Novedades

- (15/07) Ya están disponibles novedades de Julio, ¡no te las pierdas!

- (15/07) Ya podéis pedir los dracs del mes de Julio.

- (15/07) En el pregón, nueva entrevista a Vaurien.

- (15/07) ¿Quieres tener un negocio privado? Pásate por aquí.

- (15/07) Importante: Nuevas normas de las búsquedas y las minitramas ¡Pasaros a mirarlas! ¡Hay tablilla nueva!

- (15/07) ¿Quieres conocer nuestro índice del foro? Pásate por aquí.

Últimos temas
» ¿Qué estás escuchando? v2.0
Hoy a las 02:17 por D'tark

» ¿Que harías si te besa el de arriba?
Hoy a las 01:35 por Moira

» Si juegas con fuego, te puedes quemar - Etta
Hoy a las 01:30 por Drael

» Confieso que...
Hoy a las 00:28 por Moira

» Nuevas Amistades [Moira]
Ayer a las 23:43 por Moira

» [FB] Excuse me, do I know you? || Priv. Kariel
Ayer a las 22:45 por Kariel

» Draconians por Cerrar Temas
Ayer a las 22:35 por Moira

» Sometimes Quiet Is Violent | Priv. Kaira
Ayer a las 22:33 por Hawke

» Our future in a couple of words {Izumy FB}
Ayer a las 22:14 por Mercurio

» Cusco's postbox
Ayer a las 21:55 por Mercurio

Staff
Letyko
Admin
MP
Thareon
Admin
MP
Nyssa
Mod
MP
Aldrik
Mod
MP
Selene
Mod
MP
Síguenos

Afiliaciones V.I.P
Foros Hermanos

03/06

Directorios y Recursos

09/14

Afiliados Élite
Expectro PatronumRandom High SchoolElentarirpgLoving Pets
60/60

Afiliados Normales


Every ending is a new beginning ~ Thareon

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Every ending is a new beginning ~ Thareon

Mensaje por Megerah el Jue Jul 30 2015, 23:54


No podía no ponerlo *_*

Después de haber vencido sus miedos, haberle plantado cara a aquel alter ego de Thareon -otra vez- y haberle hecho razonar, salvando así la vida de Corah, la rubia era incapaz de despegar el rostro del hueco de cuello de Thareon, quien la sujetaba entre sus brazos mientras atravesaba el cielo. Sus propios brazos, por petición expresa del dragón, se echaron al cuello de éste cuando por fin, la sostuvo. Con lo que Erah no contaba fue el estar tan endemoniadamente lejos del suelo. En cuanto fue consciente de que tomaban altura, alcanzó a hacerse un ovillo en aquellos fuertes brazos, agarrándose firmemente con los propios al hombre que se la llevaba. Nunca antes había tenido ocasión de... volar.

Porque eso estaba haciendo, aunque no por propia voluntad, en realidad. De sobra era sabido que los humanos no podían hacerlo. Y de ser dragona, quizás le habría gustado la sensación. Atravesar Talos a vista de pájaro, iluminado por todas esas tenues luces de los guardias que hacían la ronda. Vislumbrar el límite de cada calle. Tener la oportunidad de pasear sus azules por aquellos oscuros tejados, por las estructuras y chimeneas, como nunca antes había podido hacerlo. Siendo ella la que se movía, incapaz de recobrar la humedad de sus labios, al ser arrancada de ellos por la brisa que los golpeaba y los hacía jugar en aquel vacío. Pero desde luego, como humana, sólo podía implorar mentalmente que aquello acabara ya.  

<< ¿Falta mucho? >>

Pese a ser un simple pensamiento, quedó impregnado con el titubeo que habría emergido igualmente de los labios de la rubia. Se sintió como una cría asustada en aquel momento, con la inapelable decisión de que no le rogaría al dragón azul por otro viajecito de ese tipo. No. Megerah era mujer que prefería tener los pies en el suelo. En todos los sentidos. No obstante, aún sentía el nudo en el estómago por lo ocurrido aquella noche. Y ya no sabía decir si esa sensación venía de la sucesión tan drásticamente rápida de acontecimientos y consecuentes decisiones, o de la inseguridad que no podía evitar sentir, pese a que Thareon la sujetaba con fuerza. Sin embargo, la esencia que se colaba hasta los pulmones de la rubia, con la nariz tan pegada a la piel del dragón, tan característica, seguía teniendo un efecto balsámico en ella, aunque no menguara la tensión que su cuerpo acusaba. No supo cuando dejaron atrás el mar de luces que la ciudad suponía a esas horas. Ni cuando llegaron a los lindes del bosque. Ni siquiera cuando sus cuerpos casi podían rozar las puntiagudas y flexibles copas de los árboles. Tampoco mostró el más mínimo interés.

Notó un pequeño temblor, y la fuerza de aquellos brazos que la sostenían decreció. Habría perdido los papeles por culpa de la tensión, de no ser porque su cuerpo ahora se estremecía por la falta de ese aire golpeando, erizando y enfriando su piel. Erah se apartó con algo de esfuerzo, descubriendo así su semblante. Miró alrededor, más allá de la espalda del hombre, sin alcanzar a ver gran cosa. Una tenue luz iluminaba los árboles, envueltos, en mayor parte, en la oscuridad de la noche. ¿Y por el otro lado? Aún en los brazos de Thareon, giró la cabeza, encontrándose enfrente de una pequeña construcción de madera. A primera vista, entre sombras, no se le antojaba precisamente nueva. No era en absoluto grande, en obvia comparación con lo que Erah estaba acostumbrada a ver. No obstante, no supo qué pesó en su conciencia para decidir que aquel le gustó. Quizás fuera esa sencillez, esa sobriedad entre la maleza... un pequeño rincón en el inmenso bosque que ofrecía seguridad, pese a todo. La rubia agachó el rostro por un instante antes de buscar los intensos zafiros de Thareon. Preguntó con sus pupilas sin emitir palabra e, inevitablemente, se quedó enganchada de esa azul mirada.

Y fue, justo en ese instante, cuando se dio cuenta de que... ya era libre. Libre para poder sentir sin coacciones. Para poder actuar conforme su corazón le pidiera sin nefastas consecuencias. Libre... para poder quererlo sin secretos, como no había podido hacer hasta ahora. La sonrisa se le dibujó enseguida al pensarlo.

Finalmente, Erah quiso bajarse, queriendo volver a sentir la seguridad que el vasto suelo le proporcionaba. Pero sus piernas no estuvieron del todo de acuerdo, temblando hasta el punto de hacerla perder ligeramente el equilibrio cuando consiguió pisar. Por suerte, y sin llegar a saber si fue sin querer o intencionado, sus piernas fallaron haciendo que su cuerpo se inclinara hacia Thareon, topándose con él. Como pudo, se aferró al dragón con ambos brazos, aún siendo un movimiento suave y con la gracia característica en ella. Suspiró, como si pudiese disculparse con ello-. ¿Qué es este lugar?





couldn't help myself <333333:


avatar
Megerah
Redeemed

Mensajes : 823

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Every ending is a new beginning ~ Thareon

Mensaje por Thareon el Vie Jul 31 2015, 12:33

Tal vez hubiera sido más hermoso que la primera experiencia volando de Megerah hubiera sido muy diferente. Pero aquel no era el momento para perderse en el aire, ni siquiera de disfrutar bajo las estrellas o del rasgar del viento en la lluvia. Volar sin ser visto, contra el cielo nocturno, sobre las nubes oscuras, evitando las patrullas y los vigilantes que rondaban los cielos de Talos, le obligó a ser discreto y no volar de un modo excesivamente llamativo, así como a dar un rodeo considerable para alcanzar el bosque. Por no hablar de que tener a la mujer en brazos, aferrada a él temiendo por su vida, no facilitaba precisamente el viaje. Intentó darle cierto confort, sujetándola más fuerte. La escuchó preguntar en su mente cuánto faltaba, como si fuera una pobre niña asustada. No pudo evitar sonreír a medias. "Tranquila, ya estamos cerca", le aseguró, dando un nuevo batir de alas tras cerciorarse de que nadie les seguía, y empezar a bajar altura, con el húmedo aire nocturno del bosque golpeándoles a medida que sus alas hacían sombra en la noche sobre las copas de los árboles. No tardó en encontrar el reflejo del cielo sobre las aguas del río, que susurraba suavemente con su curso en la noche. Sobrevolaron el espejo nocturno que era el lago y la cascada, y finalmente Thareon descendió su altura por debajo de las ramas, virando y contravirando sus alas para no chocar contra ningún obstáculo, sobrevolando el agua en sentido contrario.
Hasta finalmente dar con su escondite, a medida que dejaba poco a poco de llover.

Aterrizó en la tierra, frente a la puerta del pequeño edificio de madera, levantando una leve nube de polvo al aterrizar. Relajó despacio los brazos, observando el rostro de la rubia, clavando en ella sus intensos topacios y sonriéndole para que mirase alrededor y contemplara por sí misma dónde se encontraba. Esperó a que ella se ubicara, y se hiciera su propia imagen mental del lugar, antes dejarla volver a sentir el suelo firme bajo sus pies. Ella trastabilló, aún dominada por los restos de los nervios y la adrenalina que habían agarrotado sus músculos en tensión durante el vuelo. Hizo el amago de dar un paso al frente para sujetarla, pero no hizo falta, porque la propia Erah buscó apoyo contra su cuerpo, apoyándose en su pecho. Thareon dejó ir una disimulada risilla grave, y acto seguido le apartó el pelo del rostro humedecido con un suave gesto, que nada tuvo que ver con la bestia que había aparecido en él apenas minutos atrás. Negó suavemente con la cabeza ante su "disculpa" en forma de suspiro, quitándole importancia, y respondió a su pregunta: - Lo construí hace algunos años. Solía utilizarlo de refugio con Ancaria, para poder reunirnos sin ser vistos. - le explicó escuetamente. Ya habría tiempo para hablar de eso, cuando ella decidiera preguntar por todo aquello que seguramente querría saber. Si es que a caso quería saberlo. Ahora sí, tenían tiempo. Y era más importante que la joven se cambiara el vaporoso vestido empapado por ropa seca. - Tu amiga Moira ha estado por aquí en mi ausencia. Le pedí que trajera algo de ropa, creo que también hay algo para ti. - le explicó, y retirando suavemente la mano áspera de su rostro, hizo un gesto con la cabeza, en dirección a la cabaña. - Ve dentro, te espero aquí. - Fue una petición, no una orden. Pero mantuvo la fuerza suficiente como para que la mujer no le llevara la contraria por una vez. Esperó, paciente, sin decir nada, a que ella entrara dentro y tuviera su momento de intimidad para cambiarse. Y, sobre todo, para pensar.

Los dos necesitaban pensar en demasiadas cosas antes de ponerse a hablar.

Thareon aprovechó el momento para volver a introducir las alas y la cola de nuevo dentro de su anatomía. Fue un proceso doloroso, sin duda aquellas partes de su nuevo cuerpo eran las más agónicas a la hora de transformarse. El dragón cayó incluso a cuatro patas sobre el suelo, a medida que las alas se replegaban, la cola se retraía, y las espinas negras de su espalda volvían a introducirse de nuevo en su carne, a través de la ropa hecha jirones. Ropa que se quitó y de la que se deshizo, ya prácticamente inservible (en ese momento Thareon sí lo lamentó por Kariel). Introdujo su cuerpo desnudo, empapado y ensangrentado en el agua del río, dejando que la fría corriente arrastrara una vez más los restos de sangre con ella. Empezó a pensar seriamente que aquel río iba a ser encargado de limpiar mucha sangre gracias a él, y no fue un pensamiento del todo alentador, aunque tampoco le disgustó. Su nueva naturaleza no le tenía miedo a la muerta, ni a darla, ni a recibirla. La entendía como algo cotidiano y banal, algo por lo que ya no merecía la pena arrepentirse.
Había otras, empero, por las que quizá si que mereciera la pena... o eso se esforzaba por creer.

Thareon se sentó en el porche de madera que rodeaba la casa, justo en la esquina que se erguía sobre el agua del río. Estando desnudo, allí, cruzado de piernas con los codos en las rodillas, alzó la mirada para observar cómo las nubes de tormenta se retiraban, dejando ver una vez más la luz de las estrellas a través de las copas de los árboles. Con el viento amansado y el cielo despejado, las luciérnagas empezaron a salir de sus escondites, y el sonido del bosque empezó a inundar el ambiente con su peculiar nana nocturna. El dragón azul suspiró suavemente, sintiendo aún el frío del agua gélida del río en su piel, dejando caer los párpados en un gesto entre cansado y pensativo. Escuchó, a duras penas, el leve crujido de las tablas detrás de él. Y en ese momento, sus pulmones se volvieron a llenar de aire pesadamente, antes de exhalarlo en un quedo susurro, que no sonó triste ni amargo, pero que tampoco fue indiferente. Hubo un matiz extraño en su voz al preguntar, como una levísima nota de...

- ... ¿Tienes miedo de mi, Erah?







avatar
Thareon
Dragon

Ocupación : Líder de La Última Rebelión
Mensajes : 1361

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Every ending is a new beginning ~ Thareon

Mensaje por Megerah el Mar Ago 04 2015, 02:49

Pese a la contestación mental del dragón, Erah no llegó a sentirse segura de nuevo hasta que fue consciente de su propio peso cuando pisó con ambos pies. Aunque fuera de forma temblorosa en un primer instante. Miró, observó entre las sombras, vislumbró y dudó.

La rubia no pudo reprimir el gesto de cerrar los ojos en cuanto sintió el hormigueo de los dedos del hombre en su rostro para apartar un par de dorados y empapados mechones de éste- ¿Es... tuya? -Erah abrió y volvió su mirada a la casa con ganas renovadas tras la escueta explicación del dragón. No obstante, su ceño pronto comenzó a fruncirse, conforme las dudas, las preguntas empezaban a hacer fila en su mente. Ancaria. Megerah bajó la mirada para perderla en los tablones que confeccionaban el suelo de la cabaña que se levantaba ante ellos. Dedujo que así se llamaba la humana por la que Thareon perdió tanto. ¿Tanto? En realidad, lo perdió todo. Ahora podía preguntarle por su pasado. Pero, ¿tenía algún sentido, después de tanto tiempo? ¿Después de todo lo que había pasado? Quizás, si se diera la oportunidad, la rubia podría tener el arrojo que le había faltado en la presencia de aquel hombre y romper esa barrera que esos sentimientos impusieron para saber la verdadera historia de aquel que había querido desde que había entrado en su vida.

Mantuvo el entrecejo fruncido cuando Thareon siguió hablando, incluso cuando regresó sus azules a los del dragón. ¿Momo? ¿En serio? Podía cavilar durante horas... no, en realidad, le bastaba unos minutos para saber que la morena no se había limitado a ayudar a aquel hombre fuera del castillo. Quizás, con suerte pudiera preguntárselo en alguna ocasión. Desde luego, y para no variar, aquella mujer había pensado en todo.

Megerah le habría replicado a esa petición pero, lo cierto era que la propia rubia era consciente de que necesitaba unos minutos. De hecho, esos minutos que la privacidad del cambio de ropa podrían otorgarle. Asintió una sola vez, con cierto aire de confusión. Quería quedarse con él, era algo que se le antojaba demasiado obvio. Sin embargo, también necesitaba recuperarse de aquel shock, recuperar el pulso que tanta adrenalina le había alterado. Despacio, se separó de Thareon, recogiéndose parte de la falda y enfilando hacia el interior. Aún en penumbras, Erah fue capaz de ubicarse, colarse en una de las habitaciones y encontrar estirado en una silla, un vestido sin mangas, vaporoso y seco. Algo que, obviamente el dragón no se pondría. Encima suyo, había un papel, doblado, que llamó la atención de la rubia. Lo cogió entre sus manos, lo abrió y entrecerró la mirada para poder leer lo que allí ponía con la luz de la que disponía. Pero no fue suficiente. Decidió, no obstante y por comodidad, cambiarse el vestido antes de saciar aquella curiosidad. La sensación cálida de la ropa seca la estremeció ligeramente, antes de volver a moverse entre sombras y buscar alguna vela. Por suerte, encontrarla no fue del todo complicado. Se paseó entonces por aquella cabaña con aquel papel en mano, ahora intentando dar con algo que le sirviera para poder encenderla. Hasta que dio con las ascuas de la chimenea. Con su agilidad habitual, no tardó en prender la mecha, acercándola y pudiendo leer por fin.

Detallito de Momo:
Hola, Erah.
Si estás leyendo esto, es que ya eres libre. Espero que estés bien y a salvo. No siento haber colado a Thareon en la fiesta, espero que se haya portado suave contigo. Si no, me lo dices y cumplo la amenaza que le hice. Disfruta de tu libertad, amiga mía. Es tu turno ahora.

PD: Encontré a tu maromo. Un día de estos, si estás donde espero, iré a visitarte y nos pondremos al día. Sé feliz. Te quiero mucho.

La rubia sonrió. Sin duda alguna, era y había sido gracias a ella que Megerah estuviera ahí. Bueno, dentro de la parte que no atañía los deseos de la ex-desafiada. Porque Megerah habló rápido y actuó dejando las dudas de lado por primera vez. Se dejó llevar por las palabras del dragón que aún seguía repasando mentalmente. Suspiró, de forma marcada y contundente, intentando poner en orden y en palabras sus ideas.

Porque sabía lo que venía a continuación.

Con la convicción de que era algo estúpido retrasarlo más, dejó el papel en la repisa de la chimenea, junto a la vela, y, abrazándose a sí misma, regresó al frescor húmedo de la noche. Se topó con la espalda desnuda de Thareon en el lateral de aquel porche y como ya antes le pasó en la mansión, tuvo cierto reparo en acercarse. No obstante, no el suficiente como para no hacerlo. Sus pies, ahora descalzos, avanzaron hacia el dragón, sentándose a su lado con movimientos suaves. Aquel escalón daba directamente al agua, otorgándole la oportunidad a la rubia de dejarse acariciar por el agua hasta los tobillos. Y eso fue lo que hizo, mientras él le hizo esa pregunta que Megerah no tardó en contestar-. No. -simple y llanamente-. Ya no. -lo había tenido, sí. Esa misma noche, incluso, hubo un momento en el que pudo llegar a pensar que el dragón la engulliría de un solo mordisco. Pero no pasó. Thareon no sólo no la atacó. La había protegido. Le había dado la opción de irse con él. Le había dicho que por un tiempo la quiso y, además la había besado con necesidad. Mas Erah seguía con esas dudas que la había acompañado ya desde hacía tanto tiempo-. Pero... sí tengo miedo de que todo lo que hice para salvarte no sea suficiente para contrarrestar todo el mal que te he podido causar. -titubeó en las últimas palabras, consciente de su vulnerabilidad por primera vez. Saboreó su inseguridad en aquel tono suave, cohibido, casi inaudible si no estabas atento. Erah, para su sorpresa, había asimilado perfecta y rápidamente que ese era Thareon. Que precisamente había sido, era y sería Leviathan. Y que, mayormente, por su culpa, Moloch se había ensañado con él más de lo que lo habría hecho de no haber estado la rubia. Todo por unos celos que le llevaron a torturarlo de una forma desgarradora y que, gracias a todo ello, Thareon había llegado a ser aquella criatura a la que llamaban monstruo. Justo esa misma por la que Megerah había arriesgado todo. La rubia tragó saliva, dispuesta a ser sincera con él. Sin embargo, también quería algunas respuestas. Y, de todas ellas, hubo una por encima de las demás-. Thareon, si... -no, así no. Si... ¿qué? ¿Si le habría dado la opción de irse con él, independientemente de lo que ella pudiera contestarle? Había decidido igual de rápido el llevársela... ¿podría estar arrepintiéndose en aquel momento? O, ¿acaso ya había contemplado la idea de sacarla de allí? No, no podía abordarlo así-. ¿Por qué viniste a la fiesta? -no podía haber ido sólo por respuestas, ¿o sí?





couldn't help myself <333333:


avatar
Megerah
Redeemed

Mensajes : 823

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Every ending is a new beginning ~ Thareon

Mensaje por Thareon el Miér Ago 05 2015, 00:05


I'm looking at you through the glass
Don't know how much time has passed
Oh, God it feels like forever, but no one ever tells you
That forever feels like home, sitting all alone inside your head

How do you feel? That is the question
But I forget you don't expect an easy answer
When something like a soul becomes initialized
And folded up like paper dolls and little notes
You can't expect a bit of hope

So while you're outside looking in
Describing what you see
Remember what you're staring at is me...


Thareon consideró una buena señal el que Megerah decidiera romper la distancia y sentarse a su lado. De hecho, aquel gesto logró tranquilizarle mucho más que la respuesta incluso, ya que demostraba realmente que la mujer no mentía. No estaba asustada de él, de lo que era, de lo que había visto. ¿Que cabía esperar si no, de la única persona que había demostrado ser capaz de enfrentarse directamente a Leviathan tres veces, sin sucumbir al miedo? Ni Lyvana, ni Valdyr, ni siquiera Gus con sus artificios mágicos o el propio Moloch con su labia habían logrado superar el reto que suponía enfrentarse a una bestia así, sin más armas que el coraje en una mano, y la estupdiez en otra. Una estupidez que bien se podría tachar de locura. Una estupidez que había logrado dejarles a ambos en aquel momento, aquel lugar, al abrigo de la noche y guarecidos en la oscuridad que poco a poco se llenaba de las luces flotantes que eran las luciérnagas.

La observó deslizar sus pies en el agua oscura, y bajó la cabeza con un gesto entre serio y abstraído. Era bastante evidente que la conversación que se iban a traer entre mano no iba a resultar sencilla. El mero hecho de comenzarla ya parecía ser como caminar abriéndose paso en un espeso lodazal. Pero tarde o temprano tenían que pasarlo, Thareon lo sabía. Por ello, cuando la mujer hizo aquel comentario, no pudo evitar sonreír como lo hubiera hecho antaño, entre divertido y pesaroso, con la nota de la triste ironía impregnada en el gesto, y cómo no, en su voz:



- Moloch buscaba haberme daño deliberadamente, Erah. Si no hubiera sido por ti, se hubiera inventado otro motivo, estoy seguro. No fue sencillo para ninguno de los dos, ni lo fue para ti el tener que decirme esas cosas, ni lo fue para mi el tener que escucharlas. Pero ambos nos hemos cobrado la venganza más que de sobra por ello, ¿no crees? - Moloch le había arrebatado todo al ex-capitán, hasta su identidad, y había forzado a Megerah a una vida indeseada. Pero él ya se había cobrado su venganza al destrozarle la cara y demostrarle que nunca sería suyo, por mucho que lo destruyera y lo convirtiera en algo irreconocible. Y Megerah había logrado librarse de su yugo, por fin, ganándose su libertad personal. Ahora Moloch ya no estaba, y por ende, no era sino agua pasada. Un agua oscura y negra que por fin había sido arrastrada por la corriente.

Nada más. Y nada menos.

De nuevo volvió a instalarse el silencio entre los dos. Thareon bajó la mirada, perdiéndola en la oscuridad del agua. Afianzó el apoyo de los codos sobre las rodillas y entrecruzó los dedos de ambas manos, sin tensión alguna. Hacía bastante tiempo que no se sentía tan relajado, tan... en paz. Y no sabía decir si era cosa de su nueva condición, o del olor inherente a jazmín que Megerah desprendía por defecto. El dragón inspiró despacio, y eSpiró aún más despacio, dejando que los viejos recuerdos acudieran a su mente. Tuvo el extraño y absurdo impulso de querer pasar su brazo sobre sus hombros, y arrastrarla de nuevo contra sí, como había hecho al cogerla antes de alzar el vuelo, o al ayudarla a ponerse de pie tras aterrizar. No obstante, su voz interior le advirtió de que no era el momento, y reprimió la intención.
Además, él seguía estando desnudo. Aunque Megerah conociera bien de sobra su cuerpo, no deseaba incomodar aún más la situación.

Fue entonces cuando ella titubeó. Thareon no alzó la mirada de aquel punto fijo, perdido en la oscuridad, aunque terminó por escuchar perfectamente la pregunta de la rubia. La pregunta más obvia e inmediata, que ella podría hacerse en esos momentos. La misma pregunta que se había hecho él, y cuya solución aún no terminaba de aclararse en su cabeza. Volvió a coger aire lentamente, ordenando las ideas y las palabras complejas en su mente, antes de empezar a hablar:- Tú arriesgaste todo por salvarme. Incluso habiendo sido un monstruo, soy capaz de entender que devolverte el favor es lo menos que podía hacer por ti. - Le explicó. Si bien, no pudo evitar negar con la cabeza y bajar un poco más la mirada. - ... Aunque, sinceramente, ni siquiera yo creo que ese sea el único motivo. - Podría decirse a sí mismo que respuestas era lo que necesitaba de ella, pero sabía que estaría mintiendo a sí mismo.
No, lo que realmente necesitaba era empezar a hacerse las preguntas correctas. Y luego, escuchar las respuestas de Megerah.

Otra vez silencio. De nuevo la quietud. Thareon se sumió en un silencio tranquilo, casi hasta abstraído, sin saber muy bien qué decir, o a qué esperar. Podía intuir que ella tenía muchas más preguntas, no sólo sobre lo ocurrido entre ellos, sino también sobre él en general: aquella casa, quién era Ancaria, sus pesadillas, su pasado... tantas cosas que durante demasiado tiempo se había guardado. Le gustaría poder empezar la historia por algún principio, pero realmente no sabía ni por dónde coger el tema, ni si realmente aquello era algo que ella quisiera saber. Era todo tan, tan complicado...

- Voy a usar esta casa temporalmente como refugio, puedes quedarte en ella tanto como desees. Nadie salvo nosotros, y Moira, sabemos de su existencia, así que estás a salvo. - Rompió finalmente el silencio, aparentemente con un tema que parecía no venir demasiado a cuento, pero que al mismo tiempo entraba perfectamente en la situación. ¡Cuánta práctica había perdido el dragón en tratar situaciones delicadas con tacto! - No estás obligada a permanecer aquí si no quieres. Eres libre, puedes hacer lo que desees. Aunque... - Apretó los labios. ¿Perdía acaso algo por ser sincero? No, realmente no. Por eso alzó por fin la cabeza, dejando que la luz de las estrellas iluminara su mirada azul topacio, clavándose con esa intensidad característica de él en los ojos de Megerah al añadir: - ... no negaré que una parte de mi desearía que te quedaras.







avatar
Thareon
Dragon

Ocupación : Líder de La Última Rebelión
Mensajes : 1361

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Every ending is a new beginning ~ Thareon

Mensaje por Megerah el Sáb Ago 08 2015, 18:20


Erah exhaló por la nariz marcadamente cuando se hubo sentado a su lado, más lejos de Thareon de lo que le habría gustado, en realidad. Se quedó mirando aquellos puntitos luminosos, de trayectoria aleatoria, sobrevolando los juncos que crecían en aquella ribera. Dejó ambos brazos sobre su regazo, aflojando aquel abrazo a sí misma que se había dado al salir. El dragón contestó sus palabras, atrayendo su mirada y tranquilizando esa inquietud al reproche de lo que la rubia pudo llegar a hacer.
Sin embargo, Erah no pudo evitar que un coletazo de esa sensación amarga, la hiciera apartar la mirada del hombre de nuevo, con gesto arrepentido, siendo consciente de que, por mucho que ella se hubiera esforzado, Thareon tenía razón en aquella saña que la Muerte Negra siempre tuvo con él. El motivo para torturarlo era lo de menos. Pese a todo, la comisura de sus labios se alzó en una sonrisa, que no llegó a sus ojos, con la frase final del dragón. Todo había terminado, por fin. Asintió como mera respuesta, sin necesidad de añadir nada más.

Y, de nuevo, silencio. Con tanto de qué hablar, preguntar, averiguar, y la rubia era incapaz de armar una sola frase. Quería ser sincera, enfrentándose a sus miedos y a lo que Thareon significaba para ella. Quería ser egoísta pero, a la vez, no atarlo a nada. Tenía dudas, preguntas y, sin embargo, no sabía cuál era la mejor por la que empezar.
La que primero articularon sus labios fue respondida con una razón que a Erah no la convenció. Lo miró, sin saber muy bien qué expresión llegar a poner. Por suerte, él no la estaba mirando. ¿Una libertad por otra? ¿Ya está? A su mente, acudieron las palabras del dragón cuando la besó en los jardines de la mansión. ¿Qué se había perdido? La rubia no conseguía entender gran cosa de todo lo que había pasado en tan solo un rato. La quiso en pasado, pero su beso fue con necesidad. La sacó de ahí pero... ¿por compromiso? Megerah quería pensar que no había sido así del todo. ¿Acaso Thareon había cambiado tanto? Él mismo tampoco estaba seguro de ser motivo suficiente, pero sólo él podía saber eso, en realidad-. No me debías nada, Thareon. -murmuró entonces, convencida, con solemnidad pese a que su voz se mantenía alzada ligeramente por encima del sonido del agua al correr, río abajo. Su tono seguía siendo dulce, por muchas dudas que levantaran tantos sentimientos encontrados en su interior-. Te salvé porque quise hacerlo, no para que te sintieras en deuda conmigo. -la rubia cometió el error de dar por sentado que el dragón de escamas azules la conocía lo suficiente para saber eso. Mas, ¿qué podía esperar si le había mentido? Si le había hecho creer que toda esa sinceridad aplastante de la rubia había sido mero teatro, cuando ella no podía haber sido más honesta. No podía decir que la conocía, pues podía encontrarse con una contestación que no tenía ganas de escuchar.

Cuando Thareon comentó que podía quedarse, Erah titubeo, volviendo la vista al frente, otra vez, a la oscuridad rota por puntos lumínicos flotantes. No era necesario que la quisiera. Que volviera a corresponderla, ahora sin las limitaciones de la esclavitud. ¿O sí? Megerah no podía, ni quería, mentirse a sí misma y negar que ansiaba que todo fuera como hace años, pero con la libertad de no tener que ocultar nada. Pero sabía que el dragón había sufrido mucho. Demasiado, quizás. Y quizás, era demasiado pedir que la volviera a querer como pudo llegar a hacerlo cuando estaban bajo la sombra de Moloch. Erah podía intuir solamente, lo que Thareon pudiera pensar... O sentir. Pero más allá de su intuición femenina, la rubia no podía decir con seguridad la parte que implicaba al dragón-. Thareon... te di la mano por esa oportunidad que mencionaste. Las dos veces que has aparecido de sorpresa en mi vida, me ha bastado para salirme del camino que otros me habían marcado... -acabó sonriendo, agachando el semblante para reír con suavidad-. No tiene sentido que yo ahora quiera irme cuando he dejado la seguridad de lo conocido por seguirte. -tuvo especial cuidado por no decir que había dejado todo, pues la misma rubia consideraba que, después de haber sido atrapada tras la muerte de Moloch, ya no le quedaba nada. Y, de hecho, por la mansión de Kariel había llegado a rondar como fantasma, evitando compañías y sitios concurridos. La mascarada había sido su excepción. Erah no tenía miedo a lo nuevo, a enfrentarse a todo lo que no tuviera que ver con la esclavitud en el Castillo. Mas sí a hacerlo sola-. Pero, sabiendo lo que siento por ti... también puedo reconocerte que... tal vez, esa parte que mencionas que quiere que me quede, puede no ser suficiente... -musitó, cansada de tanto misterio, de tanta duda. El dragón había hablado en condicional y en pasado. Eso a la larga, no le aseguraba nada a la rubia. Podía quedarse, y averiguar en unos días que, en realidad, la parte de Thareon que gozaba de su compañía era mínima, pues quedaba claro que él había cambiado. Erah apretó los labios y pasó saliva. Si Thareon seguía igual de hermético, estaba dispuesta a enfrentarse a ese miedo que suponía la soledad para ella. No importaría ya dónde, pues el dragón que había marcado los últimos años de su vida, seguramente, no estaría con ella.

Ella ya había tomado su decisión en los jardines. Ahora le tocaba a él.





couldn't help myself <333333:


avatar
Megerah
Redeemed

Mensajes : 823

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Every ending is a new beginning ~ Thareon

Mensaje por Thareon el Dom Ago 09 2015, 00:12

- Te pierde la modestia, Megerah. - Como siempre. En eso, la rubia seguía siendo la misma, lo cual en parte le alegraba. No obstante, y en honor a la verdad, Thareon tuvo que negar con la cabeza y llevarle la contraria. - Ambos sabemos que no estaríamos aquí de no ser por ti. Que seguiría siendo una bestia enloquecida, de no ser por ti. - Aquella verdad inalienable era la que le había impulsado a arriesgarse a ir a la mascarada de Kariel. El hecho de necesitar hablar con ella, preguntarle, entender. Ni siquiera Moloch ni la venganza habían sido motivos principales esa vez. Había tenido muchos motivos, cierto, pero la propia Megerah bien se podía considerar el principal. - Por supuesto que estoy en deuda contigo. No te imaginas hasta qué punto. - Le aseguró, para acto seguido añadir: - Pero no es el sentimiento de deuda lo que me ha guiado hasta ti esta vez. - No quería que pensara que había ido a buscarla sólo porque le "debiera una". Porque no había sido así. - Fui allí,  a hablar contigo. Necesitaba hablar, preguntarte... darle sentido al hecho de que lo hubieras arriesgado todo por mi, si técnicamente me habías sacado de tu vida.

Thareon hizo una pausa, para pensar y ordenar sus ideas. Desvió la mirada momentáneamente, dejando ver que para él no estaba siendo sencillo ordenar y poder transmitir las cosas que sentía en aquel momento. Se pasó la mano por la cabeza, por el pelo húmedo y oscuro, desviando la mirada a los reflejos de las luciérnagas sobre el agua. Finalmente volvió a levantar sus ojos azul topacio, estrellándolos contra los ojos de Erah. Sabía que había llegado el momento de decirle algo que tenía que haberle explicado hacía más de un año.


- Erah, cuando me dejaste aquella vez... yo te creí. Creí, me autoconvencí totalmente de que no me amabas. Porque... ¿cómo ibas a amarme realmente? - Se rió, de sí mismo, de la idea que él tenía por entonces, recordando con cierto arrepentimiento cómo se había culpado a sí mismo, cómo pensó que, efectivamente, no tenía nada que ofrecerle a Megerah. Que realmente no era para ella, degradado a esclavo, sin vida ni opciones. Demasiado acosado por la culpa de sus recuerdos y del pasado. Por demasiadas cosas de las que nunca hablaron. - Nunca fui directo contigo, nunca te dije lo que realmente me pasaba por la cabeza. Y la verdad era que... - negó con la cabeza, y su sonrisa adoptó un deje entristecido, de amarga ironía. - ... estaba triste por ti. Porque no podía corresponderte de la misma forma, la sombra de Ancaria me perseguía continuamente. Me sentía culpable por quererte, porque creía que traicionaba su memoria, y los sentimientos que aún tenía por ella. - Siendo honesto, no sabía cómo iba a tomarse aquella revelación. Si se enfadaba o le culpaba, lo entendería. Pero era la verdad. Y Megerah se merecía saberla. - Para cuando quise darme cuenta de que te amaba, tú ya te habías ido. Y me di cuenta de había sido el que te había perdido, resignándome a no luchar por ti, por el hecho de ser un esclavo.

Volvió a hacer una pausa. Ya había respondido al por qué en el pasado. Ahora necesitaba ordenar su presente. Ser sincero, consigo mismo, con ella, en aquel momento, en aquel lugar, sobre el viejo porche de la cabaña, rodeados por las luciérnagas iluminando la oscuridad. Desvió por un momento la mirada de nuevo hacia la inemensidad de la nada que era la oscuridad a su alrededor. Percibió el olor húmedo del río, de las damas de la noche en algún lugar dejando pasear su aroma a su alrededor.

- Pero... - susurró, y bajó la mirada a sus manos, observándoselas. Viendo algo que claramente no era lo que la simple vista no podía ver. Viendo lo mismo que la propia Megerah había visto ya, aquello a lo que, con todo, no había tenido miedo de enfrentarse. - ... ahora todo es diferente. Yo soy diferente. - Sus manos se cerraron en dos puños. - Queda algo del dragón que conociste antaño, puede ser. Pero ya no soy el mismo, ahora hay una oscuridad en mi interior que aún estoy esforzándome por entender. - Otra cosa que le hacía sentir inseguro. Megerah decía que seguía queriéndole, pero la realidad era que se había enamorado de la persona que se había obligado a ser durante casi un siglo. De una máscara buena y hundida, que nada tenía que ver con lo que era en ese momento, después de todo lo que había pasado. ¿Quién no le decía que quizá había cambiado demasiado para mantener viva la llama del apego en ella? - No te puedo prometer que todo será como antes, porque nuestra situación es diametralmente opuesta. No va a volver a haber un "como antes". Ya no. Ese tiempo ya pasó.

No sólo él había cambiado. Megerah también. Todo había cambiado, todo. Y por ende esperar volver a lo mismo era ingenuo y poco realista. Si realmente querían estar juntos o confiar en alguna oportunidad, la única solución, era empezar otra vez. Desde una nueva perspectiva. Desde una nueva vida que ahora podía abrirse para los dos. Un nuevo comienzo. Una nueva oportunidad. Thareon mantuvo la mirada de Megerah, y rompió finalmente la distancia entre los dos. Su mano áspera acarició aquel rostro, y las yemas se hundieron en sus rubios cabellos, tan suaves y brillantes como los recordaba. Buscando esa mirada aguamarina otra vez, con toda su intensidad.
- Lo que sí te puedo prometer que ya no hay sombras, Erah. Ni dudas, ni recuerdos que interfieran. No hay nadie que nos castigue por hacer lo que deseamos, ni deberes que cumplir antes que sueños. - Su pulgar acarició su mejilla, observándola, hablándole con sinceridad. Sin saber si sería suficiente, o insuficiente. Sin importarle en realidad. Sencillamente diciendo lo que sentía. Sencillamente siendo egoísta. Sencillamente siendo... él mismo. - Quiero... deseo amarte, Erah. De nuevo. - Su voz bajó de intensidad, acariciante, susurrante, grave. Esa voz que la había arrullado, consolado y murmurado en la oscuridad, tantas otras veces en el pasado... - Quiero conocerte, que me conozcas. Sin secretos, sin dudas, sin más sombras del pasado... Simplemente tú y yo.






avatar
Thareon
Dragon

Ocupación : Líder de La Última Rebelión
Mensajes : 1361

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Every ending is a new beginning ~ Thareon

Mensaje por Megerah el Lun Ago 10 2015, 13:19

Erah suspiró, con una sonrisa a medio camino por su afirmación. Una afirmación que ella no consideraba del todo cierta-. No me va a servir de nada replicarte, ¿verdad? -lo miró, ladeando la comisura de sus labios-. Que te diga que yo sólo cumplí con esa promesa que te hice o que no soy la única culpable de que tú ahora puedas estar hablando conmigo... -frunció el ceño, pensando por un instante en que, tal vez, Thareon no contara con tanta gente tan dispuesta como ella en un principio pensó, para ayudarle. Lo que sí tenía más que claro es que no tenía la exclusividad de la recuperación del dragón-. Tengo la certera impresión de que ninguno de los dos va a cambiar de opinión con respecto a eso. -encogió los hombros ligeramente, estirando los brazos hasta que estos colaron sus manos entre sus piernas. La rubia dejó ver un gesto momentáneo de molestia por un tirón en su brazo izquierdo, lo que le hizo relajar los brazos de nuevo, enseguida.

La humana agachó la cabeza paulatinamente mientras lo escuchaba-. Que… te sacara de mi vida no implicó que dejara de preocuparme. –levantó la mirada hacia él-. Aunque sí hubo un momento en el que llegué a engañarme a mí misma, imaginándote lejos… -insulsa excusa para esos últimos meses en los que Thareon dio paso a Leviathan sin que ella tuviera ni la más remota idea. Megerah sólo alcanzaba a ver a Moloch extasiado con su nueva mascota. Una por la que la rubia no tuvo ni el más mínimo interés hasta que el propio dragón negro despertó su curiosidad de tantas veces que lo mencionaba. Hasta que sus rugidos empezaron a inundar los pasillos en la penumbra de cada noche. La rubia, desafiada por entonces, se había mantenido ajena e impasible a todas las torturas que estaba haciendo Moloch, aprovechando de alguna forma su libertad, aunque siguiera respondiendo a los deseos de su antiguo dueño.

Pero la noche que la curiosidad le pudo y entró en el cuarto donde se encontraba Leviathan, lo cambió todo.

Erah lo sacó de su vida dos veces en realidad. Una por obligación, para salvarlo, o creer que eso es lo que hacía. Y otra totalmente voluntaria, para salvarlo también. Por él. Por lo que sentía. No esperaba que él fuera a volver por ella. Y si llegó a albergar la esperanza, Corah la eliminó de un plumazo al hacer creer a Megerah que el dragón azul había muerto.

Pasó saliva según el dragón confesaba algo que Erah había ignorado todos esos años. Cómo la había querido sin darse cuenta. Cómo creyó sus duras -y falsas- palabras cuando la rubia tomó la decisión que en aquel momento creyó correcta. Cómo se rindió con ella antes siquiera de intentar ser honesto consigo mismo. Mas, ella siempre tuvo claro una cosa-. Nunca te pedí nada. Ni que me contaras tu pasado. Ni que me correspondieras, Thareon. Porque... por cómo soy o era, y por el dueño que ambos teníamos, pensaba que era pedirte demasiado. -con un pequeño titubeo en su voz apartó la mirada de él, como si de repente el oscuro paisaje que se extendía ante sus ojos fuera mucho más interesante. Paseó la mirada por aquellos sitios del bosque levemente iluminados, al tiempo que seguía escuchando sus palabras. Pero sus orbes cristalinos acabaron en la figura de Thareon, atraídos como los insectos a la luz. Se mordió ligeramente los labios, e inspiró profundamente. Aquella revelación del dragón pudo llegar a dolerle ahora que sabía la verdad acerca de su situación pero, ¿qué solucionaba el saber que pudo haberla querido y no lo hizo? Si había algo que Megerah tenía claro era que no había nada que ambos pudieran hacer ya por cambiar aquello. O siquiera si querían hacerlo. La rubia aprendió a quererlo de forma incondicional. Así como entender que las razones por las que él no lo hacía eran totalmente válidas para ella.

Megerah, aún sosteniéndole la mirada a aquellos intensos ojos azul topacio, volvió a dejar que su entrecejo se arrugara en un fruncimiento cuando Thareon no quiso comprometerse a darle lo que tuvieron hacía años. Pero, ¿qué habían tenido? Tan solo encuentros furtivos. Atractivos momentos hechos castigos. Prohibiciones. Celos. Algo a escondidas. ¿Era eso realmente lo que Erah quería?

Obviamente no.

El dragón alzó la mano y la rubia pudo sentir el calor de su palma en su propia mejilla cuando iba a replicar de buen modo, para hacerle saber que sólo se quedaba con el placer y la tranquilidad que su compañía le dio en esos momentos. Con lo bien que pudo hacerla sentir. Que le restaba de todo ello lo que aún sentía por él. Sentimiento por el que fue capaz de mover el mundo para salvarlo y que la dejó en shock al verlo regresar del reino de los muertos para llevarla consigo. Que volvía a no pedirle más. Que lo aceptaba como era, con esos cambios que él mencionaba. ¿Cómo no iba a hacerlo cuando se había enfrentado ya a esa oscuridad que Moloch despertó, cuando había dejado que fuese precisamente esa faceta de Thareon la que desgarrara su brazo, intentara mermar su entereza y valor o le interrumpiera con réplicas a lo largo de las tres ocasiones en las que se habían visto? Erah no pudo más que cerrar los ojos un segundo, ladeando la cabeza para sentir mejor aquella caricia. Pero sólo fue un momento.

Quiero... deseo amarte, Erah. De nuevo.

Sus ojos volvieron a abrirse, con un brillo de emoción, al oír ese deseo expresado en palabras del hombre que se sentaba a su lado. Como si hubiera estado esperando esas palabras concretas todo este tiempo. Se dejó arrullar por esa voz grave, por esa nimia caricia, volviendo a todos esos ratos que tuvo con el dragón cuando aún podía estar con él, bajo condiciones, y a ninguno a la vez, siendo totalmente distinto.

Simplemente tú y yo.

La rubia alzó su mano, como respuesta al estremecimiento que sintió, correspondiendo el gesto del dragón. Le devolvió la caricia y hasta sonrió levemente, mientras nadaba en ese mar angosto que había en aquellos zarcos que, ahora más que nunca, vio sinceros. Aquello llegó a dejarle sin habla, lo cual no fue impedimento para que ella volviera a hacer alarde de esa llana sinceridad aquella noche. Inclinó su cabeza hacia él lentamente, cerró sus ojos y, con suavidad, buscó sus labios, olvidándose de esa opción en irónica compañía con la soledad que había llegado a contemplar. Porque no quería, en realidad. Porque sus deseos eran contrarios a sus palabras, pero necesitaba que Thareon la sacara de dudas.

Tan solo para reafirmar aquella decisión de que quería estar con él.





couldn't help myself <333333:


avatar
Megerah
Redeemed

Mensajes : 823

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Every ending is a new beginning ~ Thareon

Mensaje por Thareon el Miér Ago 12 2015, 22:17

Thareon respondió negando con la cabeza y con una sonrisa. Obviamente no menospreciaba el papel de Aengus, Lyvana o Valdyr en todo aquello. Todos ellos habían invertido un gran esfuerzo y corrido un gran riesgo por sacarle de allí y tratar que volviera a ser el de antes, sobre todo Lyv y Gus. Pero él bien sabía que, de no ser porque Megerah había tomado la iniciativa, él seguiría estando enclaustrado en esa jaula, loco de dolor y sufrimiento. Mas la rubia llevaba razón: ninguno de los dos iba a ceder en ese término, así que seguir discutiéndolo era inútil.
No se le escapó al dragón el leve deje de molestia de la mujer al mover el brazo que él mismo le había herido. Empero, nada dijo. Ambos hablaron, tal vez ella menos, pues sus escuetas frases bien se dedicaron, simplemente, a dar motivos que a Thareon, realmente, ya no le hacían falta. Podía imaginarse perfectamente, ahora, a posteriori y desde su nueva perspectiva, por qué ella había tomado las decisiones que había tomado en el pasado. Del mismo modo que él lo había hecho. Como bien había dicho el dragón, ambos habían estado demasiados condicionados por demasiados factores, demasiadas cosas que habían impedido que un sentimiento expresado a hurtadillas y a espaldas de todos, hubiera podido crecer mejor, o tal vez simplemente de otra manera. Pero esas condiciones, esos "peros", esos "ojalá", ya no existían. Ya no había nada que les separase, salvo el abismo del tiempo y la distancia que ambos habían puesto por medio, y que durante algunos instantes, casi se convirtió en insalvable.

Al menos, hasta que Thareon le confesó a Megerah lo que realmente deseaba. Al menos, hasta que ella le respondió sin necesidad de palabras. Simplemente inclinándose hacia delante, cerrando los ojos. Invitándole a él a imitarla, ladeando parcialmente la cabeza para que sus labios se encontraran sin impedimentos ni obstáculos. Su otra mano buscó también el rostro de la mujer, deslizando suavemente esos ásperos dedos sobre la clara piel de su mejilla. Sosteniéndola así, suavemente, mientras bebía suave y a la vez intensamente de aquel beso. Creando un momento tan delicado como poderoso, dejando que una sensación cálida le invadiera, eliminando toda la tensión, provocando que echara el aire por la nariz, dejándolo estrellarse contra la mejilla de ella. Tranquilo. Despreocupado, por primera vez en demasiado tiempo. Inevitablemente, ellas le vinieron a la cabeza: Ancaria, Irae... pero no le embriagó ningún sentimiento culpable, ni siquiera de añoranza. Al revés: supo, de algún modo, que fuera cual fuera el cielo en el que ambas estuvieran, se alegraban por él, por ese momento, por Megerah. Porque después de todo, hasta un monstruo podía permitirse el lujo de soñar con amar. Otra vez.
Thareon entreabrió los ojos, dejando brillar sus iris azul topacio en la oscuridad, y dejó de besar sus labios. Pero no para separarse. Sino para recorrer sus facciones en tiernos y dedicados besos. Sorprendiéndose a sí mismo por dejarse llevar con tanta naturalidad en un gesto sumamente delicado. Pisando el único terreno en el que el instinto de su nueva naturaleza no podía traicionar su control, ni provocar una mala situación. El único momento, en el que había algo que le importaba más que eso.
Demasiado había perdido ya. Dos veces el mundo se había cobrado la injusticia de arrebatarle a su familia, a pesar de haber jurado que jamás lo consentiría. No obstante, aquella muda promesa se sintió distinta. Real, casi tangible. No iba a permitir que le ocurriera nada malo a Erah, tanto si ella decidía compartir su vida con él como si no. Antes pondría el mundo patas arriba. Opción que cada vez se le antojaba menos disparatada a cada día que pasaba.

Tras terminar su recorrido con un suave beso en la frente, Thareon se apartó finalmente, y le tomó la mano a la joven para, con una sonrisa, presionar sus labios contra sus nudillos, sellando así en secreto aquel interno juramento. - Ahora... puedes pedirme lo que quieras. - alegó cuando volvió a mirarla a los ojos, respondiendo así a su último comentario.







avatar
Thareon
Dragon

Ocupación : Líder de La Última Rebelión
Mensajes : 1361

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Every ending is a new beginning ~ Thareon

Mensaje por Megerah el Vie Ago 14 2015, 20:03

Erah sabía que, tal vez, todas esas explicaciones de lo que sintió, pudo llegar a sentir o hacer, estaban de más ya. No obstante, no pudo evitar contárselo al dragón. ¿Quizás para que la entendiera mejor? ¿Para que realmente viera que sí, aún sin ser correspondida, la rubia se desvivió por aquel hombre? ¿Era necesario? No. Fue por eso por lo que Megerah decidió callar. Dejó de ahondar en tanto sentimiento y penuria pasada... Y consiguió centrarse en lo que realmente sentía en aquel remanso de paz que era la cabaña.

Y, por primera vez, una tranquilidad genuina la envolvió.

El agua acariciaba sus pies, masajeándolos suavemente. Su oído se llenó por el arrullo de su caudal y de soslayo podía apreciar la aleatoria trayectoria de las luciérnagas, invadiendo el ambiente. No había nada de lo que preocuparse justo en aquel momento. Más cuando Thareon correspondió ese beso que ella quiso darle, como simple y sincera respuesta a esa pregunta tácita de quedarse. A la rubia volvía a bastarle, aunque ya no podía decir con seguridad si, como ya hizo una vez, se quedaría al lado del dragón si este no llegaba a sentir nada por ella. Pues Erah había cambiado. Aquel desafío de Moloch la había hecho darse cuenta de que... Sólo tenía unos pocos años más para disfrutar. Él seguiría teniendo mil de sus vidas, en comparación. Y, egoístamente, no querría volver a vivir la sensación frustrante de querer a alguien a quien viera tan a menudo, sin que él se percatase de sus sentimientos. Tuvo en cuenta que, el dragón azul fue cobarde para admitir que la había querido en esos años. Su situación por aquel entonces le hizo actuar así. No obstante, no era lo más cobarde con lo que la rubia se había podido llegar a cruzar. Thareon, contra todo pronóstico, volvió por ella, para que ambos tuvieran la posibilidad de ser sinceros con el otro de una vez por todas. ¿Acaso eso no merecía una oportunidad?

Ambos habían cambiado. ¿Para bien? ¿Para mal? ¿Para complementarse de forma parecida a como lo llegaron a hacer antaño? ¿Para distanciarse más? ¿Quién podía saberlo? Sólo el tiempo podía tener la certeza de ello.

La rubia sonrió, dulce, volviendo a cerrar los ojos ante ese gesto del dragón que consiguió sacarla de esa ensoñación en la que se había visto sumida. Por un momento, rememoró con cada beso que él le daba, las veces que pudo hacerlo... en los establos, en las termas, en el más pequeño y oscuro rincón del castillo. Rara fue la ocasión en la que Thareon no había tenido ese tipo de detalles con ella. Erah suspiró al agachar ligeramente la cabeza para sentir esos labios del dragón azul sobre su frente. Una sensación húmeda seguida de un frescor característico cuando, finalmente, se apartó.

Fue entonces cuando Megerah volvió a abrir sus cristalinas pupilas, delineando con su mirada las facciones de aquel hombre que significaba tanto para ella. Lo vio asir la delicada mano de la rubia entre sus robustos dedos, llevársela a la boca y besar lentamente sus nudillos antes de encontrarse con aquellos pozos azules, más en la penumbra de la noche, en los que se perderían una y otra vez. Su condena particular desde que aquel hombre entró en su vida, puso su mundo patas arriba rompiendo sus esquemas y la hizo cometer más de una locura involuntariamente. Marcó más su sonrisa antes de negar de forma suave, nimia-. No hay nada que yo pueda pedirte que no me estés ofreciendo ya, Thareon. -murmuró sin atisbo de duda, solemne. No necesitaba respuesta tampoco. No la quería, en realidad. Pues, después de todo, seguía queriéndolo lo suficiente como para no pedirle nada. Otra vez. ¿No era acaso la mejor definición de un sentimiento tan sincero como el que Megerah sentía? Un amor tan sincero como el que el propio dragón quería sentir. Un amor correspondido al que entregarse y por el que poder volver a darlo todo. Nada nuevo para ella, realmente.

A la rubia se le antojó aquel momento como un sueño cumplido después de tanto sufrimiento.





couldn't help myself <333333:


avatar
Megerah
Redeemed

Mensajes : 823

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Every ending is a new beginning ~ Thareon

Mensaje por Thareon el Jue Ago 27 2015, 13:13

La mirada de Thareon cambió sensiblemente, volviéndose más intensa, más profunda, de repente llena de… ¿entendimiento? Algo hubo, pequeño, diminuto, mas lo suficientemente significativo en las palabras de Megerah, como para provocar otro pequeño “click” en la mente del dragón. No se trataba de que ella tuviera que pedirle nada, ni gestos, ni cariño, ni tiempo, ni explicaciones. Sino de que fuera él quien se lo ofreciera sin reparo. Su tiempo. Su historia. Su vida. Su corazón. Si así él lo deseaba. Si así ella los tomaba. Ya no podía decir que Megerah podría llegar a temerle, a cogerle miedo, por su pasado o por las cosas que había hecho siglos atrás. Si había sido capaz de enfrentarse a Leviathan, si era capaz de aceptarle, de besarle, de dedicarle tales palabras después de todo… ¿no era, acaso, suficiente prueba de que podía confiar en ella, y en lo que sentía por él? ¿No era, acaso, el momento para demostrar que él también sentía algo, y que confiaba en ella?
¿Podía haber, acaso, un momento mejor que ese?

Sin decir nada, sin necesidad de contestar con palabras, Thareon tiró suavemente de la mano de Megerah para atraerla aún más hacia sí, y abrazarla, estrechándola entre sus brazos. Hundiendo su nariz en aquel pelo rubio, sin hundirse él en el recuerdo. Pues no lo necesitaba. Supo, en ese instante, en ese momento, que sólo la necesitaba a ella. Que sólo deseaba el momento, tal cual, puro y cristalino, en medio de la oscura calma que les envolvía.
Respiró, dejándose encantar por ese leve aroma a jazmín que siempre parecía envolverla como un halo. Escuchó, sin romper el momento con palabras, el latido del corazón de la mujer, que volvía a latir libre en su pecho, después de haberle pertenecido a otro monstruo. Y tomó una decisión. Tal vez una parte de él mismo fuera monstruosa y temible, y tal vez ahora estuviera en comunión con ella. Pero no sería un monstruo para ella. No en el sentido de no tener garras y dientes, eso sería inevitablemente así de entonces en adelante. No… lo que no se permitiría nunca, era volver a hacerle daño a Megerah. No se permitiría el lujo de hacerla infeliz. Ambos habían sufrido ya bastante. Y la humana no disponía de tanto tiempo de vida como él para cerrar sus heridas y disfrutar de su vida. Fueran, treinta, cincuenta o cien años más… Thareon deseó en ese momento, con todas su fuerzas, que ella los viviera con felicidad.

Y sólo había una manera de que un ser humano pudiera vivir feliz en aquel mundo. Pero esa decisión, la tomaría otro día.

Así pues, una silenciosa y honesta sonrisa  se dibujo en el rostro del dragón. Y acomodó a la joven sobre su desnudo regazo, sin llegar a pensar de forma violenta siquiera. Pues esa noche no iba a dejar que el instinto tomara las riendas. Cruzó una vez más sus ojos azul topacio con los de ella, entrelazó los dedos de su áspera mano con los finos y pálidos de la mujer, y manteniendo la sonrisa, con su voz grave y profunda habló casi hasta el amanecer: - Empecemos… desde el principio.


There was once born a dragon
Whose noble name was Thareon

Whose eyes were blue such as the moon’s
The proud father’s son of ancient fire’s loom.

He’s said to have met the sun and stars
The savage soul of earth and waves
He crossed the sands from east to west
This, pirates sang about the ironscale.

Night’s blue was the color of his armor
Cold and grey was his primitive heart
He once crossed the lands of Arabia
And there no man he spared of life.

In these old times, children and men expired
And there poor Thareon’s heart was filled with doubt
It is said that the souls of dead returned to haunt him
And mad he went, that’s his father’s torment.

There was once born a dragon
Whose noble name was Thareon
Whose soul felt blue about human's doom
The proud father’s son who broke his oath.

He’s said to have loved a savage woman
Human born against the dragon's threat
This, is what is sang about her dradful fate.

His fire reduced her town to dust
Bounded for his cruel father's will
He could not killed that one survivor
He could not guess what was yet to be.

In these new times, two cold hearts did loved
And here poor lovers wanted to run away from all
It is said that the merciless father returned to haunt them
And dead she fell, as did his childs, such a father’s torment.

There was once born a dragon
Whose noble name was Thareon
Whose heart in pieces was spread and broken
The proud father’s son bowed and forgotten.






avatar
Thareon
Dragon

Ocupación : Líder de La Última Rebelión
Mensajes : 1361

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Every ending is a new beginning ~ Thareon

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.