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A casual meeting (Trystan]

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Re: A casual meeting (Trystan]

Mensaje por Trystan el Lun Ago 10 2015, 15:51

Reí con más suavidad de la esperada-. No, supongo que, de locos, el mundo está lleno. Ya sea por sus ideas o sus actos. -casi que podía considerarme loco porque yo no me limitaba sólo a pensar en ideas que podían sonar utópicas e imposibles. Yo actuaba conforme a ellas, aunque no tuviera del todo claro si lo estaba haciendo del todo bien o no.

Asentí, no obstante, totalmente de acuerdo con él. Cada uno, humano o dragón, tenía la libertad de pensar lo que quisiera y tener opiniones respecto a lo que gustara. Lo que ya no veía normal era ese afán por querer eliminar a los que pensábamos distinto. Había humanos que pensaban como los dragones, unos lameculos en toda regla. Y, sin embargo, también había dragones que pensaban como yo, que la Reina no tenía el derecho a tal prohibición. Pero no podíamos omitir a esos humanos radicales que querían el exterminio como única solución a la situación actual. Otros idiotas. El odio, la indiferencia, y la obstinación no iban a llevar a nadie a buen puerto. Eso seguro.

Pero, lo que yo ignoraba es que alguna vez me encontraría un dragón que criticase a los suyos precisamente por adoptar una vida más humana. Al menos, físicamente-. ¿Y qué sois, dragón? Animales. Como los humanos.... supongo que pudisteis imitar nuestra forma y costumbres por pura comodidad. -contesté a todas esas réplicas que más bien, eran quejas inherentes a su propia esencia-. No por ello sois menos peligrosos para nosotros. -en realidad, yo podía intuir las respuestas que él necesitaba, no obstante, como hombre, no tenía forma de saberlas.

Aquel hombre estaba tenso, decepcionado... roto. Pero no sólo eso. También tenía la desfachatez de tirar por tierra aquellas palabras que yo podía estar diciendo para intentar alentarlo de alguna forma. ¿Que no lo entendía?- ¿Perdona? -murmuré, totalmente anonadado, con un fruncimiento de ceño que se fue haciendo más pronunciado. Su tensión pasó a ser mía, en cuestión de segundos. Conforme él hablaba. Mi mandíbula se apretó, hasta que, poco a poco, volví a levantarme, apretando los puños-. No vuelvas a decirme que no puedo entenderte cuando tú no sabes una mierda de mi historia, ¿hm? -me mantuve de pie, sin llegar a avanzar hacia él. De tanta fuerza que pude llegar a hacer, me hice daño en las palmas, pero la rabia que enrojecía mis pupilas, camuflaba el dolor y, paradójicamente, volvía mi voz en un tono quedo, denso, cargado de contundencia, sin necesidad de levantar la voz-. Tu falta de confianza no es motivo suficiente como para pensar que yo soy otro humano ignorante más. -¿Podía serlo? Puede. Pero no habría llegado tan lejos, de ser así-. ¿Quién demonios te crees que eres para decirme que no soy capaz de entender lo que se siente cuando todo a tu alrededor se derrumba de la noche a la mañana, eh? -su raza había acabado con casi todos aquellos que tuve como compañía y ya no estaban. ¿No podía entenderlo? Una mierda no podía entenderlo-. ¡Aún sin garras, sin alas, y toda la mierda que usáis los dragones a diferencia de los humanos, con sólo la cáscara que tú dices, yo sobrevivo en este jodido mundo mejor que tú, por lo que puedo ver! -desprendía desdén, desprecio. Realmente, sus ignorantes palabras atrevidas habían conseguido enfadarme como llevaba tiempo sin pasarme. Demasiado había aguantado ya como para soportar una crítica más de alguien que ni siquiera sabía mi nombre-. ¿Quieres comprobar cuán resistente es, maldito dragón? -hablé entre dientes, con cada vez menos fuerza de voluntad para aguantarme las crecientes ganas de tirarme a su cuello y degollarlo. Rabia. Ira. Instintos asesinos que sólo había sentido en un par de ocasiones. Un odio irracional que me lanzaba contra aquel cuerpo de nívea piel, arrogante pese a su desesperación. La mano que estaba al mismo lado que la vaina de mi espada, bajó hasta la empuñadura de forma instantánea, aferrándose a ella. Como si con ese simple gesto, mantuviera mis ganas a raya. Pero aquel abrazo que se dio a sí mismo, me inspiró la suficiente lástima como para calmarme ligeramente. Podía concluir que no era más que otra alma en pena que prefería llorar a poner solución, criticando a todos los demás de los errores que ellos mismos cometían. El mundo estaba lleno de ellos, por desgracia. Aflojé la fuerza sobre el arma antes de espetar con solemnidad y molestia palabras que quizás pudieran ser las últimas con aquel dragón:- Lamentarte en un mundo tan hostil, no te hará volver a ser lo que un día fuiste. Tú eres el único que puede cambiar tu situación, mientras quieras, ¿puedes entender eso?




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Re: A casual meeting (Trystan]

Mensaje por Ras el Lun Ago 17 2015, 23:54

Su mirada permaneció fija en el hombre, sin apartarse un ápice pero sin lograr verlo en realidad. Las negras pupilas se contrajeron hasta volverse pequeños puntos oscuros perdidos en el mar dorado de sus irises. Una ráfaga de viento cruzó entre ambos e hizo que la tela que usaba a modo de falda ondeara al igual que lo hicieran sus largos y lustrosos cabellos antinaturales, cayendo finos mechones por sobre su rostro sin que Ras siquiera parpadeara. Tan entumecida se encontraba su mente por su propio sufrimiento que no lograba percatarse de las reacciones que hicieran sus palabras en el pelirrojo.

El humano se levantó, claramente molesto y reclamando a Ras con una creciente rabia en su interior que podía reflejarse en sus maneras en el exterior si es que la conciencia del dorado estuviera despierta, pero la vorágine de dudas que lo aquejaban se imponían con una fuerza abrumadora. Su cuerpo empezó a temblar, una sensación que comenzó en la punta de los dedos pero que en apenas un instante trepó por todo su cuerpo hasta la planta de los pies. Su pecho le oprimía como si estuviera bajo una montaña y la respiración le salía entrecortada. Por instinto se abrazó a sí mismo en el momento que el pelirrojo tomaba la funda de su espada con una mano y su mente se congeló, todo el caos dentro suyo pareció detenerse y si bien no desaparecieron las dudas fue como si quedaran ancladas en el lugar por una nueva y poderosa sensación. El miedo. Había experimentado aquella emoción varias veces y de diversas formas a lo largo de su milenaria vida pero aquel en particular le erizó la piel de la nuca por completo y como si fuera un relámpago que cruzara su columna todos sus músculos se tensionaron, las fosas nasales se le abrieron pero nada de aire ingresó. Era el mismo terror relacionado a la supervivencia que hubiese sentido únicamente en los tiempos del despertar.

Parpadeó una vez mientras los engranajes de su cerebro parecían volver a moverse y bajó la mirada, cayéndole los lacios cabellos a los costados . Con algo de esfuerzo soltó sus propios brazos del abrazo, sus dedos permanecían tiesos como garras que se niegan a moverse, y las acercó a su rostro. Mientras veía las manchas de sangre en sus palmas como hiciera momentos antes, sin percatarse de que había manchado la piel de sus brazos, acudieron a su mente las palabras que le dijera el humano; al principio no las recordaba bien pero pronto los reclamos retumbaron de un lado a otro en su cabeza y el miedo daba paso a la vergüenza- Mierda… -Su voz apenas era un hilo, fino y susurrante al vaciarse sus pulmones del poco aire que conservaban. Inspiró con fuerza, forzando a su pecho a hincharse, estirándose los músculos tensionados con dificultad- Rrg… Lo… siento… -Dijo con un tono más normal- No era mi intención faltarte al respeto a ti ni a tu raza ni pretender conocer nada sobre ti -Cerró sus puños por un momento y apretó los dientes. Por un segundo su orgullo quiso salir de sí y reclamar como él reclamara su falta de entendimiento la que él mismo demostraba frente al hecho de perder una parte tan suya pero sus rodillas se doblaron y estamparon contra la fresca yerba y sus brazos terminaron flojos a los costados ¿Qué orgullo dracónico le podía quedar ya para reclamar algo?

- ¿Pero cómo? -Alzó la mirada; las pupilas de sus ojos seguían contraídas y su ceño fruncido hacia arriba en clara pena- ¿Cómo cambiar algo que desconozco? No sabría siquiera dónde comenzar -




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Re: A casual meeting (Trystan]

Mensaje por Trystan el Jue Ago 20 2015, 16:38

Aún con el blanco de mis ojos inyectado en sangre de toda la rabia que aquel dragón liberó con una facilidad verbal inusitada, le vi retraerse. Abrazarse. Como si quisiera protegerse. Como si tuviera... miedo.

Aquello me descolocó, calmando mi recién descubierta sed de sangre prácticamente con la misma rapidez con la que apareció. La adrenalina característica previa a un enfrentamiento había acelerado mi pulso. y mi corazón bombeaba esa sangre que yo sentía golpeándome la nuca. De no haber tenido tal sucesión de tragedias en mi vida, quizás no me habría enervado tanto, pero quedaba claro que ahora me costaba controlarme mucho más que antes. ¿Era un crimen ser más impulsivo? Sí y no. Dependía en sí, para qué situaciones, decisiones o actos. Yo, al parecer, ya no filtraba tanto como antes.

- Dudo mucho que sea así. -espeté con prisa, casi interrumpiendo su disculpa. ¿Sentirlo? ¿Ahora iba a venir de bueno y arrepentido cuando sus palabras me habían alterado tanto? Cuando se las había dado de listo, dando por sentado que yo no había sufrido tragedia alguna sin siquiera pararse a preguntar. Que no es que fuera a contarle mi vida en verso a la primera. Sin embargo, empezaba a quitarme la venda de los ojos: los dragones hacían daño a los humanos, lo quisieran o... no, siempre querían, aunque no fueran conscientes. Su instinto les hacía sentirse superiores, cuando muchas veces, el sufrimiento hacía a los fuertes, la comodidad a los altivos. Ellos ahora eran los que dominaban el mundo y, con ello a nosotros, tomándose la maldita libertad de sentir por nosotros incluso. Volví a apretar los puños, convencido y decidido a cambiar las cosas.

Ya no había vuelta atrás, en realidad.

Y mientras yo tuviese el cargo que ostentaba, me las apañaría para destronar a aquella dragona supuestamente intocable y cambiar las cosas. De una vez.

El hombre siguió titubeando, conforme yo desarrollaba mis premisas, llegaba a conclusiones y tomaba decisiones al respecto. ¿No era su intención?-. ¿Y cuál fue entonces? -inquirí con solemnidad, queriendo saber aquella intención tan escondida. Irónicamente éramos los humanos quienes, como ignorantes, pecábamos de atrevidos. Pero en aquel momento, se habían cambiado las tornas-. Aunque quisieras conocer lo que me haya podido ocurrir, no soy tan estúpido como para confiar en ti a la primera. -mi tono era grave, contundente. Estaba cabreado, tenso, y aún así, mi ira había mermado considerablemente. Lo suficiente como para acabar desechando la irreflexiva idea de atacarlo. Mi mano cayó de la empuñadura, entonces. Como si con ello quisiese hacerle ver que, a menos que volviera a la carga, mi espada de jade permanecería en su vaina.

Lo que no esperé en absoluto, fue esa pérdida de todo orgullo dracónico, cayendo de rodillas a escasos pasos de mí. No obstante, no me dejé engañar, ni suavizar. Mis inquisitivas pupilas volvieron a estrellarse con las suyas, reducidas, quebradas por la desesperación-. ¿Cómo opinar sobre algo que no sé? -inquirí, con una sonrisa maliciosa alzando la comisura de un lateral de mis labios-. No soy quien para dar consejo gratuito sobre lo que ignoro. Lo que podía ayudarte es lo que ya te he dicho. Depende todo de ti. -que él quisiera cambiar. A veces no era tanto el cómo sino el querer, directamente. Volver a sus orígenes. Dejarse embaucar por el recuerdo. Instar a ese instinto a emerger. Volver a una época en la que sí podía ser él mismo... o en la que tuviera aquello que en aquel momento le faltaba. Las posibilidades eran grandes, sin duda.




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Re: A casual meeting (Trystan]

Mensaje por Ras el Miér Sep 02 2015, 19:58

¿Sentía en realidad sus palabras? ¿Le causaba remordimientos el haber de alguna forma ofendido, aún sin intención, al pelirrojo humano? Quizá, no podía asegurarlo. Dentro suyo, Ras sabía que existía mucha diferencia entre ambas razas, que eran seres de naturalezas y aspectos distantes y aun así compartían impulsos, sentimientos y otras tantas cosas más allá de la mera apariencia. Era por ello, por tenerlo en claro tras más de dos milenios donde viera a aquella raza desde las sombras, que los viera crecer y caer, amarse y odiarse que no podía considerarlos inferiores en ningún aspecto pero no por ello iguales ¿O tal vez sí? Los humanos eran en efecto, como los dragones, seres conscientes y por tanto tenían voz, tenían opiniones y anhelos, sería suficiente para que sean escuchados ¿No?

Las manos le temblaban pero logró pasarse una por sus finos cabellos en un vano intento por ordenarlos como si con ello consiguiera recobrar la compostura y ordenar sus ideas- Yo… Simplemente no pensaba cuando hablé… -Era cierto, no había pensado en nada cuando las palabras de pena y amargura abandonaron sus labios, su mente era un caos en aquel momento y conforme la sensación de pánico quedaba rezagada y volvían a asentarse los ánimos las dudas e inquietudes murmuraban con mayor fuerza dentro de su mente.

Se maldijo a sí mismo en silencio por su debilidad, por la ausencia de fuerza y orgullo del que debería estar haciendo acopio pero ni siquiera podía repetirse que era merecedor de ello. Entendía que la vergüenza que sentía no era por las palabras que dijera al humano en realidad, aunque si se arrepintiera de su atrevimiento, sino por sentirse carente de su identidad pues había sido su culpa ¿De quién si no? Perdido por su propia causa la herencia milenaria de su especie, el dolor de sentir que le fallaba no solo a la raza entera, al recuerdo de sus padres ¿Cómo llamarse hijo suyo? Y ni siquiera lograba entender el por qué de todo ello aunque las palabras del pelirrojo iluminaban de alguna forma el problema.

Dejó pasar de largo la malicia, la rabia con la que le hablaba el humano, no podía culparlo- De mi… si siquiera supiera dónde empezar ¿Querías saber lo que me pasó? No tengo ni idea –Unas gotas de perlado sudor frío se deslizaban por la blanca piel de su frente, las pupilas de sus ojos parecían titilar sin decidirse en crecer o achicarse- Sucedió todo tan rápido… -Tragó saliva- Me encontré con una dragona y conversamos, había vuelto a mi forma real hace nada pero me encogí ¡Maldita sea! ¡¿Por qué?! –No podía contener la impotencia que le hizo cerrar un puño y golpear el suelo, hundiendo parte de la mano en la tierra.





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Re: A casual meeting (Trystan]

Mensaje por Trystan el Jue Sep 03 2015, 23:46

Pese a que la situación parecía querer relajarse de nuevo, quedaba claro que yo no podría volver a ese punto de partida. Un punto en el que me mostraba receptivo a ideas, historias y hasta críticas. Lamentablemente para aquel dragón, no había punto de retorno para mí, por mucho que intentara enmendar el agravio causado. Comencé, de forma instintiva, supongo, a trazar un círculo imaginario con mis pasos, manteniendo la distancia con él, alejándome aún más del borde. Desconfiado. Molesto. Serio.

No obstante, atendí sus palabras conforme me movía a su alrededor. Fruncí el ceño, deteniendo mis pasos cuando él quedó en medio entre el vacío y yo. Agachado, impotente, golpeando el suelo. Sus palabras habían conseguido distraerme. ¿Se encogió? ¿Eso quería decir... ? ¿Acaso el dragón se refería con ello a su forma humana? ¿Ese era su problema? ¿No sabía volver a su forma dracónica? ¿Cómo era posible? Que yo supiera los dragones cambiaban a placer, ¿no?

¿No?

Por lo que tenía entendido, les era más fácil incluso que a los humanos cambiar de ropa. ¿Era posible que su psique estuviera actuando en su contra? Suspiré sonoramente, ante todas esas preguntas que no tenían respuesta aparente. Pero el sonido se perdió en la brisa que mesó mis rizos una última vez antes de que una decisión regia centellease en mis azules cuando clavé mi mirada azulada en aquel hombre. Pensé rápido. Actué. Bueno, no pude decir que reflexioné demasiado en esa locura que estaba a punto de cometer. Una locura que impulsó mis pies, a correr, que inclinó mi cuerpo hacia delante e, incluso me hizo gritar, como si con ello hiciera mayor acopio de fuerzas. Mi línea de pensamiento me llevó a creer que, quizás, ese bloqueo mental que tuviera, se solventaría con una situación límite. Una situación que lo forzase a transformarse si quería sobrevivir. De ahí, cayeron dos consecuencias: la primera era que si pretendía empujarlo, yo no tendría ni modo ni espacio para frenar, por lo que caería con él; la segunda derivaba, de hecho, de la primera. Si caía, no tendría control sobre lo que pudiera pasarme. Pues si aquel dragón conseguía transformarse, seguramente, se enrabietase conmigo y me lo haría pagar... fuera del agua, habiéndome enganchado instantes antes de impactar contra el mar. Dudaba mucho que sobreviviera, lo que no quitaba que no fuera a intentarlo. Pero si caía al agua... lo tendría muchísimo más jodido, pues no sabía nadar. Si el agua no succionaba el aire de mis pulmones y me robaba la vida en consecuencia, lo haría la fuerza de las olas al golpearme contra la roca.

Pero bueno, la carrera ya había empezado. Lo que tuviera que ser, que fuese.

A gatas como estaba, no me facilitó mucho las cosas. Rodeé con un brazo la cintura, para enderezarlo, cerrando el abrazo segundos después, según pasaba a su lado. Conseguí pillarlo desprevenido pues pude sentir la tensión repentina y característica de alguien sorprendido. Conseguí alzarlo. Lamentablemente, por mis movimientos, fuerza ejercida, rozamiento en contra y obstaculización, acabé de espaldas al acantilado. Quizás así fuera mejor. Apenas estábamos a un par de pies del borde, pero con empuje suficiente como para que él, por mucha fuerza en contra que hiciera, cayese conmigo. Pisé con el pie que tocaba, consciente de que no tendría oportunidad de dar ese salto típico en la línea para impulsarme fuera del alcance de los riscos y salientes rocosos. Eso era un peligro con el que no conté, en un principio. Con todo esto, no tardamos en precipitarnos al vacío, empezando a escuchar el viento silbando al oído, en cuanto perdimos toda estabilidad que la propia roca pudo proporcionarnos. Fue entonces cuando una sucesión rápida de rostros, ajenos a todo aquello se presentaron en mi mente, justo antes de que mi conciencia salpicara ésta con una contundente pregunta que resonó en toda mi cabeza con fuerza...

¿Qué coño había hecho?


¡A volar! Wiiiiiiiiiiii





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Re: A casual meeting (Trystan]

Mensaje por Ras el Lun Sep 07 2015, 22:53

En otro tiempo Ras nunca hubiese permitido que un humano se moviera tan libremente a su alrededor; nunca hubiese permitido, a pesar de su propio carácter tranquilo, que lo acecharan como si fuera una simple presa a razón de su propio orgullo. Pero donde hubo orgullo quedaba vergüenza y donde debería haber precaución se plantaba una desdicha para sí mismo que nublaba los instintos. Quizá pudo haber previsto las intenciones del pelirrojo si sus ojos lo hubiesen seguido pero los tenía cerrados, de nuevo, desde el momento en que sus nudillos dieron de lleno contra el suelo y sintió en su piel la frescura de la hierba que se mezclaba con la de la brisa marina, una sensación que le resultaría agradable de no ser por los incesantes pensamientos con los que lo atormentaba su mente. Sentía que ya no podía más, que sus emociones lo consumían entre el rechinar de sus dientes y la pesadez con que su pecho se movía de arriba para abajo; levantó de nuevo el brazo, extrayendo el puño cerrado del suelo con la intención de volver a golpearlo cuando un grito a sus espaldas le hizo reaccionar, abrir los ojos y buscar extrañarse por no encontrarse con los azules del humano frente suyo.

Tan sobrecargado estaba su pensamiento que no se percató de lo que sucedía hasta que sintió su cuerpo ser tomado de la cintura desde atrás y ser elevado del suelo- ¿Eh? ¡¿Qué?! –Su cuerpo reaccionó por instinto al sentirse apartado de la firmeza del terreno en contra de su voluntad, tensándose todos sus músculos y moviendo tanto piernas como brazos. Su pensamientos bullían en un caldero de confusión sin ser capaz de centrarse en principio en algo hasta que sus ojos pasaron del verde de la hierba al negro estrellado del firmamento nocturno. Un nudo se formó en su garganta y en blanco quedó su mente conforme se sentía elevarse muy suave y lento antes de que la gravedad hiciera efecto y ambos empezaran a caer. Apenas tuvo que removerse un poco para perder en ese momento el agarre del humano sin ser capaz de apartar los ojos del cielo que se alejaba cada vez más y con ello el borde del acantilado.

Logró girar el cuerpo en el aire y quedar con el rostro hacia abajo. Todo ocurría muy lentamente, como si el tiempo estuviera ralentizándose sin detenerse realmente. Cada vez veía más de cerca las olas romper contra las rocas, el rugido del mar así como su potente olor lo arrullaban en su caída ¿Era acaso este su final? Mentiría si dijera que nunca pensó en la muerte pero sus divagaciones no lo llevaron a plantearse una como aquella; aun así, de alguna forma no se le antojaba tan mala. Se encontró a sí mismo sonriendo y su cuerpo perdiendo tensión hasta quedar por completo flojo cual muñeco de trapo. Si ere sería su fin podía estar agradecido, ya sentía que no le quedaban fuerzas para seguir ¿De qué valía la pena aferrarse a una vida tan poco digna como la suya? Ya nada le quedaba lo cual luchar. Cerró los ojos… Ya solo quería descansar…

-“Vuela” -
- “No puedo… no quiero… estoy cansado… ya no más, por favor, solo quiero descansar” -
-“Ras… eres un dragón, debes volar” -
- “¿Qué clase de dragón puedo ser, Padre? Nada, eso es lo que soy, una inútil nada que no sirve… pero todo terminará, pronto… y no más dolor…” -
-“Hijo mío, el dolor es parte de la vida, solo los cobardes intentan escapar de ello ¿Recuerdas a Abzalom?” -
- “Si…” -
-“¿Y él escapó de su dolor? ¿Acaso lo hizo Ür? ¿Kâsharn o incluso Shrenimais?” -
- “No…” -
-“¿Y no eres descendiente de ellos? Por ti corre la misma sangre, la misma fuerza, el mismo orgullo de dragones legendarios ¡Nosotros mismos somos leyendas! ¡Las leyendas no caen, se levantan así que vuela!”


-“Vuela… hijo mío…
-

Abrió sus ojos por completo, sintiéndolos húmedos y al borde de las lágrimas. No le cabía la duda de que aquella era la voz de su padre ¿Cómo era posible? Invenciones de su mente trastocada, imaginaciones de fantasmas hace tiempo perdidos pero no importaba. Sueño o no tenía razón, él era Raspatechkiwas’ilpuyanki, miembro de los Ilpuyanki, descendiente de Abzalom, descendiente de Ür ¿Cómo renegar del orgullo que corre en su sangre desde tiempos antes de los tiempos? Cerraba sus puños con fuerza y sentía su pecho arder pero no como otras veces; un cosquilleo familiar le recorrió desde la base de la nuca y por toda la columna, esparciéndose por todo su cuerpo hasta la punta de sus dedos- ¡Esta no será mi tumbaaaaaAAAARRRRR! -Gritó con voz potente en principio pero fue convirtiéndose en un rugido que cobraba intensidad cada vez más. Sus negros irises se contrajeron y estiraron hasta volverse unas finas líneas en el mar dorado que eran sus ojos. Nuevamente un cosquilleo pero esta vez no tuvo punto de partida, todo su cuerpo vibró al mismo tiempo mientras la piel blanca de su cuerpo parecía quebrarse con pequeños trazos que se unían unos con otros y de los que despedía una luz brillante hasta que lo que era blanco pasó a ser dorado; hasta que donde hubo piel se convirtió en escama, donde los dedos que se alargaban se volvían de puntas plateadas y los largos y sobrenaturalmente lacios cabellos desaparecían como evaporándose para dar paso a dos pares de cuernos, pero lo que más satisfacción le dio e hizo que parpadeara con satisfacción fue sentirse crecer en tamaño.

Giró su gran rostro dracónico hacia el humano que caía a su lado pero algo no estaba bien, lo supo apenas posar sus orbes en él mas no había tiempo para ello- Trata de no moverte mucho -Le previno y lo tomó entre las garras de su diestra delantera, volviendo la vista al frente, al mar que se acercaba peligrosamente e inspiró antes de extender las alas en toda su envergadura, frenando la velocidad de la caída con un esfuerzo inmenso que le hizo torcer el gesto un poco y dio una patada con sus cuartos traseros a la roca del acantilado. Sintió su barriga acariciar la superficie del agua antes de lograr elevarse por sobre esta con un rugido renovado pero no había tiempo que perder, a pesar de que quería seguir disfrutando de la sensación del viento deslizarse por entre sus alas se dirigió tierra, al mismo lugar donde hubieran saltado- Debo agradecerte, humano, nunca podré pagarte esta deuda pero… ¡Arg! -Gruñó y miró a su costado, una de sus alas había quedado tiesa y contraída, haciendo que perdiera equilibrio y altitud- ¡Prepárate! -Como pudo logró aterrizar, aunque de manera forzada, impactando con su hombro izquierdo el suelo y cuidando de soltar al humano en la hierba antes de rodar él mismo y llevarse unos cuantos árboles en el proceso. Ras sabía que algo no andaba bien consigo mismo desde el momento en que sus ojos dieran con el humano a media caída, el pelirrojo era demasiado grande en comparación a lo que debía ser con su forma dracónica; había crecido, si, pero no había alcanzado ni la mitad del tamaño que debería haber tenido y ahora esto.

Rugió por tercera vez, esta vez de dolor mientras intentaba erguirse con sus cuatro patas con un cuerpo que temblaba y sufría convulsiones selectivas en un brazo, en la cola, en el ala, en la espalda, todas muy rápidas y cortas como violentas- ¿Qué me está… pasandooo? -No podía evitar la súplica en su voz  cuando una de sus patas se encogió de repente y perdió el soporte, cayendo de panza al suelo. Le siguió la pata trasera y las escamas de la espalda, todo su cuerpo era un caos conforme iba perdiendo tamaño y se retorcía, levantando polvo hasta que pareció detenerse.

Con un esfuerzo intentó incorporarse de nuevo entre jadeos, las extremidades apenas le respondían y no pudo sostenerse para evitar caer agotado- No… -Con desesperación buscó con los ojos sus alas tendidas en el suelo, sus garras a su costado, su cola sin fuerza- No… -Repitió al darse cuenta que si bien era un dragón en apariencia de nuevo su tamaño era apenas mucho mayor que el de un humano adulto y el horror volvió a sus ojos cuando las escamas doradas de su brazo empezaron a perder el lustre como el color, volviéndose pálidas, blancas y suaves- Por favor… no… de nuevo… -Como pudo giró y quedo de espaldas solo para atestiguar a sus alas deshacerse y encogerse al igual que la cola. Por más que lo intentó no pudo revertirlo, volver a su forma; donde hubieron escamas había piel, donde hubo dorado solo quedaba marfil, donde hubieron garras plateadas con dientes como espadas solo quedaban uñas y huesos romos; y donde hubo un dragón dorado y orgulloso quedaba un ovillo blanco y tembloroso a la luz de la luna.




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Re: A casual meeting (Trystan]

Mensaje por Trystan el Dom Sep 13 2015, 19:09

Volví a sentir ese nudo en el estómago cuando perdí la firmeza de la tierra bajo mis pies. Volaba. Quizás no el sentido más estricto de la palabra, pero lo hacía. Sin control o forma de frenar o cambiar de dirección. Bien sabido era que ya los humanos no volaban. No desde que los dragones se alzaron con la hegemonía sobre mi raza. Por mi parte, no era la primera vez que el vacío se extendía bajo mi figura. Ya había volado antes. Una vez. En una situación muy distinta... con Rainreth. A mi mente acudió esa única ocasión en la que Rain se transformó delante de mí para poder huir de los guardias que nos habían descubierto. Cuando estaba conmigo... Cuando aún quería estar conmigo. Un pensamiento rápido y doloroso atravesó ese recuerdo entonces, apuñalándolo. ¿Por qué no había hecho esto antes? Saltar, simplemente. Dejar todo atrás... Cuando no tenía nada.

¿Por qué hacerlo ahora, que sí lo tenía? ¿Tan estúpido había sido?

El viento silbando en mi oído llegó a embotar el resto de sentidos, aletargando parcialmente mi mente, adormeciendo preguntas y recuerdos, forzándome a dejar la mente en blanco. Pero algo irrumpió en esa curiosa canción. Una voz grave, gutural, imponente que me hizo desviar mi llorosa mirada para ver ese dragón que me acompañaba. Había pasado a ser el animal que se ocultaba tras una forma humana. Un animal de escamas doradas como lo era Rain. De hecho, de no ser por su tamaño, con la vista nublada... Habría jurado que era ella. Un impresionante dragón de escamas con brillo dorado y blanco que cegaban conforme les diera la luz. Por suerte, apenas había y aquel centelleo no se diferenciaba del de las incansables olas, como masas de agua movidas por las corrientes y el aire en la superficie. El dragón me tomó entre sus garras, a las que me aferré entonces, como pude, sin moverme apenas a partir de ahí. Aún con esa diferencia de tamaño, la majestuosidad y grandeza de su raza era más que palpable. De un calculado quiebro, el agua pasó de ser nuestro punto final a un revoltoso líquido que acariciaba la panza del dragón y mojaba mis botas. Volvimos a elevarnos, de vuelta al acantilado... Pero algo no fue bien.

El dragón quiso agradecerme el impulso por el cual ahora era él mismo, pero su voz se interrumpió en un gruñido. Todo pasó en apenas segundos. Volvimos a tierra de manera estrepitosa. La bestia me soltó con todo el cuidado que pudo pero, de la inercia, mi cuerpo rodó hasta que un roca se interpuso en mi camino. Au. Encogí mi gesto por un momento, antes de alzar la mirada y buscar al dragón.

Con toda esa adrenalina, mi cabreo estaba más que olvidado. Me incorporé adolorido, llevándome una mano al costado donde me había dado el golpe contra la roca. Pinchó por un segundo, atravesándome, lo que me hizo perder el equilibrio momentáneamente y caer de rodillas. Presioné mi costado entonces un poco más con mi mano, como si con eso consiguiera contener mejor el dolor. Volví a incorporarme, andando lo justo para alcanzar a aquella bestia hecha hombre de nuevo que me había salvado la vida. No me atreví a tocar pero si pude concluir que quizás no tenía tanto control sobre su transformación como yo pensaba. No obstante, algo sí había conseguido, ¿no?-. ¿Te encuentras bien? -pregunté en un murmullo hasta preocupado, más por todos esos árboles que había tirado y el surco de tierra que por otra cosa.




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Re: A casual meeting (Trystan]

Mensaje por Ras el Jue Sep 17 2015, 20:33

Nuevamente se encontraba tirado en el frío y duro suelo como cuando volvió de las montañas ¿Déjà Vu? Así parecía pues apenas volvió a su forma humana sus ojos cansados recorrieron el panorama que lo rodeaba. Había dejado un surco de tierra de tamaño considerable y a su alrededor árboles caídos, arrancados de raíz o partidos por la mitad, yacían en el suelo a su alrededor. La historia se repetía para él y sus decisiones parecían no traer otra cosa más que sufrimiento a los demás- Huma… no… -Susurró con esfuerzo, tratando de removerse en busca de una mayor visibilidad. El escuchar la voz del pelirrojo, aunque fuera algo débil, era como un bálsamo que aplacaba su angustia; al menos no sería responsable de su muerte.

Gruñó y logró girar el cuerpo, quedando boca abajo. No quería causar más problemas, más destrucción de la que ya era responsable “Primero el bosque y ahora esto… no puedo consentir más estos errores… debo…” Extendió uno de sus brazos y clavó los dedos en la tierra para que le sirva de sostén y estiró para arrastrarse “No más… ya no…” Flexionó una de las piernas y también la aferró al terreno, y la otra y la otra mano, poco a poco logró reunir fuerzas para trepar sobre el surco de tierra e ir incorporándose hasta que alcanzó llegar a la cima, jadeando y con sudor y mugre escurriéndole por el cuerpo- Lo estaré… -Giró el rostro hasta que sus ojos dorados dieron con el humano y tragó saliva al percatarse que su estado no era en apariencia mejor que el suyo- Estás herido… ¡Ngh! -Su cuerpo se tensó y los músculos de su espalda parecieron, por un pequeño instante, marcarse más y crecer un poco pero como vino también se fue- Será mejor que vuelvas con los tuyos… -Haciendo acopio de las pocas fuerzas recuperadas plantó con firmeza uno de sus pies, apoyó una mano sobre la rodilla y se incorporó entre temblores hasta conseguir quedar de pie.

- Te debo una… Una muy grande que algún día pagaré… -Su voz, aunque débil sonaba segura, con parte de la convicción que anterior a tantos sucesos solía llevar. En efecto, quizá no había logrado resolver el problema e incluso cosas raras le sucedían pero por un momento, por un instante la solución asomó entre tantas dudas dentro de su mente- Mi nombre es Ras -Sus dorados orbes buscaron los del pelirrojo antes girarse y descender del surco de tierra con un gran esfuerzo por no caer, sortear los cuerpos de los árboles caídos con gran pesar y adentrarse en el bosque hasta perderse de vista.




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