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Pieces of me (Kael)

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Pieces of me (Kael)

Mensaje por Nyssa el Vie Ago 07 2015, 00:24


Tiritaba por la sensación de frío y humedad que había en la celda. Su rostro estaba demacrado por la falta de horas de sueño y de alimento. Sus cabellos habían vuelto a su color natural, de un rojo intenso, cayendo largos y ondulados. Se pegaban a su piel por el exceso de humedad de todo el agua fría que le habían tirado encima, una y otra vez. Sus brazos estaban entumecidos, tanto que dolían, debido a estar colgada en vertical con ellos estirados. La punta de los dedos de sus pies rozaba el suelo, sin poder apoyarse en él con firmeza. Un pesado cinturón adornaba la cintura femenina, impidiéndole retorcerse y ser flexible.

Desprovista de ropa, se podían ver perfectamente las marcas de la tortura. Su piel y carne quemadas en un muslo y en la zona lumbar. Las incisiones picudas a lo largo de su cuerpo. El enrojecimiento de los vapores. Los golpes, la sangre reseca, el rastro que habían dejado las lágrimas, los ojos hinchados intentaban permanecer cerrados al abrigo de la oscuridad de la mazmorra.

Pero lo que no estaba a simple vista eran los desgarros sufridos en el interior de su cuerpo, las profundas heridas en su ser que amenazaban con marcarla hasta que la muerte la liberase de aquel tormento, los estragos ocasionados en su mente y en su corazón. Aquel inquisidor la había convertido en piezas de un objeto roto que podías pegar pero quién sabe si volvería a ser el mismo. Había perdido la cuenta del tiempo que llevaba allí encerrada, atormentada, deseando dejar de sentir aquella agonía y esperando el final… que nunca llegaba.

Entonces, escuchó pasos acercándose a la puerta. Se pasó la lengua por los labios resecos, sintiendo el sabor metálico de su boca. Su menudo cuerpo no podía tensarse ya. Agotada, resignada, sabiendo que hiciese lo que hiciese, aquel dragón regresaría para continuar con su sádico juego. Y la desesperación le llevó a pensar en algo. ¿Y si gritaba para que se le fuese la mano y terminar con una vez por todas con aquello? No era tan fuerte, no podía aguantar más. No quería hablar y no lo había hecho… pero… ¿hasta cuándo? ¿Por qué continuaba teniendo la esperanza de un rescate? ¿Por qué esa fe ciega y ese temor a que no fuesen a por ella? ¿Por qué no ahorrarles los problemas?
Una lágrima surcó de nuevo su mejilla, humedeciendo las pestañas de su párpado inferior.

“No puedo más”, fue un fugaz pensamiento, tan débil y frágil que fue olvidado por no ser capaz de mantener su mente lúcida por más de unos segundos. Estaba tan cansada, tan herida, tan destrozada… que lo único que parecía quedar de ella era una muñeca rota.







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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Kael el Vie Ago 07 2015, 14:37

Kael bajó hasta las mazmorras con paso firme, consciente de que las cosas empezaban a cambiar. Quedarse encerrado en su habitación pensando en ella no le ayudaba a la hora de valorar, realmente, cuales eran los objetivos prioritarios. Con Cassandra o sin ella, el mundo era mucho más importante que una sola persona, y no estaba dispuesto a caer en ese egoísmo propio de aquellas personas que por norma general apartaba de su lado para no caer en una corriente tóxica que terminara con todos los principios que había defendido durante tanto tiempo...

Y esos principios eran los que le habían impulsado a tomar una decisión. Los rumores sobre una prisionera de la resistencia ya habían llegado a sus oídos. La inquisición controlaba gran parte de los interrogatorios, y sus manos en ese sentido parecían completamente atadas, pero no estaba dispuesto a dejar que todo fluyera en la dirección incorrecta. Por desgracia, ya había conocido los métodos de esos hombres, por llamarlos de alguna forma, y algo le decía que el estado de esa mujer iba a ser realmente deplorable e indigno. Y para él, pese a que la resistencia era considerada la máxima expresión del enemigo, eso no era, ni por asomo, honorable o correcto.

Además, también tenía cosas que preguntar, tratar o hablar dependiendo de cómo estuviera ella. Kael pensaba en muchas posibilidades, y era consciente de que todo el plan que estaba trazando con Soldream carecía de sentido sin el apoyo de los resistentes, y que él, justamente él, era la persona menos indicada en teoría para una negociación... Pero tampoco tenía muchas más alternativas en ese sentido.

El olor a humedad empezó a inundar sus pulmones en cuanto alcanzó los niveles inferiores del castillo. La oscuridad, más aún de noche, solo era interrumpida por la iluminación que las antorchas proporcionaban, y la sensación de abandono y muerte solo era interrumpida por los quejidos de los prisiones, más propios de una persona a punto de perecer que de un ser humano. Dos guardias le recibieron en cuanto alcanzó la zona de las celdas. Cruzaron ambas lanzas en señal de alto, y el general alzó una ceja. Instantáneamente, los dos hombres apartaron las armas y le dejaron pasado. La inquisición era importante, sí, pero él seguía siendo el general y poseía privilegios que no se le podían revocar:

¿Qué celda es?
La cuarta por la izquierda, mi general.
Quiero un cubo de agua. Que la calienten primero. También quiero un paño y una túnica.
Pero...
Es una orden, soldado.

El hombre se cuadró una vez más y se marchó, dejando al otro solo. Le hizo una señal de alto y se adentró con firmeza en los angostos pasillos que conducían a las celdas, alcanzando su destino en cuestión de segundos, no sin antes coger una antorcha de una de las paredes...

Y no pudo evitar que una mueca de muda sorpresa se apoderara de su rostro durante unos segundos. Kael había visto muchas cosas, muchas de ellas horribles, pero quizá no tan crueles como lo que estaba viendo ahora mismo. La violencia y la muerte habían formado parte de su vida desde hacía ya mucho tiempo, pero el ensañamiento, desde luego, era algo que todavía le provocaba escalofríos... Y esa mujer era el vivo ejemplo de ello. La conciencia atacó su interior como un depredador demasiado hambriento, haciéndole ver que todo aquello era por no haber actuado antes y mejor, por no haber atajado esos problemas de raíz y dejar que todo se extendiera como una pestilente enfermedad.

Avanzó hacia ella, colocando la antorcha en el soporte e iluminando la estancia lo suficiente como para que ella pudiera ver. Estaba desnuda y llena de heridas, aunque lo más doloroso debía ser la postura, incapaz de moverse o de desentumecer los músculos debidamente... Eso, y todo lo que debía sufrir por dentro al estar en ese estado. ¿Quién podía haber hecho tal cosa? ¿Existia realmente esa necesidad, llegar hasta esos límites...?

Ambas respuestas solo provocaron rabia en el general, cuyos ojos verdes relampaguearon presas de la ira. Se colocó frente a ella, y despacio, estiró uno de sus brazos y apoyó sus dedos sobre la barbilla de la mujer. Tenían un tacto rugoso, casi áspero, señal de que no eran manos de noble, pero el gesto fue ciertamente suave, alzando el rostro de la mujer hasta que pudo mirarla directamente a la cara. Ambos verdes chocaron por primera vez, y en sus ojos solo pudo ver una especie de vacío mezclado con el miedo que le atenazó el corazón:

Voy a bajarte, ¿de acuerdo? — Murmuró una sola vez, despacio, dejando que la mujer entendiera que iba a poder sentirse un poco mejor. Paradójicamente, a él se le antojo muy poca cosa.— No te preocupes si no puedes mantenerte en pie, yo puedo ayudarte.— Kael asintió una sola vez y esbozó un atisbo de sonrisa, intentando transmitir tranquilidad hasta cierto punto. Una vez más, debía ser fuerte por los demás, y no le molestaba hacerlo lo más mínimo. Estiró su cuerpo, alcanzando gracias a su altura los cierres de las argollas, y con suavidad, deshizo sendos agarres...

Mas no se movió, quedando frente a ella, consciente de que podía necesitar un soporte para no darse de bruces contra el suelo.





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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Nyssa el Vie Ago 07 2015, 18:24

Lo primero que vio fue una antorcha en cuando el crujido procedente de la puerta le hizo saber que esta se abría. Sus ojos se entrecerraron, huyendo de la luz que la cegaba momentáneamente. Tembló sujeta de las cadenas que la aprisionaban. Ahí iba de nuevo. ¿Qué sería lo siguiente que se le ocurriría a esa mente brillante para hacerle? Las posibilidades hicieron que ella sintiese terror, deseando escapar, largarse lejos de allí, donde no la volviese a encontrar.

Cuando se acostumbró a la tenue luz del fuego, una figura más alta entró en su campo de visión. No era el inquisidor que la había recibido desde la primera noche. Frunció el entrecejo. ¿La habían cambiado de manos para que hablase? No era un buen augurio. Significaba que ese otro hombre sería peor. ¿Podía cambiar de nuevo? Por favor.

Los dedos masculinos, ásperos, de quien está acostumbrado a luchar y trabajar con ellos, tocaron su barbilla. Involuntariamente, intentó rehuir el contacto. Los cuatro intensos y profundos irises verdes chocaron cuando lo miró. En la mirada de la híbrida hubo una mezcla de miedo, vergüenza y culpabilidad. Tan común en víctimas de abusos. Pero un instante después se agregó un atisbo de sorpresa. ¿El general? ¿El ex consejero de guerra? ¿Qué hacía allí?

Soltarla. Le dieron ganas de llorar… pero las lágrimas más amargas son aquellas que nunca han sido derramadas. No iba a liberarla, de eso estaba segura. No estaba allí para ayudarla. ¿Por qué estaba allí? ¿Acaso era el comité de despedida? ¿Podría descansar ya? ¿Por fin?

“Lo siento, Trys. Otra promesa que no podré cumplir”, pensó, dándose por vencida.

No entendía por qué tanta amabilidad de aquel dragón. Quizá la fingía, como Gecko. No podía confiar. Gimió de dolor cuando él manipuló los cierres del metal que había herido sus muñecas, provocándole cortes, clavándose el material en su carne. Y, en cuanto fue liberada, su cuerpo cayó por la gravedad. Incapaz de sostenerse sobre sus extremidades inferiores ni mover sus brazos. Completamente laxo. Chocó contra el cuerpo del general, emitiendo un delicado quejido de dolor. Su cabello rojo fuego refulgió con la luz procedente de la antorcha.

-¿Ya es la hora? –musitó débilmente-. Quiero algo para el dolor… por favor… antes de ir al patíbulo… General -murmuró con voz pastosa. Seguramente no le haría caso. Pero prefería morir en paz, aunque ese no fuese su último deseo.





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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Kael el Vie Ago 07 2015, 19:17

Fue instantáneo, y en cierto modo, esperable. Kael no sabía con exactitud cuántas horas llevaba esa mujer de pelo rojo como el fuego en esa postura incómoda y dolorosa, soportando el dolor de las heridas causadas y la incapacidad de moverse para tratarlas. De hecho, muchas de ella permanecían todavía abiertas por la tensión de la piel y la nula relajación de su cuerpo, pero lo que estaba claro era que habían pasado las suficientes como para que ella estuviera a punto de desfallecer...

Y no lo entendió. Estiró ambos brazos y dio un paso hacia ella, amortiguando la caída de la joven con su propio cuerpo. El rostro de la mujer quedó enterrado en su clavícula derecha y él rodeó su cintura con los brazos, aportándole la estabilidad suficiente para que no cayera del todo y pudiera estar mínimamente cómoda. No le importó que estuviera sucia o llena de sangre reseca, como tampoco le importó sentirla cerca... Puesto que su mente seguía sin comprender qué se ganaba dejando a una mujer en ese estado. ¿Que muriera de agonía, hambre o sed? ¿O sencillamente dejar que algo se le pudriera para luego tener que cortarlo? No le parecía lógico ni coherente, ni siquiera para gente como los inquisidores si realmente perseguía un fin.

Las palabras de ella, además, solo encendieron más aún esa gélida rabia que sentía hacia ellos en general. Apretó los labios en una escueta mueca y cerró fuertemente la mandíbula, evitando así que la tensión viajara a todos los músculos de su cuerpo y ella se sintiera amenazada. Tampoco podía culparla de que pensara así teniendo en cuenta quién era él, desde luego. Ya había contado con esa posibilidad, con esa hostilidad y esa desconfianza por su rango y posición. No en vano habían sido enemigos durante décadas...

Pero ahora existía algo más importante que viejas rencillas personales. Kael deshizo el abrazo sobre la cintura de la mujer, y, despacio, se colocó a su lado, pasando uno de los brazos de la terrorista sobre sus hombros. El otro rodeó de nuevo su cintura, dejando que ella cargara todo su peso sobre él si lo deseaba. Sus ojos esmeralda la miraron de reojo, brillantes y antinaturales al mismo tiempo:

¿Patíbulo? —Esbozó un atisbo de sonrisa, sincera y transparente, sin oscuridad alguna.— No vengo a matarte. —Despacio, echó a andar, aproximándose al muro que estaba justo al lado de la entrada y, por lo tanto, de la antorcha. Caminaba despacio, dejando que fuera ella quien acomodara el pie y tratara de recuperar un poco la sensación de... Estar viva, de seguir respirando.—¿Cómo te llamas?

Cualquier conversación era buena para que ella no pensara en ideas descabelladas o siguiera viéndole como la Parca personificada. Alcanzó finalmente la zona deseada, más iluminada y por tanto cálida, y de nuevo con esa suavidad casi impropia de alguien como él, la colocó para que se apoyara en la pared, siempre atento a cualquier movimiento o gesto que le alertara de un peligro inminente.





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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Nyssa el Sáb Ago 08 2015, 00:39

Un gemido de dolor fue amortiguado por la clavícula que selló sus carnosos labios. El brazo masculino se había apoyado contra la carne vida quemada que había en la zona lumbar. Pero no se sentía con fuerzas de evitar el contacto ni de apartarse. No se podía sostener por sí sola. Ni siquiera podía mover los brazos. Le hubiera gustado salir corriendo de aquella celda e intentar huir del castillo. Pero no se encontraba ni en condiciones de arrastrarse por el suelo para escaparse.

Se hizo hacia delante en cuanto él fue deshaciendo el abrazo, incapaz de mantenerse de pie. Su cuerpo al final cedió hacia el lado en el que quedaba el del dragón, apoyándose en él. Sus piernas cedieron hacia el costado contrario, torciéndose, sin poder permanecer rectas. Jadeó por el esfuerzo, sin éxito. Intentó alzar la cabeza para mirarlo, pero sentía que le pesaba demasiado.

-Allí mandáis a los prisioneros… -musitó débilmente-. ¿A qué vienes? –quiso saber, sin elevar la voz.

Cuando él empezó a andar, ella se escurrió hacia abajo. Sus brazos no le respondieron para agarrarse a él. Todo lo que pudo hacer fue presionar la cabeza contra su torso. Los primeros pasos fueron una verdadera tortura. Tuvo ganas de llorar de la impotencia y del dolor. Poco a poco, afianzó sus pies contra el suelo, al menos parte de la planta. Podía sentir la fría piedra bajo ellos. Pero era mejor que estar colgada durante días.

La pregunta la hizo reír quedamente, antes de tener un ataque de tos que convulsionó su menudo cuerpo. ¿Qué tenían los dragones con su nombre? ¿No había ya carteles con su pseudónimo por ahí? ¿O es que los había arrancado ya todos por Talos? Cuando se calmó, suspiró. De perdidos, al río. Qué más daba si le decía cómo se llamaba o no ya.

-Nyssssa –siseó con esfuerzo y suavemente-. En los carteles de se busca me llaman Verrrdant –ronroneó al decir el nombre, sin alzar la voz.

Varios quejidos de dolor más brotaron de sus labios a medida que andaban. Le dolía todo el cuerpo, absolutamente todo. Finalmente llegaron a la pared e intentó apoyarse en ella, de espaldas, pero un grito de pura agonía escapó de su garganta al hacerlo, separándose del muro y cayendo de nuevo contra el cuerpo del general. Sus pupilas estaban dilatadas y, de sus ojos, brotaron saladas lágrimas. Trabó la mandíbula, recordando la crueldad y el sadismo del inquisidor.

-Dile a tu amigo que, si salgo de aquí viva, iré a por él. Por todo lo que me ha hecho… -masticó la rabia, elevando de un lado el labio inferior con desprecio.





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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Kael el Sáb Ago 08 2015, 16:26

La mujer fue incapaz de mantenerse de pie más de un segundo. Ni siquiera el apoyo del muro era suficiente, señal de que estaba realmente débil. ¿Cuánto tiempo debía llevar sin comer o sin beber? No lo sabía, pero tampoco resultaba realmente relevante en comparación con las heridas que la pelirroja presentaba... Y eso que el general solo podía ver las físicas, ignorando todas las secuelas propias que alguien torturado podía poseer.

Por ello mismo, trató de mostrarse comprensivo. No respondió en un inicio a las palabras de la mujer respecto al patíbulo, puesto que hablar de ejecuciones ahora mismo no era lo que necesitaba. A ella le bastaba con saber que no estaba ahí para hacer más daño o causarle algún tipo de tortura adicional, y sí para ayudarla. Principios, honor y el resquemor contra la Inquisición eran motivos suficientes para tomarse ciertas libertades independientemente de las circunstancias... Y por eso, Kael acortó de nuevo las distancias, dejando que la mujer reposara el rostro sobre su hombro. Sintió el tacto húmedo sobre la ropa, y dedujo rápidamente que estaba llorando. Impotencia, frustración, dolor, rabia...

Todas esas emociones quedaron plasmadas en las últimas palabras de la prisionera. Kael apreció claramente que hablaba en serio, y ni siquiera podía juzgarla en realidad. En su lugar, de hecho, actuaría de la misma forma. Resultaba ciertamente paradójico como podían cambiar las tornas hasta el punto de simpatizar con una resistente como Nyssa. El dragón de ojos esmeralda frunció el ceño unos instantes, conmovido de alguna forma por el estado de la pelirroja, y en ese momento el sonido de algo dejándose en el suelo le alertó. El guardia fue respetuoso y no se atrevió a mirar qué estaba pasando, consciente de que podía suponerle una reprimenda, algo que el propio dragón agradeció para poder mantener cierta privacidad y no alterar a Nyssa más de lo necesario:

Prefiero Nyssa, si te parece bien. — Él no se presentó, puesto que seguramente ya conocía su nombre de antemano. En su lugar, la miró fijamente una vez más, y recogió el rastro de las lágrimas con el pulgar.—Vengo a ayudarte, y no es mi amigo... Ni lo será nunca.

Seguramente la mayoría pensaban que ejército e inquisición eran uno, y que la mayoría de dragones apoyaban la actividad de dicho grupo. No obstante, la realidad es bien diferente en su caso, aunque Nyssa pudiera cometer el error de pensar que, en efecto, colaboraban de forma estrecha:

Necesito que aguantes un par de segundos sola, que seas fuerte. ¿Podrás?

La dejó, separándose con una lentitud pasmosa, siempre atento a cualquier gesto o detalle que le obligara a intervenir, y retrocedió hasta la entrada. En efecto, apenas tardó más de dos segundos en recoger el cubo con el paño en su interior, con la túnica, de color pardo, encima y un poco de pan con queso anudado sobre la tela para que no se cayera. Depositó los objetos frente a Nyssa y la volvió a mirar. Se sorprendió al ver que, curiosamente, tenían ese brillo peculiar que él mismo poseía, aunque no dijo nada al respecto:

Muy bien. — Ahora venía la parte incómoda, desde luego. No tenía muy claro qué le habían hecho o hasta qué punto desconfiaba de él... Y por ello mismo, hizo algo sorprendente a su manera: Alzó ambas manos, como si se estuviera rindiendo, y con el pie, acercó al cubo a la híbrida. — Puedo ayudarte, pero solo lo haré si me dejas. No quiero importunarte o incomodarte... Tú eliges, Nyssa.

Y no hubo trampa ni cartón en las opciones. No buscaba chantajearla, extorsionarla o exponer su debilidad. Era sincero y claro, tanto como la firmeza de su tono de voz o la intensidad que emanaban esos iris de jade...

Dejando que fuera ella quien realmente decidiera.





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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Nyssa el Sáb Ago 08 2015, 20:50

De nuevo, y de forma incomprensible, el cuerpo del dragón fue su único apoyo para no caer al suelo. Por muchas vueltas que le daba, no podía dar con la razón por la cual el general del ejército de la reina dragona estuviese allí tratándola bien. Al menos, por el momento. El inquisidor ya se había hecho el lindo en una ocasión, antes de volverse un psicópata sádico. Quizá para engañarla y sorprenderla cuando estuviese con las defensas bajas.

Comenzaba a conocer aquel juego. Uno cruel del que podía aprovecharse para encontrar un poco de tranquilidad antes de volver a ser torturada. Porque estaba cansada de pelear contra lo inevitable. Ya había aguantado sin hablar de la resistencia. No les iba a dar una mierda. ¿Para qué? Si la iban a matar igual. No condenaría a los suyos. A sus amigos, a su familia.

Dio un respingo al escuchar algo fuera. Antes de temblar, con su mirada débil y aterrada dirigida hacia la puerta. Pero esta no se abrió y los pasos se alejaron. Gracias a eso, logró no ponerse a hiperventilar. Retomó un poco las fuerzas para tranquilizarse y distraerse con las palabras del reptil.

-Como gustes, General Kael –susurró. Dejó caer los párpados al sentir la caricia del pulgar borrando las lágrimas. Con lo que a ella le gustaban los mimos y había estado privada de ellos durante el tiempo que había estado presa…-. ¿Con qué propósito vienes a ayudarme? –insistió en un murmullo sin abrir los impactantes ojos que poseía-. ¿Eres consciente de que no voy a venderme por mi libertad? –agregó, estando dispuesta a indicarle la puerta si le ofrecía ser informante a cambio de dejarla ir.

No podía confiar en el ex consejero de guerra y actual general del ejército. Alguien que, por lógica, estaba a favor de la reina. No iría a ayudar a una resistente si no tuviese motivos ocultos. No creía que fuese por la bondad de su corazón, si no para los intereses de aquella loca y senil dragona. De otro modo, sería traición. ¿Verdad?

-No puedo prometer nada… pero puedo intentarlo –murmuró.

Cuando él empezó a separarse, decidió apoyar uno de sus brazos contra la pared, de lado, para intentar sostenerse. Le dolían las extremidades superiores, sintiendo intensos pinchazos que le hacían mostrar una mueca mientras los soportaba como podía. Sus intensos ojos verde selva miraron los objetos. Se sorprendió al verlos, sobre todo por la ropa y la comida. El aroma a pan recién hecho y el queso curado hizo que su estómago rugiese en petición. Una sensación familiar. Hambre.

-¿Hm? –inquirió distraída, antes de alzar la mirada hacia el dragón. Suspiró. Hubiera preferido hacerlo sola y evitar que la tocase, pero sus brazos estaban entumecidos todavía y se sentía débil-. Vas a tener que hacerlo tú, por favor. Me temo no puedo agarrar nada con mis manos y me resulta difícil desplazarme y sostenerme por mí misma –optó por la obviedad. Sus irises se dirigieron al cubo-. ¿El agua está fría? –inquirió en un susurro, temblando ante el recuerdo de la tortura.





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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Kael el Lun Ago 10 2015, 14:27

Kael guardó silencio en un inicio ante las dos preguntas de Nyssa, tan obvias y coherentes como incómodas a la hora de responder. Lo cierto era que el general del ejército tenía muchas cosas en mente, sí, pero tampoco se había parado a pensar en si ayudar a la pelirroja suponía una forma de avanzar en sus planes o, por el contrario, era un mero pasatiempo para acallar su conciencia. Tenía claro que todo eso era en parte responsabilidad suya, y que su inactividad había propiciado que la inquisición ganara un poder y un control que no se merecían en absoluto. Ni siquiera los resistentes, supuestos enemigos acérrimos de la corona, se merecían un trato semejante, más similar al de los animales que al de los seres humanos...

Y lo cierto era que pensar de esa forma tan desinteresada le hacía sentirse bien consigo mismo y evadirse de las noches sin dormir y los pensamientos hacia Cassandra. Poco podía hacer salvo buscarla prácticamente todos los días, sumido en una desesperación creciente que, algún día, terminaría por estallar. Kael era demasiado honesto consigo mismo como para no darse cuenta de ese hecho y del dolor que iba a suponer... Pero su corazón le traicionaba y era incapaz de prepararse mentalmente para ello, albergando una absurda esperanza que terminaría por destrozarle.

Por suerte, ninguno de sus tristes pensamientos pasó al verde de sus iris o a la expresión de su rostro. Cuando Nyssa aceptó las condiciones, Kael bajó ambos brazos y cogió el cubo, acercándolo un poco más y acortando las distancias con la resistente:

Está templada, no te preocupes. —Notó como la mujer temblaba y miraba el cubo como si fuera un monstruo, y algo le dijo que el agua fría había sido una de las formas del torturador para sacar ciertas cosas de ella... O quizá lo había hecho por mera y simple diversión. Kael la miró a los ojos unos segundos antes de agacharse frente al cubo. Apartó la túnica y la dejó sobre el suelo unos instantes para, sin mirarla y estirando el brazo, cederle el trozo de queso y el pan. Debía estar hambrienta, y hacerla esperar habría sido cruel por su parte.— No espero que te vendas. Digamos que... — El general del ejército hundió el paño en el agua. Todavía estaba caliente, pero no ardía y el contraste era realmente agradable.— ...Vengo a solventar una situación impropia y deshonrosa para un prisionero. — Existían más motivos, claro estaba, pero lo primero era hablar con franqueza. Para él, su presencia allí implicaba un deseo por mejorar las condiciones de Nyssa de forma equitativa. Tenía principios y estaba dispuesto a cumplirlos independientemente de las circunstancias.

Kael se levantó con el paño chorreando y rodeó el cuerpo de la mujer, analizando sus heridas. Reparó entonces en la cicatriz de su pecho, la cual delataba claramente su condición de híbrida, pero, curiosamente, no sintió rechazo o asco hacia ella. Tras tanto tiempo rodeado de personas abiertas como Cassandra o Thareon, de gente con una perspectiva diferente, su propia mente empezaba a abrirse de forma sorprendente, incluso para él mismo:

Lamento por lo que has tenido que pasar, Nyssa. — Murmuró de forma sincera antes de alzar el brazo y suspender la mano con el paño a unos centímetros del hombro derecho de la mujer. Apretó entonces el puño, despacio, dejando que el agua caliente resbalara en una sucesión de gotas por la espalda de la pelirroja, y acto seguido, pasó el mismo paño, con movimientos circulares y suaves, por la piel magullada y sucia.

Si te molesta dímelo y trataré de ser más suave.





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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Nyssa el Lun Ago 10 2015, 16:49

Suspiró al saber que no estaba fría aquella agua que el recipiente contenía. Asintió entonces, consintiendo que la utilizase para limpiar sus heridas. Al menos aquellas que se veían a simple vista. No obstante, no pecó de confiada. Observó sus pasos con aquellos irises que parecían haber perdido aquella chispa de la que antes eran dueños. Ese brillo juguetón y alegre que había estado presente hasta en las peores situaciones… salvo en aquella celda. Donde la habían roto en mil pedazos y sólo una débil llama de la esperanza había quedado encendida.

Los profundos orbes verde selva se clavaron en los esmeralda que él poseía. Un choque de miradas, observándose. Quiso elevar las manos para agarrar la comida, pero no pudo. Los músculos estaban entumecidos, incapaces de colaborar. No obstante, no se dio por vencida. Siempre había sido una mujer de recursos y en aquella ocasión no fue diferente. Bajó un poco la cabeza para atrapar entre sus dientes blancos un trozo de pan. Hizo lo mismo con el queso, antes de unirlos en su boca y masticar despacio. Un murmullo brotó entre sus labios, seguido de un suspiro. Sus párpados cayeron, disfrutando de aquel bocado en días.

-Más… por favor… -pidió en un susurro, antes de abrir los impactantes ojos y mirarlo cuando él habló.

Sus preguntas fueron resueltas por el general. Entendió su perspectiva. Lo que no esperaba era que, aquel dragón que dirigía un ejército de soldados sin escrúpulos, tuviese ideales y principios. Sin embargo, la pelirroja no compraba toda la bonita historia. No creía que él apareciese de repente con todos los prisioneros para mejorar sus condiciones. ¿Qué tenía que ella que había llamado su atención?

Pero no acotó nada. Cuando él quisiera decirle a qué había ido realmente, lo haría. Si es que llegaba ese momento. Tampoco podía decirle que había llegado un poco tarde para evitarle esa situación. Después de todo, ayudaba y se agradecía esa tranquilidad y esos cuidados. Llegó a tensarse cuando el dragón rodeó su cuerpo. “Por favor, no te pongas detrás, no te pongas detrás…”, pensó, aterrada con una nueva situación, atenazada por el recuerdo del inquisidor.

-La pregunta es, general, si vas a dejarme aquí de nuevo para que vuelva a pasar por lo mismo –susurró, cerrando los ojos con fuerza, luchando contra sus propios demonios.

Sabía que, traumatizada, podía paralizarse. No podía consentirlo. Siempre había sido una superviviente. Había peleado hasta las últimas consecuencias. Su mirada fue hacia la puerta una vez abrió los ojos. Deseando cruzarla. Pero sabía que no llegaría lejos en ese estado. No podía sostenerse por sí misma y él era más rápido. No tenía ninguna oportunidad. Salvo dejarse cuidar y recuperarse lo suficiente como para intentarlo hasta su último aliento.

El agua cayó en gotas hasta su piel, deslizándose por ella. No pudo evitar ronronear ante la agradable sensación. Era cálida. Suspiró y dejó caer la cabeza hacia atrás, dejándose hacer. Después, pudo sentir también el escozor de las heridas abiertas. Los hematomas. Las quemaduras. Aguantó las lágrimas cuando lo escuchó tan atento. Después de haber caminado por el infierno, que se preocupase por si le molestaba o no era conmovedor.

-Está bien así… gracias… -murmuró con la voz rota, fluyendo con dificultad por un nudo que se había formado en su garganta.

Le recordó un poco a Alaric. Aquel tranquilo dragón preocupado por los demás. Y a Trystan. Cuyos altos principios lo hacían ser un gran hombre. Aunque no estaba en la mejor situación de sentirse protegida ni confiada. Una vez la limpiase, le diese de comer y le pusiese aquella túnica, quién sabe lo que le depararía. Mejor ni pensarlo.

Su cuerpo evitó el contacto según iba bajando aquel paño por la espalda. Allí, en sus muslos, donde la sangre era más oscura. Cerró los ojos sólo un instante, con fuerza, antes de volver a hablar.

-¿Podrías devolverme la movilidad de mis brazos para que yo misma pueda intentar limpiarme ciertas zonas? Por favor… -le pidió, en un tono que pareció más una asustada súplica.





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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Kael el Jue Ago 13 2015, 16:50

Kael no fue consciente de la incomodidad de Nyssa por tenerle detrás. En ese sentido, estaba demasiado centrado en las marcas, hematomas y rastros de sangre que presentaba la piel de la resistente a causa de las heridas realizadas. Y agradeció, la verdad, que ella no pudiera ver su rostro en esos momentos. ¿Realmente era tan necesario llegar a esos extremos? ¿Para qué? No le veía sentido a torturar por el mero placer de hacerlo, sin finalidad u objetivo. La información era un bien útil, incluso necesario, y en una guerra fría como la que se llevaba a cabo en esos momentos todo punto se sumaba a la victoria, sí...

Pero, ¿a qué precio? No había honor en esa batalla, en esos combates de indefensión, dolor o tortura. El general del ejército descendió por la parte media de la espalda de la híbrida, suave, lento en la medida de lo posible, quitando rastros de sangre y limpiando heridas. Le parecía una irresponsabilidad teniendo en cuenta las condiciones de la mazmorra, pero algo le dijo que el hecho de que Nyssa fura híbrida había supuesto un incentivo para dejarla así, sin una mínima atención básica. Mientras trataba de limpiarla y se sentía ciertamente impotente, Nyssa habló una vez más, y Kael fue consciente de que esa situación solo iba a ser un pequeño alivio en mitad de la tormenta, la calma antes de la tempestad. Y se sintió mal sin poderlo evitar, puesto que no tenía muy claro qué podía hacer o de qué forma.

Así llegó a la parte baja de la espalda, y ahí, bajando la mirada, apreció esa sangre oscurecida en la cara interna de los muslos. Y esa imagen, junto con el hecho de saber qué había pasado y las últimas palabras de la híbrida, provocaron que todo su cuerpo se tensara, con tal fuerza inhumana que sus propios pies resquebrajaron ligeramente el suelo deteriorado, dejando la marca de sus botas. El ruido no fue intenso, más bien parecido a un chasquido, pero Kael se levantó al instante, evitando así que Nyssa pudiera asustarse:

Lo siento... —No era su culpa, pero la sentía como si hubiera sido él quien hubiera realizado dicha atrocidad. Bordeó de nuevo el cuerpo de la híbrida y mojó el paño en el cubo. El agua se tiñó de rojo oscuro, seguramente por la suciedad acumulada tras horas ahí tirada, aunque sus ojos verdes no parecieron reparar demasiado en el detalle antes de colocarse frente a ella. La miró fijamente una vez más, y despacio, le limpió la cara, trazando las facciones de su rostro, atento a cualquier muestra de dolor. De ahí descendió al cuello y pasó por el hombro derecho. Estiró entonces la mano libre y tomó la de Nyssa, estirándole el brazo muy, pero que muy despacio.—Esto... No está bien. —Murmuró conforme pasaba el paño por el antebrazo de la híbrida, ascendiendo despacio y sanándolo en la medida de lo posible. La miró de reojo una vez más, claramente avergonzado por la situación. Torturar para interrogar era algo difícil de entender, si, pero... Violar era un límite que no se debía cruzar bajo ninguna circunstancia.

Con la misma suavidad, Kael tomó ahora el brazo izquierdo de la pelirroja, repitiendo el proceso con tacto y delicadeza. Guardó silencio durante largos segundos, con las palabras de Nyssa aún perdurando en su interior. ¿Qué pasaría cuando se fuera de esa celda y la dejara allí? ¿Volvería a verla al día siguiente en el mismo estado? No tenía sentido...

Creo que ya puedes... —Depositó el paño sobre la mano derecha de Nyssa, y valiéndose de sus propios dedos entrelezados, la cerró en un puño. Después volvió a coger el queso y el pan de encima de la túnica. Partió un trozo de cada cosa... Y, con cierto temor ante un posible rechazo teniendo en cuenta las circunstancias, acercó la comida a la boca de la resistente.— Come, necesitas reponer fuerzas...





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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Nyssa el Sáb Ago 15 2015, 14:15

Hasta sus oídos llegó el chasquido que se originó cuando el suelo se resquebrajó bajo los pies del dragón. Ella no dio muestras de haberlo escuchado ni de que tuviese ningún efecto en ella. Quizá porque estaba ya lo suficientemente tensa en aquel momento. Casi pareció que volvía a insuflar aire a sus pulmones cuando él se levantó en el acto. Las palabras del general la hicieron bajar los hombros, con una mezcla desalentadora de sentimientos.

-Fue culpa mía… -murmuró en un hilo de voz.

Había notado sinceridad en la voz del reptil. Y aunque los hechos valían más que las palabras para ella, en aquel momento fue más de lo que podría haber esperado en aquella situación. Pero como víctima de tal maltrato, sentía culpabilidad. No había querido repasar aquella experiencia para ver qué hubiera podido hacer de otra forma. Prefería no pensar en ello. Cobijándose en su mente por el evidente trauma.

Los dos impactantes pares de ojos chocaron una vez más al encontrarse sus miradas fijamente. Se dejó limpiar la cara, revelando las femeninas facciones, descubriendo la suave piel marmórea con la que resaltaban más sus irises verde selva, su cabello color fuego y sus carnosos labios rojizos. La cálida sensación del agua limpiando su rostro la hizo murmurar un ronroneo apenas audible.

Sólo entonces, la pelirroja lo miró, bajando los párpados un segundo en agradecimiento. Con la expresión relajada. Un atisbo de aquella mujer fuerte, de una chispa que la haría sobrevivir si el patíbulo no se la llevaba antes. Como si los mimos y las atenciones pudiesen hacerla resurgir de nuevo de las cenizas. Sin embargo, aquella expresión fue fugaz, borrándose en cuanto él habló de nuevo.

-Soy una prisionera de guerra. Los dragones no sois tan distintos a los humanos con el trato de las mujeres –murmuró antes de suspirar-. No quiero hablar de ello… -agregó, bajando la mirada al suelo.

Sus orbes se vieron vacíos, como si una vez más se replegase en su mente. Permitió que limpiase los brazos, estirándoselos con suavidad, con lo que parecía un poco de masaje al pasar el paño por encima de sus músculos. Despertándolos lentamente de su letargo. De repente, algo la trajo de vuelta a ser consciente de su alrededor. Los dedos entrelazados de Kael con los suyos, cerrándole la mano en torno a la húmeda tela. Parpadeó como si regresase de una ensoñación.
Iba a intentar volver a las sombras para que no la mirase limpiarse, pero la comida fue expuesta cerca de su boca. Separó los labios y agarró delicadamente los trozos de pan y queso entre sus blancos dientes, antes de masticarlos con cuidado. Antes de ser capturada, había dormido apenas media hora al día. Asaltada por pesadillas. Apenas se había alimentado durante los días previos a la tortura. Por lo que, aquellos bocados, eran toda la esperanza que le quedaba para continuar con fuerzas.

-Gracias… Las necesitaré. Esto va a continuar, ¿verdad? –una pregunta retórica, por supuesto.

Tras tragar, se inclinó un poco para bajar con dificultad la mano entre sus muslos. Cerró los ojos con fuerza por el intenso dolor, emitiendo un quejido y sintiendo que las lágrimas mojaban sus pestañas queriendo salir y derramarse por sus mejillas. Intentó limpiar con suavidad y rapidez al mismo tiempo, queriendo acabar cuanto antes. Cuando terminó, tiró el paño al cubo, incapaz de agacharse. No miró al general, avergonzada.

-¿Puedo… vestirme? –musitó en petición-. Sé que… que para los dragones soy una aberración… Te doy las gracias por darme unos momentos de tranquilidad.





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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Kael el Mar Ago 25 2015, 23:46

Kael no pudo evitar que una de sus perfiladas cejas terminara encarcada ante las primeras palabras de Nyssa. Considerarse culpable de una violación que ella misma había sufrido se le antojaba absurdo e ilógico. Estaba claro que era el dolor del recuerdo el que hablaba en esos momentos, y no ese instinto luchador que el general dracónico esperaba de la mayoría de personas que le rodeaban. Ese era su filtro, y ese había sido hasta ahora el método escogido para descartar o aceptar a las personas que se movían en su círculo: El respeto. No conocía a Nyssa, y realmente no le hacía falta. Bastaba una mirada para ver lo que había sufrido esa mujer, y por tanto, las palabras estaban de más en una situación así. Responder a su pregunta retórica, o hacer hincapie en lo que había pasado solo le enfurecía un poco más...

Porque, si por él fuera el trato sería diferente. Un prisionero de guerra merecía un mínimo respeto, fuera ladrón, terrorista o un contrabandista. La condición o el crimen influenciaban en la gravedad del castigo, pero nunca debían perderse unas mínimas formas... Y lo que estaba claro era que ese inquisidor se había saltado la principal y más inquebrantable cuando se trataba con una prisionera.

Por ello mismo, Kael apartó la mirada cuando Nyssa comenzó a limpiar las secuelas de la tortura en aquella zona. No por asco, si no por respeto. Había visto muchas cosas a lo largo de sus más de dos milenios de edad, y sin embargo, seguía entendiendo que ese tipo de golpes dejaban una marca que ninguna medicina o cubo de agua cálida podía sanar en realidad. Que solo el tiempo lograba, de alguna forma, cicatrizar mínimamente aunque esta no dejara de sangrar:

Eres una persona.

Lo dijo, sin pensar, sin dar demasiada información. Y en esas palabras, sencillas, claras y escuetas, se escondía un significado mucho más profundo que la pelirroja podía captar. La cicatriz en su pecho la delataba como una híbrida. Una aberración para muchos, un crimen para algunos y un juguete para los inquisidores. No obstante, él,  pese a la confusión y el rechazo que sintió al principio con el descubrimiento, había aprendido a ser más comedido y a no juzgar un libro por la portada.

El general se agachó, en silencio, y cogió la túnica de color blanco. La estiró ligeramente y sin más dilaciones se levantó y se la cedió a la mujer. Tenía pinta de estar helada, y le vendría bien disfrutar de cierto cobertura para su piel...

No obstante, Kael sentía una intensa frustración. Sus deseos luchaban contra su propia razón. Sus ganas de sacarla de allí y llevarla a sus aposentos aumentaban, pero su mente le dictaba que, a la larga, Nyssa terminaría peor y él acabaría en un serio aprieto. Por ello mismo, el dragón esmeralda clavó sus iris en los contrarios, tan parecidos y a la vez distintos:

De momento no puedo hacer mucho más, Nyssa.

Tendría que luchar, resistir  y aguantar. Y ese mensaje era el que sus ojos, y no su boca, le transmitían a la híbrida. Ser fuerte, valiente y no ceder. Mantenerse firme en su propósito u objetivo y no perder la razón antes de tiempo:

Intentaré venir a verte en otra ocasión. —Kael apartó la mirada unos instantes, observando a su alrededor. No había pasado demasiado tiempo y era tarde, por lo que dudaba mucho que alguien fuera a acudir tan pronto. Después, volvió a mirar a Nyssa, siempre con ese porte solemne marcando sus facciones.— ¿Quieres que me quede un rato?





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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Nyssa el Vie Ago 28 2015, 20:56

Una persona. ¿Sería posible que el general la viese como tal? ¿Sería traición a su reina? ¿O tendría libertad para pensar así? Hasta llegó a preguntarse si tendría hijos híbridos que estuviese escondiéndolos por ahí. ¿O quizá los había abandonado como a ella sus padres? Mas ninguna de las preguntas fue formulada, guardando silencio.

Sus pequeñas manos, de finos dedos, tomaron la prenda blanca. Frunció el ceño y apretó los labios, enmudeciendo un quejido de dolor cuando se movió para ponérsela. La tela era liviana y suave. Pero raspaba sus heridas, desgraciadamente. Suspiró. Era mejor eso que permanecer desnuda. Los dos pares de verdes chocaron al mirarse y ella negó con la cabeza.

-Has hecho mucho… gracias… -murmuró.

En la mirada ajena vio una extraña petición. Asintió con suavidad. No le quedaba de otra. Resistir… hasta que la llevasen al patíbulo. Sin embargo, no se hizo falsas esperanzas. Probablemente, aquella fuese la única visita del general. Porque era consciente de que aquel sádico volvería. Y si la viese más cómoda, tomaría cartas en el asunto. De un modo que no le iba a gustar a la pelirroja. Estaba segura.

-Te pediría que te quedases para que pudiese dormir un rato… pero no voy a ser capaz de hacerlo, así que… Cuélgame, anda. Si me encuentran suelta, será peor –susurró, antes de fruncir el entrecejo y que su voz sonase rota-. General… Mi amigo… lo mataron… en la celda de al lado… -sus irises se volvieron acuosos al tiempo que desviaba la mirada, sintiendo un nudo en la garganta-. Yo… -tragó saliva. ¿Qué quería pedirle realmente? Las lágrimas se desbordaron por sus mejillas y acabó por cerrar los ojos con fuerza-. ¿Puedes enterrarme con él? No en una fosa común… Él era un buen hombre… No se merece estar tirado por ahí… Por favor… -murmuró. ¿Y ella? Tenía la estúpida idea de no querer estar sola… aún en el más allá. Porque la idea de que corroborase su muerte era más idiota aún. Si Kael no iba a regresar a tiempo para decírselo.





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Re: Pieces of me (Kael)

Mensaje por Kael el Sáb Ago 29 2015, 16:03

El agradecimiento de Nyssa le supo a poco en realidad. No porque no fuera sincero, o no entendiera que, dadas las circunstancias, poco más podía hacer por ella. Sencillamente, el general del ejército era incapaz de asimilar que eso era lo único que tenía al alcance y que le permitía a la híbrida tener un remanso de paz. Siempre buscaba más, siempre intentaba llegar a la máxima expresión de todo aquello que hacía. Era perfeccionista, tenía sentido del honor y no podía quedarse quieto ante actos como los que acababa de contemplar en el cuerpo de la pelirroja...

Y sin embargo, nada más le quedaba. Su poder había menguado hasta tal punto que ya ni siquiera podía sacar a esa mujer de las mazmorras, alegando cualquier excusa burocrática o propia del ejército para que pudiera descansar tranquilamente. Lo había perdido con la formación de la inquisición, y ahora uno de ellos tenía más potestad en ese agujero cargado de humedad que el propio general del ejército de los dragones y antiguo consejero de guerra.

¿En qué lugar le dejaba a él toda esa situación? Kael lo sabía, demasiado bien además. Sabía que, por esas cosas, Soldream era ahora una especie de aliada, y no una persona de la que desconfiar completamente o mantenerse alejado. Sabía que, en algún lugar de las alcantarillas, la gente de Nyssa estaría esperándola. Y sabía, también, lo que tenía que hacer en cuanto escuchó las palabras de la híbrida una vez más, dando por hecho que iba a morir.

Kael la cogió de las manos, acercándola hasta las cadenas con un profundo dolor en su interior. No quería hacerlo, lo detestaba... Pero no le quedaba otra. La encadenó una vez más, dejándola en esa incómoda postura, aún vestida...

Pero no se detuvo ahí. Alzó ambas manos, tomó el rostro de ella y acarició con las yemas de los dedos las mejillas de Nyssa. La miró fijamente durante largos segundos y en un completo silencio, de una forma tan intensa que parecía impropia en alguien como él. Ya había visto la muerte de cerca muchas veces. Incluso estaba experimentando ahora, en el silencio de su corazón, lo que significaba empezar a entender que acababa de perder a uno de los motores:

No vas a morir, Nyssa. —Murmuró, soltándola después. Y sus labios formaron una palabra, mas no la dijeron abiertamente.

"Espérame"

Tras eso, dio media vuelta y abandonó las mazmorras, consciente de que cualquier segundo extra podía implicar un mayor castigo para la pelirroja...

Ahora, una vez más, acababa de encontrar una motivación para seguir adelante.





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Re: Pieces of me (Kael)

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