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Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

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Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Megerah el 22.12.15 19:52

Erah aún no alcanzaba a creérselo. Después de aquella pequeña parada en aquel edificio en ruinas, Thareon y ella habían conseguido organizarse. Él tenía la intención de hablar con un par de conocidos para que también apoyaran su -cada vez más fuerte- causa mientras que ella, optó por acercarse a la cabaña que habían abandonado hacía ya un mes. Ambos se habían adelantado a todos sus aliados, para ver y buscar dónde poder quedarse. Obviamente la cabaña no era una opción, pero al menos, sí para ellos dos. Era su casa.

Para evitar que se expusiera al frío durante más tiempo, Megerah le instó al dragón a que simplemente le ayudara a bajar todas aquellas plantas del edificio. Se adentró en el blanco bosque, resguardada por ropa seca. Su paso fue rápido, y no se desalentó, pues no disponía de todo el tiempo del mundo. La idea era que al caer la noche, la cabaña ya supusiera un lugar de cobijo al frío. Seguía fascinada por aquellos fríos copos que se posaban con extrema suavidad sobre ella y se entregaban al calor de su cuerpo, pasando a ser meras gotas de agua.

 

Todo parecía igual, sin importar cuantos pasos diera. En su caminar, Erah observaba su alrededor por si hubiera algo que le ayudara a ubicarse. El cielo parecía fiel reflejo del suelo, pues las nubes eran densas masas blancas que no dejaban ninguna ventana al cielo. La rubia se lo imaginó en aquel momento como el isaurí, de azules intensos que empezaba a echar de menos entre tanto blanco. Pasó por un par de troncos cuya forma le pareció familiar. Y cuando reconoció la brecha donde tuvo aquel encontronazo con Corah ya supo cubrir el camino con considerable facilidad.


El tiempo apenas rozaba el mediodía cuando llegó a lo que le pareció reconocer como el recóndito escondite al que Thareon la llevó tras la mascarada. Y sonrió. Tan sólo un instante, pues, de repente, su ceño se frunció, cayendo en la cuenta de todos esos huecos en las paredes que habría que tapar para que el frío no entrase. Y rápido.
Se adentró en la construcción, valiéndose de telas, principalmente, para tapar esos agujeros. Con las ventanas que aún no tenían cristales, se valió de las contraventanas, cerrando las oportunas para que así pudiera entrar luz pero no más frío. Así estuvo entretenida un par de horas más, hasta que consiguió aislarla medianamente en condiciones.
No obstante, ahora quedaba la parte más difícil.

La rubia dirigió su mirada hacia aquella chimenea de piedra. Y volvió a sonreír al ver unos pocos troncos en la esquina más próxima a ésta. Thareon había tenido el detalle de resguardar la madera de la estación húmeda en la que aún estaban cuando llegaron allí. Se hizo con un pequeño tronco. Si conseguía que prendiera, los demás vendrían después. Había sido lista y había traído consigo unas pocas páginas más de todos aquellos libros que habían encontrado en aquel ático. Esta vez, también añadió un trozo sobrante de una de las consistentes telas que había usado, y de casualidad recordó un pequeño botecito de alcohol que había en la estantería de la misma estancia. Empapó la tela, arropó con ella el tronco y repitió el proceso de encender el fuego con el pedernal. El papel prendió en dos chispazos, seguido de la tela embadurnada y el tronco, aunque algo más reticente al principio, acabó cediendo al cálido elemento. Satisfecha, Erah empezó a escuchar el crepitar de la madera, antes de añadir un par de troncos más.

Justo a tiempo, escuchó un ruido proveniente del exterior que puso sus sentidos alerta. Con la curiosidad prudente de cualquier ciervo, se acercó al umbral de la entrada, jurando ver una cara conocida en aquella sombra frente a ella.





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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Moira el 23.12.15 12:08

Hacía ya unas semanas desde la primera vez, tras el despertar de Nyssa, que había vuelto a aquella cabaña. Recordaba la sonrisa que podía sentir en sus propios labios estirados mientras avanzaba por el bosque, deseando reencontrarse con Megerah, verla finalmente libre como siempre había querido que lo fuese. Pero cuando llegó… sus esperanzas se derrumbaron. Vio los agujeros, las marcas de garras y… sangre. La sonrisa desapareció. Su rostro se volvió tal lívido como la nieve que empezaba a caer. Durante horas corrió por el bosque, en busca del mínimo rastro de su amiga. Pero no pudo encontrarlo. Tuvo que regresar a la base frustrada, llorosa, aterrorizada con la idea de que Thareon la hubiese atacado, culpable por haberlo dejado entrar en la fiesta, temblorosa por los sentimientos y el descenso de la temperatura de su cuerpo al estar tanto tiempo fuera con aquel frío.

Pero no se había rendido. Al menos una vez por semana regresaba a aquel lugar. Pensando que encontraría algo que se le había pasado por alto las veces anteriores. Recorriendo los alrededores, pensando que Megerah no podría haber ido demasiado lejos si estaba herida. Luego empezó a caminar cada vez más lejos, con la idea de que quizá él podría haber trasladado su cuerpo. Pero tampoco encontró rastro alguno del dragón azul. ¿Y si habían sido atacados por otro? ¿Algún otro exiliado? ¿Inquisidor? ¿Guardia? Pero tampoco pudo encontrar información. Daba la sensación de haber desaparecido. Y aquellos malditos y gélidos copos se iban acumulando, haciendo imposible tener ni una mísera pista.

Había perdido la cuenta de las veces que había llorado durante más de un mes, la cantidad de veces que había buscado a Trystan para pedirle que la abrazase y la permitiese acurrucarse contra él. Le debía mucho al pelirrojo. De no ser por él, no sabía qué habría hecho. Le había dado cierta fortaleza que a ella le faltaba en aquellos momentos. Porque no podía negar que la preocupación se había tornado en destrozo en su interior, ante la idea de que Megerah estuviese muerta.

Vestimenta:

Pero volvió otra vez a aquella construcción de manera, cubierta con un abrigo con el pelaje gris oscuro de forro por dentro y el cuero por fuera. Sus manos estaban enguantadas en cuero negro. Sus botas se hundían en la nieve y creyó ver huellas casi tapadas. ¿Apuntaban a la cabaña? No podía estar segura de a quién pertenecerían. Avanzó con cuidado, hasta que se detuvo, cerca. Alzó la mirada, descubriendo humo ascendiendo entre los árboles. Sus labios se entreabrieron y entonces apresuró el paso, ralentizada sólo al hundirse su calzado en la nieve.

Su avance no fue sigiloso, con su respiración acelerándose y su corazón golpeteando rápidamente en su pecho. La urgencia la guiaba, hasta que se frenó frente a aquella edificación. Una figura femenina se asomaba en el umbral, de dorados cabellos que podía reconocer. Con rapidez, se retiró la capucha del abrigo, dejando ver su propio rostro. Uno pálido, dando la sensación de que había sido esculpido en nieve. Se quedó quieta, con sus largos cabellos oscuros danzando suavemente por la brisa invernal. Sus ojos se volvieron tan acuosos que dieron la sensación de ser tan claros como el blanquecino cielo que se cernía sobre sus cabezas. ¿Era posible?


-¿Erah? –musitó incrédula y esperanzada al mismo tiempo, antes de perder todas las fuerzas. Antes de precipitarse hacia el frío y níveo manto. Mientras los copos caían sobre su laxo cuerpo, dando la sensación de querer cubrirlo.




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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Megerah el 23.12.15 20:51

Megerah reaccionó después de ese pequeño shock al ver a su mejor amiga envuelta en piel. Sonrió con un deje tierno. No había tenido ocasión de verla después de la mascarada, pero albergó la esperanza de que Moira se acercara... hasta que Erah se topó con Corah. La maldita dragona que parecía decidida a joderle todas las expectativas de vida que la rubia podía hacerse. Todo plan hecho hasta entonces no tuvo sentido, pues se trataba de huir. Lejos. Sin tiempo siquiera para indicarle a dónde se iba. Mas sólo había sido un mes. Treinta días. En la etapa en la que ella era inquisidora y a la morena la liberaron, estuvieron más tiempo sin verse.

Pero entonces... ¿Por qué traía Momo esa cara?

Sus iris claros centellearon y ese susurro que llevaba su nombre la hicieron marcar más la curvatura de sus labios. Fue a articular el nombre de su amiga en respuesta cuando la propia Moira comenzó a perder altura. Megerah lo vio todo extrañamente a cámara lenta. Cómo perdió la sonrisa. Cómo las rodillas de la morena golpearon el manto de la fría nieve al caer. Cómo su cuerpo reaccionó, empezando una carrera hacia ella. El quedo sonido amortiguado del golpe en la nieve, cuando Moira finalmente cayó. Y cómo Erah acabó gateando en los últimos pasos hacia ella-. ¡Momo! -exclamó una vez de rodillas a su lado-. Por favor, no... -murmuró mientras alzaba su cuerpo inconsciente y pesado de aquel hueco que había dejado como huella-. ¡Despierta! -¿era por frío? ¿Por susto? Erah no conseguía adivinar por qué esa reacción de su amiga. Estaba bloqueada pues la suya propia tampoco había sido del todo normal, siendo Megerah como había sido hasta ahora.

Era la segunda vez que se olvidaba completamente del frío que sentía, al ver la debilidad en las personas que le importaban. En comparación, Moira estaba mucho más abrigada que ella. Y de hecho, adecuando la cabaña, la rubia había conseguido entrar en calor. Pero  tanto el calor como el color la abandonaron en cuanto vio a su amiga desmayarse.

Como pudo, cargó con su cuerpo, llevándola al interior. Justo a la estancia donde el fuego ya ardía de forma regular y segura. Antes siquiera de pensar dónde dejarla, se hizo con el botecito que había utilizado, prácticamente vacío. Se sentó en el suelo, estirando una de sus piernas para apoyar el torso de Moira en el brazo izquierdo, cuidando de aproximarla lo suficiente a su pecho, rodeándola por el hombro, con ese antebrazo que no le servía de mucho. Destapó el bote otra vez y se lo dio a oler a la morena-. Momo, despierta... Haz el favor... -susurró entonces.

Su propio cuerpo empezó a convulsionarse suavemente en aquel momento, en contacto con el frío cuero de las ropas de su amiga. Megerah comenzó a temblar, acusando de repente todo ese frío que había ignorado mientras estuvo fuera. Un frío húmedo, por la nieve derretida que empapaba sus ropas, calaba hasta sus huesos y entumecía sus extremidades. Acercarse al fuego le vendría de perlas, pero el cuerpo que sostenía pesaba demasiado para que ella se pudiera mover con la suficiente facilidad. Desde luego, no, con aquella tiritera que entorpecía su coordinación. Además, era cabezota. Zarandeó suavemente a Moira mientras repetía el intento de que oliera esa fragancia tan fuerte que la ayudaría a volver en sí-. Vamos... -murmuró entre dientes, con un pequeño castañeteo que provocó un gruñido de frustración.

En aquel momento, Megerah carecía de mucha paciencia.





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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Moira el 25.12.15 19:56


Notó un olor fuerte bajo sus fosas nasales que poco a poco la hizo volver a la consciencia. Como algo que tiraba de ella para arrancarla de la oscuridad y devolverla a la luz. Sus labios se entreabrieron levemente y su nariz se arrugó, como queriendo escapar de aquel aroma. Sintió que la movían y oyó la voz de su amiga instándola a despertar, aún lejana.

Finalmente, parpadeó, despertándose. Le costó enfocar el conocido rostro ajeno y, finalmente, descubrió las claras pupilas de su amiga. ¿Erah? ¿Estaba viva? Sus ojos se volvieron acuosos-. Erah… -murmuró. No supo si llorar o sonreír. Pero antes de seguir haciendo o decir algo más, vio un pequeño detalle. Los dientes de la rubia castañeando de frío. Rápidamente se incorporó lo suficiente como para quedarse sentada y deshacerse del abrigo.

Con un rápido movimiento, se lo puso a la otra mujer sobre los hombros, como si quisiera que con ello entrase en calor. Se sintió un poco mareada por el ímpetu de sus propias acciones justo después de volver en sí. Pero no le dio importancia, más preocupada por el estado de aquella fémina que era como su hermana pequeña.

-Oh, Erah –susurró, abrazándola entonces con fuerza, pasando sus brazos por debajo de los suyos por dentro del abrigo, pegando su cuerpo al de la rubia-. Pensaba que te habían atacado, que estabas herida. Vi las marcas de garras, los huecos, la sangre… y no te encontré. No te pude encontrar en todo este tiempo. Pensé que te había perdido –se sinceró en un murmullo, sin separarse de ella durante un rato. Hasta que lo hizo, sólo para tomarla con sus manos de las mejillas y mirarla al rostro-. ¿Qué te pasó? ¿Dónde has estado? ¿Te hicieron daño? ¿Y Thareon? ¿Fue él? ¿O quién? –tiró preguntas, con evidente preocupación en su mirada y sus facciones-. Me… me alegro tanto de que estés viva –sus irises se volvieron de nuevo acuosos por la emoción, volviendo a abrazarla, estrechándola contra sí, deslizando sus manos por la espalda de la rubia como si intentase mimarla y hacer que entrase en calor al mismo tiempo. Entonces rió quedamente, mientras las lágrimas se derramaban. En un intento de aliviarse de la desesperación que había sentido aquellas semanas, feliz por haberla encontrado al final.




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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Megerah el 26.12.15 21:16

Megerah suspiró de alivio, aunque tiritase de forma evidente, cuando Moira volvió en sí. Sonrió inconscientemente- … Hola, Momo. -saludó con suavidad, justo antes de que fuese la morena la que mirase por ella y la cubriese con ese abrigo que había llevado. La rubia emitió un gemido de pura comodidad cuando aquel contraste de calor del abrigo la envolvió. Tiritaba más fuerte por ello cuando su amiga la abrazó. Erah correspondió ese abrazo, notando a los pocos segundos como el calor volvía a llenar su cuerpo, más rápido de lo que ella hubiese pensado. Volvió a sentir hasta los dedos de sus pies y manos, en apenas un momento. Dejó de sentir aquel entumecimiento, dejó de sentir esa necesidad por ponerse junto al fuego. Se sintió como si el frío no hubiese coaccionado su cuerpo instantes antes. Algo extraño, desde luego.

Optó entonces por escuchar la angustia de Moira y darse cuenta que, sin quererlo, había vuelto a asustarla, como aquella vez en la que Moloch le arrancó el corazón y la morena creyó que había muerto. Fue por este pensamiento que apretó más su abrazo-. Lo siento, Momo. Tuvimos que salir corriendo… -murmuró como simple explicación.

Pero, al parecer, Moira no estaba por la labor de conformarse con la poca información que le proporcionaba la rubia. Se acabó separando, para acunar el rostro de Megerah entre sus manos. Por un momento, el ceño de Erah se frunció ante tanta pregunta. Tragó saliva, recordando entonces aquel día en el que los planes cambiaron-. Corah vino a por mí. No podía… No podíamos quedarnos, Momo… -suspiró lentamente-. Lo que viste seguramente fueran las consecuencias de la transformación de Thareon por la frustración y la ira por las noticias que le traje… -acabó ella por subir sus manos para cubrir las de su amiga-. La inquisición me busca por lo que soy… -no hacía falta conocer mucho a la Reina para saber que todo lo que no entrase en su definición de normal, sería buscado, perseguido y estudiado. Y era esa última palabra la que tensaba enormemente a Megerah-. Pero estoy bien. He estado bien. Él se ha encargado de que así sea. -porque lo que tenían ahora iba mucho más allá de lo que habían sido hasta que el dragón se plantó delante de ella en la mascarada y la sonrisa se le dibujó sin que ella se diera ni cuenta. Le devolvió el abrazo, agradeciendo esas caricias con un ronroneo.

Fue ella la que se separó esta vez, alcanzando a quitarse el abrigo para devolvérselo también, ahora que volvía a estar bien-. Oye Momo... voy a necesitar tu ayuda ahora que hemos vuelto... -clavó sus cristalinas pupilas en las cambiantes de su amiga-. Porque no venimos ni solos ni a quedarnos quietos. -enarcó las cejas, de forma significativa, justo antes de ladear la sonrisa, con cierta incredulidad-. Así que... puedes empezar por contarme... ¡qué demonios ha pasado aquí!






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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Moira el 27.12.15 11:52

Aquel saludo la hizo sonreír con suavidad, aún con su mirada acuosa. Se sentía afortunada por poder volver a escucharlo, junto con aquel diminutivo de su nombre que Megerah se había inventado tantos años atrás. No se dio cuenta, no obstante, cuando su amiga dejó de sentir frío, manteniéndola abrigada con aquella prenda que había hecho poco tiempo atrás.

La pequeña explicación de la rubia le creó más preguntas, preocupada, inquieta. Fue entonces cuando la otra mujer empezó a explicarle de forma más extensa y detallada. Su entrecejo se frunció al principio, para luego dar paso a unos enormes ojos muy abiertos. Ok, tenía que darle un voto de confianza al dragón azul después de todo. Sintió el tacto de las manos ajenas sobre las suyas, notando que estaban finalmente igual de cálidas. Suavizó un poco la sensación de malestar porque su ex ama hubiese ido a por ella. Pero la siguiente frase no le gustó nada. Frunció el entrecejo más profundamente, mezcla de gran preocupación e ira.

-No vamos a dejar que te cojan esos hijos de puta –rumió, elevando un poco el labio superior de un lado al hablar, con total desagrado por la inquisición. Porque estaba segura de que Thareon no lo permitiría tampoco-. Más le vale haberte cuidado –susurró sobre el dragón azul antes de fundirse en un nuevo abrazo que, inusualmente, Megerah volvía a corresponderle-. ¿Qué hay entre vosotros dos, por cierto? –murmuró la pregunta, con un deje de diversión por el ronroneo de su amiga. Sin embargo, el abrazo no tardó en romperse por obra de Megerah. Agarró el abrigo de vuelta, sin ponérselo. La calidez de la estancia le había hecho percatarse de que estaban dentro de la cabaña-. Mi… espera… -enarcó una ceja pronunciadamente y la miró intensamente a los ojos. La madre... ¿había entendido correctamente?-. Bueno… puedo hablar con la resistencia si me cuentas los detalles. O… ya que no te gustan las cloacas, puedo traer a alguien de confianza aquí para que hable con vosotros –sugirió, ladeando la cabeza. Acabó sonriendo ante la última pregunta que su amiga formuló, divertida y relajándose un poco-. Pues… no te lo vas a creer. Ha nevado. Empezaron a bajar las temperaturas y… nunca creí que vería esto. Es… más molesto de lo que decían los libros. En vez de quedaros aquí, podéis veniros a la base. Está más cálida y tenemos suministros. Peeero como eres una terca, me vas a decir que no –movió la cabeza hacia un lado, con un golpecito en el aire, rodando los ojos de forma divertida. Entonces, se inclinó hacia ella y le dio un beso en la mejilla con cariño-. Lo importante es que estás aquí, bien. Te he echado de menos. Y tenemos que ponernos al día. Empieza a contarme qué tenéis planeado.




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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Megerah el 27.12.15 16:43

Erah tenía que reconocer que esa ira reprimida de su compañera de esclavitud durante años, le divertía. Sobre todo, cuando su antigua dueña estaba implicada de algún modo. Moira odiaba a Corah con todo su ser, por todo lo que le había hecho pasar, le había torturado, castigado aunque gozara de privilegios de los que otros esclavos carecían. Como a ella le había pasado con Moloch, en algunos aspectos. Aunque estaba claro que la relación con su dueño distaba un mundo de la de Momo y Corah.

Estuvo a punto de replicar con aquel ‘más le vale’. La rubia se dio cuenta entonces de que era bien capaz de defender a Thareon ante su mismísima amiga. Arrugó el ceño, aun en ese abrazo, que le trajo una nube de pensamientos que, por desgracia, no consiguieron evadirla lo suficiente para no escuchar aquella pregunta de Moira. ¿Que qué había entre ella y Thareon? Megerah tragó saliva mientras reflexionaba-. Algo… -reina de las obviedades también. ¡Y lo que le costaba a Erah hablar de aquello que sentía!- más que lo que llegamos a tener en el castillo. -sin más explicación,sin saber si Morirá realmente sabía algo de todo aquello. Pero, lo que la rubia no dudaba era que su amiga se hubiera ya hecho sus premisas de lo que pudiera tener ella con Thareon. Después de todo, le ayudó a llegar hasta ella y muy seguramente sabría por Kariel que Erah ya no le pertenecía. Que ella se había fugado. Moira era lo suficientemente lista para atar esos cabos y ahorrarle a Megerah tener que responder preguntas incómodas. Pero no, tenía que escucharlo en la voz aterciopelada de la rubia.

Negó con la cabeza, una vez ya frente a ella-. No habrá detalles y tampoco pretendo proclamarlo a los cuatro vientos. -la sorpresa y el misterio era algo de lo que se tenían que aprovechar, sin duda. Al parecer, Moira no conocía la palabra discreción-. Lo mejor será que que se hable fuera de los túneles para evitar que la conversación a mantener llegara a oídos indeseados. -ambas sabían el poco agrado que la rubia sentía por las alcantarillas desde aquella vez que estuvo de pequeña. Pero también, Erah tenía en mente el frío húmedo que desde luego al dragón azul no le vendría nada bien. Y Thareon no estaba sólo. Todos esos contactos isaurís se habían unido a su causa, y no eran pocos los que le habían seguido hasta Talos.
Megerah puso los ojos en blanco-. No soy tan ciega, Momo. Me lo creo. Lo vengo viendo desde que llegué. De hecho, aún sigue nevando. Me refería a qué diablos ha podido provocarlo. -explicó con un deje molesto pero suave. Una vez más, Moira y sus comentarios reiterando lo evidente. Suspiró ante la sugerencia de la morena-. No me moveré de aquí sin hablarlo con él. -contestó con solemnidad. En realidad, tenía pendiente esa conversación con el dragón de escamas azules, pues, tenían que encontrar algún lugar en el que todos aquellos dragones pudieran quedarse. Y la cabaña no era una opción. Tampoco habían contado con esa molesta capa de nieve permanente que dificultaba la vida para cualquier dragón.

La rubia sonrió de nuevo por las palabras de su amiga-. Estoy bien… -alargó las sílabas, en un tono cómicamente cansino-. ¿En serio quieres ponerte al día y lo único que se te ocurre es preguntarme por algo que no te voy a contar? -la ceja se le alzó irremediablemente-. El plan es el mismo de siempre,Momo. Pero necesito saber si tú y los tuyos estáis por la labor de ayudarnos...





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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Moira el 27.12.15 17:41

Enarcó una ceja ante ese “algo” que pronunció su amiga. Y el agregado la hizo parpadear de sorpresa-. ¿En el castillo? –repitió. Sus labios se entreabrieron al caerse un poco la mandíbula inferior. Casi pareciendo a punto de decirle un "disculpa, pero no te he entendido bien, repítelo, por favor". Por eso Megerah había cruzado los límites para liberar a Thareon, jugándose su estatus conseguido. Por eso él había ido a buscarla. Por eso se habían fugado. Algo más. Porque en el castillo, con Moloch vivo, no tenían oportunidad. Porque ahora eran libres sin tener que temer a la Muerte Negra, para hacer lo que quisiera-. Awww es tan romántico. Así que… estáis juntos. Obviamente os queréis para hacer todo eso. Soy tan feliz por ti –sonrió encantada con que hiciesen pareja-. Mira, a Thareon sí que lo apruebo. Porque... ¿estáis enamorados, no? Quiero decir... nadie hace algo así si no hay algo muy importante en cuanto a sentimientos y ahora que me has dicho lo del castillo... y esa sonrisa de bobalicona enamorada...–declaró entre divertida y feliz, por lo mucho que había protestado porque Megerah se hubiese enamorado de Moloch en el pasado. Quizá le tiraba algo a la cabeza por la broma sobre la sonrisa, pensó la morena.

Asintió un par de veces, tanto a lo de no dar detalles como a hablarlo fuera de los túneles. Tomó las manos de su amiga, con firmeza, como si quisiera decirle que estaba con ella. Ese era un momento que muchos habían esperado llegar a ver. Quizá era el comienzo de poder cambiar aquella sociedad, de poder hacer realidad ese sueño de igualdad. De la posibilidad de un mañana mejor para todos.

-Mmm… no lo sé. Pero la temperatura ha estado fluctuante desde la erupción del volcán. Puede que esa sea la causa, no estoy segura –explicó frunciendo levemente el cejo en expresión pensativa respecto a aquella nevada que no paraba. Tras, eso sí, una sutil curvatura de sus labios cuando su amiga apuntó que aún continuaban cayendo aquellos fríos copos. Asintió de nuevo, en un claro gesto de aceptación de que hablase con Thareon. Después la miró con un brillo de diversión por el tono al decirle que estaba bien y aquella pregunta. Pero sus facciones volvieron a la seriedad ante las últimas palabras de su amiga-. Yo estoy dispuesta a ayudaros… y probablemente otros resistentes también. Es una gran oportunidad de cambiar las cosas. Mejor unidos que separados. Pero… también tengo que hablarlo –contestó, pensando en Trystan. Entonces se mordió el labio inferior, pensativa, antes de volver a hablar-. Oh… ¿Te acuerdas que te hablé de que había conocido a alguien cuando nos encontramos en la mascarada? Es un hombre maravilloso, astuto, inteligente, observador, adorable, tierno, atento, detallita, juguetón y es muy sexy cuando se impone. Y besa de forma increíble. Y... esa misma noche, cuando volví de la fiesta... descubrí que tú también lo conoces –ladeó una sonrisa que le salió de forma involuntaria al hablar de él. Sus ojos brillaron al mismo tiempo y se le escapó un suave suspiro. Y después, alzó una ceja al mirar a su amiga, muy expresiva, al decir lo último.




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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Megerah el 28.12.15 9:45

Y así fue como la ceja dorada de la rubia casi rozó el techo de la cabaña. ¿Romántico? ¿Qué era romántico? Erah solía estremecerse ante esa palabra. Le daba repelús. Estuvo tentada de reír por esa avalancha de palabras que Moira no evitó decir, con sus especulaciones y opiniones al respecto. Pobre. ¿Qué sabía ella realmente? De hecho, lo que a Megerah le inquietó por un momento fue esa falsa fama de que su historia con Thareon era romántica cuando había habido tanto dolor, tanto secreto. Pero la realidad, por mucho que a Erah le costara admitirlo era que ella bien se movió por amor cuando tuvo la suficiente libertad para hacerlo, arriesgándolo todo sin esperar que el dragón volviera para ayudarla a ella. Mucho menos para llevársela y emprender una vida juntos. El añadido de que no se habría arriesgado tanto por nadie más no ayudaba a que Megerah se sintiera realmente cómoda de tener que confesarlo-. Supongo que sí… -encogió un sólo hombro, como respuesta. Pero terminó sonriendo abiertamente ante ese comentario de Moira, divertida. Bobalicona enamorada, pf-. No sé para qué insistes en preguntar si ya te contestas tú sola. -replicó, buscándole las cosquillas de un solo movimiento.

La satisfacción centelleó en los azules de la rubia cuando Moira le hizo saber que la apoyaría a través de esos gestos suyos característicos. Suspiró por esa explicación extraña. ¿Tanto estaban cambiando las cosas? Al parecer, sí. Megerah ya había podido comprobar que un mes fuera podía implicar ver ese cambio tan drástico de una forma más directa, que el vivirlo día a día. Frunció el ceño. ¿Erupción del volcán? ¿Acaso se refería a aquella movida de la que Erah se enteró días -o incluso semanas-, después? Si mal no recordaba, coincidió con esos días que la rubia estuvo presa, torturada en aquel zulo particular de Corah. Y nunca supo lo que pasó realmente. ¿Podía estar relacionado con aquella nube que había visto en repetidas ocasiones posteriormente, cuando ya pertenecía a Kariel? No era difícil ver que era más que probable que todo aquel cambio climático estaba relacionado con aquella aparición de los dioses, que nunca habían interesado a Megerah y la inmediata creación de la Inquisición, en consecuencia-. Sólo hay una forma de ver la implicación de los demás. -sentenció cuando la morena habló de la posibilidad de obtener más ayuda por parte de la Resistencia. Lógicamente, Erah se refería a un encuentro entre los cabecillas de ambos grupos.

El ceño de Megerah se arrugó cuando Moira hizo el comentario de que ella también conocía a aquel hombre. Pocos eran los que la rubia había llegado a conocer que coincidiesen con esa descripción que le había dado. Al menos, en gran parte. Varias caras pasaron por su cabeza, pero fue el recuerdo de Duncan el que le hizo parpadear un par de veces. Un muchacho, esclavo del castillo, que desapareció de su vida hacía más de trece años, tras una acalorada discusión. Erah lo llegó a considerar como ese hermano que nunca tuvo, por lo unidos que estaban. Fue el primero que acudió a su mente, por la añoranza y esperanza simultáneas por verlo de nuevo. No obstante, después de tantísimo tiempo, la rubia lo había declarado muerto al no tener noticia alguna de él. Megerah asintió, recordando la conversación rápida que tuvo con ella en la fiesta-. Y dime, Momo, - entrecerró la mirada, a sabiendas de ese afán de su amiga por generar expectación-. ¿cuánto tiempo más vas a dejarme con la intriga de saber lo pillada que estás por él? Oh, espera, que eso ya me lo has dejado claro. -sonrió, burlona-. ¿Para cuándo la boda, dices? -bromeó claramente. Sabía perfectamente que Moira no era de las que tendían a enamorarse a la primera. Pero que, cuando lo hacían, llegaban hasta el final. Como la tontería que tuvo durante años con ese muchacho que conoció en las alcantarillas.





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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Moira el 28.12.15 12:49

Iba a contestar a su amiga cuando tuvo que retorcerse, riendo, al sentir que le buscaba las cosquillas. O más bien, que se las encontraba. Entonces miró sorprendida a la rubia. ¿Erah haciendo ese gesto juguetón y tan relajado? No pudo por menos que ponerle una mano en la frente, como si quisiera comprobar la temperatura-. Pues no… no tienes fiebre. Debe de ser el amor –comentó, entre confundida por esos inusuales gestos en la rubia y divertida al mismo tiempo.

La resolución de la otra fémina la dejó pensativa. ¿Cómo decirle que conocía al líder? Sabía las complicaciones que ese cargo traía y que pocos sabían que lo ostentaba Trystan. Era una maldita diana en la espalda y su afán de protegerlo la había hecho incluso intentar confundir al mismísimo general del ejército de la reina. Tomó aire y suspiró al soltarlo finalmente. Pero no pudo evitar morderse el labio inferior con cierto deje de nerviosismo antes de hablar.

-Puedo hablar con el líder de la resistencia y concertar un encuentro con Thareon –terminó por decir, sabiendo que, si querían hacer algo, tenía que dar un voto de confianza aún cuando quería que el pelirrojo estuviese a salvo. Miró con curiosidad a su amiga, con el “dime, Momo”, pero de repente empezó a ruborizarse más y más, al escuchar lo que seguía-. ¿Para cuándo tu boda? Cualquier día de estos –le replicó a su vez, de broma-. No soy taaan obvia, ¿no? –ok, quizá no había sido muy buena preguntar eso-. Es Richard. Encontré el muñeco que le regalé, lo ha guardado todos estos años –sus irises brillaron de emoción contenida al decirlo-. Aunque si no fuera Richard y tuviese que elegir, no me lo pensaría dos veces. No dejaría a Trystan –susurró en confesión. Pues el otro resistente se la había ganado antes de descubrir que ya se habían encontrado en el pasado. ¿Tenía importancia que fuese aquel niño que las dos habían conocido en las cloacas? No más de la debida. Un detalle más a añadir a la larga lista que el pelirrojo ya llevaba. La emocionaba que hubiese guardado aquel muñeco y que pudiese decir que era importante para ella, en cualquier lugar y en cualquier época.




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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Megerah el 29.12.15 12:29

Rió con suavidad, triunfal, al ver cómo su amiga se retorcía entre risas. Cierto era que ese gesto no se podría considerar común en la rubia. Quizás ahora podía disfrutar de la relajación necesaria para tener un momento tan distendido con Moira. Uno que bien pudo tener con ella en varias ocasiones, pero cuando aún no contaban con años suficientes para tanta preocupación y deber, propias de los esclavos. Fue por esto, tal vez, que la mano de la morena acabó en la frente de Erah. Puso los ojos en blanco cuando escuchó aquel murmullo-. Qué idiota eres… -contestó sin perder la sonrisa, apartándole la mano mientras hablaba-. Me alegro de verte, es todo… -encogió sutilmente sus hombros.

Qué bien. Ahora Momo en vez de esclava era secretaria. Erah sonrió divertida ante esa idea-. Me parece lo mejor. Puedo hablar con Thareon por si conoce algún sitio apartado y lo suficientemente tranquilo que tu líder conozca para que puedan verse… -concluyó sin apartar sus azules de su amiga de toda la vida. Se inclinó ligeramente hacia ella, confidente-. Por mi parte… también tengo que reunirme con alguien para ver si consigo que me ayude… ¿te apetecería acompañarme? -como si tramara otra de sus tantas travesuras, Megerah enarcó una de sus cejas un segundo. No pensaba ir en el día de hoy, mas era algo que no debía demorar mucho. Por mucho que dijeran que tenían todo el tiempo del mundo, sólo era una quimera. Cuanto antes se movieran, menos capacidad de reacción tendrían por parte del ejército de la rubia Madre, y mayor era la posibilidad de que pudieran, por fin, terminar con todo aquello.

Arrugó los labios cuando la morena le devolvió la pregunta-. No seas copiona, Momo. Yo pregunté primero. -se agenció el mérito, sorprendiéndose por su respuesta. ¿Cualquier día de estos?- ¿No te estás precipitando un poco? -inquirió sin bajar la ceja. ¿O acaso se refería a la de la rubia? Sin duda, era algo que ella no se había planteado. No, desde luego que no. Megerah nunca se había parado a plantearse -ni siquiera a desear-, algo así. Como simple respuesta, la rubia mantuvo la ceja levantada, para bajarla finalmente. No, qué va, Momo, no eres obvia en absoluto. La cara de sorpresa de la rubia fue remarcable entonces-. ¿Richard? Espera, espera. ¿Me estás diciendo que ese muchacho tan soso y aburrido que conocí ahora es sexy y divertido? Interesante... -ver para creer. Megerah bufó: Moira iba a ser inaguantable después de esto-. Ya, ya, bueno. Detalles. Podría decirte que me decepcionarías muchísimo si lo hicieras. -abandonar a alguien por propia voluntad, no era algo propio de la morena. La ex-desafiada se preguntó entonces la curiosa tesitura en la que Moira se encontraría de no ser porque aquel niño que conoció no fuese el mismo hombre con el que estaba. Había estado obsesionada con el niño durante años, le resultaba extraño que ahora lo cambiase de tener que elegir. Finalmente se encogió de hombros-. Mientras estés bien, no tendré que preocuparme de matar a nadie… -bromeó seriamente.





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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Moira el 30.12.15 10:25

Rió divertida ante las primeras palabras de su amiga mientras le quitaba la mano. Como si toda la tensión, la pesadumbre y la desesperación se hubieran esfumado para dejar paso sólo a la relajación. Abrazó de nuevo a la rubia, en cuanto le dijo que la había echado de menos, encantada con que se lo dijese. No podía evitarlo, la enternecía aquel tipo de frases provenientes de aquel que le importaba.

Asintió suavemente, de acuerdo con la idea de un lugar apartado y tranquilo para que Thareon y Trystan hablasen. Lejos de miradas indiscretas y de peligros que pudiesen acecharlos. Ladeó la cabeza cuando la otra mujer se inclinó confidencialmente y después esbozó una sonrisa traviesa. Como si estuviesen a punto de armarla, como en el pasado-. Por supuesto. Como si es hoy mismo, yo voy –contestó con aire divertido. ¿Se lo iba a perder? ¡Por nada del mundo! Por la expresión de su amiga, valía la pena ir. Además, pasaría un tiempo con ella.

Ahogó una carcajada cuando Megerah evitó responder a la pregunta sobre la boda. Pero luego, la cuestión de la ex desafiada la dejó mirándola sorprendida. ¿Precipitarse? ¿Qué? Enarcó una ceja pronunciadamente. Ahí había un fallo de comunicación o a Erah le había sentado mal el aire de… donde quiera que hubiese ido.

-Espera… ¿de qué boda estamos hablando? –inquirió de repente-. Yo hablaba de la tuya. Te veo cualquier día con anillo al dedo –agregó con aire divertido, medio en broma-. Si es sobre la mía, no creo que haya. No sé. No se me había pasado por la cabeza. Ni siquiera sé lo que él siente por mí. Sé que hay una conexión, que le gusto, que soy importante para él de algún modo… pero no hemos tenido esa conversación. Mi sueño era vernos a las dos libres. No esperaba ni tan siquiera encontrar a alguien y soy feliz estando a su lado –explicó con una suave sonrisa. Porque la verdad, no ansiaba más. Tenía más de lo que podía haber pedido para sí. Y veía a Erah bien, cuidada, protegida por Thareon. En medio de aquel mundo lleno de injusticias y crueldad, la vida por primera vez les sonreía.

Rodó los ojos al escuchar hablar a la mujer que prácticamente era como su hermana pequeña sobre el niño que habían encontrado en las cloacas. Sabía perfectamente que la morena no pensaba igual. Para ella, no había sido soso ni aburrido. Poco hablador, en efecto, pero hablaba con ella. Había sido adorable y había podido llegar a ver aquella sonrisa radiante que daban ganas de que asomase de nuevo a sus labios. Pero entonces escuchó la palabra “interesante”. Frunció el entrecejo, mirando a la rubia, como si le dijese “ni te atrevas”. Y gruñó-. ¿Interesante? Ni te acerques, tú tienes a Thareon. Shu shu. Es mío y de nadie más –soltó posesiva. Bufó molesta con la idea de que alguna se lanzase a por el pelirrojo. Que ya bastante tenía con ver las miraditas que alguna resistente le echaba. Que si no había empezado a arrancar ojos ya era porque prefería poner sus manos sobre él, para otros menesteres. Pero su amiga sabía cómo calmarla y distraerla, volviendo a bromear… aunque realmente lo decía en serio, con lo protectoras que habían sido siempre la una con la otra-. Eh, eh. Ni tocaílo. Que nos conocemos. Es un amor conmigo, no creo que cambie –se apresuró a decir, antes de ladear una sonrisa juguetona-. Voy a tener que traer cosas a vuestro nido de amor, para que sólo os tengáis que preocupar de una cosa cofcofcofcof –rió divertida tras fingir la tos, de una forma mucho más relajada que cuando era esclava.




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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Megerah el 31.12.15 7:34

Si en algo Momo no parecía cambiar era ese afán suyo por dar abrazos. Erah frunció el ceño pero terminó devolviéndoselo. La rubia no solía ser cariñosa. De hecho, rara era la vez que ella tenía un gesto así, lo cual no la excluía de corresponderlos. Aunque siempre fuera a regañadientes. Sin embargo, ésta vez,no gruñó. Simplemente se quedó abrazada a su amiga hasta que ambas, decidieron romper aquel abrazo.

Podía decirse que la rubia había tenido la descomunal suerte de encontrar en Moira, quizás, la única persona que la entendiera a la perfección y la quisiera desde el principio. Megerah era una mujer difícil en muchos sentidos. Impredecible. Seria. Realista. Decidida. Hasta arisca en muchos casos. No obstante, también era realmente lista, sabiendo utilizar sus armas de mujer para propio beneficio o entretenimiento. Un perfil un tanto peculiar para tratarse de una esclava.
Mas había una faceta de la rubia que muy pocos conocían. Erah tenía la fuerte tendencia de proteger a esas personas que le importaban de verdad. Personas contadas, que no llegaban a abarcar los cinco dedos de una mano. Eran ellos quien podían disfrutar de la parte más relajada, distendida y divertida de Megerah. Una rubia que llegaba a ser inusitadamente tierna.
De forma tácita, Moira lo sabía. Por eso, a Megerah le estaba siendo tan fácil pasar un momento tan distendido.

Por todo ello, también, ambas no tardaron en ponerse de acuerdo sobre el siguiente paso a seguir: un encuentro entre el dragón y el líder terrorista para engrandecer el bando que luchaba por la libertad frente al yugo de la Reina. Erah negó con la cabeza sin dejar de sonreír-. Hoy no será. -respondió-. Tengo varias cosas por hacer antes, aquí. -preparar de nuevo la cabaña para que fuera habitable y que a Thareon no le costara entrar en calor cuando regresara. Ya lo había visto pasarlo realmente mal en aquel edificio de las ruinas y no estaba dispuesta a repetir esa experiencia.

Megerah mantuvo la ceja enarcada-. De la… -tuya. La morena la interrumpió. Erah no se escandalizó pero sí puso los ojos momentáneamente en blanco-. Ni boda. Ni anillo, Momo. -contestó, siendo algo en lo que nunca se paró a pensar-. No es lo más importante ahora. -añadió, queriendo dejar el tema. Conforme su amiga hablaba, Megerah se sintió identificada, pues su situación con el dragón, era realmente parecida. Él le había dicho que deseaba quererla, habían empezado de nuevo y hasta habían descubierto que encajaban realmente bien en una vida juntos. En todos los sentidos. Erah había aprendido a manejar la situación cada vez que Thareon perdía los papeles y Leviathan asomaba a sus pupilas. Esa parte más salvaje e instintiva del dragón. La rubia, de hecho, había descubierto que esa personalidad del dragón aparecía en cada momento intenso por el que Thareon pasara. Y, precisamente, ese descubrimiento, le había facilitado mucho el adaptar su comportamiento y sus modos al dragón.
Seguía decidida a mantenerse a su lado a cualquier precio.

Pero de ahí a hablar de boda… Algo tan… serio, tan inquebrantable. Erah simplemente no lo concebía.

Sonrió a su compañera-. Me alegro muchísimo por ti, Momo. -murmuró, de corazón. Pero ese gruñido le hizo elevar ambas cejas doradas-. Vaya, vaya. Sí que te ha dado fuerte… -río con suavidad. Desde luego, ese ‘interesante’ que se le había escapado a la rubia no iba con esas intenciones que Moira creyó ver escondidas. Megerah no tenía el más mínimo interés en aquel chico. Por eso, aquella reacción de su amiga, le resultó tremendamente divertida. Tanto que acabó por carcajearse. No sólo por esa amenaza velada de que no se atreviera a ponerle una sola mano encima a Trystan, sino también por ese último comentario y esa tos fingida-. Sí, claro. -asintió, con una ceja elevada y un claro gesto cansino, por la tenacidad de la morena-. Hasta tengo curiosidad por esas cosas que dices que vas a traer… -la picó, teniendo en mente que, a lo mejor, no estuvieran mucho tiempo en aquel lugar recóndito del bosque.





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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Moira el 02.01.16 10:37

Asintió con suavidad. Cuando ella quisiera, iba a estar disponible para Megerah. Por un momento pensó que deberían de tener un sistema de comunicación. ¿Quizá notas en el hueco de algún árbol? No estaría mal, sobre todo ahora que no muchos pululaban por el bosque por el frío y la nieve. Al menos había dejado de ver partidas de guardias por ahí. Aunque si a otros se les ocurría la misma idea… estaban jodidas. O si alguien las seguía al descubrir las notas. Sobre todo cuando estaban buscando a su amiga.


Rió divertida cuando la mujer de dorados cabellos soltó eso de “ni boda. Ni anillo”. Le entró la risa idiota, haciéndose un poco hacia atrás y levantando una mano hasta quedar delante de su boca, la mar de divertida. Cuando por fin… por fin… se calmó, pudo sentir las mejillas doliéndole. Pero no borró la sonrisa-. Oish, ni que yo le fuese a dar un anillo a Thareon o le diese la idea –bromeó antes de lograr serenarse-. Pero sí, ahora lo importante es que por fin podéis estar juntos y evitar que te agarren –susurró, deslizando un pulgar por el dorso de una mano de su amiga, en una caricia de apoyo.

Sonrió con aquel murmullo de Megerah, sabiendo que lo decía en serio. Pero cuando le dijo que le había dado fuerte, la blanca piel de sus mejillas se tornó en un suave rubor que se fue acrecentando con las risas de su amiga. Hizo un movimiento con el codo para darle un suave toque en el brazo a ella, como si quisiera decirle “hala, ya, cómo nos lo estamos pasando, ¿eh?”.  Aún abrumada y sonrojada, le encantaba tener esos piques con aquella mujer con la que había compartido la mayoría de su vida. No había maldad ni una intención dañina en ellos, sino diversión por parte de ambas.

-Ahh… pues mira, había pensado traer unas macetas con unas plantas que me llevé. Sé que Thareon no estuvo muy de acuerdo, pero… ahora puedo traer unas pocas aquí y que tengáis algunos vegetales para comer. Lo siento, nada de ruda. Me encargué de eliminarla silenciosamente del huerto –soltó jocosa ante las últimas palabras de la ex desafiada-. Mantas. Debería de haceros unos abrigos, pero eso tarda más. Leña, por supuesto. Bueno, madera en general para arreglar un poco la cabaña. Y comida. Tengo carne y pescado en conserva. Además he hecho un trato con Kariel. Me da un porcentaje de pescado fresco cada captura. No creo que se opusiese si sabe que te doy un poco de esa parte. Cuando lo fui a ver poco después de la mascarada, parecía que quería adoptarte o algo. Me alegro que te comprase él. Es un amor –concluyó con una encantadora sonrisa. Después frunció ligeramente el ceño al recordar algo-. Aunque… me dijo algo… me dio la sensación de que tenía cierta obsesión contigo o no sé… Porque insinuó que Corah se había puesto celosa. No sé si sea verdad que esa lagarta pueda ponerse celosa. Pero si Kariel lo cree… es que le gustaste y quería intentar algo contigo. Menos mal sabe que eres casi como mi hermana y que se la cortaría de intentar algo –terminó de hablar, irguiéndose de hombros sin darle mayor importancia. Tampoco pensaba que el dragón rojo hubiese sido tan osado. Porque de serlo, Erah había sido su esclava y no hubiera podido negarse. Pero ya que estaban cotilleando de todo un poco, se había acordado de aquel momento al hablar de que le daba parte de la pesca. Como simple comentario, más que nada.




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Re: Just a chosen few can see the flame in her eyes ~ Moira

Mensaje por Megerah el 03.01.16 12:18


Erah la miró extrañada, yendo a articular para preguntarle qué le había resultado tan divertido pero sin llegar a hacerlo por esa risa tonta que le entró a la morena. Le divertía, no obstante, no le molestó, pese a hablar de sus respectivas bodas… Unas que curiosamente no concebían ninguna de las dos-. Deja de decir tonterías, anda. Ese golpe en la nieve te afectó más de lo que debiera… -murmuró, dándole un suave manotazo en esa mano que Moira alzó, para que la bajara. Como si quisiera que guardara la compostura una vez más. Como si aquello sólo hubiese sido un largo sueño y aún tuvieran que cumplir como esclavas a sendos dueños. Megerah no pudo más que sonreír ante la idea de que, esta vez, no fuera una quimera. Enarcó una ceja, una vez más, ante la broma de su amiga. Pensó en ese momento, que Thareon ya era mayorcito para buscarse los recursos en caso de que los necesitara. Además, ¿de dónde iba a sacar Moira un anillo?


Su siguiente comentario la sacó de su ensoñación. Erah la miró, escondió la sonrisa por un segundo antes de ampliarla, llegando a morderse el labio inferior ligeramente-. Sí. -contestó escuetamente, enarcando las cejas, orgullosa. Raro era que la rubia reconociera que por fin podía estar con Thareon. Pero en aquel preciso instante, en aquel lugar, estuvo lo suficientemente relajada como para mostrar esa felicidad de la que gozaba con el dragón azul. Aunque no dejara de lado ese deje petulante tan característico en ella.

Le divirtió aquel toquecito de su amiga en el brazo. Así como comprobar que, efectivamente, Momo era feliz, y que estaba enamorada de aquel chaval que Megerah tildaba de sosainas. En realidad, estaba encantada de tener un rato con ella, pese al mal comienzo que habían tenido momentos antes, al ver a la morena devorada por aquel manto blanco al perder el conocimiento. Un rato en la misma compañía pero en una situación tan distinta. La rubia no era la misma. Y, lamentablemente para ella, ese cambio era demasiado obvio para aquellos que realmente la conocían. Muy pocos. No obstante, Megerah seguía cubriéndose las espaldas, y se mostraba desconfiada y prudente frente a los desconocidos. Puede que hasta altiva y sincera en exceso.  

Volvió a fruncir el ceño con ese aluvión de información. Momo en eso no había cambiado. Hablaba como si le fueran a robar las palabras o el aire-. Espera, espera. ¿Qué? -hizo filtro a tanta palabrería de forma deliberada-. ¿Cómo pretendes que plantemos nada? Momo, hace demasiado frío. -Erah aún no había llegado a ese planteamiento-. Quizás hacer un invernadero sería nuestra mejor opción, pero urge más evitar que el frío siga entrando a la casa… -leña, mantas, víveres… Eran cosas que necesitaban cuanto antes, pero la rubia tampoco podía hacer planes a largo plazo pues no sabía si realmente Thareon querría quedarse en la cabaña, o si, por el contrario, querría quedarse en ese refugio que tenían que encontrar para los demás. Megerah, por su parte, no tenía ninguna duda de dónde iba a quedarse-. Nos harías un favor si lo traes… -al menos, de momento-. Este tiempo nos pilló de sorpresa y no veníamos nada preparados... -aparte de que no contaban con ello, también había que tener en cuenta que iban a contrarreloj.

Que Moira mencionara a Kariel, la tensó de manera imprevista. No había pensado en él desde que se escapara de su mansión. A Erah le parecía que había pasado una eternidad desde entonces. ¿Adoptarla? ¿Obsesión? Megerah sí había visto cierta predilección hacia ella por parte de Kariel. Y la fijación que Corah parecía tener con ella también. Con el último comentario, la rubia cayó en la cuenta de que Moira no tenía ni la más remota idea de lo que había pasado entre el aristócrata y ella. Y precisamente eso la ruborizó súbitamente. Carraspeó antes de comentar:- No lo sé. Esos dos siempre tuvieron un rollo raro, entre ellos y con terceros delante. -ella misma y momo, por ejemplo-. Uno hace de poli bueno y otra de poli malo. Y así se la pasan eternamente. -suspiró, con una pequeña sonrisa suave al acordarse del dragón-. Kariel es… peculiar. Algo… melodramático, quizá. Pero Corah… es un ni contigo ni sin ti. Dice cumplir con los designios de la Reina, pero hay ciertos comentarios que ha hecho que me hacen pensar que no. No consigo entender muchos de los arranques que tienen… -se encogió de hombros, poco interesada en hablar de ellos-. Tuve suerte, sí. No tengo queja de Kariel como dueño, la verdad… pero dudo bastante que nos veamos de nuevo. -¿en serio no le importaría que justo un porcentaje de lo que le entregaba a Momo fuera para ella?





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