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¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

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Mensaje por Ras el Sáb Ene 09 2016, 19:47


A pesar de llevar sus pies cubiertos por las gruesas botas de piel, como el resto del cuerpo, sentía el frío calarse con cada pisada mientras se hundía hasta el tobillo en la gruesa capa de nieve blanca. Por donde Ras girara la vista, todo era igual. Donde deberían haber campos verdes llenos de huertos, calabazas, los grillos cantando e incluso crías humanas jugando solo se divisaba la gruesa alfombra blanca y el silencio más absoluto. Ni siquiera el viento parecía encontrarse de ánimos para salir ¿Por qué debía hacerlo él? Una pregunta simple con una respuesta igual de simple, comida. Necesitaba hallar algo para alimentarse y la alternativa no era nada llamativa; no se pasaría a hibernar en tiempos tan caóticos. Al menos de una cosa si podía estar agradecido y era que las nubes se habían retirado por el momento y el cielo completamente azul brillaba con un sol intenso que, aunque agradable al tacto con la piel, no terminaba de calentar el ambiente- Debo apresurar el paso… no tengo ni idea de cuanto dure el buen tiempo -Pero ¿A dónde? ¿Qué esperaba hallar entre Tanta nieve? Por más que andaba con la vista baja para cuidar su andar y encontrar algo que haya sobrevivido, a sus pies solo blanco y más blanco. Sus esperanzas se esfumaban con la misma facilidad con que su estómago se retorcía del hambre. Ya estaba por rendirse cuando pasando una pequeña colina pudo divisar un grupo de pequeñas viviendas.

Su cuerpo reaccionó ala visión esperanzadora de las edificaciones y sin esperárselo más empezó a correr como podía sobre la nieve. Varias veces sintió que estuvo a punto de perder el equilibrio, de engancharse uno de sus pies y caer de tropezones al suelo pero para su fortuna logró llegar a la entrada de la casita más cercana. Casita porque al estar compuesta de un solo piso y alrededor de 10 metros de ancho no era nada del otro mundo. Ras se detuvo por un instante a recuperar el aliento perdido durante la carrera y dio un vistazo rápido a la fachada. La madera de la que estaba construida se veía en extremo gastada, en especial la de la puerta, las persianas se encontraban cerradas y no había luz que pudiera apreciarse del interior. No le extrañaba la aparente desolación del lugar; ante un cambio tan drástico era muy difícil cultivar, por no decir imposible, así que lo más normal es que los granjeros emigraran a la ciudad- Aun así -Alzó la mano, cerró el puño y con mucha tranquilidad golpeó la puerta unas dos veces- Hola… ¿Hay alguien? -Ras sería dragón y de poco entender de las costumbres humanas pero si algo en común tenían ambas razas era a mantener ciertos modales; además de asegurarse si todavía había humanos rondando por ahí.




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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Nyssa el Dom Ene 10 2016, 15:08

A buena hora se le ocurrió salir a tomar el aire. ¿Por qué cuando ella había sido capturada hacía calor y ahora había un frío del carajo? ¿Qué eran esas cosas frías y pequeñajas que caían? Desde luego no lluvia. “Para mí que es ceniza congelada, si no, no me lo explico”, pensó la exploradora. Porque ella no sabía lo que era la nieve. Alguno en la base había dicho que estaba nevando. ¿Y qué era eso? Ni idea.

Se había puesto su traje de cuero y las botas, que al menos la cubrían todo el cuerpo. Y unos guantes que le quedaban grandes. ¿Por qué todo el mundo tenía las manos más grandes que ella? Pero en cuanto husmeó un poco fuera… brrr… frío. Como nunca antes lo había sentido. Dio un pasito fuera de la base y volvió dentro corriendo. Ahí fuera ella no salía ni loca. Pero entonces recordó que la cazadora tenía cosas que abrigaban en su habitación. Uy, qué gran idea. Le había tomado prestada una manta peluda a Moira. Era una piel, grande. Lo suficiente para cubrir su cuerpo. Le había puesto un par de cuerdecitas a los lados y se la había echado de capa.

Y aún así, le daban ganas de quedar dentro. Pero tenía que buscar algo, aunque fuese poco, para ayudar a su amigo. Aquella temperatura baja era el menor de sus problemas ahora mismo. Siempre podía, al regresar, acurrucarse contra él en busca de calor. ¿Verdad? Así que avanzó, hundiendo sus botas en la nieve. Horrible. Así no podía ir deprisa. Esta vez, se había teñido de morena y se las había ingeniado para alisar su pelo. Aunque claro, la humedad no la estaba ayudando a mantenerlo. Pero, como quería meter el hocico dentro de Talos, no quería toparse con nadie que pudiese reconocerla. ¡Y mucho menos con Gecko!

Plaf. Ese era el sonido que más escuchaba. Después de un crujido, al abrirse paso, entre pisadas, por el manto níveo. ¿Quién la mandaba a ella meterse en esos berenjenales? Ni siquiera veía si debajo había alguna mierda de caballo… o de dragón. Geniales fertilizantes y para meter a una chimenea de combustible. Pero te hundías en una de ellas y apestabas más que las cloacas a las cuales estaba acostumbrada. Y supo cómo… resbaló y cayó, hundiendo su nariz en la nieve. “Qué puto frío”, pensó la resistente, levantándose y pasándose las manos enguantadas por la cara, sintiendo un escalofrío. En aquellos momentos prefirió volver a aquel agujero en el que se metió en el castillo para sacar a Koschei de las mazmorras. Y eso era mucho decir.

Al final, vio a lo lejos un conjunto de viviendas que reconoció. ¡Los campos de cultivo! Claro que de estos no quedaba no una brizna de hierba asomando. Todo era blanco. Ni repollos, ni zanahorias, ni patatas que robar. Eso sí, esa supuesta ceniza congelada, toda la que quieras. “A ver si va a ser la chunga esta pequeña de la que hablan”, pensó de pronto. Tendría sentido. Por eso era tan jodida al caminar por ella y tan molesta cuando la tenías contra la piel.

Se apresuró a llegar a las pequeñas edificaciones. Bueno… era un decir. En realidad era más tipo cámara lenta. Ella intentaba ir más rápido y todo lo que conseguía era poner cara de esfuerzo que parecía que decía “que llego, que llego”, pero no. Y, por fin, se metió en una de las casas. Se agitó como un perro mojado y tembló de frío. Nota para ella misma: no volver a salir de la base hasta que dejase de hacer ese tiempo. Se iba a agarrar la baja laboral. Por incompetencia con aquella temperatura, sí, con toda la jeta.

Vio troncos de madera y los metió en la chimenea. Y luego agarró unas piedrecitas y las chocó contra sí hasta que logró saltar una chispa para encender aquello. Agazapada, sopló suavemente para alimentar el fuego y le metió hasta un trapito que vio por ahí. Se frotó los brazos durante unos minutos hasta que pudo empezar a buscar por ahí dentro. No había comida. Qué gente más tacaña. Se iban y no dejaban nada atrás. Salvo alguna sartén oxidada por ahí. Oh, había un par de libros. Para la saca. Con suerte decían algo sobre el desafío. Se los daría a Trystan cuando volviese, que ella no sabía leer.

Entonces, escuchó un par de golpes en la puerta. Levantó la mirada hacia la entrada y se quedó pensando un momento. ¿Qué hacía? ¿Se quedaba quieta y esperaba a que se fuesen? ¿Saltaba por la ventana para abrazar la cosa rara fría? Mmm… pues… prefirió jugársela. Se puso otro trapo en la cabeza, en plan pañuelo, y abrió un milímetro la puerta-. Ay, joven… ¿quién es? –puso voz rasposa de anciana, sin dejar verse. El temblor en la voz le salió solo, porque tenía frío, qué demonios.





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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Ras el Miér Ene 13 2016, 17:43

Esperó paciente frente a la puerta y aprovechó para observar más a fondo los alrededores. La nieve no solo había cubierto la totalidad de los campos, sino también los tejados de las casas hasta dejarlos completamente blancos y pesados. Con su fina visión notó que algunos habían cedido ante el peso extra y presentaban aberturas en varias partes. De sus labios partió un suspiro, sintiendo de alguna forma pena por los habitantes de aquellas viviendas; aunque los humanos se llevaran mejor con el frío que los dragones no eran como los animales salvajes, temperaturas tan extremas los afectaban de forma parecida y el ser pillado quizá en mitad de la noche por una oleada desde el techo de tu hogar no sería una experiencia para nada agradable. Un escalofrío le recorrió el cuerpo en aquel instante ¿Era su imaginación o hacía más frío? Sus brazos se cruzaron por sobre sí mismo en un abrazo y comenzó a frotarse. No era una ilusión de su mente, la temperatura estaba volviendo a bajar y aunque solo fuera un poco era más que suficiente como para calarle hasta los huesos y soltarle pequeños temblores.

Sus dorados orbes volvieron la vista a la puerta que permanecía cerrada y sin señales de vida en su interior. Sus mandíbula empezaba a temblar como el resto de su cuerpo, haciendo que sus dientes se movieran y dieran pequeños chasquidos unos con otros. No quería hacerlo pero aparentemente no tenía otra alternativa. Tiraría abajo aquella puerta. Retrocedió uno, dos, tres pasos hasta que sintió que era lo adecuado; la madera de la puerta se veía algo frágil pero no quería correr riesgos así que flexionó las rodillas y se lanzó contra esta justo en el momento que a sus oídos llegó el sonido de la madera crujir y dejar espacio a una voz temblorosa que preguntaba por saber quién era.

Trató de plantar de nuevo los pies en el suelo, de alguna forma detener su avance pero sus pies estaban resbalosos por culpa de la nieve y ya había adquirido impulso. Lo único que atinó a lograr fue cerrar los ojos y girar el cuerpo momentos antes para terminar estrellando su hombro contra la puerta y abrirla de golpe, cayendo Ras dentro y terminar estrellándose contra una pequeña mesita de madera que acabó hecha trisas- Mis disculpas… no era mi intención… -Se llevó una mano a la cabeza y se la sobó mientras intentaba incorporarse- Por Ür… ¿Se encuentra bien? -Preguntó con un tono de pena en su voz pues esperaba no haber lastimado a la persona tras la entrada.




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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Nyssa el Jue Ene 14 2016, 01:04

Esperaba una respuesta de quien estuviese fuera. Pero… no supo cómo… ni por qué… primero escuchó un golpe. Sí. Seco. PAM. Y luego la puerta se abrió abruptamente. Claro que como ella estaba justo detrás, zas, le golpeó en la nariz y en la frente. Lo sintió como un latigazo. Y después… ¡dolía horrores! Cayó al suelo, del golpe, de la impresión, de la inercia, del mareo que le entró. Se llevó las dos manos la cara, mientras sus ojos se volvían arrasados en lágrimas. ¡Qué daño!

“Menos mal que no le he pedido que enseñe la patita. ¡Me hubiera dado una patada a la puerta el muy cabrón!”, pensó la resistente. ¿Pero quién había sido? Escuchó una voz, proveniente de una mesa que se había quedado para leña, directamente. Miró, con sus ojos llorosos, en aquella dirección. “No me jodas… ¿un oso parlanchín? ¿Quién es ese Ur? ¿Dónde hay un salmón o miel para tirarle? ¿Qué es mejor delante de un oso: correr o rodar? Ay, que no me acuerdo. Que no salgo de esta”, pensó para sí. Quizá era mejor seguirle la corriente-. Fí, Fí, de marafilla. Creo que m’as roto la nariz y la cabeza –soltó con tono irónico, entendiéndosele a medias por tener una mano en la nariz dolorida. Recordó un cuento que una vez le leyó Trystan. Sobre una niña y unos osos. ¿No era la pequeñaja la que entraba en la casa? Algo estaba mal ahí. Muy mal-. Eh… ¿estás bien? –inquirió, al ver que el peluchín gigante se sobaba y no llegaba a incorporarse del todo. Claro que ella estaba como una muñeca rota, ahí, sentada, desparramada. Menudo panorama más desolador.





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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Ras el Miér Ene 20 2016, 20:01

Como era de esperarse, para un dragón el impacto no significó gran cosa más allá de la vergüenza al verse tan poco agraciado en la entrada. Si algo había resultado herido durante la caída fue el orgullo de Ras; no así la pobre persona que de buena fe abrió la puerta. La respuesta que recibió solo sirvió para apenar y alarmar más al dragón frente a su propia torpeza- Lo siento tanto -Ni siquiera terminó de incorporarse cuando se aproximó a la figura caída de tan solo unas zancadas, quedando con una rodilla hincada y retirando la capucha que cubría su rostro para de alguna forma inconsciente aligerar la ya tensa situación.

“Bien hecho Ras, perfecto ¿Qué mejor forma de mantener a un humano en ánimo que estamparle una puerta en el rostro? Ahora seguro te alimenta y todo”, pensó mientras sus labios se apretaban entre sí, dibujando una fina línea negra en su boca por el propio reproche- Lo estoy, no te preocupes, yo… lo siento… no quería… no sabía… todo parecía tan abandonado que solo pensé que no habría un alma dentro -Hablaba atropellado e inquieto ¿Cómo podía solucionar la situación? Ras odiaba que las cosas dieran giros tan inesperados; primero un día que anticipa algo de calor para renovar las fuerzas se vuelve más frío y ahora… ¡Frío! Giró el rostro hasta la puerta, se levantó y la cerró, o al menos era su intención. Los marcos de la puerta quedaron descuadrados y las precarias bisagras flojas tras su incursión por lo que simplemente la madera no conseguía permanecer en su lugar. Frunció el ceño “¿Y ahora qué?”, miró a su costado, miró a sus costados hasta que dio con una silla y valiéndose de esta la presionó contra la puerta y el suelo de forma que quedara inclinada y sirviendo de tope- De verdad lo siento, déjame ayudarte -Dijo mientras se sacudía restos de polvo de las manos y giraba para volverse hacia la mujer.




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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Nyssa el Jue Ene 21 2016, 16:49

La resistente miró al oso parlanchín ladeando la cabeza. No le entendió ni la mitad. Sólo que farfullaba “lo siento”. Pero se retiró la capucha y vio un rostro… mmm… era… raro no, lo siguiente. Era blanco. Con ojos dorados y unos labios negros. Era… como si una cosa blanquecina de las que caía del cielo se volviese grande y tomase forma humana… pero… con algo distinto. Intimidante aunque fuese amable. “Ay, que es un dragón. Quizá es como Alaric, todo bondad”, pensó la exploradora.

-No pasaaa nadaaa –dijo la resistente, fingiendo despreocupación. Pero a ver quién le alzaba la voz a un reptil que la podía ahostiar y dejar como muñeca de trapo. La verdad… desde que la había torturado un dragón, tenía un poco de miedo a estar a solas con uno. Ni aunque este pareciese un oso peluchín con tanto pelo. Pero claro, la híbrida empezó a tiritar con tanto frío que entraba. Por fortuna, aquel escamoso debió de pensar lo mismo, porque enseguida fue hacia la puerta y puso una silla para lograr que se mantuviese cerrada-. Ahm… gracias… pero… pero esto bien… de verdad… mira… ¿ves? Mi cara está perfecta –se la enseñó. Ok, no estaba tan bien. Se le estaba empezando a hinchar un poco la zona golpeada y estaba un poco más enrojecida. Se levantó del suelo, con esfuerzo, sintiendo un pinchazo en la cara. Pero al menos evitó que su compañero de fatigas temporal la tocase. Recorrió un poco más la casa, sin encontrar nada útil. Suspiró y sacó un panecillo que cortó a la mitad y le dio un pedazo al dragón- Para ti –y le dedicó una sonrisa adorable, a ver si no le hacía daño él-. ¿Qué hace un dragón en mitad de la ventisca y con este frío? –le preguntó con curiosidad.





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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Ras el Miér Ene 27 2016, 16:20

Ras frunció en seño, por supuesto que no se creía para nada las palabras de la “morena”, su rostro comenzaba a delatarla mientras su nariz se enrojecía y adquiría tamaño al igual que lo hiciera la preocupación del dragón- Pero claro que no lo estás, has recibido un golpe tremendo por mi culpa y puedes tener algo roto, déjame revisarte -Dio unos pasos hacia ella con las manos extendidas pero la mujer reaccionó a su gesto alejándose más rápido de lo que Ras hubiese esperado, casi como si tuviera resortes en los pies. Esto lo hizo ladear la cabeza algo confundido pero no cejó en sus esfuerzos por intentar revisarla, acompañándola durante su recorrido por toda la casa- Vamos, no seas terca, deja que te ayude -Muy raro escuchar a un dragón ofrecer ayuda a una humana pero el dorado se sentía culpable; además, era una forma de devolver el favor que últimamente tantos humanos le proporcionaban. Aun así tuvo que desistir al cabo de unos momentos pues cada que estaba a punto de posar su mano en su hombro sentía una incomodidad por parte de ella por lo que optó por que lo mejor sería mantener las distancias.

Sus ojos recorrieron entonces el interior de la casa. La mayoría de mobiliario, que conste era escaso, se encontraba en precarias condiciones; para su fortuna, cuando alzó la mirada, se encontró con que el techo permanecía en una sola pieza así que al menos podría recuperar fuerzas antes de partir. Terminaron ambos al lado de la chimenea encendida mientras la mujer le extendía un pedazo de panecillo que Ras tomaba con un asentimiento- Gracias -Le dio una mordida y se sentó en el suelo, cerca del fuego- Pues supongo que lo mismo que tú, encontrar algo que me pueda servir para pasar el mal tiempo -Ya Ras había llegado a la conclusión de que la mujer no era dueña del hogar o que siquiera conocía a los propietarios, solo le quedaba determinar si se trataba de alguien que pasaba nada más por ahí o de una exiliada aprovechando la situación. De todas formas, al dorado poco le afectaba más que para satisfacer su curiosidad, fuera como fuera no tenía motivos para levantar la mano en su contra; en especial con tan rico panecillo.




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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Nyssa el Miér Ene 27 2016, 17:24

Soltó un pequeño bufido de frustración cuando el dragón insistió. No una, sino dos veces. ¿Es que aquellos lagartos no entendía un no por respuesta? Retrocedió, intentando evitar aquellas manos extendidas hacia ella. Se estaba agobiando mucho en aquel espacio reducido con un dragón macho queriendo arrebatarle su espacio personal.

Y, como la casa no era precisamente grande, quedaron los dos frente a la chimenea. Al menos él decidió sentarse y tenía las zarpas ocupadas con el pedazo de comida. Ella, en cambio, se quedó de pie. Por si tenía que huir o marcar distancia. Iba a decir algo, cuando escuchó un ruido fuera de la casa. Se tensó y estiró la mano hacia una sartén oxidada, agarrándola por el mango.

Caminó hacia la puerta, con la sartén agarrada como si se tratase de una raqueta de tenis, con ambas manos. Apartó con el pie la silla, haciéndose hacia un lado por si la puerta le caía encima. Asomó la cabeza y miró a ver quién había. Entonces vio una figura. Salió de la casa, en mitad de la gélida ventisca de nieve. El hombre que había fuera se giró. Ladeó los ojos de color verde selva hacia la sartén y luego hacia aquella persona. Y, zas, le golpeó duro. Un sartenazo de aúpa. Y no se quedó feliz con eso. Le dio una y otra y otra vez. Hasta que quedó inconsciente.

Y así maneja Nyssa la sartén:

“Y así una descarga la tensión”, pensó, girando la sartén por el mango con una sola mano. Pam. Otro golpe más. Por si acaso. Después, se agachó para ver si algo lo identificaba. Sobre la capa, llevaba un uniforme. Maldita sea, un guardia. Por suerte, humano. Mira qué bien. Así que sacó un cuchillo de su zurrón y lo degolló. Para que no volviese a molestar. Volvió al interior de la casa y apuntó al dragón con el cuchillo de hoja ensangrentada. Aunque claro, este era de metal. Y él era más rápido que ella-. Ahora me vas a decir la verdad. ¿Eres un guardia? ¿Un inquisidor? –preguntó, desconfiada. Frunció el entrecejo de mal humor, nada que ver con lo risueña que usualmente fingía ser para no preocupar a los demás. Estaba aterrada con volver a ser capturada, con volver a las mazmorras, con que la torturasen y la violasen de nuevo. Y estaba con un dragón en un espacio pequeño, lo que le recordaba la traumática experiencia. Y… el miedo no la hacía huir esta vez. Como si tenía que transformarse de repente y mandar a la mierda aquella casa al mismo tiempo. Porque hasta su mejor amigo había sido torturado de nuevo y desafiado. No sólo ya desconfiaba de los lagartos desconocidos. Si no que empezaba hasta a asquearle esa parte de sí que era draconiana. Lo único que la frenaba de la total repulsión era que el otro resistente, que era prácticamente su familia, la había aceptado tal y como era.





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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Ras el Sáb Feb 06 2016, 02:27


Igual que a la morena un ruido proveniente del exterior le llamó poderosamente la atención, apartando sus dorados orbes de la mujer para dirigirlos a la entrada ¿Serían más necesitados? ¿Los dueños de aquella residencia? De ser así debería prepararse para pedir disculpas por el desastre ocasionado. Ras estuvo apunto de levantarse pero la mujer que lo acompañaba fue más veloz, inmediatamente su mirada volvió a esta y no pudo sino sorprenderse del cambio en la actitud corporal, percibiendo lo nerviosa que se puso y asombrándose con la velocidad con que tomaba una sartén, pateaba la silla y espiaba por la puerta antes de salir a toda velocidad.

Para entonces Ras ya estaba de pie y siguiéndola sin salir más allá del umbral de la entrada. Su boca se abrió levemente y sus ojos se ensancharon, atónito por el despliegue de violencia de la morena ante el desconocido. El dragón no entendía el por qué de aquello ¿Qué necesidad había si siquiera los amenazó? Por Ür, la pobre criatura siquiera los había perturbado más allá de su sola presencia. Cuando vio la blanca nieve teñirse de carmesí giró y volvió a entrar, volvió junto al fuego para quitarse el escalofrío que le recorrió la espalda. Ras no estaba seguro de qué hacer a continuación, debatiéndose entre salir de ahí o reclamar explicaciones cuando la voz de la morena lo hizo darle la cara, viajando su mirada del arpa con que lo apuntaba a sus ojos esmeralda, terminando por fruncir el ceño- ¿Con qué derecho crees poder interrogarme cuando acabas de cegar la vida de uno de los de tu raza? Exiges verdad ¿Acaso no la ves? -Aquello lo había fastidiado bastante; no el que lo amenazara que vale y pase podía ser comprensible teniendo en cuenta los problemas entre razas, lo que le molestaba era que lo hacía luego de tal despliegue de barbarie por su parte, con humanos así no había forma de dialogar más que una. Apenas terminó de hablar la piel alrededor de sus ojos y labios se agrietó, extendiéndose por el resto de su cuerpo; de las hendiduras una luz brillante y dorada comenzó a brillar, al principio leve pero volviéndose un resplandor cegador.

Duró apenas unos segundos y la luz se fue apagando. Donde hubo un hombre de piel de marfil solo quedaban retazos de pieles en el suelo y bajo las patas de un dorado dragón de garras y cuernos plateados del tamaño de un caballo, soltando vapor de las narinas- ¡Soy un dragón! -Recalcó lo obvio, esperando que esto la hiciera recapacitar de su posición- Ahora, por favor, baja tu arma antes de que te lastimes, no hay necesidad de enfrentarnos -




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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Nyssa el Dom Feb 07 2016, 00:02

La exploradora parpadeó. ¿Aquella cosa peluda y blanca la estaba regañando? Estuvo a punto, a puntísimo, de replicarle que no era de la misma raza. Pero sabía lo que eso podría significar. Así que se contuvo. Sabía lo malo que era abrir la boca frente a un dragón. “Pues no, no soy adivina para saber si eres guardia o inquisidor si no llevas uniforme”, pensó para sí la resistente. Antes de que una luz la obligase a apartar la mirada y poner una mano delante, porque la estaba cegando. Y, cuando volvió a mirar, vio un dragón delante de sí. Uno un poco más grande que un caballo.


Sus pupilas se dilataron en terror. Su rostro palideció. Su mandíbula inferior cayó mientras su labio temblaba. Parte de la estructura de la casa crujió, derrumbándose parcialmente. La fémina dio unos pasos hacia atrás, en dirección a la puerta. Mientras la voz tronadora del dragón se dejaba oír. “Voy a morir”, pensó ella. No podía. No podía dejar a Trystan. No solo exactamente. Ahora tenía a Moira. Pero… había sido su familia, su mejor amigo y un sinfín de cosas más. Habían perdido tanto ambos… sobre todo él. Lo había visto preocupado, lloroso, casi una visión desgarradora cuando la salvó de las mazmorras. Tenía que pelear. Tenía que ser fuerte.

Tenía que… GRRRRRRRRRRRRRRRRRRR. Un gruñido escapó de su garganta mientras se convertía. En pocos segundos, el pequeño cuerpo humano fue reemplazado por un dragón de brillantes escamas tan rojas como rubíes. Era mucho más pequeño que uno puro… pero un poco más grande que el dorado que se encontraba frente a ella. Los gritos de dolor se convirtieron en gruñidos amenazadores, mientras el resto de la cabaña desaparecía hecha astillas. Los ojos parecían humanos, con la pupila redonda, de la hermosa tonalidad verde selva que tenía Nyssa. Bramó, intentando mover una de sus garras hacia el otro reptil, con intención de amedrentarlo, que se alejase de ella.

Esta vez no tenía a Trystan consigo. Estaba desesperada. Era torpe. Su cola latigueó sin control. Necesitaba salir de allí. Huir rápido. Pero aquella enorme mole era difícil de mover. Al menos para ella. Con suerte, el de escamas doradas se iría y la dejaría en paz. Si no… la mataría por ser una híbrida. Una lágrima escapó de uno de sus grandes irises, deslizándose por las rojizas escamas, brillando con la luz del sol. No tenía el control. Estaba asustada… y no sabía cuál sería su destino. Ni siquiera, si podría volver a su estado humano fácilmente y salir de allí corriendo.





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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Ras el Dom Feb 07 2016, 00:51


Pudo apreciar el nuevo cambio en la actitud de la morena con tanta naturalidad y anticipación. Se esperaba su temor, lo olfateaba en el aire y se le antojaba una pena; Ras no era un dragón que se deleitara con causar aquellas sensaciones en otros seres aunque las viera como necesarias ¿Por qué tenía que recurrir a eso? Exhaló suavemente aire por la boca mientras la mujer retrocedía unos pasos. El dorado ya se preparaba para que corriera, para que gritara e incluso le lanzara cosas con pánico mientras escapara y él le dejaría, con suerte aprendería algo; no se esperaba ser él el que se sorprendiera.

Ladeó la cabeza ante el gruñido y sus pupilas rasgadas se contrajeron aún más conforme el cuerpo de la mujer cambiaba hasta quedar frente a una hembra de carmesís escamas. Instintivamente se alejó dando unos saltos, serpenteando su cuerpo alrededor de los escombros del pobre hogar de los humanos; pero no le interesaba, su vista estaba clavada en ella. Parpadeó al darse cuenta del cambio de actitud y de la garra que venía en su dirección. Dando de nuevo un salto logró esquivarla con gracilidad, de permanecer así le iría mal por lo que su cuerpo volvió a brillar aunque en una luz menos intensa y se hinchó hasta llegar a ser algo más grande que ella pero bastante menor a los de su raza ¿Era acaso una exiliada? No, sus ojos la delataban pues eran redondos como los de los humanos y cuando los vio derramar una lágrima sintió su pecho oprimírsele un poco- Eres una media sangre ¿No? -Le habló en lengua común y dio unos pasos lentos, cautelosos y sin adentrarse en su espacio- Ahora lo entiendo, lamento haberte asustado -Era la primera vez que se encontraba con un híbrido y no era para nada como los pintaban, al menos ella le parecía bastante dragona pese a su tamaño, pequeña e indefensa.




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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Nyssa el Dom Feb 07 2016, 23:02

Vio al dragón dar unos pasos hacia atrás y rugió, sintiéndose, súbitamente, con el control. Quería que se alejase de ella, que no le hiciese daño. Claro que él era más ágil y no le resultó difícil esquivar su garra. Gruñó de nuevo, tentando a la suerte. Pero… pero… vio otro destello de luz. “La madre que… ay, va… es enoooormeeee”, pensó la exploradora, alzando su mirada hacia aquel reptil que le sacaba… bueno… un montón de altura, anchura… y se sintió pequeñita.

Quiso retroceder, arrastrando su barriga por el suelo, chocando contra los escombros, encogida. Tan aterrorizada que su cuerpo draconiano tembló en violentas sacudidas. “No, no, no, no… no me comas… por favor… socorro… SOCORRO”, gritó en su interior. Pero sólo consiguió un rugido desesperado. El cual se cortó para mirarlo confusa. ¿Media qué? Sacó la lengua entre las fauces, como si resoplase de manera adorable. ¿La llamaba media sangre porque era pequeñita? Ah, no… porque era híbrida. Oh… mierda…

Con el terror corriendo por sus venas se movió, intentando ser rápida. Pero fue torpe. Se dispuso a evitarlo, a poner más distancia. Agitó las alas, angustiada. Quería volar. Lejos. Sólo logró un saltito, quedando suspendida un par de segundos en el suelo antes de chocar de nuevo contra el suelo. Lo intentó otra vez. Y otra. Sin éxito. En lo que él se fue acercando despacio, desesperándola más. Quería decirle que se fuese, que la dejase en paz, que no se aproximase de nuevo a ella. No más. Pero… ¿cómo podía hablar él como si fuese un humano? Movió el hocico, las fauces, lanzó gruñidos, siseos, rugidos-. GRRRRrrrrrrrrrrrrrrrrrrrno –soltó, con sus ojos empañados en lágrimas. ¿Qué había sido eso? Se quedó quieta, agazapada, confundida, con su corazón latiendo deprisa por el miedo y el esfuerzo. ¿Había logrado decir algo o sólo había sido su imaginación? ¿O su deseo de conseguirlo?





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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Ras el Lun Feb 08 2016, 02:30


La presión que se instaló en su pecho se volvió más pesada cuando la notó achicarse, contraerse sobre si misma, presa del pánico. Intentó acercarse, bajando la cabeza al igual que sus alas en señal de no ser una amenaza pero estaba claro que la híbrida no conocía acerca de las maneras draconianas pues le sacó la lengua ¿Y eso? Aleteó, saltó y volvió a caer. Ras solo la observaba con una mezcla de pena y curiosidad, si bien poseía el físico de un adulto, considerando el poco tamaño, se comportaba al igual que una cría recién empollada; incapaz de volar y asustada.

Un escalofrío le recorrió la columna hasta la punta de la cola; había olvidado lo frío que estaba el clima y ya no tenía dónde resguardarse. Lo mejor hubiese sido emprender el vuelo pero no podía dejar a la hembra a su suerte. Ladeó la cabeza ante el nuevo gruñido pues le sonó algo más entendible, más parecido a una palabra pero optó por no decir nada, debía apurarse. Se alejó apenar unos pasos, atrapando una de las casas con sus fauces y provocando un crujido en la madera mientras la elevaba con cuidado para que no se deshiciera tanto entre sus dientes. Volvió a acercarse y con cuidado depositó la madera a un costado de la híbrida. Repitió el proceso con otras dos viviendas y con un viejo roble que arrancó de raíz del suelo.

- Por favor… no te muevas -Sentía las garras entumecidas y el cuerpo cada vez más agotado, tenía que apurarse. Inspiró con fuerza, abriendo en parte las fauces e hinchando su pecho hasta que lo sintió lleno y exhaló. Una llamarada plateada emergió de su boca, suave pero intensa, lamiendo la madera que trajo hasta que prendió con fuerza en unas hogueras que los rodeaban a ambos- Esto deberá bastar de momento… -Se estremeció y se acercó un poco más, cuidando de mantener cierta distancia para no resultar demasiado incómodo y soltando un suspiro una vez que el calor lo rodeó- Las llamas no durarán demasiado, lo mejor es irse de este lugar. Mi nombre es Ras ¿Y el tuyo? -




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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Nyssa el Lun Feb 08 2016, 23:00

Agazapada y temblorosa, pudo ver, a través de sus ojos empañados en lágrimas, cómo el dragón empezaba a… arrancar cosas. Si hubiera tenido ceja, en aquel momento, la hubiese enarcado pronunciadamente. ¿Qué diablos estaba haciendo? ¿Alarde de fuerza o qué? Claro que… la dejó totalmente alucinando cuando le dejó tres cabañas y un árbol al lado. ¿A cambio de qué se los daba? Bajó el hocico hacia aquella madera, extrañada. Vaya, hombre. De todos los dragones que podía encontrarse… se topaba con un loco que le llevaba ofrendas.

Resopló, sacando la lengua entre sus fauces. Ella sólo quería ayudar a su amigo. Y, acababa transformada con un dragón de no muy claras intenciones. “Siempre me pasan estas cosas cuando salgo sola”, pensó para sí. De repente, él habló. ¿Qué no se moviese? ¡¿Qué?! ¡LLAMAS! Fuego plateado… pero fuego. Al lado. Dio un tumbo alejándose, aterrorizada. Aleteó, como si quisiera que el ala de ese lado extinguiese las ficticias llamas a un costado. “Casi me quema”, se quejó lastimeramente en su fuero interno, sin saber que eso no podía pasar. Le lanzó un gruñido de aviso. “Si me intentas cocinar, te pego un coletazo”, quiso decirle. Hasta que entendió que era para dar algo de calor.

Así que se quedó tumbada y se hizo un ovillo, rodeando su cuerpo con la cola por el suelo. Llegó a ronronear con suavidad. Se sentía bien aquella calidez. El frío del ambiente era horrible. Parecía incluso más intenso en aquella forma. ¿Sería posible? Casi había cerrado los ojos cuando él volvió a hablar. Ah, vaya, se había quedado tan relajada de repente que se había olvidado de que estaba allí. Se tensó un poco y levantó la cabeza para mirarlo. ¿Irse? Sí, a casa. Ella. Sola. Aunque… no la había atacado. Quizá podía darle un voto de confianza-. Grrrrrrrrrassssssss –intentó pronunciar el nombre de él, sonando más como un gruñido seguido de un siseo-. Isssssssss –dijo, sin éxito, diciendo parcialmente su nombre. Resopló, frustrada-. IIIIIISSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSa –resopló, frustrada. Hizo esfuerzo por levantarse sobre sus patas. Estas le temblaron… hasta que finalmente pudo, tras un largo intento, soportar su cuerpo sobre sus garras, irguiéndose por completo. Ah. Por fin. Estaba mejor. Ya no parecía tan… débil. Le dio cierta confianza, para mover el hocico-. GRRRRNssssa. ¡Nyssa! –soltó. Se sorprendió del hermoso tono de voz, como de una campana de bronce. Se le saltaron las lágrimas de la emoción.





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Re: ¡Hey red butterfly! (Priv. Nyssa)

Mensaje por Ras el Lun Feb 08 2016, 23:43


Ladeó la cabeza mientras las llamas brotaban de sus fauces, cortando por un instante el flujo para hablarle con un tono algo divertido- Tranquila, no te vas a quemar, transformada las llamas no te afectan -O al menos eso pensaba. Asumía que las características raciales se mantendrían y que sus escamas serían resistentes al fuego. Le parecía hasta cierto punto entretenido y adorable observarla toda temerosa de cosas que Ras consideraba tan pequeñas en su forma, que aleteara de esa forma e incluso le gruñera.

La vio enroscarse en su posición y se preguntó si había acertado cuando la escuchó ronronear y en respuesta soltó un suspiro de alivio. Se acercó más a una de las piras, permitiendo que las plateadas llamas que ardían sobre la madera lamieran las doradas escamas de su vientre, brillando con un lustre claro entre ambas tonalidades; relajara solo por un momento hasta el punto de entrecerrar los ojos y proferir el mismo un gruñido bajito desde su garganta de lo agradable que estaba hasta que la escuchó responderle y abandonó su ensoñación, curvando la mirada para chocar sus dorados orbes con los selva de ella.

Entendió su nombre aunque fue algo extraño pues era como una mezcla entre gruñido e intento de habla. Ras podía percibir el esfuerzo y la frustración que manaba de la híbrida hasta que se puso de a cuatro patas y pronunció lo que el dorado asumía sería su nombre con una voz algo grave sin llegar a ser tan profunda, suave y agradable- Curiosa y hermosa voz la que tienes -Abandonó la pira y dio unos pasos cerca suyo, acercando el hocico con cuidado y olfateando apenas, recorriéndola con la mirada- Es la primera vez que hablas en esta forma ¿No? Debes recordar que los labios no son lo mismo, no son tan flexibles así que debes hacer movimientos amplios y marcados al igual que usar más la lengua. Trata de enfocarte en cada letra y busca el sonido sin apurarte… Nyssa -




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