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Chapter II: The new little problem Φ Ariakas Verminaard

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Chapter II: The new little problem Φ Ariakas Verminaard

Mensaje por Amethyst el Vie Ene 08 2016, 04:45

Con la yema de los dedos tocó las paredes. La textura en su piel, diferente y totalmente desconocida; fue como una silenciosa victoria para ella. Por fin no vería todos los días un rostro que quería matar, no estaría encerrada todos los días en una misma habitación, como un pajarito enjaulado; la libertad -incluso si fuera falsa, pues seguía encadenada al yugo de esos seres- era dulce y la disfrutaba. Seguía siendo una esclava, más no era esclava ya de su odio. Con un suspiro retiró la mano de las paredes, cerrando los ojos por unos segundos, si por ella fuera se hubiera reído, pero en su lugar decidió que era un buen momento para hacer una rutina y analizar a las personas que ahí vivían.

No tenía en si, mejor cosa que hacer. No estaba acostumbrada a hacer trabajos domésticos -si bien tampoco era una inepta, sabía perfectamente como se hacían- y al darse cuenta de eso los demás siervos de la casa la fueron relegando poco a poco, como queriendo que viera y aprendiera. Bien. Amethyst no tenía ningún problema con eso; la castaña no olvidaría nada de lo que viera. De todos modos, prefería ir a la cocina, donde si que era útil. O a su habitación, a tocar el violín; pero claro, si bien ahora estaba en manos de otro dragón y no ese bastardo, también eso significaba que tendría que acostumbrarse a posibles nuevas reglas.

Sus pasos la terminaron dirigiendo a la cocina de forma casi inevitable. Los aromas y los condimentos siempre atraían a la castaña, como el polen a las abejas. Admiró las distintas botellas, las copas de cristal... —¿Vas a quedarte parada ahí todo el día chica?— la voz la sobresaltó y parpadeó confundida mientras levantaba la vista con una sonrisa algo arrogante —Por supuesto que no. ¿Quieres que te ayude en algo?— lo dijo en el tono más meloso posible, como si lo único que quisiera en ese universo era ayudar a esa chica en particular. La chica tenía ese efecto en las personas; simplemente no podía evitar ser sarcástica, no cuando desde su punto de vista "estaba ocupada" —De hecho si, podrías ir a buscar una botella de vino. Ni idea de donde está pero alguna de las que está aquí no es— bufando y solo con la intención de hacerse la lista empezó a entrar a las habitaciones en busca de la dichosa botella, que posiblemente ni siquiera existía.

Farfullando y metida en su cabeza como estaba, no se dio cuenta en que habitación había empezado a despotricar en voz baja hasta que levantó la vista —ve y busca la botella invisible, como no— murmulló entre dientes mientras caminaba delicadamente para toparse de sorpresa con el dragón. Se detuvo de golpe ocultando la sorpresa que debió haberse mostrado en su rostro para corregirse —Mi señor, lamento molestarlo, una de... Me enviaron a buscar algo, pero inevitablemente no está aquí, me retiraré si os place— hasta ahora, no había tenido mucho tiempo de charlar con Ariakas; tal vez era como el esclavista y prefería que Amethyst no se metiera en su camino.




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Re: Chapter II: The new little problem Φ Ariakas Verminaard

Mensaje por Ariakas Verminaard el Vie Ene 08 2016, 05:35

Un sirviente mas, un sirviente menos, algunos llegaban y se quedaban, por años, como mi vieja ama de llaves, la compre cuando tenia quince y duro a mi servicio hasta que rumio de causas naturales el mes pasado, a las edad de 95 años, era todo una vida humana que para mi había transcurrido en un abrir y cerrar de ojos, o estaba aquel chico que se encargaba de cuidar mis caballos, lo compre cuando el tenia diez, y cuando cumplió los 18 se fue junto con una de las sirvientas huyendo por la noche, habían guardado cada pieza de oro que les había dado mensualmente durante esos años solo para comprar su libertad, y estaba bien, al final siempre les había dado esa elección, durante el tiempo que trabajaron para mi lo hicieron callada y obedientemente, sin cometer ningún error y sin provocar mi ira.

Habia algunos otros que no eran tan inteligentes, que se resistían a mi, que me provocaban o aun peor que intentaban movimientos estúpidos en contra mia para buscar perjudicar mi salud física, nada pasaba de largo en mi hogar, no, me habia asegurado que mis sirvientes mas fieles tuvieran poder sobre los que se resistían a mi y al final todo salia siempre a la luz, a cuantos no arroje a las mazmorras del castillo, cuantos no terminaron con mi filo en la garganta o alimentando a las bestias en el bosque, y no eran mas relevantes que los dos amantes que huyeron para buscar una vida que probablemente no tendrán. Afortunadamente yo no necesitaba de tantos sirvientes, y los que tenia reconocían que bajo mi mando estaban mejor que bajo el mando de sus antiguos amos.

Claro, muchos reían de mi elecciones, darle vestimenta digna, alimentos y espacio, incluso un ligero pago para sus diversiones, pocos o nulos amos hacían eso, pero mi padre me había enseñado bien o hay mayor protección que la lealtad, todos los sirvientes de mi padre darian la vida por el, vigilaban sus espaldas, lo protegían de los ataques físicos o sociales, y obedecían cada palabra suya como si fuera ley...y únicamente por que les daba una vida digna, alimento, vestido e incluso les permitía formar familias, mi padre no habia tenido que comprar esclavos en mas de un siglo, por que la lealtad de sus primeros esclavos paso a los hijos y a los hijos de los hijos...fue inteligente. La prueba de que su método funcionaba la tenia con mis sirvientes mas antiguos, rotos llegaron a mi, flagelados por amos estúpidos, y ahora, años después eran leales a mi, por el simple hecho de que les ofrecí un plato de sopa tibia y una cama cómoda donde dormir, jamas les mentí, sabían que mi ira no debía ser provocada y que sus actos tenían consecuencias, pero sabían que si realizaban su trabajo bien, recompensas tendrían. Así pues, habia adquirido a un par de esclavos nuevos, uno para mis establos y otra para algunas labores variadas.

Era mi primer día de descanso y me había dedicado todo el día a dormir, después de lo que había ocurrido los últimos días lo que mas necesitaba era descanso, y sin la presión de mis tareas en la inquisición, podía obtener eso, claro volvía a ser una mula de carga con los soldados, pero tenia algunas ventajas, asi pues, me levante hasta que no pude dormir mas, sintiéndome aun bastante alicaído, me vestí con unos pantalones holgados y una camiseta ajustada y salí para bajar a la cocina por algo de comer, había recién vendido a mi cocinera, puesto que era una carga mas que una ayuda, no prestaba mucha atención a mi alrededor cuando la figura baja y delgada de mi nueva sirvienta se estrello contra mi, ladee la cabeza cuando escuche su disculpa -No...esta bien...que buscabas??- me incline un poco y la olí -vienes de la cocina? por que hueles a la grasa de una persona que se supone debió haberse ido hace varias horas, vamos, sígueme- comencé a caminar apartando algunos mechones de mi rostros, cabello que se salio de su lugar, baje hasta la cocina y mire a esa mujer que vendí revoloteando por las alacenas y vaciando las mismas, echando las cosas en una bolsa sucia -Robando a tu antiguo amo...sabes...creo que venderte fue un acto demasiado caritativo- ella me miro con miedo -no...mi señor yo solo...- gruñí por lo bajo -odio...que me roben...- tome uno de los cuchillos que estaban en el colgador de la pared y acaricie el filo con frio placer -por un mero favor a tu comprador y como no quiero ensuciar mis cuchillos te dare una oportunidad...sal de aqui en tres segundos...o mi siguiente decoracion seran tus manos...uno...- ella salio corriendo por la puerta al jardin, yo solo sonrei -eso crei...- me asome a la ventana y le hice una señal a mi esclavo que tenia vigilando para que se encargara de ella, clave el cuchillo en el tronco de picar y voltee a ver a la chica que choco contra mi.

-Dime, sabes cocinar?- le pregunte, era una pregunta capciosa y para romper el hielo, la compre justo por que sabia cocinar, ademas de su habilidad en herbolaria, mientras revisaba la bolsa y comenzaba a sacar conservas, carne, pan y varias botellas de vino y whiskey, tome una de estas ultimas y un vaso para servirme un trago -tengo hambre...hace varias horas que no como nada, prepararme algo caliente y con mucha carne, poca pimienta, odio la pimienta, ella siempre ponia pimienta en mis comidas, sospecho que probaba mi sentido del gusto para envenenarme o algo asi...idiota...- bebi un trago del vaso y me sente frente a la barra -Amethyst no es asi?? tienes un nombre facil de recordar, Amatista...- tome un pan dulce y lo mordi -La antigua ama de llaves se llamaba Amber...el ambar...asi le decian...- mire mi vaso, en mi mente aun estaban todos los hechos de los ultimos dias, me deprimian, volvi a mirarla -te han dicho ya las reglas de mi hogar?-




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Re: Chapter II: The new little problem Φ Ariakas Verminaard

Mensaje por Amethyst el Vie Ene 08 2016, 06:47

Incluso las palabras se le iban de la boca a ella frente aquel dragón. Los ojos rojos brillaban de forma completamente antinatural y si bien la chica pudo sostener la mirada sin problemas durante el tiempo en el que habló, si sintió el peso de aquel intercambio, que normalmente solía pasar sobre ella impune. —Una de vuestras sirvientas me envió a buscar un vino. Invisible e inexistente, creo que quería sacarme de las cocina...— ladeó la cabeza, como si la posibilidad no se le hubiera ocurrido hasta aquel instante, no respingó al sentir la cercanía del dragón y mucho menos se inmutó al sentir el aire acariciando su piel mientras este inspiraba —Si, estuve ahí hace como... Unos diez minutos— respondió rápidamente antes de caminar con agilidad al lado de Ariakas. ¿Había vendido a la otra mujer de las cocinas? Rodó los ojos y se maldijo a si misma por no haberlo visto. Ella solía ser buena detectando esos mínimos detalles; mientras caminaba su mente vagó a ese momento y chasqueó la lengua. Claro, si aquella idiota había estado nerviosa.

Lo que pasó a continuación solamente le probó lo que ella ya sabía. La única razón por la que no contestaba a los dragones y prefería obedecerlos era precisamente esa; le importaban lo mismo los humanos que las alimañas y ganabas más manteniendo respeto como base de la relación. Sus ojos fríos recorrieron lentamente a la humana mientras esbozaba una pequeña sonrisa sarcástica; como si quisiera dar a entender que ella era responsable de aquella intromisión. De no ser porque posiblemente la otra chica estaba muy ocupada temiendo de el dragón la hubiera mirado con odio; pero Amethyst pasó desapercibida a su lado. Se permitió deslizarse ligeramente en la mente ajena para decirle una despedida apropiada a aquella chica "Eso te pasa por perra." la chica dio un respingo y la miró fijamente como si hubiera visto un fantasma mientras la castaña se mantenía inmutable; unos segundos después salió despavorida.

Se volvió al dragón casi en el mismo momento que lo hizo él. —Por supuesto— dijo con un tono ligeramente arrogante sin poder evitarlo, estaba orgullosa de varias cosas y una de ellas es que no se solía doblegar con facilidad. Aceptaba órdenes pero pocas veces alguien había logrado aplastar ese gran ego que poseía; en cuanto las cosas salieron de la bolsa Amethyst las acomodó donde recordaba haber visto que las tomaba la otra mujer que acababa de abandonar aquella casa para siempre; —Se hacer varias cosas, botánica, tocar el violín, pintar— se encogió de hombros tranquilamente mientras mantenía la expresión calmada en su rostro —Bueno, considerando vuestra posición, tal vez la pimienta era preferible a la belladona— sonrió de lado mientras sus dedos se deslizaban sobre el cuchillo, cortando la carne con cuidado mientras la aderezaba, mirando los condimentos para familiarizarse con ellos. —Aún que supongo que no encontraré belladona por aquí, así que tal vez se conformaba con molestaros— ni el más estúpido de los dragones dejaría al alcance de humanos algo con lo que podían ser heridos. Amethyst no había querido tentar su suerte y por eso mismo en ese instante no tenía la daga de jade, herencia de su padre; consigo. Estaba escondida y tenía la esperanza de recuperarla después, cuando se hubiera ganado algo de confianza del dragón frente a ella. Mientras dejaba que la carne se marinara puso un pan al horno con mantequilla. Estaba poco acostumbrada a tener acceso libre a los estantes donde se almacenaban los alimentos; y menos encontrar estos a rebozar por lo que se permitió incluso rodear los pedazos de carne con algo de tocino para hacer un envuelto de carnes. —Amethyst o Viktoria, tengo dos nombres,  los dos me gustan— respondió con sinceridad mientras dejaba que la carne se deslizara en la cazuela.

Ariakas con su actitud le parecía demasiado bueno para ser verdad. Estaba acostumbrada al trato bajo que recibía del asesino de su padre y el respeto o por lo menos la sencillez en sus palabras le generaban una ligera desconfianza. ¿Era algún tipo de prueba? Tal vez simplemente era como ella; sabía que era más inteligente no molestar a alguien que podía volverse contra ti y morderte. Sus ojos se detuvieron en la figura del dragón con estos pensamientos; si no hubiera usado su ligero poder hacía unos instantes hubiera querido adivinar en que pensaba aquel hombre; más no estaba segura si sería prudente revelar que no era ni por asomo una chica común. Sabía pelear, sabía leer y escribir; era ágil como una serpiente y agrégale a todo eso telepatía y tendría a un reptil muy interesado.

No me he molestado en preguntar, no se han molestado en explicarme. Supongo que son desventajas de ser nueva en general con casi todo— suspiró mientras sacaba el pan del horno y verificaba la cocción de la carne, no quería que se pasara del termino justo —Os agradecería que me explicarais para no perturbar vuestra paz. Aún que no suelo dar problemas— problemas evidentes, claro. Sacó un plato y finalmente tendió el asado al rubio —Cualquier condimento que os guste más, se como encontrar la mayoría de las cosas en los bosques, o claro, podéis comprarlo. No me han dicho a que me dedicaré aquí— añadió, como quien espera una respuesta algo burda. Antes se dedicaba a ser juguete de mascar de un loco. Tenía cicatrices plateadas en la espalda que lo demostraban y el mero pensamiento de regresar a ser un juguete la ponía nerviosa, prefería zanjar el asunto directamente, aún que fuera algo inapropiado.




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Re: Chapter II: The new little problem Φ Ariakas Verminaard

Mensaje por Ariakas Verminaard el Vie Ene 08 2016, 07:56

La escuche y miraba cocinar, se movía rápido por el lugar, eso me hizo ladear la cabeza, especialmente por que había puesto cada articulo de la bolsa en su sitio correcto sin que yo se lo indicara, había estado solo un momento en la cocina, y recordaba el lugar exacto de cada cosa, lo que nos hablaba de una mente privilegiada para recordar cosas, solo había visto eso una vez en mi propio hermano, al parecer la humana era mucho mas hábil de lo que parecía, eso me hizo sonreír de medio lado mientras volvía a beber el contenido de mi vaso y me servia mas whiskey. -Así que pintar y tocar violín, eso quiero verlo, me agrada la música, y tengo la técnica...pero como sabrás...no es lo mismo- dije mientras terminaba el pan, el olor de la carne y el pan con mantequilla que se horneaba estaba inundando mi nariz, haciendo que mi boca salivara, volvi a beber de mi vaso.

-Antes guardaba belladona...pero claro estaba en un sitio al que ningun humano puede acceder, a menos que tengan alas...- sonreí un poco, y negué con la cabeza, en algún momento guarde belladona que incaute a un terrorista, pero claro jamas la entregue, la guarde en una de las piedras que coronaban la parte mas alta de mi antiguo hogar, eso había sido varias décadas atrás, antes que comprara ese terreno, luego esa belladona fue la que le di a Sonja para que asesinara a su esposo a esas fechas ya no guardaba mas -pero ya no...aun así, detesto la pimienta y el ajo...y la cebolla, toma nota...no quiero eso en mis sandwiches- suspire y me estire un poco para desperezarme, me sentía aun agotado del cuerpo y eso sin mencionar que me dolían las articulaciones por el frió de los últimos días, tendría que ordenar que mantuvieran encendidas las chimeneas, pero en ese momento el calor del alcohol y el horno me estaban aliviando el dolor.

El olor de la comida cuando la puso frente a mi me hizo saborear el platillo mucho antes de probarlo, el hecho de que la carne y el tocino se juntaran y estuvieran bien marinados me estaba haciendo gruñir el estomago, tome el pan y lo corte para poner una buena cantidad de carne en el mismo y lo mordí saboreandolo, emití un profundo suspiro y cerré los ojos saboreando, una de las cosas que mas adoraba ademas del sexo, era la comida, y la comida era diez veces mas facil de conseguir, el sabor de la carne inundaba mis papilas y la mezcla con el pan me encantaba -por la diosa...esto es delicioso....- comí otro poco mas y corte un poco del pan poniendo carne en el mismo y delo tendi -come...el chef debe probar lo que cocina- dije mientras comia mas y lo acompañaba con el whiskey.

Me enderece un poco y la mire después de tragar el ultimo bocado -Aqui tendrás alimento, vestido y una habitación privada, igualmente contaras con un pago mensual para tus propias necesidades, al igual que otros sirvientes, todos tienen un área asignada, eso no quiere decir que no deban ayudarse entre si, si el jardinero no trabaja afuera por la lluvia no quiere decir que no pueda ayudar en los establos o en la lavandería, igual si la limpieza de la casa esta terminada no quiere decir que no deban ayudar en la cocina o las chimeneas.- hacia algunos ligeros ademanes señalando la ubicación de algunos lugares -Tu...tendrás el área de la cocina, eso quiere decir que deberás cocinar mi comida y la de tus compañeros, en total, tienes que hacer comida para 10 personas, 7 sirvientes incluyéndote, para mi hija y para mi, y un extra en caso de tener visitas. Debes mantener esta área limpia y bien cuidada, si haces bien tu trabajo, semanalmente te asignare una cantidad de dinero para llenar las alacenas, pero ese es un privilegio que te debes ganar, hasta entonces, si necesitas algo me avisas a mi y yo lo proveeré. Desayuno a las 4 de la madrugada antes de irme a mi turno, no tengo hora de llegada por lo que debe haber siempre un sandwich preparado en caso de que llegue tarde y con hambre, o para que tengas tiempo de calentar mi cena, siempre desayuno con jugos de fruta y ceno con whiskey o vino- le explicaba mientras comía en un tono tranquilo, esperando que entendiera todo

-Fuera de eso, si no tienes nada que hacer ayudaras al jardinero con el invernadero, allí podrás plantar las hierbas necesarias para medicamentos y encontraras un taller que podrás usar libremente. Tienes un día libre a la semana, puedes elegirlo, fuera de estas paredes puedes hacer lo que te plazca siempre y cuando estés en los limites de la ley y mis reglas, esta prohibido que traigas gente, y esta prohibido que allá afuera hables de mis costumbres o acciones, puedes tener todas las amistades que quieras pero esta prohibido que tengas amoríos, no te quiero encinta después- eso era verdad en un 90%, el otro 10% era que a veces me agradaba intimar con mis esclavas, aunque siempre dentro de ciertos limites. -Tienes acceso a todas las habitaciones en esta casa excepto las puertas que están cerradas con llave- que solo era mi armería -no robes, quieres algo...comida, ropa, bebida, pídelo, soy laxo en ciertas cosas y no tengo nada en contra de que consuman las cosas aquí disponibles, pero siempre y cuando me avisen-

Suspire y bebi un poco mas de whiskey -Como ves, no es complicado el trabajo, haz tus labores, respeta las reglas, no tengas problemas con tus compañeros y veras que este puede ser un excelente lugar para vivir, ¿alguna duda?- comí lo ultimo que quedaba del asado bastante delicioso -ah...y una vez al mes se hace una cena para que socialicen entre ustedes...- me termine el whiskey y me levante para sacar un bote de conservas que contenia duraznos en almibar, la destape y continue comiendo.




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Re: Chapter II: The new little problem Φ Ariakas Verminaard

Mensaje por Amethyst el Vie Ene 08 2016, 22:35

Pensar en la música hizo que su corazón diera un brinco, estaba segura que Ariakas ni siquiera tendría que pedirle que tocara; para ella era parte de su alma, algo que necesitaba hacer o se volvía loca. El tacto de las cuerdas en sus dedos, la madera en su hombro; tenía secuelas como todos los que decidían que ese instrumento era el indicado para verter su alma; en su cuello y clavícula había delicadas manchas rojizas, tenía los dedos ligeramente callosos, pero la sensación que sentía al liberar las emociones por medio de la música no tenía parecido alguno —Estoy seguro que será de las pocas cosas que no tendréis que pedirme directamente, me encanta hacerlo— siempre había escuchado que los dragones simplemente no podían hacer eso, dejar que los sentimientos se impregnaran en lo que hacían. Tantas desventajas, tantos fallos y no podían verlos... Cualquiera pensaría que tras haber perdido su fertilidad estarían más dispuestos a intentar conseguir ayuda de los humanos pero no, seguían necios, queriendo ser los amos de un mundo que se rebelaba contra ellos.

No le sorprendió la respuesta. De todos modos no es como que planeara envenenarlo; valoraba su vida y sería una estupidez atentar contra la vida de un dragón sin el apoyo de los terroristas que de momento no podía recuperar. —No lo olvidaré— respondió solemnemente mientras echaba un ojo al imponente "humano" frente a ella; parecía algo agotado y no estaba segura de que eso fuera precisamente normal. "No es de tu incumbencia" pensó mientras se contentaba con averiguar lo que pudiera de su acompañante con solo mirarlo. El arte de analizar lo llamarían algunos; pero mientras más lo miraba más se encontraba con una tremenda barrera de nada. Era como si... No era lo que esperaba de un dragón y no sabía como analizar dragones que se salían de la pauta.

¡Joder! ¿Por qué no podía ser un dragón sencillo de detestar? Sus... Su comportamiento la estaba sacando de quicio más que fuera grosero o la tratara como escoria. Cuando la trataban como escoria podía ser grosera y sarcástica, le encantaba de hecho. Pero si se limitaban a tratarla como un trabajador más... ¿Con qué cara era una desgraciada bastarda? Anonada tan anonada como no había estado en meses tomó el pan que se le ofrecía con una aparente indiferencia que ocultaba una gran incredulidad —Sois bastante extraño para ser un dragón— murmuró después de unos segundos, como si esperara que con esas palabras obtuviera una reacción más esperable. Se llevó la comida a la boca, disfrutando del sabor; dioses amaba la comida, total y recuperaba su super habilidad de comer sin engordar.

Escuchó. Se le daba bien escuchar aún que hubiera preferido que las reglas estuvieran escritas en algún lado; memorizaba mejor lo que veía que lo que escuchaba. Todo le era ligeramente indiferente, no podía salir al parecer lo cual era una nueva novedad ya que ella siempre se había tomado la libertad de pasear por la ciudad a sus anchas pero estaba segura o por lo menos esperaba que una vez que tuviera tiempo ahí la dejaran "subir de rango" por así decirlo. De todos modos siempre tenía las noches para salir y seguir haciendo lo que hacía, llevar cartas, escribir y sobretodo mirar. ¿En los límites de la ley y las reglas? Ups, bueno con suerte nadie sabría nada, ella había cubierto sus pistas durante años. —Lástima ¿Eso quiere decir que debo permanecer virgen para siempre?— ironizó casi sin poder evitarlo, normalmente no se le soltaba tan rápido la lengua pero no podía evitar encontrarlo ridículo. Ella sabía que plantas actuaban como anticonceptivos naturales, y la prohibición de ciertas cosas como si podía acostarse con alguien si se le placía o no había sacado su lado irónico.

Tengo algunas dudas. Tomaré el sábado como día libre, quiero saber si cuando termine mis tareas puedo salir. Mi madre sigue viva y antes la visitaba, no me gustaría romper el hábito, además me aburro con facilidad y estar encerrada suele entrar entre lo que considero aburrido, — y cuando se aburría era terriblemente creativa. Consideró si sería un buen momento para revelar que tenía ciertas características de oráculo. Su antiguo dueño lo desconocía pero estaba dispuesta a arriesgar el pequeño secreto si podía obtener algo de beneficio a cambio y tenía entendido que la mayoría de los dragones quedaban prendidos con cosas fuera de lo natural. Lo meditó, analizando que beneficio o maleficio podría reportarle y tomó la decisión de hablar —Y considero que hay algo que debería saber sobre mi, mi señor. Teniendo en cuenta que dudo que se lo hayan informado puesto que no lo sabían. Tengo... Un pequeño talento fuera de lo común, puedo leer la mente y hablar mentalmente con las personas, en un rango algo amplio, varios metros, no he probado demasiado. Simplemente para... Manteneros informado y que no os pille con sorpresa. He escuchado que es malo enterarse por terceros— arqueó la ceja mientras terminaba de masticar un pedazo de pan antes de tomar los platos que se habían ensuciado de la comida que acababa de preparar y ponerse a limpiar con un pequeño brillo en los ojos.




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Re: Chapter II: The new little problem Φ Ariakas Verminaard

Mensaje por Ariakas Verminaard el Sáb Ene 09 2016, 02:56

La miraba, venia mucho mas despierta y aguda que el resto de los sirvientes cuando los compraba, lo cual atraía aun mas mi atención, me sorprendía que fuera tan abierta y hablara respecto a todo lo que sabia hacer, el 90% de mis sirvientes lo mas que sabían hacer era arreglar muebles, pero ella parecía haber sido una excelente adquisición a un muy bajo costo -Tengo un violín con el que solía practicar, puedes utilizarlo- le dije algo indiferente, tenia la técnica de música gracias a mi padre, pero no me gustaba el sonido que yo emitía, frió y sin emoción, no me servia como desfogue.  

Que escuchara atentamente mis reglas y peticiones me agradaba, probablemente tendría que repetírselas en algún momento como a todos los sirvientes, me sorprendería que no fuera así peor me agradaba sobremanera, ademas no tenia muchas ganas de pelar o ponerme en un plan irreverente sin razón, ya mucho tenia en la cabeza desde el juicio y no necesitaba mas cosas así, solo quería hablar y escuchar cosas que nada tuvieran que ver con el exterior, escuche su murmullo sobre que yo era un dragón extraño -No en realidad...soy bastante común...pero las situaciones de tu vida solo te han permitido conocer facetas malas de los dragones...te sorprenderías de ver que mas de la mitad son muy distintos en realidad a lo que muestran...claro...están aquellos casos que en verdad son lo que muestran,...y esos casos resultan ser verdaderos monstruos...pero al menos en el mio no es así- bebí mas Whisky, llevaba ya la mitad de la botella consumida, pero no sentía los efectos del alcohol.

Su gesto decía que mantenía un debate mental interno, no era difícil de adivinar en que, mis referencias me habían dicho que venia de lugares de difícil trato, y se reflejaba en su actitud, había aprendido a ser dura por las circunstancias "como todos aquí..." mire mi vaso pensando en todo lo que había pasado, mil años de voluntad y trabajo arduo a la basura, la mirada de mi padre eran lo que mas me dolía, la decepción y la furia, suspire y volví a beber y mi gesto se congelo durante mi explicación cuando menciono lo de ser virgen, me calle un momento y la mire un poco shockeado, ¿era virgen? por la clase de amo que tenia era prácticamente un milagro obrado por la misma reina madre, los amos violentos solían abusar de sus sirvientas mas que ninguno para doblegar sus voluntades, algunos incluso lograban ese conocido vulgarmente síndrome de estocolmo, donde la victima se enamoraba de su victimario, pero...ella virgen...me daba a entender que...o era una chica con mucha suerte, o su amo le gustaba por detrás, de cualquier manera abrí y cerre un poco la boca y respondí de la única forma que podía para salir del atolladero -Eso se puede arreglar creo...- sacudí la cabeza y le reste importancia bebiendo un poco mas de mi vaso antes de continuar explicándole.

Finalmente me planteo sus dudas y yo asentí en gesto de comprensión -El sábado sera tu día libre entonces, pero las salidas por las tardes son un privilegio que debe ganarse, al igual que el dinero del mandado, aquí todo funciona por meritocracia y no le doy a nadie libertades sin que se las ganen, quieres salir por las tardes también, gánate ese privilegio- dije tranquilamente mientras volvía a cerrar el bote de conservas observándola de reojo mientras se levantaba a limpiar, por un momento pensé que allí terminaría la conversación pero me hablo de aquella habilidad suya, eso capto poderosamente mi atención, yo siempre apreciaba a esos sirvientes que tenían un extra, y el hecho de que ella me hablara de cierto poder mental, me había hecho interesarme aun mas en ella, la mire fijamente y con seriedad antes de sonreír de medio lado, claro cabía la posibilidad que quisiera jugar una broma, vamos a divertirnos con el nuevo amo no?, asi que cruce los dedos frente a mi boca mirándola con seriedad -¿A si? pruebalo...si tienes un poder de esa clase podrías hacer mucho aqui, no solamente en el ámbito del servicio, asi que pruebalo, dime que estoy pensando- le dije tranquilamente y con interés mientras proyectaba una imagen muy especifica, en mi mente, una imagen extraída de los archivos de mi mente, parte de una carta que había escrito hace mucho tiempo a la madre de Nira "Dana, querida, Te escribo a ti, supe que has fallecido en un hermoso día, te prometí que no escribiría otra vez, hasta que el sul se pusiera tras tu lapida, hoy han pasado decadas, siento que tiempo se acerca de encontrar ese tesoro otra vez, las paginas de mi diario están llenad de..."




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Re: Chapter II: The new little problem Φ Ariakas Verminaard

Mensaje por Amethyst el Sáb Ene 09 2016, 05:40

¿Un dragón bastante común? Como no; vamos que suponer eso cambiaba totalmente lo que siempre había pasado por su cabeza. Era más sencillo odiar a los dragones por ser lo que son que ponerse analizar a cada uno individualmente, viendo cual era bueno y cual era malo; la simple idea de que sus ideales, por lo que llevaba luchando desde hacía ocho años; podían ser incorrectos la ponía nerviosa. Se mordió el labio mientras sopesaba las palabras cuidadosamente, como si fueran un acertijo que debía adivinar, uno que por primera vez en mucho tiempo no veía respuesta obvia. Tragó saliva, pensando en las veces que alguna vez había visto a un dragón hacer algo bueno contra las veces que lo había visto hacer algo malo. La verdad la balanza estaba muy en contra de aquellas creaturas; ¿Pero no lo era igual con algunos humanos? “No” dijo una voz firmemente en su cabeza, arruinando y destruyendo todo lo que había construido en esos minutos de reflexión “Destruyeron el planeta. Esclavizaron a los humanos y creen que son reyes del universo; tal vez sea un dragón diferente, pero sigue siendo un dragón” la barrera regresó y el pensamiento desapareció tan rápido como había aparecido —Espero que tengáis razón— dijo con sinceridad pensando en como el mismo planeta parecía rebelarse en contra de los dragones; la nieve que ahora cubría la ciudad era una clara señal de aquello. Y la resistencia también.

Vió el shock en sus ojos ante la respuesta que ella había dado ante la prohibición. Era virgen si, pero no impune ante haber conservado ese pequeño trofeo, posiblemente ambos estaban pensando en lo mismo. Las cicatrices, las mordidas… Ella quería suponer que la mera idea de causarle algún tipo de placer a su anterior dueño lo habían detenido de tomar la única cosa que de Amethyst no había tomado además de su orgullo. Se había mantenido orgullosa, sin que un solo grito escapara de sus labios y por eso al final se había dado por vencido con sus torturas. Su mirada reflejó algo de tristeza al pensar en eso, y la respuesta de Ariakas la hizo reír un poco, una pequeña risa estrangulada brotó de sus labios mientras sonreía de forma irónica —Bueno, eso es un consuelo— suponía que al decir eso el dragón quería decir que se encargaría del asunto personalmente y el pensar en eso hizo que se ruborizara ligeramente —Problema menos de la lista supongo.

Se imaginó una respuesta similar pero por lo menos la seguridad de que podía llegar a pasar la tranquilizó. Aún que eso significaba que tendría que salir a hurtadillas en la noche en casos de emergencia en lugar de salir por su propio pie y libertad. Por lo menos por un tiempo. O tal vez por menos si lograba que su pequeño truco diera resultado. Antes de que se lo pidieran permitió que su mente se ampliara para captar los flujos de energía que eran los pensamientos; notó su sorpresa, la perspectiva de que tal vez fuera una broma. —Créame, mi antiguo amo no sabe ni la mitad de cosas que se hacer. Habilidades tengo muchas— digo con un tono autosuficiente mientras captaba el pensamiento como sus ojos captaban las palabras escritas en un libro —Una carta a Dana, la madre de Nira, vuestra hija— cerró los ojos y ladeó la cabeza, ignorando el persistente dolor que la cubrió mientras recitaba las palabras que captaba con una voz ligeramente más ronca que la suya — Dana, querida, Te escribo a ti, supe que has fallecido en un hermoso día, te prometí que no escribiría otra vez, hasta que el s0l se pusiera tras tu lapida, hoy han pasado decadas, siento que tiempo se acerca de encontrar ese tesoro otra vez, las páginas de mi diario están llenas de... — abrió los ojos y negó con la cabeza —No puedo ver más— apretó los dientes mientras se frotaba la sien y esperaba que el dolor de cabeza se desvaneciera lentamente.

Sonrió con suficiencia, sus ojos verdes clavados en los ojos rojizos de Ariakas mientras arqueaba la ceja y dirigía un pensamiento en específico a su mente, para hablarle por el otro medio y descubrir por completo su don divertida por la idea de ponerlo perplejo «¿Suficiente como demostración mi señor? Creo que merezco el premio a la mejor adquisición del año» claro que su estúpida arrogancia le saldría cara pues abusar de su pequeño poder causaba unos dolores tan tremendos de cabeza que casi veía estrellas. Se tambaleó mientras intentaba recuperar el sentido de la estabilidad, ofuscada; normalmente se sentía mal, pero vamos, esto estaba excediendo los límites del malestar que consideraba normal por usar su poder. Tal vez la mente del dragón estuviera mejor protegida que las mentes que solía invadir. O tal vez estaba cansada.

Bueno, creo que este sería un pésimo momento para desmayarme ¿No? — musitó débilmente mientras se apoyaba en una pared.




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Re: Chapter II: The new little problem Φ Ariakas Verminaard

Mensaje por Ariakas Verminaard el Sáb Ene 09 2016, 06:30

Recito perfectamente el fragmento de carta que le mostré en mi mente, eso me hizo sonreír, así que tenia en mis manos a una telepata, me había sacado un buen premio en aquella subasta de esclavos, y pensar que muchos la rechazaron por su personalidad difícil según decían, yo solo podía ver a una chica que con el trato adecuado podía llegar muy lejos y hacer grandes cosas. Levante las cejas con un poco de sorpresa cuando escuche su voz en mi mente, era similar a escuchar a alguien en la red draconica, se tambaleo y se recargo en la pared, yo me levante tranquilamente y la levante en brazos -La adquisición del año, si...diría que me saque el premio mayor...- sonreí un poco y camine con ella en brazos para salir de la cocina y llevarla a su habitación asignada, para mis sirvientes no era raro que hiciera eso, solía cargar a las sirvientas que se lastimaban, o a las que me llevaba a mi habitación, aunque en esta ocasión era el 100% por cuestión de salud -Tienes un gran don...pero te hace falta mucho entrenamiento...fortalecer tu mente, afortunadamente para ti...- la mire mientras entraba a su habitación -me pareces bastante interesante...lo suficiente como para ayudarte.-

La recoste en su cama y llene el cuenco de agua que tenia para mojarle un poco la frente con un trapo mojado en el agua helada, algo para hacer que su mareo y dolor de cabeza remitieran -no estas acostumbrada a usarlo realmente, tal vez percibas vibraciones de pensamientos y de vez en cuando hables a otros, pero realmente no lo usas, no te llevas al limite...y tu mente es débil...solo...es cuestión de entrenarla- me senté a su lado mirándola, esa conversación alejaba los malos pensamientos, la presión y el estrés de mi mente y ademas me comenzaba a interesar aun mas en aquella chica que solo había comprado por su habilidad en la herbolaria. Pense que tal vez la suerte estuviera de mi lado y pudiera apoyarme en su habilidad para lograr algunas cosas.

Me le quede viendo durante un minuto y exhale por la nariz mientras pensaba en tantas cosas que podrían haber ocurrido si mi actuar fuese diferente, y alli estaba otra vez, un minuto de silencio y mi mente viajaba de vuelta a todos los problemas que tenia, intente que mis emociones no se reflejaran en mi rostro, era maestro en ello, pero no sabia si en aquel momento lo estaba logrando. Me levante de la cama para volver a mojar el trapo y volvi a pasarlo por su rostro -En el armario hay un vestido, mañana vendran los sastres y podras elegir algunos mas, por lo menos uno para cada dia de la semana, no me gusta que luzcan como fotografias- exhale y camine a la puerta, no deseaba que leyera mis emociones por que mostrar emociones me habian enseñado era mostrar debilidad.




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Re: Chapter II: The new little problem Φ Ariakas Verminaard

Mensaje por Amethyst el Sáb Ene 09 2016, 07:41

Ni siquiera tuvo fuerzas para resistirse a ser cargada en brazos, incluso agradeció el gesto porque sin duda se hubiera desplomado sobre el suelo de no ser que ahora se encontraba acurrucada en los brazos de aquel dragón cuyo calor corporal la estaba envolviendo en un sopor extrañamente relajante, la cabeza seguía doliendo pero el dolor se desvanecía lentamente como siempre hacía después de una gran sesión de "magia rara" la cual no solía pasar de los pocos minutos sin sufrir consecuencias. —Más entrenamiento, genial— masculló algo irritada ante el pensamiento de someter su cuerpo a un nuevo tipo de rutina no física. Bastantes moretones había tenido cuando había aprendido a luchar ¿Podía tener moretones psicológicos? Esperaba que no —Aún que si me quitará los dolores de cabeza más rápido que sauce o la manzanilla supongo que valdrá la pena— cerró los ojos y no los abrió hasta que sintió el trapo con agua helada sobre su cabeza, haciendo que se sobresaltara y lo mirara algo enfurruñada.

Por supuesto que no me llevo al límite, mi señor— dijo algo mordaz mientras soltaba un quejido, puesto que al estar en los brazos de Ariakas se había acostumbrado al calor y el frío repentino la había malhumorado ligeramente —Desmayarme por curiosa no me parece un buen trato, lo uso cuando tengo que usarlo y me concentro para ello. Es algo... ¿Doloroso? Si, creo que esa es la razón por la que no lo uso realmente— y por ahí iban todos sus intentos de seguir siendo extremadamente cortés, no estaba siendo grosera todavía pero ya empezaba a dejar entrever la lengua afilada que poseía a la hora de hablar, en especial cuando tenía dolores de cabeza enormes, no es que pudieran echarle la culpa realmente.

No fue realmente su intención lo que pasó a continuación, simplemente estaba mirándolo cuando le pareció detectar un mínimo atisbo de algo extraño y su mente se deslizó inevitablemente para intentar atrapar los pensamientos que se escurrieron como agua entre sus dedos dejándola con una sensación de que debía saber algo, que no le pertenecía. —Bien, pero no pienso pedirles ninguno en color lila si es lo que consideráis como una ironía divertida— respondió suavemente, viendo como el dragón se marchaba.

Dispuesta a dejarse caer en la oscuridad que empezaba a bordear su vista, cerró los ojos y a los pocos minutos cayó dormida.




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