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Charla para dos -Priv. Kariel-

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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Jue Mayo 21 2015, 01:47

¿Estaba haciendo un puchero o era su idea? Le tocó el labio inferior logrando que se convirtiera, efectivamente, en un puchero-. Lo sé, pero una advertencia previa no hubiera estado de más, más teniendo la red para no decirla en voz alta un “Si mi Capitán me permite, he de advertirle que realmente no tengo estómago para los interrogatorios” y procedes con la orden. Tienes encanto, no lo derroches todo conmigo y deja un poco para el uso en el día a día-, bromeó con una sonrisita adorable.

-Los mejores trucos siempre son simples. Lo que los hace impresionantes son la maestría y sutileza con las cuales se muestran-. Le puso una mano en la cabeza y le revolvió los cabellos dorados cuando le dijo que le quitaba un peso de encima-. Implica práctica, y acompañamiento corporal, pero podemos practicar. Obviamente primero fuera de la red, y cuando te sientas confiado se practica en la red. El hecho de saber cómo, no es una barrera mágica. Pero tienes suerte, conoces a un terriblemente apuesto aristócrata que está más que dispuesto a enseñarte por un muy módico precio.

Lo miró de arriba abajo como diciendo que debía pagar en especie, y luego soltó una risita divertida antes de calmarse a una suave sonrisa-. De hecho me conviene un poco insistirte en que practiques, pero la oferta es genuina de corazón. Estoy aquí explicándote esto, así como estuve en nuestros anteriores encuentros, porque me gustas y disfruto el tiempo que paso contigo, y porque me gusta enseñar cosas, amo el sonido de mi voz… no realmente, mi punto es que si quieres practicar lo haré con gusto no porque esté preocupado.

-Algo de ese tamaño definitivamente no es inofensivo. Los chiquitos te creo, pero esa monstruosidad…
-En ese momento el cangrejo se movió como si lo escuchara y Kariel hizo como si usara a Leoric como escudo-. ¿Es que estabas planeando sacarme los zapatos? –Cuestionó divertido ante esa afirmación volviéndolo a mirar.

Le sonrió con suavidad ante el beso, pero la mención de Giovanni hizo que pusiera una mueca-. No llegué a desnudarlo del todo, sólo la parte de arriba, pero mi mente es cruel y lo imaginó tocándose las tetillas mientras sacaba la lengua “sugerentemente”-. Se estremeció aferrándose al rubio-. Creo que no podré tener sexo en un mes luego de esa imagen mental.

Ladeó la cabeza escuchándolo halagarle y sonrió, soportando el peso añadido con facilidad y amoldándose contra él-. Los aristócratas en general son quienes mantienen la base económica de las ciudades. Si bien el título puede ser otorgado por menciones de guerra, en mi caso fue económica. La cantidad, calidad y variedad en mi trabajo como comerciante de arte ha hecho que llegara hasta la reina. Y a pesar de lo anticlimático de la historia así fue como la reina me concedió mi título.

Rebuscó en la bolsa y extrajo un pedazo de pescado. Le quitó la parte más llena de especias y tiró el resto muy cerca de la cueva del cangrejo grande como una ofrenda de paz. Tras unos momentos el cangrejo salió un poco de su escondite y pudieron ver que era realmente enorme. Se acercó y parecía husmear el pedazo de pescado-. No tiene nada, mira–. Ofreció Kariel comiendo el pedazo que tenía en la mano. El cangrejo volvió hacia atrás y con la pinza arrastró el pescado hacia su cueva también.

Tomó otro trago de cerveza con aire satisfecho y miró al rubio-. Otra cosa importante a tener en cuenta es que cuando tengas opiniones negativas sobre algo o alguien que no quieres que se sepa, o bien positivas, es muy útil sentarte a analizarlo por completo. Veamos un ejemplo fácil y nada peligroso: Giovanni. Sí, ya que lo nombramos antes, usémoslo. Creo que es obvio por qué podría tener malas opiniones sobre él. Pero hasta que lo conocí en persona no tuve la real molestia pura y dura que tengo ahora… No me gusta tolerar insultos gratis. Sin embargo no se puede negar que en sus 3000 años de tortuosa existencia ha logrado ascender a la aristocracia y ha estudiado política e historia muy profundamente. ¿Eso le quita lo idiota? No. Pero si quisieras, en un momento podrías enfocar tus pensamientos y sentimientos sobre eso en particular.

Lo miró como preguntándole si veía a qué se refería, ejemplos así tenía muchos, unos más peligrosos que otros.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Miér Mayo 27 2015, 01:39

Suspiré. Y mientras apreciaba sus labios me fue imposible no sonreír de vuelta aunque fuera sólo un poco. Este dragón parecía poder elegir las palabras más indicadas para hacerme sentir mejor aún cuando yo mismo pensaba en mí como un idiota.- ¿Crees que si soy encantador allá también podré tener mejores resultados?- Bajé ligeramente la mirada sin dejar de sonreír.- No lo sé… cuando uno piensa en el ejército piensa siempre en soldados feroces dispuestos a defender el reino y darlo todo por la reina, no sé si encantador entra en el ejército… - Volví a mirarle algo dudoso.- Podría intentarlo… quizás…

Dejé que me despeinara realmente disfrutando esos mimos, incluso deseando que volviera a rascar en mi cabeza como cuando estuvimos en su casa… mala idea, seguramente volvería a dormirme y dormir en las rocas del acantilado no era la idea más brillante de todas.- Si, sería genial practicar contigo aunque no estoy seguro de poder hacerlo…-Su mirada me cortó la idea de golpe y una sonrisa tan tímida como deseosa apareció en mis labios mientras mi rostro esquivaba su mirada.- a mi también me gustas y me gusta estar con…-De nuevo reía al escucharlo “amo el sonido de mi voz” tuve que esperar a que dejara de hablar para poder ordenarme totalmente- Con gusto practicaré contigo… aunque no sé si funcione del todo porque me gustas y aunque a veces no lo parezca te tengo mucha confianza, la suficiente como para ser yo mismo a tu lado.- suspiré profundamente de nuevo, el mar me relajaba tanto que no paraba de suspirar como si con ese gesto dejara ir mis tensiones.- Además, si eso sirve para vernos más seguido me anoto.

Volví a reír extendiendo los brazos como buen escudo humano mientras miraba al cangrejo.- No, por supuesto que no… pero a ratos se me antoja, las botas de cuero no son lo mejor en el mar.- Volví a mirarlo después de ese beso y me olvidé de momento del cangrejo pues junto a Giovanni me parecía el ser más agradable del reino… quizás el segundo.- Kaaaarieeeeel!! - Agité la cabeza empujándolo un poquito antes de verle con “molestia”- Gracias, ahora yo tampoco podré… iugh… ¿cómo puedes pensar en esas cosas?...-No, eso definitivamente tenía que salir de mi mente en algún maldito momento o iba a tener algunas consecuencias.

Oh… entiendo…- No, no pensaba en ostentar un título de noble, quizás nunca, no estaba en mis planes en lo más mínimo. Aún así me parecía bastante agradable el saber que uno podía sobresalir de manera diferente a lo que me habían planteado desde antes. Incluso mis padres decían que su posición económica en Krosan se debía a su servicio militar al servicio de la reina durante el despertar, saber que había gente que sin necesidad de derramar sangre se había vuelto importante me hacía creer que no todo en nuestro mundo estaba podrido.

Y mientras yo pensaba todo eso pude ver un trozo de pescado volar por encima de nosotros hasta la cueva del señor cangrejo.- Le estás dando nuestra comida…-Le miré de reojo un tanto acusador aunque más que nada divertido- No se va a llenar con eso, querrá más y quizás venga por ello. ¿Lo has pensado? –Le robé otro beso, uno más casto que los anteriores pues sólo eran mis labios sobre los suyos.

De nuevo con Giovanni. ” Lo escuché por completo asintiendo ligeramente mientras luchaba por evitar pensar en las tetillas del inquisidor.- Entonces… ¿si no quisiera que nada de eso se supiera debo simplemente pensar y enfocarme en otra cosa? O… uhm…o ¿quieres decir que tendría que pensar especialmente en eso? Creo que me perdí en esa parte…-Estiré el brazo y tomé la cerveza de entre sus manos para darle uno trago algo largo que dejó la botella a un cuarto de su capacidad.






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Vie Mayo 29 2015, 05:54

Se pasó una mano con el cabello alzando una ceja de modo arrogante-. ¿No crees que yo soy adorable? Y dicho eso, ¿no crees que sería un muy buen soldado? –Rebatió con diversión y no sin cierta astucia-. La gente suele tener algo en contra de la palabra adorable, pero si uno se detiene a pesar es alguien o algo que genera adoración. ¿Sabes cuál es la verdadera prueba de ser adorable? Hacer algo atroz y que la gente no le de importancia porque eres tú. Ser adorable en un soldado es una característica muy útil, no es el soldado que tiene que ir a intentar imponerse sino que debe de usar su carisma para arreglar la situación, y es también aquel que puede dar un ataque sorpresa porque nadie espera nada de él. Así que sí, creo que deberías afilar por completo esa habilidad hasta que la puedas utilizar tan bien como un arco.

Siempre había sido una persona de afilar habilidades y adaptarlas, en vez de intentar ir con habilidades mediocres por ahí. Cuando uno tenía armas perfectamente útiles con las que vino equipado de nacimiento, lo mejor era perfeccionar esas primero, luego ganar otras. No por nada había ganado el prestigio que tenía actualmente en un periodo tan corto de tiempo.

-Que seas encantador no quiere decir que no seas ni audaz, ni vayas a no dar todo por la Reina. Crees que la adorabilidad va a corroer tu arco o va a impedirte clavarlo de lleno en el corazón de otro. Defender a otros también es parte de ser encantador.

Soltó una carcajada al escucharlo decir que se apuntaba a verlo más seguido, estaba seguro de que esa no era la única razón más allá de que disfrutasen pasar el tiempo juntos, la supervivencia era importante.

-De hecho, pensaba usar la atracción para la práctica. Estaba pensando en ejercicios sencillos que no dependen de fingir que eres distinto a como eres. De hecho, no es algo que recomiende. Cuanto más te alejes de tu personalidad más fácil será que descubran que no eres así. Los distanciamientos siempre deben de ser lo más cortos posible de tu verdadera personalidad. Tu sexualidad es una mínima parte de todo eso, a pesar de que puede parecer enorme al ser castigada.

Fingió caer al piso como si el empujón hubiera sido mucho más fuerte, mientras reía divertido al verlo intentar quitárselo de la cabeza al agitarla. Volvió a su lugar aún en risas-. Mi mente es un lugar oscuro y terrible-, contestó divertido haciéndole gesto de que se acercara y así besarlo profundamente para que dejara de pensar en Giovanni.

-Le estoy dando de mi comida, el tuyo está intacto. Y quizá se haga nuestro amigo… un muy delicioso amigo… Que no sé si intentar acariciar o cocinar… O quizá deba cocinarlo y luego acariciarlo en mi paladar…

El beso que le robó le impidió seguir diciendo pavadas. Se derritió contra él aunque mantenía un ojo abierto vigilando el cangrejo. Y cuando se separaron lo miró algo divertido, sabiendo que estaba con fuerza intentando no pensar en la imagen mental que le había tirado.

-No, a ver. El punto de este ejercicio en particular es hacerlo para expandir tu mente. Buscarle lados malos a lo bueno, y lados buenos a lo malo te da una amplitud de sentimientos mayor donde uno siempre tiene una actitud más neutral lo que permite mayor facilidad de tirarse a un lado o a otro. Cuando alguien sondee tu mente no verá una sola emoción clara y pura, y tú con el simple hecho de enfocarte en la parte que te conviene mostrar, te salvarás, y eso se logra enfocándote en los pensamientos adecuados.

Se distrajo observando la nuez de adán subir y bajar mientras Leoric bebía de la cerveza. Pero no fue suficiente para distraerlo de sus pensamientos sobre todas las cosas en las que era complicado y peligroso pensar, y cuánto era bueno decir.

-No lo iba a decir, pero lo diré. Sin embargo, quiero que entiendas que no es mi intención imponerte mi punto de vista, sino que pienses el tuyo por ti mismo. Por ejemplo, la Reina-, lo miró asintiendo a que era un tema muy tabú y con cara de saber lo que hacía-. Tiene varios tópicos complicados: La restricción sobre la diversidad sexual, el reclamo de la diosa o no diosa del fuego, la inquisición, los híbridos, los esclavos. Así y todo si alguien sondea mi cabeza van a poder encontrar mi profundo respeto por la Reina. ¿Por qué?

Fue contabilizando los temas con los dedos de la mano, y levantó el dedo gordo solo-. Si consideramos la historia de los dragones, primero los humanos nos mataban, luego del despertar estuvo la guerra y ahora no nos reproducimos. Somos una especie que siempre lucha contra la extinción. Tiene sentido que nuestro líder intente reducirla lo más posible. ¿Por qué ahora no cambia esa regla? Han pasado 100 años, no es nada para los más viejos dragones, y son seres tradicionalistas-. Levantó el segundo dedo-. Los supuestos dioses estos, ¿dónde estaban todo este tiempo cuando éramos aniquilados? ¿Y por qué de pronto les da poder a los humanos? ¿Y por qué aniquila así sin medir? Salen de la nada y exigen. Si fueron olvidados es porque ellos dejaron que los olvidaran.

Levantó el tercer dedo-. Los inquisidores en general tienen todos pasados muy duros, y si uno los llega a conocer se da cuenta de que son vulnerables en su propia forma. Lo que me lleva a su creación… aparecieron por los híbridos-. Levantó el cuarto dedo-. ¿No nacen dragones pero nacen mezclas de éstos con la raza que intentó aniquilarlos? Podrían ser nuestra perdición, entiendo que los cace, y no se sabe bien qué hace con ellos quizá los estudie para saber por qué no nacen dragones pero sí híbridos. Y los esclavos, es una forma de mantener subyugados a quienes podrían matarnos. Por sobretodo, está tomando las decisiones duras que debe tomar un líder e intenta protegernos. No es fácil hacer lo que ella hizo, y por eso y por todo lo que tiene que lidiar y soportar, tiene mi respeto. Todo el tiempo la atacan por todos los flancos posibles. De hecho hace poco a muchos humanos se les cayó del cielo el grupo de terroristas que casi asesinan a medio Talos con total de acabar con todos los dragones que pudieran. Todavía queda ver ese hombre de voz carrasposa que habla por la red y da ciertos dones… sin embargo yo creo que es demasiado sospechoso. Se está creando su propio ejército por un costado… y ¿qué clase de dragón tiene el poder de hacer lo que hizo? Sólo la Reina hizo una hazaña tal… Y así y todo está siempre como en una partida de ajedrez, o más bien de Go con todos los frentes que hay, y nunca cede lugar, por eso tiene todo mi respeto.

Soltó un suspiro luego de esa explicación, mucha gente dudaba de su lealtad, pero al final del día era mucho más fuerte de la de aquellos que lo miraban con dudas. En cambio los que no dudaban de él pero lo conocían, entendían que él admiraba a la Reina por sus logros y por lo que soportaba. Y por ello no dudaban de su lealtad. Cuando caía la noche siempre era mucho más útil un soldado que respetaba y entendía los deseos de su capitán, que aquel que decía que sí por el sólo miedo al castigo.

-El sentar y reflexionar sobre los actos de las personas, el intentar entenderlos, amplía nuestra mente y nuestras capacidades empáticas. Y si bien es un ejercicio recomendable para poder escabullirse de terminar exiliado, considero que es importante para tu vida en general. Ayuda mucho a ganar mayor entendimiento de quienes te rodean, la gente no es de un solo color, ni de un solo actuar, son muy complicados y terminamos amando y odiando distintas partes.

Se quedó en silencio dejándolo pensar. Mientras tanto se dedicó a mirar el horizonte donde el mar y el cielo parecían fundirse en un eterno azul, y donde cuanto más cerca de ellos estaba más se teñía de dorado por los rayos del sol. Era un espectáculo hermoso e imperturbable. Pasara lo que pasara, cada día saldría el sol y se extendería sobre ese mismo mar, sin importar si había cuatro dioses o uno, si reinaban los humanos o los dragones. Ese pensamiento lo hizo esbozar una sonrisa despreocupada. "Fuck them all", pensó ladeando su sonrisa.

Miró a Leoric, el rubio a pesar de su carita de niño, estaba siempre preocupado, deseaba realmente enseñarle a extender sus alas y volar. No sin miedo a nada, el miedo es bueno te mantiene alerta, pero en dosis más sanas que le permitieran vivir un poco más y preocuparse un poco menos. Preocuparse consumía vida, ocuparse era lo que valía.

Después de un tiempo en silencio confortable, se inclinó hacia el otro y llamó la atención dándole un toque suave en la mejilla con la nariz-. ¿Qué te parece si practicamos un poco? Yo te distraeré y tú deberás pensar en otra cosa. Por supuesto, no lo haremos leyendo tu mente. Me limitaré a observar tus expresiones faciales, la dilatación de tus pupilas y tu lenguaje corporal. Que es igualmente complicado de manejar. ¿Bien? -En cuanto obtuvo una respuesta positiva se inclinó y le lamió la mejilla, dejando un rastro de saliva brillando en la piel atacada. De inmediato fue a mirar las pupilas y soltó una suave carcajada ante la reacción del otro-. ¿Probamos de nuevo? -Cuestionó con una sonrisa, aunque esta vez pensaba hacer algo diferente, como una mano que bajaba sensualmente por su pecho, y quizá para la próxima un dedo por encima del frente del pantalón.

Bueno, tal vez eso último era un poco demasiado, pero lo cierto era que probablemente la reacción de Leoric fuera extremadamente divertida, y si aprendía a reaccionar correctamente a una cosa así... Podría volverse muy bueno en esto.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Lun Jun 01 2015, 23:25

Una de las cosas interesantes de hablar con Kariel es que nunca sabes cuando te habla en serio o cuando te está bromeando. Últimamente he aprendido que es perfectamente capaz de hablarte en serio mientras bromea y resulta ser que sus charlas son lo mejor de la vida.- ¿Es capciosa?- Sonreí tentado a decirle “no” y luego corregir con un “no sé” porque no estaba completamente seguro de qué otro tipo de habilidades tenía el dragón de escamas escarlatas. Por ende acepté sus palabras sin decir nada y simplemente atendiendo a ellas. Cuando acabó yo apretaba ligeramente mis labios mientras pensaba en las nuevas posibilidades que Kariel me planteaba.- Sí, creo que sin duda serías un excelente soldado. Eres un estratega bastante capaz… Eso, y a mí nunca se me habría ocurrido que lo adorable pudiera llegar a tener tantos usos.- Y aunque sonreía por su modo de abordar el tema en el fondo pensaba que era muy triste el pasarme mi vida negado a mi, a mi forma de ser casi por completo, todo con tal de aparentar ser lo que los demás esperan.

Enarqué una ceja curioso de escucharlo mencionar nuestra mutua atracción como el factor clave para estas prácticas. Yo no entendía cómo es que iba a funcionar pero tratándose de Kariel a quien por cierto comenzaba a tenerle demasiada confianza, suponía que valdría la pena, sin duda.- ¡Espera! ¡Ya lo entiendo! Me lo dijiste en tu casa… es… es como el plato, esconderlo a la vista, ¿no es así?.- Ahora entendía porqué algunas personas se llamaban iluminados, en esos momentos sentí la cabeza y en sí el rostro como si el sol me hubiera dado de lleno brindándome aquella idea. Pero no, no había sol, ni ninguna luz más que la que resolana que se filtraba entre las nubes.

Iugh, demasiado, demasiado oscuro y terrible… que desagradable, Kariel…-Me acerqué dudoso a él mientras luchaba por no reír y sentir nauseas al mismo tiempo, menos mal ese beso llegó a mi para llevar mis pensamientos en otra vertiente completamente diferente, al menos durante unos instantes pues estaba seguro que tarde o temprano recordaría a Giovanni en esa visión y volvería a putear a Kar.

No lo digo por mi comida o la tuya, es sólo que no creo que debas animarlo a venir por más si te da tanto susto.- Volví a mirar en dirección al cangrejo brevemente mientras lo escuchaba decir tanto y sonreía divertido. Tenía que admitirlo, el dragón escarlata era sin duda una personalidad, por ello este tipo de charlas largas y en muchos otros casos tediosas me parecían de lo más llevaderas y entretenidas.- ¿Te consideras una persona neutral?- La palabra “neutralidad” me había golpeado fuerte como un manotazo en la cara, sobre todo porque estando en el ejército lo que menos espera uno escuchar es que se hable sobre la neutralidad.- Pensamientos adecuados… ¿Cómo sé cuando un pensamiento es adecuado? Es… es decir, creo que voy entendiendo, a ver, antes de responderme dime si voy entendiendo bien: Quieres decir que estos pensamientos adecuados deben ir en función a mi verdadera personalidad pero son adecuados porque no me comprometen contra lo “bien visto” sin embargo no se alejan de mis rasgos naturales como para ser sospechosos. ¿Entendí?

Mordí mi labio y le miré dudoso como si estuviera a punto de presentar una prueba, incluso estaba nervioso, quizás porque la idea de que se riera de mí o pensara que era un idiota me taladraba un poco la cabeza. “La Reina”.- ¡Por todos los cielos, Kariel! ¿no quieres hablar del dios del agua ya que estamos aquí? Con suerte es un ejemplo más extremo que el de la reina.- Callé, claramente me incomodaba un poco el tabú pero al ojiazul parecía importarle un carajo todo ello. Me cercioré el seguir desconectado de la red, sólo por mera precaución y atendí a las palabras de Kariel asintiendo lentamente de vez en cuando, sobre todo cuando lo consideraba oportuno.

Pasé saliva al acabar él con su relato, inclusive bajé la mirada mientras repasaba cada una de la aristas que el aristócrata había tocado sobre la reina. “¿Qué harías tú, Leoric? Hubieras cedido…” odiaba admitirlo, pero era verdad, quizás y seguramente habría cedido ante la presión, ante los ataques porque mi personalidad es conciliadora, habría permitido un montón de cosas y quizás habría defraudado a los mios. Suspiré, tantas ideas de momento me aturdían, chocaban unas con otras, lo viejo y lo nuevo, Kariel y Aghator, la reina y el anciano. Por un momento sentí que todos ellos hablaban en mi cabeza, peleaban y discutían, pero no lo hacían, no había red alguna que permitiera ello, solo mi mente.- No… lo había pensado de esa manera.- Tomé la cerveza y vacié la botella de un trago aún quedándome con sed.

También el nervio que había sentido respecto al tema había desaparecido, me sentía apabullado por las ideas pero nada más. No creía que su majestad pudiera molestarse por esto si llegase a enterarse –cosa que dudaba-. Analizar a las personas… nunca lo había hecho de lleno a menos que estas me despertaran algún interés… por supuesto evitaba analizar a aquellos que me intimidaban o desagradaban y aquello confluía en un terrible error. Mantuve el silencio un rato, no estaba seguro de qué decirle y tampoco creía que fuera necesario decir algo al respecto, no hasta que este torbellino de ideas se asentara en mi cabeza y me permitiera enfocarme.

No me di cuenta cuando comenzó a mírame de vuelta, estaba muy ocupado mirando el mar y escuchando las olas romper contra las rocas pues siempre me tranquilizaba aquello. El malestar en mi cabeza disminuía un poco conforme me enfocaba en el azul del mar y en las olas espumosas. “La reina…” sentía una especie de nudo en la boca del estómago pues en algún momento la había odiado por creer que ella odiaba a los dragones como yo cuando en realidad solo había querido proteger a su raza. – ¿Uhm?- Abrí los ojos como si me hubiera quedado dormido y le miré sonriendo titubeante.- Lo siento, me perdí…- Lo escuché y asentí realmente sin poner atención a lo que decía “Bien, practiquemos…” le dije y esperé aún dándole vueltas a algunas cosas, al menos hasta ese primer intento. – Agh… Oye…-El sonrojo se extendió por mi rostro al tiempo que limpiaba ese rastro de saliva.- No vale, no estaba atento.

Intenté concentrarme y miré su mano sobre mi pecho, de inmediato pensé en el suyo, desnudo y bañado apenas por las luces de su alcoba. Pasé saliva y desvié la mirada.- No, no…- Cerré los ojos cuando su dedo tocó aquella zona pero mis vívidos recuerdos me atacaron de nuevo, los dedos de Kariel. Sonreí nervioso y aparté su mano.- No, espera… intentemos de nuevo, debo poder…- Debía en realidad controlar lo que este sujeto me provocaba, porque en estos momentos me tentaba a lanzarme sobre él y besarlo ahí mismo como si no estuviéramos sobre unas rocas o como si no hubiera un cangrejo tamaño familiar mirándo desde fuera de su propia guarida.






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Miér Jun 03 2015, 22:19

Le pegó con un dedo en la cabeza cuando le dijo si era una pregunta capciosa y puso cara de ultrajado-. ¿Osas insinuar que no lo soy? –Preguntó apenas manteniendo el semblante dramático antes de largar a reír-. ¿Estratega? Ni tanto, la palabra que buscas es manipulador. No sé qué tan bien lo haría dirigiendo tropas, me veo más peleando, que eso al menos practico mucho-, y ahora se le ocurría que Leoric probablemente pensara que era como uno de esos aristócratas que se movían poco y pelear menos.

Sonrió dulcemente al verlo mirarlo con los ojos grandes y brillantes por la emoción de haber entendido-. Exactamente-, aprobó su comparación, y para completar el gesto lo agarró de la nuca y lo besó con suavidad, recorriendo los labios del rubio con la lengua. Al separarse lo miró a los ojos y mordiéndose el labio agregó-. Premio para ti.

Lo picó con un dedo por cómo hablaba de su mente, sólo él tenía derecho de decir esas cosas de su propia mente. Bien que cuando pensaba cosas pervertidas o divertidas le gustaba mucho.

-Pero… es algo adorable a la vez… -Dijo mirando al cangrejo como si quisiera amigarse con él. Quizá hasta hacerle pat pat en el caparazón. La siguiente pregunta, sin embargo, lo hizo olvidarse por completo del cangrejo-. No me considero una persona neutral, creo que no existe alguien así, pero sí que podemos tener sentimientos neutrales o ser neutrales en algunas cosas. Lo pienso más como un estado pasajero.

Lo escuchó con tranquilidad, divertido al ver cómo lo frenaba para que no lo interrumpiera, ya le iba a enseñar… que él también lo interrumpía a veces-. Yup, lo entendiste a la perfección. Buen chico-, soltó revolviéndole el cabello, quizá tratándolo un poco como a un golden con el que tanto disfrutaba de comprarlo.

Entrecerró los ojos al comparar al supuesto dios con la reina-. Le tienes miedo… Soy más neutral hacia Jiivraizael, no ha causado los destrozos de Maaikaela ni anda exigiendo nada. Tampoco ha sido especialmente agresivo con mis barcos o los de la marina. Pero insisto en preguntar, dónde estaban todos ellos y por qué de repente aparecen y exigen. ¿Dónde estuvieron todo este tiempo? Maaikaela, especialmente, que clama que somos sus hijos. Y si el punto de los dioses es que sean caprichosos, pues bravo, yo como hijo también he salido caprichoso.

La verdad es que le importaba poco si los dioses lo escuchaban, lo que habían hecho hacía unos largos meses, y lo que había pasado en el teatro… la matanza indiscriminada no era algo que jamás iba a aprobar, no importaba de qué lado fuera. Era la clase de dragón que respetaba la justicia por mano propia, pero cuando era a gente específica, el caos por desquitarse de alguien, no lo iba a aceptar. Preferiría morir a manos de la diosa que arrodillarse ante ella después de semejante espectáculo.

Rumió un poco ante la respuesta de Leoric, muchos dragones se llenaban la boca sin pensar, al menos el dragón dorado era joven, pero otros no se planteaban a pensar las razones de otros y criticaban de más-. Es fácil pensarnos como víctimas sin pararnos a ver si tienen razón de ser las cosas. No muchos se frenan a intentar comprender a otros. Intentarlo es un primer paso.

Sonrió divertido al verlo intentar controlarse-. Quizá el imaginar que estamos en público te ayude un poco. De hecho, si contamos a los cangrejos y pulgas de mar, el público es bastante extenso-. Esperó a que se calmara puesto que el objetivo no era descontrolarlo, sino todo lo contrario. Y cuando se pudo calmar, se aseguró de que lo estuviera mirando, y se pasó la lengua por los labios de una manera casi obscena. Sabiendo que al esperar un toque, posiblemente lo descolocara. Lo observó con interés para ver si reacción, quizá esta vez pudiera disimularla mejor.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Jue Jun 04 2015, 22:29

Reí ligeramente por eso, no había querido decirlo así pero “adorable” no era una palabra con la que podía identificar a Kariel siempre. Negué un poco aún riendo y le sonreí como si con esa sonrisa el dragón ojiazul pudiera simplemente perdonarme.- Lo eres, pero digamos que no es siempre… a ratos, yo más bien diría que eres atractivo en un principio.-Toda una tentación, aún guardo mis primeros pensamientos al ver a Kariel hace tiempo en el Nialtail por primera vez, no olvidaba cómo me hizo sentir y lo complicado de aquella velada. Parecía a años luz lejos de este momento pero estaba seguro de que no era así.- ¿Entonces peleas? Que raro, no tienes cara de luchador. -Le miré curioso, intentando recuperar imágenes de su cuerpo desnudo para ver si lograba recordar algún rasgo de él que me dijera que peleaba y aunque a ciencia cierta no lo recordaba si estaba al tanto de su tonificación muscular.- Alguna vez deberíamos practicar juntos, seguro es divertido.

Ese tipo de premios eran mi tipo favorito de incentivos. Además de que me sentía bien al haber hallado el punto al que Kariel deseaba llegar con toda esa charla. Tenía razón, de hecho su modo de ver las cosas me gustaba mucho más que el mío pensando que el “Conseal don’t feel” sería la clave de mi éxito dentro de una sociedad que prohíbe preferencias como las mías.- Podría acostumbrarme a ese tipo de premios, sin duda.- Sonreí un tanto ronroneante luego de ese beso aún a pesar de ese golpecito con el dedo que en el fondo no entendí de que iba pero que dejé estar de todos modos.

Miré de nuevo al cangrejo y sonreí. Algo tenían las criaturas del mar que ciertamente me encantaban, todas o al menos la mayoría pues como en todo algunas de ellas no siempre eran agradables a simple vista.- Lo es, de hecho es de admirar que lograra ese tamaño, la mayoría de los cangrejos son presas de las aves antes de lograr un tamaño decente.- Le miré de nuevo tras lanzar esa pregunta, de nuevo me enfocaba en sus labios y en su mirada, sin embargo su respuesta también me sonaba coherente, yo mismo no era neutral de ninguna forma y entendía perfectamente lo que quería decir.- Entonces en eso si concordamos, pero por como hablaste hace un momento me dio la impresión de que te considerabas neutral, si era así tenía curiosidad de saber.

Entrecerré un poco los ojos al sentirlo despeinarme y le miré divertido por cómo me llamaba.- Kariel, no soy un perro.-Detuve su mano, manteniéndola entre las mías y la besé suavemente antes de dejarla sobre mi regazo.- Claro que le tengo miedo. Si bien no ha hecho nada semejante a lo que hizo Maaikaela he visto lo que el mar puede hacerle al mundo en sus peores días. Cualquiera que tenga poder sobre él merece mi respeto y temor. Además, nosotros somos fuego, no es un miedo irracional, Kariel, creeme.- Odiaba la idea de que esa diosa fúrica que había matado a tanta gente se proclamara como “nuestra” lo cierto es que a mi no me iba ni Maaikaela ni la Reina Madre pero era algo muy mío y si debía respetar a alguna era a aquella que me había brindado una sociedad en la cual crecer, con mis baneos y limitantes pero finalmente ahí estaba, acompañado de mis iguales.- Pues no importa donde estuvieron, importa que ahora están aquí y de alguna forma hay que lidiar con ellos, para bien o para mal.

Asentí ante sus palabras y suspiré profundamente. No había mucho que pudiera decir, de hecho nunca me había planteado odiar a la reina, odiaba a mis padres. La reina difícilmente voltearía a verme dentro de la gran red dracónica y me señalaría entre todos para hacer notar que algo no estaba bien conmigo, mis padres por otro lado eran mi miedo latente al rechazo y al exilio. Los amaba, pero al mismo tiempo guardaba demasiados sentimientos que se encontraban con ese amor..- Lo haré, descuida.-Y empezaría con mis padres, tenía que hacerlo pues eran el primer paso, antes y ahora.

Claro, en público siempre era diferente, apenas me pensé rodeado de gente las cosas me cambiaron de inmediato. Incluso el corazón dejó su ritmo acelerado causado por Kariel y sus gestos de antes. Mi rostro se volvió serio, casi frío y al ver ese gesto mis ojos no reflejaron nada, repasé sus labios con la mirada y la levanté lentamente hasta topar con sus ojos.- uhm… nop.- Enarqué una ceja divertido, parecía que la práctica para pasar desapercibido entre el público me venía de maravilla ahora.






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Vie Jun 05 2015, 22:45

Asintió en entendimiento con un suave suspiro-. Bien, supongo que mi astucia a veces no es para nada adorable… Y de cuando en cuando soy demasiado frío… De cualquier manera eso afianza mi punto de que deberías explotar el don que tienes. Así como yo exploto mi sexappeal-, esbozó una sonrisa ladina al decirlo, ya que habían tocado ese tema antes con respecto al camarero.

Soltó una suave carcajada al escucharlo preguntarle sobre pelear-. Si hubiera sabido que todo este tiempo la gente no cree que sepa pelear por mi cara me hubiera hecho un corte militar a ver si lograba intimidar más… -Estaba más que acostumbrado a que lo miraran con duda, realmente, toda su vida habían dudado de que podía hacer muchas cosas, se preguntaba cara de qué tendría.

-Mi madre comenzó a entrenarme cuando tenía 5 años. Mis armas predilectas son: El arco compuesto para distancias largas, y el látigo para distancias cortas. Además fui entrenado con otros tipos de arma y practico muy seguido la lucha cuerpo a cuerpo. Y gracias a la gente que insiste en intentar robarme, también practico bastante seguido persecuciones.

Asintió con una sonrisa suave a la invitación de Leoric, pensando que quizá con él debería ser menos bestia que con Corah. A ellos les gustaba estirar sus capacidades hasta los límites, el soldado en cambio parecía más pensarlo como una lucha amistosa. Así y todo, no iba a juzgarlo hasta no verlo.

-¿Huh? ¿Me estás diciendo que ese cangrejo alguna vez fue pequeñito como todos los demás? –Preguntó señalando a los chiquititos que había por ahí. Él había pensado que sería otro tipo de cangrejo… no que había vivido mucho más-. Entonces de cocinarlo nada. Ha hecho un buen trabajo, no hay que matarlo en un capricho, por más delicioso que parezca.

Con curiosidad transformó su mano en una garra escamosa con largas uñas y de un color rojo oscuro. El ardor característico de la transformación a medias le hacía sentir que había metido su mano en aceite hirviendo, pero había entrenado para intentar soportarlo moviendo correctamente la mano. Entonces la acercó al cangrejo grande, que reaccionó tirando la pinza hacia él. Retiró la garra pero llegó a agarrar la uña. Con diversión le hizo subir y bajar la pinza como se estuvieran dando la mano-. Un gusto, mi nombre es Kariel-, le costó un poco zafar la garra, el cangrejo tenía mucha fuerza, pero cuando vio que lo estaba retirando de su grieta lo soltó, y el dragón volvió sus manos a la normalidad.

Ignoró sus protestas con aire divertido-. Te aseguro que no hago con perros las cosas que te he hecho a ti-, dijo en plan “sé perfectamente que no eres un perro”. Sonrió con suavidad con las atenciones que recibía su mano y acarició la pierna de Leoric en respuesta-. Lo que me recuerda que nunca te pregunté, ¿por qué no te uniste a la marina al venir a Talos? ¿No llegaste más o menos cuando se empezó el reclutamiento inicial? –La verdad es que no había tenido mucho éxito el primer reclutamiento, pero no era de extrañar cuando muchos dragones no querían estar en un barco. Leoric, en cambio, amaba el mar.

-Yo creo que importa mucho dónde estuvieron si van a venir a reclamar que les debemos adoración a ellos. Siempre que alguien pretende estar en poder, quiere hacerlo sin dar explicaciones, esperando ser aceptado sin más. Un líder se debe a su gente, no es al revés-, resopló algo mosqueado.

Vio el cambio en la actitud del rubio con mucho interés-. Bien, debes de recordar este sentimiento… porque si bien el cambio es un poco notable a tu, digamos, “yo normal” sirve mucho para momentos incómodos, como avances inesperados. Con tiempo puedo enseñarte a danzar con las palabras, y hacer aperturas leves de conversación por las cuales entenderte con una persona sin decir nada comprometedor. Porque hay sólo dos tipos de personas que entenderán ciertas aberturas, y son o bien los que las están esperando porque están genuinamente interesados, o los que las esperan porque se reprimen a sí mismos y esto les genera cierto odio. Así y todo también se puede descubrir a esas personas.

Rebuscó en la bolsa y sacó otra cerveza la cual se la tendió a Leoric con una sonrisa-. Por ahora disfruta victoria a victoria-, dijo guiñándole un ojo con una sonrisa adorable.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Dom Jun 14 2015, 08:22

Bueno, a veces creía que Kariel debería trabajar también su modestia pero ¿A quién engañar? Quizás era esa forma de ser suya tan altanera a veces la que más resultaba atractiva. Claro que sabía explotar su sexappeal, lo hacía bastante bien y me hacía pensar en qué posibilidades tendría yo explotando mi atributo de lo “adorable” ¿Sería tan bueno como Kariel? La idea me tentaba mucho, inclusive la ansiedad, pero lo que más rondaba en mi mente era el tener que lidiar con casi ochenta años de ocultar mi verdadero yo, la forma en que Kariel hacía y decía las cosas era sencilla, pero muy dentro de mí sabía que sería un trabajo muy arduo.

Miré su rostro con algo de curiosidad, imaginando el corte militar del que hablaba, lo imagine de varias maneras y ciertamente ninguna me convencía pues a mi me gustaba su rostro tal y como estaba.- No, sin cortes… Me gustas así, el corte se vería raro y no todas las cicatrices son atractivas, al menos no en tu rostro… quizás...-Llevé mi mano hacia su pecho dibujando una línea que cruzaba su pectoral izquierdo.- Quizás por aquí… - Levanté la mirada al escucharlo hablar y con sorpresa me enteré que en realidad Kariel estaba muy bien entrenado.- Genial, en ese caso podríamos también practicar arquería juntos.-Nunca había peleado contra un látigo, no era un arma que se viera mucho en tre los soldados, de hecho y hasta donde sabía sólo los inquisidores los usaban por gusto abajo en los calabozos.

Volví a mirar al cangrejo, como si lo evaluara.- Es muy posible… algunos pescadores en Krosan hablaban sobre cangrejos gigantes, como… una especie, pero siempre dijeron que era una pesca muy arriesgada al norte de Edén, muchos días en altamar y temperaturas difíciles para un dragón- Miré a Kariel y ese comentario me supo demasiado tierno como para dejarlo pasar. Me estiré a besar su mentón pensando en como compensarlo con ello.- Alguna vez te prepararé sopa de mariscos como aprendí a hacerla en el puerto. Lleva cangrejo, por supuesto, seguro que desquitas el antojo. - Me encogí de hombros ligeramente- Me queda muy bien, si se me permite presumir.

Lo seguí con la mirada y por unos segundos miré mis manos tentado a intentar imitar el truco pero sin hacerlo. Su mueca de dolor evitó que intentara a menos hacerme crecer las uñas, sólo me limité a admirar sus escamas rojas y a ver aquella divertida escena con una sonrisa plasmada en el rostro.

Con esa respuesta a mi reclamo el sonrojo no tardó en hacerse presente en mi rostro, tampoco esa caricia en mi pierna pasó desapercibida y mi mirada se mantenía sobre la suya entre tentadora y divertida. Sin embargo, lejos de seguir con algún tema sugerente o ese coqueteo físico que teníamos el tema cambió radicalmente sacándome del estupor que me provocaba el dragón de escamas rojas.- Pues… escuché sobre la idea… y en principio me pareció muy buena, quería venir aquí al puerto de Talos y ver la viabilidad sobre alistarme, pero… -Hice un gesto- Pues vaya, digamos que no había muy buenas referencias. El dragón que nos entrenaba a los novatos se la pasaba hablando mal sobre la inquisición y sobre la marina por restarle importancia al ejército. Resulta que para algunos militares resultaba humillante cambiarse a la marina porque no salió de la milicia como tal, sino que fue idea de un noble.- Miré ligeramente al techo de nuestro escondite haciendo memoria.- ¿Cómo fue que dijo?... algo como “Preferiría arrancarse las escamas antes de ponerse al servicio de un holgazán bueno para nada que cree que la guerra y el bienestar de Talos es un juego y que sólo por tener dinero y una posición social “alta” mueve gente a su antojo sin una idea de lo que hace”. Y… bueno, con esas referencias, sumado a mi esfuerzo de querer siempre complacer a los otros antes que a mí fue que terminé en el ejército.

No quería que se pusiera serio, los dioses sin duda eran tema serio pero no deseaba que Kar se mantuviera pensando en ellos. Asentí a lo que decía sin tener ganas de opinar realmente nada al respecto y agradecido de que mejor pudiéramos pasar a ese entrenamiento.

En ese caso me encantaría aprenderlo, sería sin duda muy útil.- Tanto para mantenerme a salvo como para conocer más personas como yo. Aunque justo ahora no estaba seguro de que la idea me encantara, pero esas cuestiones ya las pensaría yo más tarde, a solas.- A tu salud.- Destapé la cerveza devolviéndole a sonrisa y le dí un largo trago antes de pasarle la botella.- Si sigo practicando quizás la próxima vez en vez de que me ponga serio e indiferente logro que quieras abrazarme o algo.- Reí un poco, quizás era una idea estúpida pero con aquello de lo adorable y el tipo de ejercicio era lo que hilaba de momento.






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Lun Jun 15 2015, 07:55

Río divertido al escuchar que a Leoric no me gustaría que se cortara el cabello-. Tuve épocas de cabello más largo y más corto, creo que es de mi mejor look el actual. Y cicatrices podría tener muchas, simplemente me he transformado siempre para curarme. Y he tenido la fortuna de no cruzarme con armas de jade, supongo. No sé qué tan bien puede curarse uno de eso-. Siguió con la mirada dónde consideraba el soldado que una cicatriz sería atractiva. Personalmente prefería sus pectorales impolutos, pero no es como si uno planease sus cicatrices.

Asintió con suavidad, quizá podían hacer una competición de caza como se solían hacer en la antigüedad y dar un pequeño festín a los pobres de Talos-. Ya te veo en la cara que voy a tener que darte una demostración de pelea con látigo. La gente siempre lo piensa por el lado pervertido o por el de la tortura. Y no va por ninguno de los dos. Es un arma flexible que puede tanto atrapar y no hacer daño como ser letal. Tiene mayor rango de alcance que una espada y si uno logra convertirse en un maestro del látigo se transforma en un arma de precisión.

Alzó una ceja por el beso en el mentón y lo miró divertido-. Te tomaré la palabra entonces. Mientras no sea Sebastian uno de los ingredientes-, dijo refiriéndose al cangrejo, el cual ahora aparentemente tenía nombre-. ¿Te gusta cocinar siempre o eres del tipo ocasional? A mí me gusta hacerlo sólo si es una vez cada tanto-. No es que cocinar fuera una pasión para él, pero alguna vez cada tanto se le daba por jugar en la cocina, o al menos así lo llamaba Mina.

Frunció el ceño la idea no había sido suya, suya, había simplemente sido elegido para la tarea. Que de él haya salido muchas de las siguientes ideas y la supervisión no hacia sólo suyo el proyecto-. Ya veo... Es increíble entonces que un holgazán bueno para nada en apenas unos meses haya logrado dedicar una zona del puerto a la marina, junto con escuela, barcos, entrenamiento... Debería de ser un entrenador excepcional si eso lo considera vago. Por algo la reina escogió un aristócrata, un capitán para coordinar, pero la guerra siempre es un negocio, y no es casual que hayan elegido un aristócrata que se ganó su título por sus méritos económicos.

Le molestaba bastante, más allá de las desavenencias con el ejército, arruinar las posibilidades de tener una armada poderosa para su majestad era imperdonable. Pero también explicaba porqué la convocatoria había tenido tan poco éxito. Si los del ejército andaban hablando pestes y encima no se unían... Soltó un suspiro para dejar ir la molestia, no tenía caso revolverse en el asunto ahora, meses después-. Deberías probar por ti mismo la marina. El sistema de exámenes ahorra tiempo. Estarías encima de un barco muy pronto. Y creo que si creían que había algo malo, hubiera sido mejor unirse para mejorarlo en vez de difamarlo.

No sería de extrañar que Leoric se diera cuenta de que su molestia era algo personal, ya que solía estar de mejor humor salvo que el tema fuera muy serio. Necesitaba dejarlo ir, para Leoric había sido peor que para él, perdiendo quizá una oportunidad. O quizá no, quizá necesitaba estar en tierra esos meses. Tenía cierta fe en el devenir de las personas y de que a veces pasaba lo que tenía que pasar.

Asintió con una sonrisa-. No estaría mal. El ser frío de pronto a veces da que pensar si hay algo que la persona está ocultando, o si de alguna manera se está tocando una fibra sensible. Lo cual se aleja bastante de tu personalidad habitual. No estaría mal algo así. Implica mucha práctica, pero aparentemente a los aristócratas nos sobra el tiempo porque no hacemos nada de nuestras vidas... Por eso tendremos tiempo de practicar eso... Y otras actividades más placenteras-, dijo cada vez hablando en un tono más bajo y grave, terminando en un sensual ronroneo acercándose a hablarle muy cerca de los labios y en el último centímetro alejándose para tomar un trago de la cerveza. Eso sí era una reacción más adecuada, pensó dándose una palmadita mental en la espalda y finalmente dejando ir la molestia por las cosas que solían opinar de la gente con si título.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Jue Jun 18 2015, 02:32

No, simplemente no quería imaginarlo de otro modo, así como yo nunca había dejado que el cabello me fuera más largo o más corto por el simple hecho de que me gustaba cómo me veía así. Aunque claro, con Kariel sería muy diferente pues estaba seguro de que en el momento en el que el dragón pensara seriamente en cambiar de look lo haría sin importarle a quien le gustara el actual o disgustara el cambio.- No, yo tampoco me he cruzado con armas de jade. En el ejército están prohibidas así que practicamos con las normales, de acero y eso.-aunque si tenía que confesar algo, cosa que no haría guardaba una flecha de punta de jade en su carcaj, una para ocasiones especiales que esperaba nunca llegaran.

En esos momentos mi cara debía ser de perplejidad, luego de extrañeza mientras lo escuchaba hablar.- Si, está bien… digo, no… espera… ¿Cómo un látigo puede ser pervertido? No entiendo… qué… ¿qué se hace con él? -Ya veía venir que el otro se riera, pero no lograba entender cómo un arma podía llegar a ser pervertida, mucho menos el látigo pues referencias a las espadas las tenía de sobra gracias a Letyko.-

¿Sebastian?-Le miré extrañado, y luego vi al cangrejo sin poder evitar una carcajada.- ¿Ahora tiene nombre? Genial… -Miré al cangrejo divertido mientras este simplemente abría y cerraba sus tenazas observándonos.- Pues… depende, normalmente cocino diario y para mí, por eso de que no tengo esclavos pero en sí prefiero hacerlo ocasionalmente, sobre todo para ocasiones especiales. Pero nunca cocino igual lo que como diario a lo que preparo cuando trato de quedar bien con alguien, suele ser más elaborado por así decirlo.- Y ciertamente, tenía mucho tiempo que no cocinaba para alguien, aún estaba en Krosan cuando pasó y de eso ya hace un buen tiempo.

De pronto, Kariel, hermoso como el mar dejó ese oleaje apacible para convertirse en una tormenta. Tenía que aceptar que incluso verlo molesto no me gustaba, sentí al principio que se había molestado conmigo y traté de dejar de lado todo el nerviosismo que esa idea me daba para intentar ver de dónde venía ese enojo o qué había dicho para que se pusiera así. Lo cierto era que no tuve que hacer mucho para dar con el clavo, bastaba con saber escuchar para que mi rostro se llenara de espanto y luego de vergüenza- Kariel… no sabía que eras tú, lo siento mucho… yo no… él dijo… es decir… no quise… -Mordí mi labio, me angustiaba que Kariel pensara que yo también pensaba eso y por dentro no paraba de repetirme que debería callarme más seguido aunque con el ojiazul me costaba bastante trabajo.- Lo lamento…

Levanté la mirada aún avergonzado y asentí suavemente a lo que decía, lo cierto es que incluso había olvidado que la marina existía. Tampoco me atreví a decir nada al respecto pues si bien yo no había dicho nada contra la marina me había dejado llevar por los rumores y eso era terrible considerando la poca gente que había y mis pocos deseos de alejarme del mar.- Lo revisaré después… ya sabes, aprovechando que vine al puerto.- Le miré cuan cachorrito regañado.- No te enojes, Kar… sólo… sólo son palabras.

Escuché su respuesta aun sintiéndome mal por el hecho de que mencionara mi comentario que era una cita de algo que habían dicho. Me limité a sonreír nerviosamente hasta que vi su rostro acercarse de ese modo, abrí los labios como si fuera a responderle el beso que nunca llegó “Supongo que me lo gané por bocón.






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Jue Jun 18 2015, 23:39

Soltó una carcajada al escuchar la inocencia de Leoric-. Con la clase de látigo que yo utilizo, no debería usarse en cosas pervertidas realmente, pero la gente tiene pocos conocimientos… o se imagina cosas muy bestias. Los látigos de muchas puntas, o floggers son más aptos, o los látigos cortos. Tengo de esos también, pero no estoy tan delirante para creerlos armas o que se necesita mucha ciencia para usarlos… Perdón, me he ido por las ramas, se usa para causar dolor en búsqueda del placer sexual a través de éste. Hay gente que necesitan el dolor para poder llegar al clímax o siguiera para excitarse y gente que simplemente lo encuentra como un plus a la hora de tener sexo.

No explicó más esperando a ver la reacción del rubio, no queriendo asumir de una que nunca había escuchado el sadomasoquismo, como siempre no tenía ningún problema en explicarle, es más le encantaban esas cosas. Quizá había escuchado algo y no había podido asociarlo.

-Sí, y ahora que tiene nombre no podemos comerlo, estaríamos siempre acordándonos de eso-, apuntó sabiendo que la gente se encariña fácil con los animales a los que les pone nombre. Admiraba las ganas de cocinar todos los días, él ni loco. Y mentalmente se dio una palmadita en la espalda por ser rico y tener sirvientes.

Le revolvió los cabellos al rubio que andaba todo preocupado por hacerlo enojar-. Está bien, sé que estabas parafraseado. Simplemente me molesta un poco lo dura que es la cabeza de algunos militares-, dijo con un suspiro-. El día que me veas enojado sabrás la diferencia… aunque no te lo recomiendo-. Realmente, eso era sólo una fracción de lo que se podía llegar a enojar el dragón rojo.

Lo vio abrir los labios y alzó una ceja-. ¿Estabas esperando un beso? ¿No se supone que debería ser yo al que estés contentando? –Preguntó con una sonrisa ladina, poniéndole un dedo debajo de la barbilla instándolo a hacer algo, lamiéndose los labios de manera provocativa.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Sáb Jun 20 2015, 00:05

Mientras más tipos de látigos mencionaba más extrañeza se dibujaba en mi rostro al escucharlo. Lo cierto era que no entendía cómo carajos alguien podía sentir placer al golpearse con un látigo y aunque no entendiera bien el sentimiento mi mente trajo a mí a una de las pocas personas que se me ocurrían idóneas para esas prácticas. Cerré los ojos apartando la imagen de Letyko de mi mente y volví a mirar a Kariel.- Si alguna vez me dices que los arcos se usan para algo pervertido te lo reviento en la cabeza. ¿Ok?-No estaba muy seguro de que fuera agradable o bien desagradable, antes tendría que probar y no estaba seguro de que la idea de unos latigazos fueran a “encenderme”.

Rodé los ojos con diversión al escucharlo defender a Sebastián, que además el maldito nombre me gustaba demasiado. Me quedé mirando al cangrejo esperando que se fuera o algo pero parecía esperando a que Kariel lo “atacara” de nuevo con sus garras, por supuesto, un cangrejo de ese tamaño no huiría como los chiquilines.

No estaba seguro de que llegara a verlo verdaderamente enojado, no podía decirlo pues de momento lo que más me había estresado era el pensar que se había molestado conmigo. Sin más lo dejé pasar, respirando tranquilo de que el ojiazul ya se hubiera calmado respecto a esto de estar molesto y bueno ¿Qué decir? Tenía razón y aunque eran simples palabras si era él quien había invertido dinero y tiempo en el proyecto debía ser una verdadera putada el hecho de que el proyecto se le viniera abajo por las palabras de gente poco informada y por gente aún menos informada como yo que pensaban que el escuchar esas palabras valía la pena sin intentarlo antes.

Eh, sí… seguro…-Sonreí un tanto sugerente antes de tirarme sobre él para besarlo, primero profundamente, luego me dediqué a llenarlo de besos como si con eso fuera a contentarlo, pero aparentemente no era el único que quería contentar a Kariel pues cuando sentí un jaloncito en el pie me giré a ver y acabé carcajeándome sobre el cuerpo de Kar cuando vi que Sebastián no paraba de atacar mis pies que habían quedado cerca suyo.- Parece que te ganaste un nuevo admirador… Yo creo que con tu guardaespaldas aquí no podré encontentarte mucho.-Le di un último beso y me quité de encima haciendo a un lado la tenaza del cangrejo con el pie.- ¿nos vamos? Podrías mostrarme la marina de la que tanto hablan…






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Sáb Jun 20 2015, 00:38

Alzó una ceja con una sonrisa peligrosa-. ¿Me está amenazando, soldado? –Preguntó bajando el tono de voz un par de grados para hacerla absolutamente sensual-. ¿O me está retando a que arruine por completo su visión de los arcos? Le aviso que es muy MUY mala idea intentar amenazarme… me da ideas.

De alguna manera sentía que Leoric entendía por qué le molestaba que pensaran su látigo como un simple juguete sexual o un instrumento de tortura cuando era un arma excepcional. Realmente hasta donde sabía los arcos no se utilizaban sexualmente, pero si lo retaba, iba a encontrar algo para decirle al respecto, de eso no le cabía duda.

Rió divertido cuando se le tiró encima y correspondió el beso, arqueándose contra el rubio cuando comenzó a repartir besos por todos lados. Y levantó la cabeza confuso cuando lo vio distraído y riendo. ¿Qué le pasaba a ese cangrejo loco? Shuuu shuuu. Soltó un quejido falsamente sufrido cuando se quitó de encima-. Tenías razón, lo tendrías que haber cocinado-. bromeó parándose con un suspiro. Se paró y se limpió los pantalones decidiendo que si bien se estaba poniendo interesante por ahí era mejor que hubieran sido interrumpidos.

¿A quién engañaba? Tenía ganas de patear al cangrejo lejos, muy lejos. Por eso no tenía mascotas, reclamaban demasiada atención-. ¿Qué quieres ver, la escuela naval, los astilleros, el puerto militar? –Podía mostrarle casi lo que quisiera por hacer sido quien llevaba el proyecto, sólo debía procurar no molestar a otros al andar por ahí.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Dom Jun 21 2015, 06:17

Quizás…-Murmuré en un tono sugerente mientras le sonreía hasta que la idea del reto llegó a su mente, no estaba seguro de querer otra muestra de lo terrible y oscura que podía llegar a ser la mente de Kariel pues con la idea de Giovanny y sus pezones me bastaba para evitar ese tipo de confrontaciones.- si realmente valoras mi compañía no lo hagas o me lanzaré al mar.

La idea de que el cangrejo se mantuviera al tanto de lo que hacíamos a tal grado de interrumpirnos me parecía tremendamente hilarante pues aunque ya no estaba sobre Kariel seguía riendo divertido.- No, ahora no podría olvidar que me comí a un cangrejo llamado Sebastian y tendrías la culpa de otro de mis traumas.- Al menos la idea de ver la marina resultó interesante para el ojiazul y por un momento estuve tentado a usar el slang sexual que conocía relacionado con barcos, quiero decir ¿Por qué no decirle que me mostrara su mástil? ¿O su popa? Tengo peores.

Uhm… bueno, impresióname… eso se te da bien, quien sabe, quizás tramito mi cambio a la marina apenas llegue a Talos. ¿Qué dices?.- Me levanté de ahí dando un pisotón para espantar al cangrejo y luego tenderle la mano a Kariel.- Vamos…-Dicho esto, volvimos por las rocas para averiguar qué se le ocurría al noble bueno para nada y para todo.






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Lun Jun 22 2015, 19:31

Alzó una ceja, no queriendo pensar en su madre, sabía que Leoric amaba el mar y probablemente un chapuzón era todo lo que pasaría, así que se inclinó hacia lo sexual para distraerse-. Ah, no, las cosas así no van. Tendré que enseñarte a no amenazar a tus superiores… -dijo refiriéndose a la jerarquía dracónica, era aristócrata después de todo-. Creo que será contra la pared… en algún lugar irregular, donde sientas la molestia en tu espalda pero no quieras parar por el placer…

Sonrió inocentemente como si no acabara de decirle que planeaba follárselo contra la pared, sabiendo que probablemente tendría eso en la cabeza todo el tiempo hasta que finalmente lo hiciera. De una forma u otra, su mente era un lugar de perdición, no sólo en sus zonas oscuras.

-Hay miles de cangrejos en el mundo, no moriremos por no comer uno específicamente. Quizá sólo lo patee lejos-, amenazó sin intenciones de hacer tal cosa puesto que la molestia se había disipado. Por suerte para Kariel, no podía leer la mente del rubio con su terrible slang.

-Pan comido-, dijo con seguridad cuando le dijo que lo de impresionarlo, estaba orgulloso de la marina, y un día sería el terror de los mares… si se conseguía marineros competentes para esa tarea, claro. Tomó las botellas, dejándole la comida a los cangrejos, y se las llevó con el para no contaminar la zona. Tomó la mano que le ofrecía Leoric y se levantó pensando que tendrían que trepar un poco para regresar y le ofrecería una vista interesante si dejaba ir al rubio primero.




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