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Light 'em up-FB (Megerah)

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Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Jue Mayo 21 2015, 14:53

Hace 20 años
Pasillos
Hace tres años que estaba con Corah, desde que la dragona había decidido que ya se valía por sí misma. Ni que decir tenía que la primera temporada estuvo llena de torturas. Empezó también a enseñarle a pelear con cinco años y a leer y a escribir. La niña tomaba las lecciones que se le antojaban útiles. Cuando podía, corría a los brazos de Kariel, hasta que la morena, que en ese tiempo no se teñía, le cortó el grifo de visitas. La recluyó y le hizo conocer el más profundo dolor físico. Intentaba jugar con su mente, pero la pequeña se negaba a creer que el otro dragón ya no la quería. No que se lo dijese con aquellas palabras, pero se las tiraba para confundirla.

Cuando decidió marcarla como a ganado, con un hierro a fuego vivo con la silueta de un dragón en el muslo izquierdo, gritó. Primero de terror y luego de agonía. Se le cayeron las lágrimas y cayó al suelo, incapaz de sostenerse por sí misma. Se hizo un ovillo, insultando de diferentes formas a aquella víbora. Los golpes para que se callase marcaron temporalmente su cuerpo, hasta que se hizo el silencio y fue encerrada en ese cuarto frío y oscuro. Los castigos no cesaron, llegando a encadenarla y torturarla día tras día. Noche tras noche. ¿Es que esa lagarta no dormía? En su mente sollozó muchas veces el nombre de Kariel, aunque él no pudiese escucharla. Con la esperanza de que la rescatase de aquel demonio, aquella sádica perra que la mantenía cautiva.

Tres años que le parecieron pasar con lentitud pasmosa. Durante los cuales conservó los recuerdos de cariño que el dragón rojo le había obsequiado. Cuidando de aprender todo lo que pudiese pero no volverse tan fría como su ama. Hacía dos días que había mirando entre las pertenencias de ella. Hermosos vestidos de suave tacto y livianas telas. Zapatos que le quedaban grandes. Exquisitos perfumes. Y una amplia gama de colores para maquillarse con los que cayó en la tentación de jugar. Aprovechando, eso sí, la ausencia de su dueña.

Pero volvió pronto y la agarró in fraganti. Las represalias no las pudo haber imaginado ni en sus pesadillas. Primero pensó que le cortaría las manos por tocar SUS cosas. Pero no. Le vertió aceite hirviendo sobre ellas. Moira estuvo segura de que sus alaridos de dolor pudieron escucharlos desde todos los rincones del castillo. Empalideció, le bajó la tensión, le faltó el aliento, lloró, sintió náuseas. Corah le aplicó después aloe de vera. Al rato una pomada natural hecha con caléndula. Fue alternando durante ese par de días, cambiándole las vendas.

Por supuesto, le ordenó continuar haciendo tareas. Ese día, concretamente, tuvo que ir al maldito mercado. La bolsa casi rebosaba y no podía ayudarse de sus manos, con aquellas vendas tan gruesas que parecían muñones. Encima, le había puesto un vestido hecho con lona de yute. Seguro que la había sacado de un condenado saco de patatas. Picaba muchísimo y no se podía rascar. Se detuvo un momento en los pasillos y se restregó contra una de las paredes de piedra, intentando calmar la molesta sensación de su piel.

La bolsa con todos los productos se le cayó al suelo. Parte de ellos se vertió y bajó la cabeza, resoplando. No podía recogerlos. Sus manos ardían. Tampoco podía hacer pinza con ellas. Se agachó y coló un antebrazo por el asa, colgándose de nuevo el recipiente. Suspiró al ver los productos tirados. Pero no se dio por vencida. Tenía sus propios recursos. Miró alrededor pero no había ningún guardia. Ok, plan… ¿C? Comenzó a darle pataditas a los objetos para trasladarlos. Vale, eso iba mejor.
Pero no era su día, no. Otro esclavo, corriendo, la empujó desde atrás, haciéndola caer. Gritó de dolor porque se le ocurrió apoyarse en las lastimadas manos. En consecuencia, también la bolsa volvió a derramar cosas al suelo.

-Mira que eres torpe –escuchó que le decía el chico que acababa de arruinarle el resto del trayecto.

-Y tú eres un hijo de puta –le soltó la morena sin contenerse, mirándolo de forma asesina y viendo que se largaba corriendo.

Sus grandes irises se volvieron verde cristalinos al estar acuosos por las lágrimas que se iban acumulando en ellos. Por la rabia, la impotencia y el dolor. Se prometió vengarse de ese cabrón en cuanto estuviese recuperada. Se quedó sentada para luego erguirse con habilidad, haciendo fuerza con sus pies. Respiró profundamente, intentando no marearse por lo mal que se sentían sus manos. Cuando llegase al cuarto de Corah, iba a mirar a ver si había algo para drogarse, no lo aguantaba. Miró entonces todo lo que había en el suelo y suspiró, dando con sus pies empujones a todo. A la mierda. Estaba harta.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Jue Mayo 21 2015, 23:50

La pequeña rubia de siete años apretaba los labios cada vez que Moloch hacía alarde de una parsimonia desesperante para mover una maldita ficha de ajedrez. Llevaban horas ahí y Erah ya tenía la cabeza apoyada en el monte de su pulgar, aburrida. Era una partida ganada pero el dragón gustaba de regodearse-. Esto me aburre. -enunció con obviedad, antes de intentar bajarse de la silla, donde le colgaban los pies. Su tutor le puso el brazo para impedírselo, ganándose una mirada de odio por parte de esas cristalinas y redondas pupilas.
- No hemos acabado. Perderás si te vas, pequeña.
- ¿Que no he perdido ya? -ladeó una sonrisa de suficiencia al contestarle en un fenicio simplón, implicando demasiadas cosas más que aquella simple partida de ajedrez. No hacía ni dos años que había intentado atravesar el corazón de aquel hombre con un puñal mientras éste yacía dormido en su lecho. La muy inocente no sabía que nada podía hacer con un trozo de acero frente a la naturaleza dracónica de aquel ser. No obstante, había sido testigo del asesinato de su madre, llevado a cabo por el mismo que jugaba ahora al aburrido y estratégico juego del tablero a cuadros. Juego que Erah detestaba, pues ya estaba acostumbrada a perder por más movimientos y estrategias que montara. Y aquella rutina la hastiaba considerablemente. Además, al ser chiquilla inquieta, le quemaba estar tanto tiempo sentada. ¿Qué tenían los otros críos a diferencia de ella para poder corretear a gusto sin tener que pasar interminables mañanas en silencio con aquella tontería? Erah llevó los ojos drásticamente al cielo-. Pues sí que te gusta torturarme. -dijo con esa sinceridad tan infantil, apartando concienzudamente el brazo del dragón. Pero éste no lo apartó. Al contrario, correspondió un pequeño forcejeo para terminar posando la única mano que le quedaba en el fino cuello de la niña.
- Me tratarás con el respeto con el que un esclavo, por muy pupilo que sea, trata a su amo...
Megerah no sintió el más mínimo atisbo de miedo, devolviéndole la mirada a esos orbes negros que escondían más crueldad de la que enseñaban. Como un iceberg, mostrando sólo una pequeña porción de toda esa masa de hielo sumergida. Así era Moloch de retorcido-. ¿Por qué? -inquirió, tragando saliva justo antes de sentir la presión contundente de los dedos del dragón, apretando su cuello.
- ¿Hm?
Erah encogió la nariz, en un claro gesto de desprecio, mientras la fuerza seguía aumentando. Por obstinación u orgullo, la chica no mencionó palabra, hasta que las lágrimas afloraron a sus ojos, ya ligeramente enrojecidos por esa falta de aire. La pequeña entreabrió los labios y cerró los ojos, y fue cuando Moloch ladeó ligeramente la cabeza, expectante. Megerah asintió torpemente entonces-. Sí, mi señor... -alcanzó a articular, jadeando fuertemente cuando el dragón por fin la soltó. Se llevó la mano izquierda a cubrirse el cuello, como si con ello pudiera protegerse -de forma tardía, eso sí-, de él.
- Me he cansado de tu presencia. Lárgate de mi vista.
La rubia sabía que era su retorcida manera de dejarla hacer lo que a ella se le antojara. Porque sí, primero venían las amenazas y/o castigos y luego le concedía aquello que ella quería. Moloch funcionaba así. Y eso a la pequeña, le molestaba sobremanera. Mas agonizaba de frustración mientras se bajaba de la silla, ya libre de todo impedimento y se dirigía a la puerta. Cerró tras ella con algo más de fuerza de lo que pretendía, con la extraña sensación de rechazo presionando su pecho. Volvió a tragar saliva, antes de secarse parte de la humedad de sus ojos con la muñeca, pues el vestido de gasa que llevaba, tan solo alcanzaba hasta sus hombros, dejando sus pequeños brazos al descubierto.

Quizás los jardines le ofrecieran algo de aire fresco y un rato tranquilo para poder calmar ese cabreo mayúsculo que tenía.

Y con esa determinación, puso rumbo al lugar, a través de los pasillos. Tan solo un par de voces, interrumpieron su concentración. No había llegado a la intersección del pasillo por el que iba, cuando un chico, que miraba para atrás por el camino que había traído, giró por donde Erah venía. La pequeña alcanzó a apartarse por los pelos pero prefirió adelantarse a cualquier comentario seguramente hiriente-. Tenéis ojos en la cara y no en el trasero para ver por donde vais, no para ver lo que arrolláis, tarugo. -ya se había cruzado con él varias veces... y sólo en la primera se había burlado de ella. La iracunda miradita que la niña le echó fue suficiente para que el chaval negase con la cabeza y siguiese con su tormentoso paseo.

Habiéndose librado de aquella impresionante compañía, la rubia llegó a la intersección. Y frunció el ceño al ver a la víctima de aquel adolescente. Traía un aparatoso vendaje que la limitaba en movilidad y le era bastante complicado recoger lo que se le había caído con el choque, no así levantarse, al menos-. Las palabras aún no ganan batallas con los hombres. -espetó con una solemnidad que desprendía demasiada madurez para una pequeña de siete años. No obstante, se agachó a recoger un par de frutas que habían rodado en su dirección. Conforme se acercaba a la niña de pelo negro y lacio, recogió un par más, hasta que llegó con ella-. No hagáis mala sangre por un idiota como ese. -sugirió con tranquilidad, sin llegar a mirarla a los ojos. Volvió a agacharse a por la bolsa, para meter en ella lo que había recogido, y quedarse arrodillada para alcanzar varias cosas más. La naturalidad de sus movimientos era hasta fría para una niña de su edad, así como su tono al hablar. Volvió a incorporarse cuando hubo recogido todo lo que alcanzó desde su posición, sacudiéndose el vestido con un par de manotazos de la mano con la que no cogió la bolsa. No obstante, como humana pequeña que era, sentía curiosidad que sólo podía saciarse con preguntas. Y, a la vista estaba de que aquella morena no era Moloch, para reaccionar con la misma molestia que él-. ¿Qué os ha pasado? -inquirió finalmente, buscando la mirada de su imprevista compañía con sus azules. Y hasta se sorprendió por la claridad que encontró en ella.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Dom Mayo 24 2015, 15:34

Una voz infantil llamó su atención. No por su timbre, sino por las palabras que pronunciaba. Con lengua filosa, lacerante más que cualquier golpe, con una seguridad respetable. Pensó en la probabilidad de que se tratase de una cría de dragón. Si hubiera tenido bien las manos, hubiera aplaudido. Pero había un pequeño detalle a tener en cuenta. Si continuaba caminando, la siguiente era ella. Y… sí. Los pasos se fueron acercando y… una niña de su misma estatura apareció. De cabellos dorados y ojos increíblemente claros. Bien podía ser una dragona, sí.

-Buenos días tengáis –susurró, inclinando la cabeza-. ¿Qué ganan las batallas con los hombres? –preguntó con curiosidad.

Sus enormes ojos claros contemplaron cómo la otra niña recogía parte de lo que se había caído al suelo. Con sorpresa, sin esperarlo. Se sintió mal por no poder hacerlo ella misma. A la vez, a sus irises empezaron a acudir lágrimas de la emoción. Porque alguien la estaba ayudando. Aún cuando parecía que cada movimiento de la rubia estaba calculado de forma fría, estaba teniendo un bonito detalle con ella. No sólo estaba volviendo a meter todo en la bolsa, sino que le ofrecía palabras de aliento. Con un estilo, una elegancia, que eran característicos de alguien de alta cuna.

Sintió una opresión en su pecho. Reconfortada por aquel trato y a la vez sintiéndose culpable porque se estaba manchando la falda de su vestido. Porque estaba ahí arrodillada mientras ella era una inútil que no podía hacerlo. Su labio inferior, junto con su barbilla, temblaron. Las cálidas y saladas lágrimas rodaron por sus pálidas mejillas.

-Yo… lo siento… es que… os habéis manchado… y os estáis portando bien conmigo… Yo… no lo merezco… -sollozó-. Toqué pertenencias de mi ama y me castigó. Me duelen las manos y me picaba el cuerpo, así que intenté rascarme contra la pared, se me cayó la bolsa. La recogí, pero vino ese Neanderthalensis y se me volvió a caer todo –contó con la voz tomada por la emoción, antes de mirarla a los ojos-. Gracias por ayudarme… Me llamo Moira. ¿Sois una dragona? –preguntó, pasándose los antebrazos por las mejillas para secar sus propias lágrimas-. Me ha gustado cómo habéis tratado a ese mamarracho. Cuando esté mejor, me vengaré de él. A ver si aprende a no meterse conmigo –frunció el entrecejo en ese momento, maquinando hacérselo pasar mal, con el carácter fuerte que estaba desarrollando-. Oh… -murmuró, como si se hubiese olvidado de algo. Quizá su ama la castigase otra vez, pero no le importaba. Agarró entre sus dientes un paquetito bien atado con galletas de chocolate dentro y lo balanceó suavemente sin soltarlo, antes de acariciar con uno de los extremos las manos de la rubia, para que lo cogiese.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Mar Mayo 26 2015, 12:16

La rubia arqueó una ceja, frunciendo los labios de manera imperceptible. No obstante, ese gesto le duró un segundo apenas, pues la morena le lanzó una pregunta que la pequeña no tardó en contestar-. Las mujeres que no somos. -contestó Erah encogiendo sus pequeños hombros con resolución, mientras recogía lo primero que alcanzó. No obstante, se quedó pensativa por un segundo. En realidad, ¿era así? Erah se paró a pensar en ese momento en el que tuviese edad para ser considerada mujer en ese mundo de esclavitud en el que vivía. ¿Tendría ese poder que había dicho sobre un hombre? ¿O sobre Moloch? ¿Conseguiría mangonearlo lo suficiente para poder clavarle una maldita daga en el corazón en venganza por el asesinato de su madre? La pequeña rubia apretó la mandíbula. Lo más probable es que necesitara algo más, pues no todas las mujeres tenían esa cualidad. Algo le faltaba ahí a Erah, pero no sabía decir el qué.

Pero bueh, tenía años para averiguarlo.

A tiempo, se irguió tras recoger las cosas y volver a llenar la bolsa que traía. No obstante, al alzar la mirada y ver esas cristalinas pupilas, como las suyas, rodeadas por aquel halo acuoso, ladeó ligeramente la cabeza. ¿Qué le pasaba? ¿Estaba... estaba llorando? ¿En serio? Pero si era el chaval quien la había hecho daño. Erah se sintió cohibida, pues hasta ahora, la única que había llorado en su presencia... había sido ella misma. De rabia, eso sí. Por esa madre asesinada. Por esa vendetta frustrada. Por todas esas limitaciones que la condicionaban. ¿Por qué lo haría aquella niña?

No podía evitar ponerlo y tal... PERO LEE LO ANTERIOR ANTES DE ABRIR:


Frunció muy levemente el ceño, mirándola con extrañeza y cierto recelo. Denominémoslo falta de costumbre-. Sois rara... -articuló la pequeña rubia sin filtrar, con esa sinceridad suya tan característica. Dejó que contara lo sucedido, cosa que acabó neutralizando el gesto de Megerah, hasta que le extrañó una palabra. Neand... ¿qué? No recordaba haberla leído ni escuchado por ningún lado. Pero para referirse al muchacho que tanto había fastidiado a ambas, le resultaba... hm, ¿demasiado culta?-. Curioso mote para un cavernícola como él. -añadió casi en un murmullo-. No se merecen. -enunció en respuesta a su agradecimiento. ¿Moira? Hms. Erah puso claro gesto de disgusto. La verdad es que no era de los nombres más bonitos que había podido escuchar. No obstante, no tuvo tiempo de hacer mención de ello, pues su pregunta la hizo abrir más los ojos, rota por la sorpresa. ¿Dragona? ¿Ella? Rió a carcajada limpia de lo ridícula que le resultó la posibilidad-. No. -por dios, no. Erah volvió al gesto serio entonces-. No lo soy. Soy una simple niña. Pero podéis llamarme Megerah. -sonrió, consecuencia de la carcajada que le había provocado.

Enarcó una ceja, taciturna, hasta que una sonrisa traviesa se ladeó en su infantil rostro-. Conozco la venganza perfecta. -sonrió maliciosa, pues es la que había hecho ella meses antes-. Ortigas en su cama. -había sido su sello. La pequeña le había parado los pies a ese farrucón que no paraba de meterse con ella. Por pequeña, por rubia y por huérfana. Era por esa urticaria molesta por la que aquel muchacho la había dejado en paz, pues Megerah se había encargado bien de hacerle saber que había sido ella, y que más le valía dejar de tocarle las narices. La rubia podía ser tremendamente retorcida y apuntó maneras desde el principio-. Puedo acompañaros a dejar esto, si... -queréis. La vio agacharse para coger algo de la bolsa... Oh, otra bolsa. La ceja de Erah no se relajó en ningún momento, porque la morena no pareció quedarse contenta. Nope, qué va. Ese tesoro que había atrapado con los dientes llegó a la mano libre de la rubia, que, por reflejo, levantó la palma, para sostenerlo, sin llegar a entender del todo-. ¿Jugáis a las adivinanzas? -¿qué estaba haciendo? ¿Imitar a un animal? ¿Tenía que adivinarlo?

Lo cierto era que aquella singular muchacha -manca temporalmente- había conseguido que Megerah se olvidase parcialmente de su cabreo mayúsculo.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Vie Mayo 29 2015, 19:59

Ladeó la cabeza, clavando sus intensos y claros irises en el rostro ajeno. La respuesta de la otra niña le causó sinceridad y al mismo tiempo confusión. ¿Qué clase de mujeres debería ser? Estaba a punto de formular la pregunta, poner voz a sus pensamientos, pero entonces sus labios marcaron una sonrisa genuina. Mezcla de inocencia y diversión. Sacudió la cabeza antes de hablar.

-Claro que no, somos pequeñas. Pero algún día creceremos, seremos mujeres y ganaremos las batallas. Pero vos ya apuntáis maneras –contestó, con esa seguridad e ingenuidad que daba la juventud.

Sin embargo, parecía dispuesta a cumplir con aquel futuro. Al menos para que abusones como aquel otro esclavo se aprovechasen de ella. Sin tener que recurrir a la violencia. Sólo una mirada, un gesto, que los intimidase lo suficiente como para apartarlos de su camino. Y no sólo con los hombres. También con las féminas. Pues en ambos géneros había quienes se pasaban de la raya, intentando pisotearla. Era una esclava, sí. Había nacido como tal. Sabía cuál era su lugar en el mundo y que era muy probable que muriese en aquella condición. Pero no implicaba que cualquiera pudiese hacer lo que se le diese la gana con ella. ¿Verdad?

La expresión de la rubia no tuvo desperdicio. Mientras se le caían las lágrimas, no pudo evitar que sus labios esbozasen una sonrisa y emitiese un sonido, mezcla de sollozo y de suave risa entrecortada.

-No hagáis eso, se suponía que estaba llorando –comentó, con un deje de diversión antes de enjugarse las lágrimas con el antebrazo-. Supongo que soy rara, sí. Me emociono cuando alguien se porta bien conmigo. Mi ama está asqueada porque dice que es una debilidad –se irguió de hombros al hablar. Había tantas cosas que Corah tenía en la lista de puntos débiles que ya se perdía-. Cavernícola, sí, es un sinónimo… más o menos –asintió.

La miró sorprendida por cómo reía. ¿Había dicho algo gracioso? Hey, que no era un chiste eso de ser dragona. No había nada físico que lo indicase, pero según se comportaba… daba para pensar que lo era. Entonces negó que perteneciese a la raza dracónica. ¿Una esclava? ¿Humana? No pudo evitar mirarla detalladamente y luego mirarse a sí misma. No había color.

-No sois simple –declaró en halago-. ¿Puedo llamaros Erah? –preguntó, con una mirada de cachorro abandonado que a ver quién tenía pelotas para decirle que no.

Esperó mientras la otra niña estaba en silencio… hasta que habló de venganza. No una cualquiera, no. LA PERFECTA. Los ojos de la morena brillaron de emoción. Estaba a punto de pedirle que le dijese, pero la otra fue más rápida. Oh, por todo el chocolate del mundo. La miró sorprendida y encantada al mismo tiempo.

-¡Es una gran idea! Ay, recordadme que os abrace cuando tenga manos. Vale, lo sé, se hace con los brazos, pero prefiero apoyar las palmas y que no me duelan –respondió, sin evitar esa sinceridad aplastante sobre lo que quería hacer-. Sí, sí quiero –una enorme sonrisa se marcó en sus labios-. No creo que mi ama esté, pero… bah, es una amargada. No os hará nada si sois de otro dragón –parloteó encantada de que fuese con ella.

Ambas mandíbulas se separaron, para que los dientes dejasen escapar aquella presa que quedó en la mano de la niña de cabellos dorados. Parpadeó sin comprender la pregunta. ¿Adivinanzas? ¿Hm? Hasta que pensó que quizá, moviendo la cabeza con la bolsita atrapada en su boca, daba para dudar si hacía de perro.

-No. Es que no puedo agarrarla con las manos y tenía que llamar vuestra atención para que la agarraseis. Son galletas de chocolate. Es que os habéis portado bien conmigo… quería tener un detalle con vos. Si no os gusta el chocolate, puedo pensar en otra cosa –le regaló una sonrisa, antes de estirar el brazo para que le colgase la bolsa ahí-. Venga, que llevo la bolsa y os secuestro un rato. Después de ir a dejar esto, os necesito para conseguir las ortigas. Me da cosa intentar arrancarlas con la boca… -bromeó un poco.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Jue Jun 04 2015, 18:59

Enarcó la ceja ante la obviedad de su comentario. ¿Mujeres? La rubia estaba convencida de que no cualquier mujer era capaz de ganar batallas-. No olvidéis que no todas lo consiguen. -al menos, no con meras palabras. Había visto muchas –tanto dragonas como humanas-, sucumbir a los designios de un hombre, a dejarse manejar, extorsionar, maltratar o incluso matar, por uno de ellos. Y Megerah no tenía ni la más mínima intención de ser una de esas mujeres, costase lo que le costase-. Apunte maneras o no… Sólo pretendo salir de aquí. –se encogió de hombros, sin atisbo alguno de arrepentimiento por sus palabras. Lo había intentado varias veces ya. Erah no recordaba cuantas, pero así había sido. Con tan sólo siete años, en los dos últimos, había sido su claro objetivo, ya que no había podido acabar con la vida de Moloch. En parte, iba perfeccionando técnica gracias a esas aburridas partidas de ajedrez, aunque no quisiera admitirlo. ¿Y una vez fuera? Le daba igual. Simplemente quería perder a aquel hombre vista.

Su gesto extrañado dejó paso a uno más neutro cuando aquella morena pareció sonreír por esa extrañeza implícita en el semblante de Megerah-. Es vuestra culpa… -replicó-. No lloréis entonces. No es algo que esté acostumbrada a ver. –una excusa pobre donde las hubiera, pero sí era cierto que la rubia no sabía cómo reaccionar ante muestras de afecto o humanidad como aquella. Sin su madre, que no es que fuera cariñosa precisamente, había perdido mucho contacto con su naturaleza humana, y se había rendido a la frialdad del reptil que ahora mandaba en su vida. Ignoró adrede el hecho de que la morena pensase que Megerah se estaba portando bien con ella. ¿Por el hecho de recogerle todo lo esparcido por el suelo? Quizas fuera porque, entre esclavos existía ese sano gesto de ayudarse los unos a los otros. Bueno, al menos en la corte del dragón negro-. Mientras no lo hagáis en su presencia no seréis débil a sus ojos. –enunció la pequeña volviendo a alzar sus hombros. Eso era lo que ella hacía, esconderse en el lugar más recóndito que conocía a dar rienda suelta a esa rabia que la castigaba, maldiciendo su situación, y su falta de oportunidades para acabar con aquel que le había quitado lo único que había tenido hasta entonces. Se negaba a mostrar debilidad ante aquel dragón que podía ser tan tranquilo como sádico. Con ella era más benevolente que con los demás, la pequeña rubia lo sabía. Poco a poco, estaba aprendiendo a fingir, a jugar con las palabras para salirse con la suya, aunque aún cojeaba bastante, pues Moloch seguía jactándose de que nunca sería tan inteligente como él para salirse completamente con la suya. La pequeña Megerah era consciente de que el dragón negro no admitía la derrota, por mucho que fuese evidente. ¿Quién quería reconocer que una niña humana era capaz de tumbar a un dragón al cual pertenecía? Moloch, desde luego, no.

Frunció el ceño cuando la otra esclava la alabó-. ¿Cómo podéis decir eso sin apenas conocerme? –Erah se consideraba simple en cuanto a raza se refería, pues tenía claro que los dragones no eran precisamente simples. Más de una vez había escuchado ese calificativo para referirse a los humanos. Claro que, a ella no llegaba a afectarle ya. Simples, débiles, mortales, frágiles, toda una ristra de adjetivos que los dragones adoraban pronunciar. Pero la niña tenía la fuerte convicción de que cada uno forjaba su destino, más allá de esos calificativos-. Si os place, podéis llamarme así. –sonrió de lado, enarcando una de sus claras cejas, ante ese gesto adorable de Moira.

Erah no hizo mención al suyo, porque aún seguía pensándose un nombre mejor con el que llamar a la morena.

La emoción de la esclava malparada marcó una sonrisa en el rostro de la rubia… hasta que las palabras de la morena se la borraron drásticamente-. Ni se os ocurra hacerlo. –mencionó, hablando del abrazo-. Menuda situación más violenta. –dijo en voz alta, con un deje hasta indignado. Las muestras de afecto y ella, no se llevaban nada bien-. No tengo miedo a vuestra dueña. Si me toca, seguramente tenga problemas con el mío. –como hablar de objetos. Así era el mundo de los esclavos. Fieles creyentes de que podían poseer a sus dueños, cuando la cruda realidad era bien diferente. Cayendo en ese pensamiento, Megerah rió con suavidad-. Me resulta gracioso tildarlos de nuestros cuando es justo al revés. –enunció con soltura.

La pequeña miró la bolsita que Moira había dejado en su mano, sin elevar la cabeza miró a su interlocutora y volvió a mirar la bolsita, conforme la otra esclava se explicaba-. No quiero que penséis en otra cosa. Bastante tendréis con el cabreo de la dragona si se entera que vais regalando su compra. –ahora sí, alzó su cara para mirar a la morena, enarcando ambas cejas por un momento-. Pero… si os regaña… que sea con razón. –añadió, metiendo la mano en el recipiente de tela y haciéndose con una galleta. Dejó la bolsa más grande en el suelo un momento, cuando sacó la galleta, partiéndola por la mitad. Tuvo el descaro de meterle una de las mitades a Moira en la boca, quedándose con la otra. Se agachó para recoger la bolsa, y con la otra mano se acercó el trozo de galleta para darle un pequeño mordisco-. Vamos, pues. Os sigo. –instó a la muchacha de cabello color azabache a encaminarse a dónde fuese a ir, mientras Erah cargaba con la bolsa.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Jue Jun 11 2015, 11:15

-Nosotras lo haremos –contestó con una seguridad aplastante en ambas.

Por supuesto, aquella niña rubia ya tenía las maneras para ser una de esas mujeres de imponente presencia. Una que haría que los hombres se arrodillasen a sus pies. Moira, por el contrario… aún tenía que aprender. Quizá agarrase parte de Corah, aquella dragona que se creía mejor que los machos. Independiente, fuerte, decidida… aunque con un humor de perros. La pequeña esperaba poder aprender lo que le fuese a ser útil de ella y desechar lo demás.

-Pues… si queréis salir de aquí, tenéis que aprovechar un turno de guardia en el castillo para escapar. Diría que drogaseis a vuestro amo a poder ser, para que no se dé cuenta de que no estáis durante un buen rato. Y tenéis que conseguir recursos. Comida, agua, algún arma… y saber a dónde ir. Por nuestra condición, no podéis ir al bosque ni a los campos de cultivo. Aún cuando son los lugares más beneficiosos para alimentarse. Tenéis que aseguraros de que vuestro amo no va a husmear en vuestro escondite. Los dragones odian el mal olor. Diría que bien podéis ir a refugiaros en algún estercolero o en las alcantarillas. Son sitios seguros para justo después de una fuga y donde seguro que no van a mirar. Podéis esperar unos días y luego intentar colaros de polizón en algún carromato o alguna caravana, para salir de Talos. Porque ahora es cuando hay que aprovechar nuestro pequeño tamaño. Y estaría bien algún mapa que podáis sustraer. Son muchas cosas… pero, si queréis, puedo ayudaros. Entre dos se hacen mejor las cosas y más rápido. ¿No creéis? –desglosó todo en lo que ella había estado pensando si alguna vez ponía en marcha un plan para escaparse.

No pudo evitar reír quedamente cuando le echó la culpa. No le faltaba razón a la otra niña, desde luego. De no haberse puesto a llorar, ella no había puesto aquella expresión que tan graciosa le había parecido.

-Es cierto, es mi culpa. Pero vais a tener que acostumbraros, al menos a verme llorar por la emoción de un detalle. Por dolor ya no lloro, no merece la pena. ¿Verdad? Dolor físico al menos. Las lágrimas están para ser derramadas por quienes lo merecen –esbozó una sonrisa-. Si le molesta tanto ver esa debilidad, estoy tentada a hacerlo a menudo –soltó con toda la sinceridad y un aire malicioso en sus irises y en sus labios.

La verdad es que ella no se escondía para dar rienda a sus emociones. Lo hacía en el momento que sentía la necesidad. Fuese donde fuese… y delante de quien estuviese presente. Sabía fingir, pero no le gustaba. Sabía mentir, pero no lo hacía. Era de esas personas que, de tramar un plan y viene alguien justo a punto de pillarles, utilizan la verdad con un velo irónico y socarrón… de modo que no puedan creer sus palabras. Encima, te dejaban en ridículo sutilmente, como si la mera sospecha que pudieras tener hacia ella fuese totalmente absurda y no mereciese el intento de comprobarla.

-Tengo la manía de analizar gestos, palabras, miradas, acciones. He visto de vos una imponente presencia, ese orgullo característico de los dragones, una seguridad al hablar y moveros que está vetada para muchos de nosotros. Habláis con conocimiento de causa, o al menos es lo que parece. Como si fueseis muy sabia. No hay simpleza en vos. Estoy segura de que estáis destinada a hacer grandes cosas. Poseéis el fuego de la determinación, la versatilidad del agua que parece calmada y puede llegar a ser arrolladora y el liderazgo del viento, que sabe cómo y cuándo soplar según la necesidad –aclaró tras la pregunta de la rubia-. Vale, Erah –sonrió adorable al decir el diminutivo.

Sonrió divertida cuando la otra niña no quería saber nada de abrazos. Pueees… se sentía. Iba a tener uno. Ni corta ni perezosa, abrió los brazos, la rodeó con ellos… pero no pudo apoyar las manos. Lo que sí hizo fue acariciar con su mejilla la ajena, con suavidad, antes de apoyar la cabeza en su hombro para completar aquel abrazo.

-¿Veis? No hay nada malo en un abrazo. No os preocupéis, conseguiré que os acostumbréis –sonrió con un deje de ternura al separarse de ella y mirarla-. Que se maten entre ellos –enunció divertida respecto a los amos, antes de ladear la cabeza y tener una expresión seria-. En papel somos de su propiedad. Pero ellos no pueden adueñarse de nuestras mentes si nosotras no los dejamos –acotó-. Callad y disfrutad de las galletas –replicó con aire divertido-. Ya me ocuparé yo de mi ama. Si fuese por su cabreo, nunca haría nada –agregó más divertida al respecto-. Amén a eso –comentó respecto a regañarla con razón.

Pero entonces, Megerah partió la galleta y le metió la mitad en la boca. No podía hablar, entre que la tenía llena y la emoción. Sus ojos se volvieron acuosos de nuevo y la abrazó, sin apoyar las manos de nuevo, intentando expresar su agradecimiento por tan hermoso detalle. Masticó después de soltarla y caminó hasta la habitación de Corah. Abrió la puerta con el pie y la sostuvo con el codo para dejar que Erah pasase dentro.

-Podéis poner la bolsa en esa mesita, gracias –le indicó tras tragar la comida-. Oooh, vamos a por ortigas. Y podemos armar un plan para largarnos de aquí. Podemos hasta dejar indicaciones durante unos días, bien ocultas, por las zonas claves por las que hay que pasar para salir del castillo. Y de forma sutil. Ya sabéis. Podemos hacer como que corremos, dejamos algo de indicador que sólo nosotras sepamos y a la vez investigamos sobre la guardia mientras ellos piensan que jugamos.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Dom Jun 14 2015, 21:47

La pequeña rubia alzó la ceja izquierda-. ¿Nosotras? Mucha fe tenéis, ¿no creéis? -inquirió. Estaban los optimistas... y luego, Moira. Hms, Moira. Erah arrugó la nariz, antes de torcer los labios a un lado, pensativa. Qué nombre más horrible. ¿En serio no había ninguno mejor? Bien, pues la rubia no tendría reparo en ponérselo. Mo... ¿Mo? ¿Momo? La pequeña se sonrió, satisfecha. Momo le gustaba mucho más que Moira.

A aquella ceja izquierda alzada se le unió la derecha cuando la morena empezó a planificarle su huida-. Vaya, estoy impresionada. -admitió con sinceridad. No se esperaba que aquella niña tuviese todo tan pensado. A menos que... - ¿Acaso es un plan fracasado vuestro? -inquirió, verdaderamente interesada. ¿Cómo tendría en cuenta tantas cosas si no?-. Está bien montado, y, de hecho, podría hasta funcionar... de no ser por el pequeño gran detalle de que mi dueño ya me prohibió la entrada a las cocinas por intentar envenenarle. -confesó, sin mayor importancia. Aquel intento de asesinato con el puñal en el lecho de Moloch, sólo fue el principio. En dos años, Megerah había intentado escapar o librarse del dragón varias veces. Y a la vista estaba que no había tenido mucho éxito en su objetivo-. Está receloso y me mantiene alejada de sus comidas desde entonces. -lo había hecho hace tan sólo dos meses, pero Moloch tenía demasiada obstinación y, a pesar de aquellas prohibiciones, consentía a la pequeña para mantener ese odio de la rubia atado en corto.

- Tampoco merece la pena que lloréis por un detalle. Vuestra dueña no es la única en el mundo. No todos son igual que ella. Deberíais saberlo. -se encogió de hombros. ¿Se iba a poner a llorar por cada vez que Erah la ayudase? Menudo panorama. Le extrañó lo último que dijo-. ¿En serio? ¿Tan masoca sois? -qué ganas de seguir sufriendo. Ella era la única que podía elegir sufrir más de lo justo o no. ¿Y su primera opción era sufrir por gusto? La rubia encogió el gesto, en claro desacuerdo.

- Os agradezco las palabras, pero sólo soy una niña humana, esclava de un dragón esclavista de la corte de la Reina. Puede que tengáis razón al decir que no soy simple, os lo concedo pero, mis maneras o movimientos no me llevarán a hacer grandes cosas, como también comentáis. -¿Una esclava haciendo grandes cosas? ¿A qué se refería con 'grandes cosas? Desde luego, a Erah empezaba a incomodarle estar haciéndose tantas preguntas por las palabras de la morena... hasta que la abrazó. La pequeña rubia abrió más los ojos y tardó lo suyo en elevar sus pequeños brazos, tapeándole el costado a la otra chica, pues su naturaleza no es que fuera demasiado cariñosa. Encogió sus labios a un lado-. Obligarme a que me acostumbre no es vuestra mejor opción, Momo, os lo advierto. -¿abrazos? ¿Contacto físico? Hms.

Volvió a sonreír, más aliviada cuando coincidió en que sus respectivos dueños no se harían con ellas si ninguna de las dos les dejaba. Como ella misma, aquella muchacha de melena oscura y lacia parecía tener buen carácter y no parecía rendirse con facilidad. Más por lo que decía que por lo que había podido ver de ella. Claro que, la valía de cada uno no se medía en palabras, precisamente. ¿Por qué dos niñas como ellas parecían tener una madurez fuera de lo común para su edad? Erah suspiró ante la pregunta. Más preguntas. Y yo que sólo quería ir a los jardines... repitió en su mente. Lógicamente, por mucha queja interna que tuviera, aquella compañía era una muy buena alternativa a la soledad que le proporcionaba aquel hueco entre arbustos al que solía ir.

Aunque aquel segundo abrazo le hizo reconsiderarse aquella idea por un momento.

La acompañó sin alegar gran cosa por el camino y, obediente, dejó la bolsa donde la morena le indicó. Erah volvió a abrir los ojos de par en par cuando Moira pareció anexarse al plan. ¿Largarnos? No cambió el gesto cuando se giró a mirarla-. ¿Os atreveríais a venir conmigo si sale bien? -no sabía si emocionarse o espantarse. Su poca experiencia le había llevado a tramar, destramar, elaborar y llevar a cabo sus planes de forma individual. Sola. Aquello era nuevo para ella.

Rió suavemente, antes de tomar su... espera, se lo pensó por un segundo antes de mover su mano ligeramente hacia arriba y cerrarla en torno a su antebrazo-. Venid, hay una zona donde crecen a cientos. -dijo, dispuesta a correr el riesgo de sufrir esa molesta urticaria por hacerle el favor.

Sólo esperaba que no la abrazara también por ello.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Dom Jun 28 2015, 17:56

Tres semanas después

Era de noche. Corah le había dicho que hiciese esta y la otra tarea y no sabía qué más antes de acostarse. La dragona estaría ausente toda la noche. Había intentado sedarla alguna vez, pero la muy hija de puta cocinaba para sí y no bebía tampoco nada que le diese. Pero aquella era su oportunidad. Realmente no quería saber qué estaba haciendo ni con quién. Demasiada información que prefería ignorar. Gracias.

Se puso unos pantalones ajustados que su ama le había comprado para salir de caza. Además de una camiseta liviana. Agarró un puñal que lo ajustó al cinto de cuero negro. Encima, se puso uno de los bonitos vestidos de color burdeos. Además, se calzó unas cómodas botas que no se veían gracias a la larga falda. Perfecto. Pasaría calor un rato pero, después, podría quitárselo y disfrutar de la libertad.

Segunda fase: encontrarse con Erah. Caminó con un cesto lleno de ropa de la colada, sujetándolo con ambas manos. Las cuales ya estaban curadas. Por fortuna. Se encontró con varios guardias a lo largo de su recorrido. Deteniéndola, preguntándole. ¿Es que no tenían una vida? Que se comprasen una.

-Me estáis haciendo perder mi valioso tiempo –soltó con frialdad a los uniformados-. Tengo cosas que hacer y vosotros también. Sentiros libres de continuar con vuestras labores. Buenas noches –les replicó antes de dejarlos ahí, continuando andando por los pasillos con aquel porte que Corah le estaba enseñando a mantener.

Finalmente, salió a los jardines. Apartó la maleza, arbustos, se deslizó por entre los setos, dejando escondido el cesto con la ropa. Por si acaso lo necesitaba. Hasta que encontró aquel pequeño banco escondido en los jardines. Lejos de las miradas indiscretas. Sus labios marcaron una sonrisa.

-Buenas noches, Erah. Tengo todo preparado. Estoy nerviosa y emocionada. Vale… no traje planos ni esquemas de lo que vamos a hacer. Por si nos agarran, para que no tengan pruebas. Así que todo tenemos que tenerlo memorizado. Vamos a ir por el patio de armas hasta las caballerizas. Agarramos un caballo. Nos largamos rauda y veloces en mitad de la noche… hasta algún lugar mugriento que no sea frecuentado por dragones. Y nos pasamos unos días ahí. Además, sé los horarios de caravanas que salen hacia Puerto Krosan. Y de ahí, podemos ver horarios de barcos si queremos irnos más lejos –declaró con una sonrisa.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Lun Jun 29 2015, 21:42

Días habían pasado desde que se cruzara con aquella niña de pelo lacio y negro por los pasillos. Aquella muchacha le había dado el entretenimiento que a Erah le había venido tan bien. De hecho, no recordaba haber estado tan evadida de su propia vida, armando y desarmando planes, puliendo estrategias y cuadrando horarios para salir de allí de una vez por todas. ¿Y Moloch? Que se quedara con su corte de los milagros y sus ganas de tener a Megerah de pupila. La pequeña rubia no tenía reparo alguno en abandonarlo a su suerte. Era dragón, le sacaba infinidad de vidas de ventaja. Sabría cuidarse solo. Ya era lo suficientemente mayorcito y Erah no se consideraba indispensable en aquel lugar.

Pero sí quería vivir fuera de allí.

Después de todo, seguía siendo una niña con sueños, con expectativas.... y ansiaba la libertad por encima de todo. Moira le había ofrecido un atajo para conseguirla, diferente al asesinato de su dueño para poder llegar a ella. Después de todo, si mataba a aquel dragón, no tardarían en hacer lo mismo con Megerah, como castigo. Ya lo había visto hacer antes. Con su madre.

La niña apretó la mandíbula, al tiempo de enjugarse una solitaria lágrima por aquella mujer que había muerto a manos de Moloch, por petición de otro dragón. Se mordió los labios, escondida en aquel rincón del jardín que un día encontró. Donde podía pasar las horas tranquila, dejándose embaucar por la tranquilidad que el cielo despejado -ya fuera de día o de noche-, la pudiese proporcionar.

Atardecía ese día, y Erah alzó el rostro así como la mirada a ese espectáculo de colores cálidos, que daban paso a los morados y azules que cubrirían la tierra con aquel manto oscuro plagado de estrellas. Lugares que Megerah -y nadie ya- podría llegara a alcanzar. Se perdió entre pensamientos, sueños, y aquella paz que la hacía sonreír con una satisfacción que no venía a cuento pues aún no había empezado el viaje que sería su vida.

Pero pronto el cielo perdió luz, las estrellas empezaron a dejarse ver, en una silenciosa melodía descompasada hasta que la rubia pudo ver tantas que tuvo el fuerte deseo de poder alcanzarlas todas. Sus ojos brillaban con aquel reflejo punteado de esos astros lejanos cuando escuchó un ruido entre los arbustos que la escondían. Se tensó hasta que reconoció a Moira. Una sonrisa suave fue la respuesta a la mirada de la morena-. Momo... -enunció, bajito. Le llamó la atención aquel vestido -aparatoso a su juicio- que llevaba su compañera, en comparación con el liviano azulado que ella llevaba. Erah no gustaba mucho de usar pantalones, aunque reconocía que para aquel caso, habría facilitado las cosas.

Megerah asintió, atenta a la explicación de Moira, aunque no evitó fruncir el ceño-. Dioses, ¿es que no vais a callar? -preguntó, medio en broma, medio en serio, al tiempo de sujetar su rostro con ambas manos-. Estáis dando por sentado que no tendremos problemas ni contratiempos y... estamos hablando de dragones. Que ven en la oscuridad y oyen mucho mejor que nosotras. -suspiró, con una efímera sensación de molestia que no llegó a verse en sus ojos-. Venga, vamos. Tenemos mucho que recorrer esta noche... sin contar con encontrar ese sitio del que habláis para estar a salvo del yugo dracónico. -bajó su mano para atrapar la de Moira, y disponerse a salir de aquel lugar, cuidando que los guardias que paseaban en ese momento por el jardín, no cayesen en la presencia de las niñas.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Vie Jul 03 2015, 09:52

-Probablemente no. Sólo cuando duerma o muera –respondió con una enorme sonrisa y esa aplastante sinceridad, en cuanto la rubia le preguntó si no iba a callar, con su cara entre las manos de la otra niña. Después frunció el entrecejo, entre pensativa y preocupada-. Ahm… ese es un buen detalle a tener en cuenta… espera.

Se quitó el vestido, dejando ver las prendas de cazadora que servían mejor para camuflarse. Luego hizo un ovillo con la tela que acababa de liberarla y la escondió debajo del seto, acuchillada y agazapada, dando la sensación de ser una ardilla que esconde una preciada bellota moviendo las pequeñas patas con rapidez. Se incorporó y agarró unas pequeñas bayas rojas que no eran venenosas. Las frotó entre sus manos para dejar salir el jugo. Después lo compartió en la cara de ambas muñecas, un poco el cuello y algo en la ropa.

-Para camuflar nuestro aroma –indicó, porque algunos dragones pecaban de un olfato que daban ganas de taponarles la nariz-. Ahora tendremos que seguir las tiras de tela que dejamos al jugar. Por los lugares más lejanos a las rondas. Y llegar hasta el hueco que hicimos para pasar las dos al otro lado. Son unos… diez metros, calculando a ojo –murmuró. Apretó con suavidad pero firmeza la mano de la otra niña-. Libertad, Erah. Nos fugamos –anunció emocionada en voz baja.



Tiró de ella, andando intentando ser sigilosa hasta que dio con la primera tira de tela. Se agazapó tras unos arbustos, tirando de Erah hacia abajo. Más adelante estaban dos guardias. Moira dejó de respirar por un momento, con sus enormes ojos posados sobre las figuras uniformadas, bien abiertos. Cuando estos se movieron para continuar la ronda, ella comenzó a moverse acuclillada, con carita de que odiaba ese tipo de ejercicios de resistencia pero que de algo servían ahora. No soltó en ningún momento a la rubia, intentando llegar hasta la segunda tira.

Le daban ganas de correr directa al hueco, pero llamarían la atención con el revuelo y ellos eran jodidamente más rápidos. Mejor agazaparse, esconderse, intentar no hacer ruido y… ya correrían cuando escapasen.





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Sáb Jul 04 2015, 14:00

Erah entrecerró cómicamente la mirada ante su negativa a la pregunta retórica-. No bromeéis con eso. -la rubia tenía cierto apuro a nombrar siquiera a la muerte con tanta facilidad como lo había hecho la morena. Después de todo, desde bien pequeña había aprendido el significado de que alguien muriera. Desaparecía de su vida. Y particularmente, Moira, en tan solo unas semanas, había supuesto un cambio en esa rutina de Megerah. Y egoístamente, era algo que no quería perder, por mucho que la otra muchacha tuviese ese afán por darle a la lengua y no parar de hablar.

Relajó el gesto, arqueando una ceja, curiosa, cuando Moira empezó a desvestirse, descubriendo un segundo atuendo tras ese aparatoso vestido que había traído de primeras-. Podíais haberos ahorrado el vestido desde el principio. -Erah pecada de ser demasiado práctica a esas alturas como para guardarse el comentario. ¿Para qué había venido con el vestido si ahora se lo quitaba y lo dejaba por ahí?

Arrugó la nariz al ver a la morena mancharse adrede, aunque volvió a neutralizar ese visible recelo al escuchar su utilidad. Imitó el movimiento de hacerse con las bayas, exprimir parte de su jugo y repasarse el cuello y los brazos con sus palmas manchadas. Poco podía importarle mancharse ya su atuendo si con ello conseguía escapar, salir de aquel lugar al que no conseguía adaptarse. Digamos que en sí la vida de esclava no le entusiasmara sobremanera, pese a que Moloch le daba ciertas libertades con las que otros sólo podían soñar. Era por esa diferencia, que a Megerah le costaba encajar con los otros esclavos, pues la envidia y los celos por ese favoritismo de la Muerte Negra. En parte, también era por eso que la niña había optado por una forma de ser austera, a la defensiva, para protegerse desde el principio de todos esos ataques ya fueran físicos o verbales.

Libertad, Erah.

La pequeña Megerah miró a Moira con una mueca extraña, a caballo entre la emoción contagiada por la morena y el temor a lo que pudiera esperarles a ambas después. La rubia no se atrevió a objetar, y casi que le cedió la voz cantante a la morena sin pensar. Eran muchas las ganas que ambas tenían de salir de allí, aunque Erah aún no se explicaba cómo habían ideado un plan entre las dos con tanta rapidez, después de haberlo intentado por separado varias veces. Quizás era ese sumatorio de enmiendas a todos esos fallos que habían tenido ambas, lo que les hacía aferrarse a la idea de que esta vez sería la definitiva.

Gruñó ante la fuerza del tirón de la morena-. Me hacéis daño, Momo. -susurró como simple queja. Vale que tuvieran cierta prisa para escapar, pero ¿no lo habían planeado especialmente aquella noche porque ninguno de sus dueños serían conscientes de su ausencia hasta pasadas unas horas? ¿Qué prisa había más allá de burlar a los guardias?

La adrenalina de ese apuro, de saberse escondida, intentando no llamar la atención de los soldados con los que se iban encontrando, hacía que el pulso de la esclava se acelerase, y ella misma intentase controlar su respiración. No parecía tan fácil como lo habían previsto. Siguió a Moira, algo más rezagada pero sin llegar a soltarle la mano. Con la otra, no tuvo reparo en sujetarse el vestido más de una vez para poder avanzar más rápida. No llegaba a incomodarle, mientras no se enganchase con nada. Parecía tener suerte con ese pequeño detalle aquella noche.

Sin embargo, era mucho pedir que tuvieran suerte en todo. Una vez esquivados los guardias para llegar a la segunda tira de tela y alcanzada ésta con movimientos lentos, más de un descanso y mucha precaución, la rubia vio un guardia que no parecía por la labor de ayudarlas. Estaba parado en mitad del camino. Un camino despejado por el que ellas tenían que pasar para llegar al siguiente trozo de tela. Y estaba solo. Eso dificultaba enormemente el que se distrajese para darles una oportunidad- Vamos a tener que esperar. -murmuró fastidiada.

¿Y si aquellas horas que tenían de margen se consumían en aquella espera?





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Miér Jul 08 2015, 12:54

-Vale, no vuelvo a bromear sobre ese tema –anunció con seguridad, como quien hace una promesa que pretende cumplir. Se rascó la punta de la nariz con carita de circunstancia-. Pues… sí… Pero me pareció que tenía que llevarlo para que no pensasen que iba a escaparme. ¿Quién, en su sano juicio, huiría así? –inquirió, irguiéndose de hombros como su lógica de niña.

Emocionada. Sí, esa era la palabra para describir cómo se encontraba. Y nerviosa también. Deseando largarse. Respirar aire fuera de los muros del castillo. Acariciar la libertad con las yemas de los dedos. Agradecía poder tener de compañera de intrigas a la niña rubia. Había sido su única compañía durante aquellas tres semanas… aparte de su ama… pero prefería a Erah mil veces.

-Ay, perdón –aflojó el agarre y los tirones a fin de no hacerle más daño, mientras continuaban unidas por una mano.

Alcanzaron la segunda tira, por suerte. Poco a poco estaban más cerca de ser libres. Sus ojos se achicaron, viendo al guardia parado allí en medio. Maldito inútil y vago. ¿Es que no iba a hacer su ronda? ¿Dónde estaba su compañero? Esos siempre iban en pareja. Miró al oscuro suelo y deslizó la mano libre por él. Encontró una huella que descifró como de alguien que se había alejado del camino.

-Con gusto iría a deshacerme de él, pero llamaríamos la atención –murmuró a su amiga-. Su compañero va a regresar, no sé en qué momento, pero pasó por aquí no hace mucho –agregó sin alzar la voz.

Se agazapó en un hueco que había entre los arbustos, incitando a Megerah a hacer lo mismo junto a ella. Un minuto después, unas botas pisaron a unos centímetros por delante, pasando de largo. Moira contuvo la respiración hasta que estuvo lejos, para evitar que fuese escuchada. Entre la maleza pudo ver un par de botas en el camino. “Vamos, moveos, largaos de ahí”, pensó fastidiada. Pero se pusieron a fumar durante unos eternos cinco minutos, hasta que decidieron despejar el lugar.

-Vía libre –murmuró a la otra niña, empezando a moverse despacio, sin soltarla, para que pudiese seguirla sin hacerle daño.

¿Hasta cuándo continuaría su suerte?





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Megerah el Vie Jul 10 2015, 14:01

La rubia enarcó ambas cejas, como si con ese gesto quisiera restarle importancia a esa dolor que el férreo agarre de la mano de Moira le provocaba en la muñeca. Erah no dijo más, pues sabía que eran los nervios, la emoción, la propia adrenalina del momento la que les hacía perder consciencia del tiempo y de la fuerza utilizada.

Pero eran niñas, después de todo.

No obstante, Megerah no la soltó. Se aferró a aquella mano -con cuidado, eso sí-, como si le fuese la vida en ello. En realidad, así era. No tanto la vida como la libertad, pero así era. Con aquel guardia iba ser un poco más complicado. No parecía querer moverse. La pequeña desvió la mirada hacia la morena cuando habló. Y lo primero que dijo no le gustó ni un pelo-. Ni se os ocurra moveros. -murmuró Erah como amenaza implícita. No tenía ni la más mínima intención de irse de allí sola-. Vos me habéis metido en este lío, así que no queráis desentenderos tan pronto. -añadió, con cierta sorna, con esa habilidad casi recién adquirida de darle la vuelta a las palabras para que ella estuviese exenta de toda culpa. Pareció conformarse con lo que la morena añadió, escondiéndose con ella en aquel hueco para dejar que aquel hombre pasara y, por fin, tuvieran el camino libre para salir de allí.

Y eso consiguieron.

En cuanto los guardias desaparecieron, las dos niñas corrieron como almas fustigadas por el diablo, hacia la primera puerta. La última del castillo. La rubia miró atrás por un momento, viendo sombras moverse, como si se cerniesen sobre ella. Y se asustó. estuvo a nada de gritar el nombre de su compañera, pero le bastó volver la vista al frente para cerciorarse de que seguía allí. Ambas no tardaron en ocultarse en un callejón estrecho, oscuro, poco pendientes de lo que pudiera esconderse ahí.

Fue Erah la que se asomó esta vez a la calle principal por la que habían bajado. Una ligera niebla cubría las calles de Talos, por lo que era difícil vislumbrar si alguien venía hasta que no lo tenían prácticamente encima. La pequeña pensó. Si pretendían pasar inadvertidas, no era muy inteligente venderse a esa visibilidad prácticamente nula. Las atraparían enseguida. Megerah exhaló contrariada. Necesitaban una solución ya-. Diría que esta niebla es una ventaja, pero no es el caso. Siguen siendo dragones y nosotras iremos dando palos de ciego... -ellos contaban con buena vista y ellas no sabían bien a dónde tenían que ir. Si se sumaban ambos factores, no lo tenían nada fácil.

Y entonces aquellos azules dieron con una opción entre sombras y luces.

Megerah golpeó suavemente el brazo de Moira un par de veces, llamando su atención. A apenas unos pasos, había una tapa para bajar a los túneles de las alcantarillas-. ¿Y si vamos por ahí? -no tenían mapa, y las posibilidades de perderse eran muy grandes, pero cualquier cosa con tal de que no las pillaran. Sin esperar respuesta, la rubia salió de su escondite, hacia aquella tapadera. La levantó con esfuerzo, intentando hacer el menor ruido posible. Le costó, la verdad... hasta que Moira le echó una mano. Una vez apartada, echó un vistazo dentro. Como si fueras a ver algo, Erah. Levantó sus azules, buscando los de la morena-. Es nuestra mejor opción. -enunció, decidida, antes de escuchar un ruido a su espalda que la hizo girar la cabeza bruscamente-. ¡Vamos! -espetó en un susurro, instando a la otra niña a que empezara a bajar. Megerah no tardó en seguirla... olvidándose a conciencia de mover la tapa una vez metidas allí. La pequeña sabía que por su nueva posición, le resultaría todavía más difícil.

Cuando sus pies bajaron de la escalera, el ambiente cargado de allí abajo golpeó sus fosas nasales malamente-. ¡Uf! ¡Qué horrible! -se quejó del olor, mientras echaba un vistazo alrededor. Sólo túneles, iluminados vagamente por las luces que se colaban de las calles de Talos. Húmedad. Y los ruidos de los roedores que vivían allí. Esto último fue lo que le provocó un escalofrío. Tuvo prisa entonces por moverse de allí-. ¿Alguna idea de hacia dónde ir, Momo?





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Re: Light 'em up-FB (Megerah)

Mensaje por Moira el Sáb Jul 11 2015, 15:36

Le dieron ganas de reírse por cómo la rubia le tiraba la pelota. Pero se sentía limitada para soltar una carcajada en mitad de la noche, en el jardín, a punto de fugarse. Puta vida.

-Tranquila, nos moveremos juntas. No tengas miedo de que me atrapen –susurró la morena, con esa forma tan sincera y de leer entre líneas que tenía.

Finalmente, corrió sin soltar la mano de Erah. Como alma que llevaba el diablo. La dejó pasar antes por el hueco y agarró la bolsa con comida y cuchillos que había agarrado de la cocina esa misma mañana. Apretó un poco el agarre a la rubia, como si quisiera darle ánimos para continuar. Una vez en el callejón, apoyó su espalda contra el muro e intentó normalizar su respiración entrecortada.

Le dio miedo cuando su amiga se asomó a la calle principal. Sabía que no podían quedarse en aquel estrecho callejón. Pero tanta niebla… podían verlas antes que ellas a los guardias. La otra niña pensó lo mismo, pues enseguida puso en palabras aquellos temores. Moira intentó pensar con rapidez. ¿Correr a través de la niebla en plan suicida? Era una opción arriesgada, cuanto menos. Hasta que sintió que Erah le daba un par de toques en el brazo para llamar su atención.

Sus irises, en ese momento azul acero, observaron la tapa de alcantarillas. Ladeó la cabeza. Bueno… quizá… seguro que los dragones no bajarían por allí… ni borrachos ni locos. Así que salió también del escondite y ayudó a su compañera de fuga a mover la pesada tapadera, hasta que lo consiguieron con esfuerzo. Sus ojos se encontraron con los de su amiga y asintió.

-Desde luego, estoy de acuerdo –concordó, antes de escuchar un ruido.

Mierda. Con rapidez, agarró una tea encendida de la calle y bajó por las escaleras, con cuidado pero intentando ser veloz, todo cuanto pudo. Rodeó con un brazo a su amiga en cuanto la tuvo al lado y alzó la vista hacia la tapa que no había vuelto a su posición inicial. Por si acaso se perdían, era una buena forma de saber por dónde habían entrado… si lograban volver allí.

Ciertamente, el olor no era agradable. Aunque… estaba acostumbrada a limpiar la boñiga de los caballos en los establos porque a Corah le parecía divertido mandarla para allá y que sufriese un rato. Antes, la puteaba de arriba abajo. Ahora, casi que le agradecía esa experiencia.

-Tampoco es para tanto. Nos podríamos acostumbrar… pero bueno, nos esconderemos por aquí un par de días y luego iremos a meternos dentro de una caravana, ¿vale? Es temporal –intentó animar a su amiga.

Abrió la bolsa para tomar un pequeño trozo de queso y dejarlo en el suelo, a un lado para que los roedores despejasen el camino por el cual anduviesen ellas. Sus botas chapoteaban en el suelo mojado. Agarró la mano de Erah y, con la otra, iluminó el túnel. Movía la tea encendida a sendos lados, siempre alta y hacia delante. Así evitaba que se viesen algunas cosas que pudiesen ser desagradables.

-No… pero podemos seguir caminando. Podemos tomarnos todo el tiempo del mundo hasta que encontremos un sitio un poco más seco. Alguno habrá, digo yo –contestó, empezando a moverse.

Y, tras horas andando por aquellos túneles, la fortuna les sonrió. Nunca hubieran imaginado que encontrarían más personas allí abajo. Aunque… era un caos. Nada más los vio Moira, pensó en varias cosas para organizar aquel desastre. Pero, claro, el plan no era quedarse. Hubo hasta un niño que le gustó y se lo admitió a Erah. Al único que le dijo un “estamos utilizando los nombres que vamos a tener a partir de entonces, los otros son de esclavas”. Al único que se hubiera llevado consigo. Aunque la madre de él no colaboró nada cuando le pidió permiso para que se fuese con ellas. La frustró y la entristeció.

Compartió su comida solamente con Erah y con el niño pelirrojo, a los demás que les petasen. Hasta una vez llegó a levantarse, gruñendo, a uno que le quiso quitar la carne de ciervo seca a SU niño. Llegó a enseñarle el cuchillo a lo “insiste y te corto la mano, largo de aquí”. Las gachas con sorpresa para ellos. Pero… para lo mucho que hablaba, sorprendentemente se cohibía un poco. Nunca fue muy buena con las artes, pero agarró varias ramitas flexibles y tardó dos días en hacer algo parecido a un muñeco, que entregó al niño. Justo con un beso en la mejilla agradeciéndole su amabilidad.

En cuanto salieron de la base de la resistencia, lejos de miradas que no fuesen las de Erah, unas lágrimas rodaron por sus mejillas. Miró un momento atrás, temblándole el mentón. Pero tenían que continuar con el plan. Así que tomó la mano de su amiga y caminó con resolución para salir de las alcantarillas según les habían explicado. Una vez fuera, esperaron agazapadas donde salían las caravanas con destino a Puerto Krosan. Eligió una y, para cuando salieron para intentar llegar a esconderse como polizones, unas botas bloquearon el paso de ambas. “Oh… no”.





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