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Death beckons me, shall I give in? ~ Corah

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Death beckons me, shall I give in? ~ Corah

Mensaje por Megerah el Dom Mar 22 2015, 03:14

Upon my end, shall I begin?
Forsaking all I've fallen for,

I rise.... to meet the end

Megerah suspiró  al volver al mundo real después de andar ensimismada durante un buen rato. Había estado paseando sin rumbo fijo por los pasillos del castillo hasta que el sol había llegado a su cenit, por la zona de los esclavos, pues sabía que no la buscarían por ahí. Habían pasado tres días de la visita al barco de Reagan. Y esa misma tarde volvería a ver a la pelirroja para que le diera el veneno que ella misma le había pedido.

Por si acaso.

¿Qué coño por si acaso? Lo iba a necesitar. Erah sabía que más temprano que tarde tendría que tomárselo. Acabar con su vida antes de que otros lo hicieran por ella, pues se tomarían su tiempo. Y era justamente eso lo que Megerah no quería darles. Más torturas, más sufrimiento, dolor entremezclado con el placer que Moloch le había enseñado a sentir, vejaciones para regalar hasta que el cuerpo de la rubia no pudiera más. Y lo malo es que aguantaría.

La desafiada sabía que por su propia condición, aguantaría más que si tuviera corazón.

Y no tenía intención alguna de dejar que se aprovecharan de ello. Quizás era algo masoquista por quedarse sabiendo lo que la esperaba, pero no lo era tanto. La inquisición pronto daría con ella, pues ya habían saltado las alarmas y era bien sabido que Leviathan había escapado. Por el contrario, nada se sabía de Moloch, y eso le daba algo de margen a la rubia para mantenerse entre las sombras, ganando tiempo hasta que la pillasen de manera evidente. Porque era consciente de que el dragón negro sabía que había sido ella. ¿Quién más podría haber sido si Lyvana también había desaparecido? Eran demasiadas flechas que apuntaban en una misma dirección. Lo que Erah ignoraba era quién más podría atar cabos sin ayuda del dragón, porque, aunque le pesase, y pensase que los inquisidores fueran unos vagos con el ego por las nubes, la rubia tenía la esperanza de que fueran lo suficientemente coherentes para sumar dos más dos.

Cruzó la puerta de su cuarto con cierta rapidez. Pasaba tres pueblos de que la vieran entrar, pues no tardaría en volver a salir y no quería imprevistos. Pero no podía tener tanta suerte. Apenas llevaba dentro un par de minutos cuando una esencia que ya había olido más de una vez golpeó su nariz y la rubia sonrió de lado, con esa suficiencia que la caracterizaba, mientras sabía a quién pertenecía antes incluso de girarse a mirar la entrada-. Hm, vaya, ya es extraño veros por aquí. ¿Puedo ayudaros en algo? -Erah enarcó una ceja, demasiado convencida de que aquella mujer venía a algo muy, pero que muy concreto.





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Re: Death beckons me, shall I give in? ~ Corah

Mensaje por Corah el Lun Mar 23 2015, 17:10

Leviathan había escapado. Por supuesto, ella sabía que se trataba de Thareon, aquel dragón esclavo muy hot pero, lamentablemente, una vergüenza para su raza. La Muerte Negra lo había transformado en algo más a través de sus sádicas torturas, lo había roto de tal forma que había logrado un monstruo cuyos gritos se escuchaban en el castillo y que seguramente era la causa de las desapariciones de esclavos. Hablando de Moloch, se había ido al campo, y ella no tenía ganas de mancharse las botas con barro y mierda de vaca para ir a buscarlo. Ni le importaba cómo estuviese.

Cuando volvió al castillo, un guardia la miró como si quisiera hablarle. NO. Que dejase de posar sus ojos sobre ella, maldito inútil engreído. Antes prefería conversar con un clavo oxidado, sería más interesante y productivo. Gracias. Pero el muy imbécil no agarró que sutilmente intentase evitarlo. Se acercó a ella. La inquisidora giró hacia la derecha para intentar zafar… pero tampoco eso le sirvió. El muy capullo le cortó el paso. ¡A ella! Le daban ganas de agarrarlo del pescuezo y retorcérselo.

Le preguntó no sé qué de no sé qué Lady, sobre no sé qué puto viaje. Bla bla bla. Lo miró como si quisiera preguntarle si le veía cara de niñera. ¿Qué parte de que no le importaba una mierda no entendía? Lárgate. Pero no, ahí se quedó, mirándola con cara de pánfilo impagable.

-No sé de qué me hablas –respondió en casi un susurro al guardia, a ver si así la dejaba en paz.

-Pero la vi yendo a acompañarla… -insistió él, llamando su atención.

-¿Yo? –inquirió la inquisidora, arqueando una ceja dorada.

-Sí, usted, señora Megerah –recalcó el varón.

¿What the fuck? ¿La estaba confundiendo con aquella humana rubia que había sido esclava? ¿En qué puto mundo vivía? Frunció el ceño y levantó una mano enguantada para agarrar el cuello ajeno y obligar a mirarla a los ojos.

-Yo NO soy Megerah –marcó molesta-. Soy Corah. Quizá tu cerebro no tenga suficiente riego sanguíneo para distinguirnos, pero no todas las rubias somos la misma persona. Aclarado ese punto, me vas a contar sobre la otra inquisidora, esa… humana –agregó, ladeando una sonrisa siniestra.

Según la historia del guardia, Megerah había sido vista cuando dijo que iba a acompañar a una Lady de viaje. Estaba cargando una alfombra, justo cuando también había desaparecido Leviathan. A la dragona no le costó sospechar y sumar dos y dos. Estuvo vigilando el cuarto de Megerah, aquel que había mantenido para sí hasta incluso después de dejar de ser esclava. La vio entrar y se acercó hasta la puerta abierta, quedándose parada con una sonrisa de autosuficiencia mientras la miraba.

-Sí, no suelo acercarme a los dormitorios de los esclavos. Pero… sí, puedes ayudarme con algo –avanzó y cerró la puerta al entrar. Después se aproximó unos pasos a la heartless-. ¿Qué tal si hablamos de lo que pasó hace tres días? Un tête à tête entre mujeres… -ronroneó, invadiendo el espacio personal de la otra rubia.







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Re: Death beckons me, shall I give in? ~ Corah

Mensaje por Megerah el Mar Mar 24 2015, 00:11

Erah alcanzó a preguntarse cómo era posible que aquella dragona supiera dónde vivía ella, con un montón de premisas en la cabeza. ¿Fama? Nah, estaba segura de que a aquella dragona no se movía por ese tipo de ambiciones tan… humanas. Era inquisidora, ya contaba con suficiente fama. ¿Mérito? Más de lo mismo. ¿Curiosidad? No, a aquella rubia se la bufaba todo lo que no tuviera que ver con ella misma. Realmente, ese comportamiento también lo tuvo Megerah en su momento, antes de conocer a Thareon… e incluso después. Y si… en realidad, lo había salvado por puro egoísmo, para aliviar esa culpa que pesaba por el hecho de haber dejado que Moloch se ensañase con el dragón azul hasta distorsionar tanto su persona.

Erah se vio comparándose con aquella dragona, viendo que se parecía más a ella de lo que le habría gustado.

Corah avanzó, cerrando la puerta tras de sí. Estupendo, si ya me caías genial, ahora percibo que me vas a caer mucho mejor, ironizó la desafiada internamente. Por suerte, sólo Moloch, como dragón desafiante, podía leer la mente de Megerah. Bueno, no exactamente, pues la humana no sabía muy bien cómo funcionaba aquello. Hubo veces que sí pudo, mas tal vez, fuera la simple consecuencia de conocer demasiado bien a Erah, más que esa habilidad inherente en ese vínculo nuevo con el dragón negro.

Megerah sopesó sus posibilidades. Y no eran muchas. Con la puerta abierta, remotamente habría conseguido zafar, pero ¿cerrada? Hacía que el salir de allí por iniciativa propia fuese ya imposible-. No lo juréis. Nunca os vi por aquí. –aunque ella prefirió quedarse en el mismo sitio, cuando perdió el corazón, sí podía haberse mudado a otra parte del castillo. Aunque la rubia siempre tuvo sus reservas pues sabía que ya de por sí, los humanos no eran del agrado de los dragones. Y los desafiados mucho menos.  

Claro que, ¿quién iba a decirle a ella que estaba cometiendo el error de dejar que los demás pudieran localizarla con tanta facilidad?

Megerah contuvo la mirada de la dragona, apoyándose en su mesa con ambas manos, en una postura relajada en apariencia, pues Erah estaba tensa no, lo siguiente-. ¿Hace tres días? Hmm... No recuerdo muy bien. He estado algo... ocupada. –murmuró con el mismo tono de 'no quiero tener nada que ver contigo' que siempre utilizaba con cualquier compañero de la Inquisición. Llevó los ojos al cielo, teatralmente antes de apartarse concienzudamente de Corah, quien estaba incómodamente cerca-. Quizás en otro momento. Tengo demasiadas cosas que hacer… -como, por ejemplo, darte esquinazo, perderte de vista, ya que dejarte KO no puedo. La dragona inquisidora bien podía molestarla en otro momento, cuando dejase de limarse las uñas o mirarse las puntas de los pies. Y así Erah podría conseguir el veneno y saltarse todo el mal trago de la tortura y tal.

Pero la suerte no parecía sonreírle.





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Re: Death beckons me, shall I give in? ~ Corah

Mensaje por Corah el Miér Mar 25 2015, 16:30

-No suelo mezclarme con la plebe –contestó, curvando la comisura de su labio en un sutil esbozo de sonrisa-. Pero pensé que era una buena ocasión para hacerte una visita –agregó, como si fuese una de simple cortesía.

Sostuvo la mirada de su compañera inquisidora. Casi pareciendo que podía ver a través de su alma. Avanzó los pasos que las separaban y, sin llegar a tocar a la rubia, acarició el canto de la mesa cerca de una de las manos de la otra mujer.

-Mesa malvada que no te deja retroceder más… -susurró, lo suficientemente cerca de Megerah como para hacerle sentir a la heartless su cálido aliento en la delicada piel de su cuello-. Mmm… ¿no ibas a acompañar a Lady Nomeimportacómollama a no sé qué viaje y llevando una alfombra? –inquirió como si le importase un carajo aquella historia, pero en tono de “te lo voy a recordar, porque soy buena persona”-. Yo hoy tengo toooodo el tiempo del mundo. Puedo hasta acompañarte a hacer lo que tengas que hacer –replicó, fingiendo una sonrisa.

Evidentemente, no la iba a dejar escapar tan fácilmente. Le gustaba jugar al gato y al ratón, disfrutaba ese momento en el que la presa quería zafar pero era consciente de que no podía. ¿Qué más podía decirle a la otra fémina? Una idea cruzó por su mente y se dibujó el esbozo de una sonrisa malicioso en sus labios.

-Lamentablemente, Moloch no se encuentra en la mejor de las condiciones ahora mismo y no te puede acompañar. Me he tomado la molestia de ocupar su lugar… ahora que también… ha habido una baja entre los más cercanos a nuestro compañero… -dejó caer, refiriéndose a Thareon e insinuando que se había muerto. Jugar con la mente de los demás también era gratificante. Después de todo, la gente sólo ve y entiende lo que quiere.






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Re: Death beckons me, shall I give in? ~ Corah

Mensaje por Megerah el Miér Mar 25 2015, 23:08

Erah exhaló marcadamente de una sola vez, una risa contenida por las palabras de la otra rubia. No hacía falta ser muy lumbreras para darse cuenta que Corah ya tenía sospechas y pruebas evidentes de lo que Megerah había hecho hacía tres noches. Pero la desafiada ya se había dado cuenta de su juego e intentó mantenerse impasible, cosa que no le resultó demasiado difícil. Llevaba años siendo así. Los últimos meses sólo habían sido un inciso pues, Erah tenía la convicción de que, a partir de ahora y hasta que la inexorable muerte batiera sus alas sobre ella y se llevara su alma. La humana apretó la mandíbula al darse cuenta de que, por más que no se arrepintiera de aquel anochecer en los muelles en busca del veneno, la dragona se había adelantado a sus planes. No había hecho bien en esperar tanto. ¿Qué pensaría Reagan cuando no la viera aparecer? Otra incógnita que no podría ya resolver.

Aún tan cerca, Erah pasó saliva sin dejar de torcer una sonrisa retadora-. Parece ser que os tragáis cualquier milonga que os cuenten, ¿hm? –contestó como evasiva, buscando esas pupilas inquisitivas y amenazantes-. Esperaba más de vos. –añadió. Muy bien, Erah. Quizás así le den más ganas de torturarte que de matarte, idiota. Sabía que no iba a poder escapar. ¿Qué iba a hacer? Desde luego, provocar no era de las mejores ideas. Pero confesar tampoco le ayudaría mucho.

La humana fingió una sonrisa complaciente-. Perfecto, podréis quitarme a los moscones que quieran molestarnos. –Megerah rió internamente ante la idea de que aquella dragona que había venido a por ella se convirtiese, repentinamente, en su guardaespaldas. Bien sabía la desafiada que aquello no iba a pasar. Tan solo quedaba esperar a que la mujer perdiera la paciencia por el juego de Erah y se dejase de una bendita vez de tanto rodeo.

Su tiempo como inquisidora se aproximaba drásticamente a su final.

Volvió a tragar saliva ante la insinuación que Corah dejó caer, metiendo a Moloch y a… Thareon en el percal. ¿Una baja? Supuso que refería a la desaparición de Leviathan como tal. Porque la posibilidad de que hubieran dado caza al dragón azul… No, no era posible-. Vaya, es una lástima. Supongo que tengo que agradecer entonces vuestra servicial predisposición para acompañarme adonde quiera ir. –murmuró sin moverse del lugar, por más que quisiera. Podía tener miedo, pero aquella situación ya se la había imaginado.

Aunque todo había transcurrido mucho mejor en su cabeza con un botecito de veneno en la mano.





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Re: Death beckons me, shall I give in? ~ Corah

Mensaje por Corah el Sáb Mar 28 2015, 19:34

Curvó la comisura de sus rojizos labios en una sonrisa ladeada. Aquella humana tenía pelotas para hablarle así. Era una pena que no fuese dragona, la hubiese respetado más. Ganas de arrancarle la cabeza por tal osadía no le faltaban. Pero se fijó en sus palabras antes de dejarse llevar por la ira. Sus irises verde jade se fijaron en los de la temeraria heartless.

-Y sin embargo no lo has negado –le marcó, enarcando una ceja dorada con diversión.

Dada su pose y sus palabras, le dejaba claro que no la dejaría escapar tan fácilmente. Le daban ganas de decirle un “venga, miénteme, anda”. Pero parecía que de momento, aquella rubia, prefería lanzarle evasivas. Ladeó la cabeza sin contestarlo a lo de ser matamoscas. Ella no era niñera de nadie, lo más probable era que dejase a aquella humana a merced de los grupitos que se formasen alrededor.

La vio tragar saliva y se preguntó por qué sería. ¿Porque la había agarrado y era consciente de ello? ¿Porque temía las represalias? ¿Por Moloch? ¿Por Thareon? Normalmente le importaban una mierda las relaciones que los demás tenían por ahí. Pero tenía que admitir que para los juegos mentales, cualquier información sobre debilidades podía ser beneficiosa.

-Bien, entonces estamos de acuerdo en algo –puso una mano en el cuello de Megerah, sujetándola. Su rostro se acercó hasta estar a unos milímetros de distancia, casi rozando sus labios con los de la otra fémina-. Está claro que no eres inocente. Puesto que Moloch está ausente, te reclamo para mí hasta su vuelta. Y… -la miró de arriba abajo, esbozando una sonrisa malévola-… tú y yo nos entenderemos en mis aposentos, mientras eres interrogada –ladeó la cabeza para rozar con sus labios la mejilla ajena y acariciar con ellos el lóbulo de una de las orejas de la heartless-. Es una pena que Thareon no vaya a volver –susurró ronroneante y con maldad, jugando con su mente.






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Re: Death beckons me, shall I give in? ~ Corah

Mensaje por Megerah el Sáb Mar 28 2015, 22:07

Megerah pudo leer en la sonrisa de la dragona que aquella impertinencia suya traería consecuencias, aunque no fueran inmediatas. Sus ojos verdes brillaban con determinación y demasiadas intenciones escondidas que escapaban a la imaginación de la desafiada. Habría dado cualquier cosa por haber tenido la oportunidad de conseguir el veneno para no tener que aguantar todo lo que ahora sabía que le iba a pasar. ¡Mierda! No obstante, no tenía plan o intención alguna de mostrarse atemorizada por ello, aunque tuviera razones-. Tanto si confirmo como si niego, estaré condenada… -la evasiva no era gran baza con la que poder jugar, pero era la única con la que podía hacerlo. Sabía de sobra que no podía engañar a Corah, por más que midiese sus palabras.

O, tal vez, era el saberse culpable la que le hacía ser tan inconsciente y jugársela de esa manera sin ni siquiera luchar por su vida.

Una parte de Erah no sabía, a esas alturas, por qué coño no había salido corriendo ya, pero la otra parte era perfectamente consciente de que no iba a servirle de nada. Tendría detrás a una dragona más rápida, más fuerte y, sobre todo, una puerta cerrada. Fail de antemano.

Tensó su cuerpo cuando sintió la mano de Corah apresar suavemente su cuello, antes de acercar peligrosamente sus rostros. Esa suavidad implicaba demasiadas cosas como para que Megerah no la tuviera en cuenta-. Dais demasiadas cosas por sentado... -murmuró entre dientes, estirando ligeramente el cuello, como si quisiera zafarse sin llegar a conseguirlo.

Y bien, ahí estaba. Un reclamo cantado. Una perdida de rango. El comienzo de una segunda etapa de esclavitud, claramente más corta que lo que lo fuera la primera. Al menos, la desafiada así lo esperaba. Lo que la inquietaba más era que el propio Moloch no estuviera como para que Corah quisiera hacerse cargo de ella. Megerah habría tenido alguna posibilidad más de las pocas que tenía, si hubiera sido el dragón negro quien la hubiera reclamado, Erah podría haberse aprovechado más.

Pero con aquella rubia, las posibilidades se reducían a... ¿ninguna?


Aún con la garra fina y humana de la dragona sobre su cuello, apretó la mandíbula con aire resignado, como si estuviera haciendo el enorme esfuerzo de guardarse tantas palabras que podría decirle a la dragona, sin pagarlo después. Y tantas cosas que le gustaría soltarla, desde luego-. ¿Interrogarme? ¿Me declaráis culpable y pretendéis que os dé una información que no tengo? -inquirió con deje despreocupado y fingido, por supuesto. La sola mención de Thareon le influyó más de lo que hubiera querido, presionando sus labios en una delgada línea que llegó a ser blanquecina. Por un momento, quiso volver a verle de todo corazón, pero no podía negar que la inquisidora -y ahora su nueva dueña- tenía razón-. No me creo que lo estimáseis tanto como para echarlo de menos... -replicó, con la insistencia interna de pensar que el dragón azul no volvería porque en Talos ya no tenía nada por lo que regresar, no porque realmente no pudiera...





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Re: Death beckons me, shall I give in? ~ Corah

Mensaje por Corah el Lun Mar 30 2015, 14:19

-Depende. Pudiste haber aportado pruebas a favor de tu inocencia, si tenías alguna. Testigos incluso. Pudiste haber desatado mis cabos y mantener tu libertad. No me tomes por uno de esos dragones estúpidos que señalan con el dedo y su palabra es la ley. Me conoces, sabes cómo trabajo. Aunque me guste castigar y experimentar con el dolor, primero prefiero investigar, ver a dónde me conducen los indicios. Y si estos me llevan a pruebas, las valoro una a una. No importa si el prisionero es de mi raza o no. Recuerda siempre algo: no gana quien lleva la razón, sino quien mejor argumentos tiene –aleccionó igual que había con los esclavos que eran capaces de sobrevivir lo suficiente.

Ella no era Giovanni, que parecía pensar que las mazmorras eran su patio de recreo y fetiches personal. Tampoco era Letyko, que con unos indicios, alguien que señalase y una confesión a través de la tortura se daba por contento. Ella investigaba, jugaba con los acusados, los examinaba, se tiraba faroles y esperaba a la reacción. Sabía que las palabras eran poderosas y el silencio más elocuente que cualquiera de ellas. Por eso, cuando preguntaba, se detenía si estaba torturando. No quería a alguien hablando a través del dolor. Podían decir cualquier cosa, distraídos por la sensación y desesperados porque se detuviese. Ella mejor que nadie lo sabía.

-Y tú… -la trató con una cordialidad que la otra rubia no utilizaba-… no niegas otras tantas. Al parecer estamos a mano –declaró, esbozando una sonrisa ladeada.

Su mano no apretó más, se quedó inmóvil en el cuello ajeno. Mantenía su dominancia sobre ella sin dañarla. Había hablado con Moloch telepáticamente. Una conversación corta pero en la que habían quedado en que, mientras él estuviera ausente, reclamaría como suya a Megerah. Después podría devolvérsela. Pero estaba claro que, declarándola culpable de haber liberado a unos esclavos que no era suyos, perdía los beneficios y el rango de inquisidora. Pasaba a ser una esclava de nuevo.

-Información que no tienes… mmm… -ladeó la cabeza, observándola y frunciendo el entrecejo pensativa-. ¿Qué hiciste? ¿Dejarlo a las puertas de Talos? –inquirió, pensando que de ser así, algo que aún no sabía, ¿alguien más la habría ayudado? Pero… ¿quién? La expresión de la humana ante el comentario sobre Thareon, la sorprendió y la llenó de curiosidad. Sí, había dado en el clavo. Sin embargo, no tuvo tiempo de celebrar su pequeña victoria, pues su nueva esclava tuvo una réplica con su lengua filosa. Miró a un punto indefinido de la pared que había detrás de la mesa antes de volver a mirarla-. Thareon es un buen guerrero, un ejemplo a seguir en su carrera militar. También el ejemplo de que el amor es la mayor debilidad para los dragones. Estamos en mitad de una guerra, en minoría. Aunque haya humanos integrados en la sociedad, la prohibición de relaciones amorosas entre ambas razas sigue vigente, esa fue su desgracia. Apruebo que no renegase de los sentimientos que tuvo y apruebo que no levantase el hacha. Hubiera sido hipócrita de su parte haberlo hecho. Por eso lo estimo, no hay muchos seres que tengan los huevos de mantenerse firme y cargar con las consecuencias. Siempre es una pena cuando a alguien así le dan a elegir entre esclavitud y el exilio. Alguien que ha servido durante tanto tiempo, que ha ganado para nuestro bando… siendo castigado por unos sentimientos que no puede controlar. Thareon sólo ha encontrado desagradecimiento y traición a mi modo de ver –fue la primera vez que había hablado tanto, exponiendo su punto de vista que podía sorprender a más de uno-. Harías bien en fingir mejor que él no te importa. A mí no me importa lo que haya entre vosotros, pero hay otros idiotas que gustan de meter su hocico donde no les importa –le advirtió, como si de nuevo la estuviese aleccionando-. Y ahora, debes venir conmigo.






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Re: Death beckons me, shall I give in? ~ Corah

Mensaje por Megerah el Mar Mar 31 2015, 00:43


Era un día más. Para cualquier otra persona que estuviera más allá de aquellas cuatro paredes. Para toda esa gente que era golpeada por los cálidos rayos que vertían en su piel aquella sensación tan cálida que la ahora esclava creería no volver a sentir, pues en el interior de aquellos muros que confinaban su cuarto su libertad se había sacrificado por esa causa que Megerah consideró tan noble como estúpida. Dar libertad a dos esclavos que ni eran suyos. No, no eran suyos. Pero para la rubia tampoco eran esclavos. Eran las únicas personas que había llegado a apreciar por encima de su bienestar propio. De ella. Merecedores de algo mejor.
This is the end
Hold your breath and count to ten,
Feel the earth move and then,
Hear my heart burst again

Erah no quiso mantenerle la mirada a la dragona mientras ésta la sujetaba por el cuello, sin forcejeo alguno. Desvió sus orbes azules al frente mientras Corah hablaba. Mientras la sorprendía con una coherencia que tan sólo había vislumbrado de manera silenciosa. La había visto actuar, no por nada habían sido compañeras durante más de medio año y ambas rubias sabían observar en la distancia las formas de la otra. Después de todo, la Inquisición estaba repleta de dragones insensibles, crueles, cegados por un odio irracional a su raza, tratándola con cierto recelo y hasta desprecio por haber tenido en ocasiones más iniciativa que ellos. Claro que, los dragones tenían toda una vida milenaria por delante. ¿Quién se acordaría de lo que hubiera podido hacer una humana escondida en sus filas? Unos dragones que ni la tenían en cuenta, seguro que no.
Pero claro, quién sabe si por joder, Corah era más avispada que todo aquello.
Let the sky fall
When it crumbles
We will stand tall
Face it all together

Genuinamente, encontró verdaderamente interesante cada línea que marcaba el relieve de la pared, mientras analizaba rápida y mentalmente las veces que Corah y ella habían coincidido. 'Aunque me guste castigar y experimentar con el dolor... ', había dicho la dragona. Aquellas palabras llamaron la atención de la desafiada. Pues no era algo a lo que no hubiera estado acostumbrada de antes. Aunque claro, ahora los castigos no serían para terceras personas. Inspiró marcada pero tranquilamente, como si contase hasta diez-. ¿Algo más que debiera saber? -una sonrisa burlona bailoteó en su semblante, por no reconocer que la dragona tenía sus más que férreos motivos para pensar que Megerah era la culpable. Que lo era-. Sin esos testigos que no tengo, ¿creeríais mis palabras, sabiendo cómo soy? -no era ningún secreto que la desafiada jugaba con las palabras, era convenientemente ambigua cuando la convenía para salirse con la suya. Si pensáis que vais a doblegarme en dos días, no tenéis ni jodida idea. ¿Qué iba a hacer? ¿Implorar piedad? ¿Llorar? ¿Para qué? Se aprovecharían de ese ruego suyo para hacerla sufrir más. Total, como esclava ya tenía experiencia y sabía tocar las pelotas mucho mejor que como inquisidora.

Diría que hasta era un simple gasto de saliva, rebatirle a la rubia aquello que dijera en su contra. Era estúpido correr. Era ridículo huir. Megerah ya lo había asumido con su decisión de mártir. Sabía que la pillarían. Y, de hecho, estuvo tentada de felicitar a Corah por sorprenderla, pues pensaba que tardarían más en hacerlo. A estas alturas de su vida, Erah prefería asumir que todo acabaría pronto. Pues su futuro, como heartless, criminal y esclava no era nada alentador. Acabó desviando su cristalina mirada a aquellos ojos que la miraban con cierta extrañeza, y una sonrisa de suficiencia se ladeó en su rostro-. No estamos en vuestros aposentos para contestar algo así... -una de dos: o Megerah intentaba ganar tiempo para vetetúasaberqué o era una auténtica inconsciente. Corah no era Moloch, y seguramente no tardaría en tomar represalias en cuanto saliesen de allí.

Algo que no se esperaba tampoco es que aquella rubia hablase tanto acerca del dragón azul, pues la humana ni sabía que supiera de su existencia más allá de saber que era otro de los esclavos del dragón negro. Espera, espera, ¿qué? Megerah neutralizó el gesto al escuchar aquella historia de Thareon que, sin duda, revelaba el porqué había sido esclavizado e, incluso por qué Moloch se había ensañado tanto con él. Su frente se arrugó ligeramente, y toda esa frustración desapareció de las líneas de su semblante, dando paso a la sorpresa y a la evidencia de que aquel dragón no le era indiferente. ¿Lo habían condenado por estar con una humana? De haber tenido corazón, el de Erah se habría detenido por un instante.


Megerah tragó suavemente, demasiado impresionada como para conseguir ocultarlo, olvidándose momentáneamente de todo lo demás-. No hay nada. -ya sí que no. ¿Ya? Nunca lo hubo, en realidad. Tan solo ese amor que ella llegó a sentir por él. Su murmullo fue leve, cargado de demasiadas sensaciones como para definir una sola. Relajó toda esa tensión de su cuerpo, sin darse cuenta. Se sometió por unos instantes ante semejante golpe. La rubia nunca se paró a preguntar al dragón por su pasado pues nunca quiso incomodarle. Y, por encima de todo, tampoco quiso forzarle a que le contara algo, así que, se conformó con lo poco que Thareon llegó a contarle.

Where you go I go
What you see I see
I know I'd never be me
Without the security
Of your loving arms
Keeping me from harm

Era todo lo que le quedaba ahora que él ya no estaba.

Corah pareció aprovechar ese pequeño momento de shock de Megerah para llevársela de allí, sin más palabras y con una suavidad contundente a la hora de cogerla por el brazo, liberando su cuello y tirando de ella para que saliera de la habitación.





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