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A simple chase which will never end ~ Corah

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A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Megerah el Vie Oct 02 2015, 14:12



Megerah no aguantaba más dentro de los límites que le marcaba la cabaña, después de tantos días allí. Quería aprovechar esa extraña sensación de poder hacer lo que le diera la gana, donde le diera la gana, cuando le diera la gana. Con esas, dejó al dragón dormido, cuando los rayos del astro rey apenas tocaban la tierra. No obstante, insegura como pocas veces había estado, detuvo sus pasos allí donde había llegado a pisar por última vez. Allí, a unos cuantos metros de la cabaña, bosque adentro, donde más lejos había llegado desde que abandonó Talos. Giró su cabeza, echando un vistazo a la construcción de madera antes de volver a fijar sus azules al frente. Suspiró con lentitud antes de dar un paso. El último que marcaba hasta donde había llegado hasta entonces y el primero de todos aquellos que la alejarían de allí.

No huía. No.

Tan sólo había tenido la tranquila idea de disfrutar en soledad como había hecho en la mansión de Kariel, pero esta vez con una sonrisa en la cara. Sin vacíos. Sin penas. Pese a la incertidumbre de lo que pudiera pasar con Thareon, la rubia estaba feliz. Por primera vez en su vida. Sin condiciones, sin celos de nadie, ni castigos. Tan sólo el hombre por quien había sacrificado todo y ella.

Así, cuidando de recordar el camino de vuelta, se perdió entre la maleza. Agradeció esa tranquilidad en pensamiento, en alma, aunque la idea de buscar alguna que otra hierba que sabía que faltaba se le pasó por la cabeza. Con esto, empezó a otear entre las plantas que quedaban cerca, a su paso, sin verdadero interés. Se dejó arrullar por esa calma, salpicada con el piar de las aves y las ramas meciéndose con el aire en lo más alto de la arboleda. Alzó la mirada al cielo, dejando caer los párpados.

Pero sólo fue un segundo.



Notó una presencia, que automáticamente la puso en tensión. Abrió los ojos de repente y bajó su rostro, comenzando a mirar alrededor. No podía ver quién era, pero sabía que estaba allí. Lo notaba. Aquel sexto sentido desarrollado con el desafío se lo gritaba a voces. Así podía definir Megerah aquella sensación en su cabeza... Como el vestigio de un ruido ensordecedor al que había estado expuesta largo rato. Una suave sensación de embotamiento, de la que se desprendían voces, susurros, que hacían un liviano eco en su cabeza esporádicamente. Cuchicheos inentendibles, mas, presentes. Uno en concreto se marcaba por encima del resto. Un eco femenino, difuminado, irreconocible.

Había alguien allí. Con ella.





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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Corah el Sáb Oct 03 2015, 17:23



Había salido de caza, fuera de Talos. Y no había sido fácil continuar por el bosque. Había gente muy rara por aquellos bosques. Primero un vagabundo que decía ser un simple curandero huérfano que se había preocupado por ella. Iugh. Luego un grupito de asaltantes que habían terminado siendo comida de gusanos. De nada, pequeños animalillos reptantes. Y ni hablar ya de los exiliados locos de atar que vagaban por allí.

Ya no sabía cuánto tiempo había pasado entre árboles, hierbecillas, todo de verde muy brillante que casi hacía daño a la vista. Los pajaritos cantando felices, dándole ganas de practicar tiro con ellos para que se callasen de una jodida vez. O quizá era ella, que no estaba particularmente de buen humor y no tenía ya paciencia para cosas idílicas. Sobre todo después de que sus botas de cuero se hubieran manchado con mierda y barro tropecientas veces.

Pero no iba a regresar a Talos con las manos vacías. De un modo u otro iba a encontrar a Megerah, la iba a agarrar de los pelos y la iba a llevar de vuelta a la ciudad. Algún maldito día, quizá en una semana o dos. Pero le debía una hostia sagrada con la mano abierta. Por puñetera. Por drogarla, el mal viaje, por hacerla salir a buscarla y salvarle la vida. ¿Quién coño le había pedido que lo hiciera?

“Será puta”, pensó la dragona, andando por el bosque rastreando… Pero no parecía haber nada que seguir. Resopló cabreada. Hijo de la madre que expulsó su huevo de Thareon. El alitas había sido listo. Nada de paseo por tierra, no. Tenía que haber sido por el aire. Pero entonces vio unas pisadas recientes y enarcó una ceja dorada. Se agachó para medirla con la mano. Bien podía ser de mujer. Ladeó una sonrisa. Oh, sí. Igual hasta tenía suerte. Decidió seguir el recién descubierto rastro, por si se le aparecía la… ok, no, eso no casaba con la otra rubia. Ni con ella misma, ya de paso.

-Eeeeraaaaaaah… -llamó en un tono femenino pero ronroneante, casi dando la sensación de ser una psicópata que la perseguía. Sólo le faltaba un hacha y asomar la cabeza con una sonrisa maquiavélica, demente y retorcida por detrás de un árbol.

Continuó andando, hasta que vio una figura a lo lejos. Femenina, pelo rubio… ¿Cuántas rubias había por Talos? Pff… un montón. Pero por probar… no perdía nada, ¿verdad? Se quedó parada, con la pierna derecha adelantada y ligeramente flexionada. La mano del mismo, enguantada, palmeó un par de veces su muslo. Como si fuese una visión de acosadora de película de terror. A lo lejos.


-Eriiiiih –susurró, con frialdad, a ver si se daba aludida y era ella.






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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Megerah el Dom Oct 04 2015, 17:07

Esa voz que destacaba por encima de los demás susurros, tomó forma, al menos, la suficiente como para que la ex-desafiada pudiera reconocerla. Dioses, esa voz. La rubia abrió más los ojos, con una angustia creciente revolviendo su estómago. Corah. ¡La madre que la parió! Erah no podía creerse que aquella mujer siguiera con la obsesión de no dejarla en paz. La buscó en cuanto reconoció aquel sonido agudo, quedándose paralizada en cuanto pudo verla. Joder. ¿Qué quería? ¿Por qué iba tras ella? ¿Acaso era una irónica coincidencia o verdaderamente tenía orden de captura contra ella? Tan sólo era una esclava... Bueno, había sido. ¿Por qué tanta fijación por ella? ¿Acaso no había esclavos que escapaban a diario del yugo de sus dueños? De ser así, sería el propio Kariel el que debería buscarla, no ella. Pero tampoco quiso darle muchas vueltas, pues si había algo que no iba a hacer era volver a Talos del brazo de aquella dragona.

Fue entonces cuando Erah empezó a correr.


Fue lo suficientemente rápida para cuidar sus pasos sin encaminar a la dragona a la cabaña, donde estaba Thareon, posiblemente durmiendo o tranquilo mientras ella regresaba... si lo conseguía. Salió en dirección opuesta. Con toda la rapidez que había ganado en su desafío. Como si no existiera mañana. Como si la cercanía de la dragona fuese tal que pudiera sentir su aliento en la nuca. Como si se fuera a echar sobre ella un instante después. Porque no quería terminar tan pronto con esa vida con Thareon. Sentía su pulso disparado, y su respiración acelerada. No ya sólo del esfuerzo. No quería que la atrapara y el verse en un peligro tan evidente, llenaba sus venas de pura adrenalina que tensaba su cuerpo e impulsaba sus piernas como nunca antes había tenido necesidad.


Los troncos de los árboles, la maleza, todo pasaba sorprendentemente rápido a ambos lados de ella, dejándola paso para que pudiera escapar. Ojalá pudiera decir que tenía su ayuda y que se iban cerrando sobre la otra rubia para darle a ella ventaja. Pero ni se molestaba en mirar atrás.  Ya le daba igual cualquier precaución a tomar, ser sigilosa o vista. Tan solo escuchaba el ruido de sus apresuradas pisadas sobre la hojarasca. Pero lo que más le tensaba era el no alcanzar a escuchar a la inquisidora tras ella.

Sin embargo, una inmensa grieta se cruzó en su huida, frenándola en seco. No había posibilidad de saltarla pues al otro lado había un desnivel, varios metros por encima de ella. De no haber sima, que es lo que en un principio pensó, habría intentado escalarla. Pero aquel agujero, trastocaba drásticamente sus planes.

Mierda.

La rubia miró al cielo con visible molestia, blasfemando para sus adentros, justo antes de darse la vuelta, a tiempo de ver cómo la dragona llegaba dónde ella estaba. Con la respiración marcada e irregular, no pudo evitar seguir preguntándose el porqué de esa persecución tan exhaustiva por parte de Corah, con ella como simple objetivo. Igual tan sólo era pura venganza por haberla dormido con belladona aquella noche...Su gesto se  endureció aún más cuando vio a su adversaria con una sonrisa triunfal, pese a que no se animase a acercarse más a ella-. No puedo decir que me alegre de veros... -seguía con ese deje en el trato. Desde luego, aún tenía que pulir bastante, olvidándose de su vida de esclava... aunque, dadas las circunstancias, Corah parecía dispuesta a reinsertarla en ese modo de vida.

Algo que no pasaría mientras a Megerah le quedase aliento para pelear por su libertad.





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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Corah el Jue Oct 08 2015, 21:54

La corderita se puso a buscarla con la mirada. Sí que era ella. La revelación hizo que sus labios se estiraran en una sonrisa de satisfacción y malicia. Cuando se dio cuenta de que ubicaba su posición, elevó una mano en vertical hasta que quedó a la altura de los hombros. Mantuvo el pulgar estirado mientras los otros cuatro dedos se flexionaban como si quisieran ir al encuentro de su palma. En un saludo burlón.

Caminó con seguridad y sensualidad femenina en dirección a la otra rubia. Dispuesta a cazarla de una vez por todas. ¿Pero qué hizo la humana? Salir como si la persiguiese el mismo diablo. ¿Por qué todos corrían? Fingió un gesto de exasperación antes de salir detrás de ella, iniciando intenso juego del pilla pilla.

La muy cabrona era rápida, tenía que admitirlo. Interesante, al haber cumplido el desafío. Pero no pensó demasiado en ello. Sus piernas se movieron con rapidez, bordeando árboles, intentando ir en paralelo a ella. Saltó troncos caídos, derrapó pisando hojarasca sobre el barro. Podía ver el cabello rubio de la ex esclava azotando el aire en la carrera entre la maleza.

Su respiración se aceleraba. El latir de su corazón era marcado y fuerte. No conocía el bosque como la palma de su mano. Sólo tenía un objetivo en mente: cazar a su presa. Y no quería volver a Talos con las manos vacías. Se llevó un antebrazo a la altura del rostro mientras el otro iba intentando apartar las ramas, para que no le obstaculizasen el camino. Le retrasó un poco, sobre todo cuando patinaba por las hojas caídas y húmedas.

Hasta que finalmente la alcanzó, deteniéndose al verla parada, en la distancia. Soltó el aire con una sonrisa victoriosa. Se pasó una mano por su cabello trenzado, con algunos mechones sueltos, quitándose algunas hojas y pequeños trozos de ramitas que se había llevado por el camino.

-Oh, yo en cambio me alegro mucho de verte a ti, Ericito –replicó, antes de mirar la grieta y soltar un silbido suave y largo-. Qué malvada que no te deja pasar –soltó con sorna-. Anda, déjate de tonterías. Nos volvemos a Talos –le dijo, mientras recogía una cuerda enroscada con una de sus manos, desde el cinto de su traje.

Esperaba que no se le ocurriese hacer una locura como saltar hacia la grieta. Casi que prefería que saltase hacia ella. Le debía unos cuantos golpes.

-No me obligues a darte una hostia y dejarte inconsciente –agregó con toda la caradura. Como si ella fuese la bondad personificada y no tuviese la idea para disfrute personal. El golpe, no dejarla fuera de combate. Si no hablaba, ¿cómo se iba a divertir?-. Cuanto más tardemos en volver a la ciudad, más informes se me van a acumular. No me jodas, Campanilla. Rápido, que no tengo todo el día.

Informes, sí. Esos papeles que no paraban de llegar y amontonarse en su mesa. Aunque estuviese de caza fuera, seguro que continuaban acumulándose. Como por su culpa tuviese que hacer horas extras redactando, se bebía un frasco entero lleno de aceite esencial de belladona para acabar con su miseria.






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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Megerah el Dom Oct 11 2015, 19:45

La rubia observó alrededor sin discreción alguna. ¿Para qué? Las dos tenían muy claro el rol de cada una y Erah no era la aventajada en ese momento. Claro que, ¿cuándo lo había estado? Habían sido recurrentes las ocasiones en las que se había podido enfrentar a Corah, pero en cuanto a físico, la dragona siempre tendría las de ganar. Por eso, tuvo la certeza de que daría igual cuanto corriese o lo mucho que se esforzara en golpearla en un forcejeo, pues la otra rubia siempre sería más rápida y más fuerte.

Sin embargo...

Quería agotar todas sus opciones antes de usar ese as que tenía en la manga. Después de todos esos meses, primero como compañera y después como presa, juraba que conocía a Corah lo suficiente como para saber que su sentido del honor era demasiado grande. ¿Más que el de la fidelidad? Bueno, esperaba no tener que probarlo, después de todo.

Aquellas pintas de su contrincante le arrancaron un atisbo de sonrisa burlona, más con aquel apelativo que utilizó. Como si fuera a molestarle con todos los que usaba. ¡Qué ingenua!- ¿Por qué? -espetó, clavando sus claras pupilas en las contrarias, volviendo a respirar con intensidad-. No veo a Kariel por ningún lado, reclamándome como su propiedad. -porque era su propiedad, no la de Corah. En realidad, ni Kariel era su dueño ya. Se plantó, encarándola, con la tensión estirando sus músculos y volviendo blancos sus puños. Uno más que otro. Estaba claro que intentar una pelea sería estúpido por parte de Megerah. Pero jugar con ella...

La rubia dio un paso hacia atrás. Y otro más. Y un tercero, más pequeño que los dos anteriores. Se cuidó de acercarse a la grieta, quedando a escasa distancia del borde pero con la suficiente para sentirse segura frente a aquel vacío-. ¿Adónde estáis dispuesta a llegar, dragona? -inquirió con un reto tácito en la pregunta. Tan cerca de la brecha, el aire mecía su cabello, haciendo que Erah acusase más la diferencia de temperatura, tensa como estaba-. Podrían pensar que esta caza es personal... -se cruzó de brazos, con cierta petulancia-. Y hasta yo tengo curiosidad por saber por qué. -enarcó una ceja con una sonrisilla ladeada.

Y cómo no, Corah acabó buscando una excusa estúpida para meterle prisa-. Ah, claro. Los informes... Esos mismos que yo me encargaba de rellenar. -se burló con sorna. Ignoraba que ahora fuese la dragona la que disfrutaba de aquel marrón. Desde luego, les estaba costando encontrar otro idiota que accediera a hacerlos sin rechistar-. Si es por mí, esos informes ya pueden esperarte todo el tiempo que quieras. -respiró con pesadez-. No pienso volver. -automáticamente, su cuerpo se preparó, en esa tensión previa a un ataque inminente. Fuera el que fuese.





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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Corah el Dom Oct 18 2015, 14:17

Entrecerró la mirada. ¿La muy cabrona estaba haciendo un amago de sonrisa o ya veía mal? Después de estar largas horas por aquel bosque, cualquier cosa era posible. Por fortuna, la humana no se quedó callada. Esta vez fue la dragona quien esbozó una sonrisa burlona.

-Bueno… creo que ni siquiera sabe que te has ido. Hombres. Siempre se dan cuenta tarde de las cosas –replicó rodando los ojos en una mueca divertida.

No tenía pensado darle los motivos de aquella cacería tan pronto. Que sufriese un poco más con su curiosidad y la incertidumbre. Así que no tuvo prisa por responderle a la razón por la que preguntaba. Podía sentir su ira en aquellos puños cerrados, palideciendo por la tensión y la fuerza con la que sus músculos se mantenían en aquella posición. La dragona curvó sus labios en una sonrisa de diversión. La cual se borró cuando vio que la otra rubia empezaba a moverse… paso a paso… yendo hacia el borde de la grieta.

En ese momento, su propio cuerpo se tensó. No la quería muerta. Si se tiraba, iba a tener que ir a por ella. Por dos razones que casi lograban que tuviese un tic en el ojo. Mascó molestia, empezando a ponerse nerviosa si la humana daba un paso más hacia el vacío. Espiró con fuerza por sus fosas nasales y la miró, clavando sus pupilas en las más claras.

-A donde sea necesario –murmuró de forma audible para la ex desafiada. Gruñó suavemente. Al final iba a tener que decírselo. Resopló, adelantando sus labios-. Eres la primera, que se sepa, que cumple el desafío. La reina está interesada en ti. Yo soy la mejor cazadora, qué puedo decir. Quizá te ponga un lacito rosa para entregarte a la reina madre. Lo que vendrá después… supongo que las dos nos hacemos una idea –ladeó una sonrisa al hacer el resumen.

Aunque claro, eso no era todo. Tenía su propia agenda personal, no dando puntada sin hilo. Pero eso, Megerah no tenía por qué saberlo. No tenía por qué conocerlo nadie. El único que, quizá, pudiese hacerse una idea era Kariel. Y estaba demasiado cegado pensando en supuestos sentimientos de ella hacia la humana como para calibrar otra posibilidad. Lo que le daba un margen bastante apropiado para hacer lo que se le antojase sin que nadie lo supiese.

-Ah, sí… es una pena que no estés para hacer los informes –le replicó-. ¿Dissssculpaa? –inquirió, enarcando una ceja dorada cuando dijo que no iba a volver. Sus irises verde jade miraron el borde, tan cerca de los pies de la otra rubia. No se atrevería a lanzarse, ¿verdad?-. Tú te vienes conmigo, AHORA –la última palabra la marcó justo cuando se lanzaba hacia la humana, con intención de saltar encima y agarrarla para llevársela.






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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Megerah el Dom Oct 18 2015, 16:12

Erah apretó la mandíbula ante la primera afirmación de la dragona. Sin saber si estar del todo de acuerdo. Tampoco quiso entretenerse en cualquier tema debate al que Corah pudiese acudir para intentar minar la moral de la humana-. Pues mejor... eso significa que sólo vos me echáis de menos como para salir a buscarme. -la picó con toda la intención, sonriendo con picardía-. Es todo un detalle.

Megerah no perdió el gesto burlón cuando la dragona le aseguró que haría lo que hiciera falta. No obstante, las razones que Corah le dio, una vez estando al borde, encogieron su corazón, borrando esa sonrisa típica de quien sabe que tiene cierta ventaja. La primera en cumplir el desafío. Mierda. Se había olvidado de aquella faceta de la Reina por estudiar todo lo nuevo y distinto. Y estaba segura de que su paso por la Inquisición, el desafío y la muerte de Moloch no le habrían pasado desapercibidos. Pero podía estar segura de una cosa: cero ganas de conocer a la rubia Madre-. Nada vendrá después... porque no pienso dejar que me llevéis ante ella. -espetó, enrabiándose por aquella sonrisa de su contrincante-. Ya podéis buscaros otro humano con las mismas características que quiera colaborar. -añadió con una advertencia velada. Realmente, Megerah esperaba no ser la única que consiguiese una hazaña así. No podía ser la única... ¿no?

La rubia frunció el ceño cuando la inquisidora pareció indignarse, justo antes de darle una orden que Megerah no pensaba cumplir mientras pudiese negarse. Sin entender bien cómo, supo en qué preciso momento, Corah se impulsaría hacia ella, por dónde y hasta la fuerza que utilizaría. Desde que había conseguido ser libre -el cómo era lo de menos-, se sentía extraña. Era humana, sí. O, al menos, eso pensaba ella. Sin embargo, su fuerza o rapidez de desafiada no habían menguado. Su oído seguía igual de agudo y ahora era capaz de intuir comportamientos o reacciones segundos antes de que sucedieran. Con esto, Erah aprovechó, esperando hasta el último segundo para mantener esa firmeza, haciéndole creer a la dragona que con su velocidad conseguiría atraparla... hasta que giró hacia atrás sobre sí misma cuando la tenía prácticamente encima. Con esto la inquisidora se precipitaría al vacío, sin arrastrar a Megerah consigo. De la inercia del impulso, la dragona no tendría tiempo de frenar. La antigua esclava, quiso esperar a verla caer, a perderla en la oscuridad del fondo de aquella grieta pero sabía perfectamente que Corah contaba con la ventaja de la transformación, lo que le quitaría a Erah toda posibilidad de escapar. Fue por ello que al terminar el giro completo, se alejó de la grieta. Sin embargo, fue incapaz de no mirar. No vio a Corah caer... simplemente no la vio.

Con el miedo evidente al imaginarse a un dragón emergiendo de la grieta en cualquier momento, trastabilló al apresurarse un poco. Fue el instinto la que la empujó a levantarse, con la mirada clavada en el agujero mientras seguía alejándose.

Llegaría un momento en el que salir corriendo le importaría mucho más que mirar atrás.






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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Corah el Lun Oct 26 2015, 11:37

-¿Que yo te qué? En tus sueños, Erih –replicó, rodando los ojos-. Más bien eras tú quien me extrañabas. Sola… por el bosque… sabiendo que probablemente te buscan… Tu inconsciente te traiciona, Campanilla –le devolvió, en tono como si hablase del tiempo.

Marcó más la sonrisa al ver que la de la humana se borraba de su rostro. Alzó una mano, con cuatro dedos acercándose y separándose del pulgar que estaba debajo, como si la hiciese hablar. Mientras sus propios labios se movían y murmuraba un “bla… blablá… bla”. Haciéndole clara burla cuando la ex desafiada dijo que no dejaría que la llevase con la reina. Aunque… ¿hasta dónde estaba dispuesta a llegar su antigua compañera para evitar que eso sucediese?

-Qué ingenua. ¿De verdad crees que hay otro? Pues no, eres la única que ha cumplido el desafío. Enhorabuena por desmarcarte del resto de inútiles –marcó una sonrisa ladeada, entre socarrona y maliciosa.

¿Dónde estaba el confeti cuando hacía falta? Aunque sólo fuese para tirarlo al aire, apoyando su última frase y molestando a la otra rubia un momento. Pero, como siempre, las tornas volvieron a cambiarse. Parecían jugar a ver quién sonreía la última, picándose entre sí. Esta vez, fue la dragona quien se lanzó a por ella, con toda la intensión de agarrarla, arrestarla y, quizá, continuar la pelea que habían dejado en hiatus en los pasillos del castillo.

Lo que no se esperaba era que la humana se girase para apartarse en el último momento. Por la inercia de su propio movimiento, no le dio tiempo a frenar. Sus botas dibujaron sendos surcos en el suelo, en un infructuoso intento de detenerse al borde de la grieta. Hija de puta. Lo pensó justo en el instante de caer a la grieta. Se las iba a pagar todas juntas… si conseguía sobrevivir.

Con la idea de pegarle a la humana dos hostias bien dadas, movió con rapidez sus brazos. Uno de ellos se enganchó a una raíz que sobresalía por aquel corte en la tierra que la grieta había provocado. Sintió aquel órgano vegetal moverse un poco, cediendo ante su peso. Era gruesa aquella base, pero no creía que aguantaría mucho. Se afianzó con el otro brazo a ella y miró un momento, calibrando las dimensiones de la maldita grieta.

Quizá fuese porque aún quedase un poco de mezcla de belladona y jade en su organismo. Quizá porque valoró que podría quedarse atascada en su forma de dragón y no sería capaz ni de salir de allí haciendo palanca con el tronco de un árbol. Pero se quedó en su forma humana. No muy lejos estaba el borde, analizó alzando la mirada verde jade. Así que decidió escalar. Ni de coña pedía ayuda… y menos a Megerah.

Podía hacerlo ella sola. Y se negaba en rotundo que la otra mujer se jactara de salvarla por una puta segunda vez. Vamos, ni harta de grifa. Estiró uno de sus brazos para alcanzar otra raíz… pero cuando la agarró, cedió de inmediato. Demasiado delgada y poco firme en el sustrato. Movió sus pies, intentando clavar la puntera de sus botas en el borde de la tierra. Húmeda por las lluvias, por cierto. Así que su calzado resbaló. Logrando que la primera raíz a la cual estaba sujeta volviese a ceder un poco más.

¿Y si tomaba impulso e intentaba saltar hacia el borde? Una medida desesperada y suicida. Bah, lo iba a intentar. No perdía nada. Pero en cuanto tomó un poco de impulso, la raíz cedió de nuevo peligrosamente. Terminó gruñendo. Enrabiada, enojada, frustrada. Apretó los dientes de mal humor y finalmente masticó unas palabras.

-¡Más te vale no haberte ido! Tienes tres segundos para acercarte y subirme –exhortó, como si de ninguna manera estuviese pidiéndole ayuda. Porque… el tono lo cambiaba todo, ¿verdad?






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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Megerah el Mar Oct 27 2015, 21:57

Siempre replicando. Pero siempre. Parecía que aquella dragona siempre tenía preguntas estúpidas para justificarse de cualquier pique que Megerah pudiera hacerle. Y eso divertía a la humana, pues ¿quién necesitaba una justificación de una persona por la que no tenía mayor interés? Quizás por eso, ella para molestar, estando en la misma situación, evitaba frases demasiado largas o preguntas, sin afirmar, sin explicar. Esquiva. ¿Qué demonios le importaba a aquella inquisidora lo que Erah pudiera pensar o sentir? Todo interés que ella pudiera mostrar era fingido.

Pudo hacer el mismo gesto de burla que Corah, pero, ¿para qué? Un alarde que bien podía ser de idiotez en vez de arrogancia -o ambas cosas- estando tan en desventaja y provocando al predador. Mas no pudo reprimir poner los ojos en blanco por ese ego estratosférico de la dragona, dando por sentado algo tan ridículo que la llevó al borde de la risa incrédula. Echarla de menos. Claro, claro, ¿y qué más? ¿Que estaba locamente enamorada de ella? ¡Solemne estupidez! Por lo visto, Megerah con sus actos tan sólo había conseguido ser objetivo de la Reina más que pasar desapercibida como una esclava, o siquiera como una humana más. Fue culpa de Moloch que Erah aún siguiera viva para que ahora la rubia por excelencia se fijara en ella. Aquel dragón había sido culpable de demasiados obstáculos en la vida de la humana. Sorprendentemente, la rubia había conseguido superarlos, creándose una fama que quizás fuera merecida, pero que Megerah no quería en absoluto.

Una sonrisa socarrona asomó a su semblante. Erah ignoraba que la buscasen, en realidad, aunque no le sorprendía que Corah la fuese a buscar... porque sí. Total, no era la primera vez que aquella dragona metomentodo le jodía sus planes porque sí. Si hubiera algo que necesitara demostrar con ello, la antigua desafiada no tenía el más mínimo interés. Y ella no fingía, desde luego. ¿Ingenua? No, simplemente quería pasarle el marrón a otro. Ella quería vivir. Disfrutar de esa libertad como nunca pudo hacerlo.... ahora que tenía razones para intentarlo. La desventaja era que, había hecho demasiado por conseguir aquello y eran precisamente sus actos los que le habían hecho desmarcarse del resto-. Tampoco hacia falta que viniérais a colgarme medalla por ello. -murmuró, apretando los dientes, tergiversando hechos, palabras. ¿A ver con qué le saltaba la impertinente en esa ocasión? No quería medallas. No quería haberse encontrado con Corah. Sólo podía desear que la dejaran en paz. Algo complicado, por lo visto.

Entonces, la inquisidora se lanzó al ataque que su contrincante supo esquivar para poder alejarse de allí. Los pies le pesaron momentáneamente, mas el temor se mantuvo conforme no dejaba de escuchar esas raíces ceder y a la dragona resbalando. Apenas había empezado a correr cuando escuchó aquella voz con contundencia. Tardó unos segundos más en comenzar a detener su corta carrera, volviendo la mirada a aquella grieta, ahora semioculta entre los árboles que había dejado atrás. Y un gesto de hastío se dibujó en su semblante. Probablemente, lo inteligente habría sido seguir corriendo y volver al abrigo de la cabaña, a los brazos de Thareon. Pero no, Megerah quería tentar a su suerte una vez más.

Volvió sobre sus pasos en mucho más de tres segundos, cuidando donde pisaba e incluso cuando se asomó a la brecha. Su tensión no menguó por mucho que viera a su perseguidora en claro apuro. Enarcó una de sus cejas, afianzando sus pies mientras se cruzaba de brazos. Su ceño se frunció, algo confusa por el misterio que implicaba que la dragona no hubiera cambiado su forma. Sus claras pupilas viajaron a la pared que se elevaba frente a ella. ¿Podía ser cosa de tamaño?-. Vaya, ¿ahora necesitáis ayuda para transformaros y salir del agujero? -inquirió, volviendo a mirarla, desde arriba, con solemnidad. Iba a tener que rogar algo mejor si quería que Megerah la echase una mano.





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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Corah el Sáb Oct 31 2015, 11:42

¿Medalla? Como mucho, la iban a colgar de unas cadenas, lo más probable. Frunció el entrecejo un segundo, valorando qué diablos contestarle a eso. Hasta que sus irises miraron al cielo, como si hubiese algo tremendamente interesante en aquellas nubes. Una de sus manos enguantadas acarició una cuerda que llevaba enrollada a un costado del cinturón, antes de volver sus orbes sobre la figura femenina de la humana.

-Una medalla no… pero esto sí te lo voy a colgar para regresar a Talos. De nada, es un placer –replicó, ladeando una sonrisa siniestra.

Después de todo, la otra rubia sabía muy bien que la dragona gustaba de poner la soga al cuello a sus presas, atarlos también en las manos con la misma cuerda y utilizar el resto de correa para conducirlos una vez los cazaba. Un acto de orgullosa dominación, sin duda. Pero cuando quedó colgando de aquella inestable raíz, aquella seguridad se difuminó. Consciente de que peligraba, de que podía caer al abismo en cualquier momento. No era que tuviese miedo a la muerte, pues para ella era una liberación. Si no que aún tenía muchas cosas por hacer y no era el fin que deseaba. Algo tan patético que le hacía enojarse hasta consigo misma.

Ascendió sus pupilas para encontrarse con la humana asomaba a la grieta. Frunció el entrecejo de una mala hostia inimaginable con aquella pregunta y que no pareciese tener prisa por ayudarla. ¿Pero cómo iba a hacerlo o incluso querer? Si la dragona la estaba jodiendo cada dos por tres. Y, siendo sincera consigo misma, ella estaría haciendo lo mismo en su lugar.

-Me quedaría atascada –rumió en respuesta.

Colgada de la raíz que volvió a ceder un poco más, amenazando con romperse o arrancarse de la pared directamente, miró a su ex compañera. Su mandíbula inferior se movió un poco hacia los lados, valorando la situación. Mascando aquella posibilidad que reñía con su propio orgullo. El aire meció sus finos cabellos dorados, sibilante, como anunciando la caída libre.

Su orgullo la hubiera hecho soltarse de aquella raíz directamente. Precipitándose al vacío. Pero la reptil no quería pecar de estupidez. Por lo que, rezongó un poco antes de volver a hablar. Con unas palabras que odiaba pronunciar, que la llenaban de mal humor, de las que no quería testigos. Pero necesarias en aquel momento.

-Ayúdame… Megerah… -pidió, apretando los dientes-… por favor –agregó muy a su pesar.

Ahora estaba a merced de la humana. Con las tornas cambiadas. Consciente de que le debería otra si accedía. Pero… ¿Megerah aceptaría sacarla de allí? ¿O preferiría dejar que la raíz y la gravedad hiciesen el trabajo para que no continuase jodiéndole la vida?







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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Megerah el Lun Nov 02 2015, 21:36

La antigua esclava no necesito las palabras de la dragona para acordarse de sus métodos nada cuidadosos, dejando claro quien llevaba las riendas en todo momento. Unos meses teniéndola como compañera habían bastado para conocer su proceder. Y unos cuantos días como víctima para saber que no quería repetir en lo que le quedaba de vida. Fue eso lo que evitó que se acercara con presteza a la sima de la que colgaba su contrincante.


La rubia se acuclilló con lentitud, tras formular la pregunta, como si con ello pudiera escuchar mejor a su contrincante. Con el ceño fruncido, esperó respuesta y no ocultó la sonrisa de satisfacción que provocaron sus palabras. Atorada. Pues sí, era cuestión de tamaño. La imagen de ver a la dragona realmente enganchada en aquella brecha acabó haciéndola reír de incredulidad, sin pararse a pensar en el bicho que realmente era, pues la grieta se le antojaba ancha, después de todo. Estuvo tentada de volver a picarla, pero no las tuvo todas consigo. Seguir provocándola cuando las tornas podían cambiar tan rápidamente no le ayudaría si la situación volvía a dar un brusco giro en sus acontecimientos. No obstante, Megerah era consciente de esa ventaja que tenía con respecto a Corah... no sólo físicamente.

Mas estuvo terriblemente tentada de dejarla caer.

Porque si la dragona desaparecía en el oscuro fondo de aquel agujero, Erah tendría un problema menos del que preocuparse. O, más bien, una perseguidora menos. Estaba convencida de que Corah había convertido aquella persecución en algo personal, alegando  ese interés de la Reina por la exdesafiada que a la inquisidora le había venido como perfecto anillo al dedo. Pero la humana no estaba dispuesta en absoluto en pasar a ser sujeto de pruebas de la madre de todos los dragones.

Y, ahora, por hacerlo personal, a Corah las circunstancias le habían explotado en la cara.

Con una sonrisa ladeada, triunfal, Erah la escuchó rogar. Algo que habría jurado que nunca escucharía. Menos viniendo de aquella dragona altiva e impertinente. No obstante, ese gesto fue desapareciendo, convirtiéndose en un ceño fruncido y una clara expresión de reflexión. Sopesaba sus opciones. Tras un par de minutos que se antojaron eternos, cedió-. Que no tenga que repetirlo una segunda vez... -murmuró, arrodillándose y apoyándose sobre su antebrazo izquierdo, para tenderle la mano derecha-. Agarraos... -espetó con solemnidad, acercando su mano lo más posible a la raíz de la que la inquisidora colgada, con la fuerte decisión de ayudarla a subir. Si ella no alcanzaba a tomarle la mano, la humana siempre podría optar por sujetar la raíz para que no cediera más. El fugaz pensamiento de una jugarreta por parte de la dragona centelleó en su mente... mas, sabiendo los cimientos en los que se apoyaba el proceder de Corah, tuvo la aparente tranquilidad de que no sería ella la que acabara en el fondo del foso. No le servía muerta tampoco.

Aquello no cambiaba nada para Megerah. Pero para la dragona... ¿sí lo haría?





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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Corah el Miér Nov 11 2015, 21:24

¿Qué era aquel sonido que empezó a escuchar mientras continuaba colgando de la raíz? Frunció el entrecejo de mala hostia. ¡La muy…! ¡Se estaba riendo! Gruñó entre dientes. Humanos. Y la paciencia que ella tenía que tener. Luego decían que era una malhumorada, impulsiva, agresiva… Cría fama y échate a dormir. Y luego todos se sorprendían si veían que soportaba con resignación durante un buen tiempo algo. Hasta que no podía más con la irritación acumulada. Pero es que todos tenían un límite y ella explotaba con pasión… o a lo bestia, dependiendo de cómo quisiera describirlo cada uno.

Claro que no podía cantarle las cuarenta a la otra rubia. O amenazarla. O picarla. Básicamente porque estaba a su merced en aquellos momentos. Ganas tenía, desde luego. Pero ser suicida no entraba en sus facetas. Y más cuando sabía que la ex desafiada tenía un carácter parecido. Y que era de lo más fácil dejar que cayese para que no continuase amargándole la vida. Que Megerah era rubia, pero no tonta. Seguramente debía de estar valorando los beneficios que podía traerle el no ayudarla y el subirla.

Aunque, eso sí, pondría la mano en el hielo para apostar que estaba disfrutando de su ruego. Que se le notaba en la cara a su ex compañera, que casi se podía leer un cartel de neón en su frente de “oh, sí, te he ganado, bitch”. ¿Pero qué hizo? Se quedó ahí… ¡ahí! Vaya a saber la reina madre por cuánto tiempo… hasta que habló de nuevo. Y para ese entonces, la dragona estaba valorando el transformarse, quedarse atascada y lanzarle una llamarada por la boca si no se movía. Porque parte de la raíz ya había asomado por el muro de tierra, separándose un poco de aquel corte que había ocasionado la grieta. Si hubiera podido tamborilear con los dedos lo hubiera hecho.

Llegó a pensar que Megerah iba a decidir dejarla a su suerte ahí. Pero le sorprendió que la elección fuese ayudarla a subir. Enarcó una ceja dorada, sin poder ocultar su asombro. Miró la mano derecha ajena. Por un momento se le pasó la idea de tirar de ella hacia abajo. ¿Pero qué conseguiría? ¿Que las dos muriesen? No tenía sentido. A ella todavía le quedaban muchas cosas por hacer y la orden estaba clara: la ex desafiada viva.

Así que, en un último movimiento de la raíz cediendo, se impulsó hacia arriba todo cuanto pudo. Estiró la mano izquierda hacia la diestra de Megerah. Sus dedos llevaron a rozar fugazmente la muñeca. Sintió que la gravedad tiraba de ella hacia abajo. Sus músculos se tensaron, la palma resbaló por la ajena. Cerró los ojos, previendo un viaje con aterrizaje forzoso como broche final. Pero su mano se cerró contra la de la otra mujer, agarrándola. El sudor frío perlaba su frente cuando volvió a abrir los ojos para mirar hacia arriba.

-Gracias –murmuró entre dientes. Algo que no repetiría en público. Ni que aceptaría haber dicho. Tenía una reputación que mantener. Su otra mano se aferró a la muñeca de la otra fémina. Sus pies intentaron buscar soporte en el corte de tierra resbaladiza-. Odio deberte otra… -masculló, más para sí que para la otra mujer-. ¿Me subes?... -con suerte no tenía que volver a pedirlo por favor. Con suerte.






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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Megerah el Jue Nov 12 2015, 20:49

Corah alcanzó la mano de la humana a tiempo, en el último momento, intentando apoyarse entonces para subir por la roca con los pies. Pero la naturaleza parecía estar en su contra una vez más: la inquisidora resbaló y Erah acusó la tensión de todo su peso en su brazo derecho. La miró mal por un instante, blasfemando sobre su familia más cercana. No sólo no le había facilitado nada desde que la conocía -a ella o a Moira-, si no que ahora también abusaba de la mano que le tendía la rubia, nunca mejor dicho.

Erah enarcó una de sus cejas ante aquel agradecimiento, mientras apretaba los labios, haciendo fuerza para sujetarla. No se jactó, no la vaciló, ni siquiera se regodeó de la situación. Tenía prácticamente toda su atención puesta en lo que podría ocurrir después. ¿La dragona seguiría con esa cacería estúpida debiéndole la vida? ¿Intentaría llevársela a Talos? Porque Megerah ya le había dejado más que claro la nula intención que ella tenía de abandonar el bosque. ¿Intentaría convencerla? La humana soltó aire por la nariz ante la posibilidad. Poca gente la ganaba a obstinada. Pero lo que Erah no iba a consentir era que la dragona la siguiera si la dejaba en paz. Capaz era de estar dando vueltas hasta que la inquisidora se aburriera. Como última opción, siempre podía pedir ayuda a Thareon y dejar que esta vez terminara lo que empezó en la mansión de Kariel, en la noche de la mascarada.

Todo aquello dependía más de la dragona que de ella, en realidad.

Que raro, Corah mencionando una obviedad. Megerah tenía claro que a la dragona le fastidiaba soberanamente deberle una. A cualquiera, en realidad. Con lo autosuficiente que se creía que era, odiaba depender de alguien más. Había sido un movimiento inteligente por parte de la ex desafiada, pues individuos como Corah fuesen brutos, altivos o insufribles -la dragona cumplía con las tres descripciones-, acababan anteponiendo el honor. ¿Lo haría en esta ocasión frente a las órdenes de la mismísima reina? Quizás, si sólo le debiera la vida una vez, podría pensárselo. Pero dos...

Megerah gruñó por la pregunta. ¿También queréis que os abanique? ¿O me preferís de esclava a tiempo completo? Algo que no iba a pasar mientras ella siguiera con vida. La humana calló, conteniendo las ganas de contestar con lo anterior o simplemente con una negativa. Pero estaba cansada de tanta réplica estúpida ya. Así que, el silencio era su mejor opción. Así mataba dos pájaros de un tiro, pues sabía que a la dragona también le fastidiaba que Erah no entrase al trapo con sus piques verbales. Con un suspiro previo, la humana hizo presión contra el suelo, levantándose y comenzando a subirla. Por suerte, la dragona colaboró y en apenas unos segundos volvían a estar ambas frente a frente, prácticamente en el borde. Megerah la soltó con rapidez en cuanto Corah ya no corría peligro-. Os dejaré marchar esta vez... -murmuró, con tono amenazador. Megerah no era de marcarse faroles, pues no había mejor ataque que ir por la verdad por delante. Mas esta vez, tenía más cartas a su favor que en contra. Y era consciente de que la dragona también lo sabía. Dio un par de pasos hacia atrás, alejándose del borde y de ella- ... pero con las manos vacías.





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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Corah el Lun Nov 16 2015, 15:53

Ganas de esbozar aunque fuese una sonrisa fugaz no le faltaban. Sobre todo cuando escuchó el gruñido de la otra mujer. Pero se abstuvo de tentar a la suerte. Pero fue durante un breve instante, antes de conseguir el silencio por respuesta. Chasqueó la lengua en molestia. ¿En serio no le iba a contestar? Tsk. Estaba claro que lo hacía adrede, siendo consciente de que le iba a joder. Como aquella vez en el castillo que no le respondió.

Sin embargo, no le dijo nada al respecto. Aún podía soltarla y dejar que hiciese caída libre. Dejó a un lado ese tira y afloja de piques entre ellas momentáneamente, mientras colaboraba por subir a tierra firme. Una vez sus botas estuvieron pisando algo que no fuese aire, se pasó las manos por la parte delantera de las perneras del traje. Qué asco de bosque. Qué ganas de largarse de allí de una maldita vez.

Elevó sus pupilas a la figura de la otra mujer, cuando habló, en el momento en que estaba dando un par de pasos hacia atrás. Enarcó una ceja y prácticamente bufó. Entre exasperada y divertida. Que le hubiera salvado la vida no significaba que tuviese derecho a decidir qué iba a hacer. Entonces desvió la mirada hacia un punto indefinido del cielo, con cara pensativa y entrecerrando los ojos. Le debía la vida. Mierda. Le dio un tic en el ojo derecho antes de volver a mirar a la otra rubia.


-Soy yo quien decide, no tú –le apuntó, fastidiada. Antes de darle tiempo a decir o hacer nada, chasqueó la lengua de nuevo, levantando un poco el labio superior-. Lárrrrgate –gruñó al decirlo-. Diré que te has ido de Talos y sus alrededores. Pero ten en cuenta que, a partir de ahora, vendrán otros a cazarte. Quizá no tan benevolentes, pero sí más inútiles. Quizá hasta tengas suerte –ladeó una maliciosa sonrisa al decir lo último.

Porque, conociéndolos, seguro que querían competir al saber que había vuelto con las manos vacías. Cosas que pasaban. Unos vagos hasta que querían medir quién la tenía más larga. Pero eso le importaba una mierda. El mal trago era que Megerah había significado un billete a saber la verdad sobre su padre, sobre los cimientos de su propia vida. Y, ahora, aquella oportunidad se había esfumado por debérsela otra vez. Dejó escapar el aire por la nariz, a sabiendas que ella misma le había pedido a la ex desafiada que la subiese. Y no se arrepentía, por no tener una muerte patética estrellándose contra el vacío. Ya encontraría otra manera de lograr sus propósitos.

-No desperdicies el otro favor –ronroneó amenazante al pasar por el lado de la otra mujer.

Probablemente Megerah no lo hiciese. Para ser una humana, o haberlo sido, era bastante astuta. Pero era una forma de decirle un “no me jodas y no me hagas canjearlo ahora también”.






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Re: A simple chase which will never end ~ Corah

Mensaje por Megerah el Mar Nov 17 2015, 21:44

A Erah no le sorprendió que Corah matizara, creyendo tener el control de la situación. Aunque el mundo entero discrepara de ello. No podía ser más egocéntrica. Tanto como para creer una realidad alternativa que ella misma había derivado de la auténtica realidad. No era la aventajada. ¿Por qué le costaba tanto entenderlo? ¿O asumirlo mejor dicho? Tan acostumbrada a tener a todos comiendo de su mano que no era capaz de ver el bosque a partir del árbol. De seguro deber un favor, o dos, a una humana, le encantaba. Megerah negó con la cabeza, con una sonrisa entre divertida y ladina, que le duró un par de segundos nada más.

Miró a la inquisidora antes de hablar-. No era una decisión que tuvierais que tomar... -apuntó, con la ceja enarcada, ladeando ligeramente la cabeza, dándole a entender la amenaza. No era una opción. Megerah se iba a ir pero no a Talos, o mejor dicho, la cazadora se iba a quedar sin su presa. Con claro signo de hastío, llevó los ojos al cielo de nuevo, tentada de devolverle aquel gesto de la mano hablándole al oído para indicarle el poco interés que despertaba todo lo que le estaba diciendo. Faroles, de nuevo. Mucho mejor que admitir que se volvía a su casa sin la presa que había venido a buscar. Bastaba ya de piques y jueguecitos-. No me importa lo que digas ni lo que tengas que decir... -espetó ante la explicación de la dragona. ¿Se pensaba que iba a darle miedo? Si era así, poco conocía a Megerah después de todo lo ocurrido. Pero claro, el hecho de saber que tenía que dar explicaciones, con lo poco acostumbrada que estaba, resultaba gracioso, cuanto menos.

Lo cierto era que desde que Thareon la había liberado, Erah se encontraba sorprendentemente segura en aquella cabaña de madera, perdida en la profundidad del bosque. No había nada que se lo asegurase pero ella sabía que el dragón azul no dejaría que le pasara nada. Ya estuviera con él, o en la otra punta de aquella inmensa arboleda. Si tenía forma de ponerse en contacto con él, claro.

¿Favor? Erah levantó el labio superior ladeada y ligeramente. No era un favor. Era algo más que eso: le debía la vida. La siguió con la mirada conforme pasaba a su lado-. No pienso daros la satisfacción de estar libre de deudas tan pronto. -la picó una vez más. A la humana se le pasó por la cabeza quitarse esa costumbre de poner siempre la puntilla con aquella dragona, pero era tremendamente divertido verla exasperarse. Pensaba que ella misma era la única que conseguía jugar así con Corah. Y que tentaba demasiado al diablo. Pero cuando el mismo diablo te debe la vida, ¿no es acaso divertido picarle, siendo consciente de impunidad? Con una sonrisa claramente divertida y torcida, hasta altiva, siguió alejándose de ella sin llegar a darle la espalda-. Pero no creo que necesite desperdiciarlo. No creo que nos volvamos a ver...

Porque ella no tenía la más mínima intención de buscar a Corah. De hecho, ahora sólo quería centrarse en desaparecer.





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