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Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

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Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Megerah el Dom Feb 22 2015, 01:36

Ya no había vuelta atrás.

La férrea determinación de Megerah marcaba el ritmo de sus pasos apresurados, mientras sus ojos miraban discretamente a un lado y a otro para verificar que no era más que un transeúnte más que buscaba un lugar cualquiera donde guarecerse de aquel calabobos que caía, mojando hasta el más iluso que se pensaba que eso no era lluvia. Y, en realidad, no lo era. Así como Erah no estaba buscando cualquier sitio. No. Sus pies tenían destino con nombre humano y un objetivo muy concreto.

Por fin, la taberna de los suburbios de la ciudad se dejó ver entre las calles, y la rubia, cubierta con una capa con capucha puesta, abrió la puerta sin dilación, recibiendo el aire cálido, y la esencia inconfundible de alcohol, con un golpe certero, preciso, que le hizo fruncir el ceño y encoger ligeramente su nariz.


Gente. Borrachos. Voces. Conversaciones. Risas. Ruido. Ugh. Con la tranquilidad que reinaba en el castillo, Erah rara vez iba a un lugar así. Pero la ocasión bien merecía el esfuerzo.


Se quitó la capucha con una sola mano, ocultando concienzudamente su brazo perjudicado a tiempo de escuchar una pequeña banda compuesta por tres hombres. La melodía melancólica inundó sus oídos más allá del ruido ambiental mientras observaba el lugar, cerrando la puerta... buscando a una sola persona. Una sola cara. Y una sonrisa ladeada acudió a su semblante cuando reconoció ese rostro entre los presentes. Se encaminó hacia ella, en mitad de la barra, notando alguna que otra mirada de curiosidad a su espalda. A ojos de los demás, no era más que una rubia a la que no habrían visto en su vida, con una capa larga que ocultaba uno de esos pocos atuendos con los que Megerah contaba para no parecer ni esclava ni inquisidora.

Apoyó el codo en la madera, a una distancia prudencial de su futura interlocutora, centrada sólo en ella-. Llegó a mí la noticia de vuestra llegada... -no se anduvo con medias tintas mientras terminaba de acercarse a ella. No le interesaba tampoco. Iba a contrarreloj-. Y preciso de vuestra ayuda en el arte de conseguir ciertos materiales... -su mirada fue larga, intensa, auscultando aquel semblante que se mantenía medio oculto bajo un ridículo sombrero de pirata. Sus ojos parecían transmitir toda esa información que pesaba en el alma de la desafiada. Información confidencial. Si la rubia era capaz de jugar bien sus cartas, aquella conversación, encuentro y noche, acabaría pronto, pudiendo así, continuar con la elaboración de ese plan que era igual de maestro como peligroso.





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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Reagan el Dom Feb 22 2015, 02:34

-... Y cuando llegué, pateé la puerta derribándola de un golpe y ¡ZAS!- moví los brazos exageradamente por encima de la barra -Dos tíos vinieron a por mí agarrándome de ambos brazos ¡y eso no fue lo peor!- hice una pausa dramática en la que me permití dar un trago a la jarra de cerveza que tenía delante.
Al fin había decidido salir del barco y aventurarme en Talos. ¿Y qué mejor lugar para empezar que una taberna? Buah, lo bien que me lo estaba pasando yo contando mis batallitas allí. ¿Quién iba a decir que Belladona podía ser tan bien recibida por aquellos lares? Aunque claro, ellos no tenían ni puta idea de quién era yo todavía. ¡Pero que no se preocupasen! podían no tardar en descubrirlo. Y bueno, las vistas de una dama siempre es bien recibida en aquellos antros.

-¡Lo peor era que el cabronazo me había traicionado! ¡había encontrado a alguien que le había dicho que podía hacer el trabajo en menos tiempo que yo! ¡y con más eficacia!- me llevé las manos a la cabeza -¿Quién demonios se iba a creer eso?- apuré la jarra y colocándola de nuevo sobre la barra con un golpe seco mientras miraba a mi izquierda a la fila de hombres a los que les estaba contando aquella historieta.

Le hice un gesto al tabernero para que me trajera directamente una botella de ron y sonreí como una niña a la que le habían dado un caramelo cuando me tendieron la bebida. Le di un trago y continué -Y resultó que había contratado a unos sicarios para matarme ¡A mi! por favor, qué poca clase, QUÉ POCA VERGÜENZA. Al final apareció mi querido contramaestre William, me liberó de aquellos gilipollas y les dimos su merecido. ¿Sabéis lo que pasa cuando comienza a agujerear esos grandes sacos de vino con la punta de una espada?- casi podía imaginarme aquellas pieles en las que a veces se dejaba reposar el vino llenas de agujeros con un montón de chorritos de líquido rojo saliendo en todas direcciones -Pues fue tal que así. Bastante divertido, he de añadir- levanté el dedo índice fortaleciendo el mensaje -¡Ah! y por supuesto, el imbécil que había hecho el trato conmigo Y QUE LO HABÍA ROTO de una forma ESPECTACULAR- hice énfasis en aquellas palabras y tomé de nuevo de aquella bebida que parecía traída por las mismas manos de los dioses -Acabó incluso peor. No se juega conmigo, no, no, no.
Entonces se me ocurrió otra nueva historia que podía contarles, de aquella vez en la que William y yo nos metimos a robar en la casa de aquel dragón aristócrata tan afeminado, para quitarle una especie de pieza de oro alargada y de...
¡YO HO! Toda mi atención se desvió entonces a la mujer que se había colocado justo a mi lado. Mujer que estaba de muy buen ver. Desgraciadamente tuvo que romper aquel momento mágico con sus palabras que me dejaron sin ganas de beber más.




¿Yo sin ganas de beber? ¡Imposible! Pero cierto.

Porque aquella mujer a la que recorrí con la mirada de arriba a abajo, de abajo a arriba y de nuevo de arriba a abajo para luego volver a subir hacia sus ojos, no iba a poder convertirse en mi presa de una noche porque era una cliente. Hiugh.
Cerré los ojos lentamente con una irónica sonrisa por aquella mala suerte. Aquella desgracia y cuando los abrí dejé la botella sobre la barra junto un saquito de monedas -Ale, invito a la próxima ronda a estos señores- hice aspavientos con la mano hacia la fila de hombres que me habían estado escuchando, o no. Yo creo que más bien no.

Le dediqué un movimiento circular con la mano a la mujer haciendo crujir mi muñeca e imitando una cursi reverencia o intento, o lo que quiera que fuera aquello -Sería mejor que habláramos en privado de esto señorita. Acompáñame arriba- dicho esto me giré bruscamente y me dirigí a las escaleras para subir, no sin un par de traspiés por los escalones. Seguramente debido al alcohol, nada importante.
Una vez en el piso de arriba volví a girarme hacia ella -¿Y bien? ¿Qué necesitas de la gran Belladona?




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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Megerah el Dom Feb 22 2015, 12:40

Desde que había entrado por la puerta y había visto a esa loba de mar, Erah había tenido tiempo de averiguar, sin cruzar palabra con ella, que distaba mucho de ser discreta. Pero, ¿quién era discreto con alcohol en vena? Ni Lyvana lo fue en su momento, con lo que tendía a querer pasar desapercibida. Genial, sencillamente genial. La desafiada rodó ligeramente los ojos, pues justo para lo que ansiaba conseguir, no podía prescindir de esa prudencia que parecía escasear demasiado en la taberna.

Aún así, decidió intentarlo y aproximarse.

Al hacerle el ademán a ese pequeño grupo que se encontraba al otro lado de la chica, Erah entendió que estaban con ella. De una forma extraña, tenía que admitir. ¿Invitarles cuando la habían estado ignorando? La rubia movió ligeramente el cuello hacia atrás, apartando sólo la cabeza, en clara señal de reprobación, mientras su ceño volvía a fruncirse. Otra vez. Si le pagaran por hacer ese gesto ya podría retirarse tranquilamente y darse la buena vida. Pero no, había demasiadas cosas que dejar resueltas. Y Megerah era consciente de que, quizás, dichos asuntos reclamasen su vida en justo pago.

Y no era algo que la desafiada no estuviera dispuesta a hacer. Pero todo aquello ya se vería con el tiempo.

Tentada estuvo de aplaudirle el comentario. Era obvio que la rubia tendría demasiadas reservas para comentarle sus necesidades en mitad del lugar. No era tan estúpida. Y un brillo de conformidad centelleó en sus azules al ver que aquella mujer tampoco lo haría. Sin mencionar palabra, tan solo un simple asentimiento, Erah la siguió hacia las escaleras, asegurando con alguna otra mirada descarada e intensa a un par de curiosos que las seguían con esos ojos desbordando vicio. Arqueó una ceja ante el traspiés de su prevista compañera. Lo que hay que aguantar, la virgen. Subió con cierta parsimonia las escaleras, dándole tiempo a la capitana para que alcanzara el primer piso.

Suspiró con diversión, una exhalación corta y acompañada de un murmullo leve-. Precisamente eso…  -no era necesario especificar más, ¿no?-. Sería decepcionante que vuestro pseudónimo no implique más que una mera alusión a esa supuesta belleza que ocultáis bajo vuestro sombrero y más de una jarra de cerveza. –Erah se cruzó de brazos entonces, esperando su reacción. Tampoco es que tuviese mucho tiempo para andarse con sutilezas o delicadezas. Y era más que probable que aquel comentario fuese tomado a mal.





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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Reagan el Dom Feb 22 2015, 13:41

Así que la muchacha buscaba belladona. ¡Pues le había tocado la lotería conmigo! porque precisamente belladona era una de las cosas con las que más familiarizada estaba y uno de los materiales que más me sobraba. Pero claro, eso haría el trato muy fácil, tú me das dinero, yo te doy belladona... bah, al menos podía intentar hacer que me pagara un poco más de lo que realmente le costaría.
No obstante aquel comentario irritante... me acerqué a ella, metiéndome de lleno en su espacio personal y dedicándole una sonrisa irónica. Clavando mi mirada en ella, la señalé con el índice en forma acusadora -Ni se te ocurra cuestionar de nuevo mi eficacia- y lo que pareció un instante de sobriedad se desvaneció en segundos.
Di un par de palmadas y luego me froté las manos mientras me sentaba al borde de una mesa. Negocios, negocios...

-Perfecto. Yo puedo conseguirte lo que quieres y tú me pagarás por ello. Debes tener en cuenta mis condiciones por supuesto, las cuales te diré si de verdad piensas seguir adelante y antes de todo me tienes que decir cuánta cantidad necesitas- después de todo, ya fuera alto o no, tenía que conocer ese dato para ponerle un precio. Y vete tú a saber por qué quería aquella mujer belladona ¿más problemas con dragones? ¿qué le pasaba a la gente en aquella ciudad con los lagartos? Primero la tipa de la daga de jade y ahora esta. La demanda contra dragones estaba bien alta. Igual debía hacer ofertas o algo. Aish....
Pero mi trabajo no era hacer preguntas, mi trabajo era... ¡Era cualquiera! Mientras me pagaran una buena cantidad a cambio y no requiriese comerciar con esclavos ni con mi cuerpo.

-Como comprenderás tal mercancía tiene un precio algo alto- me miré distraidamente las uñas de la mano -Espero que puedas pagarlo- añadiendo pensando en cuánto dinero más iba a pedirle por aquel encargo. Luego siempre se podía regatear, pero al llegar a una nueva ciudad, en la que no conocía a la gente, me gustaba subir bien el valor de mis hazañas. Que si colaba, colaba y eso que me llevaba.




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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Megerah el Dom Feb 22 2015, 14:32

Allí arriba todo el ruido y la música del local se vio ligeramente enmudecido, dándoles la tranquilidad perfecta para ese trapicheo que ambas querían llevar a cabo. La ceja de la inquisidora se disparó en cuanto la mujercilla acortó distancias. Su amenaza resultaba divertida con ese aliento apestando a alcohol y ese deje pesado que arrastraba en sus palabras. Ladeó la cabeza levemente, para poder corresponder mejor la mirada de esos orbes azules, brillando con cierta advertencia silenciosa-. No os confundáis. –dijo apartando ese índice que la señalaba en un movimiento ligero pero contundente de su mano. Qué manía tenía la gente con malinterpretarla. Mas Erah sabía que descifrar esa ambigüedad en sus palabras era exclusiva para las mentes retorcidas. No como las mentes simples y primitivas que abundaban en Talos-. Vuestra eficiencia no va implícita en vuestro nombre. No es precisamente ésta la que me ha traído hasta vos ni mi comentario iba por ahí. –Erah no se consideraba de las prejuiciosas precisamente-. Demostradme que trabajáis bien y con premura. Es cuanto necesito. –enunció cuando vio que su interlocutora volvía a relajarse con una facilidad pasmosa y se apoyaba en uno de los muebles que ocupaba parte del pasillo. Megerah se quedó mirándola un par de segundos, analizando su lenguaje corporal y ese aire de tengo todo lo que quieras, mas te costará medio riñón obtenerlo. Y, la verdad, la rubia no estaba nada dispuesta a perder el tiempo, regateando con alguien así. Es más, Erah no solía regatear absolutamente nada.

La desafiada emitió una risa suave, con cierto deje de suficiencia. Tanta gente que dudaba de su determinación y tantos necios que ignoraban por completo esa pétrea obstinación que la rubia poseía-. Aún no habéis dicho o hecho algo que me detenga en mi propósito de seguir negociando. –la rubia volvió a cruzarse los brazos, con cuidado para no darse ella, sin querer, en la herida que aún no llegaba a sanar del todo-. No os pediré precisamente una simple botellita. –no, desde luego que no. Para dormir a la bestia de tres metros de larga que era Leviathan necesitaba algo más que una simple botellita-. ¿Cuánto pediríais por… digamos, un odre de ésta? –la rubia procuraba no mencionarla más allá de lo estrictamente necesario. Y de hecho, aún no había tenido que hacerlo precisamente porque su contacto se lo había puesto en bandeja. Sin embargo, Erah no estaba dispuesta a que aquella piratilla de tres al cuarto se aprovechara de ella-. Tened cuidado con el precio que ponéis, no os interesa aprovecharos de mí, en absoluto. –enunció la inquisidora, como advertencia en respuesta. La tensión que les invadía a ambas empezaba a emanar de sendos cuerpos, conforme se metían en barrena y hablaban de ese tema tan escabroso.

Que la comerciante pimplada se tomase a la ligera sus palabras no dependía de ella.





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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Reagan el Dom Feb 22 2015, 15:10

Buf, qué dolor de cabeza, con tanta palabrería ¿no era más fácil que me dijera que sí, que aceptaba y ya está? Que mujer más pesada. ¿Y eso de tratarme de vos? Og, que no, que yo no era una princesa, no tenía porqué tratarme de ese modo. Me resultaba hasta un insulto demasiado sarcástico y no estaba dispuesta a que siguiera por ese camino.
Resoplé como un caballo cuando hizo aquel comentario de la premura y toda la parafernalia. ¿Qué tenía que hacer una para que reconocieran que trabajaba bien? Puede que no pareciera una tía de fiar, pero en cuanto a negocios era la persona más seria del mundo. Creo.

-Primero y principal desde ya. No me trates de vos. No me van esos rollos de lady lerededey como a ti- lo que me faltaba ya era que usara aquellos términos conmigo cuando obviamente mi persona distaba muchísimo del tipo de persona que sí se encontraba en la alta sociedad. Era evidente que la que tenía delante se movería por esas altas esferas.

¡Un odre! ¡lleno de belladona! ¡Enterito para ella! ¿por qué mierdas iba a necesitar tanta cantidad? Esta mujer estaba loca ¡con lo bella que era! Definitivamente, el mundo se estaba yendo a la mierda.
Y encima hablándome de esa forma. no, no me gustaba. Podía aguantar a la niña del otro día, pero a una mujer hecha y derecha que de verdad supiera dónde se estaba metiendo... no. Aunque esa era precisamente una desventaja. A ella no podría engañarla tan fácilmente como había hecho con la cría del viento, a la que le había puesto un precio excesivo y encima había aceptado. Por todos los dioses, que tonta había sido la chiquilla.
Pero esta mujer no sería tan difícil de engañar.

-Por suerte o por desgracia, mi señorita- añadí con cierto rintintín -Yo soy la que se va a jugar la vida por ti para conseguirte la mercancia- mentí descaradamente. Era obvio que tenía belladona de sobra en las bodegas del barco, no podía haber tarea más sencilla para mi. Pero, ¿qué sabía aquella rubia? Además, ¿que yo me tenía que preocupar de aprovecharme o no? ¿quién se creía que era? ¿la reina? Por favor, que no me hiciera reí... Vale, me eché a reír allí mismo en cuanto lo pensé, pero en seguida volví a mi gesto serio. O proyecto de gesto serio.

Volví a acortar distancias entre las dos y alcé una mano levantando los cinco dedos y no, no le iba a pedir cinco monedas de oro. Levanté la otra mano y lentamente fui mostrándole uno a uno el resto de dedos. Sep, en efecto, toda aquella cantidad de... ¿plata? ¡Pues no! -Diez monedas de oro. Ni una más, ni una menos- luego bajé las manos y me crucé de brazos -Mis condiciones son las siguientes- comencé a repetir aquel minidiscurso que debía contarle a toooodos mis clientes para que no se les fuera la cabeza -Si no realizo la tarea. No me deberás nada. Si no cumplo dicha tarea del todo o satisfactoriamente para ti, por cualquier cosa que pueda suceder. Ya sabes, como por ejemplo que te consiga algo menos de cantidad de lo acordado, me pagarás la mitad. Pero nunca, bajo ningún concepto me podrás guardar rencor o pretender alguna clase de ataque contra mí. Confía en mi, saldrías perdiendo... y si por el contrario se te ocurre no pagarme al haber cumplido con mi trabajo. Es decir, que se te ocurriera la remota idea de querer romper el trato, no tendré piedad en apagar tu vida para siempre.

A ver si acabábamos ya con esta mierda, que ahora sí tenía ganas de volver a meter mis morros en una buena cerveza o lo que fuera. Negociar me dejaba realmente agotada.




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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Megerah el Dom Feb 22 2015, 17:13

La inquisidora llegó a apretar la mandíbula ante el claro gesto de exasperación que mostró la pirateja aquella. Pero, en fin, dejémosla que se regodee pensando que tiene el control, pensó la rubia, haciendo acopio de esa paciencia que tanto la había caracterizado frente a los dragones. Frente a los humanos, podía no ser tanta.

Una risa reverberó en su garganta-. ¿Vais también a decirme cómo comportarme en público? –Erah no reprimió el tono burlón en respuesta a la estupidez que le estaba pidiendo. Megerah sólo había tuteado a una persona en toda su vida. Pero, ¿qué podía esperar de una ladronzuela, comerciante beoda? Estaba segura de que prácticamente nadie la había llegado a tratar -. Que os trate con respeto no implica en absoluto que seáis una dama. Queda claro que distáis mucho de algo así.–de hecho, si aquello se consideraba ser una dama, los dragones estaban llevando ese mundo a su ruina más drásticamente de lo que pensaba.

La rubia tenía más que claro que se estaba burlando de ella con lo de jugarse el pellejo, no obstante, fue prudente, pues entrar en conversaciones de ese cariz era un gasto estúpido de saliva. Y de tiempo. Y por sus gestos cansinos, Erah adivinó que aquella conversación por nimia que pudiera resultar, mantenía a la bucanera lejos de su tan preciada jarra de alcohol.

- Vaya, vuestro precio podría llegar a asustarme…-comenzó en un murmullo lo suficientemente alto como para que pudiera escucharla por encima del ruido ambiental que se colaba por el hueco de la escalera- y, sin embargo, me viene bastante mejor de lo que me esperaba. –concluyó, adivinando que sus palabras podrían sorprender a la ratilla sibilina y atrevida que se regodeaba de pensar que podría aprovecharse de Erah, cuando las cosas no estaban tan claras. Una sonrisa maliciosa se dibujó entonces en el semblante de la desafiada, poco impresionada con tal cantidad de dinero, desorbitada para la mercancía que le estaba pidiendo conseguir-. Tenía pensado daros el doble, pero vuestra oferta es irrechazable… A menos que queráis encomendaros a mis condiciones en el caso de preferir mi contraoferta… -se encogió de hombros, con gesto airado.

Las condiciones de la mujer le parecían del todo razonables. Tan solo se le escapaba un pequeño detalle a la mujer que tenía enfrente suya: Megerah tenía el simple objetivo de conseguir la belladona a cualquier precio y lo que pasase después con ella no le importaba lo más mínimo.





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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Reagan el Dom Feb 22 2015, 17:54

Ea ya está. Ya la tenía en el bote. Me iba a pagar lo que le había pedido y... espera ¿más? uou. La boca se me hizo agua en cuanto mencionó lo del doble y eso que me seguía tratando de aquella forma. Porque como muy bien había dicho, yo no era ninguna dama y tampoco me iba a tomar a mal aquel comentario porque era cierto. Era una pirata y muchos huían de mi o por miedo o por eso, por ser escoria, o eso creían ellos. Pues muy bien, esta "escoria" se iba a salir con la suya una vez más de un nuevo trato.

-¿Y cuáles son tus condiciones?- alcé una ceja intrigada y antes de que pudiera responder me di cuenta de una cosa. Negué con la cabeza -No, no, no espera un momento- aquella sonrisa de puta que me había dedicado no me gustó nada de nada. No sería la primera vez que me encontraba a un cliente que se creía que podía jugármela con mi misma moneda y no iba a permitir que eso pasara. Me había visto las caras con señoritos y señoritas de alta estima que habían intentado ese rollo de usar las palabras adecuadas para liármela y me negaba a pasar por ello.

Yo tenía una reputación que salvaguardar y que jugaran conmigo no iba a mejorarla -¿no me estarás tomando el pelo?- entrecerré los ojos mirándola amenazante. Venga si hasta aquella suma de dinero por un mísero odre de belladona podía resultar cara hasta a la rubia que tenía puesto el culo en el trono. Si me hubiese pedido un arma de jade como la otra tonta pues mira, podía llegar a entenderlo. O una joya de gran valor, pero este no era el caso -¿Estás segura de que puedes conseguir esa cantidad de dinero?- inquirí con cierta cautela notando como ya habíamos entrado en terreno peligroso. Sus gestos y sus expresiones habían comenzado a ser demasiado exagerados a mi parecer. ¿A caso me estaba tomando por ingenua? Porque de ingenua tenía lo que ella de morena y estaba más que claro que ella no se quedaba tampoco atrás.

-Escúchame bien preciosa- le di un toquecito violento en el hombro -Tú y yo estamos ahora al mismo nivel. Tú necesitas desesperadamente algo que yo te puedo conseguir y yo necesito el dinero para poder pagar a mis hombres y que estén felices y contentos. De hecho, todos estaremos felices y contentos. Así que más te vale no jugar conmigo- y mira que era yo la que le quería engañar primero...




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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Megerah el Dom Feb 22 2015, 23:39

El brillo en los ojos que asomaron por debajo del ala del sombrero, le hizo ver a Erah el interés repentino que había conseguido despertar en aquella mujer. Bien. Al menos, la escena había mejorado un tanto. Erah se dispuso a hablar de esa simple condición que se volvía obligación si accedía a esas veinte monedas que ella misma le ofrecía cuando  la muchacha habló. Y para lo que dijo, bien podía haberse callado-. ¿Tengo cara de estar bromeando? –alzó una ceja de nuevo, inquisitiva, y con un brillo peligroso en sus azules, atravesándola sutilmente con la mirada. Lo que podría regodearse torturando a esa mujer sin tocarle un solo pelo. De hecho, Erah ya tenía en mente cómo podría hacerlo, si se diera el caso. Lo cierto era que estaba tentada de espetarle que formaba parte de la Inquisición para que su interlocutora bajara esos aires de grandeur que, más que cargar el ambiente, hastiaban la paciencia de la rubia. Y no le interesaba que ésta la perdiera. De ahí podían pasar dos cosas: o efectivamente, se le bajaban los humos, o bien, salía corriendo, cosa que decepcionaría a la rubia pues acabaría pillándola y obligarla suavemente a que confiara en ella para poder obtener la dichosa belladona. ¿Hacía tanta palabrería para un simple trapicheo como aquel?-. ¿Estáis segura de que podéis conseguirme lo que quiero? –preguntó en respuesta. ¿A qué venía tanta duda? ¿No era ella la que las tenía todas consigo? Una sonrisa de suficiencia se dibujó en el rostro de la rubia. ¿O acaso sería que el que le ofreciesen una contraoferta mejor la perturbaba, rompiendo sus propios esquemas y dejándola sin saber cómo reaccionar?

A Erah le bastaba con ese pequeño triunfo por el momento, pues aunque la contraria no lo admitiese, estaba segura de que no se había esperado ese movimiento por parte de la desafiada en la primera mirada que le echó. Mas ese pequeño toquecito a modo de advertencia le hizo bajar la mirada justo al lugar donde la había tocado, ahí dejó sus ojos un par de segundos, antes de regresar sus orbes azules a los de la comerciante-. ¿Podéis? No. No podéis conseguir, vais a conseguir. –matizó solemne siendo ella la que, esta vez, invadió el espacio personal, aguantando estoicamente el aroma entremezclado de cerveza y ¿roña? ¿Hacía cuánto no se lavaba esa mujer?-. Sois la primera que debería tener cuidado con sus palabras, pues vuestro destino puede llegar a muy mal puerto si sois vos la que decide jugar conmigo. -utilizó una metáfora que sabía de sobra que la piratuela de tres al cuarto entendería perfectamente-. Conozco a varios que estarían más que encantados de quitaros de en medio, contaminados todos por la codicia de veinte malditas monedas. -Erah encogió su labio superior, llegando a enseñar sus apretados dientes. Pero no en señal de amenaza, sino de frustración. Y no iba precisamente dirigida a la pelirroja-. Os doy mi confianza y mi dinero. Una oportunidad que no creo que se os repita en un tiempo.  De vos depende.





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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Reagan el Lun Feb 23 2015, 21:26

¡Claro que podía conseguirle lo que me estaba pidiendo! En serio, de verdad de la buena, ¿por qué todo el mundo dudaba de mi? ¿No podían haberme ofrecido una mejor bienvenida a aquella ciudad? Joder macho que acababa de llegar y ya me estaban acribillando. Un poco de respeto hombre que en otros lugares me trataban mejor. Pensaba que mi renombre iba a hacer mella allí, pero ya veía que no importaba una mierda, así que lo mejor era mejorar la fama en aquel lugar. Pues bien, si aquella rubia quería belladona, tendría la puñetera belladona aunque tuviese que metérsela en la boca para que se callara de una vez.

No iba a perder un trato por mis estupideces, ni por las suyas por supuesto y si de verdad decía que podía llegar a "mal puerto" por jugar con ella entonces sí que debía tomarla en serio. Ni si quiera me mostré molesta en cuanto se acercó a mi. Después de todo, yo hacía eso todo el tiempo.
Lancé un largo suspiro al aire. Quizás aquella noche, el alcohol me estaba jugando mala pasada y me mostraba mucho más susceptible que de costumbre. Nota mental: no beber en días laborales. Uf, iba a ser difícil cumplir eso.

-Está bien. Vos sois muy peligrosa y todas esas cosas, yo soy muy peligrosa también, todo genial y maravilloso. Estamos en tablas- Bufé perdiendo un poco la paciencia. Aquel trato tan estúpido ya estaba durando demasiado para mi gusto y aunque estuviera deleitándome la vista tan gustosamente con la mujer, no tenía muchas ganas de hablar y prefería pasar a la acción, que era lo mío, y no estar todo el rato hablando.

Puse la mano izquierda sobre mi cadera, transportando todo el peso de mi cuerpo a ese lado y la otra la llevé a mi sien rascándome un poco y haciendo que el sombrero se moviera acorde. Me mojé los labios mientras pensaba. A ver, ella podía darme el doble de lo que yo le había pedido. Pues tiraríamos por ahí. Que si podía, eso que ganaba -Empecemos de nuevo. Yo te consigo el odre de belladona y tú me das veinte monedas de oro.




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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Megerah el Mar Feb 24 2015, 10:19

Megerah pudo notar el nerviosismo de la pirata en ese lenguaje corporal que desprendía tensión bien embadurnada con alcohol y mala discreción. La contraoferta le había parecido tan jugosa que no había podido resistirse, mordiendo el anzuelo que la inquisidora le había lanzado para tenerla a su entera disposición. Mas la rubia no era ninguna estúpida, por más que su interlocutora llegara a pensarlo. Y tampoco lo era ella. Debía andarse aún con cuidado si no quería tirar por la borda ese trato que bien sabía que ambas necesitaban. Pero la insolencia de la pelirroja empezaba a tocarle soberanamente las narices, burlándose de ese respeto que la rubia mostraba con cualquiera. Hasta el más pobre con quien entablase conversación. La inquisidora apretó el puño del brazo que había ocultado de nuevo, sintiendo cómo los nudillos se le blanqueaban con mucho menos esfuerzo que si lo hubiera hecho con su otro brazo. Leviathan se había llevado, con ese zarpazo, gran parte de la movilidad y fuerza de la segunda mitad de la extremidad de la rubia. Y para ese coraje que quiso reflejar, no le fue suficiente- … No pienso daros la mitad si me traéis lo que no os he pedido. –volvió a matizar. Erah no estaba dispuesta a aceptar menos de ese odre. Para ello, bien podía acudir a más comerciantes que se atrevían a hacer chanchullos en el mercado negro. Megerah, en realidad, conocía a unos cuantos gracias a esos pequeños informes que le daba por mirar de vez en cuando, en esos momentos que no tenía nada más interesante que hacer. Pero había optado por la novedad, dándose cuenta en ese instante de que, a lo mejor, no había sido su mejor opción.

Erah recordó su desesperación entonces, y no pudo reprimir sus palabras, más a modo de condición que amenaza:- La premura va implícita en esas veinte monedas. Más os conviene no tardar… o tendréis a la inquisición respirando en vuestra mugrienta nuca. –añadió, importándole poco o nada el efecto que tuviese la mención de la organización a la que ella misma pertenecía-. Vendré a buscaros mañana a esta misma hora. -no sabía por qué la había nombrado, pero igual aquello encendía una mecha en el polvorín que gustosa le pondría en el trasero a aquella mujer para que tardara lo menos posible. O también, tener esa misma reacción en el momento, y que se lanzara a su cuello. Por su bien, esperaba que no eligiera la segunda reacción.





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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Reagan el Mar Feb 24 2015, 13:27

A ver si me había quedado claro ¿que no me iba a pagar la mitad? ¿que no iba a  aceptar las condiciones? Oh, nonono, eso sí que no. Si yo estaba dispuestas a llevarlas a cabo era lo más justo que ella también lo hiciera, si no, no habría trato.
¿Encima cuánto tiempo se creía que iba a tardar? Que tenía que elaborar el líquido y todo. La entrega no podía ser tan pronto. Apreté los dientes intentando controlar mi respiración, que con el cabreo se estaba volviendo mucho más acelerada.

¿Y lo que añadió luego?

Ni de coña. No iba a dejar que se me subiera a la chepa porque se creyera algo más por ser una inquisidora o lo que coño fuera. Yo había tratado con personas incluso más importantes y no podía usar aquello como una amenaza. ¡Yo también tenía esbirros! también tenía hombres que trabajaban conmigo y contactos por supuesto, tenía muchos contactos. Moviendo algunos hilos podía hacer que en el mercado negro o donde fuera, aquellos personajes que traficasen con belladona no aceptaran ningún trato con la gilipollas esta.

O eso pensé en aquel momento en el que tanto alcohol en vena estaba pasando factura.

Seguramente me arrepentiría muchísimo de lo que iba a hacer a continuación y pedir perdón no era lo mío, al menos no cuando estaba ebria, pues ya había tenido que hacerlo con la Charlotte aquella hacía unos días.
Son embargo, bueno, pues lo acabé haciendo porque me hirvió la sangre y no pude contenerme. Levanté la mano derecha y con un rápido y certero movimiento, esa mano saludó su mejilla fuertemente, regalándole a la rubia un guantazo que no se esperaba.

Por Ina, ojalá hubiese sido algo más paciente con la pobre inquisidora.

-¿Te ha dolido? ¡Pues como a todo el mundo! No eres mejor ni peor por ser lo que eres- me fui acercando mucho más, acorralándola poco a poco -De hecho, no me importa un bledo quién seas, solo quiero el pago por un trabajo bien hecho- ops, pues el alcohol sí que estaba tomando el control. La agarré y la empujé contra la pared pegándole un golpe en el costado así de regalo, porque puedo. A la mierda todo.
He de reconocer que me pasé un poco bastante, pero jo, fue culpa de la cerveza ¿vale? -No me gusta que vayas con esos aires- le dije entre dientes acercándome a su oído y sosteniéndola contra aquel muro. Por un instante todo había desaparecido para mí, la bebida, la música, el bullicio de la planta de abajo... todo. Solo tenía ante mi una especie de saco de boxeo con cara de fulana.




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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Megerah el Miér Feb 25 2015, 13:59

La rubia simplemente estaba exponiendo sus condiciones ya que la pelirroja beoda había optado por aceptar su oferta por el doble de monedas. Era lo justo, ¿no? Pues para la loca del sombrero pareció no ser suficiente. Pero, claro, estando ebria, ¿qué se podía esperar?

Le regaló una bofetada, de repente, de gratis. Erah se quedó sorprendida, sin llegar a saber muy bien qué lo había hecho más. ¿El arranque de la pava esta? No, en realidad, no. Quizás fuese el hecho de estar cegada por la prisa la que le había hecho bajar la guardia y dejar que aquella mujer la abofetease. Más cuando la pegó contra la pared, propinándole un golpe en el costado que la hizo gruñir. ¿En serio la estaba forzando a defenderse?

Bien, eso haría.

 

Aunque tuviera el antebrazo desgarrado, aún pudo usar el codo para impulsarlo hacia atrás, con objetivo de impactar en el lateral de la cabeza. Y, bueno, siendo Erah, lo consiguió. El sombrero rodó al suelo mientras la rubia se separaba de la pared, aprovechando la desorientación de la pelirroja por el golpe. Se echó sobre ella, agarrándola del cuello con su brazo más que capaz-. Un trabajo bien hecho es el que os exijo conforme a mi pago, que os recuerdo que es el doble del que vos pedisteis. –no iba a permitir que aquella mujer se aprovechase de esa desesperación de la rubia por conseguir la puñetera droga para sacar a Leviathan de Talos. La necesitaba, y si jugaba así con su paciencia, bien no iba.

 

La empujó con la fuerza justa para hacerla perder el equilibrio y caer al suelo, propinándola después una patada en el vientre, de premio. Porque sí. Porque Megerah odiaba esos impulsos de los humanos de a pie, cuando algo no iba con sus intereses. Desde luego, la piratilla ésta no sabía con quien estaba hablando. No por autoridad, ni personalidad, pues la rubia no era apenas conocida salvo en las altas esferas, pertenecientes al castillo. Pero el carácter de la inquisidora no era algo que se pudiese tentar y molestar sin tener consecuencias. Tenía paciencia por regla general, pero en esas mismas circunstancias... no-. Lo mínimo que podríais hacer es aceptar mis condiciones de premura y pago, zorra. –todo el mundo podía dejarse llevar por la ira. La rubia no era menos. Sobre todo, si contaba con el tiempo en su contra. Terminó por acuclillarse y hasta arrodillarse a la altura de su cabeza-. Ni a mí que juguéis conmigo. Ya os lo he dicho...





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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Reagan el Miér Feb 25 2015, 18:22

¡Ja! vaya gruñidito había soltado la rubia. Bien que se merecía aquel golpe. No se ponía a un pirata de los nervios. Quizá de ese modo aprendería.
Pero parecía ser que aquella mujer tenía más de un as escondido bajo la manga (y más fuerza de lo que pensaba). Me dio tal hostia en la cabeza que me quedé totalmente ida durante los segundos siguientes, en los que aprovechó para cogerme del cuello y ponerme a mi esta vez contra la pared.
Llevé rápidamente mis manos a su antebrazo intentando aflojar su agarre mientras mis ojos seguían el recorrido que hacía mi queridísimo gorro por el suelo hasta parar demasiado lejos como para recuperarlo sin deshacerme antes de la inquisidora. Mierda, tampoco podía respirar bien. Quise responderle a eso del trabajo bien hecho, pero el único ruido que fui capaz de soltar fue una especie de carraspeo extraño. Me asfixiaba.

Por suerte no tardó en soltarme.
Vale, más bien por desgracia, porque entre la confusión debida al golpe de la cabeza y la falta de aire le fue fácil derribarme con un empujón. Con equilibrio nulo caí al suelo. Joder, sí que se estaba desahogando la tipa aquella conmigo ¿qué coño le pasaba? ¿de verdad le había sacado tanto de quicio?
Me encogí sobre mi misma con un grito ahogado al notar cómo me pateaba el vientre, dejándome de nuevo sin respiración durante unos segundos. Estuve retorciéndome de dolor en el suelo mientras trataba de recuperar el aire tosiendo. Me costó muchísimo escuchar las últimas palabras de aquella mujer. Por Ina, si pensaba que ya me estaba debatiendo entre la vida y la muerte. Hacía mucho que no me daban una paliza como aquella.

Finalmente logré recuperar un poco el aliento. Me giré quedando tumbada boca arriba. Guau, debía admitir que había sido impresionante. No me esperaba tal fuerza bruta de aquella señorita. Me pasé la lengua por los labios secos para humedecerlos y me topé con el sabor a hierro de la sangre. Fruncí el ceño y me pasé la mano por la boca. Entrecerré los ojos enfocando a mis dedos y en efecto, era sangre.
Lo siguiente que hice fue reírme. Reírme a carcajada limpia mientras dejaba caer el brazo sobre mis ojos cerrándolos mientras seguía desternillándome. Era absurda aquella situación, pero la verdad es que estaba impresionada.
Me limpié la boca con la manga de la chaqueta y me erguí lentamente recuperando la compostura, porque el orgullo, el poco que me quedaba, ya lo había perdido.

-Vaya, vaya. Espero que os hayáis quedado a gusto, se nota que necesitabais algo así. Demasiada rabia reprimida- dije divertida con la voz algo ronca. Esperaba que con aquella movida, se hubiese tranquilizado un poco. Yo por lo menos me había quedado algo más descargada y eso que la paliza me la había llevado prácticamente yo. Ya podía estar agradecida conmigo. Por mi parte, se había ganado algo más que el respeto de Belladona, que la tuviera en alta estima, algo difícil de conseguir.

Clavé mis ojos en los de la rubia y en un instante acompañado de un fugaz movimiento, ya había sacado mi puñal de la bota con una mano y con la otra había agarrado el cuello de la capa de la inquisidora. Tirando de ellos pude acercar su rostro al mío -Cumpliré vuestro encargo. A la perfección. Incluso mejor que eso- añadí mientras llevaba el filo del puñal a su garganta, acariciando suavemente la superficie de su piel hasta que paré con la punta del arma en la perfecta posición para realizar una limpia ejecución. Unos segundos silenciosos pasaron mientras permanecía en aquella postura, hasta que decidí retirar la daga, sin soltar el cuello de la rubia y le sonreí -Cambiaré el precio. No lo haré por veinte monedas. Lo haré... por un beso- le dediqué una maliciosa sonrisa. No iba a obligarla a ello. De hecho, era capaz de darle la belladona gratis. Me había demostrado que era digna de hacer negocios conmigo, sería como un regalo de la casa. La mujer que tenía delante era una mujer fuerte, una mujer de verdad y había muy pocas como ella, que se merecieran que yo fuera capaz de hacer algo sin que me diesen un puñado de monedas a cambio.
Mis hombres podrían echarme la bronca si se enteraban... si se enteraban. Nadie tenía porqué saber aquel desliz de la capitana ¿no?




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Re: Don't drive me to despair when I am already desperated ~ Reagan

Mensaje por Megerah el Vie Feb 27 2015, 08:51

La respiración de Megerah se había acelerado de rabia más que por el esfuerzo que hubiese podido implicar esa lluvia de golpes a la pirata. Pero no pudo evitar que una de sus cejas se alzase al ver la reacción de la mujer, ahí tirada en el suelo cuando se llevó la mano a la boca, verificando que, efectivamente, Erah le había dado tal golpe que le había hecho herida. ¿Se estaba riendo? La rubia encogió los labios, sin saber muy bien qué pensar ante esas carcajadas estridentes de la pirata. Borracha es poco, pensó la inquisidora ante esa reacción tan poco esperada. Por lo general, sus víctimas se habrían retorcido de dolor, aquejándose de los golpes recibidos. O bien, con miedo instantáneo, cediendo a toda petición que hiciese la mujer, temiendo otra paliza como aquella.

Respiró sonoramente, ante las palabras de la pelirroja, concediéndole la razón. Últimamente, con todo lo que Megerah se traía entre manos y contrariamente a lo que muchos pudieran pensar de los desafiados, Erah tenía los nervios casi a flor de piel. Y Reagan le había tocado demasiado las narices como para ocultar tanta tensión tras esa capa suya. Capa que fue agarrada en un impulso, a la vez que ponía el filo de una daga en la piel de su cuello. ¿Quieres otra paliza? De verdad, que la pelirroja iba de fallo en fallo. O eso pensó Megerah hasta que la pirata habló y pareció pensárselo. Bien, ¿por qué no había llegado a eso de primeras? Fue inteligente por el único momento de la noche y guardó la daga después de juguetear con ella, paseándola por la piel de la rubia, como si fuese a amedrentarla con ello. Ilusa, pensó Erah justo antes de escuchar la última palabra de Reagan. Por su mirada, la rubia llegó a plantearse la idea de que aquella pirata creyera que no iba a hacerlo.

Como si Erah tuviera pudor o miramientos para algo así.

Con una sonrisa ladina y traviesa fue a levantarse, cogiéndola del cuello de sus ropas con una sola mano, instándola a que se levantara con ella. Por su condición de desafiada, no le resultó muy difícil tirar de ella. Además que, siendo tan poquita cosa, su peso no significó problema alguno-. No pretenderéis que os lo dé estando tirada ahí en el suelo, ¿hm? –no obstante, se apartó de ella. Le importaba poco si iba a reclamar lo que fuera que reclaman las mujeres pirata y borrachas en el primer piso del peor tugurio de todo Talos. Erah simplemente fue a por ese sombrero que optó por dejarlas tranquilas en mitad de esa bronca. Lo cogió con el brazo malherido, aunque en seguida lo cambió de mano, antes de volver a encarar a Reagan. Regresó su mirada a esos orbes cristalinos que la miraban expectantes y un brillo zalamero apareció en los ojos de la rubia. Le dejó ese complemento característico en la cabeza, donde debía estar, mas terminó por cubrir la distancia que separaba a ambas mujeres y probar aquellos labios deslenguados que, aún así, callaban demasiado en presencia de Erah. Fue un beso ávido, producto del éxtasis que le había provocado pegar a aquella mujer. Por defenderse. Por desahogarse. Sin querer, le había hecho más de un favor. Aunque a Megerah le sorprendiese enormemente esa reacción suya cuando se dio cuenta de que seguía viva y, de seguro, de que le dolía todo el cuerpo. Bebió de su boca, con el sabor amargo de la cerveza adornándolo, y no la sorprendió que Reagan la siguiese en cuanto fue consciente de lo que pasaba. ¿Cómo no iba a hacerlo si había sido ella misma quien lo había propuesto? La rubia se percató –y le desconcertó- que la pirata, pese a sus burdos modales y descaro, besaba bastante bien. Distaba demasiado de toda esa rudeza característica de su profesión.  Tanto mejor, eso que se llevarían a sus respectivas casas hoy. La inquisidora se apartó, con cierto cuidado, interrumpiendo el contacto, con la huella de la picardía en el gesto de su semblante, mordiéndose ligeramente el labio inferior. Antes de que pudiera replicar, la inquisidora colocó su dedo índice en los carnosos labios de la pelirroja-. El resto de ese beso lo tendréis en dos días y… -Erah alzó uno de sus hombros-. Quién sabe, quizás os recompense con algo más… -acabó por dedicarle un guiño rápido, marcando esa picardía en la comisura de sus labios-. Sería lo justo para apoyar vuestra contraoferta.  





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