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Charla para dos -Priv. Kariel-

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Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Jue Mayo 07 2015, 06:46

El puerto era calmo ahora que las tormentas parecían reinar. Amaba el clima tormentoso, lo amaba de verdad, la lluvia tenía esa cualidad de siempre limpiar las cosas, limpiaba las calles de las ciudades, limpiaba las playas y de alguna forma me gusta pensar que limpia mi vida. Pero no, no estaba lloviendo mientras caminaba por el muelle hacia el lugar que Kariel había elegido para nuestro encuentro.

El viento soplaba fresco agitando mi cabello en dirección contraria al mar por donde huían las nubes de tormenta, el agua salada salpicaba mis ropas y mi piel conforme la brisa levantaba pequeños rocíos del agua bajo los muelles. Por mi parte me sentía demasiado nervioso otra vez ¿por qué ver a Kariel resultaba así siempre?... considerando que el “siempre” eran  sólo dos veces… contando esta. Así que mientras caminaba apretaba una de mis mangas con la mano a modo de desfogar un poco la ansiedad y el nervio que me daban, seguramente acababa arrugada por el tipo de tela que era pero en esos momentos no me importaba.

¿Qué sabía de Kariel luego de que tuve que abandonar su lecho a prisas por haber dormido de más? Bueno, quizás que nos habíamos cruzado en el teatro, que el dragón era un héroe tanto como cualquier otro miembro operativo del ejército, quizás más, se había lastimado e igual que muchos de los que estuvimos ahí había sufrido las secuelas de la belladona y la ceniza volcánica. Desgraciadamente no había gran oportunidad para charlas largas por la red dracónica, aun cuando usáramos la red privada  no queríamos arriesgarnos a ser demasiado explícitos en nuestras atenciones, yo en especial prefería no pensar demasiado en voz alta pues mi costumbre así me lo dictaba. “Hola ¿Cómo estás? ¿Cómo sigues? ¿Sanó tu ala? Buenos días, Kariel…” Eso era cuando mucho lo que charlaba con él y de alguna forma me bastaba, estaba bien.

Pero eso no era todo, él y yo teníamos cosas que hablar, cosas que de no ser por mi exceso de cansancio aquella noche habríamos tratado de hablar quizás dejándolas inconclusas por ser demasiadas, una vida de 100 años y el doble en su caso no es algo que se cuente en una noche por mucho que te guste hablar –y mira que Kariel era de boca grande, jugosa y parlanchina- Finalmente llegué al lugar indicado y miré alrededor, era de esperarse de Kariel un lugar bastante elegante incluso me pregunté si la ropa que usaba en esos momentos era la adecuada, nada muy formal, simplemente mi estilo, telas vaporosas en tonos azules, un pantalón resistente pero con porte y corte elegante, botas de piel y una espada que colgaba a mi cadera.- ”ya he llegado… ¿dónde estás?”- Las ansias me comían un poco, tenía la manga hecha bola entre mis dedos mientras mi otra mano golpeaba mi espada rítmicamente, no estaba seguro si entrar o esperar por una respuesta.






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Vie Mayo 08 2015, 01:25

Al final de la calle del puerto, donde las maderas daban paso a barrancos y la actividad con los barcos disminuía, empezaba la zona de tiendas y marcado. Perdido allí, en la zona más alta había una taberna. El estilo tudor en blanco y azul era imponente desde afuera. “Adentro… o mejor dicho afuera. Ve directo al fondo”, respondió con diversión la voz de Kariel, en la mente del soldado.

Por dentro todo tenía cálidos colores madera, un buen fuego encendido y un ambiente de algarabía general. Pero el dragón rojo no estaba a la vista entre estos, sino que al fondo había una salida para un pequeño patio al borde del acantilado, en el cual se alzaba una plataforma de madera sobre la que había mesas y sillas. Pero debido al fuerte viento, sólo estaba allí Kariel.

Llevaba una camisa en variados tonos celestes que hacían parecer que se la había mojado con el agua que salpicaba cada tanto, en enormes rompimientos contra la pared del acantilado, rugiendo contra el viento, y salpicando en los alrededores. Los ojos celestes resaltaban gracias a la camisa y el mar de fondo, los cuales se giraron a mirarle en el momento que se acercó. Y cuando se paró para recibirlo los escasos rayos de sol que había, reflejaron destellos rojizos en sus negros cabellos, mientras el viento los alborotaba.

-Encontraste el lugar. ¿Prefieres ir adentro? Está algo ventoso, pero pensé que el estar tan en contacto con la brisa marina era más lo tuyo-, una ola rompió con fuerza en el acantilado y el viento les trajo hasta ellos diminutos gotas. Kariel cerró los ojos un minuto para disfrutar de la sensación y cuando les abrió le dedicó una hermosa sonrisa a Leoric invitándolo a sentarse-. Además aquí afuera tendremos más privacidad. Notos se encargará de llevarse lejos nuestras palabras.

Un mesero se acercó hacia ellos y el dragón rojo señaló a Leoric para que pidiera. En la mesa ya había un vaso de cerveza a medio tomar, de Kariel, y un tarro de maní. Pero esta vez confiaba en el soldado para que ordenase la comida. Ya que era el experto en el tema.

Cuando el hombre se retiró ladeó la cabeza para mirar al rubio-. Me alegro verte recuperado… y no corriendo para tu guardia. Y antes que nada quiero sacar un par de cosas de en medio: Uno-, dijo contando con los dedos mientras esbozaba una sonrisita divertida-, la pasé muy bien aquella noche. Dos, fue algo nuevo y eso lo hizo muy interesante, no cualquiera me sigue en mis locuras. Tres, de más está decir que lo repetiría, no puedo prometer menos charla pero si intentar que sea en tono más alegre. Cuatro, no te sobresaltes.

Y dicho lo último estiró la pierna por debajo de la mesa y la rozó contra la de Leoric en un movimiento suave y sensual, mientras que con toda tranquilidad tomaba su vaso y bebía, como si no estuviera haciendo nada indecente. Luego de bajar la bebida, se lamió los labios y se tiró hacia atrás en su silla.

-Podemos hablar de lo que quedó pendiente… puedes hacer preguntas, o bien podemos empezar con alguna de las lecciones que te prometí. Tú eliges-, ofreció con tranquilidad, sin importarle demasiado el orden de los factores.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Vie Mayo 08 2015, 06:47

Adentro, afuera, al fondo. Menos mal estaba acostumbrado a las indicaciones raras y contradictorias o no habría atinado a entrar e ir al fondo. No lo culpaba, una vez llegué al lugar entendí a qué se refería, sin embargo, como antes dije los gustos de Kariel siempre me gustaban, el sujeto tenía un exquisito gusto para todo, el lugar era hermoso por dentro y debo reconocer que me tomé mi tiempo mirando antes de llegar a donde él estaba.

La vista era hermosa sin duda y el viento me recibió salpicándome muy suave en la cara y alborotando mi cabello a un lado mientras mantuve la puerta abierta haciendo corriente. Cerré detrás de mí y ya tenía a Kariel frente a mí, vestía de azul tal y como había dicho que haría en su casa, no pude evitar mirarlo de arriba abajo y sonreír porque la idea simplemente me encantaba ¿Qué mejor que ese dragón con un fondo de acantilados en el mar?- No, no, está perfecto... Me encanta..- El estremecimiento del acantilado me hizo suspirar de gusto, era perfecto, incluso tenía el impulso de asomarme por el palco y calcular qué tanto tendría que saltar para entrar al mar desde ahí.- ¿Notos?- Miré por un segundo de reojo y el mismo viento me dio la respuesta- ¿Es… un dios del viento o algo así? –Odiaba sentirme ignorante, pero frente a Kariel era imposible no serlo.

Al sentarme se acercó uno de los meseros y Kariel dirigió el Spotlight a mí por completo, pedí un gran pescado asado al limón para dos personas, arroz con mariscos y aderezo de coco para acompañar además de un tarro de cerveza para mí ya que Kariel había comenzado antes. Le miré dudoso, no estaba seguro de que fuera de su agrado… yo por mí podría comer pescado diario –de hecho lo hacía- Pero bueno, algunos preferían alguna de las otras delicias del mar.

Sonreí apenado y acomodé el cabello tras mi oreja.- Lo siento, pero no pensé que dormiría tanto y tan bien sobre ti… - Me callé y le miré con atención mientras comenzaba a enumerar, ensanchando mi sonrisa con la primera, y con la segunda incluso tuve que morderme ligeramente el labio pues sentía que sonreía de más. No pude más y terminé desviando la mirada al escuchar que lo repetiría “Si, yo igual…” O eso hubiera dicho si su caricia no me hubiera sobresaltado… efectivamente.

Di un respingo sonrojándome, las muestras de afecto fuera de cualquier lugar me ponían de nervios, Kariel mismo lo hacía… lo apreciaba, lo apreciaba mucho pero si notaba que deseaba verlo desnudo de nuevo y aún así hacía algo así se convertía en un perfecto abusón.- Te odio…- El murmullo sonó lo suficientemente alto mientras reía de mi propia reacción y giraba el rostro ocultando el sonrojo.

Y mientras él hablaba trajeron mi cerveza, junto con los platos de arroz bien llenos de mariscos.- Hablar de lo que quedó pendiente suena bien para mí… Pero… no se que preguntar, se me ocurren varias cosas pero no sé decirte si tiene que ver.-Tomé el tenedor y pinché un poco de pulpo que me llevé a la boca sólo para probar… lo habían rebosado un poco en mantequilla así que estaba delicioso- Por ejemplo… ¿qué fue lo que más te gustó?






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Sáb Mayo 09 2015, 00:51

Le dedicó una mirada algo pretenciosa por haber elegido bien el lugar, y asintió-. Notos, uno de los cuatro Anemoi o dioses del viento. Viento Sur, traedor de tormentas en la época de calor. Le encanta jugar con el agua y el clima es estupendo, así que imagino que encaja. Sus hermanos Euros del Este y quien se asocia con la caída de las hojas, Boreas del Norte y frío helado, y Zephyros del Oeste que creo que lo ubicas, y quien se encarga del viento cuando todo florece-, comentó con diversión respecto al último-. De hecho, luego lo asocian mucho más con las flores al casarlo con Flora o Chloris, pero antes era como si el dominio perteneciera a él también.

Sonrió con tranquilidad cuando lo miró dudoso por la comida, no era alguien que se limitase en las comidas, comía casi todo… un poco como cuando comía metafóricamente hablando también. Su madre le había enseñado bien a no despreciar sin haber probado antes, y así se había forjado un buen paladar.

La carcajada que soltó ante su disculpa era liviana y con genuina diversión, era una de esas risas que te hacían querer sonreír-. Me alegra haber sido una buena almohada. Descansar bien es importante. Y yo tengo parcialmente culpa, te podría haber despertado antes, pero tu agarre de pulpo me daba demasiada ternura-, lo picó antes de ponerse serio-, y no tenía idea de que tenías guardia.

El “te odio” se ganó otra carcajada-. Eres demasiado adorable… te devoraría por completo, pero de nuevo, tengo que contenerme, quizá luego me encargue de lamer cada centímetro de tu cuerpo, a ver si logro que ese sonrojo sea permanente.

La comida llegó y Kariel adoptó un aire totalmente causal que era de envidiar, como si no hubiera dicho una sola cosa fuera de lugar. Y cuando el mesero les puso la comida le dedicó una dulce sonrisa junto con un –Gracias-, que hizo que los ojos del hombre se centraran en sus labios antes de apurar una respuesta y prácticamente irse en tiempo record. El dragón rojo, sin embargo, pareció no notarlo y se centró en la comida. Dedicándose a probar un bocado y soltar un suave sonido de aprobación.

-Tú-, respondió lamiéndose los labios cuando le preguntó qué fue lo que más le gustó-. Me gustó que fue diferente… por un momento alcanzamos una extraña sincronía… -comió con aire pensativo, recordando esa noche-. Fue única en muchos sentidos. Y desde luego me gustó mucho poder vivir mi pequeña fantasía del Nailtail. Pero elegir un momento específico suena injusto. Es el orden de los eventos lo que hizo de esa noche lo que fue, y tuvo demasiados buenos momentos, no tienes por qué sentirte inseguro respecto a ésta.

Tomó un poco de cerveza y lo miró buscando en sus ojos-. ¿Hubo algo que te haya gustado más? -Cuestionó con suavidad, porque quizá el más joven, que estaba aún en los descubrimientos de los puntos finos de su sexualidad, había tenido algo que le había gustado mucho más que el resto de las cosas-. Y por cierto, puedes hacer las preguntas que quieras, aunque creas que no tienen que ver con nada.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Lun Mayo 11 2015, 06:46

Por un momento todo el asunto de nuestra noche juntos había opacado otra de las cosas que más me gustaban de Kariel y fue hasta escuchar sobre los Amenoi que recordé que no solo era un dragón terriblemente sensual y atractivo, también era un excelente History Teller y yo realmente podría pasarme todo el día escuchándolo y preguntándole por más historias, incluso justo ahora me sentía con la necesidad de preguntarle si los otros Amenoi sabían que Zephyro sobre sus relaciones homosexuales y qué pensaban al respecto, incluso tenía curiosidad de saber si se había cazado por conveniencia con Flora y este tipo de pensamientos me llevó a una duda que salía de los mitos para encajar más en mi vida y la de Kariel.- Diablos, son demasiados dioses… ¿Cómo haces para recordarlos todos?

No fue un agarre de pulpo…¿o sí?- No recordaba si había usado las piernas también, aunque no me sorprendería… no solía dormir con otras personas pero sí abrazar las almohadas al hacerlo, quizá por ello al acurrucarme lo más sencillo e inconsciente había sido abrazarme a su cuerpo y descansar.- Normalmente despierto apenas escucho a los pájaros cantar en los árboles fuera de mi casa… es temprano cuando comienzan y me da tiempo, pero en tu santuario realmente fue complicado.- ¿Qué recordaba? Su respiración, su corazón… los movimientos de la tela de la cama cuando alguno de los dos nos movíamos, nada más.

Kariel, por la reina…- Terminé cubriéndome el rostro unos segundos, sentía las mejillas rebosantes de sangre que e provocaba calor y un sonrojo notorio en mi piel humana que aún bronceada por mis años en Krosan era clara. Tampoco pude decirle nada más al respecto, el mesero estaba ahí con los platos y Kariel como si nada. Admiré lo que pasaba y el sonrojo dejó de ser mi mayor preocupación, ahora le miraba con un gran interés mientras disfrutaba el pulpo que me había llevado a la boca- ¿Cómo lo haces? Acabas de coquetearle… y estás como si nada… eres increíble, yo nunca podría hacer eso… sería mi fin.

Aquello tampoco ayudó a que el sonrojo pasara. Su respuesta simplemente me pareció perfecta y dentro de mí tenía la sensación de gritar de gusto… jústo como cuando te lanzas del risco al mar.- Eso es bueno… yo también la disfruté mucho… fue como conocerte de otro modo y he llegado incluso a admirarte más… lo he pensado demasiado durante estos días y no es algo que vaya a olvidar fácilmente… Incluso, tanto le he dado vueltas que no me he preocupado por tener la estatua en mi casa.- volví a probar bocado mientras le miraba a los ojos, me gustaban sus ojos, todo él se veía bello ese día seguramente por el azul.- Y ehm.. incluso he tenido algunas fantasías… - Me obligué a bajar la vista, pero era cierto, mi imaginación siempre daba para mucho y teniendo recuerdos y sensaciones tan frescas había recreado algunas bellas escenas en mi mente que me desfogaban cuando había oportunidad.

Tú… quiero decir… sí, tú… hubo un momento en que eras diferente, no eras el Kariel que exactamente me gustaba, pero eras más hermoso incluso… tanto que me sentí fatal cuando no pude terminar de complacerte como quería… no paraba de culparme por no poder corresponderle a alguien tan bello… y…- levanté la vista a encontrarme con sus ojos, inclusive me estremecí- Y aún así lograste hacerlo todo de maravilla… eres admirable.

Sí, tengo una pregunta… un poco fuera de lugar por lo que estamos hablando pero cuando mencionaste a Flora una idea vino directo a mi cabeza… bueno, para ser franco una idea y un recuerdo…- Suspiré, tomé un trago de cerveza y continué.- ¿alguna vez has estado comprometido?... Yo lo estuve… pero no sentía nada por aquella dragona, nada, ni siquiera me agradaba un poco… fue cuando hui al ejército… o mejor dicho, fue lo que me hizo huir… y… me preguntaba primero si Zephyro se había casado con ella por conveniencia o para no defraudar a los otros Amenoi… luego me pregunté si alguna vez te había pasado algo similar…-Mi voz se había vuelto algo insegura, incluso había tartamudeado un poco, pero me ponía de nervios recordar esos últimos años en Krosan y lo presionado que me había sentido, no quería arruinar el momento –de nuevo- pero realmente quería saber.






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Lun Mayo 11 2015, 22:52

Soltó una suave carcajada-. No los recuerdo todos. Por ejemplo los Anemoi Thyellai, que son los vientos tempestuosos, y que corresponden a los intermedios como suroeste… no los recuerdo. Ni tampoco los otros dioses del viento que no saben si es el mismo nombre de otro o en algún momento fue un dios aparte. La cantidad de dioses menores es bestial, y recordar los nombres de los dioses mayores es en parte por mi trabajo, otra parte por leer y otra parte por dedicarme a buscar correlaciones y pasar horas rompiéndome la cabeza al respecto.

Asintió con diversión recordando cómo había amanecido-. Creo que ni un gladiador me habría inmovilizado mejor cuando intenté moverme de debajo de ti para prepararnos un baño-. No era un reclamo, más bien sonaba como que todo eso le parecía muy gracioso-. Los pájaros estaban cantando, así que de ellos la culpa no fue.

Reprimió una risa cuando exclamó en el nombre de la reina, ironías si las había-. Por ella, justo por ella, no. Aunque quien pudiera… -A pesar de todo el respeto que le tenía a la Reina Madre, también le tenía una gran apreciación sexual. Sería su juguete cualquier día.

Ladeó la cabeza confundido y miró en dirección del local para luego volver a mirar a Leoric pensativo-. No le estaba coqueteando. O tal vez sí… tiendo a hacerlo sin darme cuenta. Alguna vez me han dicho que podría coquetearle a una piedra. Pero por regla general intento ser agradable con quienes me proveen servicios. Son personas que, sean conscientes o no, siempre tienen acceso a informaciones personales y delicadas. Y además he sabido de sirvientes que escupen en la comida de sus amos… No me cuesta nada ser amable, y si le parezco agradable tendrá muchos menos deseos de husmear qué hacemos, sospechar, o escupir en la comida.

Era una lógica fría y manipulativa, pero la verdad es que tampoco tenía deseos de tratar mal a los sirvientes por algo tan simple como estatus social. Y prefería tener sirvientes en los que podía confiar, y por eso los trataba muy bien, y los liberaba, con opción de quedarse a vivir en la mansión, ganando un sueldo, y pudiendo tener y mantener una familia.

-Pero si el punto de la pregunta es cómo puedo coquetear con tranquilidad… Es bastante sencillo. Coquetear consiste de miradas, sonrisas y halagos. Todos los cuales uno lo puede hacer con bondad, por obligación, por modales o por gusto. A partir de cosas que uno podría siempre justificar como accidentales o malinterpretadas, se tantea el terreno. Si la persona no está interesada, por lo general, simplemente lo interpretará de manera inocente. Quienes piensan mal tirarán hacia dos lugares: Quienes reprimen algo y saltarán enojados, y quienes simplemente lo ocultan, que estarán buscando esos significados ocultos. Es como la gente ha coqueteado durante milenios, estamos casi programados para eso. Y es algo completamente entrenable. Es un trabajo mental, no tendría por qué ser tu fin.

Miró con una sonrisa suave cómo el rubio se veía contento y sonrojado por su respuesta, probablemente había estado algo preocupado por su respuesta, era adorable. Buscó en los ojos zafiro, intentando entender qué es lo que quería decirle realmente. Porque lo estaba mareando un poco. ¿Admirarlo? No tenía idea de en qué. No era alguien muy admirable que digamos. Se imaginaba que pronto se le pasaría-. Lamento no haber podido llevar la estatua todavía… con todo lo que pasó…-Entonces dijo lo de las fantasías y alzó una ceja, con interés.

El Kariel que le gustaba… quizá se refería a que había perdido la seguridad por un tiempo. No le gustaba sentirse vulnerable, y a pesar que lo estaba halagando por ello, su dragón interno rugía por demostrar que no era un ser débil. Eso último no estaba seguro de si era cierre de tema apurado o no-. De admirable nada. Los dos nos estábamos conociendo, es de entender que haya desencuentros-. Pero había muchos espacios en blanco en esa charla como si Leoric intentase contarle algo sin decírselo, y en temas tan delicados no era bueno dejar lugar a dudas-. ¿Te gustaría decirme acerca de tus fantasías?

Por un momento dudó qué podía tener Flora que ver con ellos dos, pero entonces todo cobró sentido. Él también tenía muchas memorias al respecto-. En general los dioses griegos no tenían problemas por sexualidad o no del resto de la familia. Creo que quizá en algún punto Zephyro quiso tener hijos y por eso buscó una mujer. Y las ninfas eran las mujeres favoritas de los dioses en general.

Tomó un largo trago de su bebida-. Los matrimonios arreglados son complicados. Tú huiste, en mi caso fue ella la que huyó-. Se pasó una mano por la cara y luego por el cabello-. Éramos mejores amigos toda nuestra infancia. Y nuestros padres pensaron que era lo mejor… Yo tenía 16 años, ella 17. Éramos niños todavía. Yo había aceptado porque sabía que sino iban a casarla con otro… No quería que ella terminase siendo la esposa a la cual educar. Ella siempre fue la valiente de los dos, y el día antes de oficializar el compromiso, trepó por mi ventana y me dijo que huiría. Que quería que me fuera con ella.

Soltó una risa entre amarga y melancólica, y tomó un bocado de su comida-. Me dijo que estaba enamorada de mí y yo… Yo no tenía idea de qué sentía-. Soltó un pesado suspiro-. ¿Dónde termina el amor de amigos, de hermanos y empieza el amor romántico? No tenía idea, así que no respondí. Y el exilio… El exilio no es ni era una opción para mí. Intenté convencerla de que se quedara… Esa noche ella me regaló su amor y su virginidad… Yo le regalé lo que podía de mi corazón y en medio de mi confusión me entregué a ella en contra de todos mis principios. No era mucho, pero era lo que podía darle.

Terminó su cerveza a largos tragos-. Más tarde me enteré que sus padres habían sido mejores amigos y el matrimonio arreglado había arruinado su amistad y los había amargado por completo. Su madre había amado a su padre, él no le había correspondido. Pero no puedo evitar preguntarme si se hubiera quedado, o yo me hubiera ido… Si no perdí mi única oportunidad de tener una familia… de tener mis propios hijos.

Sonaba muy triste al respecto, más que nada en la última parte, se notaba su deseo y pena por no poder formar una familia. Y probablemente una de las razones por las que seguía soltero-. Mi madre siempre fue de la opinión de que probablemente no me daría cuenta cuando me enamorase. Decía que si había salido a ella amaría mucho en general y si era como mi padre amaría poco y tardaría mucho en aceptarlo y darme cuenta. Creo que al final del día soy digno hijo de ambos y me cuesta distinguir qué tipo de amor siento. O tal vez soy demasiado idealista al respecto… Aquella noche razoné que si no me animaba a huir con ella era porque no la amaba de esa manera. ¿No debería el amor abatir todo egoísmo? No es que crea que un amor así nacería de la noche a la mañana, al contrario, creo que tienes que conocer a fondo a una persona para amarla así. ¿Pero si la deseas, quieres lo mejor para esa persona y no la conoces a fondo, y aún así darías todo… es realmente amor? ¿No es sólo un flechazo?

Se pasó una mano por el cabello despeinándose-. Lo siento, la gente suele decirme que soy insoportable cuando hablo de amor-. Se disculpó con una sonrisa, como si mentalmente apartase el tema, quitándole importancia a pesar de que sólo unos segundos antes estaba pensando sobre ello de manera genuina y compenetrada.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Sáb Mayo 16 2015, 08:12

Por un momento olvidé aquello que ya me había dicho antes,  la primera vez que nos vimos y me habló de todos los dioses, sobre todo de Apolo, me dijo por qué sabía todo ello. Aun así me costaba mucho quitarme la idea de que Kariel conocía a todos y todas sus historias, de alguna forma lo tenía en un pedestal demasiado especial que incluía la parte culta del dragón.- Cierto, cierto… Olvidé que solo de los mayores, aunque es triste ¿no? De alguna forma los peones no somos recordados… todos sabrán quien fue la reina o el general Kael, incluso puede que el Capitán tenga más historias. No sé… pareciera que los soldados estamos destinados al olvido en nuestro deber y de alguna forma los dioses menores eran subordinados a los dioses Olímpicos…¿o me equivoco?

No podía borrar el sonrojo de mi cara y tampoco es que quisiera hacerlo, si bien aquello me apenaba ahora, en su momento había sido uno de los mejores sueños que había tenido, había llegado tan de buenas a la guardia y tan descansado que no podía decir de ninguna manera que me arrepentía.- Bueno, quizá la próxima vez estés algo más preparado y yo evite abrazarte tan fuerte, aunque no prometo nada.-Lo cierto es que por mí podría abrazarlo ahora mismo y volver a dormir como ese día.

Le escuché atentamente y reía a ratos con lo que decía,  realmente concordaba mucho con aquella explicación, yo también creía que Kariel podría coquetearle a una roca, incluso debería admitir que cuando me habla en esos tonos confiados y sugerentes logra ponerme nervioso pese a que en realidad nos tenemos confianza.- Ya veo… en ese caso es una envidiable forma de ser… y tu amabilidad siempre me ha parecido quizá lo más atractivo de ti. No me olvido de cuando nos conocimos.-Y en el fondo había sido esa amabilidad la que me había llevado a compartir mesa con él y posteriormente cama y de nuevo mesa. Por otro lado, aquello de coquetear se veía sencillo en Kariel pero sonaba rebuscado y por como me sentía cuando lo intentaba parecía algo difícil y de mucha, mucha concentración. Simplemente yo no servía para ello, me sentía ridículo al intentarlo, torpe y luego culpable por ser tan descuidado.- Nunca podría hacerlo tan bien como tú. No soy bueno en eso y ya debiste de haberlo notado sin que te lo diga ¿no?-La palabra entrenable retumbaba en mi cabeza, pero no estaba seguro de poder tener la oportunidad ¿dónde podría coquetear con seguridad sin que ese lugar fueran mi casa o la casa de Kariel?

No te preocupes, Apolo puede esperar… además, con el homenaje que hicimos a Zéphiro y a Jacinto dudo que esté contento de verme.- Entendía todo eso pero era demasiado rudo conmigo mismo como para aceptar los desencuentros, había querido hacerlo bien y al final Kariel había tenido que llevar las riendas de todo, seguía reprochándomelo y seguramente lo haría por mucho tiempo- Entiendo, pero… no me gusta que haya desencuentros… me pone de nervios.- Aquella pregunta la esperaba, pero no así. Sonreí tímido mirándole fijo y no pude evitar reír un poco.- Mis fantasías… bueno, no siempre tengo un recuerdo tan vívido para tenerlas así que he pensado en algunas cosas que me gustaría probar… ya sabes, contigo… quizás.- Mordí ligeramente mi labio, me sentía bobo al tener que decir aquello.- Por ejemplo estar contigo en la playa o en alguna ducha… como un baño romano… - Apreté los labios por lo siguiente que me vino a la mente- Y… eso que hiciste con la boca… me preguntaba cómo sería… si yo lo hiciera.- De algo estaba seguro, más rojo no podía estar, incluso puede que me haya temblado un poco la voz pero no lo noté, estaba demasiado ocupado poniendo todo de mí para decirle aquello sin enmudecer y manteniendo la mirada en el rostro de Kariel más no en sus ojos.

Una vez más los dioses griegos y los griegos en general demostraron ser mi civilización soñada, sin juicios, sin quejas ante nada, sólo amor. Por otro lado aquella historia me hizo estremecer, no pude evitar compararla con aquella que le había compartido a Kariel hace tiempo. Lo escuché sin interrumpirlo y me dediqué a comer con un gesto nostálgico en el rostro, la tristeza de Kariel era palpable y odié por un instante haber hecho aquella pregunta. Para cuando terminó su historia yo había dejado mi plato a un lado ya vacío y disfrutaba de la cerveza un tanto desanimado.- No, no… está bien.. y en realidad me has puesto a pensar al respecto y creo que concuerdo. Es sólo un flechazo… creo que el amor, el amor verdadero llega cuando conoces lo bueno y lo malo de una persona y te sigue pareciendo maravillosa, no sé, no quisiera tocar mucho tu historia pero si recuerdas lo que te conté ese día en tu casa… Aidan…-Dejé escapar un suspiro profundo- No sé que pensar… una parte de mí quiere creer que lo amaba con locura, también le conocí desde niños, le conocía muchas cosas y seguía amándolo pero la cobardía simplemente me atrapó… ahora tengo esta vez pequeña en la cabeza diciéndome que no lo amaba lo suficiente y que ahora había perdido toda oportunidad… No sé cual de las dos partes tiene razón, pero me has puesto a pensar al respecto.

Las puertas del local se abrieron de nuevo y salió el mesero ayudado de otro para traer el gran pescado para dos. Lo dejaron justo e n medio de la mesa y se llevaron el plato. Noté que el chico miraba a Kariel de nuevo y me pareció interesante, aunque aquello ya no venía al tema, el maldito tema que se me había ocurrido elegir.- En mi caso… Pues hace unos 5 años que mis padres me presionan para que me case e intente mantener la especie, yo no tuve a mi mejor amiga por pareja, de hecho no tengo amigas… Mi prometida es una dragona que tiene mercancías textiles en Krosan, manda muchas cosas a Eden y a Isaur y a mi padre le cae muy bien, tanto que prácticamente me ofreció a ella como si fuera alguna mercancía y a ella le gustó la idea… La cosa es que logré darle la vuelta todo ese tiempo.- Me quedé pensando- Es curioso ¿sabes? Yo no quería casarme, no la quería a ella y mucho menos se me hacía atractiva… pero no me atreví a decir que no al compromiso… me daba mucho miedo decepcionar a mis padres. De hecho aún ahora me aterra la idea.






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Sáb Mayo 16 2015, 19:37

Ladeó la cabeza mirando a Leoric con interés, como si leyera sus pensamientos con el simple observar de sus facciones, sin necesidad de una red dracónica para ello-. Pensamiento pesimista e injustificado. Nuestra sociedad se basa en méritos. Y si bien hoy día el ejército no está muy valorado, he escuchado a varias personas destacar tu accionar durante el ataque en las montañas. Desde luego no sólo con eso la gente va a destacarte, debes buscar tu camino si quieres sobresalir entre el montón. Aprende las vías, busca cómo se pueden mejorar las cosas, sentarse a esperar no gana nada. Yo no nací aristócrata, y hoy soy el más joven de ellos. Pero no es suficiente. Tengo que demostrar que puedo hacer algo más que manejar bien el dinero y trabajar. Aunque la realidad es que las sombras tienen también su ventaja y no estoy seguro de querer más notoriedad de la que tengo.

Se tiró hacia atrás en la silla y miró al cielo con una sonrisa divertida-. No es que te esté retando, pero varios dioses que he nombrado se sentirían más que ofendidos por el término Olímpicos. Pedirme que recuerde a cada uno de los dioses es como pedirte a ti que recuerdes el nombre de cada uno de los habitantes de Talos, y por supuesto, que diferencies uno de otro, no sólo recordar nombres. Tan solo en la caverna de los sueños hay más de mil dioses, ¿qué sentido tendría recordar sus nombres? Y no, muchos de los dioses que te he nombrado no son ni olímpicos ni están a su servicio.

Miró al soldado con interés-. Está claro que si Zeus le pedía a algo a un dios le convenía hacerlo, es como si yo le pido algo a cualquier persona, ¿les conviene convertirse en mis enemigos? No, para nada. ¿Eso me hace su dueño? Tampoco. Cada dios es libre de elegir su destino. Por eso hay guerras y enemistades entre ellos, hasta hay violaciones, y sí, me refiero en el sentido sexual. Y no, los vientos no tenían por qué obedecer a nadie. De hecho Eros intercede cuando Zephyro y Apolo se pelean, así luego Zephyro le debe un favor y se lo puede cobrar. Y Eros era el nieto de Zeus, ¿tú crees que a alguien le importaba? Todos descendían de alguna manera de los titanes o de los primeros dioses. Como todos nosotros descendemos de la Reina. Y tanto nosotros como los dioses, podemos elegir hacer nuestro propio camino o dejarnos llevar.

Si bien de alguna manera lo estaba regañando, tenía también la suavidad del acompañamiento. No se distanciaba de él con las palabras sino que intentaba de una manera sutil darle fuerzas para enfrentarse al mundo y buscar su camino y qué es lo que quería hacer. Y así, en silencio, movió con lentitud su pierna hasta que estuvo enganchada con la del rubio, formando un contacto constante entre los dos. Y tras unos segundos la tela le dejó sentir el calor que despedía el otro cuerpo, haciéndolo aún más real.

-No me quejaba-, respondió con diversión ante la aclaración, sin perderse el “la próxima vez” en la frase-. Y no vas a poder nunca si estás convencido de que no puedes. La mente es terriblemente poderosa. De cualquier manera tu forma de coquetear no debería ser tan descarada como la mía. Tu fuerte es ser adorable, eventualmente vas a dejar de ser tan tímido e ingenuo, pero también podrían ser cartas a jugar.

Se carcajeó de manera incontrolable al escucharlo hacer esa comparación y tuvo que poner el puño semi cerrado frente a sus labios para frenar la risa, aún así sus ojos seguían mostrando la diversión interna, y estaban algo acuosos de tanta risa.

-Deberías relajar, yo he tenido muchos desencuentros con mucha gente, pero como nos reímos, lo pasamos y cambiamos, no le damos importancia. Es algo completamente natural y con lo que uno aprende a convivir. Es como si te pusieras mal cada vez que se malinterpreta algo en una conversación, o no se entiende, o no se lee correctamente el subtexto. Pasa, es parte de la vida. Y lo que pasó es parte del sexo. Preocuparte demasiado por ello sólo hará que te sepa amargo, cuando puede ser perfectamente dulce. Es cuestión de actitud.

¿Y qué no era cuestión de actitud al final del día? Con Kariel la mayoría de las cosas lo eran. Y de alguna forma le funcionaba bastante bien.

Su sonrisa se fue ampliando poco a poco mientras lo escuchaba, y sus comisuras temblaban al contener la risa, no era que se riera de las fantasías de Leoric, pero le estaba costando contenerse. Cuando la voz le tembló se puso más serio y la pierna apretó el agarre contra la de Leoric-. No te enojes, y juro que no me lo estoy inventando ahora, pero si te hubieras despertado con más tiempo libre mis sirvientes habían preparando el baño… romano… que tengo al lado de mi habitación-, la última palabra fue dicha entre una risa-. Te hice muchas cosas con la boca… cualquiera de ellas eres más que bienvenido a probarlas, me sacrificaré enormemente por ti-, parecía a duras penas poder controlar la diversión fuera de su rostro y de su voz.

El aire se fue sosegando mientras Leoric hablaba, como si escuchase tan atento como el dragón rojo, y sintiera que esas palabras ameritaban un momento de meditación y calma. Kariel soltó un suspiro y miró hacia el horizonte, meditando qué decir ante sus palabras, no queriendo tirar de su corazón.

-Cada uno de nosotros es diferente. Sería cruel de mi parte decirte tanto que estabas enamorado como que no. Lo que sí puedo decir con seguridad, es que no se debe de despreciar el poder de un flechazo. Yo tuve uno no correspondido en lo más mínimo. Era una esclava muy… rota. Emocionalmente hablando. No tenía ni un nombre, su anterior dueño la llamaba por su número de compra. No aceptaba mi amabilidad más que para pedirme que la mate. Y un día lo hice, con el menor dolor posible para ella. Y no fui yo mismo durante un largo tiempo. Antes y después de eso. Creo que despreciar a cualquier tipo de amor es mala idea, todos son muy poderosos, pero al mismo tiempo son como piezas de rompecabezas, deben de encajar bien uno con otro…

Se quedó en silencio mientras le servía y notó la mirada del mesero. Levantó los ojos lentamente y le dedicó una sonrisa divertida, casi parecía decir “ves algo que te gusta?”. Y tampoco se le escapó la mirada de Leoric, a lo que cuando el mesero se dio vuelta lo miró alzando una ceja.

-Creo, y permíteme el total atrevimiento, que el asunto no es sólo y específicamente con tus padres. Tu visión algo pesimista de nuestra sociedad se me hace que es algo más profundo que eso, y tus padres son tu primer y más cercano icono de respeto y ley. Y ahora que lo pienso… ¿no tuviste un encontronazo con tu general por no saber decirle tus limitaciones también? Es más, ¿no tuviste miedo de decepcionarme a mí aquella noche?

Sus palabras no intentaban ser acusatorias, sino que lo preguntaba con suavidad, como quien tiene miedo de lastimar a alguien si le pusiera más fuera a las palabras. Lo miraba buscando en su rostro reacciones a ello. Intentando leer si iba por buen o mal camino, aunque tenía bastante fe que algo de eso había en la actitud del soldado. Y estaba aplicando un tipo de razonamiento que solía usar para pensar es sus propias reacciones y hacer pequeñas introspecciones.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Lun Mayo 18 2015, 23:53

No supe en qué momento exactamente dejamos de hablar de los dioses olímpicos y comenzó el sermón sobre por qué debo esforzarme por ser reconocido. No es precisamente como si hubiera hablado de mí, en realidad había hablado en general y ahora me arrepentía un poco de ello pues las palabras de Kariel me golpeaban fuerte ahí donde mi zona de confort se había anidado por un siglo.- No sé si quiero demasiada atención en mi persona, más de alguno podría terminar decepcionado y… uhm… bueno, digamos que hablo en general no de mí específicamente pero… gracias, tomaré el consejo.- Las vías ¿qué vías? Estaba seguro de que alguien iba a tener que enseñármelas porque las únicas vías que yo conocía me bastaban de momento para vivir sin tantas culpas y para ayudar al reino desde el anonimato de la etiqueta “ejército”. Quería preguntarle sobre las vías, pero no quería verme tan ignorante frente a él, cosa que como ya dije siempre resulta difícil.

No es que te esté retando” Era bueno saberlo porque justo así me había sentido, aún así le puse toda la atención al dragón de escamas rojas porque siempre valía la pena prestarle atención, sus historias y su modo de ver la vida me cambiaban los días de manera significativa, uno realmente nunca deja de aprender y con Kariel era un aprendizaje bien garantizado.- ¿Y si el camino que quisiera decidir me da miedo?-Aquello había salido sin pensarlo demasiado y no estaba seguro de que tan bueno era ello, yo anhelaba la vida en altamar, o bien donde pudiera amar a quien yo quisiera sin el temor de ser enjuiciado y tratado como un hereje, desgraciadamente para mí cualquiera de las opciones implicaba el exilio y yo temía demasiado a esa profunda soledad, lejos de lo único que conocía desde que tengo uso de razón.

Podría negar que su pierna me sorprendió la segunda ocasión, pero lo cierto es que aquello era realmente falso. Volví a abrir los ojos dejando de lado los pensamientos que tenía referentes al destino y a esas cosas pero esta vez lo dejé estar disfrutando del poco contacto que podía tener con él en público.- No sé si cuando deba elegir de nuevo podré hacerlo, a veces soy demasiado cobarde.- ¿Pelear contra una diosa molesta y los terroristas? Fácil. ¿Enfrentar el juicio social?...no, traigan de nuevo a la diosa. Muchos seguramente me tacharían de ridículo yo me excusaba en que cada quien tenía sus miedos y debilidades y los míos eran esos, tan simple como eso.

“Adorable” No estaba seguro de que como soldado fuera un adjetivo que debiera identificarse conmigo. Tampoco me molestaba, al menos no cuando era Kariel quien me lo hacía notar pues por alguna razón con personas como él el hecho de ser llamado adorable me antojaba demasiado, como si pudiera mimar y ser mimado todo el día.- Es difícil enseñarle cosas nuevas a la mente y la última vez que intenté hacerlo solo hice el ridículo, no mencionemos cuando intenté llevar las riendas en tu casa, fui un asco.- Tampoco evitaba el juzgarme tan duramente sólo esperaba que en algún momento pudiera –como él decía- jugar las cartas a mi favor.  

¿Se reía de mí o conmigo? Le miré sonriendo un poco, lo cierto es que su risa era realmente contagiosa y había estado a punto de reír con él cuando empezó a hablar y me empeñé a ponerle atención y a juntar un poco más mi pierna con la suya.- Creo que me exijo demasiado para sentirme a tu nivel.- Sonreí suavemente, claro que Kariel tenía razón, lo tenía pero en el fondo sabía que por intentar dar el ancho a semejante caballero me había exigido de más aún cuando mi experiencia era realmente nula en lo que hacía. Suspiré queriendo que con eso desaparecieran esos pensamientos, no creía conveniente que fuera momento para ello.

Al final toda la tensión previa desapareció en una risa que el viento del lugar se llevó.- ¿De verdad pensamos lo mismo? Dioses…- Reí un poco más hasta ese comentario “ Te hice muchas cosas con la boca…” Claro que quería probar todas pero había especialmente una que no podía quitarme de la cabeza, así que simplemente moví la pierna como si fuera una ligera caricia y miré sus ojos de nuevo, me gustaban porque eran azules y porque quizás el azul tendría un nuevo significado luego de esa noche.- Espero que no sea un sacrificio tan penoso como la primera vez que quise hacer algo.

La historia de su esclava me sorprendió un poco y ahora que lo pensaba era quizás la segunda vez en mi vida que veía a un dragón más allá que “uno más” sin embargo Kariel era más especial por mucho a la primera vez que me topé con un dragón en alguna circunstancia similar. También noté que casi todos mis posibles flechazos o amores platónicos habían sido con humanos, me confundía un poco pero con esos últimos comentarios reafirmaba que a cada uno le había amado de manera diferente, única y genuina.- Lo lamento.- Creía que ver morir a alguien a quien amas era triste, tener que matarle tú sin duda debía ser tortuoso.

Volví a mirar a Kariel y de nuevo me sentí señalado, en esos momentos consideré la opción de levantarme e irme pero aquello sería tremendamente estúpido, sólo que no pude evitar el sentirme agredido or so con semejante confrontación, tampoco estaba seguro de qué cara había puesto, sólo sabía que cuando lo noté mi pierna había dejado la de él lista para levantarme de ahí de ser necesario.- S-sí… ¿Qué tiene que ver eso?- También me había quedado sin hambre, así que dejé de lado mi tenedor manteniendo la mirada sobre la de Kariel, sentía la boca seca y pocas ganas de beber.






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Mar Mayo 19 2015, 00:44

Apoyó una mano en la barbilla y con lentitud se acarició el labio, sintiendo la textura de manera ausente mientras observaba con detenimiento el rostro del otro dragón. Toda la conversación estaba tomando un patrón definido. Y lo podía ver literalmente reaccionar como un animal asustado.

Dejó los cubiertos en el plato con extrema suavidad y delicadeza. Se tiró un poco hacia atrás distanciándose de Leoric del todo y lo miró con una tranquilidad que el rubio ya había visto una vez en la casa del noble, cuando habían tocado el punto del no retorno. De hecho era casi palpable lo que venía. Otra vez.

-No soy alguien que le guste jugar juegos del gato y el ratón cuando la otra persona está genuinamente asustada. Podría tranquilamente evitar cualquier tema sensitivo y volver nuestra conversación hipócrita. Podría pincharte hasta que me digas qué son todas las dudas que prácticamente veo escritas en tu rostro. Pero no voy a hacerlo porque creo que lo que hay entre nosotros dos está mucho más allá de eso.


El viento sopló de pronto y los cabellos de ambos se agitaron. Una servilleta intentó levantar vuelo con la brisa pero el dragón rojo la atrapó en el aire y la colocó debajo del plato. El ambiente se saturó del olor a agua salada que se transportaba hacia ellos, pero aún así Kariel se mantuvo con un semblante pacífico.

-Sé que estás asustado. Asustado de tus deseos, intentando negarlos así es más fácil, ¿crees que yo no tengo deseos que me asusten? Sin embargo el mayor problema aquí es que yo te estoy hablando de igual a igual, y tú de alguna manera crees que estoy a otro nivel. Me viste vulnerable esa noche y pensaste que era hermoso, a pesar de que yo me siento ultrajado cada vez que estoy en ese estado, ¿por qué crees que no sería lo mismo con los roles invertidos?

Suspiró y se llevó una mano a la cabeza, alborotando por completo sus cabellos-. Eres bastante transparente para mí, y aún así estoy aquí, aún así te digo que me gustas. Y si te digo qué es lo que veo es porque intento ayudarte. Aunque francamente me cuesta manejar que te apartes así de mí, estoy aquí.

Sacó algunas monedas de su bolsillo y las colocó en la mesa. Era pago más que suficiente por la comida. Lo miró entrecerrando los ojos pero no había desprecio en ellos, sino más bien era como si estuviera calculando, pensando, planeando.

-Puedes retirarte. Puedes hasta evitarme de aquí en más. O puedes sentarte y dejar de actuar como si no me hubiera ganado tu confianza. Como si no hubiéramos compartido ya más de una cosa que podría llevarnos al exilio. U otras que no son absolutamente difíciles de compartir. Pero yo que tú huiría rápido, porque no soy la clase de persona que deja que sus amigos vivan a un potencial menor del que merecen, ni deja que sufran injustificadamente.

Sabía que estaba siendo terriblemente exigente con Leoric, pero cuando era gentil al respecto huía más de lo que hacía. Y no se le olvidaba ni por un segundo el alivio y cómo se había aferrado cuando había dado él el primer paso. Quizá huiría ese día, pero en el fondo sabía que el dragón dorado era mucho más valiente de lo que creía, simplemente necesitaba alguien que estuviera ahí para hacerlo salir.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Mar Mayo 19 2015, 07:07

Se alejó de nuevo, yo ciertamente no quería que lo hiciera pero dado que yo había sido el primero en apartarse consideraba que era una reacción bastante justificada. Fruncí el ceño ligeramente ante sus palabras, no, no quería tampoco una charla hipócrita aunque ciertamente yo no encontraba dónde nuestra charla había sido hipócrita. Me gustaba hablar con Kariel, de corazón me gustaba bastante hacerlo, mis charlas con él no eran hipócritas, ni siquiera aquellas en las que hablábamos de mitología.- También lo creo.

Aspiré profundamente el agua salada, menos mal esta vez si estábamos en la costa, amaba la costa, y esa brisa marina era para mí como si el mar me mandara una especie de mensaje, algo como “Tranquilo, estoy aquí.” ¿Y si realmente lo hiciera? ¿Sería el dios del mar capaz de darle soporte a un dragón como yo? Quise reír pero el semblante de Kariel me tenía serio, la diversión y las risas se habían esfumado y yo pensaba en que quizás le caía bien al dios del mar.

Y de pronto las palabras de Kariel me golpearon como una realidad. No, no había ningún dios diciéndome “estoy aquí” era Kariel quien me lo decía y tenía razón, estaba asustado, temía un juicio, peor aún, parte de mí se había resignado a ello desde que enunció esas preguntas que me hicieron ponerme tan a la defensiva, aquellas que sugerían que había pensado un poco de más respecto a mí y a mi vida. Vi las monedas y negué, hasta ahora me había mantenido callado, pero aquél gesto me resultó quizás ofensivo, quizás lo mismo había sentido Kariel cuando me alejé y me pagaba con la misma moneda.- Pero…¿Por qué haces esto?

Le miré, sintiéndome entre asustado y molesto, pero esta vez no era ese temor sobre su juicio, la idea de no poder seguir viéndome con él o hablándole me aterraba quizás un poco más, quizás.- Recoge tu dinero, me ofende… sé consciente de que si hubiera querido irme lo habría hecho sin pensarlo. Precisamente porque te quiero y te tengo confianza estoy aquí, esperando… esperando lo que sea que tengas pensado decirme.-Levanté las manos para aplacar un poco mi cabello y acomodarlo tras mis orejas, cosa que con ese viento no duró nada.- Es sólo que todo esto me cuesta ¿ok? Te lo dije antes y te lo seguiré diciendo mientras siga pasando, hay cosas de las que me cuesta hablar en voz alta, es más, hay cosas que preferiría no hablar, tampoco quiero que tú me juzgues por ello… pero aquí estoy.- Miré las monedas de nuevo y luego a Kariel.

Lamento si al alejarme te ofendí… no lo noté hasta que estuve casi de pie, no me gusta sentirme acorralado, creo que a nadie en realidad… pero no es que no confíe en ti, es que no confío en mí. Es eso…- Tuve que obligarme a beber de nuevo de la cerveza pues sentía la boca seca. Entrelacé mis manos sobre la mesa y le miré fijo.- Te escucho. ¿Qué ibas a decir?- Me arriesgaba a que la opción no me gustara, me arriesgaba mucho a que al final no lo resistiera y tuviera razón sobre que debí haberme ido antes, pero me mantuve, casi íntegro, ya que uno de mis pies se movía nerviosamente bajo la mesa.






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Mar Mayo 19 2015, 20:42

Bufó cuando dijo que lo ofendía el dinero y se estiró por encima de la mesa para golpearlo en la frente con un dedo. No estaba destinado a doler, sino que más bien era un gesto de “eres un tonto” entre reproche y cariñoso. Ladeó la cabeza un momento y cuando le dijo que lo iba a escuchar tomó el dinero y se paró-. Quédate aquí-, le indicó antes de ir hacia adentro del local.

El mesero apareció y recogió las cosas, pasaron algunos minutos en el que sólo estaba el rugido del viento contra las piedras y de tanto en tanto una oleada de diminutas gotas de agua salada se acercaba. Kariel regresó con una bolsa de arpillera en la mano y le hizo un gesto de la cabeza-. Sígueme, por favor-, indicó empezando a caminar. Saltando por encima de la pared de troncos que tenía el local para separar la zona que pertenecía a ellos, y se adentró en la calle, sólo frenándose un momento para corroborar que lo seguía.

Su rostro no delataba nada, y caminaba en silencio hacia una zona aún menos concurrida del puerto hacia el viejo faro. La vista desde al lado de la edificación era imponente. Habían escogido una de las zonas más elevadas que terminaban en un acantilado, de manera que la luz de la lámpara alcanzara toda la bahía. Se podían ver los techos de los locales que rodeaban el muelle y varios mástiles de barco. Hacia delante, en cambio, veían la inmensidad del mar.

Kariel se quedó un segundo observando la reacción de Leoric para luego hacerle un gesto de cabeza, de nuevo, para que lo siguiera. Rodearon el faro y el dragón rojo saltó, un trecho no muy pequeño, hacia una saliente que si bien tenía lugar de sobra para ambos, no era aconsejable para alguien que temiera a las alturas. Extendió una mano hacia el soldado, por si pisaba mal. Y cuando ambos estuvieron apostados allí, bajó hasta otra saliente, que desde donde estaban antes no se veía por estar más hacia el frente del faro y hacia abajo.

Volvió a tenderle la mano y luego lo guió por la nueva saliente a un recoveco en donde se sentó y dejó la bolsa de arpillera a un costado. Estando allí el rugido del viento y el rompimiento de las olas era mucho más fuerte, pero a la vez, al estar rodeados de roca saliente estaban más al resguardo de las corrientes. Aún así las gotas saladas seguían llegando hasta ellos, y ahora tenían mayor compañía. Ya que en cuanto ambos se sentaron, varios cangrejos y pulgas de mar comenzaron a moverse de donde se habían escondido.

En cuando Leoric se hubo acomodado también, los brazos y piernas del aristócrata lo rodearon y lo atrajeron hacia su pecho, hasta quedar sentado entre sus piernas y apoyado contra él. Tras lo cual lo abrazó como un pulpo, enterrando el rostro en el cuello del rubio-. De niño era bastante curioso y temerario, así descubrí este lugar. Y decidí que ya tenía suficiente con las charlas delicadas en las cuales no podía siguiera tomarte la mano para ofrecerte mi apoyo. Así que tendremos un picnic aquí-, apuntó señalando la bolsa de arpillera con la cabeza.

-Creo que te debo un par de respuestas, pero antes… -acarició los cabellos dorados y capturó los labios con los propios en un beso lento pero apasionado. Se tomó su tiempo en recorrer la boca y jugar con su lengua. Se separó con un suave suspiro, volviendo a su agarre de pulpo alrededor del más joven.

-Primero que nada, no me ofendí, me dolió un poco que tus instintos todavía te digan que huyas de mí. Sin embargo es completamente entendible, no es fácil matar esos instintos de la noche a la mañana. Así y todo son terribles instintos a tener, denotan tu culpabilidad en seguida. Segundo, todo el tiempo todo el mundo está juzgando a otros. Juzgar es hacerse una opinión sobre algo. Es inevitable desde el momento en que se piensa y se deduce. Sin juicios de valor, no existiría el amor. Porque no tendríamos opiniones ni ideas sobre nadie. Pero cuando hacemos juicios y los compartimos y los discutimos es cuando verdaderamente podemos acercarnos a entender al otro. Así que no le temas a que te juzgue. Porque cuando lo hice la primera vez, en Nailtail, decidí que quería tenerte en mi cama, así que no es que vengan muy de malas mis juicios.

Una enorme ola se alzó entre las rocas y diminutas, y no tan diminutas, gotas de agua salada los mojaron. Kariel enterró el rostro contra los cabellos rubios para evitar que le diera en la cara. Un pequeño cangrejo se acercó a la bolsa y empezó a intentar trepar, mientras el aristócrata se entretenía mordiendo con suavidad el cuello de Leoric.

-Buscas en el mar la libertad que sabes que no alcanzarás en Talos. Porque hay una traba irremediable, te enamoras de un hombre, y esos sentimientos irremediablemente terminarán por captarlos por la red y ahí se acaba el juego. Estar con hombres se puede, lo has visto, hay varios dragones en Talos que tienen sexo con dragones y/o con hombres y siguen en libertad. El amor es donde está el límite real. Y contra eso el mejor consejo es huir en el momento que te das cuenta que estás enamorado. Sin embargo, tú te limitas más de la cuenta. Buscas demasiado la aprobación en figuras que consideras de autoridad intentando complacer con lo que crees que esperan de ti.

Negó con la cabeza y le acarició los cabellos mientras lo miraba directo a los ojos-. Ese no es el camino. Cuanto más fiel seas a ti mismo, más respeto vas a ganar. Te daré un ejemplo algo tonto pero bastante claro. Yo suelo usar el látigo como arma principal. La gente apenas se entera o lo ve, normalmente se burla o se ríe. Lo toman por el lado de la tortura, por el lado sexual o por el lado de lo poco ortodoxo. Sólo necesito estar seguro y orgulloso de mí mismo al explicar que me gusta por su versatilidad de hacer daño superficial tanto como poder matar, todo al gusto de mi muñeca, para que la gente deje de burlarse. Porque yo soy poco ortodoxo con todo, pero mi actitud, mi seguridad y mi sinceridad los lleva a entender que es parte de mí y a respetarlo. Tú necesitas aprender a hacer un poco de lo mismo.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Miér Mayo 20 2015, 02:49

Al ver que se levantaba luego de bufar entrecerré los ojos e hice un gesto como si me preparara a recibir un golpe. Bien podría haberme alejado, o defendido, sabía hacerlo pero yo difícilmente le levantaría una mano a quien quería… y al parecer Kariel también. Sentí el dedo en mi frente e hice un bizco intentado mirarlo antes de que se alejara dejando aquella orden clara.- Sí…- Esperé unos minutos que me parecieron largos “¿Lo arruiné?” terminé inclinándome hasta que pude apoyar la frente en la mesa y pensaba en todo tipo de idioteces “¿Y si se fue y me dejó para que no le siguiera?” o “¿Y si se fue mejor con el mesero porque lo desespero?” “¿Pensará que soy idiota?” incluso pensé que si no llegaba pronto podría intentar saltar del acantilado en mi forma de montura, así las rocas no me molestarían demasiado. Levanté el rostro al ver al mesero aparecer y suspiré, al menos no estaba con Kar, pero Kariel seguía desaparecido así que las demás opciones aún me eran viables… o no.

Me le quedé mirando al verlo llegar, tratando de adivinar lo que había detrás de su mirada y su expresión ¿Molestia? ¿Decepción? No, nada que yo pudiera adivinar. Me levanté mirando la bolsa con curiosidad y sin decir nada simplemente le seguí sobándome la frente por si se me había marcado en la frente la línea de la mesa. Giró a verme y sonreí un poco mientras le seguía a solo unos pasos, en silencio como una sombra aunque creo ser demasiado llamativo para una sombra.

Miré el faro conforme nos acercábamos y luego le miré a él aún preguntándome que tramaba ¿Sería muy infantil saludarlo por la red privada con un simple “Hola” como si fueramos niños y no estuviera a sólo unos pasos detrás de él?- Qué hermoso..- Miré el basto océano ante mí y un estremecimiento me recorrió el cuerpo incluso suspiré como si la vista se hubiera llevado mis molestias momentáneas. Noté a Kar primero pensando que había visto mal, luego notando que quería que lo siguiera de nuevo y así lo hice, de paso observando el faro hacia arriba, que aunque era enorme no se comparaba al del principal puerto del mundo dracónico. Salté tomando su mano, por alguna razón aquello me recordaba mucho mis escapadas de joven con mis esclavos o bien con mis amigos humanos, explorar las costas siempre me había encantado así que en esos momentos sonreía siguiéndolo entre las salientes sin que me molestara la altura, el viento o el mar salpicándonos cada tanto.

Llegué al recoveco y casi reía de gusto, no estaba seguro de qué planeaba Kariel pero sin duda sabía que el mar me calmaba, incluso poco recordaba del tema delicado que habíamos estado hablando.- Que bonito lugar.- Murmuré animado antes de sentarme también y mirar hacia el mar volviendo a soltar un suspiro, incluso estuve a punto de juguetear con uno de los cangrejos pero los brazos de Kariel me distrajeron. Jadee despacio al sentir sus labios hablar contra mi cuello, pero eso no me impidió ponerle atención, la idea de un picnic en ese lugar me gustaba y no pude evitar sonreír mientras quitaba la tensión en mi cuerpo y me acomodaba mejor entre sus piernas.

¿Antes?- Me giré a verlo, la cercanía con él de nuevo me ponía de nervios y bastante deseoso por lo que no dudé en responder ese beso mientras acariciaba las manos de Kariel con las mías. Me relamí lentamente al separarme de él y dejé que me abrazara sonriendo bastante más conforme luego de haberlo besado, casi sentía ganas de llorar y no entendía conscientemente por qué, pero en el fondo esto era algo que había anhelado desde hace muchos años. ¿Contaba como cita? No estaba seguro, evitaría etiquetas de nuevo porque podía considerar esto un momento bastante especial como para encasillarlo.

Bajé la mirada y parpadeé un par de veces mientras lo escuchaba murmurar contra mi cuello, era más fácil escucharlo si no le miraba y sus brazos me rodeaban. Mordí mi labio ligeramente sin palabras que responderle, ladee apenas el rostro disfrutando del agua salda sobre el y mi cabello antes de jadear por aquellas mordidas y removerme de gusto entre sus brazos.- Lo triste de todo esto es que siempre he querido enamorarme, siempre lo he hecho, de Aidan, de Bastian y de algunos más cuyos nombres no vienen al caso, pero me aterra tanto lo que siento que he tenido que limitarme de más… ¿Qué si me enamoro fácil? ¿Qué si  pongo en riesgo sólo mi vida?... No es por el hecho de estar con alguien una o dos noches, no es el hecho de ser un amante, sino de amar y ser amado.

Fiel a mi mismo…” Sonreí amargamente  escuchando su ejemplo y volví a mirar el mar encontrando la calma que siempre me brindaba. Más gotas salpicaron mi rostro y respiré ondo aquella brisa marina antes de mirarle con ojos algo acuosos, no podía evitarlo- ¿Cómo puedo ser fiel a mi mismo si desde siempre he aprendido a negarme? Dime si tienes el remedio a eso porque justo ahora me sería de mucho apoyo.






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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Kariel el Miér Mayo 20 2015, 08:02

-¿Cómo pueden los dragones desconectarse de la red si han nacido conectados? –Rebatió a su pregunta-. La gente aprende a hacer cosas nuevas todos los días. Y tu falta de fidelidad a ti mismo no sólo se da con el amor… Si algo sensato dijo tu Capitán el otro día, es que tendrías que haberle dicho que no eras el indicado para el trabajo. Conocer tus límites y ejercerlos, es una característica muy importante en un soldado, y hace que tus superiores sepan mejor en qué pueden confiarte.

Le acarició con suavidad la espalda para intentar darle algo más de apoyo a pesar de ya estaba agarrándole como un pulpo-. Hay distintos tipos de amor, desde luego, es difícil decir a ciencia cierta qué tipo de amor es el que siente alguien sólo captando por la red flujos de emoción. Pero hay veces que son tan obvios como una sonrisa atontada. Otros sentimientos peligrosos son el deseo, la posesividad y el anhelo. Tener un control sobre lo que se siente es sin duda imposible, lo que sí se puede es en el momento que lo sientes concentrarse en otra cosa. Ejemplo: Estás abierto a la red y ves algo tremendamente excitante, durante un segundo es imposible que no se sienta pero en el momento siguiente imaginas a Giovanni desnudo y será reemplazado por tal sentimiento de horror que eclipsará el resto.

Su rostro mostró asco y horror de haber hecho el esfuerzo de intentar imaginarlo simplemente sin camisa. No había tenido el valor de desnudarlo del todo mentalmente-. Y cuando no se examinó en el momento ese sentimiento, se perdió, chau y a otra cosa. Probablemente si examinan tu pensamiento en ese momento pensarán que eres un rarito, pero siempre es mejor ser raro, excéntrico o idiota, a un traidor. Nunca antepongas tu orgullo. Cuando más piensen que eres idiota, más oportunidad tendrás de brillar en otros momentos.

La necesidad de demostrar que podía y hacer orgullosas las figuras de autoridad le iba a impedir hacer eso, muy probablemente, así que primero tendría que entender que la manera en que se ganaba el respeto real era siendo uno mismo. Porque por mucho que la gente creyera saber qué esperan de otros, nunca lo hacen realmente.

-Lo segundo son los pensamientos. ¿Alguna vez te frenaste a analizar tus pensamientos y cómo funcionan? Tienes una voz de la superficie, esa es la más fuerte y la que normalmente utilizas como tu voz física. Cuando hablas por la red usas esa, cuando piensas “je, idiota” usas esa, cuando escribes y te dictas a ti mismo, utilizas esa también. Pero hay otros muchos pensamientos que se unen y se conforman trabajando a un nivel inconsciente para crear esa voz. Y tenemos muchos pensamientos abstractos, ideas visuales, asociaciones libres y monitoreo corporal. A tu cerebro todo el tiempo le llegan datos de todo tu cuerpo pero sólo accedes a ellos cuando decides pensarlo. Eres consciente al ritmo que respiras, de cómo se siente el latido de tu corazón o cómo la piedra se clava en tu trasero en el momento que tu atención se va hacia allí, el resto del tiempo es como si se apagasen, pero no, están allí.

Una ráfaga de viento sacudió los cabellos de ambos y llevó la atención de Kariel hacia el mar. Se lamió los labios y suspiró-. Ahora bien, si tú apenas puedes seguirle el paso a esos pensamientos, menos alguien ajeno a ti. Sólo leerá lo que está en primer plano en tu mente. Y eso se puede desviar igual que con los sentimientos. Puede ser una canción, por ejemplo, las canciones implican no sólo cantarlas en nuestra cabeza sino el acto de recordar la letra, y quizá imágenes o memorias relacionados a éstas. Yo alguna que otra vez me he puesto a cantar canciones guarras, pero yo soy demasiado arrogante para mi propio bien. Todas estas cosas desde luego no sólo implican práctica sino que se acompañan de otras. Pero sin duda tiene dos fuentes principales: Actitud y Enfoque.

Levantó la bolsa de arpillera y el cangrejo que trepaba por ella cayó al piso de roca y se escondió en un agujero. De la bolsa sacó una botella de cerveza, la destapó y bebió. Luego le ofreció a Leoric. Y cuando la iba a guardar vio algo que lo hizo mirar dos veces-. No estoy seguro de si la cerveza tenía algo, si me he emborrachado sin darme cuenta, o si realmente estoy viendo un cangrejo con tamaño suficiente para comernos-. Desde luego estaba exagerando, pero de recoveco entre las rocas asomaba una pinza más grande que el puño de alguno de ellos dos. Y de a poco se volvió a meter entre las rocas-. Siento que nos está amenazando…

Más allá del tono de broma, vigilaba un poco preocupado las rocas, como si esperara que el cangrejo saliera y lo atacase. Si hasta todavía sostenía la botella en la mano, habiendo olvidado por completo el guardarla.




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Re: Charla para dos -Priv. Kariel-

Mensaje por Leoric el Jue Mayo 21 2015, 00:50

¿Qué podía decirle en esos momentos? Kariel tenía razón, y por mucho que mi orgullo se sintiera lastimado no podía ponerme a replicar nada, tenía razón y por ende Pantuflax también la tenía. Suspiré profundamente ante ese pensamiento, en su momento me había sentido muy bien demostrando que puedo ser un buen soldado y que pese a que sus órdenes apestan soy capaz de cumpliarlas, ahora, de alguna forma me sentía sucio e idiota.- Eso es algo que no te explican cuando están entrenándote para entrar al ejército. “Órdenes son órdenes.” Eso es lo que se dice ahí, eso es lo que dicen a los nuevos, yo solo hacía mi trabajo y por querer evitar un regaño al negarme al interrogatorio de ese sujeto… Bueno, ya te lo conte.- No había excusa, lo sabía y esperaba que Kariel no viera esto como una.

Respiré profundamente dejándome acariciar y entrecerrando los ojos. No estaba seguro, nunca me había gustado hablar mucho de mis sentimientos, especialmente el amor, pero con Kariel era más o menos fácil, al menos ahora pues la primera vez me había turbado tanto que había estado a punto de perderme una de las mejores noches de mi vida. Por otro lado el truco de engañar a la red lo conocía lo suficiente como para vivir ciento seis sin alguna acusación aunque dentro de mí sabía que mi padre algo había notado tal que corrió a Bastian de la casa y me buscó una prometida.- Gio…vanni- Torcí la boca en un gesto de asco y empecé a reír echándome un poco hacia atrás. De alguna forma ese simple comentario había roto toda mi tensión sentimental, reía en serio porque además la imagen en mi mente aparte de ser desagradable era cómica.

Nunca antepongas tu orgullo. Cuando más piensen que eres idiota, más oportunidad tendrás de brillar en otros momentos.” Estas eran palabras de oro, y ahora entendía bien a dónde había querido traer esta charla, es cierto, siempre estaba pensando en impresionar a los otros por mi orgullo y eso realmente me hacía infeliz. Aún con una sonrisa en los labios giré otro poquito para mirarle a la cara, sobre todo sus labios, me gustaba mucho cómo los movía al hablar… y al besar.- No. Creo que nunca.- Le escuché muy atentamente, esto era importante y yo no lo sabía. Se lamió los labios y yo mordí los mios discretamente mientras miraba sus ojos y su boca alternativamente.- ¿Canciones? ¿En serio?- Reí de nuevo, no porque la idea me pareciera absurda, sino porque muchas veces cantaba en mi mente, sobre todo en guardias o cuando vivía con mis padres en los tiempos de comida familiar. Yo cantaba en mi mente con tal de distraerme de la charla, ahora entendía que de alguna forma estas canciones habían mantenido  oculto mi secreto.- Es genial, es bueno saberlo. Siento que me quitas un peso de encima. –Quizás era yo quien se lo quitaba, pero vamos que Kariel se esforzaba mucho en hacerme entender, por mí podía darle todo el mérito.

Miré la bolsa y la botella, me agradaba mucho la idea  pues "Cerveza y Mar" era una de  mis combinaciones favoritas. Acepté el trago y bebí profundamente antes de seguir su mirada mientras me relamía los labios.- Son inofensivos…- Miré a Kariel- Pero si fuera tú me dejaba los zapatos puestos, los dedos les dan curiosidad. - Me estiré un poco para besar su mentón de forma cariñosa, era como un “Gracias” físico y sin palabras.- Viéndolo así realmente no es tan complicado… aunque preferiría no volver a poner a Giovanni sin ropa en mi mente.- Volví a reír- ¿Sabes? Eso me gusta de ti, eres excéntrico, eres diferente… al menos para mí eres un dragón fuera de todo lo que conozco y eso me gusta. Diferente es bueno…- Me apoyé de nuevo contra él mirando al mar. ¿Gracias? No estaba seguro de que el dios del agua hubiera sido, o alguno de los olímpicos pero quería agradecerle a alguien el haber aceptado esa cerveza en el Nial Tail.- ¿Cómo fue que te volviste noble?- Nunca se lo había preguntado y Kariel no era alguien que se viera muy warry, incluso era muy joven para haber ganado su título por la gran guerra, me daba curiosidad.






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