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What's happening to me? | Nyssa

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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Nyssa el Jue Jun 25 2015, 21:27

Pandora los dejo allí. Quizá se había asustado cuando le respiró encima. No había sido su intención aterrorizarla. No comía humanos y la sola idea era más que desagradable. Pero en ese momento no pudo levantar una de sus patazas para impedirle la huida. Era torpe en forma de dragón y estaba demasiado ocupada llorando.

Cuando volvió a ese cuerpo que tan bien conocía, sintió los brazos masculinos rodeándola, atrayéndola hacia sí. Su espalda se pegó al pecho del pelirrojo mientras ella temblaba. Sus manos se aferraron a las del otro resistente, en necesidad. Una silenciosa petición de que continuase ahí, dándole aquel férreo soporte. Porque sola no podía. Necesitaba su ayuda. Se estaba resquebrajando por dentro.

-Lo... siento... Trys... siento... daño... -balbuceó a duras penas mientras lloraba-. Mi... culpa... -sollozó, apretando sus manos con las propias.

Él le pedía que respirase y se calmase. Lo intentaba... pero no lo conseguía. Continuaba llorando muy a pesar de los dos. Llegó a recordarle aquella vez que eran adolescentes. Cuando le pidió que no la abandonase nunca. Su cuerpo humano continuaba temblando, durante el llanto. Se sentía vulnerable. Demasiado.

-Tenía... miedo que dejases... de hablarme... de compartir tiempo conmigo... si te decía... que estaba... enamorada de ti -hipó mientras lloraba-. Si... si estás aquí... después de verme... fui idiota... dude... no debí... pero por mi culpa, muchos habéis sufrido.. ¿Me abandonaron... en la calle por ser... esto? Trys... ¿Soy un... monstruo? ¿Por eso... ejecutaron a mi... padre adoptivo? Lo vi... Trys.. Lo vi... todo... Pagó porque yo... yo... soy... ¿Qué soy? No quiero que vengan a por mí... y mueran otros. No puedo... dejar que pase... No puedo ponerte en peligro. No puedo, Trys... -lloró y se giró a abrazar a su amigo con fuerza, después del tierno beso en su sien-. No sé cómo seguir... -sollozó, enterrando su rostro en el pecho de Trystan.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Trystan el Sáb Jun 27 2015, 15:24

Sentí sus dedos aferrarse a mí, mientras temblaba, mientras se dejaba el aliento, las lágrimas y se desahogaba, sollozando sin parar. En respuesta, no se me ocurrió otra cosa que no fuera ejercer presión contra mí, que me sintiera ahí, que supiera que no estaba sola.

Negué ligeramente con la cabeza. No tenía que disculparse, pero no le dije nada, mientras la mecía suavemente, en pos de aquella calma que quería que alcanzase. La sentía demasiado rota como para contemplar siquiera la idea de apartarme-. Escúchame. -empecé a susurrar, sólo para ella, cerca de su oído-. No es culpa tuya. -y tan convencido estaba de ello como ella de lo contrario-. Hay cosas que no puedes evitar que ocurran... -no sabía qué había podido pasarle antes de conocerla. De hecho, ella nunca me había hablado de ello. Yo tampoco le di mayor importancia, porque, a pesar de la edad, yo la veía bien, a gusto. Aunque fuese como improvisada adopción de mis padres-.  No por ello tú eres la culpable.

Tragué saliva ante su confesión. Una que llegó a enternecerme, haciéndome entender y recordar muchas de esas ocasiones en las que se cohibió o muchos comentarios que no entendí en su momento-. Nyss, entiendo ese miedo... Porque también llegó a ser el mío durante un tiempo... -murmuré, sin importarme nada más. De perdidos al río, ella siguió a mi lado, como yo acabé haciendo, dándole mucha más importancia a esa amistad tan peculiar que manteníamos, frente al riesgo de perderla, de dejar que mi relación con ella se enfriase en vez de afianzarla como una pareja. Era la primera persona que recordaba de mi infancia que no fueran mis padres-. No eres ningún monstruo. ¿Cómo sino iba a poder quererte tanto? -una impulsiva sonrisa emergió a mis labios, mas la frustración -y concentración- que aquella situación me despertaba, evitó que se marcase tanto como pretendía-. Pero si tan convencida estás que el quedarme contigo será mi final... que así sea, porque no pienso irme a ningún sitio donde no estés tú. -había sido mi amiga. Mi hermana. Llegó a ser mi amante. Y hubo un tiempo que yo la quise como algo más.

También era la única que seguía conmigo después de tantos años.

Y, sin embargo, hacía mucho que habíamos dejado de hablar, habíamos sacrificado parte de esa complicidad que teníamos. Nos habíamos distanciado, cada uno con sus problemas, su vida,  aunque viviéramos en el mismo sitio, o nos viésemos casi todos los días. Llevaba un tiempo sin ser lo mismo-. Te he echado tanto de menos... -susurré cuando se giró hacía mí para abrazarme. Sin apenas mover mis brazos, correspondí el gesto, dejando que hundiera su semblante, descompuesto en mi pecho. Apoyé mis labios en la parte alta de su frente, correspondiendo esa presión con la que sus brazos se aferraban a mi torso, desesperada. Sentí ese frescor característico que sus lágrimas dejaban en mi camisa. Pero no me importó en absoluto- Yo no habría llegado tan lejos de no haberte tenido en mi vida... Y tampoco sabría seguir si tú no estás conmigo, pelirroja. -volví a presionarla contra mí, repasando su columna con mis dedos, suavemente.

Suspiré, a tiempo de cerrar los ojos, con el estúpido deseo de que no sufriera más. Al menos, no para pensar que todo aquello que había dicho fuese cierto. ¿Seguir? Era una acción en la que había pensado demasiado en los últimos meses. ¿Merecía la pena? Yo, aún no sabía contestar, pero en ello estaba. Seguía. Día a día. Con gente como ella a mi lado, para ayudarme-. No es tan importante el cómo si no... el que tú misma quieras seguir... -me separé un poco, prácticamente nada-. Nyss, quiero que te quedes. No quiero que pienses que marchándote arreglarás nada, porque no es así. Huir de tus problemas no es la solución... -unas palabras que bien podía aplicarme a mí mismo-. Pero no tienes por qué pasar por esto tú sola. -acerqué mi mano para acariciar lo poco que dejaba ver su mejilla-. No, mientras yo esté contigo.




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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Nyssa el Jue Jul 02 2015, 15:37

Podía sentir cómo afianzaba ese agarre, cómo le otorgaba más presión. Como si quisiera contenerla y calmarla a partes iguales. Trystan era el único que seguía allí desde que era pequeña. La única persona que no se iba ni por asomo. Por mucho que ella se hubiese distanciado. Seguían siendo amigos, pero… habían perdido ser las lapas que eran antes.

Escuchó su susurro e hipó por el llanto. Quería creerle. Quería agarrarse a aquella balsa de salvación y pensar que no era culpa suya. A veces le daba vueltas. ¿Y si hubiera hecho las cosas de forma diferente? ¿Y si hubiese cambiado algo, aunque fuese mínimo? ¿Seguirían todos allí?

-Tú… tú también le das vueltas a las cosas… -sollozó-. Puedo… decirte… lo mismo –sorbió un poco por la nariz tras decirlo. De forma adorable y vulnerable.

Porque, después de tantos años, sabía que él estaba mal. Que seguro repasaba aquel fatídico día. Que incluso podría sentirse culpable. Cuando no lo era. Pero los dos tenían aquella manía que los golpeaba anímicamente. Decidiendo guardarse todo para ellos, para evitar molestar a los demás con sus propios demonios.

¿Miedo? ¿A que ella dejase de ser su amiga? Nunca. Aún cuando la relación se había enfriado un poco por decisión de la pelirroja. Sólo un momento después comprendió lo que le estaba diciendo. Se quedó quieta. Con pequeños temblores en su cuerpo, residuo del llanto.

-Trys… -lo llamó en un murmullo-… ¿cuándo fue eso? –quiso saber sin alzar la voz.

Apretó las manos ajenas con las propias, agradeciéndole que él no la viese como a un monstruo. Creyéndole, pasando ese mal trago en forma de nudo y saliva por la garganta. Luego le tembló el mentón y sus ojos volvieron a acumular lágrimas, emocionada por sus palabras. Porque era tan terco y tan condenadamente adorable. Porque era su amigo. Porque no la iba a abandonar.

-Yo… yo así… no puedo… dejar de llorar… -intentó bromear, sin saber si había tenido éxito porque podía sentir cómo las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y luego, de frente a él, hundiendo su rostro en su pecho-. Yo también te he echado de menos –sollozó contra su ropa, con la voz amortiguada-. Muchísimo –agregó a lo anterior-. Lo siento, Trysie. Creí que era lo mejor… pensé que me estaba volviendo loca… y resulta… que… tenía un vínculo con mi hermana… y… no la encuentro. No sé dónde está… y hace unos meses sentí mucho dolor… y… y me pregunto si fue ella… y si está bien… o si le pasó algo… y cada día que pasa sin saber de ella o de mi sobrino… me desespera –sollozó más, crispando sus dedos en la camisa de Trystan.

Era como si no pudiese evitar decirle cosas que ella se había callado. Aunque fuese a trompicones. El tierno beso en la frente, las reconfortantes caricias en la espalda, su abrazo y sus palabras la ayudaban en aquel momento. A soltar la lengua, a desahogarse. Porque había estallado de una forma abrupta que nunca hubiera previsto.

-Yo no sabría qué hubiera sido de mí de no estar tú ahí. Me salvaste cuando más lo necesitaba… cuando era una niña asustada, traumatizada… Había estado sola durante cinco años, en las calles de la ciudad, hambrienta, escondiéndome aterrorizada… Y te vi ahí, solo y callado. Me recordaba todos esos años de soledad y no quise que nadie más la sintiese. Y… para empezar a sociabilizar, te preferí a ti. Hubiera sido muy abrumador todo de golpe. Cuando empecé a hablarte y a ser tu lapa, vi que eras muy adorable. Eres mi mejor decisión, Trys –le confesó con una mezcla entre susurro y sollozo, sin soltarlo.

No quería separarse. Sentía que, si lo hacía, perdería ese apoyo, esa fuerza extra que necesitaba. ¿Y si se transformaba de nuevo? No quería pasar por esa experiencia otra vez. Había sido horrible. No lo soltó, con los nudillos blancos de la fuerza que hacía sobre la camisa del pelirrojo, aferrándose a la prenda con desesperación.

¿Quería seguir? Era una buena pregunta para la que no sabía si tenía respuesta. Ahora mismo sólo quería hacerse un ovillo en un rincón oscuro y llorar durante horas. Ni siquiera sabía qué haría de no volver a la base. Era su hogar. En la resistencia estaba su familia. Trys. No tenía fuerzas para luchar fuera de su círculo de protección. ¿Qué haría? ¿Matarse? La sola idea le parecía un poco exagerada.

Entonces él le dijo que quería que se quedase. Con esa forma tan adorable que tenía de ser y que conseguía cosas de los demás de forma involuntaria. ¿Cómo decirle que no? Restregó su mejilla, húmeda por las lágrimas, contra la palma de la mano de Trystan. Emitiendo un sonido, mezcla de murmullo y ronroneo.

-Sólo si me prometes retomar nuestra amistad como era antes –le dijo en voz baja-. Tú huyes de tus problemas… y no me gusta. Te veo mal y… se me rompe el alma saberlo. Tampoco tienes por qué pasarlo tú solo. Estoy aquí. Contigo… -murmuró, antes de separarse sólo un poco para mirarlo a los ojos, con sus irises acuosos-. Trys… ¿eres consciente que si tienes una mala noche, puedes venir a mi habitáculo? –apoyó su frente en la ajena con suavidad y cerró los ojos, un poco más calmada-. Yo también tengo derecho a cuidarte y protegerte. No sólo tú a mí.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Trystan el Vie Jul 03 2015, 23:43

Como simple respuesta, cerré aún más mi abrazo. Sabía perfectamente que ella me conocía, a pesar de habernos distanciado en los últimos años. Que yo le daba vueltas a las cosas, no era algo nuevo, pues siempre había preferido pensar antes de actuar. Y que me lo recalcara, simplemente me hizo sonreír.

Arrugué la nariz ligeramente, ante la pregunta cohibida que salió de sus labios ante mi confesión-. Hace tiempo, Nyssa... -reconocí, sin saber muy bien cómo encauzarlo o qué llegar a decir-. Poco después de que... bueno, de que lo hiciéramos por primera vez... -cierto rubor atendió mis mejillas al recordar aquella etapa de mi vida-. Me dejabas embobado por cada vez que hablabas y era entonces... cuando más me costaba decirte que no... porque sólo quería pasar más tiempo contigo. -reconocí, con gesto tierno-. Eres la primera a la que quise de esa manera... y tanto miedo tenía a perderte que preferí no contarte nada... por si salías corriendo. -una suave risa emergió de mi garganta, al recordar algo en concreto-. Además... me volvías loco en la cama... y tampoco quería renunciar a eso. -añadí en un murmullo con tono sugerente que no pude controlar, estando como estaba, tan cerca de su oído.

Su broma me enterneció sobremanera. Se me antojó tan vulnerable que no quería más que cuidarla y protegerla, más de lo que ya lo hacía-. No te disculpes.... Por favor, no... -repasé su espalda una vez más, cuando ya la tuve frente a mí. La pelirroja habló, contándome, por fin, qué la había hecho distanciarse. Fruncí el ceño. ¿No había ido a buscar a su hermana hacía unos meses?-. Lamento que no consiguieras encontrarla... -dije casi sin pensar, de forma automática-. Quizás, aún estamos a tiempo de que pueda ayudarte con eso. -murmuré, al tiempo de acariciar la parte posterior de su cuello, mientras sentía como tiraba más de mi camisa.

Eres mi mejor decisión, Trys.

Fruncí el ceño, cerrando los ojos con fuerza, aprovechando que ella seguía con su semblante perdido en mi camisa. Mis pulmones clamaron por aire entonces, en una necesidad que expandía una sensación cálida en mi pecho, por aquella confesión suya-. Te recuerdo que fuiste tú, la que se acercó a mí. No sé quien salvó a quien. -ella lo había hecho en numerosas ocasiones en aquellos paseos que llegamos a dar, cuando ambos éramos exploradores. Tragué saliva, realmente emocionado de forma imprevista. Quise sonreír, pero mis labios simplemente temblaron. Aquel pensamiento de derrota, de inútil, de... poca cosa, que había cultivado durante los últimos meses se vio arrasado por una sensación momentánea de satisfacción. Había alguien a quien no había defraudado, después de todo-. Me faltarán años de vida para agradecerte esa elección que hiciste con tan sólo diez años... -lamentablemente, no duró mucho, pues mi mente ya pudo llegar a la conclusión de aquella diferencia de razas inherente en ambos: ella viviría mucho más tiempo que yo. ¿Qué haría desde el mismo momento que yo le faltara, dentro de unos pocos años? Desde luego, no tenía intención alguna de fallarle por voluntad propia, pero cuando la muerte me reclamase, sería bien distinto. A mi mente vino una ocasión en la que me planteé el mismo problema con Rainreth. Llegaría un momento en el que yo no pudiera hacer nada, y sería Nyssa la que se quedara... pero no quería dejarla sola.

Aún no.

- Espera... -murmuré, como una tierna petición, mientras hice por separarme ligeramente. Sin más palabras, desabroché los pocos botones con los que contaba mi camisa, desprendiéndome de ella. Cubrí su espalda desnuda con la prenda entonces. No es que fuera a guarecerla del frío -que no hacía-, pero tal vez así, esa sensación de protección fuese algo más tangible-. Sabes que yo no hago promesas. -murmuré, decidido, mientras volvía a abrazarla. La escuché, ya con el aplomo tocado-. Es más fácil guiar a los demás que a uno mismo. -reconocí. Era algo que había aprendido como líder de los rebeldes-.  Yo... No tengo tiempo para mis problemas, Nyss. Soy... Responsable de mucha gente. -cosa que era más que cierta, pero ni siquiera sabía si aquello podía valerme como excusa-. Aunque... De tenerlo... ¿Cómo se afronta algo así? -noté cierto escozor en mis ojos, y la vista se me nubló lo suficiente como para que yo parpadeara un par de veces, con la intención de aliviar esa sensación. Pero no fue así. Había perdido a las tres personas que más quería en aquel momento-. Huyo, porque hay cosas más importantes. Porque no puedo pararme a llorar tal y como están las cosas. Sabes que la base cada vez está más llena y... El que me vean destrozado... ¿Qué credibilidad como líder podría concederme eso? -estaba convencido de que la perdería toda, en realidad. Sin darme cuenta, unas lágrimas de frustración se habían agolpado en mis ojos hasta que desbordaron, ocultándose rápidamente entre el vello facial que confeccionaba esa barba desarreglada y corta que llevaba. Volví a cerrar los ojos, notando a los pocos segundos su frente contra la mía-. Nyss, yo... -las palabras se me atoraron en la garganta, con su pregunta-. Me acostumbré ya a ocultarme en soledad y entre sombras. Es un lujo poder desahogarse en compañía. -hablé del tirón, con un agradecimiento entre líneas-. Y... como excusa que no me valdrá seguramente, diré que ya perdí la costumbre de dormir contigo. -o con alguien, en realidad. Un intento de sonrisa cruzó la comisura de mis labios, pero no supe si llegó a ser visible. Tenía miedo de las reacciones externas al verme despertar alterado por las pesadillas que me torturaban y me extenuaban en aquel mundo onírico.




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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Nyssa el Lun Jul 06 2015, 11:57

Le dio un suave toquecito en el dorso de la mano, frunciendo el ceño encantadoramente, aunque él no pudiese verlo por estar detrás. Frustrada más consigo misma que con él. Porque ella había intentado por esa época no volver a enamorarse de él. Porque sabía lo que era no hablar y que te rompiesen el corazón involuntariamente. Porque se dio cuenta de que había hecho daño a Trystan sin ser consciente. Pobre… él no se merecía eso.

-Habérmelo contado. Yo estaba intentando… no enamorarme de ti otra vez. Yo… bueno… -apretó un poco las manos contra las de él-… fue… sobre los trece años… hasta casi los dieciséis… Y… bueno… yo también estaba embobada, por eso a veces no atrapaba algo que me tiraban… y… quería pasar tiempo contigo… pero a la vez me daba miedo ser tan obvia que te dieses cuenta y te alejases de mí… Y… al final antepuse nuestra amistad. Nos parecemos demasiado, Trysie –suspiró al decir lo último-. Trys… siento haberte hecho daño –sollozó, justo antes de que él agregase aquel murmullo sugerente. Sintió un escalofrío recorrer su espalda-. No… hagas… eso… -murmuró en respuesta, sonrojada-. Pues… esto… tú… hacías unas cosas que… ufff…

¿Elocuencia? ¿Qué era eso? Habían pasado cinco años, pero recordaba la manía de morder del pelirrojo, o algunas veces que gruñía, o que le gustaba ser posesivo. O en las ocasiones que le dijo un: de perdidos al río, no lo recuerdo, pero lo volvemos a hacer cuando esté sobria. No es que se hubiera acostado con doscientos hombres. Pero del grupo con los que sí lo había hecho, Trystan era el mejor con diferencia. Y el que mejor dotado estaba.

No continuó disculpándose sólo porque él se lo pidió. Hasta que hablaron de su hermana y suspiró con pesadez.

-Pasa el tiempo y parece haberse esfumado en el aire. Trys… están ejecutando híbridos. ¿Y si ella…? –no se atrevió a terminar la pregunta, pasando la saliva por su garganta. Entonces se emocionó con la propuesta de su amigo, sintiendo que sus ojos eran arrasados en lágrimas-. ¿Harías…? –se le trabó la voz un momento-. ¿Harías eso por mí? –inquirió.

Aunque sabía perfectamente la respuesta.

-Nunca he hablado de ello… pero… Después de ver cómo ejecutaban públicamente a mi padre adoptivo, después de… de abrazar su cuerpo aún caliente antes de huir… -tragó saliva, sintiendo que se le hacía un nudo en la garganta al decírselo-… Pasé cinco años sola, antes de esconderme en las alcantarillas. No tuve a nadie. Comí restos… robé para no morirme de hambre… y, cuando me veían, me miraban con desagrado. Que tú me aceptases como amiga… me sentí como si mereciese la pena para alguien. Te necesitaba… y tú me hiciste un hueco en tu vida. Me salvaste la vida, Trys. Porque sin ti, no hubiera podido soportar mi propia existencia. Tú eres mi fuerza, mi apoyo, mi razón para quedarme en la resistencia, mi familia, mi amigo. Por ti aprendí a luchar porque no tenía nada más que ofrecerte que pelear por ti y a tu lado. Siempre intenté sobrevivir, existir. Pero tú me enseñaste lo que era de nuevo vivir. Creo que no eres consciente del gran corazón que tienes. Ni de tu inestimable valía. Si alguien te dice lo contrario, es que no te conoce como yo. Si alguien no es capaz de verlo, esa persona se lo pierde… y se gana un puñetazo de mi parte. Porque tú eres la única persona por la cual me mantendría con vida costase lo que costase… y la única persona por la cual moriría –le confesó en un murmullo, tragándose sus lágrimas y con la voz rota. Hasta que hizo un silencio para intentar forzar una sonrisa y bromear, sin éxito-. Pero lo dejamos en que nos salvamos mutuamente –resolvió contra su pecho-. Más te vale que sigas agradeciéndome cuando los dos seamos viejos –susurró, no queriendo perderlo.

Sin darse cuenta del cambio. De que ahora, no era humana como siempre había pensado. Que era híbrido. Y estos vivían más y envejecían con mayor lentitud. Sin enfermarse. Pudiendo curarse con mayor rapidez al transformarse. Sin pensar que, por ello, las posibilidades de no enterrar antes a quienes le importaban disminuían. Salvo si ella moría por causas no naturales.

Esperó. Con esa forma de obedecer que tenía con él. Porque Trystan se lo había ganado. Entonces lo vio desprenderse de la camisa cuando se separó un poco. Ante sus acuosos ojos, aparecieron las cicatrices. Testigos de lo que había sufrido su amigo. Recordaba cuando se había enterado de lo que lo habían capturado y secuestrado. Al entrar en la base tras haber estado explorando. Hacía días que no lo veía, pero no era algo nuevo por aquel entonces.

Sus rodillas le habían fallado. Ni siquiera supo quién la sostuvo en ese momento para no irse al suelo. Le había faltado el aire. Había palidecido. Y después, sintió ese agobio que la hizo correr en dirección a la habitación donde la dragona cuidaba a Trystan. Agazapada, día tras día, intentaba mirar por la cortina para comprobar su estado. Temió por su vida. Lloró en silencio. Molestó a los sanadores para preguntarles cómo lo veían y pedirles que hiciesen todo para que él continuase vivo. Sin atreverse a entrar en el habitáculo por temor a la reacción de Rainreth.

-Trys… yo… siento no haber estado ahí para ti. Para evitar que te capturasen. Para evitar que te torturasen. Para cuidarte –murmuró, con sus ojos llenándose de lágrimas, abrazándolo con fuerza-. Te admiro por lo fuerte que fuiste. No nos pusiste en peligro. Yo no sé si podría hacerlo… Siempre fuiste el mejor de los dos –agregó sin soltarlo-. Me da igual. Voy a volver a ser tu lapa –le replicó decidida-. Gracias por la camisa… -murmuró después, en agregado. Algo de confianza le daba tener aquella prenda, entre tanta vulnerabilidad-. Entonces deja que alguien más te guíe a ti. ¿Para qué estamos, si no, los demás? –inquirió.

Entonces lo dejó hablar. Su labio inferior tembló, junto a su mentón, al escucharlo. Tragó saliva. ¿Cómo se afrontaba algo así? No lo sabía. No se le ocurría nada bueno para decir. ¿Que el tiempo lo cura todo? Un cliché. ¿Que lo iba a sacar de paseo? Ya lo había hecho y seguramente volvería a hacerlo para distraerlo. Pero cuando lo dejase solo, volvería a darle vueltas. Entonces trabó la mandíbula con resolución.

-Se afronta hablándolo, no huyendo, no escondiéndose. Los dos pecamos de lo mismo. Yo he explotado. ¿Qué va a pasar cuando lo hagas tú? ¿Y cómo lo harás? ¿Sabes? Me importas más tú que el resto de las cosas. No tienes por qué ponerte a llorar con todos, pero puedes hacerlo con los que más confíes. Eres el mejor líder que hemos tenido, Trys. Y eres la mejor persona que conozco. Si quieres cuidar de todos, cuida primero de ti mismo –le habló en susurros, con suavidad, acariciándole la mejilla al tiempo que su pulgar intentaba borrar las lágrimas que iban cayendo.

Le mataba verlo así. Con ese profundo dolor que le desgarraba el corazón y no podía arrancárselo por más que lo intentase. Apoyó su frente en la de él, de forma tierna, mientras continuaba intentando secar aquellas lágrimas con las yemas de sus dedos de una mano. Con la otra, fue acariciando la espalda masculina, intentando mimarlo.

-Trys… estoy aquí, si me necesitas. No te voy a juzgar por llorar. Ni por estar mal. Te quiero ayudar… -susurró-. Te quiero mucho. No me voy a ir a ninguna parte, tómate ese lujo de desahogarte –lo abrazó con fuerza tras besar con suavidad su mejilla-. Esa costumbre puede hacer que pierdas el control. Y no estoy dispuesta a perderte. De todos, eres quien más me importa. Me mata verte mal porque te adoro. Pero prefiero sufrir un rato viéndote llorar y hablar de ello mientras te desahogas a estar con el corazón en un puño esperando ese momento en que explotes –acarició con suavidad los cabellos del pelirrojo sin alzar la voz-. No te forzaré a que duermas conmigo… sólo porque es la primera vez que sutilmente me dices que no –intentó bromear un poco, antes de volver a ponerse seria. Estrechándolo contra sí como si quisiese contenerlo-. No sé todo por lo que estás pasando. Nunca estuve en esa situación. Pero… yo te vi feliz con ella. Aún cuando era una borde e intimidaba a los demás, llegué a adorarla por cómo te hacía sentir. Llegó a ser parte de mi familia. Vi a tus hijos como mis sobrinos. Fue… demasiado abrupto… Tienes todo el derecho a estar destrozado. Puedes fingir entereza con otros más reacios si quieres. Por mí, que se vayan los demás al carajo. Tú eres lo principal. A mí que no me jodan. A ver si va a ser que ellos nunca han llorado ni tienen un pasado trágico y o dramático. Jodidos hipócritas –gruñó bajo en ese momento, malhumorada-. Ay, como se atrevan a decir algo, el castañazo que se llevan. Voy a ser tu medio dragona protectora. Voy a tener que aprender a dar coletazos… y a volver a resollar delante de alguno. ¿Viste cómo reaccionó Pandora? Te dicen algo en contra, les respiro encima y ya pueden largarse –agregó, restregando su mejilla contra la de él, de forma tierna-. No puedo ni quiero dejarte solo, Trys. Pero puedo ser tu sombra. Aunque suene acosadora. Puedo ser tu lapa otra vez. De mí no tienes que ocultarte, pero puedes ocultarte conmigo –murmuró en su oído, sin dejar de acariciarle los cabellos. Pendiente de si requería más mimos.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Trystan el Mar Jul 07 2015, 18:29

- Y, ¿qué habría conseguido contándotelo? -terminé a tiempo la pregunta, para escuchar aquella confesión que dejó caer levemente mi mandíbula, resecándome la boca al respirar por ella. ¿Otra vez? Como si me hubiera leído el pensamiento, se explicó. ¿Casi tres años? ¿Cómo había podido estar enamorada tanto tiempo sin decirme nada? La culpabilidad por haber estado tan ciego me golpeó momentáneamente. ¿Por qué tú tampoco me dijiste nada? Aunque yo seguía sin entender una cosa, lo que me hizo fruncir el ceño-. Pero... Nyss... el hecho de contarte lo que sentía... ¿Crees que habría cambiado las cosas entre nosotros dos? -no sabía si tildarme de estúpido o inteligente. Quien podía asegurarme que en aquella realidad alternativa, los dos estaríamos juntos todavía, con ese nivel de confidencialidad y protegiéndonos tanto. El pensamiento que me hacía creer que sería mucho peor, me hizo atraerla más hacia mí, como si con ello pudiera hacer que tanto en aquel momento como en la brecha temporal alternativa consiguiera que su esencia se fusionase con la mía. Dejé un beso en su mejilla entonces, por esa disculpa que no necesitaba. Ni ella, ni yo-. No me hiciste daño... porque no quise forzar nada. Nunca quise forzar algo así contigo... Porque siempre te quise demasiado como para obligarte a nada. -expulsé un amago de risa por la nariz al escuchar su murmullo como mera respuesta a mi tono sugestivo involuntario. Sentí un ligero palpito agradable al saber que, desde aquella última vez que yacimos juntos, hacía años, seguía sin serle indiferente.

Habíamos compartido tantas veces la cama, enredándonos entre sábanas, perdiéndonos en el cuerpo del otro, que ya habíamos perdido la cuenta. Y, aún ahora, nuestros cuerpos seguían reaccionando ante el cuerpo del contrario, conocido, deseado y incitante a tantas sensaciones. Acabé expulsando el aire de forma más marcada, con esa retrospectiva rápida a muchas de esas ocasiones-. Te lo he dicho... me volvías loco. -como si con ello justificase todas esas cosas que ella tenía en mente que yo había hecho.

- Y humanos, Nyss... ¿y qué? -pregunté sin querer saber realmente la respuesta-. Lleva siendo así demasiado tiempo. Es algo que difícilmente va a cambiar, pero no tiene por qué implicar lo peor. -me era inevitable querer que dejase de pensar en esa posibilidad de que su hermana hubiera sucumbido a la muerte. Repasé su melena, mientras escuchaba su titubeo-. Sabes que haría cualquier cosa por ti. ¿En serio necesitabas preguntar? -sonreí, intentando aliviar un poco la carga de aquel tema. Nyssa tenía demasiado miedo, fruto de tanta incertidumbre acerca del paradero de su hermana. Y aunque yo no tuviera más información complementaria, quería ser optimista, pese a que la situación era demasiado negativa. Y evidente.

Escuché con atención esa historia previa a conocerla que me confesó entonces, haciéndome participe de todas esas penurias por las que tuvo que pasar... hasta que me conoció. ¿Que yo la salve? La idea me pareció tan ridícula como adorable-. Vas a hacer que me piense importante y todo. -intenté bromear también, verdaderamente halagado por toda esa consideración que me tenía. Tan era así que no supe qué contestar, quizás, sumado a la emoción de tanta estima. Acabé llevando mi mano a su mejilla-. Nadie me conoce como tú, pelirroja. -repasé con mis dedos su tersa piel, mientras hice por separarme ligeramente para poder perderme en esas glaucas pupilas, enrojecidas por el llanto. Sonreí de forma candorosa antes de esa última confesión. Mi semblante se volvió neutro entonces, mientras tragaba saliva con cierta dificultad. Terminé exhalando un suspiro, rápido, dejando caer parcialmente mis hombros-. Nyss... -comencé a hablar. Aquella revelación era algo que sólo había podido llegar a imaginar. Demasiado contundente como para no reaccionar a ello- me entraron unas ganas terribles de besarte... -murmuré, sin apartar una intensa y anhelante mirada de sus ojos, en un esfuerzo mayúsculo de autocontrol. Porque me había dicho demasiado en muy poco tiempo, porque aún tardaría en asimilar ese sentimiento. Porque, a la par, me exaltaba sobremanera esa entrega suya, dejando de lado la idea de que, si de mí dependía, nunca la forzaría a algo así. Justo antes de que marchase a la misión cedí a la misma tentación, sin decir nada esa vez, pero entre tanta declaración me vi ciertamente cohibido. Habíamos puesto distancia entre nosotros y yo apenas sabía de lo que había hecho en estos últimos cinco años, a quién había conocido o... si realmente podía tomarme la licencia de probar sus labios una vez más.

Su resolución, no obstante, volvió a tranquilizarme, pero me duró poco. Viejos. Los dos. Noté una presión en el pecho al darme cuenta de que la pelirroja aún no se había percatado de que yo llegaría -si es que llegaba a hacerlo- a viejo muchísimo antes que ella. La atraje hacia mí de nuevo, y apreté el abrazo, pero no mencioné palabra.

- Estás. -contesté solemne, tras colocarle la camisa y oírla disculparse otra vez por lo que me pasó hace tiempo-. Es lo que cuenta para mí. -no podía decir lo mismo de Rainreth, por ejemplo. Apreté la mandíbula ligeramente, aunque acabé suavizando el gesto por esos halagos suyos-. Vales mucho más de lo que piensas... -solté, por enésima vez. Se lo había dicho infinidad de veces, pero Nyssa parecía reacia a creerme. Ya tenía el ánimo minado cuando ella pareció reprenderme, o pedirme que me dejara guiar, de esa manera tan suya. Negué de forma automática con la cabeza. ¿Explotar? No, no iba a pasar. No quería tener a nadie cerca de llegar a pasar tampoco-. Llorar no solucionará nada... Nyss. Ni hará que ella vuelva. O que vuelva a mecer a mis hijos en mis brazos. -apreté mis labios, llegando a dejarlos en una fina línea blanca-. Sabes que no soy egoísta. No puedo serlo si... tanta gente... -tragué saliva. ¿En qué momento habíamos cambiado las tornas? ¿Por qué era yo el que lloraba ahora cuando era ella quien lo necesitaba? Juraba que, aunque no quisiera admitir que yo también lo necesitase, no me urgía tanto-. Ellos siempre estarán primero para mí. Tú siempre estarás primero... -ella, Derek, Kyrieth, Moira, Alaric... tanta gente. Se suponía que un líder miraba antes por los suyos que por él mismo. Quizás, la pelirroja se apoyaba en eso para decir que yo era el mejor. Pero de tantas cosas que quería cambiar aún, a mí me costaba creerlo.

Correspondí ese fuerte abrazo que ella acabó dándome, dejándola hablar. Dejando que apaciguara con palabras esa sensación de angustia que me había provocado sin querer, desatando un atisbo del infierno que menguaba tan lentamente desde hacía unos meses. Deseando estaba de acabar con esa insistente agonía que parecía marchitar mi cuerpo, mis ganas mucho antes de lo que debiera. Cerré los ojos, ante todos esos mimos. Necesitado de ellos-. Pero la sensación de abandono sí que la conoces... -le recordé, con más razón ahora que me había contado esa parte de su historia que yo no conocía-. No le deseo esto a nadie. Y...  es por eso que prefiero no compartirlo. -murmuré con suavidad-. Es algo en lo que sí pecaré de egoísta... -¿hacer participe a alguien de cómo me podía estar sintiendo o lo que pensase? Reproche. Dolor. Ultraje. Despecho. ¿Amor? Sólo restaba el sufrimiento de pérdida desgarradora. Culpabilidad. Oh, sí. Culpabilidad. Si yo no hubiera insistido en salir fuera de las alcantarillas, no habría pasado nada. Ella estaría aquí. Ellos estarían aquí. ¿Por qué demonios Rain no se quedó conmigo?-. Sólo... -volví a tragar saliva pesadamente, sintiendo, aún con los párpados cerrados, esas lágrimas incontenibles-. No hago más que repetirme que todo esto no habría pasado si yo no hubiera insistido en salir aquella mañana. -ya está. Lo había dicho. Era la primera que sabría de primera mano, qué era lo que me rondaba la mente una y otra... y otra vez.

Acabé carraspeando, con un intento de sonrisa, que no llegó a mis castigados ojos, por ese afán protector tan característico de ella-. Por favor... -solté en un tono casi suplicante, amortiguado por mi propia camisa, según me mantenía pegado a ella. No quería que me dejara solo. Quería dejarme cuidar, proteger... aunque fuera por un momento. Colgar mi atuendo de líder con todo su peso, en otro sitio y ser simplemente Trystan, un humano golpeado por la desgracia de haber perdido a su familia a manos de unos guardias.




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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Nyssa el Miér Jul 08 2015, 23:41

-Que no te hiciese daño –contestó a su primera pregunta.

Porque de haberlo sabido, estaba segura que hubiera hecho cualquier cosa para que él estuviese bien. Para que su corazón no saliese dañado. Para que no tuviese que pasar por aquel mal trago. Y entonces, él le preguntó algo más. Acarició sus manos con ternura.

-Sí. Te hubiera cuidado mejor. De saberlo… hubiera salido contigo. Quiero decir… como pareja. Hasta que tú quisieras. No sé si después seguiríamos en relación formal o no. Pero sé que siempre estaríamos juntos, pasase lo que pasase –susurró, antes de dejar escapar un murmullo por el beso en la mejilla. Sus ojos se volvieron acuosos al escucharlo tan adorable y tierno-. ¿Tampoco hubieras intentado nada conmigo si te hubiera dicho lo que sentía por ti antes? ¿O de haberme quedado encinta? Porque… me llegué a hacer ilusiones y luego fue una decepción. ¿O si no hubiese puesto tanto esfuerzo para no volver a enamorarme de ti y dejarme llevar? Porque… era fácil que despertases en mí los mismos sentimientos –murmuró, girando lo suficiente la cabeza como para restregar su mejilla contra la barba recortada y ronronear.

Recordaba el tiempo en el que pensaba que no volvería loco a nadie. Nunca había tenido gran autoestima. Pero ellos dos habían repetido varias veces, así que le creía.

-Tú fuiste la última persona con la que tuve ese tipo de relaciones –murmuró en confesión.

Suspiró con carita de tristeza. Las ejecuciones la ponían de mal humor, triste y aterrada al mismo tiempo. Pero sí, Trystan tenía razón. No tenía por qué ponerse en lo peor… aunque le costase no hacerlo. Se tranquilizó un poco más con las caricias en su pelo, necesitando de aquellos mimos.

-Lo sé… Es que… -lo miró con ojos acuosos llenos de lágrimas-… me emociona que hagas todo por mí –murmuró afectada por sus palabras, abrazándolo con gratitud y cariño.

De hecho, creía que era la única persona que haría cualquier cosa por ella. Y eso la conmovía mucho. La ponía sensible. Cuando él intentó bromear, esbozó una muy sutil sonrisa.

-Eres importante para mí –susurró.

Suspiró una vez sintió la mano ajena en su mejilla y las caricias en su piel. Sus intensos ojos verdes se clavaron en los azules. Ladeó la cabeza cuando dijo su nombre y su mentón tembló ante la confesión del pelirrojo. Apoyó su frente en la de él de forma cariñosa, mientras dejaba caer los párpados. Un par de lágrimas rodaron por sus mejillas. Entonces, acercó sus labios a los de Trystan, acariciándolos en un beso suave, tranquilo, tierno.

-Cuando me dejaste ir a Puerto Krosan… fui con mi cuñado –tragó saliva al empezar a contarle, en un susurro-. Me sentí rara con él. No sé si era por mí misma o por mi hermana. Esa extraña conexión… Supongo que, de no estar casado, hubiera intentado averiguar. O de ser más adorable. Quiero decir, tenía sus detalles, pero… luego… era como si fuese dos personas distintas. Y no me refiero a ir a pelear frío con guardias. Si no… era considerado conmigo y al rato me miraba con desagrado. El caso… nos rodearon los guardias. Por poco me atrapan. Pero… estábamos peleando e intentando escapar. Y él se quedó atrás para dejarme una posibilidad de zafarme. Creí que me reuniría con él, que lo conseguiría. Pero no volví a verlo, por mucho que lo busqué. Y temo que, por mi culpa, esté muerto también. Es como si… destruyese todo lo que toco, Trys…  Y yo… yo no quiero que a ti te pase lo mismo. Me da un ataque si te quedas atrás -sorbió un poco por la nariz, volviendo a llorar.

Se sentía tan mal… Su padre adoptivo, los padres de Trystan, su hermana, su sobrino, su cuñado, los hijos del pelirrojo, varios resistentes… Se sentía como heraldo de la muerte. Algo que no le gustaba nada. Correspondió la renovada presión del abrazo, necesitando sentirlo contra ella.

Tragó saliva cuando le dijo que estaba, que era lo que contaba para él, emocionada por sus palabras. “Y estaré, Trys… salvo que me maten”, pensó la pelirroja, incapaz de hablar porque las palabras morían en su garganta. Y, entonces, él formuló aquel halago que varias veces más le había dicho. Pero que ella nunca había creído.

-Sí, creo que la recompensa por mi cabeza acaba de subir –sólo se le ocurrió decir sobre lo que valía-. Pero… Trys… las lágrimas más amargas son las que nunca han sido derramadas. Y aunque te desahogues solo, nadie está ahí para abrazarte cuando lo haces –susurró. Besó una de las mejillas del pelirrojo, intentando mimarlo. Las palabras de su amigo calaron hondo, pero tenía que replicarle-. No, Trys. Tú siempre estarás primero para mí. Y no por ser líder. Es por el gran cariño que te profeso. Por ser un gran hombre. Por tener un gran corazón. Por protegerme, por no ser racista, por ser adorable con cada persona que te encuentras. Para mí, siempre serás ese niño pelirrojo, callado, al cual perseguí durante la primera semana hasta que se acostumbró a mi presencia. Para mí, siempre serás ese adolescente del cual me enamoré, que me robaba cada suspiro y me hacía quedarme embobada mirándolo sin atender a nada más. Para mí, siempre serás ese adulto al cual admiro, quiero y protejo. Para mí, siempre serás ese compañero del cual no me quiero separar, ese que hace que la base sea mi casa, mi familia.

Continuó abrazándolo y acariciando los rizos pelirrojos que él tenía. La otra mano, pasó a viajar por la espalda masculina, intentando aliviarlo de alguna forma. Escondió su rostro en el hueco del cuello ajeno cuando habló sobre conocer la sensación de abandono. Sí, sabía lo que era. Demasiado bien. Abrazó con más fuerza a Trystan, como si quisiera transmitirle su apoyo.

-¿Estás seguro de que es lo que quieres? ¿Y si alguien quiere compartirlo contigo? –inquirió en un susurro la pelirroja. Fue entonces cuando él hizo la confesión de culpabilidad. Ella se separó lo suficiente como para mirarlo a los ojos-. No es tu culpa. Tú no sabías lo que iba a pasar. Si hay que buscar culpables, son los guardias que sesgaron sus vidas. Y… no lo digo por decir. No lo digo para que te sientas mejor. Entiendo ese sentimiento de culpabilidad. Lo he tenido y lo sigo teniendo. Por muchas cosas. Pero la primera vez que lo tuve… fue cuando arrestaron a mi padre. Volvía de una clase para aprender a leer y a escribir. Él había gastado todos sus ahorros para que yo no fuese analfabeta. Y… cuando llegaba a casa, vi cómo lo esclavizaban. Me había dicho muchas veces que, si alguna vez venían los guardias, yo me escondiera. Y fue lo que hice, Trys. Le obedecí. Tuve la vana esperanza de que él se liberaría para venir a por mí. Hasta que, un día, había un montón de gente reunida y fui a ver, por curiosidad. La sangre salpicó mi rostro y mi ropa. La de mi padre adoptivo. Corrí hacia su cuerpo, lo abracé, lloré… y… luego corrí. Todo lo lejos que pude… hasta que me hice un ovillo en un hueco. Y llegué a pensar que era mi culpa. A veces, cuando sueño con él, todavía me culpo. Y soy incapaz de aprender más a leer y a escribir. Porque me trabo. No quiero eso para nadie. No quiero que la culpa te bloquee, Trys. Porque no la tienes… aún cuando la sientas –las lágrimas rodaron por sus mejillas al mirarlo, mientras le hablaba. Justo antes de volver a abrazarlo con fuerza.

La súplica del otro resistente llegó a sus oídos. Lo contuvo contra sí. Lo meció suavemente mientras sus manos recorrían los cabellos ensortijados y la espalda varonil. Sin hablar más. Concediéndole esos mimos en silencio en un intento de descanso de todo el dolor que él guardaba en su interior.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Trystan el Jue Jul 09 2015, 20:36

- El mismo que pude hacerte yo a ti sin ser consciente de lo que sentías por mí. -medio sonreí, intentando hacer que entendiese que ambos habíamos pasado por esa fase. Desde luego, yo no se lo tuve en cuenta, pues ese cariño que había despertado en mi persona con los años, valía más que el daño del que hablaba, al no corresponderme-. Nyss... ¿por qué siempre añades la coletilla de 'hasta que tú quisieras'? -añadí antes de dejarle claro que quererme a destiempo no era ninguna obligación-. El ser una pareja es sentimiento de ambos. -negué ligeramente con la cabeza-. ¿Por qué ibas a estar con una persona a la que tienes cariño pero no quieres como algo más? -presioné más ese abrazo que mantenía a su espalda. Realmente, ambos estábamos pasando por un momento delicado, y justo en ese instante, nos habíamos dejado llevar por la desesperación. Nos estábamos confesando tantas cosas, que no terminábamos de salir ninguno de nuestro asombro-. No te podría asegurar ahora mismo nada, pelirroja. Ni siquiera sabría decirte qué decisión habría tomado si tú me hubieras dicho que me querías como algo más que un amigo... Pero, ¿sabes? Lo que sí te puedo confesar, es que, de haberme dicho que estabas embarazada, me habrías hecho muy feliz. -hubo un tiempo en el que, si me hubiesen preguntado, habría dicho que no concebía tener familia con nadie más. Que era una cuestión de tiempo que la pelirroja se fijara en mí y valorase el tener algo realmente serio conmigo. ¡Las vueltas que daba la vida! Y yo, ingenuo, pensaba que no había llegado a sentir nada por mí, salvo esa atracción física que compartimos por tantos años.

Arrugué la frente ante esa otra confesión suya. ¿El último? A mi mente vino aquella última vez que yacimos juntos, y había pasado mucho tiempo. Demasiado, tal vez. Mi mano se perdió por sus rojos mechones, por su melena. Aquella revelación, contestaba de manera tácita, varias preguntas que yo podía tener de esos últimos cinco años en los que ella se distanció... y yo se lo permití-. Cualquiera diría que me echabas de menos en ese sentido también... -mi sonrisa se marcó, mostrando mis dientes, con esa broma descarada que no tenía ninguna intención escondida.

Pareció calmarse, en cuanto a lo de su hermana. De los dos, siempre era yo el que más esperanzas podía conservar. El que tendía a mirar más el punto positivo, o buscarlo sin descanso-. Todo. -repetí esa palabra, despacio, como eco de la suya. Me atreví a mecerla ligeramente, como añadido al devolverle aquel abrazo, volviendo a repasar su espalda cuando ella fue sincera conmigo de nuevo-. Como tú para mí.

Cerré los ojos, correspondiendo sus labios, con la misma suavidad que ella, dejando que fuese ella la que marcara el ritmo esta vez. Pero el verla llorar justo antes turbó esas ganas de perderme en su beso que su confesión despertaron. Tanto así, que llegó un momento en el que no pude seguir, y me aparté, interrumpiéndolo. Agaché el rostro, la mirada, y me mordí los labios. No quería que me besara porque yo le confesara que sí quería. ¿Y ella? Parecía simplemente querer complacerme, cuando no había necesidad. Tragué saliva, con una amarga sensación de seguir dando esa pena para que la gente se apiadara de mí e hiciese las cosas más por contentarme que por el hecho de que les naciera a ellos hacerlo. Encogí el rostro, entrecerrando la mirada, sintiendo ese escozor de esas lágrimas ansiosas por salir. Me dolió, en realidad, que ella actuase así. No conseguía entender por qué lo había hecho. Después de tanto tiempo, tantos años, ¿no me conocía?

Paré en seco esa línea de pensamientos. Era Nyssa. ¿Cómo no iba a conocerme? Fruncí el ceño, dejando que me contase su pequeño periplo en la ciudad portuaria-. Eh, Nyss. No digas eso. -intenté cortarla-. Las circunstancias son complicadas. La situación no es fácil. -expliqué, como si con eso  pudiese hacerla entender que no era culpa suya-. Pero si lo que dices fuese cierto... si destruyeses todo lo que tocas... yo no seguiría contigo desde hace mucho tiempo. -volví a acariciar su mejilla con suavidad-. Perdemos a la gente que nos importa, es ley de vida. Pero no estamos solos, ¿hm? -casi que la obligué, con dulzura, eso sí, a que me mirara, dejando que la compresión impregnase mis facciones.

Suspiré, con una molestia teatral. Me habría resultado realmente extraño que no hubiese dicho algún comentario para salir por la tangente ante ese halago que le dediqué-. Siento decirte que por mucho que hagas, mi cabeza seguirá valiendo más. -contesté, devolviéndosela, con ambas cejas alzadas. Y, entonces empezó a hablar. A alabarme. A decirme cuánto valía en realidad. Como hombre, como humano, como persona. Pero yo no podía pensar eso, si... a la larga, ella era la única que se quedaba conmigo. ¿Qué iba a decirme? Habíamos pasado por demasiado juntos como para no tenernos tanta estima el uno al otro-. El día que volvamos a toparnos con los guardias, tendremos un problema. -alcancé a bromear-. Por protegernos el uno al otro, no llegaremos a un acuerdo para ponernos delante. -mi sonrisa se ladeó parcialmente, con cierta sorna. Me sentía un poco incómodo cuando ella empezaba a enumerar todas esas cualidades que veía en mí que escapaban a mi consideración. Cuanto menos hablásemos de ellas, mejor.

Pero no pude aguantar más. Me derrumbé. En parte, al menos. Lloré, como no había llegado a hacerlo con nadie desde que mis hijos murieron en mis brazos. Desde que Rain me abandonó. Francamente, dudaba mucho que hubiera tenido valor para hacerlo delante de otra persona. Asentí a su pregunta, sin voz para poder contestar con palabras. Quise decirle que yo los maté. Y con eso, sólo conseguí que la dragona con quien los había tenido, me abandonara, rota de dolor e incapaz de soportar el hecho de estar conmigo precisamente porque ella también me culpaba de ello. No obstante, presté atención a sus palabras, mientras nos mirábamos. Ambos estábamos rotos-. Oh, Nyss... -alcancé a articular antes de volver a abrazarla. Ven aquí.

Sendas vidas no habían sido ningún camino de rosas. Excepto por el hecho de haber estado juntos gran parte de ellas.

Y aún así, llegué a preguntarme cómo había hecho para mantenerme vivo, tan... cuerdo. Aquel pozo negro en mi pecho, aquella caja de Pandora, liberaría demasiados demonios a los que aún sabía que no podría enfrentarme. Aún-. No quiero volver a tenerte tan distante... no quiero. -un susurro infantil, mientras la abrazaba, dejando que me acariciase, llenando las palabras de un miedo casi visceral que no supe concretar de dónde venía-. Quédate conmigo, por favor... -por años. Por una vida. Me daba igual... mientras no la perdiera a ella también.




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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Nyssa el Sáb Jul 11 2015, 02:53

Apretó una de las manos masculinas, a fin de hacerle entender que ella no le guardaba rencor alguno por el daño ocasionado inconscientemente. Que había pasado, que estaba bien. Suspiró ante la pregunta sobre la coletilla. No quería que hubiese malos entendidos, así que decidió explicárselo.

-Porque no te merezco, Trys. Porque no querría obligarte a estar con alguien como yo –contestó intentando no llorar más, pero su pequeño cuerpo tembló-. Porque te quise como algo más. Y… eres el único con el que me imaginé alguna vez estando en pareja –admitió, relajándose un poco por la renovada presión del abrazo. Sollozó ante la tierna confesión del pelirrojo-. Siento no haberte hecho tan feliz… -murmuró, acurrucándose contra él-. Pero dejando de lado los “y si”… Trys… siempre te querré muchísimo. Formas parte de mi vida de una manera u otra. Porque, hasta mi último aliento, me aseguraré de que seas feliz –susurró.

Murmuró por los mimos en su cabello. Él sabía lo mucho que le gustaba que la tratasen bien y aquellas suaves caricias. Con la punta de la nariz, rozó varias veces la mejilla del pelirrojo, de manera tierna.

-Sí –una simple respuesta a aquella broma de haberlo echado de menos también entre las sábanas.

Lo había hecho, sí. Juntos habían experimentado, descubierto facetas que quizá nunca pensaron que estaban ahí. Pero no había querido atarlo a la persona demente que ella creía que era. Y cuando lo vio feliz con Rainreth, supo que había tomado la decisión correcta. Aún cuando eso supuso distanciarse de él.

-Siempre, Trys, todo por ti –murmuró casi en un ronroneo cuando la meció, bajando una mano a acariciar uno de los hombros varoniles.

Cuando él interrumpió y se separó del beso, la pelirroja lo miró sorprendida y extrañada. Frunció levemente el entrecejo. No sabía qué le pasaba… pero según iban pasando los segundos, se dio cuenta de que algo había hecho mal. Levantó una mano con intención de acariciarle la mejilla… pero se quedó a medio camino. Al final la cerró en el aire y la dejó caer, junto a su mirada.

-Lo siento… es que al escucharte me emocioné y me dejé llevar. Ni siquiera pensé en que tú no quisieras que lo hiciera realmente. Tampoco te pregunté si tienes a alguien o no. No quiero meterte en problemas. No sé cómo hago para meter siempre la pata y ponerte en este tipo de situaciones –bajó los párpados, sintiéndose culpable.

Con aquella confesión tan tierna… ¿cómo no iba a besarle? ¿Cómo no iba a querer sentir sus labios una vez más? Aunque fuese de manera cariñosa. Antes de irse a la misión también lo había hecho, sin preguntarle primero. ¿O es que había algo más? ¿Quizá no quería besarla estando vulnerables los dos?

-Siento que yo complico más las situaciones –murmuró alicaída.

Dejó caer los párpados, abandonándose a la sensación de las cariñosas caricias en su mejilla. Alzó una mano y la posó sobre la de él, contra su rostro, en un gesto íntimo y sin saber qué decirle. Al final, no pudo resistirse a la dulzura de su amigo y terminó mirándolo, con los irises acuosos y brillando por las lágrimas contenidas en ellos.

-La ley de vida es una mierda. Trys… tú nunca estarás solo mientras yo viva –susurró, acariciando la barbilla del pelirrojo con la punta de la nariz. Frunció después el entrecejo con la réplica a su broma por su valía-. No bromees con eso… nunca más –le pidió con seriedad-. Yo tengo una ventaja para ponerme delante, te jodes. Soy más rápida –intentó bromearle.

Cuando él lloró, derrumbándose, ella lo sostuvo contra sí. Con una mano tras la nuca y la otra en la espalda, dejando que se descargara. Se separó para mirarlo a los ojos en un momento, mientras le acariciaba los rizos rojizos. En cuanto dijo su nombre, se fundió con él en un abrazo. Con la suficiente presión sin llegar a hacerle daño.

No quería apartarse. La desgracia había golpeado a su amigo una y otra vez. Se deshizo en caricias y mimos con él, haciéndole saber que estaba allí, que le importaba cómo estaba. Casi podía sentir su propio corazón resquebrajándose al verlo mal. Por lo mucho que lo adoraba. Pero aguantó, por él, únicamente para ser su apoyo. Tragó saliva ante el susurro y se le trabó la voz un momento, antes de conseguir hablar.

-No volveré a estar tan distante, te lo prometo. Seré tu lapa otra vez. Me quedo contigo, Trys. No me voy sin ti a ninguna parte. Mantengo la elección que hice cuando tenía diez años –le susurró, mesando sus cabellos y acariciando su espalda. “Quédate también conmigo, Trys, por favor”. Se mantuvo abrazada a él hasta que empezó a anochecer. Le dio un beso en la mejilla y se separó, sin soltarlo, lo justo para mirarlo a los ojos-. ¿Volvemos a la base? –murmuró, acariciándole sobre la barba recortada. Intentando, de algún modo, secarle las lágrimas a la par que continuaba mimándolo.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Trystan el Lun Jul 13 2015, 23:07

- No es verdad... -murmuré, presionando ese tembloroso cuerpo aún más contra mí-. Mereces mucho más de lo que crees, pelirroja. No me sentiría obligado en absoluto, pues tú vales más que muchas con las que me he podido cruzar. -terminé por sonreír levemente. ¿El único? Aquella confesión era turbadora, cuanto menos. Y, de repente, me sentí culpable por ello. Me habría disculpado. Le habría dicho que era recíproco. Pero no pude. Principalmente, porque no era cierto.

- No lo sientas. No tienes por qué sentirlo. Fui feliz contigo a mi lado, aunque no llegásemos a nada más. -admití, al tiempo de escucharla-. Que me quieras tanto como para velar por mi felicidad es algo que nunca sabré cómo pagarte, Nyss. -lo más curioso de todo era que, yo pensaba lo mismo con ella. Había compartido dos tercios de mi vida con ella. Buenos y malos momentos. Risas. Llantos. Aventuras. Rabia. Angustia. La cama. Todo. Y Nyssa seguía ahí para mí, como yo para ella-. Salvo que lo haga con la misma moneda. -añadí con tranquilidad, en un susurro que se coló por ese oído suyo que tenía más cerca.

Sentí un escalofrío que me hizo exhalar de forma sonora con su afirmación. Hundí ligeramente mi rostro en su cuello, llenando mis pulmones de aquel aroma característico de ella que tantas veces había necesitado como la más atractiva de las drogas. De los dos, yo era el que más problemas o reparos tenía para confesar lo que sentía. Prefería basarme y demostrarlo con hechos, más que con palabras. Lamentaba no haber sido yo el que insistiera cuando ella decidió distanciarse, pues pensé que yo había hecho o dicho algo que había repercutido en ella para poner tierra de por medio. Y tampoco tuve el valor para ir a preguntarle.

Me sentía verdaderamente bien con ella entre mis brazos. En un abrazo más que sentido. Uno que no habíamos tenido desde hacía años.

Hasta que ella quiso complacerme con un beso que yo no pude continuar durante más de unos segundos. Alcé mis azules cuando ella empezó a hablar, disculpándose también por ello. ¿Acaso era yo el que la había malinterpretado? Elevé entonces mis manos, para acunar sus mejillas-. Eh, no... mírame... -tragué saliva, esperando encontrarme con esos orbes verde intenso que había devorado tantas veces. Brillaban, hipnóticos, atrayentes-. No es eso, Nyss, es que... -encogí los labios, pensando cómo explicarme, mientras alternaba mis azules en sus glaucas pupilas. Y fui yo el que se dejó llevar esta vez. Con el mismo movimiento que había hecho ella, me incliné hasta que nuestros labios volvieron a juntarse. Bebí de su boca, ávido, en un intento por demostrarle que no era culpa suya-. Fui yo el que equivocó los términos. -susurré al separarme, por falta de aire-. No has metido la pata. Simplemente, te vi llorar antes de besarme y pensé que era un beso complaciente. -volví a perder mi mirada en la suya, en una expresión significativa-. No te disculpes más conmigo, Nyss, por favor. -mi murmullo tierno se basaba en una confianza de un par de décadas para poder decir eso.

- Si hay algo de lo que no voy a arrepentirme nunca es de que tú me complicaras la vida. -musité en respuesta a esa sensación suya. En realidad, no me sorprendía, Nyssa nunca había tenido la moral muy alta como para no considerarse un estorbo o un amuleto de mala suerte que yo nunca pensé que fuera.

Adoraba todos esos gestos nimios que tenía conmigo: pequeños roces, caricias, ronroneos. La hacían verdaderamente adorable y me hacían recordar por qué había llegado a estar coladísimo por ella. Lo que le había dicho instantes antes era cierto. No había nadie que me conociera mejor que ella. Y era justo la pelirroja la que mejor sabía dónde tocar o qué decir para que ese muro de contención de mis sentimientos cayera como la más fina cortina de papel ante una ola de agua.

Y fue ahí, donde sí se entregó. A aquel abrazo, a aquel ruego tácito por mi parte para no sentirme tan solo. Presioné su cuerpo contra el mío, cerré los ojos, llenándome de su esencia mientras ella acariciaba mis rizos y mi espalda, indistintamente. Normalicé mi respiración, aplaqué mi angustia y recuperé la entereza poco a poco. Hasta que sentí el frescor húmedo de sus labios en mi mejilla antes de escuchar su voz y separarme. Abrí mis azules, notando súbitamente la falta de luz. Una falta que llevó mi mirada al cielo oscurecido antes de volver a mirar a Nyssa-. Será lo mejor. -contesté antes de dejar que se incorporase para hacerlo yo, después.




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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Nyssa el Mar Jul 14 2015, 19:34

Se sonrojó y apretó las manos masculinas con las suyas, afianzando aquel abrazo. Cohibida y agradeciéndole aquel halago al cual no sabía qué contestarle. Trystan siempre sabía qué decir para calmarla, con muchas menos palabras de las que ella requería para tranquilizarlo a él. Y así fue, también, cuando le dijo que había sido feliz con ella al lado. Se ladeó un poco para restregar su mejilla contra la del pelirrojo, con suavidad pero afecto.

-¿Sabes que no tienes que pagarme nada a cambio, verdad? –preguntó en un susurro, antes de sentir un nuevo escalofrío recorrer su columna vertebral al escucharlo en su oído-. Si tú eres feliz, yo soy feliz –declaró en un murmullo.

Repasó su espalda ascendentemente hasta acariciar los cabellos de su amigo cuando él hundió su rostro en su cuello. En un silencioso e íntimo abrazo. Le daban ganas de quedarse un rato así, sin moverse. Si no fuese tan peligroso estar fuera de noche, incluso se acurrucaría contra él para dormirse pegada al pelirrojo, como en los viejos tiempos.

Elevó los párpados, dejando ver sus intensos irises de un verde que hacía pensar en la frondosidad del bosque. Con un rastro brillante y acuoso. Miró a los ojos de un azul atrapante y profundo. Lo escuchó hasta que sus labios fueron capturados por los ajenos. No pudo evitar que se escapase un suspiro amortiguado por el beso que correspondió, aumentando la intensidad. Cuando él se separó, tomó aire y adelantó su cabeza hacia la del otro resistente, sin llegar a juntar sus frentes.

-No, no… me emocioné, por eso lloré. Estoy sensible… Te besé porque quería hacerlo –murmuró en aclaración mientras lo miraba a los ojos-. Si me lo pides tan tierno, no puedo negarme –susurró, rozando la punta de la nariz con la de él. Después suspiró cuando Trystan dijo que no se arrepentiría que ella le complicase la vida-. De acuerdo… pero en el momento en que se dificulte o sea un peligro, tú y yo nos retiramos –aclaró sobre la búsqueda, no queriendo que lo dañasen.

Se mantuvo abrazándolo y mimándolo hasta que sintió que se iba calmando. Se hubiera quedado un poco más así, pero… no era buena idea permanecer de noche en el bosque. Asintió y se levantó, ajustándose y cerrándose la camisa de Trystan. Después le dio la mano para caminar juntos de vuelta a la base. En cuanto entró, esperaba que todos se hubieran a dormir ya, pero entonces, desde una de las esquinas de los túneles, escuchó un gruñido que la hizo detenerse y mirar en aquella dirección. “¿Y a esta qué le pasa? Ah, espera… la recuerdo… por favor, que no marque ocho puntos. ¿Es el perrito guardián de la base? Qué mona, hasta gruñe… OH, mierda… mirada asesina. Esto… yo… me dejé algo en la hoguera de alguna parte…”, pensó, con carita de que era mejor largarse. Miró a Trystan con circunstancia. “¿Y si le tiramos un hueso o una chuleta a ver si así se distrae y huimos?”, quiso preguntarle.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Moira el Mar Jul 14 2015, 19:59

Sabía que Trystan había salido al bosque. No se había preocupado en toda la tarde, básicamente porque sabía que podía cuidarse solo. Además, no quería ocupar demasiado su tiempo y que luego se aburriese de ella. Se mantuvo ocupada, haciendo una lista de cosas que había y cosas que faltaban. Había logrado hacerse con la mayoría, pero estaba frustrada porque no era en su totalidad. Saldría de nuevo cuando todos durmiesen e intentaría volver antes de que despertasen.

Pero no lo encontraba por ninguna parte cuando anocheció. Empezó a inquietarse. Agarró su espada, enfundándola en su cinto. Iba a salir a buscarlo. Si le habían hecho algo, aunque fuese un leve rasguño, no quería tirar a matar desde lejos. Tendría el placer de estar cerca cuando les quitase la vida. La ira creció rápido, junto a la preocupación, ante la sola idea de que le hubieran hecho daño. Su bestia interior se retorcía dentro de sí, luchando por salir.

Pero al doblar una esquina, se encontró con una pelirroja que llevaba sólo una camisa. Se detuvo y frunció el entrecejo. Justo antes de levantar los irises hacia Trystan. Estaba bien. Ay, menos mal, estaba de una pieza. Pero… ¿por qué estaba sin camisa? Entonces le dedicó una mirada asesina a la otra mujer, gruñendo.

-Trystan… te estaba buscando, me estabas preocupando… -murmuró antes de mirarlo-. ¿Quién es ella? ¿Por qué demonios lleva tu camisa? –inquirió, antes de bajar la mirada. Podía sentir la molestia y los celos, algo que no le había pasado nunca. Había sido posesiva, pero aquello era diferente y más incómodo-. Y… sí… estoy celosa… sé que no tengo derecho… pero lo estoy –admitió.


Después de todo, ¿quién era ella para reclamarle? Unos besos no lo hacían suyo. Recordaba las palabras de él en el bosque. La había hecho sentirse única y especial para él. Pero en aquellos momentos, se sentía insegura. Odiaba la sensación. Ella tenía más confianza, más aplomo.  ¿Por qué se sentía así? ¿Por qué aquello la frenaba de correr hacia él y abrazarlo por saber que no le había pasado nada malo?




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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Trystan el Vie Jul 17 2015, 17:42

En la característica oscuridad de mis ojos cerrados, sonreí ligeramente ante su pregunta-. Lo sé. He tenido casi veinte años para darme cuenta de que no tengo que pagarte por todo lo que has hecho por mí... -murmuré en respuesta- aunque quiera hacerlo desinteresadamente, siempre y cuando sea contigo. -añadí, verdaderamente convencido de que sólo ella se merecía tal comportamiento por mi parte. Los años y todo lo compartido me daban pie a decir todo aquello.

Era de esas pocas ocasiones en los que era tremendamente fácil olvidarse del tiempo, del lugar en el que se hallaba uno mismo, y centrarse sólo en todas esas muestras de ese cariño inquebrantable y fuerte que existía entre ambos. Un lazo irrompible, hecho robusto con los años y experiencias de la mano que habíamos tenido. Podía decir que Nyssa ya era una parte de mi vida de la que no podía ni quería prescindir. Y así quería que siguiera siendo... hasta que yo tuviera que dejar este mundo. Tragué saliva un momento, en antelación a ese día que la pelirroja podría calificar como fatídico para ella... Ojala pudiera ahorrarle todos esos llantos que sabía que tendría. Ojala existiera la forma de asegurarle que seguiría a su lado, aunque no me viera... pero ni yo mismo podía garantizar tal cosa.

Asentí en movimiento, con la cabeza antes de poner rumbo a la base, cogiendo su mano y sin pensamiento de soltarla-. No me acordaba lo bien que te quedan mis camisas. -bromeé en un murmullo, cuando el recuerdo atacó mi mente, al verla de nuevo con una de esas prendas que yo usaba que le solían quedar holgadas, colgando hasta la mitad de sus muslos. Lo justo para cubrir su desnudez-. Me alegro de que estés mejor, Nyss. -murmuré con tono tierno, mientras presionaba su mano por un momento con la mía.

Llegamos a la entrada cuando ya era noche cerrada, y andamos a tientas hasta que dimos con una de las primeras teas, iluminando el camino entre túneles. Apenas llegamos al lugar donde estaba la base cuando Moira apareció preocupada... Y ¿molesta?-. N... -habló de forma atropellada que no me dio tiempo a explicarme, hasta que lanzó dos preguntas, dándome a mí la oportunidad de contestar-. ¿Ella? -volví mi mirada a la pelirroja, y sonreí sin querer evitarlo-. Es Nyssa. Mi amiga... Y hasta me atrevería a decir que la única familia que me queda. -de nuevo, busqué las cristalinas pupilas de la morena-. La conozco desde hace casi veinte años. -comenté con un brillo orgulloso en la mirada-. Me la encontré en el bosque, cuando ella regresaba de la misión en las montañas... y tuvimos un percance. -me expliqué, aunque por la cara que puso, no tardé en darme cuenta que me había malinterpretado de la peor forma-. Ay, no, no. No ese tipo de percance, Moira. No es lo que crees. -miré a la pelirroja, quien andaba atenta a la conversación, y hasta sin intención alguna de interrumpir. Fueron mis azules quienes preguntaron por permiso... y esperé hasta la sonrisa que Nyssa me dedicó para seguir hablando-. Ella acaba de... descubrir que es híbrida... se transformó de sorpresa y, sus ropas se resquebrajaron en pedazos. Mi camisa sólo es un préstamo. -alterné otra vez, la mirada hacia la otra mujer, que se veía notoriamente más tranquila, antes de añadir esa confesión que enterneció mi sonrisa. ¿Celosa? ¿En serio? Levanté entonces mi mano para pellizcar dulcemente su barbilla, en un intento por que cambiara el gesto tan tenso que seguía teniendo-. No te preocupes, anda. -musité antes de rodear sus hombros con el brazo libre-. Déjame que te acompañe a tu habitación. -añadí antes de girarme a Nyssa una última vez-. Nos vemos mañana, ¿va? -dije a modo de despedida, sin llegar a soltar su mano. De hecho, la presioné otra vez-. Intenta descansar, Nyss. -y casi que me guardé la muletilla de ya sabes dónde encontrarme antes de soltarla, aún con la sonrisa en mi rostro.




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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Nyssa el Sáb Jul 18 2015, 18:50

Emitió un murmullo arrullador al escuchar a su amigo. Por ser tan tierno, velar por ella, hacerla sentir que era más que una piedrecita en su camino. Era una pena que fuese tan grande transformada. Si fuese tamaño más asequible, más o menos como era de humana, se metería en su cama hecha un ovillo con escamas incluidas. Quizá hasta para apoyar su cabeza draconiana sobre su torso… si no pesase tanto. Para darle calor, cuidarlo por las noches, de una forma distinta. La verdad, así le sería más fácil, también, aceptar su naturaleza recién descubierta.

Se sintió un poco mejor por esa posibilidad de retomar aquella amistad que ella había enfriado al distanciarse. Podía volver a ser su lapa. Como una pequeña ardilla pelirroja, colgándose de su espalda cada vez que lo veía. O hacer alguna trastada para recordar viejos tiempos. Durante años, si podía ser. Porque, en ese momento, no veía fecha de caducidad a su peculiar relación.

Sus mejillas se sonrojaron al escuchar aquella broma murmurada. Con la mano libre, se bajó un poco la prenda, tirando un poco de la tela con cohibición. Farfulló algo como “tus camisas son cómodas…” Y luego, apretó un poco la mano de Trystan también, dedicándole una suave sonrisa.

-Al menos ninguno de los dos estamos llorando… Trysie… gracias por aguantarme… No debe de haber sido fácil…-susurró de camino a la base.

Cuando llegaron y se encontraron con aquella morena de tan mala uva, Trystan al final tomó la palabra. Ay. “Y lo que yo te quiero, pelirrojo”, pensó mientras sonreía con ternura por lo que él decía al explicarle quién era. La verdad, ella no se tomó a mal lo del percance, pero la otra mujer puso una cara que… daba miedo, ¿vale? Porque llevaba la camisa de él, si no, hubiese tirado de su manga en silenciosa petición de ayuda.

Sus irises verde selva viajaban de un rostro a otro. “Estos dos… mmm… y Trys dándole explicaciones… Y la otra celosa…”, pensó, sospechando que había algo entre ellos. Entonces se encontró con los zarcos ojos de su amigo y le dedicó una suave sonrisa, asintiendo. “Anda, díselo, no te quiero meter en problemas”, esbozó en su mente. Además, él la protegía. No le diría a nadie que fuese a hacerle daño que era híbrida.

Ladeó la cabeza cuando su amigo rodeó con el brazo libre los hombros de la morena. Como si no conociese sus gestos posesivos…  Pero no metió baza ni habló hasta que él se dirigió a su persona. Sonrió suavemente antes de hacerle una sutil y fugaz caricia con el pulgar en la mano.

-Claro, hasta mañana. Buenas noches… a los dos. Lo intentaré… Tú también intenta descansar. Y, Trys… gracias por todo –se despidió antes de irse. Después de todo, si no fuese por él, quizá la hubieran matado en el bosque o nunca se hubiera podido tornar en humana.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Moira el Sáb Jul 18 2015, 21:51

Gruñó. Por aquella sonrisa tan tierna y adorable dedicada a la pelirroja.

-Claro… “tu amiga” –marcó en un tono celoso.

Pero que fuese la única familia que le quedaba… vapuleó emocionalmente a la morena, quien tragó saliva suavemente porque él lo hubiese pasado tan mal. Sus irises parecieron querer abrazar al pelirrojo cuando sus miradas se encontraron. Sin embargo, al escucharlo decir que la conocía hacía casi veinte años, con ese brillo orgulloso en sus ojos, sintió cierta molestia y celos aumentar un poco. Emitió otro gruñido, un poco más suave.

-Ah, genial… pasasteis la adolescencia juntos –replicó de mal humor y sintiéndose incómoda por esos celos que no podía controlar, aún cuando hacía el esfuerzo-. Supongo que me ganaré ese derecho a que me des una de tus camisas cuando te conozca desde hace casi veinte años –enarcó una ceja, mirándolo de forma intimidante.

¿Percance? ¡¿Percance?! Su rostro se volvió más serio y frío. Su mirada parecía capaz de helar cualquier objeto o persona sólo con posarla sobre una superficie. Y aún así, estaba el fuego de un depredador. Intentó ignorar aquella molestia, un dolor en pecho… que se mantuvo tenue cuando él fue rápido al decirle que no era lo que creía.

-Bien, explícate –le dijo, levantando el mentón. Y cuando él le contó, su expresión se relajó. Su incomodidad creció por lo absurda que había sido celosa. Él era adorable por estar ayudando a los demás. Suspiró cuando él le pellizcó el mentón-. Lo siento… es la primera vez que me celo y es algo… incómodo e incontrolable… -confesó. Se sintió reconfortada cuando le rodeó los hombros con el brazo libre y subió una de sus manos para acariciar la del pelirrojo con suavidad y un deje de ternura-. Sí –le dijo, en respuesta a acompañarla a su habitación.

Sus intensos irises fueron a las manos unidas de los dos pelirrojos, como si quisiera que se soltasen. Pero él la estaba rodeando con brazo y se sentía bien. ¿Iban a tardar mucho en romper ese contacto físico? Ah, por fin.

-Buenas noches –se despidió de la otra mujer, yendo con Trystan hasta su habitación. Justo frente a la cortina, lo miró antes de abrazarlo con necesidad-. Me alegro de que estés de una pieza –hundió su rostro en el cuello masculino-. Si alguien te hubiera hecho daño o te hubieran capturado… yo… sólo sé que hubiera ido a por ti y tendría ganas de matarlos a todos –susurró, temblando por un instante-. Yo… no me gusta la idea de que ella sea tan importante para ti. Pero lo es. Igual que tú lo eres para mí. Por ti, no le haré nada. Por ti, haré que no la pierdas. Tampoco diré nada sobre su naturaleza –susurró antes de capturar los labios ajenos, frunciendo el entrecejo por la intensidad de emociones-. Buenas noches, Trystan –dijo al separarse y mirarlo-. Que descanses –movió la cortina y entró a su habitáculo.




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