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I would not wish any companion in the world but you (Trystan)

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Re: I would not wish any companion in the world but you (Trystan)

Mensaje por Trystan el Jue Jun 18 2015, 23:30

Marqué un tanto la comisura de mis labios, alzándola con cierta dulzura al sentir la humedad de sus labios en mis propios párpados. Como acto reflejo, los presioné más, para que se mantuviesen cerrados, como si necesitara proteger mis ojos. Fue puro instinto, pues era imposible que aquella mujer, habiendo visto su comportamiento conmigo desde que la volviese a ver, quisiera hacerme daño. Además que ya me lo había admitido abiertamente. Con ese frescor característico sobre esa parte de mi rostro tan sensible, parpadeé un par de veces cuando volví a abrir mis azules, para perderlos en ese manto grisáceo que había en los suyos. Ladeé la sonrisa hacia el lado contrario al que ella acarició con aquella tersa palma de su mano. Era un tacto más que agradable, un mimo que llevaba tiempo sin sentir.

Llegué a ensanchar tanto la sonrisa que acabé enseñando los dientes inconscientemente, al ver ese rubor que agachó su mirada e hizo arder sus mejillas-. ¿Me vas a decir ahora que te sorprende? -inquirí en un murmullo, aprovechando la postura de su cabeza, para posar mis labios en su frente, meloso-. La gente calla tanto... malinterpreta, engaña, tergiversa, se aprovecha... y tú, sin embargo... ¿cómo es posible que no hagas nada de todo eso? -no alcé la voz, no se me ocurrió hacerlo. Todo por no romper esa burbuja de intimidad que habíamos construido en aquel momento, en aquel sitio.

Eché aire por la nariz, al escuchar en su melodiosa voz el reflejo de mi deseo por ella. Tampoco tenía suficiente. Elevé el dedo índice de mi mano izquierda, hasta posarlo con suavidad sobre sus labios, justo cuando terminó de hablar-. Sssh. -fruncí el ceño, sonriendo, mientras negaba ligeramente con la cabeza-. No hagas preguntas cuya respuesta no queremos saber ninguno de los dos. -repasé con la yema del dedo esos carnosos labios que había probado tantas veces en tan poco tiempo. Acabé bajando mis zarcos hasta su boca, antes de dejarme llevar una vez más, apartar finalmente el dedo y saborearlos de nuevo.

Fueron varios momentos los que tuvimos en los túneles. Momentos que yo acabaría atesorando por la tremenda carga emocional que me supusieron: apoyo incondicional, silenciosa tranquilidad, entrega... ¿surrealista? Y no sólo por su parte. Seguía sin saber qué era lo que me atraía tanto de aquella morena. ¿Su carácter? ¿Su sonrisa? ¿Su sinceridad? ¿Sus detalles? ¿Esos hipnóticos y atractivos ojos? No sabría decir en realidad. Todo de ella, conseguía mantenerme imantado de una manera que no podía controlar. Embelesado, expectante por cada frase que pudiera decirme, que me llevaba desde el rubor, hasta el descaro, pasando por la ternura y el deseo. ¿Cómo lo hacía?

¿Cómo, de la noche a la mañana, empujaba a mi cuerpo a querer devorar el suyo con tantas ganas como las que tenía de dejarme devorar por ella? Rozar esa piel que se escondía con reticencia de mis caricias cuando la tuve sentada encima de mí. Ese roce nimio de sus caderas que llegó a quitarme el aliento por un momento. Su piel, estremeciéndose ante mis besos. En ese justo instante estuve tentado de dejarme llevar por esos anhelos instintivos y hacerla mía. Allí mismo. Me daba igual.

Pero su murmullo cohibido me paró los pies.

Automáticamente, el conocimiento de su... falta de experiencia me hizo calmar esa excitación que me había golpeado momentáneamente. Volví a soltar aire por la nariz, intentando que no me malinterpretara y pensase que sus palabras me habían molestado. Porque no lo habían hecho.

La escuché sin apartar mi mirada de la suya, complacido por aquel deseo que se colaba entre sus frases, remarcándome que a ella tampoco le era indiferente. Pero tenía miedo. Cosa normal por un lado para ella. Dejé que apoyara su frente en la mía, cerrando los ojos. Sonreí, negando con la cabeza, como simple respuesta a su pregunta, con cierto tono infantil que me hizo adorarla por un segundo-. Me hace querer complacerte más de la forma más dulce posible... -añadí antes de tragar saliva y volver a abrir los ojos. Porque sí, yo no acostumbraba a ser brusco, instintivo... animal en cuanto a sexo se refería. ¿Y con esas circunstancias? Menos todavía-. Llevarte a dónde no te habían dejado llegar nunca... y poder ver cuánto disfrutas con ello... -murmuré, bajando la voz, sugerente y tierno a partes iguales, elevando el mentón para dejar un beso en su barbilla.




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Re: I would not wish any companion in the world but you (Trystan)

Mensaje por Moira el Mar Jun 23 2015, 22:23

-Me ha cohibido tu halago -fue el susurro de la cazadora. Cohibida y sonrojada como estaba.

De alguna forma, que Trystan gustase de su forma de ser era un alivio, le gustaba y la abrumaba al mismo tiempo. Suspiró al tenerlo tan cerca cuando le preguntó. En esa atmósfera íntima, para nada incómoda. ¿Cómo era posible que en unas horas aquel hombre lograse que quisiera estar cerca de éll sin plantearse, siquiera, alejarse para recuperar su espacio personal?

-No me gusta mentir, engañar ni ocultar. Aunque podría hacerlo en situaciones excepcionales. Si volviésemos a encontrarnos con guardias, puedo enseñar mi marca para intentar que nos dejen en paz. O puedo utilizar la verdad sabiendo que van a creer lo que deseen. Pero si voy a engañar, prefiero que sea a la muerte para poder disfrutar mas tiempo de tu compañía. -susurró al decírselo, mirándolo a los ojos y aun ruborizada. Un dedo se poso en sus labios femeninos, los cuales se entreabrieron. Invitantes, expectantes, bajo la influencia de aquella yema que los acariciaba. Incluso el aire se cohibió de pasar entre ellos para no interrumpir el contacto.

Hasta que los experimentados labios del resistente sellaron los suyos. Sin poder contestarle... aunque ni siquiera había pensado en una posible respuesta. Le correspondió, acariciando sus rizos pelirrojos de forma suave y rítmica. La otra mano se entretuvo escalando por la espalda varonil, memorizando su superficie bajo la yema de sus dedos. La boca ajena amortiguo una delicado sonido, mezcla de que aquello se sentía bien y de un suspiro. Porque los besos de Trystan le gustaban, calmaban sus temores y la hacían ansiar más.

No volvería a recordar aquellos túneles de la misma forma. No simples lugares para atravesar con paso seguro y con rapidez. En su memoria, grabados con fuego, estarían aquellos momentos con el pelirrojo. Atesorados como las joyas que eran.

Esperaba la respuesta tras desvelarle su inexperiencia. Y, cuando ésta llegó, suspiró aliviada y... ¿qué era lo otro? No lo sabía, pero estuvo tentada a pedirle que lo repitiese. Sólo para sus oídos. ¿Por qué aquel hombre tenía tanto efecto sobre ella? Enmudecía sus labios, embotaba sus sentidos con gestos, palabras y acciones... y lograba lo que ningún hombre había conseguido de ella. No esos sonrojos repetitivos a los que creía estar destinada a acostumbrarse con él. No esos detalles que quería tener con el resistente. No ese enviciante juego que le estaba gustando demasiado. Ni los silencios que conseguían las replicas masculinas. Porque Trystan lo merecía.

Sus mejillas tomaron de nuevo aquel rubor que parecía llevar la etiqueta made by Trystan. Sonrió encantada y cohibida. Bajó los párpados con delicadeza, dándole a entender lo mucho que le habían causado aquellas palabras. Subió una mano para acariciar el cuello masculino. Justo donde moría la nuca.

-Nunca había conocido un hombre como tú. Si no estuviese sentada sobre ti, creo que me desmayaría -admitió en un murmullo, antes de rozar con sus labios la mejilla ajena, para devolverle el tierno beso que él le dio en la barbilla-. Me gusta la idea... mucho. ¿Qué me estás haciendo? ¿Cómo puedes ser tan adorable, juguetón y descarado al mismo tiempo de forma que creo estar perdiendo la razón contigo? -susurró contra la incipiente barba-. Ni siquiera puedo pedirte que no me hagas daño o probarás mi enojo, porque sé que no me perjudicarías. Estoy perdiendo el control contigo en unas horas... cuando siento que te conozco de toda la vida. Y, extrañamente, se siente bien. No es algo que me asuste ni me haga marcar espacio contigo...




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Re: I would not wish any companion in the world but you (Trystan)

Mensaje por Trystan el Vie Jun 26 2015, 08:35

Lo que me pasaba con Moira, era algo totalmente nuevo para mí. No tenía explicación posible para lo ben que me hacía sentir. Más allá de la atracción física que pudiera sentir por ella, aquella mujer tenía algo más. Algo que aceleraba mi pulso y me tranquilizaba a partes iguales. Sonreí, satisfecho, al saber que la había cohibido con aquel arranque de sinceridad. ¿Satisfecho? ¿Por qué me satisfacía algo así? ¿Acaso tenía ese propósito de manera inconsciente?

Ahora que, ella tampoco se quedaba atrás con aquella franqueza que me desarmaba igual de rápido. ¿Su marca? Tardé un momento en concluir que se refería a su marca de esclava. Y aspiré repentinamente al imaginarme cuánto habría podido doler que se la hicieran. Moira concluyó sus frases con una que me llamó la atención. ¿Cómo podía decir algo así?-. Sólo me conoces de hace unas horas... Me resulta tan sorprendente y hasta me asustaría que dijeses lo que has dicho... De no ser porque me siento terriblemente atraído por cada palabra que tu boca pronuncia... o por ella, en sí. -elevé mi mano entonces, acunando su mejilla-. Cada vez que me miras con esos ojos que parecen desarmar mi alma y ponerla a tu entero servicio. -sep. Definitivamente, me estaba volviendo loco. Se me estaba yendo el panchito como bien decía Derek. No sé por qué coño me acordé de aquel locuelo ocurrente en ese momento, pero acabé sonriendo. El chatarrero volvió a desaparecer de mi mente en cuanto vi que ella imitaba mi gesto-. Y eso que aún no había mencionado tu sonrisa... Pero cada vez que me la enseñas... Me cuesta pensar con claridad. -añadí, totalmente franco. Demasiado, quizás. No acostumbraba a ser tan directo. Claro que, con ella, estaba haciendo demasiadas cosas a las que no estaba acostumbrado.

Como buscar sus labios, una y otra y otra vez. Primero tras la cascada, después en los túneles y ahora sentados en mitad del bosque. Rozándolos con los míos, necesitándolos como el aire que me robaban. ¿Por qué? ¿De dónde venía esa sensación tan desgarradora? Sólo era un beso. Y por cada beso que yo le daba, ella me lo correspondía de igual modo. Pudo frenarme tantas veces como ocasiones tuvo ella de besarme. Y tampoco las desaprovechó.

De nuevo, continuamos con ese juego e intercambio de comentarios sinceros que tenían por meta acallar al otro, ruborizarlo o simplemente darle un motivo para volver a juntar nuestras bocas. Pareció sorprendida por el hecho de que no le diera importancia a que no hubiera estado con más hombres. No pude decir que una parte de mi ser no se alegró tremendamente, aliviado. Al igual, que... No, no podía decir que hubiera alguna fibra de mi ser que sintiera recelo o rechazo por saber precisamente que... sería el primero en llevarla tan lejos. Fue entonces, cuando dejó su mano en mi cuello y habló.

Ladeé la sonrisa, volviendo a presionar mi abrazo en su cintura, contra mí. Como si quisiera decirle que, aunque no estuviera sentada, la sostendría igualmente si llegaba a desmayarse. No obstante, aquellas preguntas, que en un principio se me antojaron retóricas, me dejaron sin saber qué contestar. Pues lo mismo me ocurría a mí-. No la estás perdiendo tú sola. -pasé saliva con suavidad-. Es tan... extraño sentirse tan atado a alguien que apenas conoces... -comenté, dándole a entender que lo mismo me estaba pasando a mí-. No lo marques... Por favor. -Moira se estaba convirtiendo en una vía de escape a mi estado impulsivo-agresivo totalmente imprevista. Cuando estaba con ella, me era enormemente fácil distraerme, no pensar en nada ni en nadie. Quizás estaba siendo egoísta con aquella petición pero, ¿acaso hacía mal?-. Piérdelo... Conmigo. -mi voz sonó ronca en aquellas dos palabras que fueron más un ruego-. Porque no hay otra mujer con quien yo quiera perderlo... -un escalofrío me hizo exhalar de forma marcada, antes de volver a dejar mi semblante en el hueco de su cuello. No hice más. No hubo ansiedad. Recogí mis piernas entonces, cruzándolas mientras mis brazos se cerraron en torno a su cuerpo, con suavidad.

Quería quedarme así un momento.




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Re: I would not wish any companion in the world but you (Trystan)

Mensaje por Moira el Mar Jun 30 2015, 17:24

Lo sabía… tenía la misma sensación que él. Ladeó la cabeza hacia la mano que él había dejado en su mejilla, buscando su contacto, dejándole ver que correspondía aquel mimo y que le gustaba. Él pudo sentir perfectamente el calor que acudía a su rostro al sonrojarse de nuevo por las palabras que el varón pronunciaba. ¿En qué momento se le había olvidado respirar y, a la vez, su pulso se había disparado? Lo miró con sus intensos, grandes y cristalinos ojos. Con una expresión de debilidad que suavizaba sus facciones.

-A mí me está resultando adictivo escucharte… y estar contigo. Tus besos, tu mirada. Me estás desarmando. Vas a tener que llevarme en brazos a cazar durante un rato. Porque tus palabras están causando en mí un efecto conmovedor en mí. Quiero seguir escuchándolas y mi cuerpo quiere quedarse laxo por ellas –susurró, girando un poco su rostro para rozar la palma de la mano ajena en un gesto íntimo y tierno.

Sus labios esbozaron una sonrisa, reflejo de la que él tenía. Y fue entonces cuando él habló de nuevo. Se ruborizó más. Se mordió el labio inferior de costado y su sonrisa aumentó, mientras bajaba un poco la cabeza con cohibición y lo miraba a través de sus largas y rizadas pestañas. Embobada. Incapaz de hablar. De decirle que a ella le gustaba verlo sonreír. No de forma forzada. No con tristeza. Sino de forma genuina. Porque había encontrado la satisfacción de verlo bien.

Su agarre le dijo que la sostendría. Los finos dedos femeninos acariciaron los rizos pelirrojos que nacían en la nuca, como si quisiera decirle que había entendido lo que había querido transmitirle. Movió la mejilla con suavidad contra la del otro resistente, cuando dejó claro que él también estaba perdiendo la razón.

-Lo sé… y a vez se siente tan bien… No me siento sola cuando estoy contigo –susurró en respuesta-. No lo voy a marcar –declaró, pegando su cuerpo al de él, como si quisiera fundirse con Trystan, encajando ambos cuerpos como piezas de un puzzle.

Un escalofrío recorrió su columna vertebral al escuchar aquel ruego con la voz ronca. Se separó lo suficiente como para apoyar sus labios en el rostro ajeno, en suaves y pequeños besos. Queriendo arrebatarle el dolor, librarlo de él, y prometerle que siempre estaría ahí para él. Perdiendo el control cada vez que la mirase, cada vez que le dedicase un sonrisa, cada vez que lo viese, con cada palabra que los labios masculinos pronunciasen, ante el mero contacto o simplemente sabiendo que estaba ahí.

El agregado, no obstante, la dejó sin palabras. ¿Por qué aquel hombre tenía tanta facilidad para enmudecerla? El abrazo se hizo más íntimo. En el contacto, en el silencio. Acarició sus cabellos pelirrojos con una mano, de forma suave y rítmica. Su otra mano se paseó despacio por la espalda masculina. Cuidando de él. Mimándolo en la quietud del bosque.

Sus propios párpados cayeron, intentando transmitirle a Trystan esa calma que se había apoderado de ella. Sintió que el tiempo se había detenido. Y ella no tenía ninguna prisa por soltarlo, por levantarse, ir a cazar o volver a la base. Estaba ahí para él. No se iba a mover. Sus dedos parecían querer llegar hasta el alma del pelirrojo y acariciarla. Ser aquella guía, aquella luz que lo hiciese atravesar la oscuridad para salir de ella. Acompañarlo, robarle sus temores y su sufrimiento.

Ya no era cuestión de agradecimiento. Había algo más. Algo que la hacía querer hacer todo por él. Consolarlo, jugar, coquetearle, pasar tiempo con él, conversar… Y en ese momento pensó que aprovecharía cada instante para compartir cosas con él. Cazar, fabricar y poner trampas, compartir conocimiento e ideas… hasta atesorar cada segundo que pasase con Trystan.




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