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Barroom brawls [Akhash]

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Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 25 2015, 04:31

La Taberna "The Nailtail", un lugar que el joven híbrido no esperaba encontrar, sin duda, mucho más lujoso de lo que podían ser las tabernas a las que había entrado en Isaur, y es que, aquí en Talos, nadie le conocía, así que, podía pasar desapercibido sin problema alguno, y a veces eso podía tener sus beneficios. Mientras no se había metido en problemas con ningún inquisidor ni Guardia Real de Talos, aprovechaba para conocer cada rincón de la ciudad, y esa noche, habiendo encontrado semejante lugar, el híbrido no desaprovecharía la oportunidad. Bayezid no esperó, y entró en aquel lugar, descubriendo su cabeza y dejando que sus cabellos se vieran con claridad. Miró todo el lugar, y ante tanta elegancia no podía sentirse quizá muy a gusto. Y si bien,  The Nailtail no era precisamente el lugar más costoso de Talos como lo podía ser la Casa de La Flor Azul o incluso el Burdel, no eran lugares para lo que estaba buscando, ya que, esos lugares aunque tenían más clase, eran sitios sexuales. Esta, era una taberna, y era justo para eso, beber algunas cervezas.

Bayezid sin duda se sintió observado, sus ropas delataban que era un extranjero, y eso a veces era algo molesto. El joven híbrido arqueo la ceja para sí mismo y sonrió, sin reparar en las miradas, ¿qué más podía darle? Caminó hacia la barra de madera, y al ver tantos licores juntos no pudo evitar sentir sorpresa: licores de Isaur, algunos con etiquetas de la lejana Edén, de Talos, de Krosan, incluso de aquellas islas que llamaban libres. Además, en aquel sitio, también se reunía la clase social pudiente y no tan pudiente dragonica, incluso, el vulgo humano de Talos. Aquello le sorprendió un poco, Talos parecía ser más acogedora de lo que la habían pintado, siendo el lugar donde estaba la mismísima Reina Madre.

Ciertamente Bayezid a pesar de tener un origen tan humilde, no andaba mal vestido, si bien no asemejaba un burgués, un miembro del vulgo, un aristócrata, o el esclavo de algún dragón socialmente adinerado, vestía sus ropas de claro guerrero, extranjero y ademas, isaurino, pero guerrero afín. Además de llevar aquellas espadas sobre la espalda y la daga a la altura de la cintura. Se sintió evidentemente algo disparejo, porque eran pocos los que tenían armas en ese sitio, además de algún que otro soldado, pero, habían otros que no eran soldados, y llevar armas era normal, así que, bastante confiado como siempre, decidió hacer caso omiso y disfrutar de una buena cerveza de Isaur. Sí, habían otros licores, pero nada mejor que algo del lugar de donde venía. Le fue cérvido un tarro de cerveza de Isaur, la vio con emoción, y se dispuso a lanzarle las monedas correspondientes al tabernero, dándole una de más. –Y eso va por el buen servicio…– El tabernero lo vio con extrañeza, pero luego le correspondió con un “salud”, al escuchar su acento, y saber que no era nativo de Talos.

Bayezid bebió y soltó un gran suspiró después de beber más de medio tarro de cerveza y sentirse como en casa por aquel sabor. Se giró y arrecostado con la espalda sobre la barra y los pies cruzados, miró a todos y la elegancia que se respiraba en aquel lugar, sonrió, ciertamente, era agradable. Pero, todos estaban acompañados, y él solo. Pensó que quizá hubiese sido buena idea llevar a su hermana, y pronto quizá lo haría. Terminó de beber el tarro y noto a alguien en aquel sitio, que no sabía si era dragón, humano…o híbrido, y estaba solitario también, pero solitario y no de la manera en que alguien lo estaba normalmente, tenía una apariencia joven, pero un aire algo frió. Preguntó al tabernero por él y este le aconsejó no acercarse, pues era un inquisidor. Y eso fue lo peor que pudo decirle a Bayezid, decirle “no se acerqué a él…” era una invitación directa a ir a por el dragón. Pidió dos tarros de cerveza, el tabernero los sirvió, pero lo miró y le dirigió unas palabras “no estará pesando en…”, Bayezid lo miró y le sonrió y de nuevo tomando los tarros de cerveza y dejándolo atrás, dándole la espalda.

El híbrido tentaba su suerte, esta vez para socializar más que para otras cosa, pero aunque lo pareciese, no era idiota, sabía lo que hacía. Por algo siempre se las apañaba para salirse de los problemas en los que se metía, o por lo menos la mayoría de las veces. Fue hasta donde estaba el dragón y le colocó sobre la mesa, un tarro de cerveza. –Vaya hombre, yo pensé que era el único que andaba solo...– Sonrió divertido ante ese comentario. –No sé qué sea lo que tienes en esa copa pero esto... es cerveza de Isaur, una de las mejores, si se bebe con moderación, claro. Buena para saciar la sed.– Miró al dragón a los ojos, ante ese rostro apático y frió, con una ligera sonrisa. –Esta ronda va por mi cuenta, ¿salud?– Le dijo, levantando el tarro y esperando ser correspondido, jugándose el cuello ante un inquisidor del que no sabía más que una simple advertencia de "no acercarse".
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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Akhash el Dom Sep 13 2015, 19:02

Aun me encontraba molesto por la reunión. Quizás las decisiones que se habían tomado no era realmente lo importante en aquel antro. Casi podía decir que se guiaban como un corrillo de ovejas, todos siguiendo las opiniones de los más veteranos. Si ellos realmente fueran la fuente de la sabiduría acabaríamos ahogados en la ignorancia a las pocas décadas o quien sabe, para ese entonces podríamos estar ya extinguidos. Podrían haber vivido más que nosotros, pero todos hemos comenzado ese rango en el mismo punto. Todos estamos preparados para debatir como iguales. Y lo que menos consigo aguantar sea que los otros les ofrecen un mínimo de respeto. ¿De verdad se merecen ese tipo de respeto? ¿Por qué? ¿Por llevarnos años? Yo hacía lo mismo hace unos meses, pero he matado a dragones más longevos que ellos, lo que me hace darme cuenta de que no es cuestión de edad, sino de inteligencia. Y a raíz de aquel encuentro he llegado a la conclusión que es algo en lo que escasean en su mayoría. A veces pienso que los inquisidores deberían ser elegidos por sus habilidades y conocimientos, no por la brutalidad con la que podrían matar. Todos pueden sacar un lado sádico si es necesario. Si estuviera en mi poder...haría tantos cambios en este lugar...Sin embargo, que no se me malinterprete. Sigo a rajatabla las leyes y ordenes de la reina madre. Por otro lado, no esta en mis intereses ser subestimado por la gente.

Removí la jarra con lo poco que quedaba del líquido carmesí. No era precisamente el mejor vino que podía existir, pero era bebible y con ello me conformaba hasta entonces. Saqué del bolsillo la pequeña petaca y la agité para escuchar su contenido y lo abrí, vertiendo este sobre la jarra opaca. Quedaba poco. Era peligroso salir ahora. La gente sospecha más de los movimientos y el frío no es algo a lo que le tenga aprecio. Lo peor de estar en esta postura es que no sabía a ciencia cierta cuando podría salir. Y si este tiempo se prolongaba cual sería el efecto que tendría en mi. Eran dosis pequeñas,si, pero aún así regulares. Un parte de mi se aventuraba a intentarlo, buscar algún sujeto débil en el bosque. Sería un desperdicio dejar que se murieran sin que fueran útiles para alguna cosa.

Tomé de la jarra, notando como el sabor había cambiado completamente. Giré parcialmente mi cara, ocultando para de esta mientras notaba mi sangre bombear a toda velocidad. Era una sensación tan excitante como tranquilizadora. Las yemas de mis dedos se habían vuelto del todo sensibles, notando los cambios de temperatura al contacto y mi vello totalmente erizado dándome leve escalofríos. Este sitio no era el mejor lugar para beber esto, pero era una dosis desesperada. Decidí beberme todo el contenido que quedaba, evitando que por algún casual los restos dejaran alguna huella en las paredes de la jarra. Al volverlo a dejarlo sobre la mesa este no fue el único que aterrizó. Levanté la mirada para encontrarme con un individuo algo singular. No, se notaba que no era de aquí. El acento, la ropa, esa forma de relacionarse quizás algo abierta. Puede que fuera por la agradable sensación del líquido o porque mi rabia había sido drenada gracias al vino, pero no repliqué al verle invadir mi espacio.

-
Probablemente - Contesté a los pocos segundos. Si era mejor o no, no lo sabía. Si me afectaría más o no, eso ya lo ponía en duda. Di un vistazo rápido a mi alrededor. Era cierto que las demás mesas se encontraban gente en grupos o en pareja, pero nunca solos. Titubeé un poco sobre si coger o no la cerveza. Era un total desconocido. Extranjero. Quizás reciente o que viajaba lo suficiente como para no perder la esencia del habla. Tez blanca, pero ligeramente bronceada. Hiciera lo que hiciera, se exponía a varias horas bajo el sol. Poco se podía sacar de la primera impresión. Levanté la jarra en un impulso - Salud - Respondí para después darle un trago al líquido dorado. Giré la mano lentamente para que se sentara frente a mi. Ya no había marcha atrás, había recibido su cerveza y no podía echarle de la mesa. Ciertamente tenía un sabor del cual podría acostumbrarme fácilmente. Proseguí a tomar un segundo trago antes de dejar la jarra en la mesa - ¿No te gusta beber solo? - Pregunté. Si no, ¿por qué iba a acercarse? No era una persona muy dada a las compañías, tener conversaciones triviales solo para llenar los vacíos entre trago y trago. Me gustaba el silencio. - Supongo que debo darte la razón - Continué, acercándome la cerveza - Está bastante buena.





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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Invitado el Mar Sep 15 2015, 21:53

La mirada de Bayezid se centro en aquel dragón, que apenas respondió de una manera directa a sus palabras. Al notar que ni siquiera reparó en verle a los ojos arqueo le ceja, pero cuando vio como le acepto la cerveza y un salud sin problema, Bayezid sonrió, ya más confiado, y sin más, el joven híbrido lo tomo como una invitación aceptada con el ligero movimiento de mano del dragón solitario. –Salud entonces.– Dio en respuesta y se bebió un sorbo de aquella cerveza al son del dragón. Al colocar el tarro sobre la mesa escucho la pregunta que le hizo el dragón, y pensó unos instantes, presionando los labios y se encogió de hombros. –Depende del motivo, hoy es solo por sentirse un poco en casa…– Dijo, viendo la cerveza, con cierto aire de melancolía. –Digamos que cuando bebo, por lo general, no atisbo tanto aire de misterio.– Concluyó algo divertido y sonriente ante el aire que soltaba aquel dragón estando en ese lugar, solo, y recordando que en Isaur lo hacía con la compañía de quienes se hubiesen llamado sus compañeros, y siempre con un grato motivo, a eso estaba acostumbrado el joven híbrido para decir sí a una buena bebida. –Pero bueno, hay que cambiar un poco las cosas, ¿no?– Terminó diciendo, tomándose aquello, con frecuente entusiasmo, como solía hacerlo.

El joven volvió a beber cerveza y se termino lo que le quedaba. –Ya sabía yo, te dije que te gustaría.– Bayezid dirigió la mirada al cantinero, el cual le observaba desde la distancia, curioso, al ver como el joven híbrido se había sentado frente a aquel inquisidor, sin meterse en problemas pero tentando bastante a su suerte como ya era costumbre, lo que daba a ver que era bastante cabeza hueca para hacer caso omiso a una advertencia, pero en realidad sabía lo que estaba haciendo, solo, no aceptaba un no como respuesta. –Hey, ¿a qué esperas? Dos más, los tarros no llenan solos…– El cantinero abrió los ojos como platos y no regurgitó en hacer lo que el joven Bayezid pidió, estaba claro, que el titulo de inquisidor inspiraba un poco más miedo que el de los aristócratas, y Bayezid se estaba aprovechando de la ocasión. Soltó una risa al ver como el cantinero mando a sus trabajadores rápidamente a servir dos tarros más de cerveza y miró al dragón. –Ah…sí, soy Bayezid, por cierto.

El cantinero fue el mismo con los tarros de cerveza y los puso sobre la mesa, Bayezid lo miró de reojo, y le guiño el ojo, con una sonrisa de medio de lado, a lo que este frunció el ceño, y negó con la cabeza, retirándose y dejándolos solos, de nuevo. El joven Bayezid bebió del tarro, nuevamente, y miró al dragón nuevamente. –Si sigo así yo solo no te voy a dejar nada…– Levemente sonrió ante ese comentario, pues ciertamente ya llevaba casi dos tarros de cerveza el solo. –Sabes, me llama la atención saber si celebran los inquisidores sus logros.– Se encogió de hombros de nuevo, ya que no sabía casi nada de ellos, a parte de que, todos tenían un aire particularmente macabro. –Pequeño reto para hacerte la noche amena…– Bayezid colocó una moneda sobre la mesa, en el medio, y la hizo girar y definitivamente, decidió arriesgarse de nuevo. –Siete tarros de cerveza, seguidos, quien aguante, paga la cuenta, ¿te va o huye el inquisidor, eh?– Hizo aquel reto y tampoco espero que lo aceptase, pues a pesar de decirlo en serio, lo hizo con un tono de suficiente confianza para mostrar que, no era más que un juego.
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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Akhash el Dom Sep 27 2015, 20:31

¿Realmente despedía un aire de misterio? No quería parecer alguien así. Hubiera preferido pasar completamente desapercibido. Invisible. Supongo que algunas veces lo consigo, otras me quedo como una pequeña sombra escondida entre la multitud. Sin interrupciones. Sin nadie que se acercase. Sacudí un poco la cabeza, volviendo a la realidad y prestándole atención nuevamente. Cambiar las cosas. Podría ser bueno de vez en cuando. Asentí y levanté un poco la jarra para seguir bebiendo. Puede que le estuviera siguiendo un poco la corriendo, aunque era innegable que estaba resultando ser entretenido. Este terminó la cerveza y yo proseguí a imitarle, bebiendo lo poco que quedaba en la jarra.

¿Por qué se había acercado a mi mesa? No soy una persona muy dispuesta a socializar. Es más, evito mucho los encuentros con los demás inquisidores y con cualquier ciudadano que me cruce. Por lo que era mucho menos hablador con gente de la cual no conocía ni el nombre. Podría haberse ido a cualquier otra mesa, donde los demás parecían dar la bienvenida a cualquier integrante que se rindiera a las conversaciones que tenían. Supongo que tenía algo de raro a su manera. De estos que les gustaba intentar sacar lo contrario a lo que la gente aparentaba ser. El cantinero volvió con dos jarras y le contesté con una sonrisa y asentí un poco. A lo cual este me contestó con un gesto de sorpresa. ¿La educación es algo nuevo para este tipo de gente? ¿O es que de verdad doy tanto miedo? Aunque sinceramente, esto último lo dudo. Esperé a que el cantinero se fuera para contestarle.

-
Soy Akhash. - En cierto modo parecían graciosas las reacciones del cantinero. Tan diferentes al hombre que tenía frente a mi. Eran las dos caras de una misma moneda. Las dos posibles reacciones que podía tener una personas quizás llevadas al extremo. Levanté la mirada algo desafiante y di un trago a la cerveza. Esperé un poco y la dejé en la mesa - No te creas. Puedo beber despacio, pero aguante bastante el alcohol - Al menos eso es lo que creo. Había salido unas cuantas veces a beber y siempre recordaba al detalle todo lo que había hecho en esas ocasiones. Incluso había momentos en lo que me planteaba si realmente me hacía efecto el alcohol. Le miré fijamente y alcé una ceja, negando rápidamente con una sonrisa - No sé si los demás lo hacen, pero yo no suelo celebrar los logros en la inquisición.

Para mi no eran logros, eran misiones cumplidas. Y eso es lo que debería ser para los demás. Todo aquel inquisidor que tome una misión cumplida como algo para celebrar es ridículo. Solo ha cumplido su trabajo. Es su deber hacerlo. Si no se cumpliera ¿De verdad se merecería un puesto en la inquisición? No lo creo. Es como si un ciudadano celebrar que un día más a contribuido al comercio del pueblo. Es su deber. Punto.

-
Algunos ya nos temen por lo que hacemos - Hice una pausa - Celebrarlo frente a sus narices solo aumentaría ese miedo - Me encogí de hombros. No necesito que la gente se esconda cada vez que pasamos a su lado con nuestro uniforme. - Aunque es solo mi humilde opinión.

¿Nuevo reto? ¿Qué nuevo reto? Observé la moneda girar con algo de curiosidad. Posé mi vista en él y la moneda de manera inmáximo que había bebido en una noche habían sido 5 copas. Y ya llevaba dos en el cuerpo. ¿Podría aguantar siete más? Algo dentro de mi lo ponía en duda. Mientras que el otro lado me empujaba a ello, diciendome que podría ser fácil. Aún me quedaba la mitad de la cerveza y tardé muy poco en llevármela a los labios. La mantuve ahí hasta que el líquido desapareció por completo.

-
¿Por qué no? Podría ser divertido - Dejé la jarra en la mesa y tragué saliva. Puede que algo nervioso aunque nunca abriría la boca para admitirlo - Espero que tengas suficiente dinero para pagar, Bayezid - Levanté la mano e hice señas al cantinero para que se acercara con una ronda más - No vamos a quedarnos aquí bebiendo y bebiendo sin parar, digo yo ¿Verdad? - Chasqueé la lengua y el cantinero apareció con una nueva ronda - Quiero que nos las vayas rellenando cada vez que terminamos. - Le miré fijamente - No quiero ver mi jarra vacía - Contesté - Ya puedes irte - Concluí antes de volver mi atención hacia el hombre - Así que dime, Bayezid. ¿De donde eres? - Hice una puasa y fruncí un poco el ceño - Aunque con la publicidad que estabas dando y ese acento, puedo intuirlo - Bebí un poco, apenas un cuarto de la jarra - Pero más bien podría preguntar...- Me incliné un poco en la mesa - ¿Por qué has venido? ¿Negocios? ¿Placer? ¿Huir? - Me comencé a reír por lo bajo. Se notaba que algo del alcohol se había mezclado ya con mi sangre. - Me lo puedes decir, no mato a la gente - La mitad de las veces. La otra mitad se mueren por voluntad propia. Lo cual es bastante triste, teniendo en cuenta el potencial que tiene la anatomía humana para servir de peones.





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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 01 2015, 21:00

–¿Ya ves? Adiós aire de misterio.– Dijo el joven Bayezid, algo divertido ante el dragón, dándole su elocuente respuesta ante su nombre. –Akhash.– Chasqueo los dedos después de decir el nombre y toco su sien. –Ya lo tengo.– Miró luego al dragón y frunció el ceño, sonriente. –Ya, pues mira que si sigo bebiendo yo así y me dejas solo terminaras hablando con un borracho.– Luego se cruzo de brazos ante la respuesta del dragón sobre la inquisición. –Pues mira, y yo que pensé con tanto loco hasta la locura era cuestión de celebrar.– Después de ese comentario no pudo evitar reír para sí mismo. –Sin ánimos de ofenderte ¿eh?, que los pocos inquisidores que he visto parecen…bueno, ya sabes, algún que otro tornillo suelto.– Bayezid estaba hablando con una libertad tal de la inquisición casi como si no le importara que estaba frente a un inquisidor, y era como si de momento la idiotez del joven híbrido se estuviese olvidando de todo, como era típico de él, a veces hablando más de lo que debía dejándose llevar por la confianza, muchas veces, razón por la cual tenía que correr después de ser idiota y decir algo que no debía, eso muchas veces, pero hoy estaba bastante consciente de lo que estaba diciendo, así que tan jovial como siempre, no perdió tiempo de intentar arreglar la metida de pata que acaba de hacer. –Pero.– Levanto el dedo pulgar. –Tú pareces más normal. Sí, siéntete alagado.

El joven Bayezid puso un gesto bastante extraño al escuchar las palabras del inquisidor sobre su propio trabajo. –Oh…atisbos de sabiduría dragonica.– Sonrió y vio a Arkash a los ojos. –Una opinión humilde y bastante sensata, por lo menos. Me gusta.– Aunque, definitivamente el joven híbrido no estuviese de acuerdo con la función de la inquisición, ya de por sí, le parecía algo extremista el nombre, pero, no lo diría, no hoy. Cuando el inquisidor acepto el reto, el joven híbrido sonrió, pero unas palabras se clavaron en su cabeza y sin duda sus piernas se templaron, pero supo fingir bastante bien y miro desafiante y algo creído por su propia habilidad para soportar el alcohol al dragón. –Ja, si te pagaron por tu trabajo hace poco, pues atisba a quien tendrás que pedir prestado, porque esta noche, pagas la cuenta, Arkash.– Y la verdad, mas le valía ganar,  Bayezid se había metido en un problema, porque no tenía tanto dinero como para costearse catorce jarras de cerveza isaurina, así que si quería salir de esta, tenía QUE ganar, y ciertamente, Bayezid no conocía un “no puedo” como respuesta. La mirada del cantinero, que había escuchado las palabras del joven híbrido después de haber servido la ronda, de pronto, como un atisbo cambio precipitadamente, sin duda sabía que aquel reto significaba algo seguro: dinero, y muy sonriente, fue a alistarse siguiendo las órdenes del inquisidor sobre no dejar la jarras vacías, el joven híbrido lo miro, y los testículos le llegaron  a la garganta, pensando para sí mismo. –Joder, no tenían que tomárselo tan en serio…– El talento del joven hibrido para meterse en problemas de nuevo se hacía ver, y definitivamente, no diría que no, a pesar de que tenía muy presente, que no era bebedor y...poco toleraba el alcohol.  

Con la mirada y el pensamiento perdido en el cantinero que se retiraba, la voz del inquisidor lo trajo de nuevo a la realidad y dirigió su mirada algo sorprendida por caer en cuenta que aún no había salido del lio en el que se había metido. –¡Ah! Ehmm…si, pues…bueno, soy de Isaur, aunque creo que para ti es evidente.– Dijo, recuperando la compostura. Las preguntas del inquisidor hicieron fruncir el ceño del joven Bayezid y le sacaron de nuevo una risa algo burlona –Wua…no podías ser tan diferente después de todo ¿no?, a fin de cuentas, eres un inquisidor. Bastante certero y directo para las preguntas, digno de interrogatorio. Descuida, no temo por mi vida, señor inquisidor, a menos claro que hablar con un inquisidor sea otro delito, ya hay tantos que ni se que se puede hacer y que no.– Concluyo algo divertido para proseguir y responder a la pregunta de Arkash, sin olvidar que debía saber que responder a su compañero de tragos, lo que mostraba que el joven híbrido parecía saber lo que hacía, aunque, no siempre. –Pues a ver, digamos que, tanta arena y calor en los calzones puede llegar a ser aburrido, y…de vez en cuando está bien hacer uno que otro cambio, y hasta ahora, no me arrepiento. Talos ha resultado bastante interesante, encontrarme a un inquisidor con buena onda es un buen ejemplo, ¿a qué no?– Y ahí estaba  Bayezid, intentando algo que no se le daba para nada bien, y era decir con otras palabras algo que de verdad quería expresar, algo normal, era muchas veces bastante creído como para reconocer que el dragón le parecía atractivo y le gustaba, pero, como era de esperar, ahí estaba, intentándolo hasta que no que se viese en el punto de tener que reconocer porque se había acercado realmente a aquel inquisidor, pero eso solo ocurriría, si no encontraba la manera de redirigir la conversación en otro punto, y eso, no solía ocurrir, idiota o no, siempre solía salirse con la suya.

–Y ¿tú, eres de aquí? ¿Qué secretos guarda esa vida inquisidora?– Preguntó sonriente, para ver como el cantinero, sin chistar, se acercaba, con un ayudante y dos grandes jarras de cervezas que servirían para mantener llenos los tarros, el joven híbrido vio como el cantinero lleno ambas jarras, y se cruzo de brazos, quedándose ahí, pues, al parecer el servicio sería prestado incluso con servicio a domicilio. El liquido amarillo espumaba, y Bayezid lo miraba, trago saliva y miro al cantinero a los ojos, este lo vio cruzado de brazos, al parecer noto la preocupación en los ojos del joven Bayezid, y eso lo puso aún más nervioso, pero supo guardar la compostura. –Mira, que rápido, la voz de la inquisición tiene sus ventajas…– Desvió la mirada hacia Arkash. –Entonces, ¿vemos de que estas hecho, inquisidor?– Colocó su codo sobre la mesa en señal de trato caballeroso hacia el dragón, y tomando con la otra el mango del jarrón de cerveza, para sellar y dar inicio al reto.


Última edición por Bayezid el Jue Oct 15 2015, 01:29, editado 1 vez
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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Akhash el Miér Oct 14 2015, 23:16

Puede que yo también acabase hablando como un borracho. No era algo que se pudiese averiguar sin tener aún pruebas de ello. Que yo recuerde nunca me había visto en un estado de ebriedad ni tampoco había tenido una resaca al día siguiente que me lo afirmara. Las noches en las que me sumergía en alcohol siempre las recordaba desde que comenzaba a beber hasta que volvía a casa. ¿No es eso algo que no pueden hacer los borrachos? Ir de un lado para otro pegando berridos con un equilibrio que dejaba mucho que desear y un vocabulario limitado a palabras cortas y simples.

-
Si acabas tambaleándote por la taberna...-Di varios golpecitos sobre la mesa con la yema de los dedos - No seré yo quien te cargue. Mejor aún, le diré al tabernero que te lance fuera, seguro que hay un poco de basura acumulada que serviría para suavizar el golpe - Bromeé. La idea me resultaba graciosa. ¿Sería capaz el tabernero de hacer eso? No sé porqué, pero tengo la sensación de que hay muchas posibilidades de que lo hiciese. Más bien como si estuviese deseando hacerlo. Miré al hombre de reojo, algo curioso por su respuesta. ¿Normal? ¿Parezco normal? Desgraciadamente, se equivocaba. La normalidad era un término extraño para mi, al menos la mayor parte del tiempo. Quizás los tópicos de la inquisición era lo que se consideraba normal para nosotros y es por ello que siempre me mantenía en el límite. Parecido a ellos, pero no igual.

Esbocé una sonrisa, algo distraído por culpa de Bayezid. Puede que tuviera algo de dinero suficiente para pagar la cuenta si perdía, pero no me apetecía tener que buscar entre los bolsillos las monedas que necesitaba. Aunque, por la expresión que había puesto el contrario, me preguntaba si este sería capaz de costearse el pequeño juego. De ser así, me gustaría ver como se las arreglaba. ¿Suplicar? No, no parecía ser de los que suplicabas. ¿Salir corriendo? Si, eso podía acercarse más a la imagen que había formado en mi cabeza. Me era gracioso solo imaginarme que podría estar pasando por la mente del otro. Pero no podía fingir ser una piedra, sobretodo cuando estaba apunto de mezclarme con sustancias con las que no tenía mucha relación, como era el alcohol.

Abrí los ojos por la respuesta y no pude evitar soltar una carcajada baja. Si, supongo que ser un inquisidor es lo que tiene. Identificar a todo aquel que se acerque a Talos por cualquier motivo. Información de los habitantes del lugar. Todo por nuestra propia seguridad. Supongo que esta tarea esta encomendada al ejercito, pero al fin y al cabo todos hemos empezado siendo soldados.

-
Es mi especialidad. No puedo deshacerme de los hábitos de un momento a otro. - Negué con la cabeza. Solía machacar a preguntas a las personas que tenía delante, y luego terminar el trabajo. Es normal que a modo de instinto pregunte. Aunque también puedo excusarme en que es casi un desconocido y por un par de preguntas no pasaba nada. Simple intriga. Inocente y puro interés. - No, creo que aún no han aprobado la normativa de restricción a la comunicación con los oficiales -  Sonreí de lado y negué - Bueno, si no temes por tu vida es que no hay manchas en tu historial - Comenzó a explicar hasta que levanté la mano - Corrige, encontrarme de buenas...No siempre soy así, es más... - Me incliné un poco hacia delante para hablar en un tono más bajo. - ...No suelo ser así.

Me parecía curiosa su manera de explicar las cosas. Esa forma tan fresca y viva de hablar. Sin duda podría ser un buen orador.

-
Asentado aquí desde mi nacimiento. Nacer y vivir aquí. Por lo pronto los otros lugares no han llamado mi atención - Todavía. Eran sugeridos lugares discretos. Sin movimiento. ¿Por qué deberían de atraerme? Me gustaba Talos, en la cúspide. Siempre algo que hacer. Siempre algo que buscar. Siempre al pie del cañón. Desvié mi vista al cantinero, este se quedó allí de pie y me bastó un gesto en mi rostro para que este se alejara, pero no lo suficiente como para aislarse del servicio. Observé la cerveza algo dudoso. Unas cuantas iguales que estas no harían daño a nadie. Tomé la jarra entre mis dedos y estos se humedecieron por culpa de la condensación - Vamos a comprobar si el Isaurino es capaz de aguantar su propia cerveza - Contesté y le lancé una mirada desafiante. Levanté la jarra a modo de comienzo y le dí el primer trago. - Podría beber esto toda la noche - Solté convencido con un tono divertido.

Seguí bebiendo hasta dejar la jarra por la mitad. Es verdad que era un juego inocente y realmente no me lo estaba pasando mal. Quizás fueran la mezcla de cosas lo que me hacía sentir así. Noté mi ánimo subir poco a poco y apoyé el otro brazo sobre la mesa. Le mantuve la mirada durante unos segundos que parecieron eternos antes de decidir hablar.

-
¿Por qué tanta curiosidad por los inquisidores? No es un oficio para cualquiera, eso está claro. Y no todos dentro son iguales - Bebí un poco más, pudiendo ver casi todo el fondo de la jarra. -  ¿Qué es lo que estas pensando, Bayezid? - Entrecerré mi mirada que dejaba de ser amenazadora con la sonrisa que se me había pegado a los labios - Tu humor es demasiado alegre como para que estés buscando algo. - Miré hacia los lados hasta cruzarme con la mirada del cantinero y le señale la copa - ¿O es solo curiosidad? - Continué, esperando a que el cantinero rellenara la jarra para volver a irse. La primera había entrado bien. Pero no sabía como me iban a afectar las siguiente. O si es que me estaba afectando lentamente - La curiosidad mató al gato. ¿Qué podría hacerte a ti? - Tome una bocanada de aire y eché el cuerpo un poco hacia delante como si estuviese contando el peor de los secretos - La tortura está a la orden del día y los artefactos son cada vez más precisos - Sin embargo, no hablaba de manera amenazante, al contrario, intentaba imitar el tono divertido del contrario y de paso, averiguar hasta donde podría llegar la curiosidad del contrario. Miré la jarra y comencé a beber lo que sería la segunda ronda.





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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 15 2015, 03:19

El joven híbrido no pudo evitar enarcar la ceja. –Así que hacemos méritos de tener sentido del humor.– Sonrío de manera divertida, pues la verdad hasta ahora el inquisidor parecía ser todo, menos de los que bromear –Y tal como debe ser, el típico humor de un soldado.– Bayezid se encogió de hombros divertido. Cruel, aunque broma, con algo de crueldad intrínseca y rudeza. –Pues es un respiro saberlo, parece que hoy entonces no hago nada fuera de la ley.– Dijo sonriendo ante el comentario sobre los oficiales, ciertamente con algo de razón, por ahora, no se había metido en problema mayor más que el reto que tenía frente. –Entonces eres un nativo del centro del mundo.– Bayezid vio unos segundos la mesa e hizo una mueca de rareza. –Curioso, ya sabes, la mayoría de los dragones hacen alarde de su longevidad y de poder conocer todo el mundo.– Y era la vivida arrogancia de la mayoría de los dragones, arrogancia o sabiduría, la verdad, Bayezid había tenido la oportunidad de conocer muchos dragones, y sabía bien que la idea de que todos eran iguales, era un absurdo, tan complejos como los humanos en cómo les sentaban los años que vivían. En ese momento también se pregunto si podría ser tan longevo ellos, a fin de cuentas, también era un dragón, y la idea no dejo de parecerle curiosa.

Con la mirada ya puesta en el inquisidor y listo para dar inicio al reto, respondió al inquisidor con una ligera sonrisa. –¡Oh!, Esa es la aptitud.– Ladeando un poco la cabeza, le siguió el paso y no reparo en beber cerveza de un solo sorbo y miro como el inquisidor también lo hacía y soltó una pequeña risa al escuchar aquellas palabras. –Una confianza envidiable, el cuerpo no suele responder igual.– Al parecer, no sabía lo que estaba diciendo, la cerveza de Isaur era bastante fuerte, y hacer lo que ellos estaban haciendo sin siquiera tener experiencia en beber licor, por lo menos en lo que de parte del joven híbrido se trataba, aseguraría una resaca al día siguiente muy segura, y ese era el recuerdo que había quedado en la mente de Bayezid la única vez que se le ocurrió hacer lo mismo que hacia esta noche, en Isaur, solo por no perder un reto.  Terminó de beber la cerveza, y entrecerró los ojos mientras el líquido pasaba por su garganta, frió, refrescante y bastante gustoso al paladar, al mismo tiempo, también, sin perderle paso a Akhash, colocó el tarro de cerveza para que le fuese lleno nuevamente, no dejaría que un inquisidor le ganase, no si quería salir ileso de esta.

Por alguna extraña razón, el inquisidor se le quedo viendo, y Bayezid, casi de manera instintiva, correspondió a esa mirada con una confianza bastante fuera de lo común, y eso solo pasaba cuando de verdad intentaba llamar la atención de alguien, y al parecer, su objetivo estaba encaminado por el camino correcto, sonriendo, incluso podía decirse con algo de picardía, y notando que el inquisidor parecía estarle siguiendo el juego, sintió más confianza, y escuchó atento las palabras de Arkash. Negó con cabeza riendo un poco y viendo de nuevo la mesa para beber otro sorbo de cerveza. –No dejamos de seguir siendo un perfecto miembro de la inquisición, ¿no?– Volvió a mirar al dragón y se recostó del espaldar de la silla donde se encontraba sentado, moviendo con su mano derecha una moneda sobre la mesa. –De donde vengo, hay que correr riesgos para conseguir lo que se quiere, Akhash.– Y ciertamente, más que referirse a Isaur, se refería al su estilo de vida, si había alguien acostumbrado al riesgo, era él, pero no abundaría en detalles innecesarios. –Además, se dice que los gatos tienen siete vidas, asumiré el riesgo de poner esa teoría a prueba.– Volvió a tomar el tarro y hizo una señal de salud para beber de un solo sorbo toda la cerveza, sin reparó y volver a mirar al inquisidor, para acercarse a la mesa y hablar con un tono más bajo. –Igualmente, digamos que no es precisamente la inquisición lo que despertó mi curiosidad.– Le dijo sonriente y observándole fijo, esperando que lo entendiese con aquella indirecta, que efectivamente, responderían las preguntas sobre quién era el objeto de su curiosidad, por qué razón  lo era, en que estaba pensando y por qué particularmente estaba mostrando su mejor lado: la alegría, que ciertamente, siendo Bayezid, no se alejaba casi nunca de cómo era casi siempre. –Veamos como aplica un inquisidor esas torturas.

Un silencio quedo entre ambos, y Bayezid se dio cuenta de lo que acababa de decir, ya había quedado más que clara su intención, y era simple, el dragón le gustaba, y con un tono de alcohol que ya había empezado a hacer efecto en su cabeza, Bayezid se estaba volviendo un poco más franco, sin embargo aún no estaba del todo ido para saber lo que estaba haciendo, así que algo apenado, intento cambiar el tema para no entrar en preguntas incomodas y pidió al cantinero la siguiente ronda. –Quedas atrás, amigo mío.– Y entonces, sin más, se bebió otro tarro de cerveza, esta vez, entrecerró los ojos y meneo la cabeza para colocar el tarro con fuerza sobre la mesa y decir a voz populi. –¡Venga, que apenas estoy comenzando!– Los presentes, que al parecer ya desde hace rato tenían curiosidad al ver la forma de beber de los dos, cosa que no pareció rara, pues era una taberna con algo de clase, y no como el acostumbrado "The Poisonclaw" donde los borrachos y las peleas estaban a la orden del día, como era normal en las bajas cúspides de la sociedad. –Mira…tenemos admiradores.– Le dijo a Akhash, señalando con la mirada disimuladamente a una mesa que les veia y claramente, parecían hacer una apuesta, que evidentemente, tenía que ver con ellos. –Más te vale no perder, o me robare la fama del inquisidor.– Dijo en broma, y bastante divertido, aunque algunas miradas eran intolerantes, la mayoría, parecían curiosas y divertidas ante aquel acto.


Última edición por Bayezid el Jue Oct 22 2015, 08:01, editado 1 vez
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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Akhash el Lun Oct 19 2015, 23:02

Los que alardeaban de longevidad eran los que no habían hecho nada glorioso en tantos años de vida. Se pavoneaban de haber pasado tantos años en pie, al igual que muchos otros. Si bien, que un dragón longevo presumiera de sus siglos era bastante triste. Una de las razones por las que he perdido todo respeto hacia ellos. Iguales. Aunque sus habilidades quedaban algo desgastadas. Su mente sabía y vieja era lo importante, se excusaban. Sandeces. Me hizo gracia ver como el otro intentaba ganar terreno en aquella competición que habían improvisado. Se veía que no quería perder. Desgraciadamente, yo tampoco. Así que uno de los dos tendría que conformarse con una digna derrota. Y no pensaba ser yo. Fruncí suavemente el ceño. ¿Es que acaso en Talos no se corrían riesgos? Quizás fueran de una manera distinta, una algo más cruel de lo que él tenía en mente. No todos tienen la misma definición de riesgos. Para una hormiga, atravesar una calle de Talos ya es un riesgo.

Eché la espalda hacia atrás de manera automática, consciente de lo que estaba diciendo. Mi cabeza se encontraba algo dispar, pero podía entender perfectamente lo que había tras esas palabras. Abrí los ojos y tomé la cerveza de golpe. Las torturas que aplicaba eran sádicas y donde alguien siempre acabaría muerto o, con suerte, moribundo. No eran torturas de...otro estilo. No creo que él y yo tuviésemos la misma definición de...Prefiero no pensar en ello.

Me mantuve callado, terminándome la segunda cerveza casi como si fuera una obligación. Bueno, de hecho lo era, pero nunca me había sentado tan pesada como hasta ahora. Notaba el sabor amargo que se me había alojado en la garganta. La situación estaba resultando incómoda, eso lo podía asegurar. Aunque él también parecía haberlo notado por lo que intento cambiar de tema. Supongo que la mejor idea era seguir el juego, borrar un poco de la mente el comentario anterior y seguir como si nada.

-
No es quien vaya por delante, sino quien se las termine sin acabar echando la bilis por la boca. - Moví un poco la jarra en la mesa hasta dejarla justo al borde a modo de señal para que me la volvieran a llenar. La tercera ronda ya. Quedaba algo más de la mitad para acabar. La pregunta es si conseguiría acabar con la cerveza o la cerveza acabaría conmigo. A estas alturas la cosa estaba algo igualada, conseguía defenderme de los efectos del alcohol, pero no sabía cuanto más podría aguantar o si realmente el creer que estaba lúcido era ya de por si un efecto. Hacer que el alcohol me engañe y me crea sobrio. Yo creía que era fácil reconocer cuando se estaba bien o no, ahora simplemente parecer borrones en mi cabeza.

Me llevé la jarra a los labios, apenas humedeciéndolos cuando un ruido me hizo levantar la mirada y enarcar una ceja. Las reacciones del contrario eran tan efusivas que parecía realmente que el alcohol había ganado la batalla en su anatomía. Sin embargo, atendí a una de las cosas que había dicho y me fijé en nuestro alrededor para caer en la cuenta de la cantidad de miradas que iban dirigidas hacia ambos. Algunos cuchicheando, otros simplemente dejando que su mirada les jugara una mala pasada desviándose hacia nosotros de tanto en tanto

-
Me aseguraré de que eso no ocurra. No me gusta perder - Sonreí de lado y bebí un poco más de la cerveza - Aunque debo admitir que estas siendo un buen competidor hasta ahora - Chasqueé la lengua y tomé aire - Veamos cuanto te dura esa racha. - Estaba bastante seguro de que a este le afectaba algo más rápido que a mi. Y eso solo me daba puntos a favor. - Podríamos hacer las cosas más interesantes - Presioné los dedos de una mano, haciendo crujir levemente los nudillos de esta antes de continuar - El que pierda no solo pagar las copas, además llevarse una penitencia. Cualquier cosa que el otro quiera. Yo que sé, llevarte más dinero del necesario, pedir contactos...no se me ocurren muchas cosas ahora. Pero ya me vendrá la inspiración en cuanto acabe con las cervezas. - Sabía que me jugaba mucho diciendo eso en el caso de que perdiera, pero tal y como estábamos, tenía bastante confianza en mi. Y entre tanto, intentaba terminarme la tercera jarra a pesar de que el liquido ya casi había perdido en sabor en mi paladar.





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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 22 2015, 07:23

El joven Bayezid ya empezaba a hacer estragos de que el alcohol, estaba haciendo de las suyas, ya eran seis los tarros desde que había llegado, y aún le quedaban tres. El cantinero tenía una mirada clara en sus ojos: dinero, y Bayezid, parecía estar despreocupado por eso ya a estas alturas ante el mareo que se estaba suscitando en su cabeza, –Mientras no empiece a ver doble aún estoy bien.– fue lo que pensó, el liquido siguiente fue servido, miró al contrincante con una risa dibujada en sus labios. –Y no sabes cómo me esfuerzo por hacer aires de humildad.– Dijo, alardeando de que le llevaba ventaja al dragón y este lo había dicho, pero el dragón prosiguió, aún sin rendirse, a lo que el joven híbrido frunció el ceño. –Oh, retador aún, me agrada.– Pero pronto, unas palabras cambiaron el panorama, justo cuando se disponía a beberse el otro tarro, miro con curiosidad al inquisidor y escucho todas sus palabras.

¿Una penitencia? En condiciones normales, el joven híbrido quizá hubiese aceptado solo por tratarse de un reto para no perderlo pero, con la cabeza en frió y la suficiente astucia como para saber que tratándose de un inquisidor, de seguro lo que tendría que cumplir como penitencia no sería nada especialmente bueno y las bolas se le hubiesen subido a la garganta, sin embargo, estando con un grado de alcohol lo suficientemente elevado y con un dragón que le gustaba frente a él, fue en lo que menos pensó, pero no dejo de salirse un comentario irónico. –¿Una penitencia?– Sonrió y bebió. –¿Tendría que empezar a asustarme por el hecho de perder ante un inquisidor? No sé qué cosas se te puedan ocurrir…– Soltó una risa para que Akhash supiese que solo era una broma.–Es broma. De acuerdo Akhash, acepto tu reto. Pero lamento decirte, que serás tú quién pierda.– Lo siguiente, sí que fue inesperado, y denoto que si el dragón estaba pensando que el alcohol estaba haciendo de las suyas en el cuerpo del joven Bayezid, pues estaba totalmente en lo correcto. Bayezid con sus dedos índice y pulgar, se atrevió a tocarle la barbilla al dragón con ligereza. –No pienso perder, no hoy, pequeño dragón.– Dijo, mirándole a los ojos y diciendo aquello con un tono algo tierno, para después soltarle la barbilla con un deslice de dedos por la misma, dejando aquel acto en una caricia inocente que había sido acompañada de un diminutivo que hacía ver la excesiva confianza que a ojos de los demás, dejaría ver que eran o hermanos, o algo más que hermanos.

Bayezid termino de beber el siguiente tarro y lo soltó sobre la mesa con fuerza. –Venga, quedan dos.– El cantinero procedió a servir el otro, pero algo cambio en el ambiente, desde la distancia Bayezid vio a un dragón, por su uniforme, claramente un soldado. Arrugó la mirada para divisar bien y saber que no estaba equivocado, forcejeaba con una mujer, la cual parecía no dejarse querer hacer cosas por el soldado, a lo que el dragón, airado ante su orgullo y con claro tono de alcohol subido de tono le propicio un golpe que la mando contra el suelo delante de todos, Bayezid puso un gesto serio viendo la escena que todos también estaban presenciando pero nadie se dispuso a intervenir, quizá aquel dragón sería algún comandante o alguien de alto rango, lo que fuese, se acercó a la mujer con firmeza y dispuesto a castigarla en público diciéndole unas palabras que a Bayezid le causaron desagrado –Maldita zorra, ahora vas a aprender quienes son los que mandan.– Bayezid miró a Arkhash. –Hey, Akhash, espérame un momento, ¿sí? No tardo.– Le guiño el ojo, bebió un poco mas de cerveza y se acercó al dragón y justo cuando este le lanzó un latigazo la mano de Bayezid, rápida como solo un híbrido sabía  hacerlo, atajo el mismo. –No creo que este sea un buen lugar para castigar a tus esclavos amigo mío.– La mujer lo miro de soslayo, y dijo algunas palabras. –No soy esclava.– Bayezid sonrió. –Eso cambia las cosas, o las empeora, para usted soldado.– El dragón rió a carcajadas, mofándose de Bayezid. –Humanos, esclavos o no, no son menos que escoria.– Bayezid lo miro. –Hagamos esto fácil, ¿sí? Te largas, y no ha pasado nada.– El dragón mostró una clara expresión de molestia ante esa amenaza. –¡Deja de meterte en mis asuntos, maldito!

Arranco con fuerza el látigo de Bayezid y se propuso a darle un latigazo también al joven híbrido, pero este lo esquivo con severa agilidad, sin darse cuenta que ante los ojos de Akhash estaba dejando claro dos cosas: o era un humano bien entrenado y con buenos reflejos, o era un híbrido. –¡Ah! Mala puntería.– El dragón se airó. –¡Cabrón!– Intento propiciarle un golpe, Bayezid lo esquivo y le propicio un gancho que lo mando por el suelo. La gente miro al dragón con desprecio, inclusive los dragones presentes por el show que había armado y este cayó en cuenta de ello, miró a Bayezid con odio ante la vergüenza que le hizo pasar y soltó unas palabras. –Maldito…me las vas a pagar…– Bayezid lo vio y se mofo de él. –No sé, pero creo que él que está en el suelo es otro...– El soldado se fue de la taberna y el joven híbrido ayudo a levantarse a la chica. –¿Estás bien?– Esta lo miró. –Gra…gracias…– Bayezid rió. –No hay de qué ternura, para eso estoy, y quisiera quedarme un poco más a charlar pero...– Le paso la mano por la nuca y miró hacia la mesa de donde se había levantado. –Tengo a alguien esperandome, no puedo dejarle solo, ni quiero.– Concluyo el joven híbrido guiñándole el ojo, esta le miró con algo de ternura y pudo notar el enrojecimiento de las mejillas de Bayezid: estaba ebrio, y ademas, aquellas palabras parecieron parecerles tiernas. –Entiendo, suerte.– Y volviendo a la mesa, mientras la calma y el bullicio normal del la taberna volvió después de aquel show, Bayezid miró a Akhash a los ojos y le sonrío. –¿Hola?– El joven híbrido intento recuperar la normalidad del asunto, pero sabía que, definitivamente no lo haría, había hecho algo indebido en un lugar público, y delante de un inquisidor, pero apostar porque aquel dragón no se lo tomara en cuenta y fuese consciente de porqué lo hizo tampoco estaba de más. Bayezid, estaba siendo demasiado confiado, ya a veces lo era, pero el alcohol no  estaba precisamente ayudándolo a tener más cuidado.
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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Akhash el Lun Nov 09 2015, 21:26

Realmente no tenía muchas ideas que afloraran en mi mente. Aunque sabía que ninguna de ellas deberían beneficiar al contrario. Sería fácil optar por una recompensa monetaria, a pesar de que la idea principal ya era esa. También estaba la opción de pensar algún castigo lo suficientemente humillante para que su tez se tornara más roja de lo que ya está por productor del alcohol. Había infinidad de cosas que podría obligarlo a hacer, pero aún no se me había venido a la mente la idea perfecta. Y, sinceramente, esperaba que no tardase mucho si tenía la intención de ganar.

Me toco. Y me puse nervioso como es normal. Abrí los ojos y me tensé, echándome un poco hacía atrás en un escaso acto reflejo. No. Este contacto sobraba, vaya que si sobraba. Esto solo me abría las puertas a penitencias peores para él.

-
Yo tampoco, así que me temo que tendrás que ceder - Me llevé la jarra a los labios, notando el calor pasar por mi garganta, que irónicamente, me refrescaba al igual que me desorientaba.  Terminé el líquido de manera casi obligada, sabiendo que tenía que avanzar si o si. Seguía pensando en aquel contacto, era obvio que no había quedado oculto. Teníamos varias miradas sobre nosotros y prefería mantener la ignorancia sobre los pensamientos que estos acarreaban. El cantinero se acercó a servir las demás jarras. Mi cuerpo había comenzado a ir con algo de torpeza y lentitud, como si aquel último trago había llegado a la cúspide de mi cordura. Solo dos, dos copas más y terminaría. Giré mi rostro hacia Bayezid y entrecerré la mirada, procesando una respuesta. Finalmente asentí casi de forma automática. ¿Por qué iba tan lento? ¿Es este el efecto que hacían tantas jarras? ¿Cuantas llevaba ya? Había perdido la cuenta, sobretodo cuando no se podían olvidar la jarra que me había bebido antes con él y la copa que me estaba bebiendo cuando este se acerco. Y, de todas esas, la copa era la única que había sido planeada.

Bebí un poco de la cerveza, casi apenas rozando los labios para notar un líquido algo insulso, lo cual tenía sentido cuando mi paladar ya e había acostumbrado a su sabor y prácticamente me había dormido la lengua. Bayezid se levantó, caminando hacia una escena que no había aparecido en mi mira hasta entonces. No eran temas que debían de importarme. Cada uno hacía con sus esclavos lo que  les apeteciese. Observó los movimientos rápido de Bayezid. Demasiado rápido. El otro era un dragón. Un humano tenía que estar bien entrenado como para intentar esquivar a un dragón, podría salir ileso con suerte, pero la balanza nunca estaba a su favor. A no ser que el otro dragón fuese igual de ebrio que un servidor, caso que creo que no era así.

Escuché una voz y reaccioné. ¿cuando se había acercado? Le miré, tomando la jarra y bebiendo para aclararme la garganta algo más antes de hablar.

-
Era un soldado - Comencé - Una autoridad - Alcé una ceja. Coloqué el codo sobre la mesa y le apunté con el dedo vagamente - Fuese las que fuesen las razones - Mi mano se movía casi deseando caerse a uno de los lados de la mesa, mientras mi boca balbuceaba más que decir algo en concreto - Has atacado a una autoridad frente a otro autoridad - Dije, señalándome a mi en este caso - Si fuera por él, ya te habrían capturado - Asentí casi como si mi cabeza se hubiese ido hacia adelante queriendo - Si fuera por mi...- Por mi lado sobrio más bien, porque creo que mi lado ebrio le era suficiente con explicarlo. No tenía intenciones de capturarlo y haces tras pies en el camino - Ejecutado sin explicación ni nada, eh. Directo. Con un corte limpio - Bebí un poco más, dejando la jarra por la mitad - Si es que me dejas en un aprieto. ¿Y que hago yo ahora? Que tengo que hacer justicia. - Me crucé de brazos y di varios golpes sobre la mesa con los dedos - Que sepas que te he perdonado la vida - Le miré intentando fingir seriedad - Pero como vuelvas a enfrentarte a una autoridad frente a mi - Recalqué - Te ejecuto. De cabeza...nunca mejor dicho. - Negué con la cabeza y me quedé observando al cantinero que estaba a unos metros más allá - ¿Pasa algo? - Pregunté mientras removía la jarra comprobando que aún tenía bastante contenido - Voy a hacer la vista gorda - Proseguí con Bayezid - Pero esto, que te tengo vigilado - Entrecerré la mirada.

Eso si, preferí no comentar nada sobre su rapidez o sus habilidad. Eso tendría que planteármelo cuando el efecto del alcohol se me pasase para saber si era producto de mi imaginación o realmente había algo que estaba por encima de la normalidad en él.

-
Queda poco. Te recomiendo que te des prisa. - Solté, tomando varios tragos casi notando como el líquido me ahogaba.





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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 17 2015, 09:59

Ebrio pero no sin conciencia, el joven hibrido volvió a la mesa, y, captando de nuevo la atención de Akhash con su jovial y particular saludo después de lo ocurrido, tomo asiento, soltando una risa ante la forma en que Akhash había percatado de nuevo su presencia. Aún con un poco de conciencia, eso le causo más gracia de lo normal, por los efectos del alcohol ya claros en sus mejillas, pues la verdad era que primera vez en la vida, el isaurino tenía oportunidad de ver a un dragón ebrio. –Jey, no te me asustes, dragoncillo, soy yo.– Sin embargo parece que Arkash no presto atención a aquellas palabras, o por lo menos mas de las que debía, pues apenas tomó asiento, sus palabras tajantes y serías salieron, viendo al joven híbrido a los ojos, ambos enfrentando sus miradas sin más, y el isaurino, con una ligera sonrisa en los labios, mientras escuchó, con cada detalle, cada una de sus palabras.  Pero su mirada, más que en sus palabras, de las cuales no perdió oído, estaba centrada en esos movimientos que evidentemente le estaban causando una risa atípica, porque era más que obvio que Akhash, estaba ebrio.

Afectado lo suficiente por el alcohol, cuando intentó recuperar un poco la compostura mientras reía cabizbajo, solo con el suficiente ruido para que Akhash le oyese, y no solo eso, sino, se diese cuenta, que se estaba burlando de él y de toda la parlatanería que había dicho, pero, era más que claro, ambos estaban bajos los efectos de la cerveza isaurina, y cuando eso pasaba, cualquier cosa podía ocurrir. –Per…perdona…– Dijo, intentando dejar de reír para sus adentros. –No es que no te haya escuchado…– Ya un poco más calmado, le miro de nuevo a los ojos. –Pero, resultas bastante tierno hablando así…– Y sí, había dicho esa palabra, algo que, siendo algo creído, no solía reconocer con facilidad cuando alguien le gustaba, pero bajo los efectos del alcohol, ya era un poco más liberal, y directo, sin medir ya mucho lo que decía y sentía. –No es que no te tome en serio, pero se me hace difícil.– Concluyó, mirando el otro tarro, aún lleno y bebiendo un poco más. –Ya ves…te diré una cosa, no eres el primero que me dice eso, pero…– Levanto el dedo índice. –Mira que suelo molestar bastante, para ejecutarme cómo quieres, tendrás que atraparme primero, y no te la voy a poner fácil, inquisidor.

Pronto termino de beber aquel otro tarro y meneo la cara para abrir los ojos y ver que estaba solo a un paso de ganar aquella competencia, así que, confiado, se levanto, tomo el tarro miro a Akhash a los ojos y se dispuso a terminar aquello. –Hasta aquí llegaste.– Lo levantó en señal de salud y se lo bebió con todas las ganas del mundo. El joven híbrido, esta vez, se había salido con la suya con especial suerte, algo que le cayó en ese momento como anillo al dedo. Pero justo cuando le iba a decir algo, vio al cantinero caminar hacia la mesa, pensó que algo le diría por lo ocurrido así que pensó…en voz alta. –Joder…esto no es bueno…– El hombre llego hasta la mesa, miro al inquisidor, y miró a Bayezid a los ojos, con cara de pocos amigos. “fue él” dijo, a lo que el joven híbrido frunció el ceño y se dio cuenta, que, también estaba la mujer con la que había acabado de hablar, y salvar. “Sí” –Ehmm…¿hola?  

–Gracias por haberte arriesgado por mi hija muchacho…ya no quedan muchas personas como tú en esta ciudad.– Miró con desdén al inquisidor, cuando dijo eso. –La cuenta corre por la casa, la tuya…y la de tu amigo…– Dijo, para lanzarle una mirada voraz a Akhash, y retirarse. La tensión entre un ciudadano y alguien que representaba el régimen de la Reina Madre, no se había dejado pasar por alto, ni siquiera aquella noche. El joven híbrido entro rápido en conciencia de que, definitivamente eso le arruinaría el plan de la noche, así que, como pudo, y en medio de los efectos del alcohol, intentó pasar el punto de quiebre por alto y encontrarle el lado bueno a la escena. –Ah…claro, de nada, igual, ya pagábamos y nos íbamos, ¿qué no, Akhash? que igual ya no pagas nada. – Mirando al inquisidor y esperando que este, en medio de su ebriedad, pasase por alto aquella clara muestra de desafió por parte del cantinero, y, habiendo visto que el inquisidor era mas calmado que el dragón al que le dio una hostia, rogó porque esa calma fuera real, incluso con varios tragos encima y se levantó, esperando que simplemente, el dragón le siguiera, y así salvar al cantinero de una segura ida a las mazmorras.
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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Akhash el Miér Nov 25 2015, 20:24

Callé un momento. Fijándome en sus expresiones. ¿Se estaba burlando de mi? No, ni siquiera debía de preguntármelo. Porque estaba claro que era eso lo que estaba ocurriendo. Se estaba riendo frente a mi, y no me hacía mucha gracia que digamos. Corrijo, no me hacía nada de gracia. Lo cual veía como una reacción normal. ¿No es así? Alcé la ceja, bastante molesto por aquello y esperando que el contrario dejara sus risas para otra ocasión. A pesar de esto, asentí vagamente, como si quisiera entender todo lo que me estaba diciendo. Por mi parte, me dediqué a beber, sabiendo que quedaba poco para terminar. Y no sabéis las ganas que tenía de acabar. Algo me hizo detenerme. Quedarme junto a la jarra, asimilando todo aquello de tal forma que cualquier reacción por mi parte no fuese violenta.

...¿Tierno?

Era broma ¿verdad? ¿Era una halago? Porque yo ahora mismo lo veía más como un gran insulto.
Creo que me subestimaba demasiado diciendo todo aquello. Bueno, podía pensar lo que quisiese, no sería yo quien le chafase la sorpresa. A cualquier respuesta, negué con la cabeza y giré mi rostro hacia otro lado, tomando una gran bocanada de aire antes de concluir con aquella jarra e ir a por la siguiente. La llené, aborrecido por aquel sabor y deseoso de acabar de una vez. Después de esto pasarían varias lunas antes de volver a probar una cerveza, sobretodo isaurina.

Poco duró mi momento de tranquilidad. El ver a este lanzar una especie de grito de guerra mientras levantaba la jarra me había colapsado. Comenzó a beber. Estaba loco si su intención era tomar todo de un trago. Aunque a estas alturas podría esperármelo todo de alguien que parece ser tan...peculiar como era él.

-
Intenta que la cerveza entre a tu boca y no tirarla al suelo - Comenté, echando mi cuerpo hacia atrás mientras que bebía lo que me quedaba con algo más de tranquilidad. Si bien, él podía beber rápido, pero nadie dice que se mantendría en su cuerpo por mucho tiempo. Puede que lo echara todo y acabase ganando.

Distinguí unas figuras y miré de reojo, observando al cantinero y a una mujer acercándose a la mesa. Tampoco entendí mucho de lo que acababa de pasar, pero me resigne a escuchar lo poco que tuvo que decir y...me sorprendí por aquel último comentario. Le mantuve la mirada al cantinero hasta que se marchó. Bufé cuando ya estaba a unos metros y miré a Bayezid aún con la cabeza algo borrosa. La cual no tenía muchas intenciones de despejarse.

-
¿Ah? - Esperé unos segundos y asentí despacio. Si me tuviera que detener por cada ciudadano que nos miraba con rabia o con miedo, estaría todo el día ocupado encargándome de esa gente. Me levanté seguido de él y quedé de pie lo suficiente como para que el suelo dejara de dar vueltas por aquel movimiento tan rápido que había hecho. Levanté la vista y comencé a andar, pasando junto a la barra y lanzando una mirada y una sonrisa al cantinero para que supiera que no me iba a olvidar de él. Probablemente esto último acabase siendo mentira. Ya que no sabía si mi mente guardaría información en un estado como este. Esperaba que si, no quería ir con lagunas los días posteriores.

Avancé hacia la puerta y la abrí, notando la brisa darme de lleno. Era fresca, quizá demasiado y me tensé un tanto. Caminé unos metros hacia las calles. No había casi nadie. No era consciente de cuanto tiempo había pasado ahí dentro. Antes de entrar aún había algo de sol, pero ahora...podríamos estar perfectamente a altas horas de la noche.

-
Al final no hemos tenido que pagar - Lo dije más para reaccionar yo, que para dar por hecho algo. - Pero una apuesta es una apuesta - Proseguí, volviéndome hacia Bayezid - Así que supongo que debería darte el dinero que han costado esas cervezas - Me encogí de hombros - No se han pagado allí dentro, pero al menos...Para que no te vayas con las manos vacías - Me quedé en silencio y de repente solté una risa por lo bajo. - ¿Cuánto era? No me acuerdo - Hice una mueca y comencé a buscar en los bolsillos algunas monedas - No habrán costado mucho...¿Verdad? Si, estoy seguro que caras, caras, no serían tanto...





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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 28 2015, 23:08

El joven híbrido salió con el inquisidor a las calles de Talos, pronto el suelo empezaba a dar vueltas, el alcohol hizo de las suyas en cuestión de segundos con solo levantarse bruscamente. Miró a todos lados y se vio solitario, con Akhash, plenamente solos, y ebrios. Pronto el inquisidor rompió el silencio para hablarle sobre la apuesta, miró como río ante sus propias palabras, y el isaurino también sonrío para si mismo al ver como el misterioso dragón que había visto en un principio ahora reía tan alegremente, algo que resultaba un cambio bastante notable. Escuchó con atención las palabras del joven inquisidor y se cruzó de brazos. –Hey, no tienes que…– Pero el dragón parecía seguir hablando, como si no escuchara. –En serio, no tienes que…– La cabeza le empezaba a doler un poco, pues el mareo y el constante tarareo de Akhash le estaban jugando sucio ya, la cerveza isaurina le estaba pateando el culo al híbrido, y estando ebrio y con un ligero mareo cerró los ojos, poniéndose la mano en la sien y habló con bastante seriedad. –¿Te puedes callar de una maldita vez? Joder…– Logró que el inquisidor hiciese silencio, y el joven hibrido suspiro. –En serio, no tienes que pagarme nada, Akhash, no quiero tu dinero. Además, ya te lo dije, la cerveza isaurina es una de las mejores, y de las más costosas, no creo que tengas suficiente para pagarme.

El joven híbrido miró hacia las calles, acordándose de la última vez que se había embriagado, tenía la mala suerte de acordarse de todo y no olvidar. Pronto la seriedad se fue al diablo cuando el joven hibrido soltó una carcajada. –Perdona, pero no valgo una mierda…ya vamos, no sea que la inquisición venga a castigarme por emborrachar a uno de los suyos.– Empezó a caminar, con las manos en los bolsillos, y medio tambaleándose de lado, intentando no perder el equilibrio, junto al dragón y en el camino se detuvo unos instantes y miró al los alrededores, dándose cuenta que en algún lugar se había desviado y sin darse cuenta, se había metido por los callejones. –Joder…– Pensó para sí, esperando que el joven inquisidor no cayera en cuenta de ello por el grado de alcohol que llevaban. Intento pensar en qué hacer pero quedo atontado, admirando la luna llena que se alzaba sobre Talos  aquella noche, cosa que era bastante irónica, tomando en cuenta que estaba gustoso de seguir al lado del dragón. –Es hermosa, ¿no te parece?

Sopeso, esperando que el dragón viese la luna y dijese algo, pues le gustaba ver lo que resultaba ser el inquisidor ahora que estaba ebrio. Se quedo mirándole a los ojos unos instantes, y el joven híbrido pensó en algo que definitivamente podría meterle no solo en problemas, sino costarle la vida, pero con el nivel de alcohol en su cuerpo, se había vuelto más atrevido y osado de lo normal, así que la claridad no parecía ser una de las cosas del isaurino esta noche. –¿Sabes una cosa, Akhash?– Le dijo, para llamar su atención y que se centrara en él. –Cuando te vi en el bar, en lo menos que pensé fue verte reír…por lo menos de esa manera en la que lo hiciste hace rato. Fue, bastante natural, no es por nada pero, suelo ser muy perspicaz para  las cosas.– Dijo, guiñándole ojo e hizo una breve pausa y se acercó al joven dragón, haciendo que este se echara hacia atrás y pegándolo de la pared, en la cual el joven híbrido apoyo su brazo, para romper su espacio personal y verle a los ojos, desde varios centímetros mas alto que el joven híbrido era ante la forma humana del inquisidor, con esa sonrisa jovial de siempre, pero con una tonalidad bastante picara que no era típica en el isaurino. –Ya no tienes tanto aire de misterio así de cerca, inquisidor…– Dijo, mientras su mano se poso en la mejilla del dragón, y se colocó cada vez más cerca de rostro, casi sintiendo el aliento de Akhash, deslizando la mano más hacia su cuello, y nuca, hasta su cabello. –No me equivoqué, eres mucho más de lo que muestras.– Rió, para terminar plantándole un beso en los labios, suave, tierno y bastante inesperado.

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Re: Barroom brawls [Akhash]

Mensaje por Akhash el Dom Dic 13 2015, 18:57

Realmente no me importaba lo que Bayezid estuviese diciendo. Solo escuchaba un murmullo por detrás de mis palabras. Por lo que se podría decir que más bien no era capaz de escucharlo por encima de mi voz que, extrañamente, estaba siendo más ruidosa y alta de lo normal. Sin embargo, el contrario consiguió colocarse por encima y callé finalmente. Le mantuve la mirada. ¿Me había dicho que me callara? ¿Estaba en condiciones de decirme eso acaso? No, más aún, ¿Creía que no tenía suficiente dinero para pagar? Me era bastante sorprendente. No suelo fardar de la posición económica porque es lo que menos me importa, pero visto mi puesto, ¿de verdad dudaba algo como aquello? Sería capaz de comprarle ahora mismo como esclavo si esa fuese mi intención. Es más, si yo no fuera capaz de pagarlo, ¿Él sí? ¿Y como lo haría? Por favor, estaba deseando ver como se las arreglaba para ello.

Entrecerré mis ojos, sin llegar a entender mucho lo que había dicho. Pero ahora mismo, tampoco estaba como para ponerme a analizar cada una de las cosas. Por lo que lo dejé estar y avancé. Podía notar como mi cuerpo se balanceaba hacia delante por la poca estabilidad que tenía en ese momento. Prefería limitarme a seguir los pasos que estaba escuchando, cuando en el fondo sabía que debería haberme desviado hacia la zona residencial para acomodarme en mi casa. Mi perfecta, silenciosa y cómoda casa. Escuché los comentarios del otro y levanté la cabeza.

-
¿Ya te estás quejando? Si no he dicho nada. - Me quedé callado, ladeando ligeramente la cabeza para darme cuenta de que estábamos en una callejuela que no llevaba a ninguna parte. - Admiro tu gran inteligencia, Bayezid - Contesté. ¿Ahora qué? ¿Pensaba practicar escalada con todo aquel nivel de embriaguez encima? ¿O apoyarse en aquella falsa sensación de fuerza para ver qué se reventaba antes, si la pared o su mano? Seguí la mirada del otro y me quedé con la vista fija en la luna. Creo que el contrario ya había comenzado a divagar. ¿Qué tenía de especial la Luna? Nada. Siempre iba a estar ahí. Lo ha estado hace 100 años atrás y a saber cuanto más. - Es anodina - Mencioné como respuesta.

Si bien, en un principio me pareció que todo lo que decía estaba fuertemente relacionado con el alcohol. ¿Para qué me decía todas esas cosas? Sin embargo, mi cuerpo se tensó cuando me vi acorralado. ¿Qué es esto? Estábamos en un callejón. ¿Había más gente con él? Estaba rodeado. Seguro que era una trampa. ¿Cómo pude haber estado tan distraído? Sido tan idiota...Uno contra, a saber cuantas personas habían ocultas tras las paredes. Le miré, puede que si hiciese algún movimiento saldrían los demás. ¿Ya no tenía aire de misterio? ¿Era una burla antes del ataque? Lo era, tenía la situación a su favor y la estaba utilizando. Mientras que yo debía alejarme. Tenía que ver con cuantas personas estaba. Notificar de esto. Tenía que...¿Qué? Tardé un poco en reaccionar. De todas las cosas que me esperaba que pasara esto no estaba ni dentro de ellas. Levanté mi rodilla, propinándole un golpe seco en la entrepierna y empujarlo hacia atrás. Pasé el dorso de mi mano por mis labios, asqueado por lo que había hecho. No espere ni a que se levantara. Estaba enfadado. Toda el alcohol parecía haberse disipado para hacerme reaccionar. Le agarré la cabeza, levantándola para lanzarle un puñetazo a la mejilla.

-
¿Qué cojones se te pasa por la cabeza? - Cerré mis manos en un puño y le fulminé con la mirada - No te vuelvas a acercar a mi - Concluí, soltando un escupitajo a un lado aún notando aun ese asqueroso sabor de cerveza en la boca. Me alejé para desviarme hacia las calles. Lo peor de todo es que no se me quitaba de la cabeza y era el pensamiento más repugnante que había tenido hasta ahora. No es solo el hecho de que me la había jugado, sino que había tomado como ventaja las condiciones en las que íbamos. Era repulsivo. Solo esperaba que de aquí a mañana esto se borrara completamente de mi cabeza.





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