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Light 'em up-FB (Megerah)

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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Jue Sep 24 2015, 19:48

¿Qué síndrome? Erah enarcó una de sus doradas cejas, seria pero con gesto de incomprensión. ¿Tan ciega estaba? La rubia siempre había pecado de ir a su rollo, sin molestar y sin dejar que los demás la molestaran. Tan sólo Momo. Y ni siquiera pensaba que la morena la molestara en absoluto. Pues, de no ser por ella, Megerah estaba segura de que esa faceta humana y hasta preocupada por los suyos -en muy contadas ocasiones y sólo de una en concreto- habría desaparecido entre su semblante impertérrito y contestaciones más punzantes que la flecha mejor afilada.

Erah apartó la mirada, concienzudamente, con poquísimas ganas de contestar a esas últimas palabras de la morena. ¿Que si Moloch le gustaba? Era más complicado que aquello. Casi todo lo que era ella, se lo debía a aquel dragón. Quizás la había torturado, castigado, violado y había tenido malos detalles con ella. Pero Moira no era capaz de ver lo bueno que el dragón le pudiera haber entregado o hecho en privado. Pues sí que era cierto que el esclavista tendía a colgar su faceta de retorcido y templanza fuera de la habitación a la que había llevado tantas veces a la rubia. Todo aquello no podía resumirse en un simple me gusta.

Cuando se levantó finalmente, el inicio de negativa de su amiga, con la cabeza, en una negación queda, tímida, callada -algo fuera de lo común para sus costumbres-, amedrentada quizás por el carácter de la rubia, la hizo reflexionar. Suavizó los modos, relajó aquella tensión que encogía su cuerpo, y de nuevo, perdió altura para reconocerle a Moira parte de esa influencia que ella tenía en Megerah, como amiga. Como la hermana mayo que nunca tuvo. Con la que compartir secretos, buenos ratos, risas y llantos.

Finalmente, Moira se emocionó con las palabras de la rubia, llegando a abrazarla para descontento y divertida molestia de Megerah. La rubia calló, devolviéndola el gesto vagamente, como acostumbraba. No obstante, esta vez, sí llegó a presionarse contra su amiga, pues aquella promesa tácita en sus palabras, llegó a emocionarla. Mas la rubia no era de las que mostraban sentimientos abiertamente, más allá de algún gesto implícito que desde luego no comenzaría ella.

Erah llegó a tragar saliva con esa pregunta que Moira formuló después de aquel beso fraternal en su propia frente-. Hm... enamorando a mí dueño y... -aprovecharme de ese favoritismo, librarme de tareas, hacer de mi vida de esclava algo más que acomodado... Teniendo a Moloch pillado de esa manera, Erah tenía mucha más libertad de acción. Y esos privilegios, le habían gustado tanto que el precio a pagar, por muy alto que le pareciera en un principio, fue disminuyendo progresivamente. Quizás porque Erah había llegado a... - ... corresponderle. -iba a saltar. Con aquella última palabra, la rubia sabía que había mandado a la mierda la ternura de Moira. Sólo era cuestión de segundos que la morena reaccionase.

Y lo haría mal.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Mar Sep 29 2015, 13:07

Podía leer en el rostro de su amiga que no la entendía. Como también pudo leer que se había suavizado cuando se acuclilló frente a ella. Y era consciente de que Erah no lo hacía con todos. La morena, a veces, aún se preguntaba qué tenía ella de especial para ganarse aquel trato distinto de parte de la otra esclava. Pero quizá, la respuesta más sencilla la encontraba en su propio ser. Pues dentro del castillo, sólo mostraba su faceta más adorable con la rubia. Con los demás, dentro de aquella edificación, se mostraba fría, indiferente, incluso borde. Pero Erah se había ganado un pedacito al ayudarla de niña. Uno que iba mucho más allá del mero agradecimiento.

Porque sabía que, si el día de mañana sus amos se ponían de acuerdo y le ordenaban hacer daño a la otra adolescente, su prioridad sería ella. Desobedecería, iría contra los demás. Y pondría la mano en el fuego porque Megerah haría lo mismo por ella. Porque sólo ella, dentro de aquellos muros, se había ganado su cariño. Porque era su familia, con un vínculo mucho más poderoso que cualquiera de sangre. Porque no iba a negar que sentía también cierta dependencia hacia su amiga. Y en aquel mundo donde ni siquiera sus vidas les pertenecían, se portaba posesiva con la rubia.

SU amiga. SU familia. SU hermana pequeña. Había encontrado la forma de que su ama no la matase para permanecer al lado de Erah. Estaba aprendiendo todo lo que veía útil de la dragona y de los trucos en el castillo por si un día su amiga mataba de una vez por todas a Moloch y salían juntas de allí. Porque nunca se había dado por vencida en sus planes de escape. Observando, atenta a cualquier detalle, buscando pasadizos secretos. Cualquier cosa que les diese unos segundos de ventaja. Porque tenía que sacarla de allí. Esta vez sin errores.

“Algún día, Erah. Lo haré realidad, no dejaré que sigan haciéndote daño toda tu vida. No tendrás que soportar más ni fingir. Algún día, Erah, seremos libres”, pensó, mientras estrechaba a su amiga y sentía que ella se presionaba contra ella. En un abrazo con un agradecimiento silencioso… más de lo que pudieran decirse con palabras. Y hubiera podido decírselo de no ser porque, con la emoción, la voz se le quedó trabada en la garganta.

Pero no duró mucho. Escuchó que había enamorado a Moloch. No que le gustase exactamente… pero podía ver la ventaja que aquello conllevaba. Después de todo, Megerah era mucho más inteligente y sabía aprovechar cualquier movimiento. Aunque también podía ver un inconveniente. Que la Muerte Negra fuese más posesivo con su esclava. Pero si la rubia estaba mejor, sin castigos, viviendo de manera más acomodada, no iba a negarse a ello. Incluso, podía agarrar al dragón desprevenido y acabar con su vida.

No obstante, el agregado de la rubia hizo que su cuerpo se tentase. Sintió la sangre palpitar en su cabeza, con un enojo que no sabía muy bien de dónde venía. Si porque su amiga tuviese el maldito síndrome. Si porque eso dificultaba que lo matase. Si porque eso iba en contra de liberarse juntas. Si porque su odio a Moloch le impedía estar a gusto con aquella confesión. O quizá todo junto.

Se separó abruptamente y alzó una mano, dirigiéndola hacia una de las mejillas de su amiga. No pretendía abofetearla con fuerza. Sólo un toque, como quien le dice “¡despierta!”. Igualmente, sus manos aún estaban débiles.

-A ver si así se te quita la tontería. ¡De Moloch! ¿En serio? ¡¿Qué coño te pasa, Erah?! –su respiración fue marcada con rapidez, como quien está a punto de hiperventilar de puro enfado. Y sabía que estaba siendo injusta con la rubia, que no era algo que su amiga pudiese controlar-. Pero… pero… ¿tú qué has visto en ese retorcido, sádico, hijo de puta mamarracho… pffffffff? –soltó aire con el sonido, sin continuar la lista de insultos. Temblándole la voz ante la impotencia y el mal humor-. Ni de coña. Te quito el enamoramiento enseguida. Vamos, no. Ni hablar. Pfff… antes te hago una lista de hombres con los cuales quedar. Que no, joder. Que no –sacudió la cabeza, negándose en rotundo a dejar a su amiga a merced de aquel canalla.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Mar Sep 29 2015, 22:38

Vale, que iba a reaccionar mal, era algo que la rubia ya sabía. Pero, ¿tanto? O, ¿acaso fue Erah la que se indignó más por esa bofetada que aún suave, seguía siendo una bofetada y toda esa retahíla de palabras que demostraban lo lejos que estaba la morena de entenderla? De la rabia repentina, la esclava de melena dorada volvió a incorporarse, con disgusto, con molestia. Se hizo con una rama de romero que había conseguido en su paseo anterior por los jardines, dispuesta a irse de allí-. No me lo puedo creer... -Erah se alejó de Moira entonces, alargando la última sílaba. Acabó tirando el ramillete que se había traído consigo, antes de esconderse del mundanal ruido y reposar tanto física como psicológicamente, mientras hablaba de espaldas a ella.


- ¿Quién demonios te crees para decirme de quien puedo o tengo que enamorarme y de quien no? ¿Eh? Ugh, de verdad, Momo, a veces me desesperan esas libertades que te tomas con mi vida... ¡Mi vida! -enarcó las cejas, frunció el ceño, mirando al frente, realmente embalada, sin control alguno de sus gestos-. Una vida de esclava de la que ni yo tengo control. -remarcó el yo, porque sabía perfectamente que ahí, Moira no tendría duda alguna de lo que hablaba. Acabó subiendo ambas manos, apoyándolas en su cintura, mirando fugazmente al cielo-. ¿Tú crees que tengo opción?

La sola mención de Moloch en boca de la morena, terminó por encenderla, sin llegar a dejarla terminar-. ¡Cállate! ¡Tú no le conoces! -gruñó, volviéndose finalmente hacia la morena, con un dedo acusador-. No te voy a consentir que hables así de él... al menos delante de mí. -apretó ligeramente la mandíbula. ¿Por qué le ponía en una tesitura así? Erah había procurado mantenerse fuera de esa relación que su amiga tenía con su dueña, a excepción de esas pocas veces que se había puesto delante suya, evitándola un mal mayor. ¿Por qué ahora Momo le reprochaba el que se hubiera enamorado. ¿Acaso había podido elegir de quién?

- ¿Hombres? -la rubia miró a ambos lados, con el ceño fruncido y una sonrisa incrédula en su semblante antes de clavar de nuevo sus azules en los cristalinos orbes contrarios. ¿Qué estaba diciendo esta loca?-. Deja de soñar... Poder elegir es un lujo, Momo. Lo sabes... -comenzó con indignación-. Un lujo que nosotras no tenemos.

Exhaló de forma marcada, ladeándose ligeramente, molesta, antes de volver a los ojos claros de la que había sido su amiga... ya ni recordaba desde cuando-. Será mejor que me vaya... -porque se le habían quitado las ganas de estar allí. De tener que dar explicaciones de algo que sentía y que no podía controlar...

... de algo que ni ella podía entender.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Miér Sep 30 2015, 22:41

En cuanto la rubia se levantó, supo que iba a estallar de mala manera. Las dos conocían suficientemente el carácter de la otra para saber de qué modo iban a reaccionar. Se irguió con rapidez y la siguió, aún cuando Megerah le daba la espalda. Por un instante se miró la mano con la que le había dado el toque a su amiga. Un gesto que, quizá, se le había pegado de su propia ama. ¿Significaba eso que, pese a sus esfuerzos, ambas terminarían adoptando maneras de sus respectivos dueños? ¿Quería decir que ella se estaba convirtiendo en un monstruo? Lo hecho, hecho estaba. Asumiría las consecuencias de sus propios actos. Pero pensó que podría sacarle partido a aquella bestia de la cual se estaba percatando de su existencia. Para beneficio de su amiga a partir de entonces. ¿O no podría mantener el control?

-Erah… -susurró, caminando detrás de la otra esclava. Pero su amiga continuaba andando y hablando.

Suspiró y miró de nuevo la hierba. Supo perfectamente a qué se refería con no tener el control. Porque sabía perfectamente que la mente no puede mandar sobre el corazón. Que este último tenía razones que la razón no comprende. ¿Por qué no podía pronunciar la maldita frase de “siempre hay elección? Quizá hasta ella misma había perdido ya la esperanza al saber que ya no serían las dos contra el mundo. O puede que las palabras se atragantasen en su garganta por un nudo que se había formado en ella.

Pero lo que no esperaba era que la rubia se volviese hacia ella, enfurecida, señalándola y defendiendo a Moloch. Levantó la mirada acuosa hacia Megerah, ladeando la cabeza un poco mientras la miraba. El dolor se reflejó en sus pupilas al saber que el dragón negro iba por encima de ella. Sin embargo, el resto de su semblante quedó impávido, estragos de un ser torturado durante años. Sólo aquellas ventanas al alma reflejaban su conmoción por las palabras de su amiga.


“Un lujo que nosotras no tenemos”. Quiso decirle que una vez habían sido fugazmente libres. Que habían tenido la oportunidad de elegir. En cuanto a personas del género opuesto, ella había encontrado a alguien que había sido su obsesión. Y que, pese a los años, aún continuaba pensando en él de vez en cuando. ¿Para qué, no obstante? Para nada, cierto era. En eso le tenía que dar la razón a su amiga. Sus padres habían querido elegir y habían terminado asesinados. Ella era la prueba viviente de que, por su condición, no tenía opción. Y que los sueños, sueños son.

-Hace años elegimos… Y yo te elegí a ti –murmuró, temblándole la voz-. Y volvería a hacerlo –agregó en un susurro, cuando Megerah quería irse. Deslizó sus dedos por la palma de una mano de su amiga, mirándola a los ojos-. Nunca me rendiré contigo, Erah. No te voy a dejar alejarte, aunque discutamos, aunque quieras echarme de tu vida. Aunque tu enamoramiento con Moloch frustre mis planes de sacarte de aquí. Aunque yo misma me enfurezca y me duela. Esa es mi elección –susurró y levantó el mentón para agregar algo más-. Mi ama dispone de mi vida y de mi cuerpo. Pero nunca tendrá mi mente –enunció, sabiendo que si no fingía bien, esa sería su ruina también.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Jue Oct 01 2015, 18:26

La rubia se centró un par de segundos en respirar. Inspiró lentamente, para luego exhalar con la misma falta de rapidez. Sabía que sus propias palabras habían marcado a la soñadora de su amiga, pero Megerah no pudo en aquel momento controlarlas. Necesitaba que la morena se diera cuenta de una bendita vez que, aquella vida en esclavitud las hacía vulnerables, quitándoles esa libertad de opción de la que cualquier otro humano libre pudiera disfrutar.

La esclava era consciente de que Moira tenía menos limitaciones en cuanto a sentimentalismos se refería. Pues Corah, quizás fuese cruel en sus castigos y dura en sus palabras, pero la morena no parecía haber tenido problema en ese sentido. No como ella, teniendo a Moloch loco por sus huesos de una forma tan irracional que no dejaba que ningún otro hombre o dragón pusiera tan siquiera su mirada en Megerah. ¿Sabría Moira aquello? ¿Lo intuiría, al menos? La rubia no había visto mejor salida que rendirse a aquella situación, complaciendo a su dueño y hasta encontrando gusto al hacerlo.

¿Qué más le quedaba?

Para empezar, un murmullo de su amiga que no se esperó. Unas palabras que paralizaron sus ganas de irse por completo. Con un brillo indescriptible en su mirada azul la escuchó. Quiso deshacerse del nudo en la garganta que sintió repentinamente, tragando saliva. La morena estaba siendo más sincera que de costumbre, por muy extraño que aquello pudiera parecer. Ahí se quedó, dejando que esa sinceridad de la morena volviera a ablandarla como sólo ella había conseguido. Megerah sabía -al igual que Moira- que no podía enfadarse con su amiga. Porque aunque Erah no se lo admitiera, ni se lo dijera nunca, la quería. Y mucho. Moira debía saberlo-. Quizás me equivocara, pues sí tuvimos opción a elegir, después de todo... -una sonrisa trémula se ladeó en sus labios. Megerah, con aquellas palabras, quería darle a entender que su amiga también había sido su elección.

Nadie había peleado por ella hasta entonces. No así, como aquella esclava estaba dispuesta a hacerlo. Como la hermana mayor que nunca tuvo, como la única y auténtica amiga que Erah podría considerar. La rubia, por primera vez con Moira, se dejó llevar, enternecida por sus palabras. Por ese afán por salvarla hasta de sus propios demonios. Correspondiendo ese impulso imprevisto de la morena, Erah alzó el brazo que mantenía más alejado de su amiga, abrazándola, contra todo pronóstico, sin soltar sus manos. Hundió parte de su rostro en la melena negra, dándose cuenta de que, desgraciadamente, por muy cerca que estuvieran la una de la otra, sus situaciones eran completamente distintas, pese a su misma condición. ¿Salvarla?-. Ya es tarde para mí, Momo...





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Vie Oct 02 2015, 13:02

Aquella humana que había confundido con una pequeña dragona hacía años, fuerte, de orgulloso y felino caminar, fría y borde con muchos, de imponente presencia y gran carácter… era también su emocionada amiga cada vez que ella misma le hablaba sincera y tierna. Como si pudiese sacar la parte más adorable de la rubia… igual que Megerah hacía con ella. Curiosamente, habían crecido juntas. Volviéndose fuertes, implacables, cada una con su propio estilo. Sabían pelear, defenderse. Conocían caminos para aprovechar su situación y salirse con la suya a veces. Habían adoptado maneras dracónicas en su orgullo, su carácter, su forma de actuar y de moverse. Se habían hecho a sí mismas… y a la vez no se habían perdido en la oscuridad gracias a la otra. Pero casi podía jurar que era la primera vez que la otra esclava se emocionaba tanto.

Las primeras palabras que la otra mujer pronunció lograron que las lágrimas se desbordasen por sus níveas mejillas. Su labio inferior tembló, entendiendo que su amiga también la había elegido a ella. Se llevó la mano libre a la boca, luchando por controlarse. Ahogó un débil sollozo, antes de que su voz sonase amortiguada.


-Sé que no debería llorar en público, pero…  me has emocionado mucho. Oh, Erah… -admitió, pareciendo que no podía dejar de ser sincera.

Y aquella vez, como excepción, su amiga fue más rápida. Sin que sus manos se soltasen, el brazo libre de la rubia la rodeó, abrazándola. Sintió la presión contra sí. Tras un par de segundos de sorpresa, se dejó llevar, levantando el otro brazo para corresponder el abrazo de Megerah, emocionada. Paseó la mano por la espalda ajena, repasándola, antes de subir a mesar los dorados cabellos.

-Estás conmigo, ahora. Estás viva. Es lo que importa –musitó, sintiendo un nudo en su garganta-. Y me tienes a mí… -agregó en un murmullo.

Se separó lo suficiente como para mirarla a los ojos. Como si con su cristalina mirada quisiera darle fuerzas. La mano viajó desde los cabellos hasta la mejilla de su amiga, acunándola. Como si con ese gesto quisiera decirle que no se diese por vencida. Cuando lo más probable era que ambas muriesen como esclavas. Era consciente de aquella posibilidad, aunque se resistiese a que se hiciese realidad.

Por un momento dudó en si volver a abrazarla y quedarse así o distraerla de algún modo. Pero lo que hizo fue bien distinto. Haciendo algo que nunca había hecho y sabiendo que era muy probable que nunca volviese a tener la oportunidad. Acortó la poca distancia que separaba ambos rostros y juntó sus labios con los de su amiga, de forma suave, torpe y temblorosa. Antes de separarse y mirarla.

- Eres la única persona con la que tengo confianza para dar mi primer beso y la única persona a la que le soportaría que me recordase lo torpe que fui –susurró, ladeando un intento de sonrisa, no sabiendo cómo se lo tomaría su amiga.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Sáb Oct 03 2015, 11:50


Y cómo no, Moira se emocionó por toda esa información que la rubia le había proporcionado de forma críptica en apenas unas pocas palabras cuando la morena se habría perdido en ellas, empleando minutos. Porque así era Megerah. Valiéndose de las palabras cuando no tenía ocasión de demostrar lo que pensaba o sentía con actos inmediatos. Sabía perfectamente que la morena tenía presente todos esos detalles que la rubia había llegado a tener con ella durante todos esos años, empezando por aquel simple gesto para llevarle compra y acabando con ese último abrazo que le había dado instantes antes. Aunque luego fuese la propia Erah quien se desacreditaba, restándole importancia. Viéndolo como algo normal, algo que haría todo el mundo, por cada persona que compartiera su vida. Porque, esclavo o no, ¿no era eso lo que diferenciaba a los humanos de los dragones?

No había perdido tanta humanidad como Moira pretendía hacerla creer.

O, al menos, la mantenía guardada, a salvo, mostrándola con quien la mereciera. Y, en ese justo instante, sólo Momo lo hacía. En un mundo repleto de cadenas, de vulnerabilidades y dolor, mostrar aquella parte más pura de la rubia abiertamente era demasiado peligroso para ella. Sobre todo, siendo la esclava predilecta de uno de los dragones más oscuros que podían conocerse. Megerah necesitaba esa coraza de impasibilidad, de frialdad, la cual había penetrado con contundencia en su carácter, en sus formas. Pero tras todas esas capas de indiferencia, difíciles de superar, había un corazón humano, protegido en exceso. Y a lo largo de su vida, tan sólo Moira había conseguido salvar todos los obstáculos que Erah había puesto. No por nada, se conocían la una a la otra perfectamente, sabiendo sus puntos fuertes y los débiles, sin sacar provecho alguno, en beneficio propio a costa del sufrimiento de la otra. Es más, se protegían mutuamente contra cualquiera que osase, siquiera, mirarlas mal.

Habían llorado en el hombro de la otra. Habían sacrificado alguno de sus pocos privilegios en alguna ocasión en favor de su amiga. Se habían aprovechado de su fuerte carácter para defender a la contraria. Pero, de las dos, Momo siempre fue la más soñadora. O quizás, Erah fuera la más realista. Simplemente, se complementaban, como ninguna de las dos había llegado a esperar, desde pequeñas, de una vida tan complicada y limitada como aquella.

Y por más que se metieran en la vida de la otra. Ahí seguían. Moira ahí seguía.
Para ella.

La rubia sonrió por ese sollozo de la morena, justo antes de que ella misma la abrazara. Se la imaginó sorprendida, pues Megerah no era cariñosa en absoluto. Exhaló con calma, despacio, cuando sintió esa caricia a lo largo de su espalda. Ya ni se acordaba de aquel impulso molesto que había tenido instantes antes. Con la morena, todo sentimiento negativo que pudiera levantar se esfumaba en cuestión de segundos. Bien fuera porque sabía que era la única que podía entenderla. Bien porque Moira significaba su refugio en el que podía ser ella misma, humana.

Asintió a sus palabras, sin romper el abrazo. Repasó con el pulgar el dorso de la mano de Moira que aún no había soltado.  Ni siquiera para terminar un abrazo en condiciones. No obstante, la morena tuvo a bien separarse. Ambas miradas claras se cruzaron, y la rubia sonrió. Por todo aquello que no decían, que quedaba tácito entre ellas. ¿Tácito? El siguiente movimiento de Moira no se lo esperó, cuando salvó la distancia puesta entre ellas y junto sendos labios en un tímido beso. Sin embargo, aun sintiendo el calor de la mano contraria en su mejilla, Erah cerró los ojos, volviendo a dejarse llevar. Su faceta más dominante se había quedado bloqueada por la sorpresa, en esos segundos que duró ese baile entre sus labios. Se olvidó de Moloch y de todos esos sentimientos tóxicos que acabarían llevándola a la destrucción y acabó por sonreír por ese murmullo extra tras el beso-. ¿Torpe? -Erah frunció el ceño-. Momo... besas de pena. -admitió en una presunción de aplastante sinceridad. Casi llegó a reír, con esa situación tan surrealista entre manos. Otro momento más que no tendría con nadie. La rubia quería a la morena lo suficiente como para no tomarse a mal lo que acababa de pasar. Es más... ya puestos, podría ayudarla a mejorar.

Fue Megerah, esta vez, la que acortó distancia, despacio, alargando el momento, acercando su rostro al contrario con parsimonia. Bajó de sus cristalinos ojos, a sus carnosos labios con la mirada, hasta que, finalmente, volvió a sellarlos con los suyos, en un baile que fue paulatinamente pasando de suave a acuciante, en el que la rubia pudo hacer alarde de dominio, mientras una de sus manos se elevó hasta la mejilla y terminó por deslizarse a la nuca cubierta de oscura melena, instándola a que no se separara. O que ni lo intentara. Bebió de aquellos inexpertos labios, sintiendo un hormigueo en el pecho que no había sentido antes. También, fue la rubia la que acabó interrumpiendo aquel baile, cuando ambas necesitaron respirar-. Se hace así. -susurró solemne, antes siquiera que la morena abriese los ojos.

¿Le habría gustado aquel beso... tanto como a ella?





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Dom Oct 04 2015, 15:50

No hacía falta que su amiga le dijese cuánto la quería. Sus gestos hablaban por sí solos. Sus miradas, sus caricias con el pulgar, el ablandarse cómo sólo hacía con ella, el estar ahí… para ella.  Megerah se había ganado con creces que la morena no se diese por vencida con ella. Un día tras otro. Desde aquella vez que la había ayudado con la compra, cuando no la conocía. Fácilmente hubiera podido pasar por su lado simplemente. Pero no.  Y, desde entonces, Moira estaba feliz de tenerla a su lado. Aún con la condición de ambas. Porque las dos eran el remanso de paz de la otra. La vía de escape de aquella vida de la que parecía no haber otra forma de huida posible.

Pudo sentir la sorpresa de la rubia cuando la besó de improviso. Como para no. ¿Quién estaba preparada para el beso de tu mejor amiga después de discutir con ella y que encima nunca había besado? Lo bueno es que no se lo reprochó. Llegó a decirle una de sus respuestas tan suyas que la hizo reír divertida.

Lo que no se esperaba fue que la otra fémina acortase distancias. Pudo ver las clarísimas pupilas bajando a mirar a sus labios. Pareciendo todo a cámara lenta pero sin moverse por sí misma. Esta vez fue la otra esclava quien la besó. Empezando suave, dándole tiempo a amoldarse a los labios ajenos, aprendiendo poco a poco. Ascendió la mano libre hasta la mejilla de Megerah, dejando que los dedos corazón, anular e índice rozasen la piel del cuello femenino.

Conforme la intensidad del beso se incrementaba, empezó a dejarle el control a la más experta. Pudo sentir aquella mano que parecía querer impedirle que se separase. Pero ni siquiera había pensado hacerlo. Cuando Megerah finalmente se separó, se quedó un momento con los párpados ocultando sus irises. La punta de su lengua asomó, deslizándose por su propio labio inferior antes de tomar aire.

-Es… diferente… -murmuró, con la respiración un poco entrecortada. Sus ojos impactaron en los de su amiga y deslizó la mano hasta la nuca de la rubia, antes de comerle la boca con reanudada pasión. Un nuevo beso que fue fugaz pero intenso-. Aprendo rápido –bromeó con una sonrisa divertida y un pequeño rubor en sus mejillas-. Y me apetecía volver a besarte –agregó con sinceridad.

Diez años después
10 meses antes de la actualidad

Veintiocho años. Se decía pronto. Pero no se sentía vieja con esa edad. Continuaba en buena forma, capaz de pelear y de sobrevivir un tiempo más. Pero algo se había quebrado en su existencia. Megerah estaba enferma… muy enferma. Se había enterado de improviso, como siempre vienen todos los palos que da la vida.

Al principio, se había negado a creerlo. ¿Erah? No. Cualquier enfermedad huiría de ella con su carácter, intentó bromear para sí. Pero era humana, igual que ella. Eran un blanco fácil. Y, en cuanto Corah la dejó en paz, fue a buscar a su amiga. En la habitación de Moloch, donde el dragón la había instalado por estar mal. Tragó saliva nada más estar frente a la puerta. No por el dragón negro e infundirle terror. Por la sola idea de ver a la rubia en precario estado.


Sus irises se volvieron acuosos una vez más desde que había sabido la noticia. Inspiró hondo en un silencioso sollozo, sintiendo un nudo en su estómago. Ladeó la cabeza, como si ese mero gesto pudiese espantar sus temores y sus lágrimas. Porque si Megerah estaba mal, tenía que ser fuerte… por ella. Se puso una mascarilla de trapo improvisada sobre la boca, para que su amiga no la regañase, antes de entrar. Creyendo que ya había tomado el control y recobrado la compostura. Pero cuando abrió la puerta, nada le preparó para lo que vio dentro.

Tragó saliva, petrificada por un instante. Luego se apresuró a entrar y cerrar la puerta, para caminar deprisa hasta la cama. Allí se echó y abrazó a aquella mujer que había sido como su hermana pequeña durante tantos años.

-Hola, Erah. Estoy aquí… -susurró, deslizando una mano por sus cabellos. Su voz intentó sonar firme, pero se quebró ligeramente al hablar.

Se dio cuenta de que algo no iba bien y decidió actuar. Con cuidado, rodeó la cintura de la otra mujer y se puso de rodillas en la cama, antes de trasladarse poco a poco hasta estar detrás de ella. La fue incorporando despacio, dejándola reposar contra su propio cuerpo y sin soltarla, masajeándole suavemente encima del pecho para facilitarle la respiración.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Dom Oct 04 2015, 18:30

A Megerah le divirtió la expresión de enajenación que vio en el rostro de Moira tras su beso. Una de sus cejas se alzó con su primer murmullo. Y no pudo evitar reírse con suavidad por aquella inexperiencia de la morena. Apenas un segundo después, Moira arremetió contra los labios de Erah nuevamente, y ésta pudo comprobar que, efectivamente, la morena gozaba de una gran capacidad de aprendizaje. Suspiró sin querer cuando su amiga se separó, de manera imprevista-. Hmm... Tienes una forma demasiado peculiar para que me olvide de que estaba enfadada contigo. -entrecerró la mirada, con reto divertido por ese segundo impulso de la morena, con diferencia mucho mejor que el primero.

10 años después, cuando a Erah apenas le quedaban unos días, castigada por la tuberculosis...


La consciencia de la rubia no se encontraba en su mejor momento. Megerah tenía pensamiento denso cuando escuchó el pestillo de la puerta y pudo sonreír ligeramente cuando reconoció la voz de Moira. Sintió la cama ceder al peso de su amiga, y a ella abrazándola, aunque Erah no alcanzara ni a corresponderla o incluso, darse cuenta de lo peligroso que era tal cercanía... o sí-. No... ¡Momo, no! -la rubia se desesperó cuando sintió a la morena tan cerca. No obstante, no pudo alzar la voz más allá de un susurro silvante-. ¿Qué... haces? -inquirió justo cuando sintió que la movía, colocándose detrás de ella, para que se incorporara ligeramente y así pudiera respirar mejor-. Momo... tienes que irte... -a Megerah le aterraba la idea de que por ese detalle que estaba teniendo con ella, Moira se acabase contagiando. Pero no podía negarle que alcanzaba a respirar con más facilidad y cierto alivio. Su cuerpo entumecido, tembló al cambiar de postura. La vista se le nubló, con esa preocupación brillando en sus ojos. Sentía su pecho subir y bajar con lentitud, con esfuerzo, a sus pulmones clamar por aire, pero de todo el que aspiraba apenas notaba que se llenaran. La rubia estaba agobiada. Ese silbido prácticamente constante en su respiración le hacía consciente de que iba a morir. Y la posibilidad de llevarse a su amiga con ella, la asustaba enormemente.

Porque sí. Se marchaba. Pero no antes de murmurarle algo a la única que había estado ahí por años para ella, desinteresadamente-. Gracias... por haber estado ahí todo este tiempo. -las lágrimas inundaron sus ojos antes de que los cerrara, para evitarse esa sensación incómoda y aquel picor característico. Con una de sus manos, asió el antebrazo de la morena que rodeaba su torso. Presionó, como si con ello pudiera transmitirle todo ese cariño y agradecimiento que sentía hacia Moira. En un abrazo tácito que no tenía fuerzas para corresponder. Aquello era el final de una larga lista de situaciones que la sacaron la sonrisa y la hicieron olvidarse de su complicada situación de esclava. De todos aquellos sometidos con los que compartió vida, aparte de Thareon, quien ya no estaba, Moira se había hecho indispensable para ella-. Por todo, Momo... -añadió, en un hilo de voz trémula, antes de tragar saliva costosamente. Sintió la fresca humedad que una de sus lágrimas dejó al surcar su mejilla. Erah no podía negar que, aunque aceptase su destino, tenía miedo. Se le hacía hasta evidente.

¿Era injusto querer que su amiga se fuera de aquella habitación? No, injusto no. Incongruente. Megerah la quería ahí, pero no quería que la siguiera días después, que pasara por esa situación tan desesperante y dolorosa. Después de todo, la rubia seguía mirando por el bien de la morena aún en esas condiciones. Como siempre había hecho desde que se conocían. Habían crecido juntas, madurado en expresa -y casi exclusiva- compañía de la otra, aprendiendo, superado castigos, palizas, refugiándose en esos fuertes lazos que mantenían para poder evadirse de su difícil existencia. Un lazo con el que Megerah ni soñaba aquella primera vez que se encontraron en los pasillos y ayudó a Moira de forma desinteresada. Pese a la clara diferencia en el carácter de ambas, la fortaleza brillaba con luz propia en cada una, claramente apoyada por la de la contraria, complementándose así de manera recia, irrompible.

La rubia jamás pensó que llegara a hacer tanto daño a esa mujer que ahora la sostenía. De manera involuntaria, sí. Pero sabía que Momo sufriría cuando ella ya no estuviera. Le desesperaba en realidad. ¿Quién la ayudaría entonces, si a Corah se le cruzaban los cables? ¿Con quién tramaría travesuras contra esa dragona o cualquiera de la corte? ¿En quién se apoyaría? ¿Qué sería de Moira? Megerah descansó su cabeza algo más contra el pecho de su amiga, con todas esas preguntas, con toda esa preocupación, encogiendo su pecho. Sabía perfectamente que la morena superaría aquello. Pero también que no iba a ser fácil. Erah dejaría de sufrir llegado un momento, pero Moira tendría un largo camino que recorrer. Sola esta vez-. Lamento no poder hacer nada... -murmuró antes de largarse a llorar de forma queda, cansada de no tener ya el control ni de su propio cuerpo, desesperada por ver cómo la vida se le escapaba entre sus finos dedos, como escurridiza arena, impotente por no poder acabar con todo aquello-. No poder quedarme...

Era consciente de que se marchitaba sin remedio.

Megerah no alcanzaba a pensar en nadie más en aquel momento. Todos se le antojaban lejanos entre densas y acuciantes respiraciones. La consciencia le fallaba a veces, por falta de oxígeno, por cansancio. Sus inspiraciones traían un preocupante y quedo zumbido, obligándola a veces a toser con la esperanza de que aquella molesta sensación se fuera. Pero no pasaba. Aquello la agotaba, menguando sus fuerzas considerablemente. Sin embargo, en un último alarde de voluntad, Erah se acordó de algo que había llevado con ella desde hacía años. Agachó la mirada, mientras se llevaba su mano izquierda al esternón, en movimientos lentos, casi forzados, de entre la tela de su vestido, descubrió parte de un colgante que traía oculto. Una fina y elegante cadena de la que pendía un diminuto tarro de cristal, cerrado con un peculiar trozo de corcho. En su interior había un pequeño trozo de papel-. Pero esto sí puede quedarse contigo... -musitó, tomando aquel recipiente de cristal y tendiéndoselo como pudo a su amiga. Ni siquiera hizo el esfuerzo por pasárselo por encima de su cabeza. Supuso que la morena ya no se acordaría pero que sí alcanzaría a reconocer aquella notita que le pasó en la biblioteca en dulce respuesta a esos supuestos celos de la rubia, hacía ya años.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Lun Oct 05 2015, 16:11

Diez años después

Cuando escuchó aquel susurro de su amiga, la estrechó más contra sí. Sabía que podía contagiarse, era consciente de ello. Pero no por eso iba a dejarla allí sola. Eran amigas, no sólo para lo bueno. Megerah había permanecido con ella durante años. Soportándola. Se negaba a abandonarla, aún si eso significaba seguirla días después.

-Intentar que respires –susurró detrás de la otra esclava-. No voy a irme, no quiero irme –murmuró, presionando un costado de su cabeza contra un lado de la de Megerah, en un tierno gesto.

Su entrecejo se frunció de preocupación. Sus irises se volvieron brillantes y acuosos. No se le pasaba desapercibido ese silbido que se repetía cada vez que la rubia respiraba. El sonido del anuncio de una muerte cercana. Una que no deseaba pero que sabía que era un camino que todos tenían que recorrer. Y, en este caso, significaba el fin del sufrimiento de la otra fémina. ¿Podía ser tan cruel como para negárselo? ¿Tan egoísta como para querer mantenerla a su lado sabiendo la agonía que padecería su amiga? No esta vez.

En aquella ocasión sabía que aquello era una despedida. Una que le dolía en el alma. Porque nunca más escucharía las réplicas de Megerah. Ni su risa. Ni llamarla Momo. Ni aquella mirada que parecía decirle que era muy rara. Ni sus protestas cuando la abrazaba. La estaba perdiendo. No por lo que sintiese por Moloch. Sino porque la misma muerte la reclamaba para sí. Y sería la primera vez que le arrebatase a alguien que había conocido y había querido muchísimo. Ni siquiera sabía cómo se enfrentaría a eso, pero no podía preocuparla en su lecho de muerte. Tenía que ser fuerte por ella. Sostenerla, facilitar el poco tiempo que todavía le quedase.

Pero su amiga no parecía querer ponerle fácil que fuese su roca. El agradecimiento que no esperaba hizo que su propio pecho temblase en un silencioso sollozo. Pudo notar la presión en su antebrazo, en un intento de corresponderle el abrazo. La meció suavemente desde atrás, sosteniéndola contra sí, con su cabeza apoyada contra la de Megerah. Mientras sentía que sus propias pestañas se humedecían.

-Gracias a ti, Erah. Por ser mi amiga y mi familia. Siempre te he querido y te querré como si fueses mi hermana pequeña –susurró.


En un mundo donde los esclavos no tenían derecho a nada, las dos se habían tenido mutualmente. La rubia era la única persona en la que había podido confiar durante veinte largos años. Tan diferentes en algunos aspectos y tan unidas en un vínculo inquebrantable. Y la morena tenía muy clara una cosa: Megerah no caería en el olvido mientras ella permaneciese en aquel oscuro mundo.

Las siguientes palabras le descubrieron que su amiga estaba preocupada por ella. Restregó su mejilla contra la sien de la otra mujer, en un gesto cariñoso y un intento tranquilizador. Sabía que no sería lo mismo sin ella. Sabía que probablemente perdería el control, sin filtro. Porque ya nadie quedaría que la necesitase tanto como ella también había necesitado a Erah. Quizá intentaría huir… o quizá se quedase para pelear. Porque de lo que tenía verdadero terror era de volverse tan fría y cruel como su dueña. Pero de una cosa estaba segura: el inmenso e incondicional cariño que tenía por su amiga la frenaría de convertirse en tal monstruo.

-Erah… seguirás conmigo. En mis recuerdos, en el cariño que te profeso. Mientras yo siga aquí, tú seguirás conmigo –susurró, tragando saliva-. Perdóname por no poder aliviar tu dolor. Perdóname por no poder haberte protegido esta vez. Lo siento, Erah –susurró, cerrando los ojos con fuerza mientras la acunaba contra sí con suavidad.

Su respiración sibilante y la tos la hicieron fruncir el entrecejo, con gravedad. Consciente de que se iba. De que no podía hacer nada excepto cobijarla contra ella. Sintió que algo frío y de superficie lisa rozaba su mano. Atrapó el pequeño recipiente de cristal, no sabiendo qué era. Sólo estando segura de que ella quería que lo tuviese. Lo abrió, quitando el tapón de corcho. Una pequeña tira de papel se deslizó hacia su otra mano, antes de sujetarla de un extremo y llevársela frente a sus propios ojos para leer. Sollozó al ver lo que contenía. Hacía tantos años que había olvidado aquella nota que le escribió a su amiga cuando estaba celosa por escribirle cartas a Richard. Las saladas y cálidas lágrimas rodaron por sus mejillas y volvió a abrazar a Megerah.

-Eres muy adorable –le susurró al oído, meciéndola con suavidad y con la voz tomada por la emoción.

La había guardado durante tantos años… Llevándola consigo hasta ahora. Se guardó la notita y el tarro, dispuesta a llevarla colgada de su propio cuello cuando ella se fuese. Recordó la tela empapada que tenía con digitalis, en la medida medicinal. La sacó y se la puso cerca de la nariz y la boca a Megerah.

-Respira, te ayudará –murmuró.

Porque había estado buscando entre los libros de su ama algo que pudiese ser un tratamiento para su enfermedad. No había tardado mucho en encontrar la clave. Cuando la dragona la había enviado al bosque para su entrenamiento, había buscado la planta incansablemente hasta encontrarla. Porque no le importaba si Corah la castigaba de nuevo si podía paliar el sufrimiento de su amiga aunque fuese mínimamente.

-Te quiero mucho, Erah. Lo sabes, ¿verdad? –murmuró, tragando saliva para intentar no llorar más-. Te adoro.

Por un instante estuvo a pedirle que no se fuese, que no la dejase. Sólo un segundo de debilidad, de pura necesidad, de desesperación por estar perdiendo a su amiga. Poco a poco, como si la vida se estuviese escurriendo como fina arena entre sus dedos. Sin poder hacer nada, sin poder detener aquel proceso. Impotente, viéndola sufrir, luchar por respirar. Sin ser capaz de darle el oxígeno que necesitaba. Sin poder intercambiarse por ella.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Mar Oct 06 2015, 20:43

- Tienes que... -susurró Erah, sin poder alzar más la voz, cuando Moira insistió en quedarse. Sus pulmones se cerraron entonces, impidiéndola que acabara la frase, o sonara contundente para que la morena se plantease al menos, hacerle caso. La rubia se inclinó a un lado para poder toser. Una tos que había pasado a ser brusca, desgarradora y agotadora a partes iguales.

Por primera vez, Erah quiso decir más de lo que realmente dijo, limitada ahora por esa dificultad para respirar, que conllevaba un esfuerzo que la estaba consumiendo, dejándola en un estado aletargado, ni dormida ni despierta. No obstante, era consciente precisamente de esa visita de la morena, pues Moira nunca se había atrevido a cruzar el umbral del cuarto de... Moloch. Otra razón por la que Megerah se pusiera nerviosa. ¿Y si pillaba allí a su amiga? La rubia sabía que las cosas no irían precisamente bien, dada la inquina que la propia Moira tenía con el dragón. Y esta vez no tendría ni fuerzas para intentar levantarse en pos de su protección. Ya no. Aunque bien podía ser el último esfuerzo que hiciera.

Las palabras de la morena llegaron a emocionarla, haciendo que el pecho se le encogiera aún más, pues ella era la primera que no quería irse si implicaba dejar a Moira sola. La rubia negó con la cabeza, lo mejor que pudo, por más pinchazos que sintiera. Su amiga bien merecía aquel sacrificio por parte de ella-. Más lo siento... yo... -inspiró por la boca, sonoramente- ... Momo.

Le costaba, hablar, respirar, y hasta llorar. No le gustaba aquello. Esa despedida tácita, irremediable. Su cuerpo se revolvió como si pudiera luchar contra todo aquel dolor, cambiando su sombrío destino, quitándoselo de una simple sacudida. Una leve, débil, que apenas alcanzó a desviarla de su postura semiincorporada.

Intentó girar la cabeza para poder ver el semblante de su amiga, y la reacción cuando reconociera aquel papelito que en su día le dio, pero un tirón en su cuello frustró sus planes. Sólo pudo escucharla sollozar antes de sentir otro de sus reconfortantes abrazos... y un murmullo que, esta vez, le sonsacó una leve sonrisa ladeada, por mucho que siguiera pensando que no era adorable.

La primera sensación que tuvo fue de ahogo, cuando Moira puso aquella tela impregnada cerca de sus fosas nasales. Sus inspiraciones se volvieron más fuertes por un momento, hasta que aquella esencia tan rara se coló en su sistema respiratorio, abriendo ligeramente sus pulmones. La rubia lo agradeció con un suave murmullo al exhalar con algo menos de esfuerzo, sintiendo esa carga algo más leve, por unos minutos.

Con esas, escuchó aquel susurro terriblemente sincero de la morena, como simple e intenso resumen de esos veinte años juntas. La rubia no supo si sonreír o llorar, ahora que aquel preparado de su amiga parecía hacer efecto, dándole un respiro, nunca mejor dicho-. Y yo a ti... Momo. -volvió a descansar la mano sobre uno de los brazos de la otra esclava, apretando con necesidad otra vez.

Aún nerviosa por esa seguridad de su amiga que corría peligro estando a su lado, aunque visiblemente más tranquila y emocionada, por su compañía, Erah seguiría pecando de obstinada hasta el último momento-. En serio, deberías irte... -insistió, regresando a la conversación anterior. La quería consigo, pero no podía ser tan egoísta, aunque la morena fuese cabezota hasta decir basta-. Estoy cansada y... -sorbió, llenándose de aquella esencia balsámica, que comenzó a adormecer a la rubia, por el desgaste físico y psicológico que aquella situación la provocaba-.  no quiero que te vea aquí... -no tuvo necesidad de nombrar al dragón para que la morena entendiera el peligro que corría estando allí. Peligro que Megerah quería evitarle-... por favor.

Apenas 10 días después...
cuando Megerah ya gozaba de nuevo rango y condición...

Desde luego, el humor de la rubia se había vuelto mucho más sombrío, tenebroso... y temeroso, por su nueva naturaleza. Otra pena de muerte, más larga y sacrificada. Qué bien. Más miradas de desaprobación. Más recelos. ¿Por qué Moloch la había castigado con una vida así? Llevaba cabreada con él, indignada por su situación desde que el dragón le extirpara el corazón del pecho, sin miramientos, cuando a Megerah le quedaban apenas unas horas de vida. Por puro egoísmo.

Caminaba por los pasillos del castillo, gruñendo, con su recién adquirido traje de inquisidora, cuando un murmullo, que de normal no habría escuchado, interrumpió sus pensamientos y sus pasos. Erah se giró, con gesto neutro, hasta que la sorpresa elevó sus cejas, sin saber bien qué hacer- ... Momo.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Lun Oct 12 2015, 19:26

Lo sabía. Aquel era el cuarto del dragón negro. No sabía cómo reaccionaría el posesivo lagarto si la encontraba allí con su propiedad. Quizá le pidiese a Corah que la castigase por la osadía, cuando él no podía tocarla. Pero no le importaba. Erah era su prioridad. Lo había sido desde que se habían encontrado por los pasillos del castillo. Desde que sujetó entre sus dientes la bolsita de galletas para invitarla. A sabiendas de que su ama la golpearía si se daba cuenta de que faltaba alimento.

Frunció el entrecejo con profunda preocupación cuando la escuchó toser. No era un sonido suave ni tos seca. Era más grave, con un esfuerzo que venía de sus pulmones. Con la enfermedad devorando a su amiga desde dentro. Tenía que volver a la biblioteca, buscar más profundamente e intentar encontrar más remedios para ayudarla. Si no podía ayudarla a recuperarse, al menos a aliviar aquel dolor que debía de sentir en su pecho.

Restregó un lado de su cabeza contra la de la rubia al escuchar que la llamaba de nuevo por aquel diminutivo que se había inventado. Como nadie más la llamaba. Por suerte, la dosis medicinal causó efecto al final. Sus propios labios se estiraron en una sonrisa tras la mascarilla confeccionada que llevaba. Una tela que tapaba su boca y su nariz, atada con una cuerdecita por los dos extremos que rodeaba su cabeza. Megerah había encontrado alivio al respirar mejor, era todo cuanto importaba.

La respuesta de su amiga, evidenciando que la quería, tal y como había sabido todos aquellos años, la emocionó de tal modo que no pudo evitar derramar unas lágrimas. Junto con aquel apretón sobre uno de sus brazos, como si quisiera abrazarla. Sabiendo que a la otra esclava no le gustaban los gestos físicos de demostración de cariño.

-Lo sé… siempre lo he sabido –susurró en respuesta, apoyando sus labios en una de las sienes ajenas, a través de la mascarilla.

La rubia retomó la petición y suspiró. Estaba preocupada por ella aunque fuese quien estuviese en la cama y enferma. De nuevo se emocionó, consciente de que aquellos lazos que las unían eran tan fuertes como para tener unos últimos actos en deferencia por la otra. Terminó asintiendo, deslizándose poco a poco a un lado. Pero todavía no la dejó echarse. La mantuvo en la misma posición con un brazo por detrás, mientras apilaba varias almohadas y cojines que había en la cama. Benditos dragones y sus lujos.

En cuanto tuvo la altura deseada, recostó a su amiga con suavidad, dejándola reposar un poco incorporada pero cómoda, para que pudiese respirar mejor.

-Está bien. Descansa –susurró, dedicándole una sonrisa que llegó a sus ojos, mirándola de frente. Sacó un frasco con una dosis más para empapar la tela de nuevo y se lo entregó-. Para cuando se pase el efecto. Volveré cuando pueda, ¿de acuerdo? Traeré más –murmuró, deslizando sus dedos por los húmedos cabellos a causa de la transpiración, por el esfuerzo y probablemente por la fiebre que conllevaba la enfermedad. En una tierna caricia, antes de irse del cuarto, con la notita y dirigiéndose rápidamente a la biblioteca.

Diez días después

Había descuidado sus tareas en los últimos días, aplicando su tiempo en investigar diferentes remedios para Megerah. Había llegado a dormirse, cayendo sobre los libros abiertos. Había hecho varios preparados, intentando volver a verla. Y, cuando la quietud en la habitación de Moloch llamó una noche su atención, entró a hurtadillas. Pero descubrió al dragón allí, con aspecto taciturno.

Hubiera salido rápidamente de no ser porque se fijó que la cama estaba vacía. Tragó saliva, sintiendo una gran opresión en su pecho. Sus labios se habían movido por sí solos, con su voz murmurando una pregunta de la cual temía la respuesta. “¿Dónde estaba Erah?”. Y el reptil simplemente le dijo que Megerah se había ido. El impacto de la noticia hizo que de sus manos se resbalase el frasco con el nuevo remedio que llevaba. Precipitándose al suelo y rompiéndose. Pero no pudo prestar atención al estallido del cristal rompiéndose. Paralizada.

Ni siquiera supo cómo pudo salir de aquel cuarto por su propio pie. Había sentido que se ahogaba, la presión en su pecho, las lágrimas arrasando sus ojos y sus mejillas. Se refugió en el pequeño cuarto de tortura de Corah, sentada, contra la pared, llorando en silencio y sin consuelo. Mientras una de sus manos agarraba el pequeño frasco con la nota que le había dado su amiga. Pendiendo de su cuello.

Los días se habían sucedido. Pero había dejado de contar el tiempo. Todo se le hacía eterno sin su amiga. O quizá por la necesidad que tenía de ella. Cuán vacías le resultaban las horas. Cuán absurdos los sueños que alguna vez tuvo. Cuán ilusoria aquella fortaleza que se mantuvo incluso cuando la estrechaba entre sus brazos cuando la rubia estaba enferma… y ahora parecía haberse esfumado. Como si se rindiese por fin al destino que le deparaba su condición. Cansada de luchar y de ilusionarse con un futuro mejor.

Por las noches, sujetaba en una de sus manos aquel cristal que contenía el pequeño trozo de papel. Recordando cada momento que había pasado con la otra mujer desde pequeñas. Siendo lo único que la hacía seguir adelante, para no defraudarla con su debilidad. Y, entre sus manos y con la débil luz de una vela, escribió una última carta a un niño que había conocido hacía tantos años. Contándole sobre aquella pérdida que se estaba haciendo más dura de lo que había podido imaginar.

Cuando un día caminaba por los pasillos como una autómata, su ama le dio el cesto de la colada para hacer. Lo llevó en los brazos, con su rostro pálido, los ojos enrojecidos e hinchados por haber estado llorando, destemplada por la pérdida de apetito y el sueño. Entonces algo detuvo sus pasos. Una melena rubia que pasaba por una de las intersecciones de los pasillos. Parpadeó un instante. No, no era posible. A veces le había sucedido. Creer verla. Cuando ya no estaba allí. Pero parecía algo tan vívido… a pesar de aquel traje. Bien podía ser cualquier otra rubia.

Pero se quedó parada, tan dura como una estatua. Su barbilla tembló, mientras sus ojos no daban crédito a lo que veían. Y, de sus labios escapó un solo nombre, en un murmullo.

-¿Erah?

Sólo esperaba que fuese producto de su mente. De echarla tanto de menos que creía verla de vez en cuando. Pero aquella mujer se giró. Sus propios ojos se agrandaron de sorpresa, al reconocer aquel rostro. Sus brazos cayeron a los costados, precipitándose el cesto con la colada al suelo. Pero no le prestó atención. Sólo a aquel diminutivo que fluyó de los labios ajenos.

-¡ERAH! –exclamó, antes de lanzarse a correr hacia ella y abrazarla con fuerza-. Estás bien, viva… oh, dios mío, estás viva –intentó no llorar, pero le fue imposible, demasiado emocionada por tenerla allí-. ¿Cómo…? ¿Cómo ha pasado? –preguntó sorprendida, separándose lo suficiente como para poner ambas manos a cada lado de la cara de su amiga y mirándola, para cerciorarse de que era ella-. Te he echado tanto de menos… creí que estabas muerta. No vuelvas a darme esos sustos… ni se te… -sintió un pequeño mareo y perdió un poco de pie, agarrándose a los antebrazos de su amiga con las manos-. Ok… demasiadas emociones… -murmuró, pálida y con las mejillas húmedas, pero con un renovado brillo en su mirada. Sus labios temblorosos se estiraron en una suave sonrisa, habiendo olvidado por completo el traje de inquisidora en ese momento-. No pensé que fuese a ser tan duro… pero ¡estás aquí!. Me dan ganas de achucharte todo el día y toda la noche. Ok, estoy necesitada de cariño… pero… es que… ha sido una semana horrible –la sonrisa no abandonó sus labios, como si nadie pudiese borrarla porque su amiga estaba allí, sana y salva.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Jue Oct 15 2015, 22:59

Erah habría respirado de alivio de haber podido cuando la morena finalmente cedió a dejarla en la quietud de aquella lúgubre habitación, para evitar un encuentro con su dueño. No sin antes, tener el detalle de dejar a Megerah semiincorporada con cojines para que pudiera respirar con más facilidad. Algo que la rubia tuvo que explicar con dificultad a Moloch cuando volvió y vio la diferencia.

***

Apenas pasaron dos días desde entonces para que la Muerte Negra burlase a la encapuchada muerte, ansiosa por llevarse a su esclava, arrancando el corazón de ésta en mitad de una tormenta que parecía anunciante de aquella tragedia. Tragedia para Megerah, por supuesto.

Como escarmiento tácito, Erah después de esa primera noche como desafiada en la que el dragón quiso obviar su nueva condición, como si no hubiera pasado nada y la rubia le parase los pies, se había desaparecido por el castillo. Buscó sin buscar, observó sin observar, escondiéndose de toda forma de vida posible. Cabreada con Moloch. Con ella. Con su suerte. Con el mundo. No quería que nadie viera en lo que se había convertido. Hasta que decidió hacer de tripas, corazón, dejar de lamentarse y aprovechar la situacion motu proprio... Y la inquisición se creo justo a tiempo. Ya no era esclava y aún así siguió la decisión de Moloch, para mantenerse cerca de él. Quizás, contra todo pronóstico lograse cumplir ese desafío antes de que su conciencia se consumiera en la insensibilidad y muerte en vida.

Tan sólo al ver a Moira y su expresión de sorpresa en ese instante previo a su carrera la hizo darse cuenta de que se había olvidado de ella en todos esos días. De la inercia del abrazo, tuvo que dar un paso atrás, para no caer. Mas no tardó en corresponder ese abrazo, a modo de disculpa silenciosa. La sintió temblar, sin ser capaz de alegar palabra que justificase su comportamiento ermitaño. Hasta que la morena la encaró, acunando su rostro, como si con ello asimilase antes que Erah no estaba siendo producto de su castigada consciencia-. Es... Largo de explicar. -mintió. ¿Qué pensaría ella de su nueva naturaleza? ¿La aborrecería y se apartaría de la rubia, por todo lo que se decía de los heartless y la maldición que algunas malas lenguas consideraban contagiosa? Eran preguntas cuyas respuestas atemorizaban a Megerah.

Sonrió ligeramente, torciendo el gesto, como si ella hubiese tenido el control de la situación desde la última vez que se vieran. Las piernas de Moira se tambalearon, pero ella era incapaz de mantenerse callada. En su línea. Megerah correspondió ese agarré, perdiendo altura y tirando con suavidad de la morena para acabar ambas de rodillas. Contaba con que la estabilidad fallase mucho menos de este modo-. Estoy aquí, Momo. -repitió, tal vez, para convencerla con más rapidez. No obstante, las consecuentes preguntas que aquello conllevaba, tendría que contestarlas, más temprano que tarde. Pero esa sonrisa anclada en el rostro contrario, la alivió un tanto. Elevó ambas manos, como Moira había hecho instantes antes, para acunar el semblante de la morena-. Lamento no haberte dicho nada, de verdad. Pero ya está. Pasó. -enarcó ambas cejas, casi contagiándose de la sonrisa de su amiga-. Estoy... -titubeó por un instante- ... viva. -entrecerró la mirada ligeramente, antes de que una amenaza divertida centellease en su mirada. Unos azules que aún brillaban, desprendiendo esa vida que ya no latía en su pecho. Era cuestión de tiempo que también terminasen perdiéndola-. Pero olvídate de achucharme día y noche...





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Mar Oct 20 2015, 18:16

Enarcó pronunciadamente una oscura ceja al escuchar la primera respuesta de su amiga. Buscó sus pupilas con las suyas, alternando en aquellos clarísimos irises que la rubia poseía.

-Las evasivas nunca te van a funcionar conmigo, Erah –susurró con seriedad, antes de relajar su semblante con una suave y cariñosa sonrisa-. Sabes que puedes contarme lo que sea, ¿verdad? Aunque me pueda cabrear, tú y yo estamos por encima de discusiones –declaró con una hermosa sonrisa.

Ambas tenían un carácter fuerte, marcado a lo largo de sus vidas. No sería raro que discutiesen… al menos durante unos minutos, antes de que una ablandase a la otra. Su amistad valía más que cualquiera de los enojos que pudieran tener. Moira lo tenía claro. Elevó su mirada hacia la de Megerah cuando terminaron las dos de rodillas en el suelo del pasillo. Cuando su amiga la sujetó para que no cayese completamente. Sus propios irises se llenaron de lágrimas antes de que sus labios se curvasen en una temblorosa sonrisa.

Asintió. Sí, estaba allí. Con ella. No la había perdido. Sus manos presionaron sobre los antebrazos de la rubia, como si con ese gesto pudiese decirle más de lo que pudiesen hacer sus palabras. La miró a los ojos de nuevo, cuando sintió las manos ajenas sobre sus mejillas. Y, cuando la escuchó, negó con la cabeza con una suave sonrisa.

-No pasa nada, sólo me importa que estás bien –susurró. En el titubeo tuvo la intuición de que había algo que no le decía-. ¿Erah? ¿Qué pasa? –preguntó con carita de preocupación, mientras ladeaba la cabeza para mirarla-. Shhhh… calla. Sólo medio minuto –contestó divertida antes de achucharla. Cumplió con el tiempo que había dicho antes de separarse un poco para mirarla-. ¿Y ese traje? No me digas que Moloch te ha hecho vestirte así por uno de sus fetiches –finalmente reparó en la ropa que su amiga llevaba, pensando que el dragón la había obligado a ponerse ese atavío por sus peculiares gustos.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Miér Oct 21 2015, 23:31

Erah no dijo nada ante la primera advertencia de Moira y sus posteriores palabras. No era una evasiva, en realidad, pero ya estaba acostumbrada a que la morena diera las cosas por sentado tantas veces, que muchas de ellas, simplemente la dejaba hablar, sin llegar a contestarla. Tampoco era una mentira evidente pues sí era algo largo de explicar. Si la rubia contaba esos miedos a todo lo que desconocía de su nueva condición, desde luego que lo era. ¿Cómo encontrar las palabras para describir aquella maldición social, y más encontrar las adecuadas para explicarle a su única amiga que ahora Megerah cargaba con ella? Una tarea difícil y lenta que no podría resolver en apenas segundos. No, no era momento para ponerse a ello.

Las palabras de la rubia parecían hacer mella en la morena. Como cada vez que Erah rompía la barrera del silencio y la prudencia pasaba a ser aplastante sinceridad que bien podía llamar a la bestia de la que Moira fardaba o bien a la emoción en su clara mirada, como era el caso.

Como no admitiría nunca, capituló ante ese nuevo abrazo, ignorando en un principio tantas preguntas. Ya no le salía a cuenta resistirse después de tantos años. De hecho, lo sorprendente era que se hubiera resistido-. Fuese o no fetiche de Moloch, me daría igual. Ya no tiene poder sobre mí. -una verdad a medias pues por él no se había ido de Talos. Ni del castillo. Ahora una relación más fuerte que la de esclava-dueño les unía físicamente... Porque Erah le había perdido el respeto al dragón por su maldito egoísmo y esos sentimientos tóxicos y encontrados habían desequilibrado la balanza en pos de un conveniente alejamiento por parte de la rubia. Mas no podía ser total si tenía un desafío por delante. Algo que le robaría la vida de distinta forma pero que la abocaba a una muerte peor: una muerte en vida-. La inquisición son mis... "hermanos" ahora, Momo. -hermanos. Con demasiadas comillas. ¿Quién llamaba hermanos a dragones que te miraban con superioridad todo el tiempo, encargándote tareas mundanas no aptas para dragones? Bueno, pues esos eran la nueva familia de la rubia. De hecho, Megerah sabía que su amiga tendría preguntas... Muchas. E incluso reproches pero Erah tenía claro que había elegido el mejor camino para cumplir el objetivo que tenía de pequeña.





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