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Hiding out naughtily | Moira

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Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Trystan el Jue Abr 23 2015, 22:24

No pude aguantarme.

Sabía que Nyssa me había pedido que no saliera mientras el grupillo que se había ido no volviera de las montañas. Pero ya me había pillado de camino a la salida y no me había quitado esas ganas de aire que no hacían más que aumentar. Eh, conste que volví, dejé el arco y me entretuve un poco más para evitar que la pelirroja cumpliera la amenaza de atarme como solución drástica. No obstante, sólo fue un par de horas.

Ni los libros, ni afilar la espada y mucho menos mis pensamientos y/o recuerdos me animaban a quedarme. Así que me hice con el arco de nuevo, el carcaj y enfilé de nuevo para la salida del alcantarillado. Total, la herida por la que supuestamente mi amiga no me había dejado ir con ellos era nada más que un rasguño. Estaba desinfectado y vendado. No había posibilidad de que aquello empeorara. La pregunta de por qué se preocupaba tanto cuando antes no le habría dado tanta importancia, revoloteó mi mente durante un rato, mientras alcancé el bosque, dejando atrás la oscuridad de los túneles.

Todo estaba tranquilo. La espesura del lugar apenas emitía ruidos pero yo no bajaba la guardia. Más valía prevenir que lamentar. Eché la mirada al cielo gris que se dejaba entrever entre las copas, entornando mis ojos antes de seguir.

Me aproximé a la zona de las cascadas, con tranquilidad aparente. Allí siempre había más opciones para cazar un animal. Cuando empecé a escuchar el murmullo del agua al caer, saqué una de las flechas y la medio coloqué en el arco, tensando a medias la cuerda.  Llegué al pie del lago natural, aún medio escondido. No había nada -ni nadie- a simple vista... hasta que detecté una cornamenta del otro lado del agua. Sin pensármelo dos veces, alcé el arco y disparé, hacia dónde suponía el cuello del animal. Un bramido surcó el aire y me hizo ladear una sonrisa satisfecha. Diana. Esperé un poco a que el ciervo gastara sus últimos impulsos violentos por librarse de la flecha con lo que tenía a su alrededor, antes de acercarme.





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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Moira el Vie Abr 24 2015, 20:35

Llevaba ya tres meses en la resistencia. No había hecho muchas sociales, la ignoraban bastante. Así que aprovechaba para escuchar conversaciones ajenas, comer, ducharse, dormir y cazar. No todo en el mismo orden. Al menos tenía un techo bajo el cual estar, una función y ayudaba a pelear por un cambio en la sociedad. El olor de las alcantarillas era fuerte, sin duda había tardado en acostumbrarse. Pero no le había importado. Era un lugar seguro, a salvo de inquisidores y guardias.

Había salido al bosque, rastreando futuras presas, hasta que llegó cerca de las cascadas. Esperaba no tener que estar demasiado en la orilla. Los lugares con grandes masas de agua no le agradaban. Había seguido las huellas de un ciervo hasta allí. Se escondió entre la maleza. Sus ropas ayudaban a camuflarse. Pantalones largos, botas y guantes tan marrones como la tierra. La camisa gris azulada, de una talla un poco más grande, estaba ceñida a su cuerpo con un cinturón de cuero marrón oscuro con tres correas. Llevaba una capa verde, del mismo color que la frondosidad, con un borde de terciopelo broncíneo. En su cuello, llevaba un collar de plata de finos filamentos separados. En sus antebrazos, portaba unos brazaletes anchos de plata con detalles de orfebrería. Para no hacerse daño a la hora de disparar con el arco.

Vestimenta:


Sus ojos, cambiantes en color con la luz del sol, ahora parecían verdes, del mismo color que la capa. Recogió con sus dedos enguantados un rebelde mechón que estaba suelto, de su cabello atado en una trenza larga. Sacó el arco tensado. Colocó una flecha, del carcaj al arco. Echó hacia atrás un pie, agachada. Mantuvo los hombros hacia atrás y la espalda recta. Estiró la cuerda, casi besando con sus labios de color cereza el extremo de la flecha.

Ahí estaba el ciervo que había estado rastreando, podía ver su cuello. Disparó sin pensarlo más. Un bramido se dejó oír, haciendo que la fémina esbozase una sonrisa triunfal. Diana. Se quedó quieta, sabiendo lo peligro que era acercarse a un animal moribundo con cornamenta. Pensó en rematarlo, sólo por si acaso, pero entonces dejó de moverse y ella se irguió para avanzar hacia la pieza cobrada. Sin embargo, otra figura se acercaba también.

Diana =D:

Ella frunció el ceño. Si había un segundo cazador y le había dado él a la presa… le iba a dar un ataque a ella. Si quería quitarle el ciervo, cuando ella lo había abatido, tendría que pasar por encima de su cadáver. Entonces vio dos flechas en el cuello del animal, separadas por un par de milímetros. ¿Habían sido los dos? Maldita sea. Se giró hacia el desconocido.

-Es mío –le soltó de buenas a primeras, frunciendo el entrecejo.

A ver si pensaba que se iba a llevar el animal completo aprovechándose de ser atractivo. NO. Una cosa era no estar ciega y otra era ser idiota. Tampoco lo conocía, no sabía de qué pie cojeaba.

-No tengo problemas en compartir, pero está claro que ha sido mi flecha la que lo ha matado –indicó la supuesta arma asesina. Y siendo territorial, se había olvidado de la educación que Kariel le había enseñado-. Genial, he olvidado mis modales. Buenos días tengáis –soltó, pareciendo que no podía callarse ni una.

Aún estaba en tensión, calibrando la posibilidad de dispararle una flecha cerca de los pies a aquel hombre para evitar que se acercase más. Todo dependía de cómo se comportarse él. O… ellos. Pensó que podía estar con alguien más. Si era así, no le importaría pelear con cuantos fuera.

-¿Venís solo? –le preguntó, haciendo un suave movimiento con la cabeza para señalarlo.




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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Trystan el Dom Abr 26 2015, 00:04

Cual fue mi sorpresa al no verme totalmente solo con mi presa cuando llegué dónde se encontraba. Unos espectaculares ojos cristalinos me auscultaban de arriba a abajo, posesivos, y fueron acompañados con la misma convicción por una suave y armoniosa voz que no dejó atrás esa sensación territorial que desprendía aquellos orbes azules. La tensa pose de la mujer que estaba al otro lado del ciervo, me hizo moverme con lentitud. Pese a la holgura de sus ropas, sí se podía vislumbrar sus bien delineadas curvas, que me hacían tener bien seguro que débil no era. Por fortuna, no era la primera vez que veía a aquella mujer, y fue un alivio recordar su semblante por las alcantarillas, aunque no hubiera entablado conversación con ella.

Sacudí la cabeza ligeramente, antes de levantar la mano, con la palma hacia ella, en clara intención de no parecer una amenaza-. No pretendía robarte. No te preocupes, puedo buscar algo más. -eché un vistazo hacia la cascada, como si buscase algún animal más. Dudaba bastante que con tanto revuelo no hubieran huido ya-. Simplemente lo vi y pensé que podía volver sin las manos vacías. -expliqué. Trys, no creo que necesite explicaciones. Bueno, nunca estaba de más, pero en parte, sí, la muchacha no parecía querer muchas explicaciones. No había salido a cazar precisamente, pero sí a tomar el aire. El arco y las flechas eran más para defenderme que para cazar, aunque frente a la oportunidad, ¿quién no caía en la tentación?

Medio sonreí, de lado, cuando tuvo ese gesto educado, aunque fuera tardío-. Buenos días... -murmuré bajando la cabeza una sola vez, visiblemente más relajado que ella. Si algo me estaba quedando claro era que aquella mujer tenía un carácter bien marcado-. Lo cierto es que... no. Porque de querer agenciarme el ciervo, me bastaba yo solo. -me había dejado la broma demasiado fácil, y pensaba que era una buena manera de romper el hielo.

O quizás podía equivocarme.

Carraspeé antes de añadir:- Puedo ayudarte a llevarlo de vuelta a la base, si quieres. -me giré ligeramente, dando por sentado que no era el único que había visto al otro con anterioridad.





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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Moira el Dom Abr 26 2015, 21:03

Los intensos ojos zafiro la miraban con cautela y sus movimientos eran prudentes. Aunque aquel semblante se relajó en algún momento, no sabiendo ella el motivo. Continuaba tensa. Más pareciendo ella la presa que controla los movimientos del depredador, intentando descifrarlos y adelantarse a los acontecimientos.

Clavó sus grandes irises en la palma que el hombre le enseñaba. Se relajó un poco con las primeras palabras que pronunció. Muy bien, quizá no le disparase después de todo. Parecía un hombre honesto, sin intenciones ocultas. Alguien justo y con cierta bondad. No cualquiera se hubiera retirado ante una pieza abatida.

-Lo siento, nunca se sabe a quién te vas a encontrar. No hay muchas personas como vos, que se retirarían ante una presa –respondió, observándolo, como si quisiera ver más allá-. Yo lo estuve rastreando y no podía dejar que fuese más rápido que yo –explicó a su vez, esbozando una sonrisa medio irónica medio de orgullo.

Le devolvió el saludo, siendo amable con ella cuando la morena había tardado en serlo con él. Pero entonces le bromeó. Las primeras palabras la hicieron tensarse más y estar a punto de levantar el arco con flecha incluida para apuntarlo. La segunda frase le provocó sentimientos encontrados. Por un lado, quería dispararle cerca de los pies y decirle que eso se lo ganaba por jocoso. Por otro, aquella diversión que no había tenido durante meses.

-Ja… Ja… Ja –soltó irónica-. No sé si dispararos o reírme con vuestra gracia –declaró, pareciendo que era incapaz de mentir-. Si cambiáis de opinión, podéis intentar haceros con el ciervo… pero tendríais que pasar por encima de mí –lo retó, enarcando una ceja oscura.

Esperó al carraspeo, porque era obvio que iba a añadir algo. Quizá se ganase una flecha realmente. O no. Porque lo que le dijo lo hizo mirarlo con sorpresa. ¿Base? O la había visto salir de ella, lo cual no sabía cómo tomarlo… porque no era bueno fiarse de nadie y bien podía ser un acosador o un guardia. O era un resistente. Valoró ambas opciones, antes de volver a hablar.

-So… eres un resistente… -susurró, observándolo y cambiando el trato-. Quiero decir, no creo que seas un acosador y no llevas uniforme de guardia ni inquisidor. Es la otra opción que me queda –agregó. Bravo, no podía callarse-. No te he visto por la base. De haberlo hecho, me acordaría –ladeó una sonrisa, medio broma medio coqueteo. Porque afortunadamente, ahora era libre y nadie le pegaría por hacerlo.

En ese momento escuchó un relincho cercano que la hizo mirar a lo lejos. Guardias, se estaban acercando. Era una patrulla. Quizá fuesen a la cascada a que sus caballos bebiesen. Se movió rápido. Agarró ambas flechas y las hizo hundirse en la carne varias veces, como queriendo eliminar el rastro de dos personas allí. Las metió en su carcaj y acomodó el arco antes de agarrar con su mano enguantada una del pelirrojo, tirando de él hacia los matorrales.

-Tenemos que escondernos, rápido. Por cierto, sé que no es buen momento para presentaciones, pero mejor ahora que nunca. Me llamo Moira Isolde O’Brien. Llámame como gustes –le habló en un susurro, intentando ir con él hacia la maleza, alejándose del agua.





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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Trystan el Mar Abr 28 2015, 00:41

Su cuerpo estaba demasiado tenso. Su postura era demasiado recelosa. O, ¿acaso era yo que estaba pecando de confiado en aquel lugar al que había ido durante tantos años? O tantas veces. El haberla visto por la base ayudaba a esa confianza, supongo, pues si había algo que me había mantenido con vida frente a extraños era la prudencia. Tanta como ella estaba mostrando conmigo, así que era del todo normal.

¿Que no hay muchas personas como yo? Uf, ninguna, me atrevería a decir. No ya por el cargo que ostentaba entre los rebeldes, sino porque las circunstancias que habían golpeado mi vida hasta ahora me había provocado tantos cambios de conducta que no conocía persona más inestable-. No, más bien no. -sonreí con cierto deje taciturno, antes de escuchar su explicación. Definitivamente, ella se merecía llevarse aquel ciervo más que yo.

- Si me disparas, no podré ayudarte. -repliqué con cierta sorna, queriendo asegurarle que  no tenía intención alguna de robarle. A ver si conseguía relajarse de una vez-. No voy a cambiar de opinión, descuida. -asentí fugazmente de nuevo. Aunque acabé enarcando una ceja ante esa conclusión a la que había llegado. Pues no, no me había visto-. Sí lo soy, si eso te deja más tranquila. -dije tras una leve risa por el término de acosador. Fui a presentarme cuando un ese relincho que la alertó resonó cerca, demasiado cerca. Ambos miramos hacia el mismo lado. Guardias. Genial. Antes siquiera de que pudiera reaccionar, la morena ya lo había hecho, agrandando la herida del animal, antes de prenderme de la mano y soltarme su nombre completo del que seguramente, con la adrenalina del momento, no me acordaría después. ¡Claro! Como tenemos tiempo de sobra, tú dime hasta el quinto apellido de tu tercer ancestro. ¡No pasa nada!- Espera, espera... -murmuré en respuesta, viendo su intención de esconderse entre la maleza-. Sabrán que estamos ahí. -la posibilidad de que hubiera un dragón entre ellos significaría que el fuerte olor a desagüe nos acabaría vendiendo-. Ven, no podemos dejar que nos descubran... -y la mejor manera de ocultar ese olor era... eliminarlo. ¿Cómo? Mis ojos se fueron directamente al lago. Así su mano con fuerza y acabé tirando de ella hasta llegar a la orilla. Apenas me había adentrado en el agua cuando sentí que ella tiraba en sentido contrario. Me giré hacia la muchacha, pudiendo ver el miedo en sus ojos-. Tenemos que llegar al fondo de la cascada, si nos quedamos, nuestro olor a alcantarilla nos delatará. -soné solemne, aunque no estaba seguro de haber sonado todo lo confidente que pretendía-. No dejaré que te pase nada, tranquila. -añadí. Tal vez así, consiguiera que se tranquilizase lo suficiente para que me siguiera. Por suerte, tuve tino y acerté. Con cierta reticencia ella aflojó sus fuerzas y yo pude volver a tirar de su mano para meternos en el agua-. Va, no creo que tarden mucho en irse si no les damos razones para que se queden. -enuncié, soportando estoicamente -como pude, en realidad-, el frío que ya llegaba a mi cintura. Noté que la fuerza con la que ella me agarraba la mano no hacía más que aumentar. Deduje que se había encontrado con poquísimas patrullas siendo ella la presa.





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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Moira el Miér Abr 29 2015, 00:26

No se le pasó desapercibido el deje taciturno en la sonrisa de aquel hombre, como si hubiera un pesar que sus palabras escondían. Pero no iba a hurgar en la supuesta herida. No cuando esta podía abrirse, supurar malos recuerdos y pesadillas que torturaban la mente. Lo mejor en aquellos casos, estando frente a un desconocido, era cambiar de tema. Si tuviese más confianza, podría hacer más, desde luego.

-¿Es tu método para convencer a una mujer armada de que no te ataque? –le preguntó, ladeando una sutil sonrisa.

Terminó por relajarse, tomando una pose mucho menos a la defensiva. Bien, no iba a robarle, no iba a atacarla y no había necesidad de amenazarlo de nuevo. Se puso su arco al hombro y guardó la flecha en el carcaj.

-Mucho más tranquila, gracias –respondió con sinceridad.

Cuando los guardias se aproximaban a la cascada y ella estaba tirando convencida hacia la maleza, el otro resistente le dijo que esperase. Sus intensos y grandes ojos lo miraron con sorpresa. ¿Esperar a qué? ¿A que los matasen? O algo peor. ¿A que los apresasen y los llevasen al castillo para ser torturados y después ejecutados? No iba a permitir que eso pasase, por mucho que acabase de conocerlo. Pero antes de que pudiese decir nada, él continuó hablando.

Lo miró primero con sorpresa y luego dejó caer los párpados ante el tremendo fallo que había tenido. Bastante expresiva. Era la primera vez que tenía que esconderse de una patrulla de guardias. Antes, había estado acostumbrada a ir al lado de Corah, dejándose ver sin temor a que pudiesen tocarla. ¿Entonces a dónde iban a ir? ¿Podrían correr lejos, intentando zafarse de ser capturados?

-Vale, fallo mío. ¿Dónde nos escondemos entonces? –le preguntó, sabiendo que era probable que él tuviese mayor experiencia.

Siguió su mirada azul hacia el lago. Abrió un poco más los ojos y sus pupilas se dilataron, oscureciendo los irises hasta que adquirieron la tonalidad del zafiro más puro. No. No, no, no, no, no, no, no, no. NO. Al agua, no. Tiró en sentido contrario, intentando alejarse lo más posible. Su respiración y su pulso empezaron a ir más rápido. Se volvió hacia él, queriendo decirle el pánico que tenía, pero su voz moría en su garganta al tiempo que sus labios temblaban, incapaces de moverse para hablar.

-No… por favor… no… -le pidió.


Negó con la cabeza, con sus cabellos oscuros danzando en el aire ante el desesperado movimiento. Su rostro tenía una expresión de que estaba sufriendo una vil tortura. Se veía incapaz de ir hasta el fondo de la cascada. Tenía que cruzar toda la masa de agua, sumergirse en ella, sentir el líquido rodeando su cuerpo. El agregado del pelirrojo hizo que aflojase un poco el tirón hacia la tierra seca. Algo que él aprovechó para meterla más adentro. Tomó su mano con mayor fuerza, no queriendo soltarse y quedarse sola allí, en mitad del lago.

-No… no puedo… no puedo… -fue todo lo que logró tartamudear por el miedo.

Su cuerpo tembló de nuevo y subió la otra mano para agarrarse al antebrazo masculino. Intentaba afianzarse. No podía regresar por sí sola a tierra firme. Pero el pánico no la dejaba continuar por sí misma tampoco. Él continuó avanzando, con ella casi abrazada a él. El agua cada vez cubría más, hasta que finalmente llegó a la altura de su pecho y cruzaron el salto de agua por debajo, empapándolos. Dio un bote, sobresaltada. Se resbaló y ahí sí que se abrazó a él, logrando no hundirse.

La fuerza del agua llevó a que su espalda chocase contra la piedra, en un espacio pequeño. Sus labios habían perdido el color. Temblaba incesantemente. Su pecho subía y bajaba rápido. Su mirada parecía a punto de perderse en aquel ataque de ansiedad que estaba teniendo. Sentía que se ahogaba, que el calor aumentaba. Necesitaba salir de allí.

-Tengo que… tengo que… salir… -murmuró con miedo, pero incapaz de largarse. Paralizada por el trauma.






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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Trystan el Jue Abr 30 2015, 00:07

Reí con suavidad, agachando la cabeza, por un momento-. Bueno... Funciona, ¿no? -enuncié con cierta sorna, viendo cómo se relajaba lo suficiente para bajar el arma. Hice lo propio con mi mano, colocándome el arco a la espalda, justo antes de que la patrulla aquella irrumpiera en escena.

Me costó convencerla para que se metiera al agua conmigo. De haber sido otra situación, no habría insistido, o me habría colmado de paciencia -más- para que se metiera poco a poco. Pero no había tiempo ésta vez. Cuanto más crecía el nivel del agua su agarre se volvía más fuerte. Fue entonces cuando comprendí que el miedo -terror más bien-, que ella estaba sintiendo no era por los guardias.  Tenía miedo al agua. Por un momento, no supe como ayudarla más que suponer un solido punto al que pudiera sujetarse.

No tardamos en alcanzar la cascada, y la ducha fría entrecortó mi respiración un momento. La empujé con suavidad, para que pegara su espalda a la roca, quizás así se sentiría mejor. O no, pues tuvo la mala suerte de escurrirse y aferrarse a mí en un abrazo desesperado. Aprovechando la ocasión, la mano que ella subí la mano que ella había soltado a su mejilla, haciendo que se separase ligeramente para poder mirarla- Eh... Moira, ¿verdad? Escúchame. No va a pasar nada... -no paraba de temblar, mientras yo ya estaba oyendo las voces de los guardias al otro lado del agua. No era, precisamente, el mejor momento para dejar que saliera-. Eh, mírame... -estaba tan alterada, que temía que me empujara en cualquier momento para cruzar el salto de agua y liarla más aún. Su voz se veía reducida a un susurro y sus manos no dejaban de moverse, probando mil formas de aferrarse a mí, a mi camisa empapada que se ceñía a la piel como para no sentir sus uñas nerviosas. Estaba tan asustada que empecé a dudar que me estuviera escuchando siquiera. El temblor y la ansiedad que azotaban su cuerpo llegaba a amedrentarme, casi me contagiaba ligeramente... Porque lo que muy poca gente sabía era que yo no sabía nadar. Por suerte, y gracias a cierta pelirroja, conocía perfectamente el fondo de aquel lago y me había cuidado muy mucho de ir por la zona donde tenía el pie asegurado. Pero tenía serias dudas de que aquello pudiera tranquilizar a la morena, lo suficiente como para aguantar bajo la cascada todo el tiempo que los guardias estuvieran ahí. Porque a través de la cortina de agua pude verles alrededor del ciervo-. Se irán enseguida. -enuncié, mirándola de nuevo-. Aguanta, ¿vale? -apoyé la otra mano en la pared, a su lado. Quizás así, pensase que el apoyo que yo le suponía, se afianzaba un poco más. Podía sentir esa tensión propia del miedo, que la paralizaba por momentos.

¿Qué traumática experiencia habría tenido con aquel líquido elemento como para reaccionar así?

A mi mente vino entonces las palabras de Leena en aquella curiosa reunión, justo antes de que muchos de los compañeros partieran hacia las montañas. ¿Acaso ese pánico era obra de aquella tal Corah? Bueno, ninguna de las dos estaba con nosotros para corroborar aquello-. Ya falta poco.

¿Serviría de algo todo aquello? Tal vez estuviese equivocando mis métodos.





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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Moira el Vie Mayo 01 2015, 15:27

Rodó los ojos con aire divertido antes de asentir. Sí, funcionaba. Si no fuese por aquel comportamiento de él, le hubiera disparado sin perder más tiempo. Si no hubiese sido por esa mezcla de amabilidad, encanto y cierto descaro, la cazadora no se hubiera relajado y hubiera continuado viéndolo como una potencial amenaza.

Una vez detrás de la cascada, las cosas fueron muy distintas. ¡Agua por todas partes! Lo único que hacía que no se pusiera a gritar como histérica era estar agarrada a él, como si fuese la parte de un navío a la que te tienes que sujetar para no hundirte en el mar. Porque parecía que aquel desconocido resistente tenía todo bajo control. Daba la sensación de poseer una seguridad dentro en el agua que a ella le faltaba. Si había confiado en él para que no le robase el ciervo, si estaba protegiéndola de los guardias, podía confiar también en aquel extraño para saber que no la iba a dejar tirada allí.

Claro que si hubiese sabido que no sabía nadar… eso hubiera marcado la diferencia. Por ahí le daba un ataque mayor a ella. O le caía una bronca a él porque se podían ahogar los dos.

Sintió una mano masculina apoyarse en su mejilla. Cerró los ojos con fuerza, intentando concentrarse en aquel contacto para recuperar un poco de aquella compostura que se había ido en cuanto había puesto un pie en el agua. Pero no, él la obligó a separarse un poco. Su agarre fue más fuerte. No, no, no, no, no. No lo iba a soltar. Sintió los intensos ojos azules de él mirándola. ¡Azules! ¡Agua! Podría haber pensado en el cielo, el zafiro, mariposas azules, ranas del mismo color, pavos reales, flores, algún lagarto, cobalto… pero no… en la maldita agua.

Unos irises impresionantes, bonitos, capaces de atrapar con la mirada. Pero en aquellos momentos negó con la cabeza. ¿Mirarlo? Que no. Ni aunque aquel líquido pudiese tener color amarronado de toda la mierda que arrastraba. Hasta había una canción que se titulaba El Danubio Azul. Que le importaba un carajo la leyenda esa que decía que si lo veías azul, estabas enamorado barra enamorada. Agua igual a azul. Por si no había quedado claro.

Sus manos no paraban de moverse, intentando aferrarse a él por donde pudiese. No importaba si era su brazo, la cintura o aquella camisa pegada a su cuerpo por el exceso de humedad. Ni siquiera se había fijado en eso, en aquellos momentos no podía. Su mente estaba ocupada en el terror que le producía estar en el agua, con esta cubriendo hasta su pecho. Había olvidado hasta los guardias que estaban al otro lado de la cascada. Hasta que al otro resistente se le ocurrió mencionarlos. Miró hacia la cortina de agua y tembló. Estaban cerca. Sus ojos se encontraron con los del hombre que estaba frente a ella, mirándolo con terror.

-Nos van a encontrar… no podemos quedarnos… no… -farfulló aterrorizada.

Intentó moverse, pero una mano de él se apoyó en la pared rocosa y el brazo entorpeció y bloqueó su huida. En otra ocasión hubiera pensado que él estaba demasiado cerca, pero sólo atinó a mirarlo con carita de presa acorralada. Aguantar. Era fácil decirlo, pero ella sólo quería salir de allí ya. Él continuó hablando, buscando tranquilizarla. Si estuviesen en tierra firme, le habría respondido de forma jocosa que lo de ya falta poco se lo diría a todas. Pero sólo quería que terminase.

-No puedo más… no puedo… déjame salir… por favor… -le pidió, con el rostro desfigurado por el terror. Sus pupilas dilatadas por el miedo, su cuerpo temblando como si tuviese mucho frío, su piel marmórea que había perdido todo el color, su voz temblorosa y quebrada.





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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Trystan el Sáb Mayo 02 2015, 13:01

Mis palabras parecían perderse en el ruido del agua, entre corrientes, que hacían el intento de vapulear nuestros cuerpos, porque aquella histeria suya no parecía menguar de ninguna de las maneras. Aspiré entre dientes ligeramente ante más de un pellizco que sus irregulares agarres me provocaban. Au.

Desde luego, no se iba a soltar, no.

Seguramente, de no haber tenido la adrenalina tan disparada, ya habría empezado a temblar de lo fría que estaba el agua, pero, hablando con franqueza, tenía cosas más importantes de las que preocuparme. Como aquella morena, empapada y asustada como no había tenido ocasión de ver antes-. No me voy a ir... -volví a murmurar, asegurándole que no tenía ni las intenciones. No se me había ni pasado por la cabeza hacerme el héroe dejándola ahí y enfrentarme a los guardias. Yo no iba a ganar nada. Y ella se quedaría sin ciervo, sin líder y... lo más importante, sin apoyo para sujetarse.

La muchacha estaba bloqueada, cegado por ese terror al agua y que los guardias estuvieran husmeando el animal que había cazado no mejoraba la situación. De hecho, sólo ante mi mención volvió a tenerlos en cuenta desde que nos habíamos metido en el agua. Moví con suavidad -y contundencia- la cabeza de un lado al otro, despacio, negándole su petición antes de dejarme llevar por la desesperación también. No obstante, mi desesperación era bien distinta, porque yo quería calmar esos nervios que de no detenerlos, acabarían evidenciando que más allá de aquella densa cortina de agua, había alguien. Y entonces sí que estaríamos en problemas. Era algo cantado.

Me mordí el labio inferior, mientras terminaba de sopesar mis opciones. Bueno, en realidad, sólo había llegado a una... porque tampoco tenía mucho tiempo para adoptar una postura fría y mirar las cosas de una manera más tranquila. Ni tampoco me sobraba tiempo para reaccionar de una bendita vez. Si no la distraía o conseguía sacarle de aquel agujero negro que la estaba quitando entereza, color -y calor-, me quedaban las opciones de que se me desmayara, que esa era la menos preocupante y con menos probabilidades de que pasara. O bien, que empezara a gritar al sentirse más acorralada ahora que yo impedía que saliera. ¿Cómo iba a salir si estaba paralizada de miedo?

Fue entonces cuando aproximé más mi cuerpo al suyo, pegándonos más a la pared. Y, antes de que pudiera replicar, sellé sus labios con los míos en un impulso exasperado por desviar su atención de todo lo que nos rodeaba en aquel momento. No esperaba que me lo devolviese, simplemente hacerla cerrar los ojos y evadirse de allí. Tan simple como eso. Tan simple como el hombre que era.

Ya tendría tiempo de agradecérmelo con un bofetón cuando consiguiésemos salir de ahí.





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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Moira el Dom Mayo 03 2015, 17:34

No me voy a ir. Aquellas palabras posteriormente las recordaría y las tendría en cuenta. Un desconocido que se preocupaba por ella, que se mantenía ahí para apoyarla en un momento tan duro como aquel. Cuando ella estaba insoportablemente histérica. Cualquier otro hubiera perdido la paciencia y la hubiera dejado sola. Pero no él. Un hombre que había descubierto como honrado, bondadoso, atento, amable. Alguien cuya sonrisa le había descubierto un alma herida por la lacerante vida. De la cual ella nada sabía, pero que conocía los oscuros caminos a los que podía llevar el dolor. Ante los cuales, muchos habían sucumbido. Pero aquel varón mantenía al menos parte de su pureza, dándolo todo por los demás.

Se negó, no sólo a dejarla, sino a que ella se fuese también. Parecía determinado a ser el apoyo que ella necesitaba, a quedarse con ella el tiempo que hiciese falta en el agua, a intentar calmarla como fuese, a impedirle cometer una locura. ¿Cuántas personas serían capaces de aquello? Por una extraña, por alguien que había estado a punto de dispararlo, por un ser que había sido esclava hasta hacía poco y que cuya vida había valido lo que su ex ama le había permitido existir. Había sido una decepción, lo sabía. Había perdido la valía y había sido liberada. Pero el pelirrojo parecía no opinar lo mismo, rehusando abandonarla. Aún cuando lo más probable era que él lo hiciese por todos.

El miedo que sentía no se marchaba. Intentaba concentrarse, pensar en que si lo dejaba pasar a través de ella, aquel sentimiento de terror se esfumaría. Pero no podía. Entonces, sintió el cuerpo masculino acercándose más a sí, pegándola contra la pared de piedra. Estaba acorralada y tuvo sentimientos encontrados. Por un lado quería huir. Por el otro… no se sentía tan mal. Su pecho subió y bajó por la respiración, mientras lo miraba al rostro. Su mirada empezó a bajar hasta los labios del pelirrojo cuando él la besó.

La calidez de los labios ajenos se apropió de los trémulos femeninos, ofreciéndole un cobijo que la alejaba de la frialdad. Dejó caer los párpados y se concentró en aquel beso. Subió una de sus manos por un costado de la camisa mojada, ascendiendo por el hombro y alcanzando los húmedos rizos rojizos, internando sus finos dedos en ellos. La otra mano no quedó ociosa, avanzó por la espalda masculina, apoyando toda la palma abierta sobre ella y deslizándose sin rumbo fijo en caricias. Sus labios se movieron contra los del otro resistente, encajando perfectamente sus bocas. Ladeó la cabeza para profundizar el beso, olvidándose del agua, de los guardias.

Podía sentir parte de la barba rozando su delicada piel mientras se besaban. La sensación era nueva y agradable. Su cuerpo dejó de temblar para estremecerse, justo antes de romper el beso y apoyar su frente en la de él, respirando con un delicado jadeo.

-Es el mejor beso que he tenido en mi vida… -susurró, antes de volver a capturar sus labios, beber de ellos tomándose su tiempo en recorrerlos y degustarlos. Entre sus dientes, tomó el labio inferior del hombre, tirando con suavidad de él, para luego soltarlo lentamente y continuar adueñándose de su boca.

Él la había besado para calmarla y quizá no estaría de acuerdo en aquella continuación. Ni siquiera sabía su nombre, pero aquellos labios la distraían, la tranquilizaban, la hacían olvidar sus más profundos temores y el lugar donde estaban. Sus dedos se movían entre los cabellos mojados, en un suave masaje del cuero cabelludo, sin apartarse de él.

¿Era aquella la medicina frente a sus propios demonios? ¿La droga a la cual se volvería adicta? ¿O la tentación que estaría presente en su mente, en sus anhelos?




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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Trystan el Lun Mayo 04 2015, 22:02

Siendo sincero, actué a la desesperada. No me imaginé que fuera a devolverme aquel beso que llegué a darle. En un principio, pensé que si lo rechazaba, del coraje quizás se olvidase de que el agua le llegaba peligrosamente al pecho y sólo se centrase en pegarme la bofetada de rigor por descarado.

Pero no hizo tal cosa.

Noté sus labios fríos y temblorosos adaptarse a los míos, comenzando un baile tan imprevisto como cautivante. Y sí, puede que al final, hasta yo me olvidara de la cascada, de ese ruido ensordecedor, e, incluso de los guardias. Puede que hasta se lo agradeciese, pues de no haber sido por su inoportuna intrusión, ni estaríamos tan cerca. Y mucho menos, besándonos. Seguramente, estaríamos de vuelta a la base, echándonos miraditas y con algún comentario tentador con intenciones escondidas. O no. Lo cierto era que aquella morena parecía tener ese carácter.

Noté toda esa ansiedad que hasta ahora la había bloqueado, llevando sus labios insistentemente contra los míos, dirigiendo una de sus manos para perderla entre mis descuidados rizos, así como la otra a lo largo -y ancho- de mi espalda. La vi cada vez más concentrada en aquel beso, pegando instintivamente su cuerpo al mío. Me llegó a faltar el aire justo antes de que fuera ella quien interrumpiera ese baile. Inspiré, con cierta necesidad antes de hablar-. Embustera... -susurré con voz melosa, tono burlón y media sonrisa, a tiempo de recibir sus labios una segunda vez. Justo entonces, la mano que no mantenía apoyada en la pared, viajó hasta su cintura, afianzándose.

Vale, objetivo cumplido. Ya parecía haberse olvidado de ese trauma que tenía al agua. Y yo con ella. Ya no había corrientes, ni ruido, ni peligro o miedo. Sólo estábamos ella y yo, en aquella pequeña cueva natural, evadiéndonos. De lo que quisiéramos escapar ya quedaba al otro lado del muro de agua que nos ocultaba, dando igual que fueran guardias, salvajes u otro depredador. En aquella burbuja estábamos temporalmente a salvo y yo había sido capaz de hacérselo ver, de una de las maneras más... ¿peculiares? ¿Drásticas? ¿Dulces? ¿Simples? La definición era lo de menos, pues mis ganas no hacían más que renovarse por ese significativo -y estremecedor- masaje que la presión de sus yemas dejaba en mi nuca. Azucé mis labios contra los suyos, exhalando por la nariz, poco pendiente de cualquier otra cosa.

A esas alturas, los guardias podían entretenerse todo lo que quisieran con el dichoso ciervo. De hecho, juraba que se habían dejado de oír voces. ¿Seguirían allí? Aproveché entonces para ser yo el que interrumpiera el beso. De no hacerlo, llegaría un punto en que no respondería de mí. Y no es que me importase, en realidad, pues, pese a las circunstancias en las que nos habíamos encontrado, la mujer había llegado a encandilarme por un momento más largo de lo que llegaría a admitir. Me separé despacio, lento, antes de girar la cabeza, entrecerrar la mirada y llegar a la conclusión de que se habían ido. Podía cerciorarme, pero no estaba nada seguro de que la morena volviera a su ataque de pánico si veía que me separaba. Fue entonces cuando me volteé de nuevo a mirarla, aliviado de que aún permaneciese tranquila. Al menos, en apariencia-. Creo que ya podemos salir. -enuncié con la misma calma, clavando mi mirada azulada en sus pupilas cristalinas.





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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Moira el Miér Mayo 06 2015, 14:49

No tuvo tiempo de replicarle a ese susurro burlón, antes de tomar sus labios de nuevo. Sintió la mano posándose sobre su fina cintura y suspiró sin separarse. Él no parecía estar muy en desacuerdo con el segundo beso. Confirmado quedó cuando el otro resistente la correspondió. La morena pegó su cuerpo al del pelirrojo, buscando su calor, su cobijo, su apoyo, en mitad del agua. Elemento que parecía haber olvidado al beber de su boca.

Si alguien le hubiera dicho aquella mañana que estaría en mitad de aquel lago, con el líquido cubriéndole hasta el pecho, mientras ella no le daba mayor importancia… no se lo hubiera creído. Pero en aquel momento nada más importaba, salvo las caricias entre los labios, el contacto con su cuerpo, los latidos contra ambos pechos. Había pasado de ser un desconocido del cual sospechaba que le iba a robar a ser aquel hombre al cual se había agarrado presa del pánico. De aquel resistente en el cual no paraba de buscar apoyo a una balsa protectora.

Aún cuando acababa de conocerlo y era la primera vez que hablaba con él, sus labios no parecían ser conscientes de ello. Se amoldaban perfectamente a los masculinos, continuaban el ritmo en todo momento sin entorpecerse. Como si estuviesen acostumbrados a los ajenos, mientras inspiraba y espiraba tranquilamente por sus fosas nasales. Pero entonces fue privada de ellos cuando esta vez fue él quien rompió el beso.

Sus propios labios quedaron entreabiertos, como si se resistiesen a marcar distancia. Sus párpados caídos, con el dulce recuerdo de aquel néctar que había probado. De aquella calidez que había tenido su temblor, tocando cada fibra de su ser. Su pecho subía rítmicamente con la respiración. Finalmente, abrió los ojos. El cuerpo ajeno aún estaba contra ella. Podía sentir algo bastante interesante contra su muslo, que esperaba comprobar más tarde. Se mordió el labio inferior, alzando lentamente la mirada hacia los azules irises que se clavaron en ella.

-O no –respondió en un susurro-. Quizá deberíamos quedarnos un poco más por si siguen cerca… -agregó y se mordió de nuevo el labio inferior, de costado, echándole una mirada sugerente-. Reconozco que es una excusa para quedarme contigo un rato más –añadió con sinceridad. Adelantó su rostro para quedar a unos milímetros del varonil-. Y no soy embustera. Lo dije en serio. Es el mejor beso… no, los mejores besos que he tenido en mi vida, con diferencia –susurró en un tono invitante. Sin separarse, ladeó la cabeza y le echó una mirada retadora y cautivadora a los ojos-. Hagamos una cosa. Saldré si me prometes que me darás una segunda lección sobre esconderme. Básicamente porque empiezo a tener frío toda empapada y seguro que tú también. Porque me gustaría volver a pisar tierra firme. Y porque quiero verte de nuevo. ¿Trato hecho? –alzó una ceja oscura, sin dejar de mirarlo.

Callar, omitir y mentir eran verbos de los que no hacía mucho uso. Prefería decir la verdad y ser directa, aún cuando podía incomodar y no gustar. En aquellos momentos no le preocupaba que otras personas no soportasen su forma de ser. Lo único que le importaba era que él no saliese huyendo. Y, después de todo lo que había tenido que soportarla estando histérica, estaba segura de que no lo haría.




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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Trystan el Miér Mayo 06 2015, 23:13

La morena parecía más sumergida en ese segundo beso que en el propio lago. Bebió de mis labios con más confianza que en el primero, ese primer beso que inicié yo y que ella acabó devolviendo. Hasta pude sentir un toque de necesidad, fruto de esa histeria menguante.

Hasta que la tranquilidad al otro lado de la cascada llamó mi atención. El color del uniforme de la guardia era bastante más llamativo que las tonalidades del bosque, por lo que seguramente resaltaría como manchas difuminadas que se movían sobre el lienzo que suponía la cortina de agua. Pero no había ni rastro de tal color. Ningún movimiento al otro lado más que el del propio agua. Y es por esa suma de cosas que concluí que, por un simple animal muerto, no habían permanecido mucho tiempo parados.

Bien, nos habíamos librado.

Cuando regresé a su mirada cristalina, detecté un brillo pícaro que me hizo sonreír, antes de alzar las cejas-. ¿Prefieres que nos quedemos entonces? -inquirí, algo sorprendido. Vaya, sí que ha sido eficaz. Había pasado de tener un miedo terrible al agua a no importarle lo más mínimo estar con ella cubriendo la mayor parte de su cuerpo-. Creo que los dos estaríamos más cómodos fuera de aquí, sí. -aunque no implicase que estuviéramos más seguros. Amplié mi sonrisa al escuchar ese tono juguetón que escondían esas ganas por más, antes de aproximar mi rostro al suyo, hasta que la punta de mi nariz rozó la suya-. No te han dado muchos besos en condiciones, por lo que veo. -si yo besaba mejor o peor que los hombres que la muchacha había tenido oportunidad de besar, eso ya quedaba a su juicio personal. Pero al parecer, sí. No habían sabido manejar la situación mejor que yo.

Reí con suavidad, ante su propuesta-. No te preocupes, verme, vas a verme, por la base aunque sea. No necesitas que yo te haga una promesa. -de hecho, era de los que pensaban que las promesas estaban sobrevaloradas. Me habían hecho demasiadas, todas incumplidas, como para alentarme a hacerlas yo, si era tan fácil romperlas-. Pero cuenta con esa segunda lección... -añadí antes de separarme un tanto-. ¿Lista? -pregunté mientras buscaba su mano con la mía, bajo la línea del agua.

Efectivamente, se habían ido. Pude comprobarlo tras cruzar la salvadora cortina de agua de nuevo. Con paso firme, desanduve el camino por el que cruzamos el lago, hasta la seguridad y estabilidad que nos daba el linde del lago. Sólo cuando el agua alcanzó mi cintura, según perdía altura, sentí el peso de la tela de la camisa empapada. Ugh. Odiaba esa sensación de pesadez. Siempre me pasaba. Por eso, procuraba cargar todo con los brazos, o incluso me ponía el carcaj a la cintura. No me gustaba nada sentir -más- peso sobre los hombros. Ya tenía bastante. Para aplacar esa sensación, no dudé en desabrocharme la camisa, para quitármela y escurrirla, en cuánto la morena optó por buscar un apoyo más sólido, ya fuera del agua-. Menuda aventura, ¿eh? -comenté mientras enredaba la ropa en un rebujo de tela y presionaba para que escurriera, visiblemente más aliviado de haber comprobado que volvíamos a tener la tranquilidad de estar solos, en la orilla del lago.





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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Moira el Vie Mayo 08 2015, 17:00

-No, porque ya no me besas más –respondió, porque en esos momentos no se estaban besando. Ladeó una sonrisa y alzó la mirada hacia él, para afianzar sus juguetonas palabras. Asintió con un suspiro. Sí, por favor, fuera del agua estaría mejor. Bajó los párpados y suspiró, moviendo su nariz en una caricia contra la de él-. Estoy de acuerdo… -agregó sobre los besos en condiciones.

Quizá también había sido porque no había tenido tiempo antes de que la dragona la pillase in fraganti. Justo a tiempo para soltarle un golpe con el cual veía las estrellas de puro dolor. Levantó la mirada hacia el otro resistente, chocando sus irises contra los azules tan intensos que él tenía. ¿A verlo cuándo? ¿Dentro de tres meses?

-Dentro de un año, quizá –soltó, medio en broma medio en serio. Entonces se le ocurrió algo y se mordió el labio inferior de costado-. Mmm… ¿qué te parece si mañana me esperas al amanecer a la entrada de la base? –le preguntó, esperando que tuviese tiempo. O quizá otro día, cuando él pudiese.

Le dedicó una sonrisa, encantada con que él aceptase una segunda lección. No pudo borrarla de sus labios ante la mera idea. La piel ajena rozó su mano, buscando el agarre. Asintió, tomando su mano con firmeza. Con la libre, se sujetó al brazo masculino, pegándose a él con temor de soltarse y quedarse sola en mitad del agua. La fuerza aumentó cuando la cortina de la cascada cayó sobre ellos. Cerró los ojos con fuerza, resistiendo las ganas de gritar.

Poco a poco, el nivel del agua fue disminuyendo. Su respiración se había vuelto fuerte y entrecortada por el miedo. Su ropa pesaba más de lo normal por el exceso de humedad. Finalmente, alcanzaron la orilla y sintió que le temblaban las rodillas. Se sentó en la tierra seca un momento, intentando tranquilizarse. Se quitó el arco y el carcaj que llevaba. También el collar plateado, para no sentirse que se ahogaba.

Cuando él habló, la distrajo, consiguiendo que abriese los ojos y lo mirase. Topó primero con las piernas masculinas y ascendió por el pantalón antes de encontrar algo muy interesante gracias a la prenda ajustada y pegada al cuerpo gracias al agua. Enarcó una ceja, ladeando una sonrisa pícara antes de soltar un comentario que le rondó la mente.


-Va-Ya… estoy impresionada –halagó aquellos atributos-. ¿Hm? Perdón, me perdí con las vistas –añadió juguetona-. Ah, sí… ¿quién me iba a decir que saldría a cazar, desconfiaría de ti para luego esconderme contigo de los guardias y acabaría disfrutando unos increíbles besos que me harían olvidar el agua y el ciervo? Una aventura, sí. Cuando quieras, la repetimos –agregó invitante y divertida-. Ah, perdón, estás más arriba.

Y en ese momento, abandonó las vistas de sus pantalones para alzar la mirada. Pretendía darle un repaso visual antes de encontrarse con su rostro, pero… unas cicatrices hicieron que su sonrisa se borrase. Se levantó como un resorte y caminó hacia él, antes de detenerse enfrente. Levantó la mano derecha, rozando con la yema de sus dedos la cicatriz en su hombro varonil, con expresión seria y preocupada al mismo tiempo. Después de tanto tiempo con Corah, reconocía perfectamente las marcas de una tortura.

Bajó las yemas a la línea más suave que descendía diagonal por su torso, antes de ladearla hacia la marca de la cintura. Inclinó su cabeza, rozando con sus labios la cicatriz del hombro en una suave caricia. Como si con aquel contacto pudiese borrarlas y llevarse con él todo el dolor y sufrimiento que había experimentado. Después se separó con suavidad y deslizó la camisa para quitársela, quedando con una de tirantes blanca. Se giró y la levantó para que pudiese ver parte de las cicatrices que ella tenía a la espalda. Compartiendo con él, declarándole en su inusual silencio que entendía por lo que había pasado.

Cuando se dio la vuelta, ladeó la cabeza y tragó saliva, siendo consciente en aquel momento que se encontraba en ropa interior frente a aquel hombre. Se cubrió por delante de la camisa empapada que tenía y lo miró cohibida y algo avergonzada por no darse cuenta antes.


-No pensé en que… sólo en enseñarte… No quiero que pienses que fue deliberado para que me vieras en ropa interior. Era para que vieras las cicatrices. Pensé que un gesto sería mejor que cualquier palabra que pudiera decirte… -intentó explicarse, antes de cerrar la boca, ponerse la camisa y ajustarse bien la capa, aún cuando tenía todas las prendas empapadas. Entonces pensó que todavía seguía sin saber su nombre y era un buen tema a sacar para hacer un giro en la conversación-. ¿Cómo debo llamarte? Ando calibrando decirte “el hombre del beso perfecto”, pero me parece demasiado largo.




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Re: Hiding out naughtily | Moira

Mensaje por Trystan el Lun Mayo 11 2015, 20:27

Reí con suavidad ante esa evidencia, aún bajo la cascada, por lo obvio. Me pensé el tentarla, juguetón, más por lo cerca que estábamos que por el hecho de querer volver a besarla. Que no podía decir que no quisiera, porque mentiría. Enarqué una ceja ante esa broma seria. ¿Era impresión mía o a la muchacha, de repente, le agradaba mi compañía?-. Nah, no creo que pase tanto tiempo. Además, vas a tener más de una ocasión para hablar conmigo... -por mi cargo, era evidente que nos cruzaríamos más de una vez, pues prácticamente no dejaba de moverme por la base, de un lado a otro, para cerciorarme de que todo funcionaba según lo previsto-. ¿Que no es el maestro quien pone el horario? -bromeé inocentemente antes de asentir-. No tengo nada mejor que hacer... -alegué, con un ligero encogimiento de hombros.

Correspondí su sonrisa al cogerle la mano. De repente, aún empapada y sin el color totalmente recuperado, aquella curvatura de sus labios se me antojó radiante. Quizás fuera la idea de salir de allí. Tenía tantas ganas, bueno, no, puede que alguna menos, pero igualmente tenía ganas de llegar a la orilla. De poder controlar los movimientos de mi cuerpo, sin amortiguamientos de ningún tipo, como podía ocurrir en el líquido elemento. Sentí como volvía a aferrarse a mí, aunque esta vez fuese más comedida por mucho que presionase mi brazo.

Una vez fuera, decidió sentarse mientras yo me quitaba la camisa mojada. Volví a reírme -con cierto rubor, eso sí- con su peculiar halago antes de mirarla de soslayo, con la ceja alzada-. Y yo empapado... -vale, por contestarle algo. Reconozco que no sabía qué decir, porque su descaro me pilló verdaderamente por sorpresa-. Nah, ¿repetir? ¿No prefieres probar cosas nuevas? -me crecí momentáneamente, en mi intento por devolverle la jugada que ni de lejos llegaba a su nivel. Mi tono fue desenfadado, volviendo a escurrir la camisa con aire tranquilo, pero sin perder la sonrisa.

De repente, la vi aparecer frente a mí, mirando mi torso detenidamente. Bajé los brazos para fruncir el ceño momentáneamente, en lo que tardé en darme cuenta de que estaba mirando las cicatrices. Seguí su mano con mis azules, y justo antes de que alcanzara la marca de la cadera, adelanté mi mano para tomar la suya-. Fue hace tiempo... -murmuré al sentir la calidez de sus labios ahora sobre la piel de mi hombro. Iba a añadir más cuando la morena se desvistió y se giró. En un principio, no entendí nada... hasta que vi unas huellas parecidas cruzar toda su espalda. La preocupación cubrió mis ojos, haciéndome recordar de golpe, información que tenía presente de forma indirecta-. Tú eras la esclava liberada, ¿verdad? -por los puntos claros que dejó a Leena aquella vez, por algún que otro rumor, y ahora por las marcas que ella misma me estaba mostrando. Estuve tentado de hacer lo mismo que ella, de hecho, alcé la mano de manera tímida, aunque no llegase a rozar su piel, pues terminó por volverse hacia mí otra vez.

Su gesto de vergüenza imprevisto me enterneció más de lo que podía haber pensado-. No tiene ni punto de comparación... Tú has sufrido mucho más que yo. -quise quitarle toda la importancia que ella le daba al hecho de que estuviera en ropa interior. Fue por esto que ladeé la cabeza, apartando mis azules a mi camisa, aún toda arrugada, dejándola esa intimidad y tiempo para que volviera a vestirse.  No obstante, bien podía regodearme también, siendo la tela la que se ceñía a su cuerpo por estar húmeda.

No podía decir que no me gustaba lo que había podido ver. En general.

Con algo menos de sorpresa, volví a mirarla, con una sonrisa marcada en mi semblante-. Es verdad, qué descortés por mi parte... -murmuré, dándome cuenta que no le había dicho mi nombre con las prisas-. Hm, ¿Trystan te parece mejor?





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Re: Hiding out naughtily | Moira

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