. ¿Asesina de dragones? Sólo de uno. Y por lo que había leído, el único al que tenía derecho a matar. ¿Ahora la buscaban por eso? No, Megerah sabía que no. Corah bien le dejó claro que el interés que la reina tenía por ella era por ser la primera humana conocida en superar un desafío. Por asesinar a su dragón. Por ser distinta al resto. Por no ser ni humana ni desafiada. Por querer experimentar con ella y convertirla en una cobaya más, como bien hacía con los híbridos que la inquisición atrapaba...

... Un momento. ¿Y la inquisición? ¿Dónde estaba? ¿Qué demonios había pasado en ese mes que ella no había estado en Talos? ¿Por qué ahora el ejército -haraganes mandados, sin coordinación- quien la perseguía? Erah había evitado concienzudamente las calles más transitadas por inquisidores, pero... ¿tan mal funcionaba ahora todo como para ser un irreflexivo guardia el que la diera caza? El soldado no resultó ser tan insulso cuando supo moverse para sorprender a Megerah y cambiar drásticamente las tornas. ¡No! Erah no pudo evitar que el gesto de su rostro mostrase miedo al verse apresada, con aquel hombre encima. Pero sólo fue un segundo, pues la rubia bien sabía volver su semblante impertérrito para que nadie supiese leer mínimamente lo que pudiera estar sintiendo. Porque justo en aquel momento, decir que la mujer estaba tranquila era ser realmente irónico. Sabía perfectamente que se estaba metiendo en la boca del lobo, que era muy difícil entrar y salir sin que nadie la reconociera... Pero tampoco contaba con ese arrebato que la impulsó a ayudar a aquella niña indefensa. ¿Acaso ese había sido su error? Megerah tenía ya varias preocupaciones que la inquietaban, como para dejar que ahora se le sumara el miedo a lo que le pasaría si era apresada. Tumbada en el suelo, con aquel soldado aprisionando sus brazos, Erah miró a su izquierdo, reprimiendo un gemido de dolor, congestionando el gesto. La estaba haciendo daño. Dejando que en su cara se viese un claro gesto de desdén como rápida respuesta a la pregunta, Erah clavó sus azules en los del contrario-. Nunca... -farfulló. Por su entrenamiento cuerpo a cuerpo, no dudó en impulsar sus piernas. Alcanzó a hacer una llave con la que rodeó el cuello masculino con sus rodillas, haciéndole perder estabilidad, tirando de él hacia atrás. Un miedo inaudito la instó a impulsarse para ladear su cuerpo y que no cayera encima de su abdomen. En cuanto vio liberados sus brazos se apoyó para incorporarse, separándose de su contrincante. Dándole una tregua. Dándose ella una nueva oportunidad para pensar en su siguiente movimiento. Respiró fuerte un par de veces, antes de hacerse con el arma afilada que antes portaba el soldado, asir fuertemente la solaba del uniforme del soldado e interponer el arma entre ellos-. Un movimiento en falso y te rebano el cuello. -murmuró, mientras clavaba aquel filo en la piel que cubría la nuez de Adán del contrario. Sus ojos, ligeramente enrojecidos, eran la primera muestra visible de aquella rabia que hacía hervir su sangre parcialmente, resultando balsámica para aquel dolor que la presión de las piernas del hombre habían dejado en sus brazos.

Pero la mente de Erah reaccionó entonces. De tan pegada que estaba al hombre... reparó en una marca en la piel y pupilas del contrario que ya había visto antes. Hacía años. Cuando apenas contaba con diez, y había memorizado aquella señal en la piel con un cariño inaudito e infantil-. ¿Duncan? -su ceño se frunció, y el arma se escurrió de entre sus dedos mientras marcaba distancia paulatinamente entre ambos. Tragó saliva por el descubrimiento, incapaz de creérselo-. No puede ser... No puedes ser tú... -tú no eras así. Él había mencionado su nombre. ¿Acaso no se acordaba de ella? ¿Podía existir otra persona con las mismas señales? Lo que sus ojos veían, según observaba ahora detenidamente el semblante masculino, alimentaban una esperanza que juraba muerta, mientras que los hechos dictaminaban todo lo contrario, instándola a que no se emocionara por aquel encuentro tan fortuito...  y precario, sin llegar a saber la reacción del guardia, aún.





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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Thein el Mar Mar 01 2016, 22:10

El dolor que se dibujó en el rostro de la rubia no le pasó desapercibido a Thein que respiraba acompasadamente para mantener a raya la sangre que bullía dentro suyo; ni a Locust que se regocijó- ¿Ves eso Thein? ¿Lo ves en su rostro fruncido? Es la imagen del dolor que eres capaz de infligir, de la presa al verse atrapada por su depredador natural ¡Tu misión en la vida! Deja de resistirte y hunde el frío colmillo en la jugosa yugular… Andaaaaaaa -Y el rubio apretó los dientes al igual que se tensaron los dedos en torno al mango de la espada como si temiera que la voz pudiera hacer que su brazo se impulsase contra la fugitiva- Jajaja miedosooOOOOOWOOOOOOT! -Los tomó totalmente desprevenidos la llave que le aplicó Megerah y que terminó tumbándolo de espaldas contra el suelo. Debía doler pero no sintió nada más que la furia creciente en su interior. Le tomó unos momentos el recomponerse y levantarse, segundos que la mujer ya había aprovechado para hacerse con su arma y tomarlo de las prendas mientras posaba el frío metal sobre la piel desnuda de su cuello y sus intensos ojos se clavaban en los del Capitán, ambos inyectados en sangre, ambos furiosos… iguales.

Y entonces algo extraño sucedió, la mujer lo llamó… ¿Duncan? Thein ladeó la cabeza, confundido pese a la rabia que le martillaba la cabeza; pese a los instintos que le clamaban abalanzarse sobre ella y desarmarla le permitió retroceder mientras él permanecía de pie- ¿C… cómo me has dicho? -¡¿Qué haces?! ¡Ve! ¡Desármala! ¡Mátala! ¡CORTALE EL CUELLO! -Pero no se movió al igual que no podía apartar la mirada de aquel rostro igual de sorprendido. Dentro suyo la Ira aminoraba mientras las dudas tomaban su lugar ¿Podría ser que al fin había dado con alguien que conociera su pasado? Podía ser una trampa- ¡ES QUE ES UNA TRAMPA! -Pero la posibilidad de poder descubrir algo, por más mísero que fuera acerca de él mismo era demasiado grande-¿Me… me conoces? -




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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Megerah el Jue Mar 03 2016, 22:01

La rubia aún no conseguía creérselo. Si Thein no hubiera dado claras muestras de su sorpresa, le habría sido más fácil desechar la idea de que aquel hombre era, efectivamente, Duncan: un esclavo que compartió los pasillos con ella y Momo hasta que Erah tuvo trece años. Después, simplemente, desapareció. La rubia se llegó a preguntar varias veces dónde estaría o si estaría bien. Y allí estaba, al parecer. Tan cerca pero tan lejos de ella.

Megerah frunció el ceño, pensando que no había necesidad de repetirle el nombre-. Tú… fuiste un esclavo… -conmigo. No compartieron dueño, eso desde luego. Pero Erah llegó a encariñarse con aquel niño mayor que ella y tan protector. Hasta que salió de su vida de una forma brusca, tras una discusión. ¿Cómo ese hombre que tenía enfrente no conseguía acordarse? Porque la mujer cada vez tenía más claro que era él, al no moverse ni siquiera para desarmarla o reducirla. Al ver la sorpresa en aquel gesto con los ojos más que abiertos. La observaba, como si ahora quisiera ver en ella a quien no había visto hasta ahora. ¿No la recordaba? Erah sintió pena entonces, dejando que aquella rabia acumulada se dejara calmar por la peculiaridad del momento. La espada resbaló de entre sus dedos, emitiendo un sonido estridente y corto cuando el metal golpeó el suelo-. ¿En serio no te acuerdas de nada? -la rubia se olvidó de las formas, al ser la esperanza de encontrarlo la que se hizo con el control. Frunció el ceño aunque una sonrisa tímida y emocionada se dejó ver en sus labios-. Fuimos amigos durant-... -Megerah desvió la mirada hacia la única entrada al callejón, interrumpiéndose cuando escuchó unas voces contundentes, entremezcladas con el claro sonido metálico de mallas y armaduras. Más soldados. La rubia se pegó a la pared que quedaba a su espalda, como acto reflejo. Blasfemó internamente al darse cuenta de que todo aquello le había hecho bajar la guardia. Necesitaba adentrarse en el castillo y encontrar a la persona que estaba buscando. El gesto serio y pensativo de la rubia cambió, con un alzamiento de cejas al percatarse de un pequeño detalle-. ¿Podrías ayudarme a entrar? -inquirió tras deslizar sus azules hasta el soldado-. Tengo que hablar con uno de tus superiores...





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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Thein el Mar Mar 08 2016, 15:27

La palabra retumbaba en su cabeza con la fuerza de un tambor, haciendo eco en cada rincón de su interior sin llegar a afianzarse a ningún lado, encontrándola familiar pero a la vez extraña y distante- Esclavo -Susurró sin dar crédito a lo que oía pero sin poder desmentirlo siquiera. Nada conocía de su tiempo antes de despertar desnudo en una noche tormentosa en medio del bosque; por largas semanas había intentado encontrar algo acerca de él mismo hasta que las pocas esperanzas se desvanecieron como la bruma matutina y ahora, en medio del frío desconocido, una cálida luz parecía resucitar lo que creía muerto- No la escuches, Thein, está jugando con tu mente ¿Duncan? Pff ¿Quién llama a alguien Duncan? Hasta te diría que tienes cara de ser un Olaf pero ¿Duncan? -El fuerte sonido del metal golpear el suelo hizo que parpadeara, aún sin dar crédito a lo que estaba sucediendo. Toda lógica le clamaba no confiar en las palabras de la fugitiva, Locust debería tener razón y se trataba de alguna treta para salvar su pellejo pero sus formas, los sentimientos reflejados en el semblante de Megerah no le permitían dudar del todo- Yo no recuerdo… no puedo… -Quería temblar pero su cuerpo continuaba tenso del enfrentamiento. Nunca antes deseaba tanto ser dueño de sus recuerdos como en aquel momento.

Un ruido a su espalda lo hizo girar y afinar el oído, percatándose del claro sonido de las voces de sus hombres que se hacían paso entre la multitud. No tardarían mucho en llegar. Volvió el rostro a Megerah para encontrarla contra la pared, tensa, solicitándole ayuda para hablar con alguien y de inmediato pensó en el Traidor ¿Habría vuelto a la ciudad para encontrarse con él?- ¿Ves? Te lo dije… -No había tiempo que perder. Se acercó un paso y tomó la espada que estaba en el suelo, dio otro y sus grises se encontraron con los azules de la rubia antes de susurrarle- Has lo que te diga y por favor, no opongas resistencia, cruza tus brazos por detrás tuyo -No podía explicar más, las voces de los soldados ya estaban a la vuelta de la esquina y no tardaron en aparecer con las espadas desenvainadas solo para encontrarse con su Capitán escoltando a la fugitiva hacia ellos.

- Capitán ¿Se encuentra bien? Pensamos que necesitaría refuerzos -
- Todo está bien, apresé a la fugitiva y vuelvo a los cuarteles, ahora vuelvan a sus puestos ¡Todos! Yo me encargo -Bramó y los soldados se miraron entre sí algo confundidos pero obedecieron, dando paso a ambos antes de separarse. Thein no volvió a hablar hasta que se encontraron solos- No sé si lo que digas es cierto, si de verdad me conoces o no pero entrar al castillo es suicida -Y no podía permitirse perder una pista sobre su persona tan grande- Te llevaré a los cuarteles -Necesitaba pensar, no podía tenerla con él nada más, se trataba de una fugitiva marcada como prioridad pero a quién entregarla que le permitiera tener el tiempo para averiguar sobre sí ¿Era esto lo que hacían los amigos? No, no podía pensar en eso ahora, no podía permitirse dudar.




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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Megerah el Jue Mar 10 2016, 20:27

Aquel hombre parecía tan confundido o más que ella. Titubeaba, alegando que no podía recordar. Erah se preguntó por qué tipo de torturas había pasado aquel hombre para no acordarse de su pasado. Ni de nadie que hubiera estado en él. Pero los guardias interrumpieron cualquier conversación que fueran a tener. El que Megerah había conocido como Duncan pareció acceder, aunque puso en alerta a la rubia. ¿Acaso aquello ahora era una treta para atraparla fingiendo que la había capturado frente a sus compañeros? La mujer estuvo tentada de gruñir como simple queja, mas sólo apretó los labios mientras obedecía las indicaciones y observaba cómo el ¿capitán? se libraba de sus compañeros. Estaba a su merced, pese a todo, y aquella sensación de vulnerabilidad no le gustaba nada. Tenía que fiarse de él si pretendía llegar a su objetivo.

Ya de camino, él volvió a hablar, sacando la sonrisa a la rubia-. ¿Más suicida que haberme tomado la justicia por mi mano con aquel malnacido maltratador de niños delante de tus propias narices? -inquirió con sarcasmo, mientras paseaban por las calles. Algunas personas se quedaban mirándola, unas con miedo, otras con desdén, pero no era algo a lo que Megerah prestara excesiva atención. Sus ojos, al mirar al frente, se encontraron con aquella niña, parada en mitad de su camino, con el ceño fruncido. La rubia quiso avisarla negando con la cabeza. Apártate, no hagas ninguna estupidez… por favor. Aplaudía el valor de la pequeña, pero no quería que cometiera ninguna tontería. Menos por ella. Al final, se echó discretamente a un lado, cosa que provocó una media sonrisa de satisfacción en la mujer. Justo en el último momento, esa pequeña compañera peluda y albina, asomó por el hombro de la niña y saltó al morral de la rubia cuando pasó a su lado, escondiéndose en él con rapidez-. No tengo esperanzas de que me creas, menos siendo la primera vez que me ves y siendo yo una fugitiva… -se giró sobre sí misma, continuando su camino marcha atrás, para poder mirarlo a los ojos-. Pero, por favor, no me lleves a los cuarteles. -Erah sabía que allí no estaba la persona que ella estaba buscando-. Es imperativo que vaya al castillo. -murmuró aún caminando hacia atrás con los brazos a su espalda-. Sea un suicidio o no... Necesito intentarlo... -apeló a la posible compasión en la duda de aquel hombre, por una convicción demasiado arraigada y fuerte para la rubia como para dejar que nadie la desviase de su camino e intenciones.





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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Thein el Sáb Mar 12 2016, 15:07

- En primer lugar, estaba de descanso y no portaba armas, ni siquiera porto armadura; ya debían haber patrullas por la zona que, punto aparte, voy a tener una charla fuerte con ellos. Y en segundo lugar, no me esperaba algo así viniendo de una fugitiva y lo admiro -Reconoció mientras caminaban. Aquella acción se sumaba a las tantas dudas que tenía con respecto a la mujer. Para Thein no existían los grises, su vida era casi siempre un blanco y negro, o sigues las leyes o no las sigues y ahora se le presentaba un dilema al cual no estaba acostumbrado, sin mencionar lo que respecta a su pasado. Su mente trataba de trabajar a tres veces su capacidad, pensando en qué hacer con Megerah ¿Dónde llevarla? ¿Con quién? Sentía ue en cualquier momento entraría en corto- Y hablando de cortes ¿Por qué no le haces uno? Pequeño, en el cuello, del tamaño de un puño y nos vamos, dale siii -Thein no hizo ni amago por responder a las insistencias de Locust, ni hizo caso a las miradas de las personas que los rodeaban ni a los ojos acusadores de la niña sin poder culparla. La ley que debiera haberla defendido le falló mientras que una insurrecta fue en su ayuda e impartió la justicia que sus hombres debieron realizar.

El rubio se la quedó mirando sin decir nada, haciéndola avanzar entre las calles. Cada vez era menos la cantidad de personas a su alrededor hasta que solo se escuchaban los pasos amortiguados de las pisadas de ambos junto al fuerte murmullo del frío viento que les golpeaba la espalda. Los ojos de Thein estaban como perdidos en el camino, reflejo del conflicto en el que se debatía su mente hasta que doblaron una esquina y frente a ellos se alzaba el portón del castillo- No me hagas arrepentirme de esto-Suspiró y pegó la punta de la espada a su espalda.

Pasaron por un guardia que reconoció al Capitán y observó incrédulo a la prisionera, a lo que Thein lo mandó concentrarse en su labor. Para su fortuna había hecho los cálculos mientras caminaban por la ciudad de manera que se encontraban en un punto de cambio de guardia así que no se encontraron con demasiados mirones. Ambos siguieron el camino normal que llevaría a las mazmorras pero cuando no hubieron vistas indeseadas la hizo girar en una esquina- Listo, estás dentro, ahora busquemos a tu dragón




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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Megerah el Sáb Mar 12 2016, 20:08

Megerah pudo reírse con tanta explicación del soldado que en realidad no le importaba lo más mínimo-. Excusas. Vuestro deber era evitar que aquel desgraciado hombre se tomase la justicia por su mano con el crío... -suspiró adquiriendo un gesto serio-. No admires lo que hice, porque sólo actué como deberías haberlo hecho tú, armado o no. -era un ciudadano de Talos, no un cazarecompensas armado hasta los dientes-. Te recuerdo que yo también estuve en tu bando por un tiempo. Sé lo que es tener que actuar aunque no estés en condiciones... -no obstante, Erah había descubierto entonces ese sentido tan arraigado de protección para con los más desamparados como podían serlo dos niños que sólo querían una pequeña hogaza de pan. No se había manifestado tanto hasta ahora.

La rubia volvió a darse la vuelta, justo antes de que Thein le recordara el peligro con tan sólo un toque de la punta de su espada en sus ropas. Suspiró, aún con los antebrazos a la espalda, alzando parcialmente la mirada cuando llegaron a la gran puerta del castillo. Acabó bajando sus azules, para tragar saliva y sostenerle la mirada al soldado que hacía guardia en la entrada, claramente estupefacto al saber quién era. A Megerah empezó a preocuparle el hecho de que ya fuesen varias personas las que la habían reconocido. Aunque realmente fueran pocas. ¿Y si se corría la voz demasiado rápido? Sabía perfectamente que contaba con muy poco tiempo para actuar. Y que, también, a varios les faltaría tiempo para correr a su encuentro en cuanto supiesen que la tenían tan cerca.

Se mantuvo callada mientras el soldado la llevaba por varios pasillos. Sus ojos no perdían detalle, viendo aquellas paredes iguales y a la vez, totalmente distintas. No es que fueran esos muros los que habían cambiado. Era Megerah quien lo había hecho. Las palabras del hombre la sacaron de golpe de sus pensamientos al doblar una esquina-. Necesito hablar con Gihaial... -susurró con contundencia. Erah ignoraba el rango de aquel dragón. Tan sólo sabía el nombre y la relación que le ligaba a Thareon. Y la determinación que ella misma tenía para pedirle ayuda.





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Re: Nothing ventured, nothing gained (Privado)

Mensaje por Thein el Dom Mar 13 2016, 00:10

Varias cosas no le gustaban en esos momentos. La verdad hiriente tras las palabras de la rubia y que aún le daban vueltas dentro de la cabeza; la carencia de recuerdos en su vida antes de despertarse desnudo en el bosque y que lo hacía sentir, especialmente en ese momento, demasiado vulnerable; pero por sobre todo lo que no le gustaba era la cantidad de personas que lo vieron escoltar a la rubia dentro del castillo. Thein sabía que solo era cuestión de tiempo para que la voz corriera hasta oídos de algún dragón y lo peor en lo que podía pensar era que se tratase de la inquisición- Lo que pase será tu culpa, no me haré responsable de nada de esto… ¡Debiste hacerme caso! -Simplemente exhaló aire por la nariz, esperando que cuando la Megerah le diera el nombre del que buscaba todo se iluminaría.

Cuando el nombre de Gihaial brotó de los labios de la rubia cayó la mandíbula de Thein, más confundido si cabía desde el inicio. El ciego dragón no podría tratarse del traidor que buscaba, hacía muchos años que no formaba parte del servicio activo ¿Para qué lo quería entonces? Un crujido lo hizo encostarse más a la pared y permanecer en silencio mientras un par de guardias pasaban de largo sin percatarse de ambos; ya no le quedaban opciones, estaba demasiado metido en todo eso y si quería respuestas solo le quedaba seguir- Bien, te llevaré hasta él… pero luego debes decirme todo lo que sepas de mi ¿Bien? -Y con esa condición prosiguió, guiándola por los pasillos y escaleras hasta las estancias del dragón.




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