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Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Reagan el Vie 27 Feb - 18:37

La rubia me levantó fácilmente tirando del cuello de mis ropas. ¿Qué comía aquella moza? Porque tenía más fuerza de la que parecía tener en realidad. Me resentí un poco al levantarme por culpa de la paliza que me había dado. La cabeza la tenía algo embotada y me dolía el estómago.
Espera, espera ¿que me iba a dar el beso? ¿qué significaba eso? ¿de verdad?
Sí que le había servido patearme bien el trasero. Aunque bueno, ambas salíamos ganando ¿no?

La observé con el ceño fruncido alejándose para ir a socorrer a mi querido sombrero que se había quedado tirado y apartado de tanta violencia. Yo aproveché para sacudir un poco el polvo de mis pantalones y chaqueta. Definitivamente revolcarse por el suelo de una sucia y vieja taberna no era buena idea.
La rubia volvió entonces con el sombrero en la mano y dedicándome una mirada con sus dos azules luceros. Podría jurar que si las sirenas de las que hablaban tanto los marineros de Eneas existían, tendrían aquellos mismos ojos, del color del propio océano y lo suficientemente profundos también como para navegar en ellos y perderse. Una maldición para los lobos de mar descarriados.
Sentí el ligero peso del sombrero sobre mi cabeza y no pude evitar que una sonrisa decorara mi rostro. Odiaba que aquel complemento pasara tanto tiempo alejado de mi. Era algo muy importante y normalmente no dejaba que nadie lo tocara, pero la inquisidora había sido respetuosa con el objeto y de repente conmigo.
No me dio tiempo a agradecerle el gesto.

La inquisidora había terminado por darme aquel beso que le había pedido. Ni se lo había pensado dos veces la tía. ¿Tan desesperada estaba porque le consiguiera la belladona? Ahora me daba hasta penita por haberla sacado de sus casillas... ¿QUÉ? ¿PENA? quita quita, una Valkyria no siente esas cosas. ¿Qué dirían de mi la tripulación y todos esos piratas con los que me había topado en alta mar y me habían bautizado de aquella forma? No, definitivamente estar en Talos iba a mermar mi reputación y debía hacer algo por arreglar ese asunto, pero de momento... iba a disfrutar de aquel beso que la mujer me obsequiaba.
Le devolví el beso en cuanto dejé de estar sorprendida por la avidez de la inquisidora y bebí de aquella miel que sus labios me ofrecían, mucho más dulce que cualquier ron que existiera sobre la tierra. No obstante, y a pesar de parecer una mujer violenta, sabía que con muestras de ¿afecto? como aquellas, distaba mucho de esa clase de mujer.
Ella se apartó con el mismo cuidado que yo había tenido al retornarle aquel contacto, el único precio que iba a tener el recado de la belladona, un roce que deseaba que hubiese durado más tiempo.

He de confesar que después de la paliza, el haber bebido y el beso me había quedado más atontada y confusa todavía y cuando me dijo aquello de que me recompensaría con algo más acompañado del guiño yo... no entendía nada. O lo entendía todo pero me resultaba extraño. Vamos, que ojalá fueran así todos los miembros de la inquisición. Mujeres y de buen ver, pero estaba segura de que no sería así. Una pena.
Ya demás me había dado un día más. Ahora sí que nos entendíamos. Me caía bien aquella rubia. ¿Veis? Si es que hablando se entiende la gente.
Pasé la lengua por mis labios intentando volver a saborear aquel beso y decidí tomar algo de aire para hablar pues hasta aquel momento no me había dejado ninguna oportunidad para hacerlo -Bien. Tendréis esa belladona  cien por cien asegurado mas debo saber vuestro nombre para poder buscaros en cuanto la tenga preparada... a no ser que vos me busquéis a mi- al fin y al cabo ya me había encontrado una vez, no dudaba que volvería a hacerlo si se lo proponía y sin ir más lejos, mi barco seguía atracado en el puerto.




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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Megerah el Sáb 28 Feb - 17:48

Erah alzó una ceja, frunciendo sus labios, con gesto satisfecho al comprobar lo confusa que había dejado a la pirata entre ese par de golpes –más el empujón- de nada y ese posterior beso. Beso del que no negaría haber disfrutado también. Los cambios de humor repentinos eran más que comunes en Megerah, conforme la conversación y el lenguaje corporal invitara a ello. Más ahora, cuando andaba pendiente de tantos cabos que debía atar que le era difícil mantener ese margen indiferente ante la gente. Lyvana ya la había visto llorar. Estaba potencialmente cabreada con Moloch. Hasta Astarte la había invitado al bosque una vez sacaran a Thareon de Talos. Pero no iría. Tenía la estúpida convicción de quedarse, frenando esa locura del dragón negro, cerciorándose de que no persiguiera más. Un suicidio que estaba dispuesta a realizar si con ello daba más tiempo a la dragona para traer al dragón azul de vuelta. Pues Erah seguía pensando que era lo mínimo que le debía a aquel hombre: el derecho a poder elegir, que ella no tuvo, ni tendría.

La rubia rió por lo bajo al ver ese gesto anhelante de su víctima en tantos sentidos, dejando que hablara con más calma que con la que había empezado la conversación-. Descuidad, yo me encargaré de encontraros, como bien hice hoy. Esperadme en el cenit del segundo día de aquí en adelante. Iré a vuestro barco atracado en puerto. –correspondió la mirada cristalina de la pelirroja, mientras bajaba la mano del rostro de ésta y volvía a dejar que la distancia creciera entre ambas-. Debo irme ahora… -enfiló de nuevo por el pasillo, de regreso al hueco de las escaleras. Se detuvo un segundo justo antes de empezar a bajar, ladeando la cabeza hacia la mujer que pareció pensarse el seguirla, estableciendo así, un último contacto visual-. Mas, si no aguantáis la curiosidad propia de los piratas, respondo al nombre de Megerah… -torció una sonrisa sagaz antes de volver a recolocarse la capa y bajar los escalones para volver al castillo.

Ya quedaba menos.





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