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Light 'em up-FB (Megerah)

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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Dom Jul 12 2015, 12:29

Ya en las alcantarillas, Erah se amedrentó un tanto, de manera imprevista. Parte de ese temor se vio impreso en la presión que hacía sobre la mano de la morena, según avanzaban con sólo una tea iluminando el camino. Había perdido toda esa seguridad que tenía en el castillo para volverse una asustadiza niña rubia de siete años-. Está muy oscuro. -murmuró agarrándose el vientre con el brazo que Moira no sostenía. No paraba de mirar atrás, como si fuese a ver, de repente, dos intensos ojos rojos que con un gruñido y un zarpazo rápido, acabaran con esa huida, tan peligrosa como deliberada. Megerah no se sentía segura ahí abajo. En realidad, desde que habían cruzado los límites del castillo

No obstante, llegó un momento en el que aquello mejoró... Cuando se encontraron con más gente. Megerah no terminaba de creérselo. Bien la suerte que habían tenido, bien que allí abajo hubiera tanta o más vida que en Talos. Pero, sin lugar a dudas, era muchísimo más caótico, sucio y cargado. Apenas estuvo ahí unas horas como para ser consciente de que la tensión era demasiado palpable. Junto con el mal olor y el calor, había veces que la pequeña se agobió más de la cuenta. Por suerte, no estuvieron del todo solas. Moira y su manía de hacer amigos. No era que el chico fuese desagradable, en absoluto. De hecho, la pared hablaba más que él, aunque tenía una sonrisa radiante si llegabas a verla. Pero se suponía que aquello era una aventura de dos. Sólo dos. Erah agrió el humor, limitándose a decir lo justo. Apenas y hablaba y como Moira estaba entretenida con aquel niño de pelo rojizo pues tampoco hacía mucho esfuerzo por integrarse. Porque... Se irían, ¿verdad? La rubia, al día siguiente de llegar allí cayó en la cuenta. ¿Y si Moira decidía quedarse allí? Apretó la mandíbula al pensarse sola camino de Puerto Krosan. Después de todo, la morena y ella se conocían desde hacía relativamente poco. ¿Qué le impedía a Momo quedarse si tan a gusto estaba? La pequeña se acurrucó contra sus rodillas la misma noche que lo pensó. Afortunadamente, ese fuerte deseo de que su amiga no sucumbiera a la tentación, dio sus frutos y terminaron por marcharse.

De no ser porque Moira tiraba de ella, Erah se habría planteado más de una vez, el regresar. Eran demasiados miedos que afrontar y en esos dos días que había cruzado las murallas se sentía... desprotegida. Quizás, esa sensación menguase en cuanto pusieran más tierra de por medio. Pero, parecía que el destino ya les había concedido suficiente suerte. Lástima que no llegara para ese último empujón que les habría venido tan bien para salir de la ciudad. Tan solo unos minutos más, habrían bastado para que aquellas dos pequeñas no tuvieran que preocuparse por contentar a sus dueños, uno de los cuales apareció en el último momento.

Cuando Erah vio a Moloch, plantado ante ellas, blasfemó internamente. Solemne, serio y expectante. Dejaba demasiado visible la molestia que le consumía. Estaba enfadado... y la rubia sabía perfectamente lo que pasaba entonces. De forma inconsciente y lenta, Megerah se adelantó a Moira, poniéndose entre ésta y el dragón. Desvió sus azules a la otra niña, con una mirada tan significativa que a Erah se le antojó que Momo podría llegar a entenderla. Ni se os ocurra decir palabra, por mucho que os cueste evitarlo.

- No pretenderías marcharte, ¿verdad?

El atisbo de sonrisa maliciosa que la rubia vislumbró en el impertérrito rostro de su dueño, hizo tragar saliva a la niña. Quería jugar. Quería desesperarlas más si tenía ocasión. Y Megerah no estaba dispuesta a dejarle hacerlo-. ¿No he sido lo suficientemente obvia, mi señor? -pecaría de imprudente, de irrespetuosa, pero de todo lo que pudiera rodearla en aquel momento, Moloch era el menor de sus temores. La ignorancia es la madre del atrevimiento, como bien dicen. La niña no estaba jugando del todo bien sus cartas, pues el dragón no tenía tanta paciencia. De dos veloces pasos se plantó delante de ella, propinándole un bofetón. No contento con ello, acabó echando su única mano al cuello de Erah, agachándose hasta quedar a su altura.

- ¡Escúchame, pequeña zorra! No pagué por tu vida para que ahora hagas lo que se te antoje... y con una compañía que no sea la mía.

El hombre desvió sus oscuros ojos a Moira y resopló. La rubia entonces se dio cuenta que, en su carácter retorcido, su propio dueño podía hacerle pagar a la morena por aquello. Y eso sí que Megerah no lo iba a consentir. Se revolvió, aún con la mejilla adolorida, intentando zafar de ese agarre sin éxito alguno. Le estaba haciendo daño y la pequeña no conseguía soltarse-. No le hagáis... nada... -rogó entre exhalaciones fuertes, acusando ya la falta de aire.

- Eso no depende de ti. Hablaré con su dueña personalmente...

Erah sabía que acabaría echándole toda la culpa a Moira, y ya había visto cómo se las gastaba Corah con la morena-. Ha... ¡ha sido todo cosa mía! -el dragón pareció aflojar su mano en cuanto la pequeña rubia confesó-. Yo la convencí para esto. -no era del todo cierto, pero tampoco era todo mentira. Habían sido las dos. Sólo que si ella se autoculpaba y hacía máxima responsable, quizás Moloch aplacase su lengua y Moira se ahorraría unos cuantos golpes.

- Hm... entonces, tendremos una charla privada tú y yo, en cuanto lleguemos al castillo. -se giró a la morena entonces-. Y tú vienes con nosotros.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Mar Jul 14 2015, 07:30

Sintió los dedos de Moira entre los suyos y eso le dio algo más de coraje para enfrentarse al que era su dueño. Aguantó estoicamente las lágrimas después del golpe, sin llegar a alzar la mano para masajearse la mejilla. No le iba a dar el gusto al dragón de ver esa imagen.

La morena habló entonces, cuando Moloch la miró. Y Erah hizo lo mismo, con cierta dificultad por aquella gruesa y áspera mano alrededor de su cuello. Pudo negar con la cabeza, de forma nimia, atravesando a la niña de pelo lacio y oscuro con sus azules. Idiota. Bien sabía que Momo, siendo como era, no aguantaría y acabaría abriendo la boca.

Vaya. ¿Defendiéndoos la una a la otra? -el viejo dragón soltó una carcajada, incrédulo-. Un movimiento estúpido por vuestra parte. Sabéis que eso no os va a salvar... A ninguna de las dos.

La rubia finalmente cerró los ojos, asumiendo lo que les esperaba a ambas. Al volver a abrirlos se encontró con la cristalina mirada de Moira. Fue la primera vez que Megerah la vio hablar con la mirada. Y lo que pudo ver en aquellos grandes ojos claros... ¿era una disculpa? Algo en ese instante, la hizo encoger sus labios a un lado y presionar los dedos que aún se aferraban a ella. Seguirían juntas, después de todo.

Por muchas palizas que se llevaran a partir de ahí...

6 años después....

Erah andaba mosqueada. En los últimos meses, los modos de Moloch se habían suavizado de manera considerable. Como si... se hubiera encariñado aún más con ella. Pero no era eso lo que la tensaba, en realidad. No era él y su actitud lo que llegaba a molestarla... sino la conducta de la propia rubia para con él. Megerah se veía hasta más afectuosa con aquel dragón, sin llegar a saber muy bien por qué. Pero, por mucho que le incomodara esa parte de sí misma... no podía evitarlo.

Con un resoplido, colmándose de paciencia, se dirigió a la biblioteca. Quizás los libros la ayudasen a evadirse un poco, como siempre conseguían. No se sorprendió al encontrarse con Moira en el lugar. Erah sonrió. Habían sido demasiadas ocasiones para verla allí. No obstante, el apacible gesto de la rubia cambió cuando la vio escribiendo. Y acabó poniendo los ojos en blanco al darse cuenta del día que era-. ¡Momo! ¿Ya estás con tus ñoñerías otra vez? -inquirió, aún sin levantar la voz más allá del susurro permitido en el lugar. Se sentó justo enfrente de ella-. ¡Han pasado años! -no conseguía entender la tontería que le había dado a la morena con aquel crío que seguramente no volverían a ver-. ¿No te das cuenta que es muy probable que él ya esté muerto? -tal y como estaban las cosas para los rebeldes, Erah no creía que durasen mucho.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Jue Jul 16 2015, 15:55

Erah rodó los ojos mientras se sentaba, por la contestación de Moira. No entendía esa costumbre. ¿Para qué le escribía? La rubia sabía perfectamente que aquellas cartas no salían del castillo al final. Cruzó las piernas, atrapando parte del vestido entre ellas. Apoyó su codo izquierdo en el posa brazos de la silla y su cabeza en la mano correspondiente-. ¿Qué sentido tiene escribir a una persona a la que finalmente no envías lo que escribes? -inquirió con retórica infantil-. Escríbeme a mí. Así al menos, tendrás contestación. -se encogió de hombros, con aquella solución rápida. Se veían a menudo, como para que necesitaran escribirse. Pero ese era el objetivo de las cartas, ¿no? Hacérselas llegar al destinatario. Erah acabó riendo en una sola carcajada que reprimió tarde, ante el comentario de Moira sobre la hipotética situación actual del muchacho-. ¿Con lo tímido que era? Por favor... -acompañó sus palabras con un claro gesto de incredulidad. No obstante, observó detenidamente a la morena. La rubia acabó ladeando la cabeza ligeramente, antes de neutralizar el gesto, reduciéndolo a una pequeña sonrisa cómplice-. Muchas vueltas le das tú a cómo estará, ¿hm? -enarcó ambas cejas por un segundo, haciendo crecer la sonrisa. ¿Comprensiva? En realidad, no. La rubia no entendía esa fijación de su amiga. Sobre todo por aquel chico cuyo paradero, situación y, hasta nombre, desconocían.

Megerah dejó caer los brazos, resoplando de forma teatral, exagerando ese gesto cansino-. La verdad siempre duele, Momo. Es algo que ya deberías saber. -se levantó entonces, escapándosele un gesto petulante con los hombros al apoyarse en la mesa-. Pero él lo tiene muchísimo más difícil que nosotras... -se inclinó un poco más, manteniendo cierta frialdad en sus ojos claros-. La esperanza de vida de un rebelde es la mitad que la nuestra, por muchos castigos que nos llevemos. -Erah pecaba de directa todavía, por mucha sutileza que quisiera usar. Con Moira tenía esa libertad de hablar sin tapujos.

La rubia la vio incorporarse, tras esa expresión de la morena. No. No, no. No, no, no, no, no. En sus ojos centelleó una advertencia velada que... desgraciadamente sabía que no funcionaba con la morena. Momo, quieta, pensó. No. La muchacha se había levantado ya de su silla, acercándose a la esclava. Te lo advie-... Erah sintió el abrazo-. No lo jures... -murmuró, como respuesta a las palabras de la otra esclava. Quedaba claro lo susceptible que era Moira en comparación con la rubia. Ante su petición, Megerah forzó los brazos, tensa, como se ponía siempre que la abrazaba. Como mero gesto para corresponder a su amiga, golpeó su espalda suavemente con las palmas de sus manos. Tan solo un par de veces. La morena no podía esperar mucho más de ella, pues la muchacha rubia tenía un carácter demasiado frío... pero con todo el mundo.

Hm, ¿bodega? A Erah le cambió la cara-. ¿Ves? Eso ya está mucho mejor. -y ya que Moira no se separaba, lo hizo ella, con gesto satisfecho, para mirarla con cierta sonrisa pícara-. Vamos anda, nos pillen o no... Tengo curiosidad por ver una bodega. -desde luego, mucho más que estar en la biblio con Momo emo por lo que había pasado hacía años... o con ella abrazándola.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Sáb Jul 18 2015, 15:15

Erah la miró consecuente, como si por un lado le molestara que escribiese cartas a ningún destinatario y por otro lado, ligeramente ablandada por ese gesto tan tierno de la morena. ¿Qué le contaría en aquellas cartas al chaval aquel? Una ceja dorada se le disparó  hacia arriba, y una sonrisa pícara se le ladeó mientras contemplaba posibilidades... hasta que Moira lanzó una pregunta que la dejó estupefacta-. Chorradas, Momo. -¿celosa? ¿Megerah? Aquello la indignó... porque en el fondo no quiso admitir que... sí, lo estaba-. No hace falta que me escribas notitas, taruga. Me ves casi todos los días.... Raro es que no te hayas cansado ya... -añadió lo último a modo de broma. Quizás conseguía cambiar de tema de conversación esta vez, aunque no era fácil esquivar esa habilidad de Moira por detectar evasivas. Y la odiaba un poquito por ello.

Ladeó la rubia aún más la cabeza, hasta sorprendida por las palabras de la morena. Cuando se ponía seria y soltaba comentarios tan barribajeros llegaba a ser amedrentadora. Pero a Erah no podía engañarla tan fácil-. Bueno, la gente cambia. Igual él ya no es así... y tal vez, se haya vuelto un ermitaño mudo, amigo de los cuervos. -la esclava rubia se encogió de hombros, para calmar los ánimos de su amiga. Megerah acabó apoyando los antebrazos en la madera, satisfecha por haber adivinado que aquel muchacho no le era indiferente a Moira-. Gustaba, Momo, eso es. Es pasado. La posibilidad de que os volváis a ver es demasiado remota para tener tantas esperanzas. Es algo loable por tu parte seguir pensando en él después de tanto tiempo, pero no puedes negarme que es estúpido seguir haciéndolo. -la rubia no sabía si intentaba animarla o directamente convencerla de que, cuanto antes se olvidara de aquel pelirrojo, sería mejor para ella.

Ya de pie, Erah le dedicó una sonrisa comprensiva. De seguro no era la única que seguía al lado de la morena por muy sincera que ella fuera. A Megerah le resultaba hasta graciosa la poca sutileza que Moira gastaba. Era tan sutil como una escopeta de perdigones. Habría comentado algo al respecto, pero la morena le atajó, con unas palabras que llegaron a preocupar a la esclava de melena dorada-. Eh, no digas tonterías, Momo... -¿tonterías? Ambas sabían que ese día en el que sus dueños perdieran interés por ellas estaba ahí, al acecho, pudiendo llegar en cualquier momento. Lo cierto era que la posibilidad de perder a Moira por simple capricho y vejación de Corah no le gustó en absoluto. Una posibilidad que frunció su ceño y arrugó su mentón-. No te va a pasar nada... -atinó a decir antes de dejarse abrazar-. No dejaré que te pase nada. -pese a la sinceridad de sus palabras, ese abrazo cohibía a la rubia. Alcanzó a separarse, con unas ganas renovadas de olvidarse de aquello, alzando una de sus manos para acariciar la mejilla de su amiga-. ¿Con quién mejor que tú podría disfrutar haciendo trastadas? Con nadie. Así que vas a tener que seguir aguantándome... -como siempre, aliviando ese denso tema que traía consigo el preguntarse cuanto podría echar de menos a aquella muchacha de cabellos lacios y oscuros. Erah quería dar a entender que buscaba tanto a Moira porque le gustaba esas travesuras que armaban juntas... aunque la razón era bien distinta, pero no por ello excluyente.

No obstante, la solución a ese problema es algo a lo que Megerah le estuvo dando vueltas, mientras seguía a la otra esclava hasta la susodicha bodega y la dejaba hacer y deshacer, pues Moira siempre parecía tener claro lo que hacía-. Oye... Momo... -titubeó antes de que su amiga le tendiera una botella de cristal oscuro. Pensando más en lo que quería decirle, bebió un trago sin miramientos. Iba a ir a por un segundo cuando sintió que el líquido que ingería dejaba quemazón en su garganta. Algo extraño que la hizo congestionar el gesto en uno de repulsión, antes de sacar la lengua al tiempo de bajar la botella. Cerró los ojos con fuerza por esa sensación, por un momento, enarcando las cejas simultáneamente-. ¡Puah! ¿Qué es esto? -inquirió volviendo a abrir sus azules para observar la botella como si lo hiciera por primera vez-. ¿Lo habías probado antes? -le tendió la botella, incitándola a que bebiera también, mientras se llevaba la mano a la boca, como si con ello consiguiera quitarse ese regusto tan singular. Poco a poco, se fue olvidando de ese mal trago, pestañeando un par de veces, en su intento por volver a lo que había interrumpido-. Y... ¿y si escapas?





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Mar Jul 21 2015, 14:52

Erah torció los labios a un lado cuando Moira confirmó esos celos que la rubia no pudo controlar. Emitió un gruñido de molestia antes de agachar la mirada-. ¿Tú crees? Cuando estuvimos con él, no me pareció que pensases así... -matizó sin reproche, en un hilo de voz, blasfemando internamente por reconocerle ese miedo que se tragó durante dos días ella sola, hacía tantos años-. Llegué a pensar que acabaría yendo a Puerto Krosan sola, Momo. -alzó sus azules, para que hablaran por ella. No guardaba rencor, en absoluto, sólo quería intentar -que no conseguir- rebatirle a la morena lo que había dicho. Sonrió vergonzosa cuando alcanzó a leer la notita que su amiga le pasó-. Y tú una exagerada. No soy adorable. -dijo a modo de contestación, guardándose discretamente el trozo de papel entre uno de los pliegues del vestido que llevaba. Lo que Erah no llevaba nada bien es que la tacharan de algo que no era. O que no era a su criterio, más bien-. Meh. -murmuró, directamente, con su mano moviéndose en un claro gesto de desaire. ¿Moira quería que se olvidara de las evasivas para cambiar de tema? Toma.

Ante la siguiente premisa de la morena, Megerah la miró atónita en un principio, para reírse con una carcajada a medio controlar después- ¿Parlotear? ¿Él? Estás de broma, ¿no? -la rubia lo había imaginado con cuervos pero, en realidad, daba lo mismo el animal-. La idea era que vieras que hablaría lo mismo con humanos que con animales. O sea, nada. No hay diferencia. -por lo que la rubia había visto de él. Claro que, la que pasó más tiempo con aquel pelirrojo había sido Moira, precisamente. Megerah no mostró ni el más mínimo interés-. En mí desde luego que no. -murmuró con una risa a medio camino. Tampoco iba a complacer a la morena, mintiéndola, porque ni ella misma sabía si el chico se acordaba siquiera de la extraña pareja que formaban las dos muchachas.

Tú y yo, juntas contra el mundo. La sonrisa de la esclava rubia se amplió, asintiendo rápidamente, contagiada por el gesto de la morena. Acabó por bufar, ante las posteriores palabras de Moira-. Sí, es una cualidad que tienes que pulir. -contestó, ignorando deliberadamente la pregunta que le hizo.

Se le hizo corto el trayecto hasta el lugar y, desde luego, mucho más liviano que aquel líquido que se hizo tan denso al tragarlo. Un halo acuoso adornó los ojos de la rubia mientras asimilaba el sabor, y escuchaba a su amiga leer la etiqueta. ¿Whisky? Erah hizo una pequeña mueca de asco antes de reírse del gesto de Moira. ¿Habría sido el mismo que el de la rubia? Ésta enarcó una de sus doradas cejas al escucharla. ¿Que no era esa? ¿Cuántas veces había estado la morena allí ya? ¿Y cuántas más había pimplado para saber que no era esa? Megerah volvió a coger la botella que Moira dejó a un lado, declinando la segunda oferta. Le sonaba mejor Whisky que licor, francamente. Echó otro trago, volviendo a repetir la mueca, pero más suavizada. Encogió sus labios a un lado, pensando que aquel trago no había estado tan mal. Abrió más los ojos por un instante, mientras saboreaba ese sabor tan fuerte. Alzó la botella y leyó. ¿Cómo demonios se pronunciaba aquella palabra escrita? ¿Whisky? ¿En serio? La bajó, para mirar a la morena cuando habló-. Escapar, Momo, sí. Da igual dónde. Prefiero que no estés aquí si... -se pasó la lengua por el paladar, sintiendo un hormigueo extraño-. si dices que tienes miedo de lo que pueda pasar. -se sentó en el suelo entonces, cruzándose de piernas-. Además, puedes ir a buscar a Richard, así. Por lo menos, podrías empezar por ahí... -las siguientes palabras de su amiga, ensombrecieron su rostro-. No. Esta vez no voy a ir contigo. -Erah no apartó la mirada, mientras el gesto de Moira cambiaba-. Matar a Moloch nos costaría mucho más que el hecho de que yo me quede aquí para que no nos busque. -lo que no quería decirle también era que no quería sentirse como aquella última vez en las cloacas: Moira con el chaval y Megerah encogida en un rincón sin hablar con nadie, preguntándose si se marcharía finalmente sola o no. Estaba más que segura que la morena se adaptaría más rápido y mucho mejor que ella a aquel lugar. Y la rubia prefería que su amiga estuviera a salvo antes que arriesgarse por estar con la propia Erah.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Sáb Jul 25 2015, 11:59

Los momentos tiernos no se le daban del todo bien a la rubia. Le resultaban incómodos. Y no sabía bien ni cómo abordarlos ni cómo responder. Casi se podía decir que el enorme mundo de los sentimientos era algo tabú e inquietante para ella. Pudo contestarle a la morena que la posibilidad de que el muchacho marchara con ellas era nula, como ya pudo comprobar, pero no quería darle más coba a algo que pasó hacía años. Agradeció de forma silenciosa las palabras de su amiga, pero no pudo evitar mostrar su disconformidad por esa supuesta cualidad de la rubia que Moira se encargaba de resalzar. Un gruñido amenazante salió de su garganta-. Dejémoslo ahí, o no acabaremos nunca. -murmuró, sin ninguna gana de seguir en esa guerra por convencer a la morena.

Erah enarcó la ceja, con clara réplica en sus azules-. Contigo. A mí parecía tenerme alergia... ¡y lo de las miraditas es mentira! -entrecerró su mirada azulada-. Tú veías lo que querías porque te cegaba lo que estabas sintiendo. -en parte así fue. Megerah vio a la morena tan ensimismada con el muchacho que, de por sí, prefirió apartarse. Con aquellas dudas que tuvo, lo hizo con la idea contemplada de acabar marchándose sola. Tal vez así se le habría hecho más llevadero. Pero por suerte, no pasó.

Mientras Moira se dedicaba a catar y mezclar cual borracha, Erah empezó a dar buena cuenta de aquella botella que había caído en sus manos-. Pero vamosh a ver... -la rubia se extrañó un momento por ese tono empalagoso que tenían sus palabras, conforme el número de tragos a ese tal whisky, aumentaban-. Shi aún te gusta, Momo... No hay razón para no ir. -frunció el ceño, intentando poner las palabras y sus pensamientos en orden. Cosa que empezaba a costarle, a cada trago un poco más-. Quie'cir... -¿eing? Sacudió su cabeza por un momento-. ¿Y si sho me eq... ecovico y aún está bien? Podrías vivir con él, que eshtá claro que esh lo que quieres. -empezaba a notar la boca pastosa, y las líneas de su compañera empezaban a difuminarse-. Hmm... Q'senshación más ruara... -apretó los ojos, por si conseguía enfocar bien la vista otra vez. Pero no lo consiguió.

Alzó las cejas, quedándose momentáneamente con la mirada perdida, más allá de aquella botella de líquido transparente que Moira sostenía. Volvió los azules con pesadez a la que ella tenía, y acabó por echarse a reír-. Jiji, y'so que de primerash no me gustó... Trae, a'veh... -se sentía cada vez más relajada, aunque una pequeña consecuencia era esa perdida parcial de enfoque. Y una pesadez en la conciencia. ¿Se estaba riendo sin razón? En teoría, era algo serio lo que estaban hablando, ¿no?-. De verdáh, creo q'Coritah debería buscarse chorbo... Con buenos atributos con los que entretenerse... -se llevó la mano a la boca. ¿Desde cuando tenía tal soltura para decir lo que pensaba?-. Así te d'jaría vivirsh... -su ceño se frunció por un momento, aunque acabase por ser un gesto terriblemente cómico-. No m'gushta tu ssitushion, Moh.


Horas después...


A Erah le costó abrir los ojos. Ni había amanecido aún cuando sintió inestabilidad allí donde su cuerpo descansaba. En el mismo instante en que fue consciente, una ola de dolor se le vino encima. Cerró sus azules, como si se concentrase para poder controlarla, pero la cabeza le daba vueltas y el hecho de levantar el brazo para llevarlo hasta su melena rubia le hizo emitir un quejido lastimero. ¿Qué había pasado? La muchacha no recordaba nada, aunque lo último que tenía en mente era estar en la bodega en compañía de Moira. Abrió los ojos para intentar averiguar dónde estaba. Y lo que reconoció la dejó helada. Las cortinas color bermejo, un balcón... Y una cama mucho más grande y cómoda que la suya. Se intentó incorporar, no sin trabajo, pendiente de la sensación de mareo que ya tenía. Giró la cabeza para encontrarse al propio Moloch, durmiendo de espaldas a ella. ¿Qué estaba haciendo ella ahí? Nunca le había dejado entrar al cuarto para quedarse largo tiempo, y menos una noche. Ignorando la sangre que manchaba parte de las sábanas y los moratones que adornaban parte de su cuerpo, se levantó con premura, yendo igual de rápido al suelo. Sus piernas le dolían, le temblaban y el interior de su entrepierna pinchaba como una condenada. ¿Y todo por beber whisky y tequila? En cuanto estuviera algo mejor, Momo se iba a enterar. Intentó volver a levantarse, con problemas para mantener el equilibrio. Salió de allí como pudo cuando empezaba a clarear, apoyándose en la pared para no besar la alfombra del pasillo. Tan sólo se le ocurrió el agua templada como solución a tanto malestar. Enfiló a las termas, cerrando la puerta tras de sí al llegar. Apenas tardó en meterse al agua pese al dolor que fustigaba su cuerpo. En cuanto el líquido elemento empezó a cubrirla según se metía, Erah soltó aire, entre el alivio y la incertidumbre.

Y allí se quedó, acurrucada en uno de los rincones de la propia piscina, sentada en uno de los bancos sumergidos de la zona más profunda, con el brazo sobresaliendo de ésta por el borde y la mejilla apoyada sobre él. El dolor de cabeza volvía densos sus pensamientos, consiguiendo que no pensara con mucha claridad. Y el de su cuerpo la hacía querer quedarse quieta, por días. Cerró los ojos, dejando que el agua templada, que llegaba a su pecho la reconfortara. O hiciera el intento de.

Megerah no supo cuanto tiempo pasó hasta que la sala se iluminó parcialmente porque alguien se estaba tomando su tiempo en entrar-. Cerrad la puerta... -murmuró con molestia, echándose la mano que había tenido bajo el agua, a la cara, con clara intención de taparse ésta, pues el hacer presión para cerrar más los ojos le dolía con diferencia. A la mierda los modales.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Lun Ago 03 2015, 20:43

La miradita que pudo echarle Erah a la morena, no tenía precio. No obstante, no iba a darle más coba al tema, porque ya bastante incómoda se sentía recordando todo lo que pudo sentir y pensar en aquellos dos días bajo tierra.

Sin duda, la escena en la bodega de Kariel, con la misma morena, se le antojaba mucho más distendida, perdidas entre botellas de diferentes tonalidades, saltándose la lectura de etiquetas y llenando sus caras de curiosos gestos de repulsión, gusto y curiosidad, antes y después de beber.

Escuchó a la morena, divertida por su forma de hablar, levantando la ceja fugazmente, con una amplia sonrisa-. ¿Y prrr quéh no? ¿Vassa negart' lo qu'quieresh? N-no seas 'ndiota. -frunció el ceño, intentando serenarse y hacer que aquella conversación pareciera mínimamente seria. Porque, en realidad, lo era. Erah no quería perderla, pues Momo había significado el único ancla para ella que la mantenía lejos de las tinieblas que le ofertaba la corte de los milagros de Moloch. Pero prefería dejarla marchar, a permitir que le pasara algo. Al menos, si no estaba en el castillo, tenía una oportunidad.

Soltó una señora carcajada, sin control ni contención cuando la morena habló de boda-. ¡Locaaah! ¿Casahrme? Pffff. -siguió riendo ante la descabellada idea-. Prihmero t'ndrías qu'ncontrar a allllgui'n que msoportarah... -intentó llevar los ojos al cielo, con un nefasto resultado pues se acabó mareando. Lo suficiente para necesitar el apoyo de una de sus manos, en el suelo. Con la otra, agarraba el cuello de la botella, ahora rellena por la mitad. Se la llevó a los labios, con trémulo tino, hasta que pudo volver a beber-. Dudoh qu'alguien que nu seah Mo... -chistó por la dificultad del nombre-... Mm'loc loh hagah. -una triste realidad, dicha con algo más de alcohol en vena del que quisiera-. Y n'él, casi. -era lo más parecido a un padre que Megerah había podido tener. Y aún así, era realmente duro y violento con ella cuando tenía el día cruzado. No obstante, la esclava había aprendido a plantarle cara, pues al contrario que muchos de los habitantes del castillo, ella no le tenía ningún miedo. ¿Quién en su sano juicio podría querer a una rubia petulante, soberbia y arrogante como ella? Y eso que aún no contaba con esos encantos de la mujer que aún no era. Estaba claro que algo así estaba demasiado fuera de los límites que le habían impuesto a la niña de trece años. ¿Para qué soñar en el mundo donde que ella vivía?

Le costaba controlar su lengua, el agua amenazante que quiso escapar de sus ojos lacrimosos, y esos sentimientos que concienzudamente escondía cuando tenía el control. Y aquel momento, no era el caso. Por suerte, sabía que con Moira tenía esa libertad... Era algo con lo que Megerah ya contaba, antes de entretenerse tanto entre bebidas alcohólicas como para detenerse a pensar en nada que no incumbiera aquella pequeña burbuja que ellas mismas creaban con sus trastadas.

Acabó escupiendo ese trago a medio camino, empezando a toser en cuanto se enteró de la relación de la dragona y el dueño de aquel sitio-. ¿'n seriooh? Como cashhha la m'y putah. -la rubia subió una ceja de forma pronunciada. Pero no tardó en bajarla pues sus pupilas amenazaron con marcharse aún más lejos-. ¿La míah? Pus qué? Cr'oque no es taaan malah, ¿er? -de haber sido realmente consciente a estas alturas, se habría escandalizado por sus maneras de expresarse. Ella, que siempre procuraba mantener la compostura, por encima de los impulsos que acababan cegando a las personas, desviándolas de sus propios objetivos-. Que me deehheee... -soltó con voz pastosa y cansina, cuando la morena le dio otra vez por rodearla con sus brazos-. 'maniah que tienes. -un deje de conciencia asomó en aquel tono. Pero tan solo fue una quimera. Pues se olvidó pronto de ello, y esa costumbre que tenía Moira que a Erah no le agradaba en absoluto-. Vahmss... -hizo el intento de levantarse, sin llegar a que sus piernas consiguieran la estabilidad necesaria-. Hmss... ¿y ssi'speramosh a que'l sueloh s'estéh quieto? ¿Qu'tal?

A la mañana siguiente, ya en las termas...

Erah agradeció con un quedo murmullo que optaran por hacerla caso y cerrasen la puerta como ella había pedido, aunque no de las mejores formas. Al poco, sintió el hormigueo característico cuando unas manos intentaron rodear su cuerpo medio sumergido. Aquel aroma floral la hizo sonreír en cuanto lo reconoció-. Momo... -emitió un murmullo quejumbroso, apartando la mano de su cara y buscando el brazo de la morena. Poco más alcanzó a moverse, perdiendo la sonrisa de tan solo pensarlo-. Se siente horrible. ¿También te duele todo? -se aventuró a abrir sus claros ojos, agradecida por que las termas no se caracterizasen por ser un sitio con luz. Se encontró con la preocupación latente en las cristalinas pupilas de su compañera, y enarboló una sonrisa que quiso ser tranquilizadora, ante su disculpa-. Hmms... tranquila. No volverá a pasar... -emitió un murmullo quedo, que quiso ser amenazante. No se lo creía ni ella-. No me acuerdo de nada... -se quejó, pues nadie podía entenderla en ese momento mejor que Moira.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Jue Ago 13 2015, 19:31

- Hmmm... -Erah intentó despejarse para hablarle seriamente a Moira de lo que pensaba, pero sentía la saliva espesa, ralentizando y distorsionando a su pesada lengua para vocalizar bien lo que quisiera decir. Por fortuna, la sinceridad que la caracterizaba no era ningún problema-. Sssbreviv'ría... -¿era cosa de la rubia o Moira se estaba poniendo sensiblona? Megerah prefería huir cuando eso pasaba, principalmente porque ella tenía todas las papeletas para llevarse uno de esos abrazos que tan poco le gustaban. La morena lo sabía y, aún así, seguía con esa malsana costumbre.

Entre pensamientos densos, la rubia estaba dividida. Por un lado, no quería perder a la morena, si ésta decidía irse. Tampoco es que la pudiera obligar a quedarse si corría el peligro de que la dragona a la que pertenecía le daba por propasarse y acabar con su vida. Pero, por otro, precisamente por ese riesgo quería que, al menos ella, tuviera la libertad de poder hacer lo que ella quisiera con su propia vida. Y la primera opción -y más obvia- que se le pasó a Megerah por la cabeza había sido que se fuera con aquel chaval que conocieron la vez que intentaron escapar.

Se dejó llevar con tremenda facilidad al escuchar a Moira reír. Ella acabó riendo también, sin venir a cuento. Una parte de la rubia era plenamente consciente de aquel extraño comportamiento, no obstante, no había nada que pudiera hacer-. Simpre tan xageradah, Moh... -¿de qué estaba hablando? Dueños, compras... ¿estilazo, había dicho? De nada le había servido eso, o de nada le estaba sirviendo a la larga, pues su situación seguía sin cambiar. A sus trece años, el objetivo de matar a Moloch no había cambiado... aunque sorpresivamente, y para molestia de la rubia, esas ganas irracionales por darle muerte habían menguado, sin llegar a saber muy bien por qué. Se vio entonces melancólica y hasta triste, antojándosele que iba desviándose del propio camino que ella se había marcado. Pero... un momento. ¿Por qué cambiaba tan rápido de humor? Hizo el intento de rodar sus azules, sin llegar a conseguirlo del todo. De hecho, se mareó. Frunció el ceño y reposó la espalda en el suelo, a ver si se le pasaba-. Cro'que m'quedo, mejor... -teniendo un atisbo de consecuencia, no iba a llegar muy lejos-. Y tú tmbién debuerías. -obviamente no iba a quedarse sola, ¿verdad?Una noche de juerga podían tenerla otro día. O noche. Ninguna de las dos estaba realmente para algo así.

Bath's time

Erah alcanzó a fruncir el ceño, extrañada-. ¿Sólo la cabeza? -inquirió en un susurro. ¡Qué suerte tenía la morena!-. Ya me dirás cómo lo has hecho. -murmuró con un tono de voz apagado, pero no desganado-. Por la Reina Madre, me siento como si me hubiera arrollado una manada de dragones. Me duele todo el cuerpo... -le pesaba, haciéndola sentir sin fuerzas y a nada que intentara tensar los músculos, éstos se encogían, adoloridos.

Y entonces un recuerdo centelleó en su mente, sobresaltándola. Se vio oprimida, con los sentidos embotados, respirando de forma agitada, la vista nublada... pero vislumbrando perfectamente el rostro de Moloch por detrás de ella, mordiendo su hombro izquierdo con fuerza. Su respiración, ahora en la tranquilidad de las termas, volvió a acelerarse. La rubia, como pudo, echó mano a su hombro, palpando en un principio. Al sentir un dolor más marcado ante la presión de sus dedos, se incorporó levemente, quedando sentada en aquel banco sumergido, mientras echaba sus azules a la parte posterior de ese hombro que se había tocado. Y el moratón ovalado que vio le hizo darse cuenta de que lo que había recordado no era fruto de su imaginación. Su mandíbula cayó ligeramente, al tiempo de sentir la mirada empañada, por todo lo que ahora asimilaba en tan poco tiempo-. Momo... -musitó, casi sin voz, con los pulmones cerrados de la impresión. No supo articular entonces. No supo que decir. Cerró sus labios, como si con ello pudiera tragar con más facilidad-. Me... me desperté en la habitación... -volvió a pasar saliva, para paliar la sensación de sequedad que se instaló en su boca. Deslizó a trompicones la mirada por las aguas de la terma, antes de buscar los cristalinos orbes de la morena que se mantenía expectante y hasta inquieta por su reacción-. ... de Moloch.

Juraba que su amiga lo entendería, sin necesidad de añadir nada más.





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