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Get ready to feel (Megerah)

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Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Corah el Miér Abr 01 2015, 23:39

Prepárate a sentir. Esas fueron las primeras palabras que la inquisidora dedicó a su nueva esclava, justo en el momento de ajustarle los grilletes en las muñecas, dejándola suspendida en vertical gracias a las gruesas cadenas que colgaban del techo y estaban unidas a las esposas de hierro. Los dedos de los pies de su presa podían tocar el frío y tosco suelo de piedra, pero no apoyar completamente la planta. Estaban en el pequeño cuarto anexo al suyo. Uno que solían dar para los esclavos junto a sus amos, pero que ella había adecuado como una estancia de castigo.

-Espero que te sientas como en casa –ladeó una sonrisa malévola al hablarle a Megerah.

Su mano derecha, enguantada como la zurda, agarró la empuñadura de cuero rojo oscuro de un látigo. Aquella versátil arma aún estaba enrollada con sumo cuidado. Con la mano izquierda acarició el costado de una de las vueltas que daba el látigo, admirándolo como si fuese una preciosa obra de arte.

-Una vez alguien me habló sobre su importancia y utilidad. Tenía razón en parte. Sólo mientras esté en mi mano. ¿De qué me sirve que esté en otra? Lo mismo pasa con los esclavos –le dio conversación, antes de desplegarlo y descargar un latigazo contra la parte delantera del muslo izquierdo de la rubia-. A nadie le gusta perder lo que ha tenido. ¿Verdad? Ahora estás aquí, sin tu rango de inquisidora. Seguro que puedes entenderlo –descargó otro latigazo contra la parte trasera del mismo muslo-. ¿Qué te duele más? ¿Por delante o por detrás? –le preguntó, paseándose hacia el costado izquierdo de su ahora esclava, como si la estuviese contemplando y analizando. Por supuesto, ella ya sabía la respuesta.

Otro latigazo más esta vez restalló contra la femenina espalda de quien fuese su compañera. Pensó que hubiera tenido un futuro brillante, pero había hecho un mal movimiento por el cual debía pagar un castigo. Al menos hasta que Moloch volviese.

-¿Alguna vez te han mantenido en un cuarto a oscuras, con los ojos vendados, con cera en los oídos para no poder oír, con guantes de hierro pesados en las manos? Al principio es relajante. Mucho, de hecho. Pero llega un punto en el que esa privación sensorial es demasiado insoportable para el cerebro. La ansiedad, alucinaciones y todo tipo de trastornos psicológicos empiezan a aparecer –comentó en un susurro casi ronroneante.

Se acercó para atarle una venda que impedía la visión de los ojos azules de Megerah. Sabía que cualquier estímulo físico aumentaría. Ya fuese placer o dolor. Aunque no sabía hasta qué punto la heartless podía llegar a sentir… o no. Abandonó el látigo para agarrar su porra. Golpeó con movimientos ágiles el cuerpo ajeno, controlando su fuerza y los lugares alcanzados para no matarla.






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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Megerah el Jue Abr 02 2015, 01:39


Con la revelación que Corah le había hecho, Erah no supo muy bien cómo ni cuándo llegaron a los aposentos de la inquisidora. De su nueva dueña, quien ni se molestó en explicarle lo más mínimo. La llevó a otro cuarto, oscuro, mucho más pequeño y contiguo al suyo. Y a Megerah no le cupo la menor duda de que aquello era la sala de diversión de la dragona en cuanto vio todas esas cadenas colgar del techo, titilando ligeramente, mientras se mecían en el vacío a la luz de una simple tea. El olor a podredumbre cargaba el aire y marcas oscuras salpicaban las irregulares paredes, formando unos sádicos y atroces dibujos que decoraban aquel antro. A Erah se le cortó la respiración por un momento, pues fue entonces cuando se dio cuenta de que todo aquello y lo que viniese después, es lo que se había ganado a pulso por lo que había hecho. Pues había pasado toda su vida bajo la sombra protectora de un dragón que ya no quería saber de ella, salvo reclamarla como esclava si es que acaso la rubia llegaba a aguantar.

Quizás estaba a tiempo de hacer de tripas corazón y, tal vez contase con la ayuda de su propia condición para sentir mucho menos. Porque sentir, lo que se dice sentir, iba a hacerlo.

La propia dragona ya se lo había advertido en cuanto alzó los grilletes que sujetaban las muñecas de la rubia, dejándola prácticamente en el aire, con la agónica sensación de llegar al suelo con los dedos de sus pies. Con ello, eran sus brazos los que soportaban su peso, tensándose y llegando a presionar demasiado las muñecas contra las esposas. Sus manos se aferraron a las cadenas desde las que colgaba, procurando nivelar su peso hacia el brazo derecho más que para el izquierdo, el lastimado, que se resintió en cuanto estuvo suspendida más de dos minutos. Megerah apretó la mandíbula, controlando la respiración, mientras Corah hablaba. La desafiada la siguió con la mirada, viendo cada movimiento para desenfundar el látigo, arma que ambas habían compartido. En su foro interno, y en otra circunstancia, le habría dado la razón a Corah. Claro que, de estar en otra situación también, la puta dragona se habría comido el látigo hasta la punta.

Un latigazo rajó el aire, restallando en el ambiente, en las paredes y causándole un punzante dolor a Erah en el muslo. Not bad, pensó aunque encogiera ligeramente los labios. Parecía ser que los fetiches del dragón negro en esas sesiones de sexo salvaje habían ayudado a que Megerah sobrellevara mejor una simple flagelación que rasgó la prenda que cubría su pierna-. ¿Qué hay que perder cuando no se tiene nada? -masculló entre dientes, con una exhalación entrecortada al sentir el segundo latigazo, esta vez en la parte de atrás de la misma pierna. Lo que Erah había perdido era una utópica libertad, pues estaba atada al maldito destino de aquel dragón que no la dejó morir hacía ya ocho meses. No era libre desde su punto de vista. Había perdido su corazón. Tampoco tenía a nadie ya. Sólo podía aferrarse a esos sentimientos que podían hacerla sentir tan bien... durante unos minutos, pues la persona por la que los sentía también había desaparecido de su vida. Además, sólo podría disfrutar de su compañía un puñado de meses más.

Y era un destino horrible que no quería tener. Estaba dispuesta a pasar por lo indecible para evitarlo.

Alzó su mirada hacia los ávidos verdes que la observaban con una mezcla de gozo, dominio y suficiencia. El labio superior de Megerah se elevó de un lado, llegando a mostrar ligeramente sus dientes-. No soy tan estúpida como las preguntas que me hacéis, dragona. -Corah era torturadora, ¿en serio le estaba preguntando qué la dolía más?-. No creo que os interese saber mi opinión lo más mínimo. -añadió, más para sí misma que para la rubia que tenía delante. Quien sabe si como premio, el látigo acarició de forma contundente la espalda de la esclava. Le pilló tan de sorpresa a la humana que un tímido quejido salió sin poder ser controlado a tiempo.

Y más preguntas retóricas. ¿Por qué las hacía? Una sonrisa ladeada se dibujó en el semblante de Megerah, aunque agachó la cabeza a tiempo para que sus cabellos la cubriesen, ante el pensamiento sarcástico que cruzaba su mente. De no haber conocido a Corah y sus métodos habría sentenciado que aquella inquisidora era imbécil.

Tragó saliva cuando la venda cubrió sus ojos, e intentó prepararse para lo que la dragona pudiera hacer. Pero no le fue suficiente. Cada golpe que recibió se le antojó más fuerte que el anterior, y por mucho que intentara controlar sus propios instintos de no chillar de dolor -todo para no darle la satisfacción a Corah-, fue inútil. Megerah llegó a gritar, pero no rogó que parase, porque sabía que la rubia no lo haría.

Hasta que llegó un momento en el que dejó de sentir, de lo entumecido que tenía cada parte de su cuerpo... llegó a barajar esa posibilidad de que su propio cuerpo estuviera aceptando por fin esa insensibilidad a la que estaba abocada y que había tardado tanto en llegar... ¿o era que la dragona había detenido su mano?





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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Corah el Sáb Abr 04 2015, 15:16



¿Qué hay que perder cuando no se tiene nada? Aquella pregunta no le era desconocida. Se la había hecho a sí misma varios años atrás. La respuesta era fácil: la propia existencia. Pero para ella era una liberación que sólo los cobardes escogían. Una vía fácil a aquella maldita vida. Ella no pedía clemencia y estaba segura de que aquella ex inquisidora tampoco. Aún cuando ahora podía sentirse más vulnerable. Sólo hacía falta que algo o alguien le recordase que la terquedad y la valentía eran mejores que suicidarse.

-Pasa lo mismo que con la esperanza. Lo que se pierde se puede recuperar –habló con seguridad y el mentón elevado.

¿Y qué pasa cuando todo lo que tienes se destruye? ¿Entonces qué? Si le hacía esa pregunta, no sabía si podría escoger las palabras correctas para responderle. Su padre había destrozado su familia hasta los cimientos, hasta que no quedó nada a lo que aferrarse. A ella la habían roto en pedazos y se había encargado de destruirlos con el paso del tiempo. Pulverizándolos, asegurándose de que no pudiesen ser rescatados del olvido. Pues quien lucha contra sus propios monstruos debe convertirse en uno.

De aquella cría de dragón, que solía aceptar los mimos y no dudaba en darlos ella, no quedaba nada. Su inocencia se había escapado entre sus dedos abiertos como si fuese arena, ante la súbita crueldad de la tortura. Su dulzura se había tornado amargor. Su tolerancia hacia otros seres se había extinguido como la débil llama de una vela encendida que se apaga con un suave soplido. Antes había sentido cariño y amor. Ahora rehusaba esos sentimientos de manera sistemática.

¿Y qué había hecho con ese vacío que habían dejado aquellas cualidades que había hecho perecer? Lo había llenado con ira, orgullo, sadismo, crueldad. Había ennegrecido su alma, enfriado su mirada color jade, teñido sus ropas de sangre. Había hecho su elección, pagando un precio alto. Jurando lealtad a una reina que no sabía que la había traicionado desde el principio. Si aquel juego llegaba a su conocimiento, los estragos que pudiese causar en ella serían desconocidos. Pues todo lo que ahora era, se basaría en una mentira. Todo volvería a destruirse.

-Ata tu lengua, esclava. Si aún no conoces el respeto, yo te lo enseñaré. No me interesa tu opinión, mi interesa tu respuesta. Es grato saber que no te has desecho de tu orgullo ni de tu fuerza interior –declaró la reptil.

Pudo escuchar los gritos que la rubia profería, aún con el intento de no darle esa satisfacción. Ladeó una sonrisa, agradada por aquella música. Cuando estos empezaron a acallarse, se detuvo. Supo que había llegado a ese punto donde, de tanto dolor, no se pude sentir más. Se guardó la porra y agarró un pequeño cubo de metal con agua para echarle el líquido por encima a la humana y espabilarla.

-¿Es un buen momento para preguntarte qué tipo de flores le gustaban a Thareon? Me gustaría enviar algunas al cementerio –soltó como si hablase del tiempo, intentando al mismo tiempo torturarla psicológicamente y que reaccionase. No quería matarla.






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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Megerah el Dom Abr 05 2015, 15:19

Erah comenzó a sentir un pinchazo constante en su brazo izquierdo. Por desgracia, aquel desgarrón que Leviathan alcanzó a hacerle, llegó a infectarse en algún punto, y Lyvana se centró en desinfectarlo, aprovechando que la herida no había cerrado. Ésta no había llegado a cerrar del todo, tras varias curas que la albina pudo llegar a hacerle antes de que la rubia la liberase. Y ahora los puntos se estaban resintiendo, tirando del músculo por la presión del peso de la pobre humana. No obstante, Erah hacía lo que podía por no forzar demasiado ese tirón que podría tener consecuencias nefastas para la movilidad de su brazo.

Megerah, aún con sus azules en la mirada esmeralda de Corah, soltó una risa suave-. Que precisamente vos me habléis de esperanza, me hace pensar en lo rápido que el mundo se está yendo a la mierda. -¿Para qué seguir en un lugar así? Los dragones leales a la reina nunca hablaban de esperanza tan libremente. De hecho, la mencionada esperanza era algo propio de los humanos, muchísimo más que de los dragones. Thareon se alimentó de la esperanza que Megerah le dio por escapar. Por aguantar. Por una vida mejor. Se aprovechó de la esperanza de la rubia de que él sintiera algo por ella –sin llegar a saberlo, claro-, para concederle a ella todos esos momentos que Erah atesoraba ahora en secreto. Y se convirtió en un monstruo cuando ella, coaccionada, dejó de verle. De mantenerlo tal y como era. De darle esperanza.

Inspiró con fuerza-. No hay nada que podáis enseñarme ya, rubia. –una sonrisa ladina se dibujó en el semblante de la esclava-. Contendré mi lengua si así lo deseáis, mas perderéis esas respuestas que tanto os interesan… -advirtió, consecuente, tergiversando ligeramente las propias palabras de Corah. ¿Faltar al respeto? Interiormente, la había llamado de todo, pero mantenía las distancias y el protocolo como siempre había hecho.
Mas su lengua viperina era algo mucho más difícil de controlar.

Sin embargo, aparte de todo aquello que se sucedía, le era inevitable sentirse culpable de haberle negado al dragón de escamas azules ese derecho a seguir siendo el que era. Pero, quizás con un poco de tiempo y esfuerzo de Aengus, Lyvana, Valdyr y quién sabe si alguien más, él pudiese recuperarse. Por su parte, no podía hacer más por él. Con esto, ya podía estar aparentemente tranquila, porque hizo lo que pudo por sacarlo del castillo. Y no paró hasta que lo consiguió, ateniéndose a las fatales consecuencias para ella.

Consecuencias que su cuerpo sentía por cada vez que la dragona impactaba su porra contra el desprotegido cuerpo de la rubia, hasta el punto de que su consciencia llegó a vacilar, lo que le nubló la vista a Megerah por un momento. Los golpes cesaron y llegó a sentir todo su cuerpo bastante más caliente por toda esa sangre para calmar la hinchazón de cada golpe. Por un instante, le costó hasta parpadear, mas lo hizo a tiempo para evitar que ese baño de agua llegara a sus ojos. Sintió ésta helada, por la calidez de su piel, entrecortando una respiración que había llegado a ser pausada. Sintió un buen escalofrío por todo su cuerpo, antes de que la sensación de tener mil cuchillos clavados por toda su piel se extendiera por toda ella durante un par de segundos. Lo que quedaba de su ropa se empapó, dejando un contraste bestial entre frío y calor que acabó espabilándola justo para escuchar la pregunta de la dragona.

Parpadeó rápido un par de veces, congestionando su semblante en una mueca que estaba a mitad de camino entre dolor, rabia y extrañeza-. Id a buscarlo y preguntárselo vos misma. -¿por qué le preguntaba aquello? ¿Qué tiene que ver Thareon con un cemen-? Los pensamientos de Megerah se detuvieron en seco cuando se puso en la peor situación y relacionó términos de la más drástica de las maneras. No…. Él, no. No podía ser. Era imposible. Hacía nada que lo había salvado de las garras de Moloch, de la esclavitud del castillo. Thareon estaba seguro en el bosque, lejos de Talos, aunque fuera aún como Leviathan. Erah se aferró a ese pensamiento, pese a que la dragona insistiese sobre la muerte del dragón azul. Era algo que Megerah no concebía.





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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Corah el Mar Abr 07 2015, 10:47

-Muchos seres mantienen la esperanza, pero yo no reservé ninguna para mí.

Para un ser como ella no existía ya la redención, ni siquiera la quería. Había tomado un camino del cual no había marcha atrás. Lo único a lo que podía aspirar era a una muerte con honor, peleando, llevándose a su adversario con ella. Era consciente de ello. No hablaba con tristeza sobre ello, sino con orgullo. No había arrepentimiento en ella, eso era para hipócritas. Desde el mismo momento que tomó la decisión de asesinar a su padre, supo que también había elegido qué senda tomar en su vida.

Había vivido con Kariel muchos años. Aquel dragón que parloteaba demasiado sobre el amor, como si intentase que de alguna forma le afectase a ella. Quizá a él le resultase difícil de creer que esas debilidades ya no tenían cabida en ella, pensando que de niña no tuvo elección. Pero no estaba apenada de todo el recorrido que había hecho hasta ahora, ni del monstruo en el cual se había convertido.

¿El precio a pagar? Estar sola. Hasta Drem la había abandonado, yéndose a una habitación para él solo para disfrutar de su libertad. Lo cual la hizo pensar que él no le tenía ningún tipo de consideración y había sido sumiso mientras era su esclavo, deseando librarse de ella y de las cadenas que los habían unido. Al final resultaría que aquel niño que había comprado con cuatro años se había convertido también en un monstruo, a su imagen y semejanza.

Así que cuando Megerah le dedicó más réplicas con su filosa lengua, Corah supo de inmediato que aquella rubia también estaba ansiando largarse bien lejos. Era el vivo reflejo de lo que todos los demás querían. Sin embargo, no dio señales de que aquello le afectase. Ladeó una sonrisa socarrona antes de contestarle.

-A sobrevivir, al parecer. Eres como una cachorra impulsiva replicando. Imagino que Moloch no llegó a enseñarte –respondió a la esclava-. Muy bien, tengo todo el tiempo del mundo para malgastarlo en silencio –la retó.

Observó cómo las ropas de la humana quedaban empapadas. Caminó hasta la puerta de la pequeña sala y la cerró, bloqueando el cerrojo por dentro. Después, sacó una llave, abriendo los grilletes que mantenían apresada a la rubia.

-Es que no puedo ir donde él está… a menos no por el momento, demasiado pronto para mí –jugó con las palabras con maldad, como si quisiera darle a entender que Thareon había muerto-. ¿Sabes? Hoy estoy de buen humor. Te daré una oportunidad de salir… si consigues pasar sobre mí –jugó entonces con ella.

Una heartless contra una dragona. No que fuese solamente malvado, también lo encontraba divertido. Además, tenía curiosidad por las habilidades de su mercancía adquirida y seguro que le vendría bien entrenamiento extra el día que se enfrentase a Moloch. La inquisidora lo sabía. Era como si siempre tuviese diferentes motivos para hacer una sola cosa.






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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Megerah el Miér Abr 08 2015, 15:45

Anda, como yo. Fue el pensamiento que cruzó la mente de la desafiada ante las palabras de la dragona. ¿Qué esperanza le quedaba? Tan solo recuperar el corazón, cosa que veía tan lejana como la vez que intentó matar al causante de todo aquel dolor, con sólo cinco años. ¿Qué había sido de aquella muchacha impulsiva que no sabía lo que hacía? Erah acabó perdiéndola entre tanta indiferencia que marcó su personalidad a lo largo de tantos años al lado de Moloch. O, tal vez no. Volvió a ser impulsiva, volvió a sonreír, cuando Thareon apareció en su vida. Aprendió a vivir otra vida que no tenía nada que ver con la que había tenido hasta entonces, hasta que... una vil promesa del dragón negro acabó con ella. La obligó a mentir, la obligó a hacer daño, contra voluntad, al único dragón que aportó un sentimiento puro y para nada tóxico a la rubia, ignorante de algo así hasta entonces.
 
Mas, quiso el destino que Erah no se estancara ahí, ni muriese a manos de la enfermedad que casi termina con su vida. Todo por capricho del dragón negro. Pero Erah llegó a la conclusión de que había sido una segunda oportunidad, que la rubia no dudó en aprovechar en cuanto fue consciente de la realidad que le habían estado ocultando tanto tiempo.

¿Y ahora? De nuevo esclava, de nuevo bajo un yugo dracónico tan directo, aunque fuera con aquella rubia, con la que no había empezado muy bien, que dijésemos.

Megerah enarboló una de las comisuras de sus labios, burlona, en cuanto dudó de lo que su anterior dueño pudo enseñarle-. No os hacéis una idea... - ¿qué os pensáis que llevo haciendo todos estos años, lagartija? Erah había aprendido a sobrevivir, gracias a las malas artes de Moloch, que la enseñó a aprovecharse de su entorno, de la gente que vivía con ella, aunque fuera una simple esclava.  Sin embargo, a estas alturas, a la desafiada le era imposible fingir que no había pasado nada en este último año, como para pensarse igual de imperturbable que llegó a ser a sus veinte años-. ¿Todo el tiempo del mundo? No os preocupéis. Prometo no quitaros mucho. -se burló tranquilamente, en respuesta.

Exhaló marcadamente cuando escuchó aquel cerrojo. Genial, ahora venía más diversión. Lo que no se esperó es que Corah la soltara. Cuando las esposas cedieron, Megerah cayó de rodillas, pero del entumecimiento, acabó tumbándose de costado sobre el frío suelo. No lo sintió tan frío entonces, aunque sintió una pequeña tiritera por el contraste de su ropa mojada. La rubia se encogió un momento, como si así consiguiera escapar de aquel mal rato.

Erah frunció los labios y cerró los ojos, conteniendo a esa chiquilla rebelde que anudaba la boca de su estómago, desesperada por verse tan limitada, intentando retroalimentar esa capacidad de sentir que estaba empezando a perder tan lentamente. Gritaba, lloraba, chillaba internamente, repitiendo una y otra vez que Thareon no podía estar muerto. No. Podía. Estarlo. No.

A la desafiada le hizo gracia la situación y conforme pasaban los momentos, dejó que una risa saliese de su garganta, cada vez más fuerte, antes de levantar la mirada, buscando la esmeralda de la dragona-. Siento ser la persona que os arruine el humor, pero no me encuentro con ganas de devolveros la paliza. -murmuró sin apenas levantar la voz, aún con el eco de su risa, convulsionando suavemente su pecho.  Gracias, rubia, pero no me apetece.

Ya que no iba a poder ir a por el veneno, ni tomárselo, podría intentar ver cuánta paciencia tenía aquella rubia que había chafado sus planes en toda regla.





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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Corah el Sáb Abr 11 2015, 16:05

Por supuesto, como no podía ser de otra forma, la otra rubia replicó. Pero no pudo picarla, porque una frase resonó en su propia cabeza, con eco. No le sorprendió, sabía que los desafiados podían llegar a comunicarse con un dragón mentalmente. Dado su vínculo con uno de los grandes reptiles, por supuesto. Pero movió un poco la cabeza, frunciendo ligeramente el entrecejo y mirándola con seriedad. ¿Lagartija? ¿Esas cosas renacuajas que se ponían a tomar el sol y correteaban cobardes a esconderse cada vez que aparecía alguien más?


-La próxima vez que me llames lagartija, te comes una hostia –le avisó sin medias tintas, pareciendo que masticaba cada palabra por la molestia que arrastraban-. Si crees que vas a tener la oportunidad de quitarte la vida… eres muy ingenua –replicó, con el mismo tono de burla.

Levantó el mentón con altivez, mirándola desde arriba, con una sutil burla maliciosa dibujada en sus carnosos labios. No iba a mover un dedo por ayudarla a levantarse. Los cachorros solían darse de bruces contra el suelo constantemente. Tenían que ser capaces de volver a erguirse y sólo los fuertes lo conseguían. A su lado, no quería a nadie débil, por eso se había hecho cargo de Megerah. Era consciente de la férrea voluntad de la que era dueña su nueva esclava.

Cuando la vio ahí, sin moverse, chasqueó la lengua en desagrado. Empezaba a sentirse decepcionada. Pero, afortunadamente, la risa de la humana afloró. Los irises azulados chocaron con los verdosos. La dragona esbozó una sonrisa. Bien, así estaba mejor. Sabía que la humana estaba bastante herida y que era lo suficiente inteligente como para no lanzarse a golpearla. Le agradó aquella confirmación de que no estaba gastando su valioso tiempo.

“Si no te apetece, levántate y quítate la ropa al menos”, le devolvió mentalmente a quien fuese su compañera durante los últimos meses.
Estaban condenadas a aguantarse durante el tiempo que aquello durase, antes de que Moloch la reclamase. La dragona tenía que medirse hasta cierto punto, para no matarla. Malditas reglas draconianas.

-Supongo que enviaré flores blancas. Con esas nunca te equivocas –mencionó al final, por la falta de respuesta de la humana. Hurgando con el dedo en la llaga por ser el blanco de los pétalos el más oportuno cuando alguien moría.






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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Megerah el Dom Abr 12 2015, 13:20

Erah frunció el ceño, extrañada por las palabras de la dragona, antes de volver a mirarla. ¿Perdón? Tardó unos segundos en darse cuenta de que... ¿había leído su pensamiento? Le sorprendió, pues la rubia era la primera de su raza -aparte de Moloch- que había sido capaz de leer las más profundas reflexiones de la esclava. Bueno, las que iban dirigidas a su persona, que Megerah por una razón o por otra, no llegaba a exteriorizar a modo de comentario ladino y filoso.

- Técnicamente no os he llamado nada, pues no ha salido tal palabra de mi boca. -replicó Megerah. Y puedo llamaros como me plazca desde aquí, puntualizó con sorna y una sonrisa sarcástica. ¿Ahora por ser esclava y desafiada, ya no podía optar al derecho de pensar libremente lo que le diera la gana? Pues vaya putada. Lo que sí sabía era que, le diera la hostia o no, estaba segura de que a Corah no le estaban faltando ganas ya. Paciencia tenía para ser una dragona e, incluso, inquisidora. Megerah tenía que admitirlo, después de todo-. ¿Qué vais a hacer, vigilarme día y noche? -inquirió antes de buscar la mirada de su torturadora con sus orbes cristalinos-. Ambas sabemos que no os aburrís tanto. -la encadenada tuvo la tentación de reírse ante el pensamiento de tener a Corah detrás como un perrito faldero. No llegaba a entender por qué la dragona tenía tanto interés en ella. ¿Qué perderíais con mi muerte? Erah sabía la respuesta de antemano: nada. ¿Qué significaba un esclavo más o un esclavo menos en la vida de un dragón? Absolutamente nada. Y entonces, rememoró su caso para refutar su propia respuesta.

Ella estaba viva porque Moloch así lo había querido. Y su relación se resintió por ello, hasta que la rubia supo que le había mentido como hacía con cualquier otro.

La enfundada en cuero se acercó para soltarla y, una vez en el suelo, Megerah intentó recuperar el control sobre aquel entumecido cuerpo que era el suyo. Con esa risa ganó la fuerza suficiente para incorporarse, quedando sentada donde antes apenas alcanzaba con los dedos de los pies. Se llevó la mano derecha a cubrirse la otra muñeca, para calmar el dolor que golpeaba ésta de tanta tensión que había soportado. No era mucha en realidad pero, al estar lastimada, Erah no se había atrevido a forzarla mucho aún.

Enarcó una ceja, mirándola desde abajo, sin intención alguna de querer bajar el listón y dejar de ser imprudente, pues contaba con la inmunidad parcial por ser desafiada del dragón negro.¿Quitarme la ropa? ¿Para qué? La esclava casi que prefería quedarse con ella -aunque fuera empapada- que quedarse desnuda, como si se sintiera más vulnerable sin ella. No había pudor en hacerlo, desde luego, pues Erah no se avergonzaba de su propio cuerpo en absoluto. Mas, desconfiaba de las intenciones de la dragona.

Y dale perico al torno. Megerah rodó los ojos, casi molesta por tanta insistencia de la dragona. Interiormente temblaba por esa dichosa posibilidad de que Corah no estuviera mintiéndole-. Estáis en vuestro derecho de hacer lo que os plazca con las flores. -murmuró en su intento por querer zanjar el escabroso tema que hacía referencia a la supuesta muerte del dragón azul. Algo con lo que la humana no se veía capaz de lidiar, por muy desafiada que fuera y por mucho que dejara de sentir con el tiempo.





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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Corah el Lun Abr 13 2015, 10:58

Sorpresa y extrañeza. La humana no había esperado que se comunicase con ella mentalmente. ¿Lo haría con Moloch? No lo sabía y tampoco le importaba. Enarcó una ceja ante lo retorcida que era Megerah con las palabras. Pero la dragona no lo iba a dejar así. Sabía cómo refutárselo.

-Si insulto por la red dracónica a otro dragón y utilizo tu excusa, ¿crees que me serviría de algo? –fue una pregunta retórica, por supuesto.

La miró con frialdad ante el agregado mental. Una advertencia de que ni se le ocurriese repetir aquella palabra hacia su persona. Con otros dragones, que hiciese lo que quisiera. Le importaba un carajo. “Asume las consecuencias”, vertió en la mente de la desafiada. Se preguntó si la rubia no sabía controlar aquella telepatía. Quizá era demasiado pronto para ello. ¿Por qué siempre le tocaban esclavos con alguna habilidad que tenían que entrenar? Ni que ella fuese una maestra. Aunque siempre le viese utilidad para su propio beneficio, por supuesto.

-Puedo esposarte a mí. Apuesto a que eso te gustaría –replicó la inquisidora, con ironía en la última frase-. No, pero lo haría por joder –contestó con aplastante sinceridad.

¿Qué perderías con mi muerte? El rostro de la reptil se quedó serio, pensando en una respuesta. Por supuesto, no iba a lloriquearle con estar sola desde que cierto ingrato se había largado. Si moría, seguramente Moloch le buscaría las vueltas. Lo cual, por cierto, se la bufaba… pero tenía que jugar con las condenadas reglas de su raza. ¿Qué podía decirle a la heartless?

“Diversión”, contestó mentalmente, parca en palabras.

Con satisfacción, observó cómo su nueva esclava hacía acopio de su fuerza de voluntad para despegar la mejilla del suelo y quedarse sentada. No se había equivocado con ella. Era del tipo de seres que la dragona gustaba de tener cerca. Una pena que ya no fuese inquisidora, había sido una buena compañera. No porque fuesen amigas ni cercanas, ni ninguna de esas pamplinas. Era porque había demostrado ser inteligente, fuerte y cumplía con su trabajo. Más que algún dragón. Eso era mucho decir de una humana.

-¿Qué te pasa en la muñeca? –preguntó.

Ante el siguiente mensaje mental, la inquisidora caminó por el pequeño cuarto hasta un armario de madera cerca de la puerta. Agarró el tirador de forja para abrir una de las puertas. Dentro había varios botes que contenían diversas sustancias. Agarró tres. Uno con un líquido incoloro dentro, otro lleno de sal y otro con unos limones. También cogió un cuchillo, unos trapos limpios y un cuenco. Lo fue depositando todo en una mesa cercana.

-No voy a violarte, si eso es lo que temes. Tampoco te dejaré desnuda, es de mal gusto –aclaró. Dadas las habilidades de Megerah, quizá se diese cuenta de la combinación de ingredientes y objetos y se hiciese una idea para qué era.

Se irguió de hombros respecto a las flores. Por el momento, no iba a seguir torturándola con aquella idea. Que tampoco le había mentido, pero sus comentarios, junto con la omisión, le podían hacer pensar a la otra mujer que el dragón había fallecido. La escamosa era retorcida. No sólo jugaba físicamente con ella, sino psicológicamente también.






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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Megerah el Lun Abr 13 2015, 23:59

Erah rió por lo bajo-. Vos... no sois yo. -aseguró en respuesta, queriendo dar a entender que la fanfarronería de una humana bien podía salirle cara a la dragona si la imitase. Otra cosa es que realmente le importase, pues Corah ya le había dejado claro a Erah que no le interesaba lo más mínimo las reacciones que tuvieran los demás a sus comentarios filosos y contundentes. En eso, ambas rubias coincidían. Las dos sabían perfectamente dónde lanzar sus dagas en forma de palabras para minar la moral, los ánimos, la entereza o la esperanza de a quienes iban dirigidas.

Y ahora Megerah, gracias a Corah, estaba probando de su propia medicina.

La sonrisa colmada de suficiencia no abandonó su semblante ante la advertencia de la dragona. ¿Consecuencias? La esclava las había asumido desde el mismo momento en el que entró en el cuarto donde Leviathan dormitaba, lo drogó y lo sacó del castillo. Desde el momento en el que volvió a pisar esos pasillos con la rotunda verdad de que había cometido el crimen de liberar a dos esclavos que no eran de su propiedad. Desde que, la desesperación la llevó al camarote de Reagan, en un intento de conseguir veneno para terminar antes con su vida. Desde que vio a la rubia inquisidora en el umbral de su propio cuarto y supo que el juego había terminado. El suyo, al menos, pues el de Corah apenas acababa de comenzar. Y así se lo hizo ver a la desafiada.

- Hacedlo, pues. Mi rango no me permite elegir, ¿no? -le bufó con algo de suavidad, pese a todo. La dragona demostraba lo poco que pudiera conocer a Megerah si se pensaba que lo de quedarse esposada a su nueva dueña llegaba a molestarla. Podría ser divertido, de hecho. Estuvo tentada de intentar proyectar ese reto en la conexión establecida con Corah, pero se abstuvo. No estaba en las mejores condiciones y ya la estaba picando bastante como para provocarla más. Al menos, de momento.

Una vez sentada, sintió la pesadez de todo su cuerpo apaleado y el dolor de los músculos golpeados al moverse. No obstante, sus azules buscaron los glaucos de su antigua compañera ante la pregunta-. No es nada... -murmuró con seriedad, con el inconsciente gesto de ocultar su propia muñeca a la vista de su dueña. No era precisamente la muñeca lo que más le preocupaba, pero era la que peor parada había salido de todo ese esfuerzo. De los tirones que había llegado a sentir, Erah tuvo el temor de que algún punto se le hubiera saltado por la presión, pero no iba a remangarse allí mismo para comprobarlo.

- Creedme, una violación a estas alturas no me asusta lo más mínimo. -por muchos encuentros sexuales que había tenido con su anterior dueño... no todos fueron consentidos. Moloch le daba privilegios, pero también exigía un precio a pagar por ellos. Fuera cuando y donde fuese. Erah la observó con atención y, gracias a su experiencia con la herboristería y demás, le extrañó que la dragona eligiera justo tres que, mezclados proporcionaban alivio... siempre que no hubiera una herida abierta. Y exceptuando esa tremenda herida medio curada en el brazo que Corah no podía conocer, Megerah no tenía ningún otro corte del que la inquisidora pudiera sacar provecho.

La humana sabía perfectamente que por cada gesto de alivio que un torturador pudiera tener, vendrían el doble de gestos que la harían sufrir más, por lo que no se confió. Ella misma lo había hecho en innumerables ocasiones. Y tampoco hizo por moverse, expectante. Queréis que me quite la ropa pero no me queréis dejar desnuda... ¡Mec! Incongruencia incoming. Erah pensó que la lagartija iba a tener que gastar algo más de tiempo en explicar a esa simple mente humana qué coño quería que hiciera.

Agradeció interna y enormemente que Corah dejase el puñetero tema del destino de Thareon en paz. Sabía que tarde o temprano, volvería a insistir, pues la obstinación de aquella mujer petulante -tanto como lo había llegado a ser Megerah con el traje de la inquisición-, parecía infinita.





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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Corah el Miér Abr 15 2015, 14:21

-Está claro que no soy tú. Yo soy más guapa, más alta, mis ojos son verdes, mis labios más carnosos… -soltó la dragona con puro ego, aunque por dentro andaba recordando al imbécil del guardia que las confundió-. Por supuesto, si yo hiciese algo así, asumiría las consecuencias. Sin embargo, hay algo en tu proceder que se escapa a mi comprensión por la gran idiotez que supone… ¿por qué te has quedado? –preguntó Corah, sin medias tintas, tal y como pensaba sobre aquella decisión de la desafiada-. Podrías haberte ido con ellos. Podrías haberte ido sola. Podrías haber ido al campo, aprovechar que Moloch está un tanto inútil para acabar con él, agarrar tu corazón y luego irte. Pero decidiste permanecer aquí, en el nido de víboras. Evidentemente pretendes acabar con tu vida eventualmente, pero… tampoco es una decisión muy sabia. Eres humana, la locura del exilio no te alcanza. Tienes habilidades para estar por tu cuenta. Llámame loca, pero creo que algo te ha frito el cerebro –soltó al final, acabando aquella parrafada para darse a entender. Evidentemente, lo que le había afectado a la sinapsis era aquellos sentimientos por Thareon, según la dragona. Claro que le importaba un carajo cuán profundos fuesen.

Lo cierto era que, si Corah se hubiese visto envuelta en la misma situación, hubiera preferido la muerte antes que ser esclava de nuevo. Si le diesen a elegir entre el exilio o la esclavitud, diría muerte honorable. Fallecer peleando, esa sería su única aspiración, llevándose al contrincante por delante.

-Siempre hay elección. Quien te diga lo contrario, o miente o es un inepto para encontrar otras opciones –declaró la reptil con una mezcla entre frialdad y esa sutil burla con la que hablaba de la gente corta de mente. “Y ambas sabemos que tú eres mejor que eso”, le dijo mentalmente a la humana.

Cuando le dijo que no era nada, enarcó una ceja dorada. No se le pasó desapercibido que intentó ocultarle la muñeca, así que caminó hasta ella. Con determinación, le subió la manga y vio que todo el antebrazo estaba vendado. Evidentemente la sorprendió, aunque su semblante volvió a ser sereno tras unos efímeros segundos.

-¿Moloch o Leviathan? –quiso saber quién había sido el causante. Por supuesto, hubiera podido ser cualquier otro, pero las bestias pardas nominadas eran esos dos-. Ten cuidado, podría tomarme tus palabras como una invitación –replicó sobre las violaciones.

Frunció el ceño al ver que la humana no se movía ni un ápice. Por el último huevo, ese día iba a ganar el premio a la paciencia. No contenta con eso, su nueva esclava le dio un mensaje mental, aludiendo a que se estaba contradiciendo. Genial, ahora tenía que gastar más saliva para explicarle. Torció el labio inferior hacia la izquierda y la miró, con una expresión que claramente decía que estaba haciendo grandes esfuerzos por aguantar.


“Te quitas la ropa, alivio los golpes y te doy ropa limpia y seca para vestirte, punto”, vertió en la mente de la desafiada, rumiando la molestia.






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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Kariel el Miér Abr 15 2015, 23:16

Después de haber vivido juntos durante varios años, las llaves de la habitación de Corah estaban junto con las de su casa. Y con tanto pensamiento sobre él, terminó por espiar qué es lo que hacía. La curiosidad y el interés en los procedimientos lo llevaron a ir hasta allí. Abrió la puerta con la llave sin preguntar y cerró detrás de sí.

-¿Llamabas, cariño? –Preguntó con sorna en referencia a que había estado pensando mucho en él-. Me gusta lo gruesas que son las paredes, sólo estando al lado de la puerta se escuchan los gritos… -se acerca a Megerah y le roza la mejilla con un dedo-. ¿De verdad Moloch deja que juegues con su desafiada de esta manera?

Corah podía sentir la desaprobación que sentía Kariel de que un dragón dejara el castigo a otros. No alzaba mucho su opinión de Moloch. Menos desde que había escuchado cuál era el desafío.

Se giró hacia Corah y sacó un frasco de su bolsillo-. Por si la planeas hacer durar… ¿Vas a reemplazar a Drem con ella? –Preguntó con interés. Corah sabía de sobra que Kariel tenía algo con los inquisidores, no era de extrañar ni un poco su interés al respecto.

Miró de arriba abajo a ambas, sabiendo que Corah no estaba intentando ir a su máxima potencia. Quizá por una vez no tenía reales deseos de torturarla. Era todo más que interesante, y eso se mostró en la sonrisa que le dedicó a su amiga-. Sabes que no la vas a romper con dolor, ¿no? La vas a dejar toda marcada, destrozada, pero una voluntad de hierro no se doblega con esa clase de dolor.

La verdad era que no quería que la marcase, se le hacía un desperdicio, y desde luego, algo lo relacionaba con la esclava de la que se había enamorado una vez. Pero también creía en la voluntad de Megerah, así como sabía que si lo torturaban a él alguna vez, molestaría a todo aquel que lo intentara y moriría antes de decir la verdad.




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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Megerah el Jue Abr 16 2015, 13:24

Erah escondió una sonrisa burlona al apretar los labios. Los dragones y su ego... o más bien, el ego personificado de aquella raza era algo que rayaba lo absurdo cuando algo era manifiesto- ... claro, por eso os confundieron conmigo. -evidenció con sorna. Erah daba por sentada esa obviedad de que ambas rubias en poco se parecían. Pero, ¿no era por culpa de esa confusión que Corah supo perfectamente que Megerah era culpable? Ironías de la vida.

La ahora esclava apretó los dientes ante toda esa parrafada de la dragona, curiosa. No supo que Moloch se había ido hasta que había sido tarde. No sabría vivir en el bosque. Pensaba que Thareon tenía más posibilidades de salvarse si no estaba con ella. Mejor que todo lo relacionado con el castillo y esos años de esclavitud quedasen atrás para él, aunque ella también estuviera incluida. ¿Por qué se había quedado? Porque ella misma se consideraba desmerecedora de algo mejor, por todo lo que había hecho-. Para asumir las consecuencias de mis actos. -espetó con cierta hiel, refutando el insulto tácito de Corah. En realidad, no era solamente para eso. Pero no tenía gana alguna de dar explicaciones a alguien como aquella rubia que pretendía desmontar el rompecabezas que Erah suponía para ella. Demasiados sentimientos que la dragona no comprendería o, incluso, algo demasiado personal como para querer que alguien más lo supiera.

Ser humana tampoco me exime de la muerte, proyectó en la mente de Corah. ¿Por qué alargar más algo que llegaría más temprano que tarde? Quizás a su nueva dueña le quedara toda una vida por vivir, pero Erah parecía haber decidido que para sus veintisiete años ya había vivido bastante. Y ya he conseguido zafar de ella en varias ocasiones, añadió con cierta burla y solemnidad. La Parca la quiso reclamar cuando la hizo enfermar, y Moloch la salvó por capricho. Lo intentó otra vez cuando Lyvana y su torpeza actuaron en contra de los deseos de Erah y cabrearon a un Leviathan que no quiso ponérselo fácil. Y esa tercera vez en la que la propia Megerah quiso acabar con su existencia y Corah llegó para interrumpir.

¿Suerte o fastidio?

Ya sea mejor o peor que lo que decís, puedo tener elección... otra cosa es que vos queráis concedérmela. La última palabra siempre la tenía el dueño del esclavo. Así había sido siempre. Los humanos podían rebelarse o acatar órdenes... Erah podía volverse dócil y aprender a acallar esa filosa lengua, pero que Corah -o Moloch- quisieran tenerla en cuenta, no dependía de la humana.


La rubia blasfemó internamente cuando su torturadora se acercó, poco satisfecha con su respuesta, y la tomó de la muñeca. Megerah se retorció levemente y contrajo su semblante en un gesto de dolor contenido, mirando esa mano que aferraba parte de su antebrazo mientras que con la otra tiraba de la ropa, dejando al descubierto la venda que Erah pretendía ocultarle. Clavó sus azules en los de la dragona, con molestia -tanto física como psicológica- evidente-. ... Leviathan. -murmuró en un hilo de voz, deseosa de que la soltase.

Entonces, alguien interrumpió la diversión. Un hombre entró en aquel zulo, captando la atención de las dos rubias, justo cuando Corah muy amablemente se entretenía un poco más en explicarle a la rubia sus intenciones. Erah lo siguió con la mirada, sin saber muy bien qué pensar de él. Aún era pronto para ello. No obstante, no pudo evitar tener un pequeño escalofrío con ese suave gesto que él tuvo, una nimia caricia en su pómulo mientras se dirigía a la dragona como si la propia esclava no estuviera presente. Los orbes azules de Megerah viajaron hasta el semblante de Corah cuando el dragón mencionó a Moloch. Porque sí, para ser conocido de la dragona -y tratarla con tanta familiaridad-, no podía ser de otra raza que no fuera la suya.

Enarcó una ceja, algo expectante, más cuando el moreno le tendió un pequeño frasco. Erah no perdió detalle de cada gesto, mirada o palabra. ¿Drem? Ah, el rubio enclenque con el que apenas se había cruzado un par de veces. ¿Reemplazarla? Saldríais ganando, sin duda, enunció mentalmente, con un tono burlesco y una sonrisa ladeada. Desde luego, la esclava tenía la suficiente autoestima para pensarse mucho mejor que aquel humano.

Muy bien, compañero. Justo necesitaba que le dierais ideas. La mente de la humana pensaba rápido y para sí, obviamente, evitó que aquel comentario se vertiera en la red de aquellos dos. Quería pensar que empezaba a tener cierto control de esa habilidad que había sido latente hasta ahora. Estaba convencida también, que conocía a la dragona lo suficiente como para saber que esas últimas palabras del hombre llevarían un comentario bastante parecido a un 'cuéntame algo que no sepa'. Corah torturaba y por lo que Megerah había alcanzado a ver, se le daba bien, aunque explotaba demasiado el lado físico. Estuvo tentada de asentir a las palabras del hombre, sin embargo, pues ella también pensaba que era mucho más efectivo atacar la mente antes que el cuerpo. Suspiró, dejando que ambos dragones entablaran conversación.

Así, al menos de momento, la dejaban tranquila.

FDR:
Perdonad la extensión ._.





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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Corah el Jue Abr 16 2015, 18:03

Sus dientes rechinaron con suavidad ante el comentario burlón de la humana. Genial. ¿Hacía falta recordárselo? Ella en su lugar hubiera hecho lo mismo, lo reconocía, pero no era agradable de escuchar. No era divertido estar del otro lado.

-Nos confundieron porque los guardias son idiotas y unos inútiles –replicó, masticando la molestia.

Estaba tentada a mover los labios y hacerle burla con un sonido repetitivo y murmurado… pero… no podía. Una dragona tenía más clase, puta vida. Así que, con expresión serena, alzó una ceja todo lo alto que pudo al tiempo que la miraba con descreencia. Si hubiera querido asumir algo, hubiera ido directa a declararse culpable. No, había algo más que no le decía.

-¿Arrepentimiento, Erah? –inquirió la dragona, consciente de que muchos seres eran propensos a sentirlo y a querer redención.

“La muerte nos acecha a todos, no te creas especial por ser humana”, replicó mentalmente a la rubia. Había visto a dragones jóvenes morir antes de tiempo, cuando eran longevos, mucho más que otras razas. “Muchos vivimos un tiempo prestado”, añadió en la mente de la desafiada.
Ella también había burlado a la muerte en varias ocasiones y pretendía continuar haciéndolo. Cuando fuese el momento, no podría huir, tan simple como eso. Mientras tanto, tocaba seguir existiendo y sacando partido de la supervivencia.
“Siempre doy elección, otra cosa es lo capaz que sea uno para hacerla realidad”, contestó con aire burlón.

Sólo los más fuertes sobrevivían con ella… y se ganaban cierto respeto. Se había hecho cargo de Megerah por conocerla como inquisidora, saber cómo actuaba, tenía un gran potencial para aguantarla, sin duda. Era una pena que fuese de Moloch y aquello sólo fuese temporal, de otro modo la compraría. Clavó sus irises verde jade en los zarcos de la humana, llenos de molestia hacia la dragona, antes de soltarla.

-Un monstruo que no os reconoce como antes y os lastima –comentó.

En ese momento, escuchó una puerta cerrarse. Pensó que era Drem, que había cesado en su locura de largarse a otra habitación. Pero no, sorpresa, era Kariel. Puso cara de mal humor cuando la llamó cariño, una manía molesta si le preguntaban a ella. La próxima vez desconectaba de la red dracónica.

-Kariel… -murmuró-. Moloch me la ha dejado temporalmente –explicó escuetamente, antes de agarrar el frasco que le tendía-. Gracias. Y no, no voy a reemplazar a nadie. Ni que Megerah fuese un segundo plato –contestó, pensando que los hombres no pensaban mucho en lo que podía haber más allá de una frase. “Para eso tendrás que convencerme”, replicó mentalmente a Megerah sobre salir ganando, jugando con el ego de su nueva esclava.

Ladeó la mirada y movió la cabeza hacia ella contrario, dando un golpecito con ella en el aire, rodando los ojos. ¿En serio? ¿Qué les pasaba a los machos últimamente que gustaban de subestimar su trabajo? “No me jodas”, soltó mentalmente, capaz de que ambos pudiesen retener ese mensaje.


-Soy bastante consciente de ello, gracias por el dato –contestó al recién llegado. Por algo no había ido con todo físicamente y le había estado molestando psicológicamente a la ex inquisidora-. Pero quizá sepas hacerlo mejor. Si es así, adelante –lo retó, adelantando la mano libre, con la palma hacia arriba, indicando a Megerah-. Quizá puedas hacer que se quite la ropa en tiempo récord… para calmar los hematomas, claro –agregó, ladeando una sonrisa burlona.






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Re: Get ready to feel (Megerah)

Mensaje por Kariel el Jue Abr 16 2015, 20:25

Sonrió divertido ante la reacción de Corah, nunca se cansaría de picarla. No podía decir en voz alta lo que realmente pensaba de toda la situación ni cuánto conocía a Corah para entender lo que sentía respecto a ésta. Era una relación compleja la que tenían y muchas veces creía que se entendían a un nivel instintivo más que cognitivo.

Amaba lo expresiva que era la inquisidora a veces, y le costaba mucho retener el semblante calmo para no descubrir sus verdaderas intenciones. Ladeó la cabeza ante el reto. Podía, tenía muchas formas de torturar a alguien psicológicamente, pero la verdad es que no quería.

Se agachó frente a Megerah y la miró directo a los ojos, como si intentase vislumbrar el alma de ella-. No es difícil ver qué es lo que Thareon vio en ti –susurró con suavidad. El espíritu guerrero saltaba a la vista, pero también las razones para pelear y para luchar. No quería romper a una mujer de la misma manera que habían roto alguna vez a…

Suprimió esos pensamientos, no era el momento ni el lugar y necesitaba su astucia para no pisar el palito y mandar todo al diablo-. Como yo lo veo hay dos opciones. Puedes quitarte la ropa y dejar que atiendan tus heridas o puedes hacerte la dura, que te las quiten a la fuerza de manera humillante… Y para mí pareces una persona lista que sabe elegir sus peleas.

Aprovechando que desde ese ángulo no podía verle el rostro Corah, alzó una ceja como diciendo “no te hagas la idiota, que estoy intentando ayudar aquí”. No importaba si la inquisidora luego pensaba que era todo un tema sexual en el medio, o que era por ser demasiado blando. Al final del día ella tampoco quería destrozarla y cualquier excusa era buena.




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Re: Get ready to feel (Megerah)

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