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Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Moira el Dom Ago 09 2015, 21:26

Veinte años. Largo tiempo había pasado desde la última vez que se vieran. Durante sólo dos días, en los cuales habían conectado de manera asombrosa. Necesitando más el uno del otro. Y, una vez se habían reencontrado en el bosque, porque ella no había estado atenta en la reunión de la resistencia, parecieron querer retomarlo. De forma inconsciente, quizá.

No, mentía. Él, durante un año, había estado ansiando su retorno. Ella, durante el resto de su esclavitud, le había escrito una carta anual. Perdidos, pero no olvidados. Separados, pero no ignorados. Había relegado a aquel niño sólo por el adulto que él era ahora. Cuando sus labios le robaron el aliento. Cuando sus ojos la hicieron sentirse protegida. Cuando sus manos la sostuvieron.  Cuando su sonrisa la hizo sonreírle y desear ver más veces aquella curvatura. Cuando no importó si era líder, si estaba vestido o con sólo una prenda, si era de noche o de día. Porque se había vuelto adicta a él.

Sólo para descubrir, aquella misma noche, que Trystan era Richard. Que aunque otro nombre tuviese, era la misma persona que una vez se había adueñado de su mente y había vuelto a encontrarla para hacerla suya. Ahora que podían conocerse mejor. Ambos libres, sin restricciones, aprovechando cada segundo mientras estuviesen vivos. Porque si de algo estaba segura en aquel momento era que podría encontrarlo cada vez que lo perdiese y él continuase con vida. Aunque tuviese que zambullirse en el temido océano para rodearlo con sus brazos y subirlo a la superficie.

Y no le pedía nada a cambio, salvo que estuviese ahí.  No le rogaba porque ella siempre fuese su única adicción. Tal y como él lo estaba siendo para ella. No le suplicaba que fuese a buscarla, no importa dónde estuviese. Sólo que se mantuviese vivo. No importaba dónde. Ni su cargo. Ni con quién. Porque, siendo egoísta, su mundo sólo era de día mientras él permaneciese en él. Porque sabía que, si alguna vez esa luz se extinguía, su realidad se volvería tan fría y oscura que no podría soportarlo.

Spoiler:

Y, como si el otro resistente supiese de su necesidad de él, deslizó sus dedos por su piel. Dibujando un mapa que sólo él conseguiría descifrar. Le hubiera gustado ascender aquella mano por el muslo masculino… pero su mente decidió rendirse ante las experimentadas atenciones que recibía. Estaba a merced del pelirrojo, sin poder armar una frase completa ni devolvérsela. Cautivada por sus caricias, sus suspiros, su aliento acariciando su oído.

Su murmullo posesivo la hizo suspirar y estremecerse. Su sangre hirvió, excitada y entregada a aquel hombre que la marcaba con sus dientes y se hundía con sus palabras en su ser. Tiró los omóplatos hacia atrás ante aquella sensual tortura. Con su cuerpo tensándose y rogando por más al mismo tiempo. Se mordió el labio, intentando contener los jadeos y la respiración marcada, a duras penas. Su piel se estremeció ante el paso de aquellos dientes y labios que recorrían su espalda.

Dejó caer los párpados mientras una de sus manos se aferraba a la manta. La otra se deslizó desde el muslo masculino hasta una de las duras nalgas que él poseía, cerca de la cadera. Debido al movimiento que él hizo para introducir su pierna entre las femeninas. Se le escapó un gemido delicado y de sorpresa. Por estar sintiendo el control que él ejercía, abriendo sus piernas, presionando sus caderas contra ella y el camino descendente de sus dedos.

De sus labios brotó el nombre de él, con la voz colmada por el placer que estaba recibiendo. Como si él se hubiese adueñado de cada uno de sus pensamientos y sólo pudiese nombrarlo. Amo de sus labios que tan asiduamente probaba. Gimió un poco más alto ante aquella mordida un poco más fuerte, meciéndose contra sus dedos y su pierna. Dibujando las caderas masculinas con sus propias nalgas.

Sintió el aire más pesado, su mente embotada de placer. Con sus ojos cerrados, entreabrió sus labios. Sus mejillas se encendieron. Se estremeció, derritiéndose ante las oleadas de placer que le propiciaban los besos, las caricias y la proximidad del aquel hombre que le estaba robando el aire. El añadido fue la gota que colmó el vaso. El clímax la envolvió, cerrando sus piernas atrapando la mano y pierna masculinas. Aquella novedosa y desconocida, hasta el momento, sensación que para nada le fue desagradable. Sus labios emitieron sonidos de placer, amortiguados al morder la almohada.

Suspiró, con su respiración entrecortada. Apoyó su espalda contra el varonil torso, sintiendo parte de su piel liberada y marcada contra el pectoral del resistente. Giró un poco su cabeza, intentando encontrar sus labios para capturarlos, al tiempo que ascendía la mano que había dejado en las prietas nalgas para tomar los cabellos rojizos y tirar de ellos. Porque de una cosa estaba segura: necesitaba más de él.





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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Trystan el Miér Ago 12 2015, 16:05

No supe decir si, aquella revelación de identidades, llegó a influir, en realidad, en esas ganas que tenía de ella. Pese al poco tiempo que habíamos compartido... ¿de verdad importaba? Era la primera mujer por la que me había encaprichado realmente. Con las demás me había tomado mi tiempo, pero con Moira había sido abismalmente distinto.

Por primera vez en meses, había algo que me llamaba la atención. Alguien que conseguía sacarme de esa apatía en la que entré al creer que lo había perdido todo. Y de hecho, así había sido. Mis hijos, muertos. Mi pareja, abandonándome. Mis amigos, dejándome ese margen tácito para que yo me desahogara. Y yo evitando hacerlo. Silencios incómodos que no conseguían llenarme, pero tampoco podía quejarme porque cada uno tenía su vida, sus problemas. Yo, por el contrario, podía ocuparme de cualquier vida... siempre y cuando no fuese la miseria de la mía.

Porque, por el momento, cualquier cosa me resultaba más interesante y hasta estimulante que todo lo que me faltaba a mí por superar.

Spoiler:

Como el tener a Moira a mi completa disposición, haciéndola sentir y ansiar más.

Mis dedos aceleraron sus caricias hasta que su cuerpo entero se convulsionó suavemente. Ella cerró las piernas, atrapando la mía y mi mano, que aún gozaba en aquella zona suya tan íntima y sensible. Esos jadeos y gemidos, a medio esconder por la almohada, me exaltaron más de lo previsto. No obstante, aquella noche no me importaba mi completa avidez si con ello la hacía disfrutar más. Despacio, retiré mi pierna, aunque aún dejase alguna caricia, muchísimo más suave sobre su sexo, con las yemas. Su cuerpo, aún más sensible por aquella explosión de placer, temblaba a merced de mis dedos. Y la sensación de control me satisfizo enormemente.

Mientras dejase que se tranquilizara, poco a poco, posé mis labios repetidas veces sobre su hombro, ya descubierto al haber aflojado parcialmente el cierre del vestido, hasta que sentí sus dedos hundiéndose en los rizos de mi nuca. Me di cuenta entonces que había girado la cabeza, que me buscaba, que ansiaba uno de mis besos. Y se lo concedí. Alcé la cabeza lo justo para dejar que devorase mis labios a gusto, como si quisiera premiarla por haber aguantado sin cambiar de postura, ni réplica. Claro que, tampoco era que yo me hubiera quedado quieto para permitírselo. Conforme bebía de su boca, fui retirando la mano de su entrepierna, lentamente. Aún pude notar algún estremecimiento sin llegar a apartarme de ella.

Suspiré sobre sus labios, mientras mi mano viajaba hasta lo que quedaba del cierre de la prenda. Ahora con ambas manos, me fue infinitamente más fácil deshacer los nudos, aunque ese ávido beso me distrajese un tanto.

Como si hubiera alcanzado a notarlo, Moira giró su torso hacia mí, para profundizar en ese baile que nuestros labios habían empezado, ganando esa libertad que yo le había quitado por un momento. Exhalé marcadamente por la nariz cuando sentí sus dedos abordar mi piel. Pero si había algo que no alcanzaba a concebir era el separar nuestras bocas. Aún no.

Conforme ella se fue moviendo, yo también hice lo propio, levantando mi torso para enfrentarlo con el suyo, llegando a rozar sus pechos todavía cubiertos por el vestido, con mis pectorales. Me estremecí entonces, sintiéndome seductoramente vulnerable a todo lo que ella quisiera hacerme. Pero no iba a dejarla tomar el control así como así. Acabé rompiendo el beso, para delinear su barbilla, su mandíbula con mis labios, dejando algún tirón suave con mis dientes. Bajé por su cuello, rozando ligeramente el hueso de su clavícula, antes de abordar a lentos besos su esternón. Hasta que el límite de la ropa volvió a quitarme la diversión. Fue entonces cuando me aparte definitivamente.

- ... Ven. -le pedí en un murmullo cuando quedé totalmente sentado sobre el camastro, a la altura de sus piernas, tendiéndole mis manos. Si me seguía, y se sentaba conmigo, me sería mucho más fácil desnudarla y tener total accesibilidad a esa tersa piel que me moría por tocar, besar y morder.




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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Moira el Vie Ago 14 2015, 17:26

Aquel hombre la había deslumbrado dos veces. Una en el pasado, cuando se habían conocido por primera vez. La otra, en la cascada, un reencuentro del que ninguno había sido consciente. ¿O, quizá, sólo había sido una vez durante el resto de su vida y el verse de adultos era sólo una confirmación? Porque a veces se había preguntado si aquel niño pensaría en ella alguna vez, si la recordaría. Incluso, de adolescentes, llegó cuestionarse si, de encontrarse de nuevo, conectarían del mismo modo.

Y, años después, todas sus preguntas habían sido resueltas gracias a entrar a aquella habitación donde él había guardado aquel muñeco. No obstante, no tenía muy claro en si saber que era aquel niño repercutía en la adicción que había desarrollado por él desde que lo había visto avanzar hacia el ciervo. O cuando ella le había marcado que la pieza era suya y estuvo a punto de dispararle. O cuando le había susurrado para que se calmase. O cuando había sentido su cuerpo contra el propio mientras ella temblaba por la sensación de frío y el miedo a estar en el agua. O cuando sus labios se adueñaron de su boca. ¿En qué momento se había vuelto adepta a él? No lo sabía con exactitud. Sólo estaba segura de no poder saciarse nunca de él.

Spoiler:
Como en aquel momento, con su cuerpo temblando y estremeciéndose. Sin poder resistirse, sólo sentirlo a él ser el dueño de cada parte de su ser. Jadeó con las caricias que aún regalaba a su intimidad. Él podía hacer lo que quisiera con ella en aquel momento. Suspiró al sentir los besos sobre su hombro, tierno, dejándole un respiro que ella no quería. Porque deseaba más de él.

Logró atrapar sus labios y beber de ellos. Empezando suave, recorriéndolos, degustándolos. Se tomó su tiempo, notando que las manos de él no quedaba ociosas y abrían su vestido. Y, cuando terminó de hacerlo, fue cuando ella aprovechó para girarse e imprimir mayor intensidad en el beso, devorando su boca, deslizando su lengua al encuentro de la ajena, rozándola, acariciándola, en un cautivador baile.

Una de sus manos ascendió a contrapelo por su nuca. La otra repasó su espalda descendentemente, a lo largo de la columna vertebral, sólo para introducir sus dedos bajo el calzoncillo y alcanzar el inicio de las duras nalgas. Lo estaba disfrutando, oh, sí. Pero fue entonces cuando el pelirrojo optó por romper el beso, bajando sus labios a la mandíbula femenina, mordiendo con suavidad, deslizándose por su cuello sabiendo bien el recorrido que hacer para arrancarle suspiros de placer. Su pecho ascendió hacia él, mientras echaba un poco la cabeza hacia atrás, entregada al camino que el dibujaba por el esternón. Mientras una de sus manos subía por la espalda masculina y la otra se cerraba en torno a sus rizos.

Emitió un sonido de desacuerdo cuando él se separó. ¿Quién le había mandado apartarse? Ella quería más. Másss. ¿Que fuera? Ahora iba, sí. Se incorporó, saliendo de la cama para ponerse frente a él, a escasos centímetros. De pie, deslizó la liviana tela del vestido hacia arriba, para quitárselo. Lentamente. Quedándose al final con un corset blanco y la prenda interior inferior de lino. El vestido cayó al suelo, antes de que ella hiciese un delicado movimiento para soltar su largo y oscuro cabello. El cual danzó en marcadas ondas por el previo recogido hasta aterrizar con gracia sobre su espalda y sus hombros.

Lo miró con sus grandes e intensos irises, ladeando una cautivadora y juguetona sonrisa al poner una mano sobre el pecho desnudo del otro resistente. Se sentó sobre una de las piernas masculinas, acomodando una de las propias entre las de él. Sólo para poder deslizar una mano por el muslo que quedaba fuera, ascendentemente, por encima de la tela del pantalón. Besó su quijada, antes de bajar con una secuencia suaves mordiscos por el cuello de Trystan. Mordiendo un poco más fuerte en la zona bajo el hombro, antes de besar su piel para aliviarlo. La mano sobre el pecho hizo un poco de presión, dándole a entender que quería que él se echase.

Subió a morder la zona detrás de la oreja antes de susurrarle al oído con seductor tono.

-Eres sólo mío… -murmuró ronroneante-. Vas a desear más de mí, voy a hacer que nunca tengas suficiente. Voy a ser tu adicción, sólo tuya –susurró antes de atrapar el lóbulo entre sus dientes y tirar despacio y suave.






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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Trystan el Sáb Ago 15 2015, 17:42

Mi historia con ella había sido corta, pero intensa, hasta el momento. O, ¿podría considerarla larga si contaba con esos años que no la había visto, después de conocerla? Llamó mi atención en ambas ocasiones. De distinta forma, debía admitir. Claro, que los años marcaban una diferencia. Pero con aquel primer beso que alcancé a darle tras la cascada, no pude imaginarme acabar así con ella. Y mucho menos, esa casualidad de la vida, de que fuera la misma morena que dejó huella en mí durante tanto tiempo, por dos simples días.

Spoiler:
Llegó a sorprenderme la suavidad con la que empezó a besarme, después de tanto jadeo y haber alcanzado el clímax. Pero sólo fue hasta que pude liberarla de la prenda. Aún sin quitársela, imprimió avidez a aquel beso, haciendo que mi lengua se perdiera con la suya en algunos movimientos que juré que no llegaría a abarcar.

Sentir esas marcadas caricias en mi espalda y la parte posterior de mi cabeza, me hizo suspirar por la nariz. Tal y como estaba, se vendía a mí, dándome plena libertad de acción, y haciendo por exaltarme para que yo dejara de limitarme a meras caricias y besos. Pero iba a tener que trabajárselo un poco más. No obstante, cuando descendí por su piel, ella hacía claras muestras de que rogaría si yo llegara a cortar de golpe todas esas sensaciones que la estaba haciendo sentir en aquel rincón del alcantarillado.

No pareció gustarle mucho que yo terminara apartándome... pero reconozco que yo fruncí el ceño cuando ella prefirió incorporarse para desnudarse, antes de hacer lo que yo le había pedido. De pie, tiró del vestido para sacárselo. Cuando lo hizo, me desagradó parcialmente el que tuviera más ropa en el torso superior. No me dio tiempo a tramar nada, pues acabó acercándose a mí, sentándose en una de mis piernas. Volvió a besar mi cuello, como ya había hecho en otras ocasiones, hasta que esa presión inquisitiva en mi pecho me iba a sonreír. No iba a tumbarme con tanta facilidad.

Gruñí ligeramente por aquel murmullo sugestivo. Uno con el que no estaba del todo de acuerdo. Me separé un tanto, para encararla-. Ya lo eres... -musité en el mismo tono. Mi adicción. De una manera que nunca llegue a imaginarme. Mi mano atrapó la pierna que tenía entre las mías, con suavidad. La alcé mientras movía la propia que no la sostenía, para hacer que terminase sentada a horcajadas en mi regazo. Posé ambas manos entonces sobre sus nalgas, presionando, acercando nuestros cuerpos, permitiéndome volver a devorar sus labios. De un suave giro, su espalda regresó al camastro, repitiendo la postura de hacía unos minutos con la diferencia de que mi cuerpo ahora se encontraba entre sus piernas.

No rompí el beso, exaltado, ansioso, hasta me fue imposible contener el impulso de presionar mis caderas contra las suyas de puro deseo. Acto seguido, me medio arrodillé para apoyar el peso sobre mis rodillas, y así liberar las manos un momento, las que bajaron a su vientre. Me había percatado de esos discretos botones que estaban en la parte anterior del corsé, lo que facilitaba enormemente mi tarea a la hora de intentar quitárselo. De hecho, eso es lo que quise hacer, justo cuando rompí ese beso-. Pero eres tú la que deseará dármelo todo. -un murmullo con voz más que ronca antes de dar un tirón, abriendo aquel corsé de un sólo movimiento. Lo que restaba de él, al menos. Exhalé profundamente, al poder perder mis ojos en todas esas curvas que habían sido reveladas ante mí, hasta que ascendieron a esas pupilas cristalinas que ansiaban corresponder mis azules. Volví a apoyar mi peso, sobre la mano izquierda, que llegué a posar estratégicamente al lado de su cabeza, para poder acercarme con más seguridad. Acabé comiéndole la boca, sin miramientos, mientras mi mano derecha ascendía, en una caricia con el dorso de mi dedo índice, con la uña, por mitad de su vientre. Acabó desviándose hacia su pecho izquierdo, atrapando con suavidad la tersa y sensible piel de su pezón-. Porque ya ansías ser mía. -con esto, se me escapó una sonrisa ladeada, apenas a unos milímetros de su boca ahora. Acabé mordiendo su mentón con suavidad, antes de descender en línea recta por su garganta, hasta su esternón, donde posé mis labios. En una improvisada y rápida decisión, acabé llevándolos al pecho contrario y desatendido. Mordí con más suavidad aún su corona, succionando levemente, con la lascivia invadiendo mi mirada, pendiente de el gesto de su semblante.




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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Moira el Mar Ago 18 2015, 22:28

De no haber sido él la misma persona que conoció hace veinte años, ¿habría alguna diferencia? Estaba segura que no. Porque el adulto había pasado a ser importante para ella que no importaba si era Richard, Trystan u otra persona. De no ser ese niño, seguiría perdida en sus intensos irises azules y en su sonrisa. Continuaría encontrando adorable la manera en que fruncía la nariz o se rascaba la nuca. Persistiría aquella admiración por sus principios, por esa fortaleza que veía en él, por su altruismo, por su nobleza, lo observador que era y su inteligencia.

Porque de tener otro físico, eran sus gestos, sus palabras y su forma de ser los que la hacían adicta a él. De tener un hermano gemelo, no sería él. ¿Estaba loca si decía que él era el único hombre con quien quería estar con todo su ser? Porque si era así, había perdido el juicio y no se arrepentía de ello.

Spoiler:
Como no se arrepentía de haber entrado aquella noche a su habitación ni de intentar dominarlo aún cuando él intentaba desbaratar sus planes con éxito. Una y otra vez. No parecía que iba a ser fácil conseguir tumbarlo y poder vengarse de él. Sintió un estremecimiento por aquel gruñido que él emitió.

Sus irises chocaron. Ella nadando en el más profundo océano. Él atravesando una increíble bóveda celeste en una tarde de tormenta de verano. Dos mundos diferentes que se unían en el horizonte, encajando de manera asombrosa, fundiéndose en sólo uno. Aspiró, reteniendo el aire en sus pulmones antes de soltarlo con suavidad. Ya era su adicción. Agarró sus cabellos, tirando de ellos hacia atrás y mordió su mentón, raspando con sus dientes delicadamente la piel bajo la barba y haciendo un poco de sugerente presión.

Se dejó colocar sobre él, con una pierna a cada lado de su cuerpo. Aquella nueva posición despertó un poco más su faceta dominante. Dejó la mano en la parte posterior de la cabeza masculina, mientras la otra descendía, totalmente abierta, recorriendo su espalda. Se adueñó de sus labios, con voracidad. Ambos cuerpos quedaron pegados, separados únicamente por las escasas prendas de ropa que llevaban.

Se le escapó un murmullo de sorpresa al sentir su propia espalda tumbarse sobre la cama. Pero no rompió el beso, continuándolo con fogosidad, bebiendo de la boca ajena con una necesidad acuciante. La presión de las varoniles caderas contra las suyas la hizo tensarse y excitarse a partes iguales. Por el miedo de la inexperiencia y por el deseo que estaba despertando en ella. Una vez más, separaron sus labios por falta de aire.

Ufff… Aquellas palabras con la voz más ronca logrando que adelantase una mano hacia el extremo superior de su pantalón, con intención de engancharlo y atraerlo por completo hacia sí. Consciente de que su propia mente ya no razonaba con normalidad. ¿Decirle que se callase y la besase? Sí y no. Porque también le gustaba escucharlo decir aquellas frases que alimentaban su propia libido. Pero sus dedos no llegaron a alcanzar la tela. Sintió el tirón, con su cuerpo dando un respingo por el movimiento, alzándose un poco hacia él antes de volver a reposar en la cama en cuestión de un milisegundo.

Lo miró, consciente de la desnudez de su busto. Sabiendo que él habría visto más mujeres en aquellas condiciones pero que no se le ocurriría comparar. Por un momento, dudó si a él le gustaría. Una fracción de titubeo que desapareció al poder mirarlo a los ojos. En ellos vio deseo, complaciéndola de una extraña manera, estando segura de que aquello no cambiaría con el tiempo. Como si con aquella sola mirada pudiese disipar cualquier inseguridad respecto a su propio cuerpo que pudiese tener.

Correspondió el nuevo beso, incrementando la intensidad y la avidez de sus labios. Su piel se estremeció al paso de aquella uña que encogió su vientre un poco antes de volver a su posición normal para salir al encuentro de la sugerente caricia ascendente. Sus propias manos se deslizaron por la piel del torso masculino. Las yemas de sus dedos rozaron las cicatrices que él poseía, como si pudiese borrarlas con el mero contacto. Dibujó sendero que creía poder recorrer una y otra vez con los ojos cerrados, memorizando cada centímetro hasta llegar a los pantalones.

Suspiró en el beso, con aquella mano acariciando la sensible cúspide de su pecho izquierdo. La cual, poco a poco, fue reaccionando, endureciéndose bajo las expertas atenciones. De nuevo, sus labios fueron liberados, quedándose entreabiertos antes de humedecerlos en medio de un delicado jadeo. Con sus párpados ocultando sus irises hasta que se alzaron al escucharlo.

Se zambulló en sus atrapantes irises, tan hipnóticos que no podía apartar la mirada de ellos. Aquella sonrisa ladeada la hizo estremecerse, cautivada. Sintió que le faltaba el aire, olvidándose de respirar por un momento que le pareció eterno. Antes de suspirar y emitir un murmullo de entrega a aquel hombre que la estaba haciendo vibrar como nadie antes.

-Deseo ser tuya. Quiero más, sentirrrte… -no terminó la frase, dejando escapar un suave gruñido cuando él mordió su mentón. Exhaló por sus labios entreabiertos, antes de acotar algo-. Prepárate para cuando te domin… oh… dios… -se interrumpió en cuanto él se adueñó suavemente con sus dientes de su pecho derecho. Se hundió primero en la cama ante aquel contacto nuevo, antes de empezar a jadear y destensarse al acostumbrarse a la sensación.

La succión la hizo gemir, alzando una mano hasta sus cabellos rojizos, internando los dedos entre sus rizos. Se atrevió a mirarlo, con los irises brillando en deseo y placer. Una oleada de placer recorrió su cuerpo, arqueando suavemente su espalda. Sus piernas flexionadas presionaron contra la tela del pantalón que cubría las ajenas. Esa prenda que había intentado desabrocharle antes, sin poder llegar a completar la acción. Inmersa en las sensaciones que él le estaba haciendo experimentar. Los dedos de su otra mano quedaron agarrando el extremo superior del pantalón, cerca del cierre. Cuando su espalda volvió a reposar sobre la cama, sus caderas femeninas se alzaron, sin llegar a poder tocar las masculinas.

-Mmmm-más –logró pedir, enlazando con una mezcla de murmullo y gemido suave, sin poder desviar la mirada de la azulada que la observaba. Se mordió el labio espirando por la nariz.

Su piel volvía a crepitar bajo la mano y los labios del resistente. Influenciada por sus caricias, sus mordiscos, sus besos, aquella placentera succión, la cercanía de sus cuerpos. Cayendo bajo el influjo de aquella lascivia en la mirada añil, sabiéndose deseada. Excitada por aquellas atenciones que evidenciaban las ganas que él le tenía, esforzándose por no tenerla encima. Dividida entre continuar sintiendo aquel juego y hacerse con el control. Ansiando entregarse completamente a él sin ser consciente de hasta qué punto se estaba haciendo adicta a aquel hombre que la hacía estremecerse una y otra vez sobre la cama.





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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Trystan el Vie Ago 21 2015, 16:07

No había más sobre lo que reflexionar en aquel mismo momento, en aquel lugar escondido entre túneles, en aquel habitáculo cuyo ambiente había pasado a ser más cálido y denso.

Spoiler:
Pues nuestras respiraciones se habían vuelto más marcadas y el calor entre nuestros cuerpos se había disparado. Ese forcejeo entre ambos, con mi clara ventaja para tener el control, me exaltaba. Por ese afán por salir victorioso, hasta de forma instintiva y tal situación como lo era un momento tan íntimo. Alternaba, perdiéndome en su demandante y provocadora mirada y en sus labios. Y a cada minuto en ellos, ansiaba más. La parte de mí que quería dominarla, oyó sus palabras, haciéndome sonreír con cierta malicia. No pasará, escuché en mi mente. ¿Dominarme? No sé quién estaba más dispuesto de los dos, pues yo la sentía temblar ante el paso de mis dedos sobre su piel, acelerar su respiración, jadear, incluso gemir, nadando en todo ese placer que despertaban mis caricias. ¿Querría cortar de pronto con todo aquello? Por el momento, sólo conseguía, en un paseo errático, dirigir una de sus manos a mi cintura, buscando el pantalón. Se me hacía tremendamente tentador, no dejar que consiguiera tan siquiera llegar a rozar la tela. Al parecer, viendo que no alcanzaba, prefirió presionar con sus piernas.

Incliné mis caderas, para que pudiera saciar ese deseo suyo de juntarlas con las suyas. Cedí, tan sólo a ese anhelo tan tangible. A los propios instintos que movían su cuerpo, en necesidad, buscando el mío. Mi excitación era ya demasiado palpable, tensando la prenda, estimulándome por la presión que me provocaba y, aún así, con la suficiente razón como para no dejarme llevar. Aún no.

Bajé la mano que jugueteaba en soledad en la tersa piel de su pecho turgente, estremecido, deseable. Por su vientre, hasta la ropa interior que cubría su entrepierna. Esa misma que yo ya había abordado cuando la tenía tumbada de espaldas a mí, y de costado, dejándola a mi total disposición. Volví a apoyar el peso de mi cuerpo en mis rodillas, habiéndome encogido de nuevo. Y, con las dos manos, acabé rompiendo la prenda de otro tirón. No quería volver a separarme tanto otra vez. No quería darle la oportunidad de que recuperase la completa razón e intentara arrebatarme el control.

Cogí sus manos, llevándolas por encima de su cabeza, de tal forma que nuestros rostros quedaron a la misma altura. Busqué aquellas pupilas centelleantes, regodeándome en ese dominio que ejercía sobre ella-. Mía... -mi voz sonó cavernosa, áspera... posesiva. Entonces, la bese con acuciante necesidad. Le comí la boca, vaya, al tiempo que, otra vez, presioné mis caderas con las suyas, aún con cuidado de que la ropa que yo aún tenía puesta, no le hiciera daño. Pero no me quedé contento con ello. Oh, no.

Enlacé nuestros dedos en sendas manos, para asegurarme que no haría nada que yo no quisiera. Interrumpí el beso, dejándola respirar, clamando por aire. Y, fue cuando me dispuse a descender por su torso con mis labios. En alguna que otra ocasión, dejé que mis dientes se hicieran con su piel, marcándola, reclamando ese territorio como mío y de nadie más. Más de una vez, exhalé de forma marcada, en mi esfuerzo por contener ese animal repleto de instintos que codiciaba hacerse dueño de aquel cuerpo que yacía bajo el mío. Pero con todas las letras: poseer a aquella mujer enérgicamente, hacerla gemir, gritar, dejarme llevar y rendirme al clímax en su interior. Pero no. Tenía bien presente aquella inexperiencia suya, prefiriendo que disfrutara, desde el principio.

Con aquel vestigio de pensamiento en mi mente, acabé llegando a la altura de su entrepierna, dirigiendo mis besos a una de sus ingles, primero, comenzando con un mordisco suave en el hueso de su cadera.

No tardé mucho en bajar hasta su sexo, donde me detuve un instante, buscando sus ojos, antes de dedicarle una sonrisa triunfal, pícara, lasciva y atacarlo con mis labios.




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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Moira el Mar Ago 25 2015, 15:44

Spoiler:
El intento de competición y juego por ver quién dominaba y hacía perder el control a quién no le había dejado mucho margen de acción por la desventaja que suponía su inexperiencia. Aún así, cada vez que se estremecía ante su contacto, sintiendo más calor, pudiendo escuchar ambas respiraciones marcadas… no se arrepentía de ser la presa a merced de un cazador.

Alzó sus propias caderas al encuentro de las masculinas que bajaban para juntarse. De sus labios escapó un jadeo. Deslizó una de sus piernas, flexionada, acariciando un lado de las masculinas por encima del pantalón. Hasta que su talón quedó apoyado contra el contorno de una dura nalga del otro resistente. Como si sólo con ese gesto pudiese hacerlo sentir que lo deseaba, que no quería que se apartase y rompiese el contacto, que aún podía tener alguna acción siendo dominada por sus instintos y sus candentes atenciones que la llevaban al borde donde se desvanecía la cordura.

Contra ella pudo sentir la hinchada anatomía, palpitante bajo la tela. Una que, por inexperiencia y por la estar incapacitada para razonar en aquellos momentos, no sabía si había sido igual en la cascada cuando la había mirado o si había cambiado en algo. Sólo pudo estar atenta a la temperatura que ascendía en su cuerpo, haciendo que este oscilase. Deslizándose la húmeda tela de su prenda interior por la del pantalón que él llevaba. Mientras las cálidas yemas de sus manos presionaban suave pero firmemente la piel de la espalda masculina, en un recorrido errático pero sugerente.

Suspiró, sintiendo la mano viajar hasta su vientre. Al sentirlo separarse para ponerse de rodillas, sus propios irises lo contemplaron. Atenta a lo que pudiese hacer. Las dos varoniles manos engancharon la tela de la única prenda que llevaba. Se tensó un momento, justo antes de que él la rompiese de un tirón que levantar sus propias nalgas de la cama un instante por la inercia. Lo miró, con las pupilas dilatadas, presa de la excitación. Sus labios quedaron un poco separados. Su pecho subía y bajaba, como si fuese incapaz de normalizar su respiración.

Estaba a punto de aprovechar y girarse sobre la cama, para ponerse encima. Pero hasta su pensamiento fue más lento que el proceder de aquel hombre que hacía que su sangre crepitase como el fuego dentro de sus venas. Sus manos fueron capturadas, quedando por encima de su propia cabeza. Sus irises fueron atrapados por los intensos orbes azules que él poseía. Se olvidó de respirar, con su pecho rozándose contra el masculino cada vez que ascendía en busca de aire. Con las cúspides de sus senos acariciando la piel ajena.

Y él habló. Posesivo, mientras la dominaba. Con una voz que la hizo estremecerse. Suya. Aquella única palabra, al tiempo que la sujetaba, la hizo querer entregarse a él por completo. Correspondió al fogoso e intenso beso con una necesidad que sólo había tenido con él. Frunció el entrecejo al imprimir más pasión, acariciando su lengua con la ajena, bebiendo de su boca, al tiempo que ahogaba un delicado gemido. Porque las caderas masculinas presionaban contra las suyas. Sintió un latigazo de placer, meciéndose por instinto y con suavidad bajo la tela del pantalón que estaba en contacto con su piel desnuda.

Tomó aire cuando sus labios se separaron. Pero con aquellos besos por su cuerpo y con la primera mordida, terminó por estremecerse en un femenino gemido mientras las oleadas de placer se apropiaban de cada fibra de su ser. De forma más intensa que la primera vez. Sus dedos entrelazados con los ajenos presionaron en el agarre, como si buscase que la contuviesen mientras temblaba por el súbito goce.

Él no permitió que la sensación menguase, atrapándola en ella mientras descendía marcándola con sus labios y sus dientes. Dejándole sentir su cálido aliento sobre la piel femenina que no dejaba de estremecerse a su paso. Se pasó la lengua por los labios resecos, humedeciéndolos, antes de emitir un murmullo. Seguido de delicados sonidos de placer, inmersa en el fascinante recorrido.

El mordisco en el hueso de la cadera la hizo gemir, afianzando las manos en las suyas. No supo si tensarse o estremecerse cuando él bajó los besos por una de sus ingles. Temer el final de trayecto o excitarse por la anticipación. Ambos pares de ojos se buscaron. Lo que vio en la mirada de él la dejó sin aliento. En sus irises cambió la mezcla de temor y deseo a una de completa rendición.

Su intimidad, de labios inflamados por el deseo y la excitación, se vio invadida y adueñada por los expertos labios del pelirrojo. La espalda femenina se arqueó en la cama, en irremediable entrega. De su boca se escapó un gemido, rindiéndose a otro clímax que la sacudió con mayor ímpetu. Con su cuerpo temblando, vibrando, delirando de placer. Con sus manos sujetando las ajenas, incapaces de soltarse. Su cabeza se ladeó, intentando acallar los gemidos que escapaban incontrolables entre sus labios contra la almohada, sin poder llegar a ella.





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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Trystan el Miér Ago 26 2015, 21:18

Spoiler:
Aquellos jadeos y gemidos que la morena no podía contener, atravesaban mis oídos, instándome a no detenerme en mi afán por seguir provocándoselos. Más rápidamente. Más fuertemente. Llamando a mi propia excitación que estremecía la piel de la parte posterior de mi cuello y aquella por la que sus dedos dejaban caricias marcadas.

No obstante, aunque yo tuviese el control, ese roce con sus caderas que ella propiciaba, conseguía acercarme peligrosamente a ese punto de inflexión a partir del cual no habría ni control ni miramientos. Los instintos se apoderarían con ansias de mi cuerpo, al que apaleaban ya con latigazos de deseo, haciéndome exhalar sonoramente y estrellar mi aliento con esa piel que recorrían mis labios. Una precaria y deseable situación en la que nadie solía reparar.

Pude contemplar cómo se rendía a mí. En aquel beso, donde quiso resarcirse de esa limitación que yo le imponía. En esa presión que dejaban sus dedos enlazados con los míos, según la calidez de mis labios descendía por su torso. En aquellos suaves temblores que atravesaban su cuerpo como simple respuesta a la pequeña presa que mis dientes hacían sobre su piel. En aquel gemido cuando yo probé su cadera... O cuando pude sentir esa reacción estremecedora, ese orgasmo que golpeó su cuerpo. ¿Otra vez? De no haber estado tan inmerso en ese mar de lujuria y en ese deseo tan vívido por conseguir su placer una y otra vez, habría alcanzado a extrañarme más de lo que lo hice. Estaba demasiado ocupado bebiendo de ella, notando cómo se revolvía, cómo gemía sin control, sin siquiera contemplar la idea de acallarlos de alguna manera.

Solté ambas manos, para abrazar sus piernas, una con cada brazo, para poder acercarme más a ella, llegando a succionar, lamer e incluso morder con extrema suavidad aquella zona tan sensible. Tumbado como estaba, boca abajo con las piernas encogidas, mis caderas se presionaron de forma instintiva contra la cama, como acto reflejo de esa necesidad animal que movía gran parte de mi cuerpo. Fruncí el ceño, aún sin detener mi lengua sobre su clítoris, bebiendo de ella, con apetito creciente. Un suspiro se me escapó, en recopilación por ese deseo patente en mí, así como todos esos ruidos suyos, que me transportaban más rápida y fácilmente al límite.

Finalmente, una de mis manos, acabó deslizándose por el contorno de su muslo. Con el pulgar, acabé acompañando los movimientos de mis labios sobre los suyos... hasta que lo colé, con delicadeza en su interior, comenzando así, otro movimiento rítmico, en pos de otra de sus reacciones. Exhalé al sentir su humedad, su calor, envolviendo mi dedo, haciendo que mi aliento golpeara su sexo empapado ahora, gozoso de saber que para cuando quisiera -ella o yo- que entrase en su interior, esa lubricación ayudaría y mucho. Con ese efímera línea de pensamiento en mente, intercambié mi pulgar por el dedo índice y corazón, simultáneamente, suave, en un vaivén que quiso ser lento, puro regodeo, mientras un gruñido incontrolable escapó, cruzando mi garganta.




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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Moira el Dom Ago 30 2015, 19:13

Spoiler:
Sus manos fueron liberadas. Una de ellas atrapó la manta con fuerza, con dedos crispados. La otra agarró los rizos pelirrojos, en un enviciante tirón dominante. La mirada femenina, en ese momento de intenso color cobalto y pupilas dilatadas por el placer y el deseo, se posó sobre el hombre que la hacía estremecerse una y otra vez. De sus labios entreabiertos brotaron genuinos y delicados gemidos. Sus mejillas estaban turbadas con un delicioso rubor. Su pecho agitado por la respiración entrecortada.

Más novedosas atenciones en una zona sensible que ya lo estaba más por las caricias que habían dejado sus dedos. De nuevo, él no permitió que su placer menguase. Su mente no podía pensar en otra cosa que en disfrutar aquellas sensaciones y en dejarse llevar por sus instintos. Su excitado clítoris vibraba, cálido, bajo el dominio de su lengua. Sus caderas femeninas se movieron un poco, de forma sutil pero tentadora. Como si fuese su propio cuerpo el que demandase por más, presa de aquel increíble goce.

Sus labios marcaban exhalaciones en forma de suspiros, murmullos delirantes, jadeos, gemidos entrecortados de puro placer. Experimentando y disfrutando del estímulo. Arqueó la espalda al sentir aquel pulgar introduciéndose en su interior. Delicadamente, haciendo que sus húmedas y cálidas paredes se abriesen como los pétalos de una flor a su alrededor, acogiéndolo. Un hondo gemido escapó de sus labios, cerrando los ojos. Un fogonazo de calor inundó su interior, humedeciéndose más para él. Se quedó quieta un momento, hasta que sus caderas empezaron a mecerse para acompañar el rítmico movimiento. Con suavidad, por instinto.

Emitió un murmullo de desacuerdo al sentir aquella falange escapar de su interior. Pero él no tardó en sustituirla por dos dedos, penetrando con suavidad y cuidado. Tuvo una sensación extraña, sin llegar a ser molestia. No hubo dolor. Poco a poco fue acostumbrándose a aquella intrusión, relajándose, dejándose llevar de nuevo. A sus oídos llegó el sensual gruñido masculino, excitándola más. Sus caderas empezaron a moverse. Al principio lento. Después empezaron a marcarle un ritmo un poco más rápido e intenso, como queriendo dominar aquellos dos dedos masculinos.

La humedad y el calor los envolvieron a medida que su placer era más intenso. Su sexo se contrajo alrededor de ambos dedos, varias veces. Mientras su cuerpo se estremecía. Mientras la mano que tenía en los cabellos pelirrojos presionaba un poco para demandarle que se adueñase con su boca del resto de su entrepierna. Hasta que convulsionó de puro placer, alcanzando un cuarto orgasmo  que la hizo vibrar por completo. De forma mucho más intensa que los anteriores. Sus dedos se relajaron, mientras su intimidad palpitaba todavía.

-Hazme tuya… ya –murmuró con la voz un poco más grave y entrecortada de lo normal.

No negaría que estaba cansada. Pero tampoco iba a negar que lo deseaba. Sentir su excitación entrando en ella, poseyéndola, marcándola a su paso. Fundirse con él, notar el cuerpo masculino estremecerse contra el suyo. Dejarse llevar por los instintos y hacerlo llegar al clímax. Hacerlo suyo con el roce de sus cuerpos.

¿Haría él caso a sus palabras? ¿A su demanda? ¿O la ignoraría para continuar jugando? Porque de negarse, ella tomaría su decisión.  No sabía si esa noche o más adelante. Pero lo volvería tan loco con sus labios y bajo la yema de sus dedos que no le dejaría más opción que sucumbir a tocarla una y otra vez, hasta que perdiese cualquier rastro de control. ¿Estaba él preparado para quemarse con el fuego de la morena?





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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Trystan el Mar Sep 01 2015, 17:32

Spoiler:
La sentía reaccionar a cada contacto de mi lengua en su sexo, excitándola, mortalmente despacio, regodeándome en cada poro, disfrutando y exaltándome a partes iguales al verla estremecerse. Al verla tan vulnerable. Tan dependiente de mis cuidados. Había sucumbido a mi control, volviéndose tremendamente manejable, por mucho que llegase a articular amenazas que se perdían en respiraciones y en gemidos que yo mismo le provocaba. Era mía en aquel momento.

Totalmente mía.

Suspiré con cierta dificultad, cuando Moira me instó a devorarla con más ímpetu por la presión que ejerció sobre mi cabello, húmedo ya, del esfuerzo. Apenas era consciente del ambiente denso que había inundado el habitáculo conforme la morena se excitaba, llenando la estancia de calor. Un calor que yo acabé compartiendo. No tanto así la excitación. De haberme dejado llevar, me habría vuelto loco. Casi tanto como yo a ella. Estaba seguro. Mas aquella noche, su gozo estaba por encima del mío. O así me lo había planteado yo.

Sentí su cuerpo tensarse, poco a poco. Su respiración alterarse aún más. Después de aquel movimiento rítmico de sus caderas conforme yo movía mis dedos en su interior, éstas se ralentizaron. Supe entonces que aquello la estaba llevando al clímax... y yo no tuve mejor idea de posar mis labios, con una ligera succión en su excitado clítoris. Noté esas contracciones incontrolables alrededor de mis dedos entonces. Su cuerpo entero tembló, golpeado por el orgasmo. Aquella expresión máxima de placer, volvió a hacer que mis caderas se presionaran contra el lecho, en mi afán por controlarme. Pero, sus palabras se colaron en mis oídos, allanándole el camino a mi yo más exaltado. Ese yo hambriento, excitado... animal. Una parte de mi ser que se moría por dominarla, aún cuando a ella no le quedase placer que sentir ya. Una parte a la que le daba igual el deleite de los demás. Insaciable. Egoísta. Brusca.

Un gruñido se me escapó de nuevo, en esa lucha interna que mantenía, mientras la morena acusaba aún los estremecimientos del clímax alcanzado, más suaves. Resoplé, al separarme de su sexo, lentamente. Volví a su ingle, posando mis labios en repetidos besos sobre su piel. Ascendí despacio, regresando a su ombligo, y continuando hasta sus pechos. Pero el trayecto no se desvió a ellos esta vez. Continué recto, con deje cansado, hasta su cuello. Y en él me entretuve particularmente, dejando que la tranquilidad volviera a mí, poco a poco.

Intenté relajar mi cuerpo, aún entre sus piernas, mientras mis besos se volvían más melosos y tranquilos, incitándola a ella, a olvidarse de tanta exaltación, ahora que Moira ya había alcanzado aquella culminación de deseo y placer varias veces. Mi respiración, aún así, seguía siendo acalorada, marcada, y mi cuerpo aún sufría esos espasmos de un deseo frustrado. Mi piel ahora perlada por el sudor, ardía, según la sentía al rozarme con la morena. Finalmente, delineé su mandíbula inferior con mis labios, antes de separar mi rostro levemente del suyo-. Esta noche no... -murmuré de forma entrecortada, pero suavemente, con un porqué bien claro en mi mente.




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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Moira el Sáb Sep 12 2015, 00:02

Spoiler:
Su cuerpo entero reaccionaba a él. A sus caricias, a su lengua, a sus miradas. Había dejado de tener el control de su propio ser para entregárselo a él. Ella, independiente, siempre siendo dueña de sus acciones y de sus palabras… había cedido a las atenciones de aquel hombre. Se había adueñado de cada centímetro de sí y ella sólo podía pedirle más, que lo hiciese una y otra vez, que no la liberase.

Su clítoris vibró bajo los labios masculinos, precipitándola a un intenso clímax que la hizo temblar sobre la cama. Su demanda logró un gruñido, condenadamente sensual, de parte del otro resistente.  Suspiró, deleitándose con aquel ronco sonido que le gustaría escuchar otra vez. Al resoplar él, pudo sentir su aliento contra su sensible piel, haciéndola estremecerse. Emitió un delicado jadeo antes de murmurar quedamente ante el recorrido de aquellos cálidos labios por su piel. Adictivos besos que su cuerpo pedía, temblando suavemente.

La mano que estaba entre los húmedos rizos pelirrojos se movió, en suaves caricias. Su respiración aún era entrecortada. Emitió un “mmm”, tirando un poco la cabeza hacia atrás, cuando él alcanzó sus pechos. Pero lo notó seguir recto, hasta su cuello. Aprovechó para mover la mano libre hasta el cierre de los pantalones que él llevaba, abriéndolo un poco. Creyendo que la iba a complacer, a hacerla suya. Porque no había nadie más en aquel mundo a quien quisiera pertenecer.

Suspiró con aquellos suaves besos que llegaron a antojársele tiernos. Frunció un poco el ceño, sin lograr identificar qué era aquella sensación que anidaba en su interior. Porque aún podía sentir su propia sangre hervir y las palpitaciones residuales del placer. Porque aún lo deseaba. Pero a la vez… aquellas nuevas atenciones la relajaban un poco. La invitaban a querer refugiarse entre sus brazos, recibir sus mimos, sentirse… importante para él.

Murmuró cuando aquellos labios llegaron a su mandíbula y lo miró cuando se separó. A punto de decirle que estaba preparada para ser de él, únicamente suya. Pero el murmullo la hizo mirarlo con sorpresa, con los ojos completamente abiertos y los labios un poco separados. ¿Le había oído bien? Sí. Desde luego. ¿Por qué no? ¿Significaba “esta noche no, pero otra sí”? ¿O era más del tipo “esta noche no y otra tampoco”?

Tragó saliva suavemente. Entonces, tomó impulso para girarse y quedar encima de él, sentada sobre sus caderas. Se inclinó a mirar a los ojos y ladeó la cabeza.

-¿Por qué no? No es que me vaya a enojar ni nada por el estilo, pero… -tragó un poco de saliva de nuevo, obligándose a no dar rodeos-. ¿Es por mi inexperiencia? ¿O porque no estás interesado? ¿Hice algo mal? ¿O no hice algo que debía y no te gustó esa falta? –preguntó, sin poder evitar un deje preocupado en su voz-. Yo… quiero tener esa experiencia contigo… pero no estás obligado a ello si no quieres… -murmuró, bajando un poco la mirada.

Porque sí, sólo quería tenerla con él. Pero si a él no le gustaba, no la deseaba o había algo de ella que lo echaba para atrás… podía manejarlo. Era una mujer fuerte. Porque esperaba que pudiesen continuar compartiendo tiempo juntos. Porque cuando estaba con él, hasta la más débil luz hacía hermosos reflejos en el agua. Porque cuando pensaba en él, un simple riachuelo era un manantial de agua fresca. Porque hasta la noche más oscura tenía un brillo especial a su lado.





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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Trystan el Dom Sep 13 2015, 19:30

Spoiler:
Suspiré cuando noté su mano bajando, hasta el límite impuesto por mis pantalones, desabrochándolos. Me moví lo justo para que no siguiera por ahí, antes de clavar mi mirada en la suya. De la sorpresa de mi comentario, se impulsó, cambiando las tornas como no había podido hacerlo antes. Al sentirla encima de mí, emití un gruñido, pues la excitación seguía siendo evidente en mi entrepierna. Tragué saliva por la preocupación en aquellos ojos que hablaban, mucho más claro que todas esas palabras que su boca articulaba, con voz queda y hasta temblorosa-. Sí es por tu falta de experiencia, pero no de la forma que crees. -me incorporé lentamente, rodeando su cintura con mis brazos, una vez que no necesité apoyarme, cuando quedé sentado. Aún sentía la respiración profunda, la sensibilidad de mi cuerpo ante el suyo. Ante esas curvas de aquel cuerpo de mujer que ahora se sentaba a horcajadas sobre mis caderas. Mis manos se abrieron, posando ambas palmas en su espalda baja, casi sus nalgas, para presionarla suavemente contra mí. ¿Podría darse cuenta con ello que ella había conseguido excitarme, al rozarse contra mí?-. ¿De verdad piensas que no me interesas? -alcé ambas cejas, con una sonrisa que quiso ser tranquilizadora-. Moira, no hay nada que más desee que hacerte mía ahora mismo. -el tono ronco me salía de forma inconsciente, mientras una de mis manos, finalmente, viajó hacia arriba, con el firme propósito de acunar su mejilla-. Pero tengo entendido que la primera vez duele... -fruncí el ceño ligeramente. No lo decía por experiencia propia, de hecho era ese rumor predilecto entre féminas... Sumado a esos comentarios en la intimidad, en pleno acto, haciendo referencia a la talla que yo gastaba. Con el tiempo, la ayuda de Nyssa y esa afición de ambos por tener sexo en la intimidad de un habitáculo, había aprendido a apreciar y a despertar el deseo en una mujer, hacerla disfrutar del placer, muy por delante del mío e, incluso, hacerla desesperar, para deleite de ambos-. Simplemente quería hacerte sentir lo que merece la pena... Dejando el dolor a un lado esta vez. -concluí. Le habría sido más difícil disfrutarlo si yo hubiera llegado a penetrarla. Si yo me hubiera dejado llevar por esa ansiedad por estar en su interior. Por embestirla con fuerza, arrancando gritos de su garganta que sonaban entre medias del dolor y el placer. Por marcarla a mordiscos, mientras la hacía mía. Mientras me entregaba a ella con la misma intensidad, en una acuciante necesidad por fundirme con ella, violentamente. Con su cuerpo suponiendo un imán al que el mío no podía escapar, incluso después de alcanzar el clímax en ella, entre roces, caricias, gemidos y besos.

Pero no lo hice. No por falta de ganas. ¿Podría decir que lo había hecho por ella? Poco sentido tenía si Moira me había dicho que quería hacerlo. ¿Acaso estaba siendo egoísta? Las yemas de mis dedos bajaron por su mejilla, delineándola, hasta que pude pellizcar suavemente su barbilla-. ¿Podrías... quedarte a dormir? -inquirí, ladeando ligeramente la cabeza. Principalmente, quería que se quedara. No quería dormir solo esa noche. Mis azules viajaron de uno de sus ojos al otro, varias veces. Tampoco iba a obligarla si no se encontraba cómoda-. Por favor...




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Re: Soulkiller eyes over my nightmares || Moira

Mensaje por Moira el Dom Sep 13 2015, 22:56

Spoiler:
No pudo seguir abriendo la prenda por el movimiento de él. Suspiró al escuchar aquel gruñido que hacía que la temperatura de su cuerpo aumentase. Lo miró a los ojos cuando él empezó a hablar. La saliva se deslizó suavemente por su garganta. Deslizó sus manos por los hombros masculinos desnudos, hasta que completó el abrazo por detrás del cuello del pelirrojo. Tras que él se sentase y rodease su cintura.

La presión que ejerció hacia abajo la hizo soltar al aire al notar algo duro y prominente bajo ella. Parpadeó sorprendida y sus mejillas se ruborizaron un poco antes de hablar.

-¿Eso… eso es…? ¿Tú te…? ¿Excitaste? –preguntó en un cohibido susurro.

Suspiró y apoyó su frente suavemente en la de él. Estremeciéndose con su voz ronca. Calmándose con sus palabras. Pero todavía le quedaba la duda… hasta que él se lo explicó. Ladeó la cabeza hacia la mano que estaba en su mejilla, dejando caer sus párpados. Sus largas pestañas se humedecieron hasta que una rebelde lágrima viajó hasta los dedos masculinos.

-Es… es muy tierno de tu parte… cuidarme así –murmuró, emocionada.

El dolor había sido su compañero casi desde que tenía uso de razón. Sólo Erah había intentado algunas veces que no la castigasen… pero era inevitable que tarde o temprano fuese torturada de nuevo. Según él decía, era común que la primera vez doliese. Y lo único que había hecho había sido regalarle una experiencia llena de placer, extasiante, adictiva. Todavía recordaba la primera vez de su amiga… tan diferente. Por un momento pensó que ojalá la rubia hubiera tenido aquella oportunidad.

Dejó escapar un delicado suspiro antes de rozar con sus labios aquella mano que pronto se deslizó hacia abajo. Terminando aquel paseo de los dedos ajenos en un suave pellizco en su barbilla que encontró adorable. La petición lo hizo mirarlo. Y ese por favor la enterneció tanto que le regaló una hermosa sonrisa capaz de iluminar el oscuro habitáculo.

-Sí. Esta noche y todas las que quieras –susurró, alzando su rostro y depositando un dulce beso en la punta de la nariz del pelirrojo.

Apoyó una mano sobre el pecho masculino, presionando para que se echase. Se hizo a un lado, acomodándose casi acurrucada contra él. Puso su cabeza sobre uno de los pectorales, cruzando un brazo por encima del cuerpo del otro resistente y posando su mano abierta sobre el pectoral contrario. Una de sus piernas quedó sobre una de las extremidades inferiores de él, completando un pseudo abrazo.

-Gracias… -murmuró, deslizando su pulgar sobre la piel ajena en una suave caricia-. No dejes de cuidarme, por favor –agregó en una débil petición-. Descansa. No me iré a ninguna parte –susurró.

No conocía los demonios que atormentaban a aquel hombre. Pero se quedó cuidándolo en vela, por esa petición de que la necesitaba a su lado, aquella noche. El sueño era secundario si podía asegurarse de que estaba bien. Se olvidó del cansancio, pendiente de si la requería en algún momento. Protegiéndolo con su presencia, como si fuese capaz de cuidarlo de cualquier cosa mientras estuviese a su lado.





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