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What's happening to me? | Nyssa

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What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Trystan el Mar Mayo 26 2015, 21:29

¿De esas veces que sientes el estómago encogido de la preocupación?

Pues así me sentía. Desde hacía un par de días. Bueno, no. Desde que el primer terrorista enviado a las montañas regresase. Habían ido volviendo, en esos últimos dos días. En grupos reducidos. O solos. Pero ni rastro de Kyrieth, Derek, Alaric... o Nyssa. La espinita de la preocupación -o paranoia, más bien-, empezaba a afianzarse en mis entrañas. Sabía que la misión era bastante peligrosa, pero no quería llegar a pensar que los había enviado a la muerte. O peor aún, que ellos hubiesen sucumbido ante ella. Nadie de los que había vuelto traía noticias de ellos cuatro tampoco. Me negaba a pensar que ya no estuvieran. No quería pensar que ya no volvería a verles.

No. No iba a dejar que esa idea se afianzase más en mi cabeza.

Así que, después de comer, me pasé por mi cubículo, cogiendo la espada que me había regalado Rennan en vez de la vieja y ligeramente deformada falcata de mi padre, atándomela al cinto. Creo que era buen momento para irme a revisar las trampas que había puesto a primera hora de la mañana y que Moira me había enseñado a perfeccionar la última vez que salí con ella. Me hice con el arco también, colgándome el  carcaj al otro lado de la cintura, y el arma cruzado a la espalda, con la tensa cuerda cruzando por delante de mi torso.

Salvo por un par de pequeñas consultas de última hora de un par de rebeldes al verme pasar, mi camino al exterior fue tranquilo, pero para nada parsimonioso. Estaba nervioso. Inquieto. No obstante, mis pasos aminoraron su marcha al salir a la desembocadura del río. Siempre con cautela, obviamente. Tenía un largo camino hasta la primera, que era la más alejada, para poder recoger las otras dos en mi camino de vuelta. Existía la posibilidad de que me pillara el atardecer mientras regresaba, pero no tenía prisa. Me sentía extrañamente confiado en ese momento. Craso error para un rebelde en medio del bosque. Pero bueno, tampoco es que pintase tan peligroso más allá de un simple paseo. ¿Qué podía ocurrir?

Se me antojó una hora de camino hasta llegar al cepo. Estaba roto. Me acerqué despacio, acuclillándome para coger la cuerdecilla que supuestamente atrapaba al animal. Estaba mordisqueada. Chisté con la lengua, antes de disponerme a desmontar lo que quedaba de trampa.

Quizás, podía reutilizarla si volvía a montarla de nuevo con un par de arreglos.


Última edición por Trystan el Jue Jun 25 2015, 23:11, editado 2 veces





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Nyssa el Miér Mayo 27 2015, 16:35

Tras los sucesos en las montañas quemadas, tuvieron que retirarse al bosque. Kyrieth, Alaric, Derek y ella. De una pieza, pero heridos. Los que más le preocupaban por sus heridas eran los varones. El dragón tardaría menos en recuperarse, pero no sabía lo que pasaría con el chatarrero. No lo dejó dormir durante horas, preocupada por el traumatismo que tuviese. Le estuvo curando las heridas y los hematomas como buenamente pudo, pendiente todo el rato. Sabía que el instructor no lo dejaría solo, así que salía de vez en cuando a escabullirse y conseguir algunas plantas medicinales con las que iba tratando a los cuatro.

Entonces, un día Kyrieth decidió irse. Quizá necesitando estar sola y pensar. No lo sabía. Había sido una dura misión de la que habían salido con vida por los pelos. Le dejó su perro lobo, Declan, una preciosidad. La pareja permaneció junta en el momento en que la pelirroja decidió avanzar hasta la base de las alcantarillas para avisar de que estaban vivos. Sabía que Trystan se preocuparía, no podía dejar pasar más tiempo.

Caminó durante horas, sintiendo todavía el dolor del hematoma que cubría media cara. Del golpe que recibió a lo bestia de aquel guardia. Estaba magullada por buena parte del cuerpo… pero no era algo a lo que no estuviese acostumbrada. Al contabilizar resistentes, sabía que uno había fallecido en las montañas. Un nudo se había asentado en su estómago desde entonces. Había recordado a alguien caer en la grieta, en vez de ella. ¿Había sido ese su compañero? Sus irises se volvían acuosos cada vez que la idea cruzaba por su mente.

Comió un poco de carne, cocinada, de la cual le quedaba de la que había cazado por la mañana. Saboreó el pedazo un esbozo de sonrisa, logrando un latigazo de dolor en su rostro. Entonces, vio algo agazapado. Se acercó con sigilo y vio una cabellera pelirroja. Sus grandes irises se abrieron más, aún con aquel pequeño derrame en uno de sus globos oculares por el golpe. ¿Trys? ¡Trys! Entonces corrió hacia él con bastante rapidez, saltó como un pequeño gato sobre él, cayendo encima.

-¡Trys! –exclamó abrazándolo. Lo había echado de menos, casi se le pone a llorar de la emoción de haberlo encontrado. Pero no. La compostura ante todo… mejor-. Antes de que digas nada, los demás están vivos –aclaró, mirándolo con un esbozo de sonrisa-. Kyrieth, Alaric, Derek… -nombró y entonces frunció el ceño-. ¿Qué haces solo por el bosque? Te dije que no salieses –entrecerró los ojos, dándole con suavidad con el puño en el hombro, preocupada-. Volvamos a la base, anda, ya es tarde. ¿Qué demonios haces a estas horas fuera? –le gruñó, antes de abrazarlo con fuerza, porque no podía enfadarse con él durante mucho tiempo-. Melón, maldito terco –murmuró, como si ella no lo fuese-. Tú y yo vamos a tener que hablar, no puedes seguir así, Trys –susurró preocupada por él-. Te dije que volvería… no hagas que te pierda, por favor –le pidió a su mejor amigo.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Trystan el Jue Mayo 28 2015, 19:48

Escuché un ruido a mi izquierda, pero cuando quise girarme para ver lo que era ya lo tenía encima. No tuve ni tiempo de cubrirme en ese segundo que tardó mi cuerpo en tocar el suelo. Qué idiota había sido. ¿Hasta ahí había llegado? No obstante, ¿por qué sólo me dolía el golpe? Juraba que en ese tipo de ataques, la presa ya sentía dolor antes siquiera de llegar al suelo...

Todas esas teorías que pude imaginarme se dispersaron de golpe en cuanto oí mi nombre en una voz que reconocería en cualquier parte-. ¿Nyss? -titubeé, pero mi voz se emitió con más emoción silente de la que esperaba. Estaba viva. Estaba bien. No tuve ni tiempo de corresponder su abrazo cuando ella se separó y empezó a hablarme de los demás. Estaban bien también. Sentí cómo se deshacía mayormente ese nudo en el estómago. Resoplé ligeramente. Quise ofertar el ir a por ellos para poder tenerlos completamente a salvo en la base y que pudieran atender las heridas que tuvieran, pero la pelirroja seguía hablando y yo no podía borrar la sonrisa de mi cara.

Aunque me estuviera regañando.

De una forma tierna y atropellada, pero un regaño, al fin y al cabo-. Sabías perfectamente que me iba a ser imposible quedarme en la base... -le dije con ambas cejas arqueadas, consecuente, aún sonriendo, pero con tono serio. Antes tenía razones para estar ahí. Ahora... no. Todo lo contrario en realidad. Muchos de sus recovecos llenaban mis recuerdos con personas que ya no estaban. Lo lógico era huir de ahí-. Quería revisar un par de trampas que había puesto... -expliqué mientras me incorporaba a medias, para quedar sentado con ella arrodillada justo a mi lado. Entonces ella me abrazó, y esta vez sí alcancé a corresponderla. Cerré los ojos con fuerza, aspirando esa esencia suya tan característica, dejando que toda esa preocupación afianzase mis brazos, que rodeaban su cuerpo con necesidad.

¿Hablar? ¿Ella y yo? Algo me decía que ella tenía más que ocultar que yo. No había que ser muy observador -pero sí conocerla bien-, para saber que no estaba bien. Nyssa sí sabía lo que me podía estar pasando... pero yo a ella no. No de forma evidente al menos. A mí me habían abandonado por tercera vez, gente que era demasiado importante en mi vida. Además de  haber perdido a mi familia. Pero yo sólo sabía que hacía unos meses Nyssa se había ido a Krosan, en busca de su verdadera familia, sin mucho éxito. Le acaricié la espalda tranquilamente, como si quisiera calmarla. En realidad, tan sólo quería asegurarme de que estaba ahí, que no era una quimera de mi propia mente en su anhelo por volver a verla. Acabé separándome por fin-. No vas a hacerlo, ¿hm? -le aseguré. ¿Tan impulsivo me estaba volv... ? Mi gesto cambió repentinamente al percatarme de aquel morado que cubría la mitad de su rostro. Llevé la mano correspondiente al lado magullado, posando con extrema delicadeza la palma sobre su piel. Fruncí el ceño cuando sentí el contacto, repasando suavemente la línea de su mejilla con el pulgar-. ¿Te duele mucho?





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Nyssa el Mar Jun 02 2015, 17:30

-Claro. ¿Quién voy a ser si no? ¿Cuántas veces una pulga pelirroja se ha tirado encima de ti y no he sido yo, eh, eh? –bromeó cuando él titubeó, con una sonrisa.

Vale, estaba parloteando. Pero quería despreocuparlo, contagiarle aquella energía que parecía que ella siempre portaba, ese entusiasmo capaz de arrastrarlo fuera de la cama para que viese un nuevo amanecer. Aunque por dentro sólo quisiera abrazarlo, esconder su cara en su pecho, tratarlo de refugio como tantas noches había hecho desde que se conocían. Porque su mejor amigo era la única persona, hasta el momento, que la hacía soportar toda la tristeza que había dentro de ella. Pero no, él también la necesitaba para lidiar con sus demonios. Y para la resistente, él era más importante que sus propias necesidades.

“No te atrevas a sonreír, te estoy regañando. Estoy preocupada, molesta… meh, estaba…”, pensó para sí. Hasta le echó una mirada de que no lo hiciese, la cual no pareció servir de nada. Suspiró, vencida. Trystan era tan adorable que manipulaba inconscientemente. Bueno… no exactamente. Lo que hacía era provocar una respuesta positiva y afectiva en otros. En personas que no eran idiotas, cabe remarcar. Siempre había alguien a quien se la bufaba si era encantador. “Dos yoyas les daría a esos”, marcó en su mente, protectora con el pelirrojo.

-Debería de haber cumplido mi amenaza y atarte a la cama –gruñó en tono bajo. Entonces lo miró con curiosidad-. ¿Trampas? ¿Cuántas veces has salido? ¿Solo? … ¿Trysss? –emitió un siseo, frunciendo un poco el entrecejo y pareciendo que iba a ponerse a dar golpecitos con la puntera de la bota contra el suelo como si fuese un conejo llamado Tambor.

Pero claro, por muchas caritas de molestia que le pusiera, ambos sabían que no le durarían mucho. Al menos no con él. Incluso en aquel abrazo, él la tranquilizó. Suspiró y ronroneó quedamente al sentir la mano pasar por su espalda, estando arrodillada junto a él. Una de sus propias manos se alzó para acariciar los rizos pelirrojos que él tenía, con suavidad, haciendo un ligero masaje de sus yemas en el cuero cabelludo.

Cuando se separó, sus irises se volvieron a acuosos. Había perdido a gente por el camino igual que él. Padres que nunca llegó a conocer, su padre adoptivo, los de Trystan especialmente su madre, varios resistentes que ella consideraba su familia y, parecer, también su hermana y su sobrino a quienes no conocía ni sabía de su suerte. Pero no los encontraba por ningún lado. Hasta pensó en los difuntos hijos del líder como pequeños sobrinos suyos, aunque nunca tuvo la osadía de acercarse lo suficiente como para tenerlos en sus brazos por la dragona.

Y todos ellos no se podían comparar con el pilar que representaba Trystan. Durante años había sido su soporte. Sin él, estaría perdida. Desde el primer que lo había seguido por las alcantarillas como lapa personal. Pasando por aquellos momentos en los que era incapaz de aprender y leer y se ponía a llorar por el trauma y la impotencia, tomándose él la molestia de leerla y escenificarle las escenas para arrancarle una sonrisa. Hasta llegar al punto que se conformaba con verlo mirar con tal amor a Rainreth que ella era feliz sabiendo que estaba bien. Porque ahora que él había sido apaleado por la crueldad de la vida, ella estaba preocupada. Quería rescatarlo de aquel tormento. Porque de faltarle, la exploradora sabía que le arrancarían una parte de sí.

-Más te vale –le gruñó suavemente.

“Más te vale no ponerte en peligro, más te vale que no te pierda, más te vale que no me dejes sola, más te vale contarme lo que te pasa para poder ayudarte, más te vale ponerte bien, más te vale… dejarme un hueco por las noches para que vaya a abrazarte y alejar tus miedos como tú hiciste con los míos”, inundó su mente con aquellas palabras. Iba a pensar algo más, pero la mano de Trystan se asentó en su golpeada mejilla. La piel estaba más caliente de lo habitual debido al hematoma. Aspiró entre los dientes por el dolor, aún con la delicadeza con la que él la tocó.

-Un poco… se pasará –lo intentó despreocupar-. Pudo haber sido peor… Alaric me salvó –susurró. Porque sí, de no ser por el dragón broncíneo, ella hubiera caído por la grieta y hubiera muerto. Y no hubiera podido cumplir su promesa a Trystan-. De no ser por él, hubiera acabado en la lava del volcán. Y luego nos sacó a todos de allí. Había inquisidores y guardias. Dragones. Y luego aparecieron elementales. ¿Sabías que existe hasta una diosa de fuego? Se puso colérica. Creo que por nuestra culpa. Yo le hablé. Y luego… mi puño estaba envuelto en fuego… y no quemaba. Eso fue después de que casi cayese por la grieta que se abrió a mis pies y quedar colgando… y Alaric me agarró con su patita de dragón. Patita… je… pataza. Ah, bueno… cuando estaba mirando el fuego, me dieron la hostia. Porque iba a darla yo primero, pero me detuve y… zas –explicó de forma desordenada.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Pandora Rawlings el Mar Jun 02 2015, 21:09

Ya estaba tardando demasiado en volver a las alcantarillas, no debí salir sola e ir tan lejos, pero claro, como tonta no conté con que podía perderme y tampoco con que me costaría encontrar el camino de vuelta, si es que de verdad iba por el camino correcto. Siempre procuraba volver por mis pasos, pero en esta ocasión algún animal había borrado parte de mi rastro, dejándome allí en medio.

Ni si quiera sabía porque había salido, vale si que lo sabía. Nunca había echado de menos a nadie a parte de a mis padres y me había descubierto echando de menos a Kyrieth, hasta el punto de tener que salir a despejarme para no sentir que no estaba haciendo nada. Hasta creí haber perdido mi rastro de vuelta por culpa de pensar en ella o en Nyssa a la que hacía tiempo que tampoco veía ¿Por qué tenía que sentirme así? No eran mi familia ¿O si? les conocía desde hacía poco pero eran lo único que tenía ahora y eso me hacía pensar en cosas que no quería. No quería volver a sentir nada para no volver a sufrir como cuando me quedé sola.

Iba tan centrada en mis pensamientos que no escuché las voces hasta que estaba casi encima de las personas que hablaban y me detuve en seco. Mi mente comenzó a trabajar con rapidez buscando un lugar donde esconderme por si decidían venir en mi dirección o si querían atacarme, estaban tan cerca que pude ver un destello rojo ¿Pelirrojos? Me centré en las palabras y las voces me sonaban y mucho, entonces me acerqué y vi a Trystan y a Nyssa, esta tenía media cara morada y el líder de los resistentes parecía examinarla ¡Ya no estaba perdida! Además Nyssa estaba allí y eso me hizo sentir extraña aunque más tranquila de lo que había estado hacía un momento.

Me encaminé hacia donde estaban, sin ocultar el ruido que hacía al pasar por entre ramas de árboles o arbustos. Me planté frente a ellos y me quedé allí parada sin saber muy bien que estaba haciendo. -¡Nyssa!- Solté cuando estaba casi frente a ella y me paré en seco ¿Qué se suponía que iba a hacer? ¿Abrazarla? ¿Por qué había querido hacer eso? A mí esas cosas no me gustaban, el contacto con otros me incomodaba y allí estaba. Sintiéndome aliviada y queriendo abrazarla o algo.

Al final no hice nada, solo me volví a mirar a Trystan un poco más seria antes de decir. -Hola Trystan. Menos mal que os encuentro, creí que ya no podría volver a las alcantarillas esta noche.- Iba a decir a casa, casi me salió pero al final no lo dije y me quedé allí deseando saber qué le había pasado en la cara a Nyssa, qué Hacían allí y por qué había estado tanto tiempo desaparecida. Pero no pregunté nada, si querían ya me lo contarían y si no, pues no importaba, yo no tenía porque saberlo todo.




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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Trystan el Dom Jun 07 2015, 14:11

Reí con suavidad con su broma, completamente seguro –ahora sí- de que era ella. De que había sobrevivido y había vuelto. Y la emoción se instaló en mi rostro y que, por mucha seriedad que ella mostrase o muchos golpecitos que me hiciera a modo de regañina, yo era incapaz de borrar. La tenía de vuelta conmigo. Pude relajarme entonces. Casi veinte años de relación habían presionado y encogido mi pecho en esos días en los que Nyssa no estuvo. Adoraba demasiado a aquella pelirroja, con la que había pasado por tanto. Menos ser una pareja propiamente dicho, había vivido con ella de todo. Juntos habíamos superado pérdidas, salvado obstáculos que se antojaban insalvables… y habíamos estado ahí el uno para el otro en cualquier situación. ¿Cómo no iba a preocuparme perderla?  ¿Cómo no iba a aterrarme perder a la única persona que había estado conmigo durante tanto tiempo? Compañera, amiga, hermana, amante… Nyssa había pasado por casi todos los escalones posibles en una relación entre humanos, conmigo. Casi todos.

Nunca supe por qué no llegamos a nada formal. Quizás porque nunca le reconocí que llegué a sentir más por ella durante un tiempo. Quizás porque ella nunca quiso. Había demasiada confianza, y aún así, muchas cosas que nunca nos llegamos a decir. Hasta que nos distanciamos. Hasta que Rain llegó y de ahí, todo era de sobra conocido.

Y ya era demasiado tarde para volver atrás.

Sonreí algo más, si es que se podía, al recordarme esa amenaza. Casi reí con suavidad-. Habría sido más interesante, la verdad. –por supuesto que no. ¿Quién quería quedarse por días enteros atado a una cama? Vale, eso podía sonar mal… hasta que yo matizara que sería sin compañía alguna. A que lo cambia todo, ¿eh?-. Unas cuantas, Nyss. –admití. Me era casi imposible mentirla, aunque omití el detalle de que no había salido solo en todas-. Pero no ha pasado nada. Estoy bien. –aparté la mirada de ella, paseándola por mi propio cuerpo antes de volver a esa intensa mirada esmeralda-. ¿Ves? Estoy entero. –aseguré, volviendo a sonreír. Me sentía como un niño pequeño que, aunque hubiera hecho la mayor de las travesuras, podía garantizar que no había pasado nada malo. Porque no había pasado.

Aquel abrazo fue el mejor de los bálsamos mientras ambos nos deshacíamos en caricias con el otro. Emití un quedo murmullo, a gusto. Francamente, me daba igual estar en mitad del bosque, sentado en el suelo, siendo víctima de cualquier acecho o futuro ataque. En ese justo momento, no. Hasta que nos volvimos a separar. Alcancé a ver un leve centelleo preocupado en las esmeraldas que me miraron, a las que siguió una tierna amenaza. ¿Más me vale? Sonreí abiertamente, en mi intento por asegurarle que no tenía ni la más mínima intención de hacer que eso pasara.

Me preocupó sobremanera el hecho de que aspirase levemente entre dientes pese a la delicadeza con la que yo la acaricié. Estuve tentado de rodar los ojos, por ese afán suyo de intentar despreocuparme-. Ya sé que pasará… -contesté con suavidad, mientras observaba los límites de aquella consecuencia de un golpe que atravesaba su cara. Le iba a durar días. La historia que me acabó contando, como resumen de lo que les había mandado hacer, llegó a preocuparme. Sabía que no iba a ser fácil. Y, sin embargo, sentí un escalofrío en agradecimiento a aquel dragón. Sabía perfectamente que Alaric era entregado, pero era ahora cuando Nyssa me lo contaba, que yo me daba cuenta de que no había sabido cuánto. Fui a contestarla cuando una segunda voz irrumpió en el lugar. Por un instante, me alarmé, volviendo la mirada hacia el origen de aquel sonido femenino. Y me puse tenso hasta que reconocía a Pandora.

Automáticamente, volví a relajarme, mientras hice por incorporarme-. Hola... –saludé con afabilidad antes de tenderle las manos a la pelirroja para que se levantara también. Sonreí ante la explicación de la herrera-. Es difícil ubicarse entre tanta vegetación. –lo sabía. A mí me pasó más de una vez en mis comienzos de explorador. ¡Dios! Parecía que habían pasado eones desde aquello. Y pensaba que era yo el único que era incapaz de saber dónde estaba. Pude entender a la perfección esa desesperación -bien escondida- de Pandora-. Venga, volvamos a la b-… -más voces interrumpieron mis palabras, y segundos después, entre la espesura, aparecieron un grupo de cinco personas en aquel claro. Pero lo que cargó mis músculos finalmente fueron los trajes que vestían. Guardias de Talos.

Mierda, estupendo.

Estaban al otro lado, pero apenas tardaron en percatarse de que estábamos allí-. Chicas… -murmuré con la vista clavada en aquellas figuras que se acercaban, voceando un ‘¡alto en nombre de la soberana!’ o un ’No podéis huir’. ¿Que no?-. Tenéis que salir de aquí. –concluí echando mano a la espada que colgaba del cinto. Aquello se volvería todavía más hostil en cuanto me vieran desenvainar. ¿Suicida por mi parte? Quizás.

Pero me daba igual, si con ello les daba tiempo a ellas para que consiguieran volver a la base sanas y salvas.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Nyssa el Jue Jun 11 2015, 16:42

Ella se mostraba preocupada, un intento de cabreo con él que al final se quedó en nada y estaba determinada a no dejarlo exponerse al peligro. Él, sin embargo, parecía estar de buen humor. Sonriente, casi divertido. ¿Estaba fingiendo? O… ¿había pasado algo mientras estaba fuera? Quizá estaba alegre por verla viva. Era un amor. Debía de haber estado preocupado durante aquellos días y ahora no había nada que le borrase la sonrisa. Había hecho bien en volver antes para avisarle de que estaban vivos. Era un alivio volver a verlo sonreír, relajado.

-Claro, claro, interesante. Atado en la cama solo durante días. ¿O es que querías tentar a la suerte y ver si aparecían varios resistentes y se aprovechasen de ti? ¿Eh? Picarón –le bromeó un poco. Algo que cambió a una expresión de molestia, entrecerrando los ojos al mirarlo-. ¡¿Unas cuantas?! ¡¡¡Tryssss!!! –emitió un siseo de advertencia-. ¿Y si llego a volver y estás con los sanadores? ¿Qué pasa? ¿Pensaste que volvería herida y querías ser compañero de cama? De la del al lado. Como sea. ¿Entero? Entero te voy a dejar yo como se te ocurra volver solo al bosque. Te voy a atar a mí, eso es lo que voy a hacer. A ver si dejas de exponerte al peligro y… y… y… -hinfló los carrillos con aire antes de soltarlo pesadamente-. Pfff… es difícil enfadarse contigo… -murmuró al final, con un quedo gruñido al final.

Encima, cuando lo estaba amenazando después, él sonrió. Así una no podía reñirle. Pero tampoco podía decirle que no sonriese. Porque tampoco quería que dejase de hacerlo. Pero la sonrisa se le borró al pelirrojo cuando empezó a preocuparse por ella. La exploradora hizo un gesto con la mano para quitarle importancia. Iba a acotar algo más, pero entonces escuchó ruido por entre los arbustos y pisadas contra las ramas caídas. Se puso tensa, dispuesta a saltar encima del intruso. La sorpresa fue cuando descubrió que era Pandora.

-¡Hola! –exclamó en el saludo, dibujándose una sonrisa en sus labios. Tomó las manos de Trystan con suavidad para levantarse, susurrándole un agradecimiento y regalándole una hermosa sonrisa. Justo antes de saltar sobre Pandora y abrazarla-. Voy a tener que enseñarte a ubicarte por el bosque, Pandora. No queremos que te pierdas por ahí. Es peligroso. ¿Qué voy a hacer con vosotros dos? Solos por el bosque… ne… a estas horas… -chasqueó la lengua, como si ella no hubiese pecado de lo mismo.

Su amigo estaba a punto de terminar la frase para volver a la base, cuando se escucharon unas voces. Segundos después, descubrió los trajes de unos guardias. “Es de estas veces que es mejor no decir nada para que no se cumpla. Es peligroso… pues toma dos tazas”, pensó para sí.

-O-k-e-y… hora de correr –susurró la resistente a sus compañeros. Justo antes de que Trystan hablase. Lo miró con sorpresa y luego negó vehementemente-. No… no… ¡no! No te dejo solo aquí. No vas a quedarte a atrás –le dieron ganas de llorar, de gritarle, de agarrarlo de la mano que no sujetaba la espada.

Ni siquiera sabían si entre esos guardias había un dragón. O dos… o tres… o eran los cinco. Espera, la espada era de jade. ¿De jade? ¿Desde cuándo Trystan tenía un arma de ese mineral? Sintió un nudo en la garganta. Era como si se ahogase de la propia desesperación. Había soltado a Pandora, dispuesta a pelear con uñas y dientes si hacía falta. No iba a dejarlo allí. No iba a perder a nadie más. No iba a perder a su mejor amigo. NUNCA.

Vio a los guardias acercarse, desenvainando sus espadas, dispuestos a batirse contra él. Sabía que el pelirrojo era diestro con las armas. Entrenar con su padre había sido duro pero había dado sus frutos. Pero ella no podía darle la espalda. No quería irse a la base… no sin él. Entonces estalló. Todo lo que había acumulado durante tanto tiempo. Todo ese dolor, esa agonía dentro de su ser, la idea de perder a Trystan, el único soporte que tenía. Su mejor amigo, su familia, su cobijo en los peores tiempos… aunque fuese saber que estaba ahí.

-NOOOOOOOOOOOO –gritó, corriendo con toda la velocidad que fue capaz. Saltó en el aire, interponiéndose entre los guardias y Trystan.

Fue cuando sintió un dolor insoportable. Sentía que se quemaba por dentro, que se desgarraba. Gritó en agonía mientras sus ropas se rasgaban. En cuestión de segundos, sus huesos crujieron, agrandándose, tomando una nueva posición. Su piel picó de manera tan dolorosa que creyó que iba a desmayarse. Sus músculos se estiraron con fuerza, en la carne de la espalda sintió como si alguien la abriese sin clemencia. Y su grito… se fue tornando en un sonido animal, bestial, ronco. Un rugido que afloraba desde lo más profundo de su garganta.

Aquella bestia cayó al suelo sin poder sostenerse sobre las grandes patas que acababan en filosas garras negras. Estas arañaron la tierra al derrapar por ella, agarrándose y quedándose acostada sobre su vientre. El enorme cuerpo estaba cubierto por resistentes escamas que brillaban en rojo vivo e intenso, como si cada una fuese una llama incandescente que recordaba al cabello de la resistente. Las espinas dorsales daban la impresión de estar hechas en azabache delicadamente pulido.
Sacudió la gigantesca cabeza, sintiendo que le bailaba para todos lados. ¿Qué le estaba pasando? Se sentía más pesada. Sus párpados se abrieron, dejando ver los impresionantes ojos que Nyssa tenía. Humanos. A la vez con una peculiar tonalidad verde. Tan impactante como hipnótica. Miró el suelo donde había quedado tumbada y encontró… ¿garras? ¿escamas? Hizo amago de levantar una de las patas, pero no duró mucho el intento. La gravedad hizo de nuevo su trabajo. ¿Qué? Sentía además algo molesto debajo de sí. Sin saber que había aplastado a un guardia. Quería levantarse. Quería… ¿Dónde estaba Trystan? ¿Y Pandora?

Giró la cabeza en su búsqueda. Se dio cuenta de las dimensiones de su cuerpo, de su forma reptiliana. Empezó a desesperarse. Fue a llamar a su amigo, pero sólo le salió un gruñido. “¿Trys? ¡Tryyyyyyssss! ¿Qué me pasa? ¡Trys! Algo va mal. ¡Tengo cuerpo de dragón! ¡No puedo levantarme! ¡¡TRYS!! AYÚDAME”, quiso decirle. Pero sólo le salieron gruñidos. Primero roncos y casi un ronroneo. Luego cada vez más largos, agudos y desesperados, hasta el punto de parecer que gritaba.

Intentó moverse, intentó salir de aquel cuerpo que no era el suyo. NO. No lo era. NO. Era imposible. NO.  Sus ojos se volvieron acuosos ante la impotencia. Por no saber lo que le pasaba, por no digerir todavía aquello.  Su cola chocó contra un árbol. ¿Cola? Miró hacia atrás, viendo cómo el árbol se derrumbaba hacia el lado contrario donde estaban los otros resistentes. Sus ojos se fijaron entonces en su amigo. “¡TRYS! ESTOY AQUÍ. AQUÍ. AYÚDAME. SOY YO. TRYS. SOCORRO. ¿PUEDES OÍRME?”, intentó decirle, logrando una serie de rugidos cada vez más desesperados y altos, abriendo las poderosas fauces en las que se pudo ver unos dientes tan blancos como el marfil, perfectamente delineados.



Y empezó a llorar. Aquello debía de ser una pesadilla. Debía de haberse quedado dormida. En el bosque. Pero no… el dolor había sido real, todavía podía sentirlo. Aún permanecía ese vacío en su pecho, en su ser. Intentó alejarse, intentó mover aquel cuerpo, pero sólo logró que pareciese más desesperada aún… porque lo estaba. Y mucho. ¿Y los guardias? Veía a cuatro. ¡Trys estaba en peligro! ¡Panda también! ¡Y ella no podía trasladarse!  Sus pupilas se clavaron en los uniformados delante de ella, que se habían quedado por un momento sorprendidos… pero que ahora, aquellos pequeñitos seres, querían cargar contra todos.

¡¡TRYS!!

Su amigo había querido pelear, que ellas volviesen a la base. ¿Y si Pandora se iba? Gruñó a los guardias en advertencia, de forma fuerte y amenazante. Las lágrimas caían desde sus ojos hasta las brillantes escamas debajo de estos. Resopló histérica por los orificios nasales de su hocico. Atrapada en aquel cuerpo, sin saber cómo había pasado, ni qué hacer, ni cómo comunicarse, ni cómo hacer que viesen que era ella, ni cómo volver a su forma humana. Sin saber cómo ayudarlos a enfrentarse a los army que se habían tomado la amenaza como un reto a atacarla. A atacarlos a todos.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Pandora Rawlings el Jue Jun 11 2015, 17:52

Me quedé rígida cuando Nyssa me abrazó y asentí a las palabras de Trystan sabiendo que solo lo decía para que me sintiese mejor, lo sabía porque al parecer con el tiempo me estaba acostumbrando a las demostraciones de afecto y comprensión de los demás, a pesar de que seguía extrañándome y no dejaba de sentirme incómoda cuando algo de esto pasaba, como en este momento cuando Nyssa se aferraba a mí y tardaba en soltarme.

Después de decirme que me enseñaría a ubicarme, cosa que agradecería, el otro resistente comenzó a decir que nos marchásemos pero ya era tarde, nos habían encontrado ¿Abría sido por mi culpa? Siempre tenía cuidado, pero claro tampoco me alejaba tanto como en esta ocasión y a pesar de intentar tomar precauciones, no estaba segura de haber tomado las suficientes. Trystan nos dijo que nos marchásemos, pero yo no pensaba huir, ya había huido de mi casa tras la muerte de mis padres entre otras cosas y no me gustaban los cambios. En lugar de correr cogí mi arco y apunté en la dirección en la que se veía a los guardias, mientras decía. -No pienso marcharme.

Pero no llegué a disparar, ni si quiera pude apuntar bien a los atacantes porque Nyssa salió corriendo como una suicida, gritando algo a Trystan ¿Qué le pasaba? Iba a decirle que se apartara, a correr tras ella para detenerla cuando empezó a retorcerse y a cambiar ¡¿Estaba cambiando?! No salía de mi asombro, o era sorpresa o las dos cosas ¿Qué le pasaba? En un momento la pelirroja se había transformado ¡Era un dragón! Ni si quiera me fijé en que había aplastado a uno de los guardias al cambiar de forma, solo podía mirar al enorme bicho en el que se había convertido y parpadear.

-Ay la leche ¡Es un bicho enorme! ¡¿Tu lo sabías?!- Miré a Trystan desencajada ¿Se trasformaría él también? No sabía que pensar, de repente Nyssa no estaba y tenía a aquella masa roja delante de mí y se movía con dificultad, además de que le costaba levantarse y de repente la guardia comenzó a atacarla ¿Le estaban haciendo daño? Volvía a mirar a Trystan mientras los gruñidos del animal tapaban cualquier otro sonido y por fin reaccioné aunque no se si de la mejor manera. -Ella ¿Ella sigue ahí?- Le pregunté, dispuesta a contraatacar si era necesario.

De nuevo llegué tarde, la guardia reaccionó antes que yo y no sabía que pasaba, que pensaba y nos estaban atacando así que no pude hacer otra cosa que poner mis pensamientos en palabras.- Esto no está pasando, esto es todo un sueño o tal vez ya estoy muerta ¿En que se supone que se ha convertido? ¿Se equivocaban mis padres cuando me dijeron que todos tenían un rasgo distintivo? o el suyo estaba escondido muy bien... No es que tuviese que contármelo todo pero ¡¿Cómo me oculta esto?! Ay mi madre es un jodido monstruo y yo sin saberlo ¿Podrá volar? Esto es demasiado, se supone que es Nyssa y...

Sin soltar el arco y la flecha me rasqué la cabeza con las dos manos antes de empezar a echar humo por las orejas. Tal vez todo tuviese una explicación mucho más simple y sensata de las que a mí se me ocurrían, o tal vez nada tenía explicación ¿Qué estaba haciendo? Nos estaban atacando y yo ahí pasmada ¡Tenía que reaccionar! Volví a cargar el arco con la flecha y respiré hondo, me centré en no pensar en nada, como había hecho una vez con Ares y fijé mi objetivo. Disparé una flecha a uno de los guardias, dándole en el cuello ¡Si! Tan certera como siempre y me moví para ponerme a cubierto.




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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Trystan el Sáb Jun 13 2015, 14:01

Todo pasó tan rápido que mi mente no llegó a guardar mucho de aquello. Los guardias acercándose, haciendo lo propio al verme a mí desenvainar. Un grito desesperado que tornó en un gruñido y varios chasquidos. Retrocedí hasta que trastabillé, cayendo de espaldas, con el único pensamiento de que Nyssa estaba en peligro y el recuerdo de que se había querido interponer entre nuestros atacantes y yo. Al incorporarme para volver a levantarme tan rápido como caí, fue precisamente ella quien me dejó atónito. Porque no era ya la humana que yo había conocido durante toda mi vida. No, ya no. De hecho, ya ni era pequeña, ni parecía humana. Atónito, pude ver su conversión a un imponente dragón de escamas bermejas. Un animal impresionante... Y torpe. Aquello me hizo fruncir el ceño pues era bien diferente a la majestuosidad con la que los dragones se movían que yo guardaba en mente. La criatura... ehm... Nyssa, empezó a rugir, desbocada, aplastando a uno de los soldados. De no haber visto a Rainreth convertirse, no habría tenido la tranquilidad de saber que la pelirroja seguía ahí. Tranquilidad que Pandora no podía tener.

Sin regresar la mirada a la pelirroja humana, supe que se dirigía a mí e hice el simple gesto de negar con la cabeza. ¿Que si lo sabía? Si ella estaba sorprendida, ¿cómo se supone que tenía que estar yo? Podía jurar que por la desesperación de aquella bestia y la torpeza de sus movimientos desubicados, ni Nyssa sabía aquello. Enhorabuena, Trys, has compartido dos tercios de tu vida con una híbrida. Un híbrida a la que me resultaría imposible odiar. Yo no era de los radicales que no querían ver ni una sola escama, pues dudaban de la lealtad de los dragones que nos estuvieran ayudando. Pero, ¿Nyss? Me enfrentaría a cualquiera que osase dudar de ella delante de mí- Pandora... No es que siga ahí... es que es ella. -vociferé antes su preguntas.

Su retahíla de frases no llamó mi atención hasta que mencionó la palabra... Monstruo. Sabiendo como era Nyssa, aquello no iba a provocar que se calmara precisamente. ¿Monstruo?-. Llamándola así, ¡no me estás ayudando! -señalé a Pandora con la espada desenvainada, y cierto enfado. Las voces masculinas desviaron mi atención entonces. Ellos estaban algo menos sorprendidos por encontrarse con un dragón, pero sí por su falta de experiencia. Ninguno de ellos se había convertido en respuesta, lo que implicaba que no eran dragones. Bien, acabemos con esto. Ya me encargaría de las dos mujeres alteradas después. Cuando no hubiera espadas que nos pudieran atravesar mientras. Dirigí mis pasos hacia ellos, al tiempo de oír silbar -sep, cosa difícil entre tanto rugido- una flecha que impactó de lleno en uno de ellos. Uno menos. Quedaban tres. Al aproximarme, enarbolaron las armas, y yo me sonreí de lado. Se habían confiado por la diferencia que otorgaba el tres a uno. Uno de ellos bajó la espada, consumido por el ansia de atacarme. Con mi arma, redirigí su ataque, girándome sombre mí mismo y con la mano libre, hacerme con su arma, instantes antes de aprovechar ese giro para noquearlo de un codazo en la sien. Principiante. Sus compañeros siguieron su ataque, esperanzados de pillarme desprevenido. ¿En serio? ¿Tan novato me veían? Ahora con dos espadas, pude detener sendos ataques, fintar y conseguir atravesar a uno por el abdomen. Encogí la nariz, mostrando los dientes en claro gesto de repulsión y tentado estuve de soltar un murmullo de desprecio, pero el último compañero en pie -de momento- volvió a cargar. Como medida rápida, de un veloz giro, puse al guardia maltrecho delante de mí, usándolo de escudo y así fue como él solito murió a manos del otro soldado. Tanta saña tuvo esa arremetida, que la espada se quedó atascada en el cuerpo que parecía convulsionarse. Tuve ventaja por un momento, que no desaproveche, soltando el peso inerte del guardia moribundo para alzar la espada y degollar al que se había quedado desarmado. La salpicadura de su sangre, emergiendo a borbotones, me alcanzó pero no llegó a importarme. Esos dos no darían más problemas. Con la respiración marcada y las pupilas ligeramente enrojecidas, volví mis pasos, con una espada en cada mano, hasta el último soldado que aún se movía lentamente en el suelo, con una de sus manos apoyada justo en donde había recibido mi codo momentos antes-. Mal día elegisteis para cabrearme. -enuncié alto pero entre dientes, apretándolos, con una sensación que cerraba mis puños fuertemente sobre las empuñaduras. El aire silbó de nuevo, y mi mirada se alzó a tiempo para ver la descontrolada cola del dragón rojo venir directa hacia mí. Con premura me agaché, esquivándola, echando una miradita de desaprobación a la criatura. En el fondo, quería pensar que seguía en ese estado incapaz de dejarle con el control de su propio cuerpo. Pero aún tenía algo por hacer antes de centrarme en mis compañeras. Regresé mi intensa mirada, ahora con un brillo asesino al hombre tirado en el suelo. Él pareció murmurar un ruego, cosa que me divirtió-. ¿Ahora imitas a todos esos compañeros míos que os habéis cargado? -maldito bastardo. A mí no me la daba. Y fue precisamente por ellos, que tomé la decisión de que aquel hombre sufriera, como las torturas por las que sabía que muchos resistentes habían pasado. Por la mía también. Sin más miramientos, obligué a aquel soldado a ponerse boca arriba, con mi espada en el cuello. Me agaché, clavando la otra -la suya- debajo de sus costillas, subiendo con ella por dentro, sin llegar a alcanzar su corazón-. No te deseo para nada un bonito viaje al infierno. -una sonrisa perversa se me marcó cuando aquel guardia me miró con los ojos muy abiertos. Me incorporé entonces, viendo como se echaba las manos a su arma, como si con ello evitara lo ineludible.

Otro menos del que preocuparme.

Y fue entonces cuando exhalé un par de veces, con el corazón latiéndome fuertemente. Alcé la mirada viendo a Pandora en primer lugar, quien se había medio escondido. Parpadeé un par de veces, perdiendo parcialmente esa sensación de poder que había llegado a sentir. No obstante, si iba a seguir en ese plan... - Si no tienes intención de decir nada mejor, deberías irte a la base. -desde luego, su histeria para tranquilizar a Nyssa no era una buena idea. Todo lo contrario, en realidad-. Está por allí. -le indiqué, estirando el brazo que aún tenía la espada, en la dirección en la que sabía que encontraría las alcantarillas.

Volví a exhalar, con la pequeña esperanza de que no me replicara. Mis azules viajaron entonces a la dragona que ya emitía sonidos lastimeros. Y se me vino el alma a los pies-. Nyss... -y entonces, todo lo demás no importó en aquel momento. Envainé por fin la espada, alzando la otra mano ligeramente hacia ella, con la palma extendida. Busqué sus intensos ojos color esmeralda, que parecían estar pidiendo ayuda a gritos en un idioma que yo no podía entender.

Nyss, estoy aquí.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Nyssa el Lun Jun 15 2015, 17:04

¿Estaban hablando de ella? Aquellas dos pequeñitas figuras de cabellos rojizos a las cuales miró. Con desesperación. Sí, era ella. Sí. ¿Podían ayudarla? “PAAAAANDAAAAA. TRYYYYYYYYSSSSS”, siseó y rugió al mismo tiempo al intentar hablarles. “¡SOY YO! NO SÉ LO QUE PASA. POR FAVOR. AYUDA”, volvió a intentarlo. Pero sólo salían de su garganta sonidos que parecían amenazantes por el estruendo que formaban.

Monstruo. Aquella palabra llegó a sus oídos reptilianos. ¿Monstruo? Miró hacia abajo, a sus garras, a sus brillantes escamas como rubíes. Algo que no podía cambiar. No sabía cómo volver a ser humana. Pero… de conseguirlo, continuaría siendo… un monstruo. ¿Por eso la habían abandonado de bebé? ¿Estaría destrozando las vidas de los que la conocían? Su padre adoptivo, los padres de Trystan, varios resistentes caídos, los hijos de su amigo, Rainreth, el propio pelirrojo, su hermana, su sobrino, Alastair.

Rugió desesperada, sintiendo un profundo dolor, creyendo que ella traía la desgracia a los demás. Intentó irse, huir, desaparecer de allí.  Se arrastró hacia los árboles, moviendo aquel enorme cuerpo de forma abrupta, brusca, dando tumbos que sólo lograron que se golpease contra el suelo y los troncos. Con una violencia con la que parecía dañarse a sí misma. Hasta que su cabeza quedó atrapada entre dos grandes árboles. Resopló, hiperventilando.

Su cola se agitó detrás de ella, en un latigazo que Trystan evitó agachándose. Sin control. La híbrida estaba agobiada con aquella transformación. Agitó las alas, pero sólo logró elevarse un poco y precipitarse de nuevo a la tierra, en un golpe seco que le dolió. Podía escuchar el fragor de la pelea a sus espaldas. ¡Sus compañeros! Retrocedió sobre su enorme barriga, arrastrándose como pudo. Al girarse, medio cuerpo derribó otro par de árboles lejos del claro.

Cayó sobre el suelo, frustrada, dolorida y atormentada por el monstruo que era. Ellos estaban bien. Los guardias… no tanto… Se hizo un ovillo como pudo, plegando su cola contra su cuerpo. Apoyó la enorme cabeza contra sus patas delanteras y cerró los párpados, llorando. Gruesos lagrimones goteaban al suelo. De su hocico salían sonidos lastimeros sin poder evitarlo. Estaba cansada, desesperada, le había calado hondo el apelativo de Pandora y casi les pasa algo porque ella era una inútil incapaz de ayudarlos.

Escuchó entonces la voz de su amigo, llamándola. Abrió los ojos, acuosos y brillantes. Aquellos irises lo miraron, pero los rugidos se atragantaron en su garganta. Sólo pudo seguir llorando y emitiendo sonidos reptilianos de angustia. Levantó un poco el hocico para darle un suave toque a Trystan. Pidiéndole que se fuera. “Vete, por favor… no quiero seguir haciendo daño a nadie. Volved a la base, dejadme aquí. Soy un monstruo.  Sólo soy eso… sólo eso…”, quiso decirle entre los sollozos draconianos que dejaba escapar entre sus fauces.

Sintió que su pecho se contraía contra el suelo y bajó de nuevo el hocico, llorando sin poder detenerse. Su medio corazón se encogió, con pesar. Mientras las saladas lágrimas no dejaban de fluir y el gigantesco cuerpo temblaba en sollozos.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Pandora Rawlings el Lun Jun 15 2015, 20:16

Trystan estaba cabreado y le escuché decirme que así no le ayudaba, pero lo cierto es que no parecía necesitar ayuda. Después de disparar la flecha, disparé un par más que dieron en brazos y piernas de los atacantes, pero antes de que notasen el dolor de la herida, el líder de la resistencia ya los había aniquilado y por su parte Nyssa o lo que fuese en lo que se había convertido, seguía gruñendo y moviéndose con dificultad. Hasta Trystan tuvo que apartarse para que no le diese con la cola en una ocasión.

Pero yo seguía sin salir de mi asombro y a pesar de que me había dicho que era ella, no la veía por ninguna parte y ¡Era un dragón! Estaba paralizada, sobre todo después de soltar todo lo que me pasaba por la cabeza y que ahora había decidido tragarme, pero era tarde al parecer y Trystan me dijo que me marchase si no iba a decir nada mejor a lo que no supe que contestar ¿Es qué no podía ver lo mismo que yo? Para mí solo era alguien desde hacía poco tiempo, pero él llevaba mucho tiempo con ella ¿Es que no podía entender que estaba desconcertada? No me esperaba esto y no pude moverme.

Al cabo de un momento me di cuanta de que él intentaba tranquilizarla y supe que parloteando cosas incoherentes no ayudaba y si, no tenía ningún tacto a la hora de tratar con problemas de los demás. Suspiré antes de intentar acercarme, asustada no solo por el animal que tenía delante, si no también por la reacción del resistente y al final me rasqué la nuca para decir. -Lo siento pero no me voy. No se que tengo que hacer o decir para que podamos llevarla con nosotros, pero no me voy sin ella.- La señalé y fui dando pasos cautelosos hasta entrar en su campo de visión ¿Ahora qué? -¿Hola? Perdona, me asustaste, pero ya estoy bien y... bueno...- Miré a Trystan a pesar de que él no me había mirado a mí en todo el tiempo. -Vale, no se que decirle, solo quiero que esté bien y poder volver juntos a las alcantarillas.- Arrugué el entrecejo, esperando que el haberme calmado sirviese de algo, a pesar de que seguía sin comprender nada de nada.




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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Trystan el Mar Jun 16 2015, 11:10

Apreté los dientes, visiblemente molesto, mientras mi propio pecho aun mantenía ese rítmico movimiento para recuperar el aire que la adrenalina de la pelea y la tensión del momento me robaron. ¿Qué parte de deberías irte no le quedó clara? La miré con la ceja levemente arqueada mientras hablaba, examinando sus gestos de forma crítica, antes de desviar mis azules hacia Nyssa. Podía entender su inexperiencia para con los dragones, pero eso no justificaba que la hubiera tildado de monstruo. Exhalé de forma marcada cuando se dirigió a mí de nuevo, e hice el simple gesto de llevarme un índice a los labios, para indicarla que se callara.

Necesitaba centrarme en la dragona solamente por un momento.

Había saboreado la desesperación de Nyssa según peleaba, como banda sonora que tildaba la situación con mas peligro del que en realidad tenía. Y me estaba costando soportar verla así-. Nyssa... -repetí cuando la criatura en la que se había convertido abrió esos tremendos e irisados ojos verdes y se movió para golpearme suavemente con el hocico, cosa que me hizo dar un pequeño paso atrás para no perder el equilibrio. Fruncí el ceño, creyendo entenderla. Angustiada, sin control, llorando... Quería estar sola-. No voy a irme... -murmuré convencido, solemne.

Entonces, avancé lentamente hacia ella. No tenía miedo de aquel animal, porque tenía presente quien era para mí. Y así quise hacérselo ver. Recorri con mis azules aquella cabeza, que me igualaba en tamaño, paseando a placer por su cuello de destellos rojos y hasta cegadores, captores de las ultimas luces que dejaba el sol sobre la tierra. Aquellas imponentes alas, temblorosas, reflejo del abatido ánimo de la pelirroja que había sido. Aquellas fuertes patas delanteras, encogidas y acabadas en unas fuertes garras que se cerraban por temor a hacer más daño con sus filos-. No le hagas caso... -susurré, en mi intento por que se olvidara de aquel calificativo. Posé la mano sobre una de ellas, en mi avance, adaptando mis dedos al relieve que dejaban las escamas. Con una mirada de emoción infantil, empecé a repasarlas conforme avanzaba, fijándome de repente en aquellos cuartos traseros que no tenían nada que envidiar a las patas delanteras y aquella escurriza cola que pudo golpearme instantes antes.

Un animal espectacular donde los hubiera.

- Eres... Preciosa. -murmuré conmocionado, repasando parte de sus escamas de tonalidades rojizas con mi mano a contracorriente, en un murmullo impresionado por aquel animal que seguía sollozando por no tener el control de su propio cuerpo. La primera vez que pude estar así de cerca de un dragón fue con Rainreth. Y de la impresión, sí tuve miedo pues, después de todo, la conocía desde hacia relativamente poco. Pero aquello era muy diferente. Demasiado diferente. Y cualquier temor que pudiese llegar a tener, lo relacionaba más con que Nyssa saliera mal parada que lo hiciera yo por algún movimiento en falso de aquella dragona. Centré los orbes azules en mis manos y, de ahí, acompañé mi caricia, hasta que llegué a la misma altura donde había reposado su cabeza. Acabé acuclillándome, para facilitarle el que correspondiera mi mirada, apoyando mis codos en las rodillas-. Lo siento, pelirroja. Vas a necesitar más que esto para conseguir convencerme de que me vaya y te deje aquí. -sonreí tiernamente al acabar de hablar. Necesitaba calmarse, por muy desalentada y ansiosa que estuviera. Y a mí no se me ocurriera más que aquello. Me partía en dos verla tan mal. Aquella imagen volvía ligeramente temblorosa mi voz, pero tuve a bien ocultar algo así. Pues tampoco ayudaba nada-. Por favor, no llores, Nyss...-murmuré después de tragar para recuperar entereza-. Todo va a salir bien. -le aseguré aunque no tuviese claro cómo. Acerqué la mano, acariciando ese surco sobre aquellos reptilianos carrillos, en un estúpido intento por secarle esas lágrimas que caían sobre ellos. Rain pudo volver a transformarse en humana cuando quiso. Nyssa tenía que aprender y... Aunque yo no tuiera ni idea, estaba decidido a ayudarla.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Nyssa el Vie Jun 19 2015, 20:57

En su campo de visión entró la otra pelirroja. Uno de sus enormes ojos verdes, tan humanos como los que siempre habían conocido, siguió los pasos de Pandora. Estuvo atenta a sus movimientos y la escuchó, sí. Le pedía perdón. Asustada. Como ella misma también lo estaba. Entonces, la híbrida rugió. “Me llamaste monstruo. Y… y… es verdad… No estoy bien, estoy aterrada. No puedo volver, no puedo. Voy a meteros en problemas, los radicales querrán matarme. Haré daño a todos. ¿Por qué no os vais? ¿Por qué?”, le quiso decir. Pero su voz humana no quería fluir. No sabía cómo.

¿Iba a quedarse el resto de su vida así? ¿Una mole de carne, huesos y escamas? ¿Incapaz de moverse con soltura? ¿Sin poder comunicarse? La sola idea de verse atrapada en aquel cuerpo sin tener el control de él, para siempre… la hizo resoplar entre sus grandes orificios nasales, con su cabeza cerca de Pandora, de frente. Viéndose imponente y a la vez desesperada. El aire caliente que expulsó de sus fosas nasales llegó hasta la otra resistente, como quien enciende un ventilador al máximo de repente delante de alguien.

Por fin, Trystan entendió su gesto. Abrió sus fauces un poco, formando una especie de O con el hocico. Exhaló de nuevo aire, esta vez entre sus colmillos, creando un sinuoso silbido. En un suspiro por la terquedad de su amigo. El monumental cuerpo tembló. Bufó, sin estar de acuerdo a lo de no hacer caso al calificativo de la herrera. Ella tenía razón.

Entonces sintió una caricia y cerró la pata más, intentando no hacerle daño. Nuuuu. Nu, nu, nu. Las sensibles escamas se estremecieron ante el suave contacto. “No-hagas-eso. Bleh… si no me entiendes”, pensó impotente. Y él continuó acariciando sus escamas y además le halagó. ¿Preciosa? ¿Ella? Pff… “No me sonrojo porque ya tengo escamas rojas, gracias”.

Intentó zafar sin éxito cuando acarició las escamas en sentido contrario. No eran cosquillas… pero… quizá una sensación parecida. Le recorrió un escalofrío por la espina dorsal que le hizo emitir un ronco y suave gruñido. Casi un murmullo. Trystan la estaba mimando, convertida en aquello. No la rechazaba. De hecho… ni siquiera Pandora parecía hacerlo ya. ¿Seguía siendo su compañera después de todo? Sí, no se iban, no querían dejarla allí vulnerable y sola.

Se emocionó. Empezó a llorar otra vez. Sus ojos miraron al pelirrojo que se había acuclillado en una pose adorable. Como cuando la encontraba de pequeña en un rincón e iba a consolarla. Pero ahora ya no podía abrazarla. Sintió un nudo en la garganta. Emitió una serie de suaves resoplidos, gruñidos casi sollozos. Quiso tragarse sus lágrimas para no preocuparlo, pero… ya no podía. Reventó. En un punto de no retorno. Su cuerpo se agitó en el lloro. ¿Salir bien? ¿Cómo?

Aquella bestia que ahora era no parecía tener intenciones de irse. No sabía cómo volver a su forma humana. Y… si lo hacía… nada cambiaría. Sintió la caricia de su amigo, intentando borrar aquellas lágrimas que no hacían más que fluir. Y continuó, sin poder parar. Hasta que sintió el dolor. Desgarrándola. La sangre fluyó al volver a transformarse. Los huesos crujieron, acortándose, tomando otra posición. Un rugido salió de lo más profundo de su garganta, hasta convertirse en un grito de agonía.

Finalmente, cuando volvió a ser una pequeña pelirroja de suave piel blanca, permaneció hecha un ovillo. Los puños estaban cerrados. Su cuerpo temblaba. Su respiración era errática. Sus párpados ocultaban sus ojos arrasados en lágrimas. Sus sollozos no menguaban, llorando sin detenerse.

-Lo… lo… siento… -balbuceó-. No… no… quería… hacer… daño… a… nadie… -sollozó descontroladamente.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Pandora Rawlings el Dom Jun 21 2015, 23:37

Si enloquecía por haber visto a una compañera con la que estaba empezando a descubrir que era la amistad, convertirse en una dragona, me echaban la bronca y si intentaba ayudar a que volviese a la normalidad o a que hiciese lo que sea que hacen los dragones, entonces me ignoraban y me mandaban callar. Al final iba a ser mejor marcharme sola y si llegaba a las alcantarillas bien y si no llegaba, pues dormiría al raso. No sería la primera vez, lo había hecho antes de llegar a la resistencia.

Vi como Trystan se acercaba a ella y le hablaba, le acariciaba las escamas y se ponía a su altura para tranquilizarla, creo. Yo solo podía esperar a ver qué pasaba o mirar a ver si necesitaba algo pero ¿De verdad necesitaban de mí allí? No, Estaba allí incómoda, preocupada, intranquila y mirando una escena que me parecía bastante incomprensible. La dragona o lo que fuese en lo que se había convertido Nyssa (Que yo diría que en un dragón sin lugar a dudas) resopló y con el viento que creó todo mi pelo se me pegó a la cara y el calor del mismo aire, me hizo sentir frío cuando paró. Vale, ese era el momento, tenía que irme antes de volver a fastidiarla y ella volvía a llorar ¿Había vuelto a cagarla? Sin duda sobraba allí, de todas las personas con las que se podía haber encontrado la pelirroja para hacer esto, tuvo que cruzarse conmigo.

Al final me di por vencida y sin esperar a que me escuchasen o me hiciesen el más mínimo caso ¿Ella me entendía? Aun no estaba segura, comencé a alejarme. -Me voy adelantando... esto... hasta luego.- Caminé unos pasos de espaldas y después me di la vuelta. Cuando llevaba un trecho, escuché un ruido extraño y me detuve, me di la vuelta y pude ver como el animal encogía, bueno al menos la Nyssa que había visto siempre había vuelto. Quise volver a ver si querían algo, pero ya había decidido que no me necesitaban para nada. Los sentimientos y yo no nos llevábamos bien, eso era todo.

Volví a girar en la dirección que el líder de la resistencia me indicó en un principio y caminé esperando no desviarme mucho del camino o no encontrarme con quien no debía de nuevo.

Os dejo solos chicos.




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Re: What's happening to me? | Nyssa

Mensaje por Trystan el Lun Jun 22 2015, 13:05

No perdía detalle de sus reacciones mientras me acercaba a ella, así como miraba de soslayo a la otra pelirroja, que parecía sentirse impotente y frustrada a partes iguales. El dragón que era Nyssa resopló, expulsando el aire por sus narinas, sobre Pandora. Aquello pareció ser el indicador propio para que la pelirroja tuviera a bien retirarse. La miré cuando habló, y asentí, como si se lo consintiera. Resultaba irónico cuando minutos antes había sido yo el primero que le había pedido que se fuera.

Quizás fuese la adrenalina la que potenció mi cabreo y mi brusquedad instantes antes. Quizás fuera todo lo que me había pasado en los últimos meses, lo que había hecho que no saliera corriendo con ellas al ver a los guardias. Quizás si yo no me hubiera quedado, Nyssa no estaría así. Presioné mis mandíbulas, al sentir esa sensación de culpabilidad. Tal vez por eso me negara a abandonarla también, esperando que, si por mi culpa se había transformado, a lo mejor mi ayuda fuese suficiente para hacerla volver.


Finalmente, hubo algo que consiguió que la pelirroja invirtiera la transformación. Me aparté ligeramente al ver cómo  volvía a reducirse y casi sonreí al reconocer aquel cuerpo que resultó después de tantos chasquidos y un rugido convertido en grito agónico. Volví a acercarme a ella, más rápido ahora, cayendo de rodillas a su lado. Temblaba, lloraba, permanecía encogida, balbuceando. Parecía aterrada y en cambio, yo estaba más que dispuesto a deshacerme en palabras de aliento, en murmullos, para conseguir que regresara de entre tanta ansiedad-. Eh, eh, Nyss, tranquila. -abracé su tembloroso cuerpo por detrás, levantándola, presionándola contra mí, en mi intento por hacerla ver que estaba ahí, con ella. Nuestros cuerpos encajaron de una manera conocida pero totalmente diferente-. Ya está. -busqué sus manos y entrelacé mis dedos con los suyos, con fuerza, llevando las cuatro manos contra su alto vientre. Su llanto y desesperación se colaban en mis oídos, inquietándome-. Respira... estoy aquí. -murmuré, colocando el lateral de mi cabeza contra el suyo. Me sentía impotente por no saber si aquello podría ayudarla. ¿Y si todo lo que hiciera no era suficiente? ¿Qué más podría ofrecerle?-. Venga, tranquilízate. -continué hablándole, sin atender a qué más podía hacer salvo no separarme de ella y susurrarle hasta que consiguiera calmarse-. ¿Te acuerdas cuando, de pequeña, te saqué del comedor y me dijiste… bueno, me cantaste en aquel túnel que sabías que no iba a abandonarte? -pregunté con suavidad, y un esbozo de sonrisa al recordarlo, mientras atendía su respiración acelerada-. Tenías razón. -le concedí, cerrando los ojos-. Y tú querías que me fuera... -musité, en un reproche que no era tal, en realidad, pues venía con un gesto tierno, con mi voz grave colándose suavemente en sus oídos, llenándolos de complicidad. La puntilla de la ineptitud me golpeaba a cada sollozo que escuchaba. Me sentía extraño. Sorprendido por esa verdadera naturaleza escondida de la pelirroja. Me quedaba claro que le era tan desconocida a ella como a mí. Pero eso no hacía que la adorara menos. Habían sido demasiados años queriéndola a mi lado como para que ahora le diese la espalda en un acto de racismo que no cuadraba en absoluto con mi manera de pensar. Además... yo seguía necesitando a Nyssa en mi vida. No me abandones tú ahora, pensé en un arranque de sinceridad y egoísmo de aquel niño que la conoció hacía ya veinte años-. Vamos, pelirroja, vuelve conmigo. -pedí dulcemente, girando la cabeza lo justo para poder posar mis labios en su sien momentáneamente. Sus temblores, su llanto, su angustia, comenzaban a hacer mella en mi pensamiento de que la relación que habíamos mantenido durante todo esos años fuera suficiente para devolverle parte de esa entereza perdida. Nyss, por favor… apreté más su abrazo. Tenía miedo de que lo que había pasado le cambiara. Y yo la perdiera como consecuencia.





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Re: What's happening to me? | Nyssa

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