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—Remember my fall and I will remember the pain| FB [Ariakas V]

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—Remember my fall and I will remember the pain| FB [Ariakas V]

Mensaje por Steel Verminaard el Lun 24 Ago - 8:26

"Recordad el frío, os he dicho, recordad cómo os acecha la muerte
recordad las mil y un noches en tortura,
Recordad al dragón caído."
—Anónimo.

Nieve, extensiones y hasta donde alcanzara la vista de esa fina capa sobre caminos poco explorados, yo he caminado por ella con pies descalzos, he sentido los dedos entumecidos de mis manos incluyendo mis uñas delicadas con cualquier mínimo tacto, he visto sangrar mis rodillas a cada tropiezo contra filosas rocas y he sentido miedo por caer a un precipicio donde hay más y más nieve aguardando a su cobijo de los vientos que calan al hueso.  Confieso que los minutos se vuelven horas, las horas dan la apariencia de convertirse en meses, no sé cuánto tiempo hemos caminado porque sí... estoy siendo obligado a caminar por insensatos, por malditos, por incrédulos humanos que no saben lo que les aguarda sí yo tan solo pudiera convertirme en lo que realmente soy y no en la forma humanoide que me obligan a tener con sus cadenas y sus fríos caminos a faldas de las montañas. He perdido una noción de esperanza por ser encontrado en tan inhóspitos lugares a los que mi raza evita por sus bajas temperaturas pero ahí yace la mayoría de mis miedos apagados por una débil flama de gloria ante seres insignificantes que se adueñaron de mi.

Aún el ataque sorpresa por el que fui capturado me resulta completamente estúpido, tal cual como lo he expresado, porque yo jugando al rey de los cielos he sido emboscado por unos medio inteligentes humanos capaces de hacer la tontería de secuestrar a un aparentemente Don sin Nadie y aparentemente ingenuo por no creer que aún habría resistencia inmensamente tonta para caer en lo más bajo de pedir recompensa a cambio de mi vida. Obviamente, no saben quién soy, no saben a qué sangre pertenezco, no saben lo poderoso que mis padres y hermanos juntos son... No, todo humano es como un bebé que necesita aprender de sus errores para que no vuelva a cometer los mismos. Y, sin embargo, desde mi captura no hemos hecho nada más que movernos en curso a lugares que se creían perdidos en la guerra y otro más, como el que justo ahora nos encontramos, que mi raza no se atrevería en aventurarse con un puñado de valientes Dragones.

Desperté de mi ensoñación al caminar cuando fui arrojado al fondo de una cueva, no he sabido cuando fue que el páramo congelado se convirtió en la húmeda y cálida bienvenida de una cueva alumbrada por antorchas; ésta, como la que recuerdo haber nacido bajo el letargo, es grande, honda, de 4 pisos aparentemente y tallada en la piedra caliza como si aún con su deformación natural hubiera tenido mano de humano para que se usara a manera de refugio, y lo era, realmente lo era. Escucho murmullos, no soy consciente de cuántos humanos hay reunidos ahí, el eco de la cueva arrulla mis sentidos bajo la fatiga por haber caminado kilómetros interminables; sé que estoy desnudo, tengo cadenas en las extremidades de mi cuerpo incluyendo el cuello, y una red metálica que no ha servido de cobijo. No puedo seguir en movimiento, de repente la piedra se ha convertido en el mejor lecho para tomar una aclamada siesta que pide mi cuerpo a gritos, siento las cadenas tirar de mi como un perro moribundo, y a pesar de los rasguños por la piedra contra mi cuerpo desnudo, soy enviado a un muro lejano de toda la multitud mientras que poco después clavan las cadenas con estacas que atraviesan la piedra de la cueva en el suelo.

Un piadoso humano misericordioso ha tenido la decencia de colocarme un chal de estambre sobre mi cuerpo, creo que es una mujer en cinta por lo abultado que se ve su vientre, murmura algo que no logro comprender porque me resulta el idioma más inentendible del mundo debido al sentido de mi oído casi destruido; ella usa la esquina del chal para limpiar la sangre de mi cuello, grito ahogadamente con la garganta reseca haciendo emanar el poco vapor de mi ser que queda todavía, noto que las ropas de ella son de blanco... una bata, pantalones, calzado, camiseta... ¿porqué vestir de blanco?, ¿la nieve es su camuflaje?, ¿ella que ve en un monstruo que han tratado vilmente?. Intento alzar mi mano temblorosa, no, todo mi cuerpo está temblando cuando ella con sus delicadas manos toma la mía y envía en mi un calor indescriptible que llega hasta el centro de mi pecho; la escucho sollozar pero no sé porqué, no la conozco, un colgante en forma de Cruz pende de una cadena dorada en su cuello y... escucho algo más, escucho el familiar rugido de un dragón... Los escucho.




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Re: —Remember my fall and I will remember the pain| FB [Ariakas V]

Mensaje por Ariakas Verminaard el Miér 26 Ago - 22:04

La primera batalla que libré fue una guerra encarnizada contra los dioses. ¡Y vencí!
El Templo de Istar (Leyendas de la Dragonlance)

Ira...

La ira fue la primera emoción que experimente al leer el comunicado en el cual se me informaba que mi hermano menor había desaparecido en acción. Ira contra el capitán que me había entregado el comunicado y al cual sin pensarlo un solo momento había golpeado con toda mi fuerza en el pecho, destrozando su armadura, el sonido viajo hacia mi con la claridad del día cuando el cuerpo había exhalado el aire en su interior haciendo el sonido de un fuelle apenas solo un segundo antes que la misma intensidad de mi golpe lo enviara volando diez yardas contra la pared opuesta de aquel lugar, donde cayo al suelo entre un estrépito de metal y huesos quebrados...no volvió a levantarse.

Estaba furioso...completamente fuera de control, furioso contra el escuadrón en el que viajaba mi hermano, furioso contra mi padre que había insistido en que participara en las batallas para forjarse un carácter...y furioso contra mi mismo por haber permitido que se separase de mi lado, que se alejara de mi ala protectora bajo la cual debía permanecer, pues aunque lo había educado y enseñado a pelear, era aun un niño...si un niño entre el fuego, la oscuridad y la sangre que se cernía sobre esa tierra, nuestra tierra que debíamos recuperar.

Discutí con mi padre, el se negaba a que yo me alejara del campo, pero no estaba dispuesto a escucharlo, discutimos largamente, el no estaba dispuesto a perderme decía, pero se olvidaba que hablaba conmigo, con la muerte roja que se había cernido silenciosa sobre todas esas tierras que había arrasado, no pensaba dejarme marchar, pero no estaba a su elección, me deshice de su insistencia de la misma forma que me deshice de aquel capitán, lo golpee tan fuerte que no pudo seguir sujetándome, y desde el suelo me miro con la nariz y la boca sangrando copiosamente...no pude traducir su mirada...y simplemente no me importo.

No lo dude dos veces, me separe de mi escuadrón junto con un par de mis mejores hombres y viaje hasta el sitio donde desapareció para comenzar a buscar pistas, para seguir el rastro, no dejaría que mi pequeño hermano estuviera en manos humanas mas tiempo del necesario. No permitiría que lo dañaran ni mucho menos lo mataran...no...lo traería de vuelta conmigo y haría pagar a todos aquellos humanos que cometieron el descaro y la estupidez de tomar a alguien de mi familia y privarlo de su libertad. Arrase un pueblo tras otro, tras otro, campamentos de supervivientes y refugiados que los habían visto...mis acompañantes me miraban con miedo, no creían necesario lo que hacia cuando solo podría rastrearlos...mi respuesta

¡Destrozaré a los hombres! ¡Destrozaré a las mujeres! ¡Destrozaré a los niños!

Les perturbaba...

Les perturbaba la manera en que uno tras otro acababa con lujo de violencia con todas las poblaciones que me encontraba, un par de pueblos y bunkers que buscaban proteger su trayectoria eran los principales objetivos de mi crueldad, en mi forma humana me tomaba el tiempo de desmembrar a cada humano grande o pequeño viejo o joven que me encontraba en el camino, deleitándome con el sabor de su sangre, dejando solo a uno vivo de cada poblacion...uno solo para que contara el cuento...uno solo el cual herido y asustado se ponia en marcha a su siguiente bunker, donde llegaba moribundo con el mensaje tallado en la piel...mensaje que tambien dejaba colgando de una estaca adornada con las cabezas de todos esos humanos que buscaban proteger a los secuestradores, cabezas que colgaban de escudos como banderas sanguinolentas entre las cenizas del lugar...

"Esto es lo que pasa a los que toman prisioneros sin mi consentimiento, ¡matar o morir! -Verminaard"

Y continuaba mi camino, los seguí, los seguí hasta aquel helado páramo, los seguí por días, semanas, meses...los seguí días y noches sin dormir, mis acompañantes me abandonaron ante la crueldad de mis actos....cobardes...

Pero no importaba...los encontraría yo solo...y acabaría con todos y cada uno de ellos...así fuera lo ultimo que hiciera...




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Re: —Remember my fall and I will remember the pain| FB [Ariakas V]

Mensaje por Steel Verminaard el Miér 30 Sep - 7:38

Pánico, la sombra de la angustia y desesperación se alza con toda su fuerza sobre las almas temerosas de ésta cueva que es mi última prisión, lo sé, una prisión que sufrirá y sus paredes se teñirán de rojo con el hedor de la sangre además del cenizo color negro cuando el fuego haga presencia. Estuvieron malditos, todos ellos, y no siento lástima por ninguno que indirecta o directamente está conectado al secuestro que dictó sus últimas acciones en ésta tierra sin conquistadores hasta que los de mi raza se ciernan como reyes de todo lo que tocan y observan en la lejanía. El tiempo se acerca, unos corren, otros gritan, algunos toman armas, los pequeños gimen y lloran, ya saben... ahí no hay esperanza para vivir; obligado me siento en observar sus débiles existencias pidiendo por salvación a sus hombres más fuertes, asqueo cuando unos poco dichados de inteligencia buscan la manera de salir en el callejón de la muerte que se ha convertido su escondite seguro, y reconozco sentir el mayor de los gozos por sus lamentos que llenan la chispa de odio en mi interior con demencia sádica floreciendo de mis más oscuros deseos.

"...Los quiero ver arder, todos ustedes, muertos por convertirse en carbón y sus huesos diamantes en el escenario del apocalpsis que provocaron. Tontos humanos, tontos mendigos destinados a caer las veces que sean pues han perdido su reino..."

Venganza pedí, venganza aclamé, venganza soñé y venganza tendré.
Pero ella está observándome, no puedo mover un solo músculo, he sido incapaz de razonar para comprender porqué me sonríe con sus ojos inyectados en sangre y lagrimas que no intenta siquiera en limpiar en sus hermosos ropajes blancos. Confundido quizás, perdido en la belleza de su muerte aceptada, sí, nunca vi tal gloria... tal sabiduría en una sola mirada que desarmaría aún al ejercito más poderoso de ésta tierra y, por ello, me "enamoré" de su fortaleza emanada de todo lo que fue y será cuando los años hagan mella de mis recuerdos e intente revivir el momento más doloroso de mi entera existencia sabiendo que la perdí sin poder agradecer que su fe me hizo creer en lo imposible.

No quiere apartarse de mi lado, ha llevado mi mano a su vientre abultado y ahí siento porqué parte de ella teme tanto no ver el mañana donde su cría podría haber vivido en un mundo sin tanta maldad. Y... lo lamento, ella que un ser misericordioso fue con mi trato, perderá su propósito de vivir antes de que sienta el beso amargo de la muerte; no puedo ser capaz de soportar tanto dolor, tanta frustración y tristeza que ella comunica con una mirada resentida. Entonces lo impensable ocurrió como una iniciativa no controlada por mi mente dejando solamente la alarma urgiendo en todos mis sentidos: "Salva su vida", ¿pero cómo?. Sé que cometer errores impertinentes, a sabiendas de los resultados, es algo de lo más estupido que se puede hacer ya que se da un aliento de esperanza a quienes están frente a ignorantes guillotinas como sí las abrazasen creyendo que son sus salvadoras, pero, el yo de mi pasado estaba convencido en que un último esfuerzo por transformarme a mi verdadera forma haría la diferencia...

No, me equivoqué, fui yo quien terminó con su vida al hacer trizas sus huesos
con mi garra sobre su, ahora, diminuto cuerpo.
Yo fui el verdugo.




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Re: —Remember my fall and I will remember the pain| FB [Ariakas V]

Mensaje por Ariakas Verminaard el Jue 5 Nov - 3:48

Porque al principio fuiste oscuro en el seno vacuo de la Luz
y te extendiste como una mancha, como una ulcera.
Porque fuiste la escamosa testuz de un áspid,
sintiendo para siempre el calor y la forma.
Porque fuiste la muerte inexplicable en la cuna,
la traición hecha hombre.

Los gritos de dolor y agonía inundaban mis oídos a cada paso que daba adentrándome mas y mas en sus terrenos protegidos. Sur armas tronaban con potente fuerza, misma que era inútil pues ante mi furia nadie podía tenerse en pie, por que era la muerte roja, por que era el demonio de sus peores pesadillas encarnado en un ser que sobrevolando las nubes que ocultaban su sol encendia con mi imperecedero fuego el cielo iluminando la noche con un ardiente fulgor a la vez que de su cielo caía una lluvia de mil flamas apenas equiparable a su bíblica plaga que evocaba todos y cada uno de sus peores pensamientos, no había fuerza alguna capaz de detenerme, pues contra la ira que encendieron en mi interior simplemente no había ninguna esperanza.

Acabe con sus maquinas de metal que por momentos parecían darles una ventaja, convertí carne y acero en meras piedras negras que coronaban el camino, descarne sus cuerpos con mi enrojecido ser y me regodee con sus gritos de dolor y miedo cuando mi figura se acercaba a ellos preparando su final bajo mi ardiente aliento, bajo mi afilada garra, por que nada me detendría, les haría pagar por lo que hicieron, por que solo dos cosas me importaban en esa vida, mi reina y mi familia...la victoria de mi reina estaba cerca, y debía ahora proteger a mi familia, y con cada gota de sangre derramada en esa tierra sabia que me acercaba cada vez mas a mis objetivo, por que sabia que pronto encontraría a quien tanto me importaba y no dejaría un solo ser viviente recorriendo ese terreno que a cada momento se volvía mas y mas desolado.

Y aún más terrible que todo esto fuiste,
pues atravesaste un callejón de visiones
incólume, inmutable.
Cuando aullaron las mujeres desgarrando el silencio,
partiendo la puerta del mundo
para dar paso franco a indecibles monstruos...
Cuando un niño abrió sus entrañas en parábolas de fuego,
en las fronteras
de dos reinos ardientes...

Y en las montañas adopte esa forma humana, caminando descalzo cubierto de sangre, con el cabello en los ojos escurriendo de rojo, por que sus golpes eran inútiles, por que sus pasos eran hacia la perdición...no solo fue el hecho de matarlos, si no la humillación de hacerlo en una forma tan semejante a la de ellos. Por que con mis propias manos destroce sus huesos, por que bajo mis pies sus cráneos cedieron, y todo aquel que se cruzaba en mi camino terminaba siendo presa de mi sed, mi sed de sangre, de muerte, de perdición. Deseaba acabar con todos y cada uno, y a cada paso que daba, mas cuerpos terminaban pavimentando el camino que recorría, un sendero rojo.

Incontables fueron las perdidas que cause, dejando detrás de mi un sendero carmesí, al llegar a las cuevas en mi pecho ardía mas fuerte que nunca aquel deseo de sangre, de ver a cada humano muerto, pues sabia que el mismo recorrido que yo realice, fue el camino que le obligaron a recorrer, aun a pesar del tiempo sentía su aroma, aquel aroma que tenia grabado a fuego en mi memoria, el olor de mi hermano pequeño, el olor que sabia le pertenecía desde el primer día que lo vi. Rugidos escapaban de mi garganta cuando peleaba, cegado por la furia y forzándolos sin hacer mas preguntas, solo siguiendo aquel aroma.

Hombres, mujeres, niños comenzaron a caer de nuevo ante mi, no tenia ninguna clase de consideración, no me importaban aquellas alimañas, deseaba acabar con todos, los gritos penetraban mis oídos como un sonido lejano, mi mirada enrojecida solo veía las sombras de sus figuras moverse, no note cuando me transforme una vez mas, después de que una de sus armas mi piel lograra mutilar, rugí y mi voz resonó por las paredes de aquella cueva, amplificándose de tal forma que la mismas paredes parecieron temblar ante mi poderío, nada era capaz de detenerme.

Todo lo atravesaste incólume, inmutable,
pero ahora los ves engarzados por nuestras palabras,
por tu concepción al salir de la noche,
en la lucidez de la negrura,
y sabes que el odio es la paz del filósofo,
que su castigo es imperecedero,
que te arrastra entre meteoros,
entre la trasfixión del invierno,
entre rosas marchitas,
entre las aguas del tiburón,
entre la negra compresión de los océanos,
entre rocas, entre el magma,
hasta ti mismo, un absceso intangible
que reconoces como la nada.
La nada que volverá una y otra vez,
bajo las mismas reglas.

"...y su rugido resonó con la fuerza atronadora de mil rayos cayendo uno tras otro en el interior de el lugar. La cueva tembló y la tierra se cimbro como si el mismo mundo temiera de la ira de aquel dragón rojo, de aquella criatura que ardía de furia y aplastaba todo a su paso. El rugido llego hasta los oídos del joven dragón, y lo reconoció de inmediato, era un rugido único, un rugido que solo escucho una vez en su vida, era el rugido de la lealtad de su familia, de la estampida acabando con todo a su paso, era el sonido que clamaba que ni la muerte se acercaría a el, el sonido que le decía que su tutor, su mentor, su guardián y cuidador, que su hermano mayor no lo dejaría solo en ningún momento.

Era el mismo sonido que había escuchado apenas unos días después de salido del huevo, cuando su padre receloso de su nacimiento y enfurecido con su madre había intentado terminar su existencia, era el sonido que había emitido su hermano mayor al protegerlo de la ira del padre enfurecido, era el sonido que le decía que sin importar que sucediese su querido antecesor lo protegería de cualquier cosa y lo liberaría de su confinamiento, era el sonido de su familia.

Y justo allí estaba, envuelto entre sus propias flamas, emergiendo de las mismas como si el peor de los demonios se tratara, aplastando bajo su garra a la ultima linea de defensa humana, rumiando en sus fauces la masa sanguinolenta en que se habian convertido aquellos últimos sobrevivientes, los ojos ardiendo como carbones encendidos mientras avanzaba hacia el..."




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