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Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

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Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Megerah el 11.01.15 19:40

6 años atrás, justo después de este rol
23:00 pm

Megerah hizo que soltasen al dragón, inconsciente, cuando Moloch abandonó la sala. Con el peso muerto que suponía y, por ser quien era, la rubia se las ingenió para que llevasen el magullado a un tercer lugar que no fueran las mazmorras o la habitación de su torturador: sus propios aposentos, en los que su dueño no entraba si no era para irrumpir en su sueño de la manera más lasciva y desesperada, en mitad de la noche. Una vez allí, se puso uno de sus vestidos con rapidez, pues tenía en mente hacer varias cosas con premura y fuera de aquel cuarto. Erah contaba con que precisamente esa noche no la buscara, primero por ese último comentario indignado suyo y esa mirada cargada de desaprobación por esa turbación que la muchacha no pudo reprimir ante la reacción de Thareon. Y era precisamente esa turbación la que la mantenía desubicada y el enfado que sería palpable por esa orden del dragón negro, no hacía acto de presencia por ningún resquicio de su mente. Tampoco es que estuviese acostumbrada a sanar las heridas que su amo provocaba. De hecho, los conocimientos sanadores de Erah eran muy escasos, aunque controlase mucho de hierbas y sus distintos efectos sobre el cuerpo. Razón por la cual, logró convencer a las esclavas mudas, compañeras suyas, para que la ayudasen con las heridas del dragón. En un rápido gesto inicial, se negaron, pues el peligro que corrían si Moloch se enteraba de aquel ardid era demasiado grande. No obstante, Erah volvió a ingeniárselas y, convencerlas, pues en su cuarto no corrían ese peligro.  

La esclava se hizo con todos los utensilios necesarios para que éstas pudieran coser y cerrar las heridas del dragón, antes de que su naturaleza jugase su parte y sanase de mala manera. Con gesto inquieto, ella misma bajó a las cocinas, mientras cerraban las heridas de su pecho. Puso agua a hervir para poder disolver varias hierbas que tenía en mente, que podrían resultar útiles. Por suerte, y cierta desconfianza, éstas estaban en su habitación, por lo que sólo se preocupó de llevarse un pequeño caldero humeante. Las esclavas habían terminado a su llegada, por lo que Erah sólo tuvo que preocuparse -y apresurarse- de preparar tres cuencos: el primero con unas hojas machacadas de madreselva, para evitar la inflamación y la infección de las heridas; el segundo con varias hojas de llantén, para ponerlas sobre las heridas una vez limpias; y, el último, con algo de melissa, para calmar el dolor que el hombre sentiría al despertar. Vertió sobre los tres, el agua que había traído.

Poco espero para coger el primero, junto con una gasa, arrancada de una de sus ropas más viejas y ponerse a limpiar toda esa sangre seca -y no tan seca- de las heridas. Se percató entonces de que las mudas habían cubierto el cuerpo del dragón con una simple sábana hasta la altura de la cintura, recordando que las ropas de ambos habían quedado en la piscina. Erah llevó los ojos al cielo, pensando que ya las recogerían en algún momento. No era lo más importante.

Miró entonces el semblante impasible del hombre, con una curiosidad nueva para ella y un nudo en el estómago. Thareon tenía algo que Megerah no había logrado ver en ningún torturado más por Moloch. No era compasión, pues la rubia no había llegado a desarrollar algo así. Tampoco era empatía, pues su señor nunca había llegado a castigarla así. Y entonces Erah cayó en esa ensañamiento de Moloch por él. Eso era lo que le hacía distinto a los demás, en principio.

No lo entendía, simplemente.





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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Thareon el 11.01.15 20:56

Thareon abrió pesadamente los ojos, justo mientras Megerah se afanaba en limpiar sus heridas, recién cosidas. El efecto de la melissa daba sus frutos. Aunque obviamente sintió el penetrante dolor de las desgarradas perforaciones en sus pectorales, éste se le antojó sorpresivamente confortable.

Aunque reconoció la oscura piedra del castillo en el techo, supo casi de inmediado que no estaba ya en los aposentos de Moloch. No vio las argollas ni las cadenas colgando del techo, ni percibió el intenso aroma del sándalo en el aire. De hecho, la habitación era bastante más pequeña y simple. Y en vez de ese olor ocre e invasivo, estaba bañada en las suaves esencias de las hierbas hervidas en los cuencos que usaba para curar los daños provocados por los garfios y los colmillos de Moloch. Reconoció a una de las esclavas de Eneas de Moloch rondando por el cuarto. Pero apenas sí le prestó atención. Pues se vio ésta acaparada por la visión de la mujer rubia que proseguía concentrada en su labor. Pasó sus ojos por los ondulados trazos florales del tatuaje que ascendía por su cuello y su cabeza rapada y elegantemente peinada hacia un lado. Su labio se torcía en un extraño rictus, entre la incomodidad y la concentración. Sus ojos celestes estaban observando lo que hacían si apenas parpadear, pero al mismo tiempo se mostraban ausentes y distraídos. Observando también lo que fuera que rondase por sus pensamientos.

Thareon tragó saliva lentamente, y dejó ir un lento suspiro. Sintió su cueropo hundirse en el colchón, y sus músculos relajarse bajo elnsuave tacto de la sábana. Hacía al menos dos meses que su espalda no probaba la comodidad de una cama. Así que agradeció estar acostado allí, aunque fuera en tan extrañas y penosas circunstancias. No separó sus ojos de aquel hermoso rostro, sin decir nada al principio. Dejando que la gasa se deslizara sobre la piel limpia y ligeramente enrojecida por los puntos, notando la calidez de algua, el leve escozor de las hierbas en su carne...

- ... Cruel ironía la de tu señor. El presentar un bello ángel para arreglar el mismo juguete que ha arrastrado al pecado... - murmuró por fin con voz ronca.






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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Megerah el 12.01.15 17:22

Una sonrisa ladeada asomó al rostro de la mujer al escuchar esa voz grave, adormilada y velada, deteniendo, por un instante, ese repaso sobre la enrojecida piel del hombre. Un sonido influyente para los más escépticos y encandilador para cualquier fémina, pues su tono, aún en esas circunstancias, le parecía melodioso y cálido, con una seguridad que se le antojaba imposible después de lo que Moloch le había hecho. ¿Qué traición tan grande había cometido aquel dragón para acabar ahí y así?-. ¿Peor ironía que acabar en los aposentos de ese ángel caído como castigo por pecar? -la sonrisa se remarcó hacia ese mismo lado por el que ya sentía predilección. Un castigo que había sido para ella pero no para él, en principio. Erah no lo había considerado como tal por esa sensación embriagadora que había llegado a sentir en algún punto de la noche, medio sumergida en aquella piscina que rebosaba de placer, calidez y droga. Un auténtico lugar de perdición, vaya.

Megerah había tenido tiempo para recrearse por cada línea de su torso mientras él dormía, sumido en una inconsciencia provocada por tanto sufrimiento. Los preparados parecían surtir algo de efecto, pues en su rostro, aún amodorrado, no atisbaba gesto adolorido, por el momento.

No obstante, se las había arreglado para que lo hicieran por ella. Mas nadie debía saberlo. Todos temían a Moloch y nadie se atrevía siquiera a hacer el intento de cruzar la línea, conociendo el lado oscuro de la bestia que tenían por amo. Megerah apartó un momento la mirada cuando una de las esclavas mudas hizo un ruido característico para llamar su atención. Se encontraba en el umbral de la puerta y parecía hablarle con una mirada mucho más expresiva que cualquier frase que hubiera querido decir de haber podido. Erah contestó en fenicio sin darse cuenta y la esclava desapareció por la puerta-. Aunque mi castigo, por suerte para vos, no es vuestro pecado, pues ambos sabemos que no erais dueño de vos mismo. -murmuró volviéndose a él, en lenguaje común. ¿Y cuál era? La rubia sabía perfectamente que había sido ese titubeo propio delante de Moloch. Un pequeño descuido que esperaba no trascendiese en nada más... o en nadie más-. La situación y mi señor os indujeron a ello y... -la muchacha calló, al escuchar un ruido proveniente del pasillo. Volvió a mirar la entrada... ¿con el estómago encogido? ¿De qué tenía miedo? ¿De encontrarse con Moloch en la puerta?

Al menos esta vez, no fue así.
Erah tragó saliva al verse tan confusa por todo aquello, justo antes de volver a los zafiros del dragón herido-. Podría mentiros con descaro y decir que podéis quedaros aquí cuanto os plazca... -apartó la gasa, para dejarla en el cuenco de madreselva y hacerse con las hojas de llantén en su lugar. Éstas, cuya robustez había sido debilitada por el agua hirviendo, se posaron, lacias, sobre los pectorales lastimados del esclavo. La muchacha las colocó con una suavidad femínea, como si llevase años haciendo aquello- ...mas el dragón es caprichoso y pronto volverá a buscaros a las mazmorras... -Erah posó la mano sobre las hojas y, a su vez, sobre el pecho de Thareon, sin llegar a saber bien por qué-. así que, sólo os ofreceré asilo por esta noche.





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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Thareon el 12.01.15 20:23

- Sería irónico si hubiera algún pecado que confesar... - musitó, tragando saliva despacio. Thareon protagonizó un absurdo intento de levantarse, haciéndose bastante daño en el proceso. Percatándose entonces de lo realmente dolorido estaba su cuerpo en realidad.


No sólo los terribles agujeros que aún le palpitaban en el pecho. También el dolor de los mordiscos de Moloch en sus hombros y su cuello. Y el escozor revelador entre sus nalgas, que le recordó la terrible experiencia que acababa de atravesar. Volvió a dejarse caer sobre el mullido colchón, notando dolor hasta en los brazos y la espalda, reflejo de la tensión a la que sus músculos se habían visto sometidos desde que Moloch lo había introducido en la maldita piscina. Especialmente en las muñecas, que las tenía enrojecidas y llenas de rozaduras por los grilletes.

Observó a la mujer rubia despachar a la esclava muda, y tatuada, y acto seguido se llevó una mano torpe a la frente, echándose el pelo oscuro y aún húmedo hacia atrás. Cerrando sus ojos azul topacio, para perder la vista del techo por un momento, sintiendo la suave caricia de las gasas y el agua caliente y aromática sobre sus heridas. Aún así, no le pasó desapercibido el hecho de que la chica se cortó de repente al hablar y se tensó súbitamente al escuchar un ruido en el pasillo. Algo que le reveló que, seguramente, lo que estaba haciendo, lo estaba haciendo a espaldas de su señor. Y que tendría que enfrentarse a su caprichosa ira si se daba cuenta. Lo cual planteaba la cuestión de por qué ella prefería correr ese riesgo a desentenderse lo antes posible de él, como hubiera sido lo lógico.

- Drogas en la comida... - Se rió, irónico, haciendo vibrar dolorosamente su pecho por unos instantes. - He caído en el truco más viejo del libro. No tendría que haber comido esa delicia. - Se lamentó. Pues bien había disfrutado la cena, aunque le pesara admitirlo. Como había disfrutado del sexo, aunque hubiera sido humillante y degradante para él en casi todos los sentidos. Aunque fuera verdad que lo había hecho en un estado de conciencia alterado, no dejaba de cargarle la conciencia con arrepentimiento. - ¿Más pecadora sois vos, por haber entrado en el juego sin necesidad de delirios en vuestra cabeza? ¿O por querer hacerlo todo tan fácil que ya ni eso necesitáis para entregaros a cualquier capricho de vuestro señor? - Inquirió, volviendo a abrir los párpados para clavarlos en ella. Al mencionar indirectamente a Moloch, Thareon cerró los ojos con expresión de disgusto. No quería oír hablar de él, y menos en esos momentos, en los que su cuerpo había sido vencido por su lascivia y su retorcida mente. - Por favor, no habléis como si con lo de hoy no hubiera tenido suficiente... - murmuró, con desgana.







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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Megerah el 13.01.15 19:43

Su bisbiseo dulcificó la sonrisa de la muchacha, que terminó por desaparecer en cuanto le vio las intenciones de levantarse. Antes de que ella misma pudiese instarle a que no lo hiciera, él solo volvió a echarse-. Corréis más que mi consejo de no moveros... - osó bromear con suavidad, en su intento de reprocharle, de forma divertida, que no le había dado ni tiempo a emitir la sugerencia, que a ojos de la rubia se le hacía más que obvia.

Su ironía fue tan sincera que la hizo sonreír de nuevo con sus palabras, admitiendo su descuido. Había caído, sí, mas Erah prefirió no hacer comentario alguno, pues tenía la fuerte creencia de que los dos presentes conocían a Moloch de una manera menos superficial que el resto. La esclava era capaz de afirmar tal cosa sin saber realmente por qué. Saña, piques... ella tenía verdadera curiosidad por saber qué había entre aquellos dos dragones-. Nunca me tuve por un ángel... -la rubia se encogió de hombros con una sonrisa socarrona, utilizando el mismo calificativo que Thareon había usado-. Pues disfruto del pecado con demasiada facilidad. Os guste oírlo o no, yo he disfrutado de vos, no de vuestro dolor o vuestro cargo de conciencia... -las reacciones del dragón la habían excitado mucho más que ese arrepentimiento que se dibujaba en sus gestos o reticencia a caer en tan tremenda tentación-. Tenéis total libertad para tacharme de pecadora si os place... de negligente por elegir el camino fácil... Conozco mis límites, todos ellos mortales, dragón... Mas también aprecio mi vida lo suficiente como para querer aprovecharla hasta que la muerte me lleve... -puede que la mujer se hubiera resignado hacía años ya, aunque, ¿había tenido otra opción alguna vez?-. Soy humana... no un animal... y ya que estoy enjaulada como tal, no le encuentro lógica ni gracia alguna a vivir amargada en ella. ¿Acaso podría definirse eso como pecar? -independientemente de lo que pensaran los demás o, incluso aquel hombre, Erah consideraba redundante dar más explicaciones de sus propios motivos, fueran egoístas o no. Una vida impredecible llena de penurias o una vida siendo cómodamente consentida por tu más odiado enemigo, pensó con los dientes apretados. Justo en ese momento, fue consciente más que nunca de esa jaula de oro en la que vivía.

Pero no implicaba necesariamente que quisiera escapar de ella.

Un aire comprensivo afloró en el semblante de la joven con su última frase-. Disculpadme... Mi intención fue otra. -observó su rostro, ahora que mantenía sus ojos cerrados. Aún te queda más de lo que piensas. Ella podía asegurarlo, pero le concedió ese momento de paz para recobrarse, tanto física como psicológicamente. Por esa noche, al menos-. Un detalle no deja de ser un detalle entre personas con situaciones parecidas...





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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Thareon el 13.01.15 21:15

- Jeh... - Rió por lo bajo el dragón. Dibujándose una sonrisa sarcástica en sus labios, a través de su expresión tensa y ligeramente contraída por la molesta sensación de dbilidadb y ardor latente en sus heridas. - JVos os entregáis, disfrutais y salis victoriosa de la partida. Mas yo tratando en vano re resistirme, nada he obtenido salvo dolor y humillación ¿Quién, entonces, es el más negligente de los dos? - Preguntó. Se removió despacio sobre el lecho, buscando una posición cómoda para su espalda, intentando no provocarse más dolor. - No, mujer. No tengo derecho alguna a acusarte por tus pecados. Absurdo sería negar lo evidente: he disfrutado de vos... Y de Moloch. Mal que me pese tener que admitirlo. - Apartó el esclavo la mirada de ella, ladeando la cabeza  hacia el otro lado, evitando que ella viera su semblante profundamente decepcionado.

Su descontento no iba tanto hacia Megerah, ni siquiera hacia Moloch, como hacia sí mismo. Interiormente se acusaba por débil, ingenuo y estúpido. Por haber caído en su trampa, haberse rendido a su juego y no haber sido capaz de plantarle cara. El Lord había pisoteado su honor y su orgullo en aquel baño. Y la esclava rubia había sudo una buena herramienta para ello.
Las siguientes palabras de la humana provocaron que Thareon volvieta a dirigir su azul mirada hacia ella, intrigado, buscando sus orbes celestes pra clavar en ellos sus brillantes zafiros cargados de preguntas y empatía hacia ellamñ.


- Vuestras palabras son las que esperaría de un esclavo que se ha resignado a aceptar sus barrotes y a aprende a sobrevivir entre ellos, en vez de esforzarse en romperlos. No veo pecado, sino lástima en ello. - ¿Debería él entonces pensar del mismo modo? ¿Conformarse con ese pensamiento? Era más fácil y menos doloroso acatar y renunciar a su orgullo y esperanza... ¿a cambio de qué? De más comida, una cama cálida y un trato más considerado, evitando más golpes del látigo... !Por los siete Infiernos! ¡Se le antojaba tan patético tenet que arrastrarse de semejante manera para mendigar migajas de falsa compasión y superficial dusfrute! - No... Nada hay que disculpar. Ni siquiera un detalle... Como el que vi en esa piscina antes de que vuestro señor me colgara después de haberme violado como a una de sus putas. - inspiró profubdamente, visiblemente contrariado ante ese heho. Ya no sólo porque otro hombre le hubiera vejado de semejante forma. Sino porque ahora que Moloch habaía ganado esa batalla, más cruda se volvería entre ambos. O al menos así lo intuía. - Decís que habéis disfrutado de mi... Pero he sentido vuestro asombro ahí dentro cuando me he lamentafo por vos, después de haberos tratado como lo hubiera hecho una bestia. Debo preguntároslo... ¿por qué, si tanto optáis por el disfrute en vez de por los problemas que os acarrea la moralidad... Por qué os congelasteis cuando os dije que me perdonárais?






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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Megerah el 14.01.15 18:04

La rubia escuchó al dragón, observando su cambiante gesto, tan divertido e irónico como decepcionado y serio en cuestión de segundos-. No del todo victoriosa, mas sí beneficiada... -placer después de todo. ¿Qué le quedaba a Megerah? ¿Pelear por las llamadas causas justas y preservar el honor? Honor. Una tontería demasiado grande que traía más sufrimiento a los más allegados antes que a uno mismo. Por lo tanto, más sufrimiento que tranquilidad. Erah, de tener a alguien querido,  no tenía gana alguna de ver sufrir a nadie y, menos, por culpa suya-. Negligente es que no admitáis que también lo habéis disfrutado, de una manera retorcida, pero lo habéis hecho... -y al dragón le pesaba en demasía. Sus gestos y su mirada se le antojaban demasiado esclarecedores. No obstante, Thareon acabó admitiendo lo que había sentido y Erah, por su parte quiso adivinar cierto halago donde seguramente no lo había en la frase del dragón-. Vuestro secreto está a salvo conmigo. -llegó a decir en serio, aunque una sonrisa divertida adornase su semblante.

- ¿Tan mal veis a un esclavo que ha aceptado su condición limitada?-la rubia hizo un esfuerzo nimio por intentar entender toda esa lástima que ella podía inculcar en él-. Es fácil decirlo siendo lo que sois. Tenéis mil de mis vidas para luchar por algo así. ¿Esforzarme por romper esos barrotes? Moloch me tiene demasiado pillada como para poner en peligro a nadie más por mi causa. Vos perfectamente sabéis de lo que es capaz... No busco la compasión de nadie, como mucho de la muerte a la que pienso recibir con brazos más que abiertos el día que la vea... -lo que Thareon ignoraba era cuán pillada estaba ella-. No veo el sentido de hacer sufrir a los demás en el caso de que lo hagan por ti... Pues si realmente aprecias a esa gente, querrás todo lo contrario. -si se hacía por injusticias cometidas, o pura rebeldía, Erah lo veía como algo normal. De hecho, no era nada nuevo que la rubia participaba en torturas de su amo.

Megerah sintió volver esa turbación que había sentido cuando el hombre reencaminó la conversación a lo que había ocurrido en las termas. Un rubor tiñó, suave, sus mejillas al ver que, contrariamente a lo que ella pensaba, Thareon se había dado cuenta tan bien como Moloch de su comportamiento. Agachó la mirada un momento, pasando saliva, intentando ordenar sus ideas, por muy caóticas que fueran. Un brillo sincero centelleó en sus azules cuando alzó la vista de nuevo, para contestar:- Porque sois el primero que ha llorado en la intimidad de un abrazo posterior, siendo demasiado impropio de un violador, como decís que os consideráis... -Erah se revolvió lentamente, recordando esa dulzura cálida con la que él la había tratado-. Mi sorpresa y mi titubeo es lo que ha sido castigado... Y lo que ha hecho que tengamos esta conversación. -para estupor de la rubia, no le había sido ni difícil ni incómodo ser tan sincera. No es que no lo fuera por regla general, pero siempre tendía a adornarlo con palabras y ambigüedad, de una forma hasta taimado, evitándose así muchos problemas, diciendo verdades ocultas en frases complejas que solían pasar desapercibidas. O no.

Mas, con él, empezaba a dejar de ser así-. No habría sido yo quien hubierais visto al despertar de no ser así... Pues sanar heridas no es mi competencia, en absoluto.





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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Thareon el 15.01.15 17:29

- ... - Thareon tragó saliva en silencio, sin responder sus palabras. Sí, se había excitado, su cuerpo habia reaccionado, y su psique drogada se había dejado dominar por el placer que Moloch le había hecho sentir. Por el deseo a poseer a Megerah con furia. Se había desatado una oscura parte de él, y había encontrado disfrute en sus acciones. Pero no se sentía orgulloso por lo que había hecho. Ni por lo que se había dejado hacer.

No sólo porque hubiera utilizado a Megerah como un mero juguete sexual para calmar su deseo. Por mucho que ella dijera que había disfrutado de ello, para Thareon no había sido algo con lo que se sintiera satisfecho. Él amaba, no usaba. Dejaba que cada gesto significase algo, en lo que consideraba un intercambio mutuo. No simplemente se centraba en matar el deseo.

- La mera idea de ponerle precio a la vida de per sé me parece absurda. Aún más a la dignidad. - Contestó, adquiriendo un gesto serio y un tinte penetrante en su mirada. - Vivir una vida, cien, o mil... Sólo alarga o acorta la distancia a la libertad, cuando la deseas. Si me rindo antes de empezar, da igual que viva cien siglos, nada cambiará. Seguiré tras los barrotes y las cadenas, tratando de autoconvencerme de que es mejor aceptarlos que romperlos. No quiero una vida así... de hecho, yo también preferiría morir. Ese sería mi camino fácil...  - El último comentario lo hizo bajando notoriamente el tono de la voz. Pero carraspeó, retomando su volumen inicial, antes de seguir hablando. - No me digáis que... - Apretó los dientes, incómodo, cuando un leve latigazo de dolor le recorrió el pecho, señal de que las medicinas de Megerah estaban haciendo su trabajo y las estaba curando. - ... Moloch es vuestra mejor alternativa. Eso es algo fácil de decir para vos, porque ese monstruo es vuestra única alternativa ahora mismo. Vos misma decís que no queréis compasión de nadie. ¿No será a caso que no tenéis a nadie, y así preferís que sea? No aceptáis a Moloch para evitar sufrir a otros. Lo hacéis porque así lo quiere vuestra voluntad. - Puntualizó, inspirando hondo y cerrando los ojos unos segundos, añadiendo: - Estáis sola, criatura... Y yo también.

Un suspiró siguió a sus palabras, dejando descender los músculos de su pecho lentamente. Centró su mirada en sus mejillas encendidas por el rubor que acababa de adornar el rostro de la mujer rubia. Y sostuvo aquellos ojos azules, adivinando el brillo de la sinceridad en ellos, dejando a un lado esa carcasa de indiferencia tras la que parecía verlo todo. Aquel cambio hizo que el dragón relajara un poco su rostro y ladeara la cabeza al escucharla.


¿El primero en pedirle perdón, decía? Se preguntó ipso facto cuántos y cuántas mas habrían pasado por aquel baño. A cuánta gente Moloch habría sometido mediante el placer, para luego despreciarles como había hecho con él. Clavándole ganchos en el pecho para colgarlos y exhibirlos como meras piezas de trofeo.

- Seguiré lamentándome por lo que os he hecho, aunque hayáis disfrutado con ello, porque yo no soy así. - El desprecio se reflejó en su mirada y en sus gesto, evidenciando el verdadero motivo de su tormento interno. - El placer no puede enmascarar lo que ha pasado. Yo no utilizo a las mujeres, no les hago daño, ni las veo como un simple cuerpo del que pueda abusar cuando quiera. Si os he tomado no ha sido por lo que me hubiera gustado hacerlo. Maldita sea, ¡si ni siquiera sé vuestro nombre! Lo he hecho porque necesitaba descargar mi furia contra Moloch de algún modo. No quería ser el único en sentirme utilizado como un trozo de carne. - Masculló, apartando finalmente la mirada de ella. Desconocía si esa había sido la intención de Moloch desde el principio. Primero usar su cuerpo, desenfrenar su mente, despojarle de su voluntad, y una vez aburrido, colgarlo como el despojo que para él en realidad era... así le había hecho sentir. - Lamento tener que ser vuestro castigo. Eso demuestra que, como no buscáis la compasión de nadie, tampoco la ofrecéis muy a menudo. Eso debe de irritarle a sobremanera... - Casi sonrió triunfal. Casi.






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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Megerah el 17.01.15 10:02

Erah mantuvo la mirada gacha, contorneando con sus azules las líneas de sus propias rodillas que se adivinaban a través de su vestido, del mismo tono que sus ojos. Una sonrisa torcida se fue marcando en su cara con el murmullo del dragón-. Por vuestro bien, entended que los esclavos no disfrutamos de dignidad alguna... somos simples juguetes de nuestros dueños, dragón.  Y como tales tenemos precio... Nos usan, nos violan y, como con todo capricho, acaban tirándonos en cuanto nos rompemos o nos hacemos viejos... -Erah casi rió ante la idea que asomó a su mente-. Podría hasta decir que cualquier fugitivo con precio a su cabeza sale más rentable que cualquiera de nosotros.

La joven frunció el ceño ante la mención de la libertad por parte de Thareon. ¿La había deseado en algún momento? Desde que tenía uso de razón. ¿Era incongruente preguntarse internamente por qué entonces no había luchado? ¿Por miedo? ¿Por pereza? En realidad, no. Megerah estaba luchando de una manera mucho más sinuosa: manteniéndose junto aquel que con su muerte podía darle pleno poder sobre su propia vida. ¿Cuál era el problema? Ella misma. Odiaba y amaba por igual a su señor-. Nunca dije que estuviera con Moloch por obligación. No es tan sencillo como vos pensáis... -la rubia en realidad ignoraba lo que era sentir el tener a alguien. Quizás eso sí inculcara más lástima en el dragón. O, quizás, Erah pudiera equivocarse, pues era algo que ella misma se había encargado de favorecer. No obstante, la muchacha calló, escuchando la sentencia tan acertada de Thareon-. Os doy la razón en ello... mas, tal vez, podamos tener la consideración de hacernos compañía, si tan solos estamos... -¿había que hacer un mundo de aquello?

- No digo que el placer que sintierais marcase vuestra conciencia... Deberíais tener en cuenta que de todo lo que os sucede, el qué y cómo os afecta, os lo decís vos mismo, más que la situación en sí. -recordó la rubia, citando a un erudito de la edad antigua que llegó a marcarla con aquel hecho. Fue precisamente esa frase la que le instigó a aceptar y a disfrutar de su condena propia, hasta que, paso a paso, consiguiera liberarse. Daba igual cuando... pero no daba igual cómo-. He respondido al nombre de Megerah desde que puedo recordar... -contestó a esa petición silente que soltó al aire junto con esa maldición, algo más subida de tono de lo que Erah habría deseado. La mujer lo miró, arqueando una ceja, con una pequeña advertencia latente en sus zafiros.

El que Thareon llamara la atención en ese mismo momento, no les vendría bien a ninguno de los dos.

La rubia ladeó la cabeza, puede que hasta con diversión brillando en sus ojos, mas no sonrió-. No os castigaré, pues, de obligarme a compartir la pena de sentirse usado... -la moral estaba sobrevalorada en muchos casos. Megerah tenía las cosas demasiado claras, y puede que hasta de una manera errónea según el dragón de escamas azules, pero era fiel reflejo de todo lo que había tenido que vivir en aquella corte de los milagros de Moloch. No era que la humana se pensase que había sufrido más que él, en absoluto, pues era consciente de la longevidad del dragón, aparte de que ignoraba qué habría tenido que vivir aquel hombre convaleciente en su propio lecho.
Su última frase la sacó de su ensimismamiento, llamando la atención de sus azules y dibujó, de forma paulatina, una sonrisa burlona en su semblante.


- El gozo en vuestro gesto me esclarece cuánto disfrutáis con ello... -entrecerró la mirada, sin dejar de sonreír- ... hasta me hace imaginarme maquinaciones de vuestra mente sin necesidad de que me miréis... -su sonrisa se amplió un poco más.

Podría ser divertido...





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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Thareon el 17.01.15 14:11

Thareon hizo un mohín y emitió un gruñido frustrado. - El día en el que acepte ser lo que describes, muchacha, hazle un favor a este viejo soldado, y clávale un puñal de jade en el corazón. - Dijo, visiblemente convencido de sus palabras. - ¿Acaso a eso debo reducirme? ¿A un simple objeto que cualquiera puede tomar y tirar a su antojo? ¡Ahg! ¡Qué piadosa sería la muerte entonces! - Su alteración hizo que volviera a apretar las mandíbulas y el ceño, azotado por las molestas heridas.

Inspiró hondo una vez más, para relajarse. Sus ojos observaron a Megerah con atención, viendo las expresiones de su bien ensayada máscara de tranquila indiferencia. Seguramente llevaba mucho tiempo manteniendo esa pose de superviviente. Mas no podía negar el dragón que la chica era, cuanto menos, inteligente. A veces inteligencia y dignidad no podían ir de la mano en la misma frase, y ellos dos eran la clara prueba de ello. Ella tenía asumido su papel, su destino como pertenencia de un ser despreciable y vil. Algo que Thareon se negaba todavía siquiera a aceptar, empezando por el hecho de que no pensaba tener, jamás, ningún amo que fuera a dirigir su vida.
Mas en aquel rostro de hermosos ojos y suaves facciones, Thareon adivinaba la sombra de la duda. Ahora, de qué dudaba, era un misterio para él.

- Nada nunca es sencillo. Por eso estamos aquí. - Le dedicó una reveladora mirada a la mujer. Y al oírla hablar, ladeó el rostro. Y una suave sonrisa se perfiló en su rostro, mientras bajaba los párpados con la mirada, perdiéndola en alguna parte de la pared del fondo. Reconocería al filósofo Epicteto hasta en la sopa más casera. Y el hecho de que una mujer esclava lo conociera hasta el punto de citarle, despertó intensamente su curiosidad. "Lo me digo a mí mismo, ¿hm?", pensó, dejando de divagar para volver a clavar sus ojos en ella. - Eres más de lo que el ojo puede ver, Megerah. Y debo admitir que has logrado sorprenderme. - Le concedió, asintiendo suavemente con la cabeza. Ampliando su sonrisa hasta añadir: - Puede que vuestra compañía en esta ocasión sea más un regalo que un castigo...

Tal vez Megerah le había dado a Thareon la clave de su resistencia a la esclavitud en los años venideros. Pues, después de todo, tenía razón. No se trataba tanto de la situación, sino de su perspectiva. Ciertamente, lo que había pasado no le resultaba agradable ni iba a formar parte de sus mejores recuerdos. Pero no debía perder la referencia de quién había sido el verdadero culpable de sus actos. Y ese había sido Moloch, que había sido quien, después de todo, había coaccionado su voluntad desde el primer momento en el que plantó un pie en su celda. Había drogado su mente, tentado a su cuerpo. Seguiría sintiéndose algo culpable de todas maneras. pues lo que había hecho a su parecer seguía estando mal. Pero no responsable. No... responsable no.
Justo entonces la vio sonreír, con una mezcla torcida y pícara que llamó su atención.

- ... No creo que haga falta explicar cuánto dolor le deseo a ese desgraciado ahora mismo. - Terció, agriando la expresión. El dolor y el entumecimiento de su cuerpo hablaban por sí solos en ese sentido. - Antes de esto, simplemente le despreciaba. Ahora tened por seguro que le odio con todas mis ganas. - El veneno del odio destiló su esencia en cada palabra, resonando en medio de la habitación como un juramento de velada venganza. - Moloch está celoso porque he resultado merecedor de vuestra compasión. Si eso logra irritarle, lo considero una victoria. Aunque deba pagarla con sangre. - Respiró hondo un par de veces, antes de coger impulso con esfuerzo, y lograr incorporarse en la cama, quedándose sentado en ella. - No tengo... ¡argh...! Manera de enfrentarle ahora... Mas te aseguro que si entre él y yo fuera posible medirnos en otros términos, otro gallo cantaría. - Las sábanas le resbalaron hasta la cintura, mostrando su cuerpo magullado y la hermosa trama de escamas que brillaban en sus bíceps y en su vientre.







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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Megerah el 18.01.15 18:39

Erah vio el coraje comprimiendo y tensando los músculos adoloridos del hombre, así como los dientes apretados-. Calmaos. -susurró, como mero consejo, pues debía de estar doliéndole-. No he dicho que tengáis que serlo, dragón, pues sois el primero que conozco de vuestra raza que comparte condición conmigo... Y eso me lleva a preguntarme cuál será la desesperación de la Reina por hacer que se cumpla su caprichosa voluntad y atar en corto a los suyos. -las cejas se le alzaron por un momento, nimio-. A los que ya somos esclavos y humanos, no nos afecta, pues ya estamos sometidos... Mas, individuos como vos, sufriréis lo que no teníais previsto más que para mis congéneres... -la realidad llegaba a ser insultantemente cruel para algunos-. A vos... francamente, no os veo como un sometido más... Ojalá, atendáis mi petición de no ceder, por todos los que ya lo hemos hecho... -Erah volvía a salirse de los cánones, o de lo que se esperaba de ella. Si es que alguien llegaba a esperar algo por su parte-. Sé que quizás sea egoísta por mi parte pediros algo así, puede que caigáis en el error de considerarme cobarde... por pediros que sufráis por mí o por cualquier otro... cuando no nos debéis nada. -la rubia se perdió en esos iris azul intenso, sin saber leer bien lo que podían estar sintiendo-. Tenéis una convicción que a mí me falta para luchar con fuerza por algo que vos consideráis vital en vuestra vida. -los métodos de la humana eran lentos. Tal vez, demasiado, para la vida tan corta que tenía. No obstante, ella era consecuente con todo aquello-. Ahora podéis entenderme cuando mencioné el recibimiento que la muerte espera de mí... -elevó sólo una de las comisuras de sus labios, intentando hacerle pensar en otra cosa, pues, por lo que había contemplado, el dolor no se le antojaba suficiente como para evitar tensarse por determinados escabrosos temas de conversación.

Megerah cerró los ojos, otorgándole la razón-. Desde luego. -¿sencillo? La rubia agachó la mirada a los cuencos, cogiendo la gasa de nuevo para otro repaso por las heridas. Nada era fácil, Erah se preguntó si, a lo mejor, era esa falta de sencillez, lo que la inclinaba a buscar siempre el camino fácil, aunque no fuese el mejor. No obstante, las palabras del dragón la hicieron volver a mirarlo, tan sorprendida como lo había estado él, hasta alzó una sonrisa, sin saber exactamente por qué-. Eso bien me lo puedo tomar como un halago, mas me conformo con vuestro nombre... -escurrió la tela entonces y volvió a las heridas, pero esta vez las que presentaba su muñeca y cuello, poniendo esa suavidad que parecía no agotársele-. Os dejaré a vos juzgar algo así, a sabiendas que habréis gozado de todo tipo de compañías. -añadió con tono ciertamente burlón, quizás para eludir el sonrojo que amenazaba con aparecer de nuevo en sus mejillas. No estaba acostumbrada a que nadie lisonjease su persona, mucho menos a que una sola persona la desconcertase tanto en tan poco tiempo.

La rubia negó con la cabeza, apoyando la creencia de Thareon pues no le era difícil identificarse, de nuevo, con él. Con la pequeña diferencia de que ella, poseía unos sentimientos totalmente opuestos con aquel que se identificaba como su dueño, prácticamente en todos los aspectos. Erah frunció el ceño al escucharle-. ¿Compasión? Parecéis conocerme mejor que yo misma. -tildó de cierta travesura el brillo de sus azules, acompañándolo de una sonrisa torcida. Megerah aún no era capaz de saber con certeza qué le había llevado a actuar así... Ni por qué aquel hombre despertaba ese algo en ella que le hacía olvidarse de su periplo personal e incongruencias internas que llegaban a agobiarla en ocasiones-. Tanta estima no debéis tenerme. Soy una simple esclava, mas soy suya. De sobra sabréis cuanto peca de posesivo... -Erah suavizó el gesto, volviéndolo demasiado serio-. La manera más rápida que tenéis de acabar con él es atacar lo que él más aprecia. -sentenció. Todo el mundo tenía un punto débil. Y ella era el de Moloch. No obstante, no tenía ni idea de cuanto se sabría de ello en la castillo. Dudaba que mucho, pues el dragón negro ya habría tenido problemas de ser así. Dejó a Thareon la tarea de averiguar aquel pequeño acertijo. Y, quien sabe, quizás llegara a decírselo en alguna ocasión.

Mira que es terco, pensó en cuanto le vio incorporarse, tentada de llevar los ojos al techo una vez más. Gesto más que típico en ella. No obstante, prefirió aprovechar, Erah hizo lo propio y, haciéndose con unas vendas que había llevado consigo, se sentó a la espalda del dragón, comenzando a rodear su torso con éstas-. Las hojas detendrán la inflamación y evitarán que se os infecte... -informó mientras, con mano diestra, repasaba su pecho con sumo cuidado una y otra vez, cubriendo las heridas cosidas y limpias con tela. No sin antes repasar con la mirada todas esas líneas que marcaban la espalda de aquel cuerpo que la había poseído instantes antes. Sacudió la cabeza con levedad, concentrándose en su labor. Cuando acabó, anudó los dos extremos, teniendo el pequeño detalle de que aquel nudo le molestara lo menos posible-. No os canséis más por hoy, dragón... os lo ruego. -¿se lo rogaba?-. Podéis descansar aquí esta noche, como bien mencioné, mas vendré a buscaros por la mañana para cambiaros las vendas y llevaros a las mazmorras.. -las últimas palabras le pesaron más de lo que pensaba. Más de lo que admitía. Y volvió a sorprenderse de sí misma.





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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Thareon el 19.01.15 18:31


- A la Reina le da igual lo que a mi me pase. Fue mi propio padre quien eligió este destino para mi. - Thareon, de hecho, quería la muerte como condena. Ejecutado o suicidándose en el exilio, le daba igual el cómo. Mas Tarthreiz Ironscale no pensaba darle semejante gesto de misericordia a su propio hijo, después de haber manchado gravemente aquel nombre de leyenda. No añadió nada más el esclavo al respecto, no sentía ánimo para hablar de ello. - No creo que seas egoísta, ni cobarde, joven Megerah. Eres una superviviente. No necesitas una convicción para seguir adelante, está en tu instinto. - Thareon respiró hondo, sintiendo un leve mareo al haberse vuelto a incorporar, mientras la sangre volvía a recorrer su cuerpo a ritmo normal. Aún así le bastó entereza para entrechocar sus topacios azules con los aguamarinas de la esclava. - Si yo mantengo las mías, es por mí mismo. Por lo que soy. No por ti, ni por nadie.


El dragón hablaba con suavidad, pues su voz grave arrullaba las palabras con una amabilidad bastante característica de él. No se lo decía en reproche, sino más bien para hacerle entender que él, como ella, no tenía a nadie en aquellos momentos que pudiera sufrir por sus decisiones. Al menos no más allá de sí mismo.
Esperó, paciente, a que ella cogiera las vendas y se sentara a sus espaldas. Sobre el omoplato derecho de Thareon tan sólo persistía la marca de su esclavitud, impresa a su piel como si le hubieran clavado un hierro candente sobre la piel. El oscuro cabello sólo le llegaba entonces a la altura de la nuca, y nada ocultaba las musculosas formas de su espalda. La misma espalda que Moloch tanto se había esmerado en profanar.

- ... Thareon. Puedes tutearme, si lo prefieres. - Sonrió el dragón con tranquilidad cando ella le preguntó por su nombre. Comenzó ella entonces a rodear su pecho y sus hombros con sus fanos refinadas y de piel clara, presionando firmemente las hojas húmedas y sanadoras contra las heridas, dejándolas fijas en su posición. Thareon levantó un poco los brazos, para permitirle maniobrar con tranquilidad. - Apenas sí te conozco, Megerah. Pero ya te puedo decir que no sois para mi una simple esclava. - Giró levemente la cabeza, lo justo para poder verla de reojo, por encima de su hombro izquierdo. Le llegó aquel fresco olor entre cítrico y floral del azahar que a todas partes parecía acompañarla. Un recordatorio más amable que el empalagoso olor del sándalo de Lord Moloch. - Sin duda debes de ser un bien muy preciado para él. - No dejó clara aquella ambigua frase. ¿Intuía a caso la solución a la sutil insinuación de Megerah? Su mirada seguía siendo tranquila y amable, no parecía reflejar la picardía de quien reconoce el sabor de un secreto. - Cumplwa bien tu papel de cortesana interesada cuando él está cerca. Pero desde aquí yo ya he visto que no eres como el resto de su extraña corte de los horrores. Tal vez seas la única persona con algo de bondad entre sus monstruos. No puedo evitar preguntarme cómo has acabado en su poder...

No se lo preguntó directamente, porque entendería perfectamente que ella no quisiera hablar de ello. Si desde luego las experiencias de Megerah con Moloch se habían parecido en algo a la que él acababa de experimentar, tampoco querría ahondar en ello. Aunque algo en su interior le advertía de lo contrario. Dudaba que una mujer que demostraba entender el sentido de la compasión y la pena por otros, pero que tan fácilmente en apariencia lograba engañar al más insidioso diablo con sus artes; hubiera recibido un trato deplorable por parte de la Muerte Negra. No, de seguro algo más había que se le escapaba respecto a la situación de Megerah.
Las suaves y sutiles caricias de aquellos dedos rodeándole con vendas se detuvieron cuando ella casi se pegó a su espalda, evolviéndole con sus brazos, para atar el nudo sobre su clavícula izquierda. Thareon volvió la vista al frente y cerró los ojos. Y al escuchar el ruego de la muchacha percibió una nota de preocupación, sutil como el goteo lejano en el túnel más profundo. Alzó el dragón la mano fuerte y de palma áspera por el uso de la espada, y tomó la mano izquierda de la muchacha, deslizándola sobre su musculoso pecho recubierto de blanco, hasta pararla sobre su corazón. El cual retumbaba como un tranquilo e impasible tambor debajo de los músculos, acompasando su respiración.

- Te agradezco que hagas esto por mi, aunque no deje de ser un castigo. - Alegó en un grave murmullo.






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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Megerah el 20.01.15 17:20

Erah agachó la mirada, con el ceño fruncido. Osciló con los ojos entre los cuencos que tenía a sus rodillas, mientras llegó a hostigarse internamente por haber hecho el camino tan fácil para hacer llegar al dragón a algo que, seguramente, no fuera de su agrado recordar.

Espera... ¿qué?
¿Cómo era posible que ese tono grave y aterciopelado  junto con aquellos zafiros penetrasen tanto en el alma de la esclava y trastocasen tanto sus esquemas, como ni Moloch había conseguido hacerlo? Y mira que los esquemas de la pobre humana ya estaban manipulados en exceso por aquel dragón negro que le había arrebatado y dado todo en igual medida. Erah tragó saliva, con el pensamiento de alzar su mirada de nuevo, cubriendo toda esa confusión con el frecuente manto de la indiferencia. Mas prefirió centrarse en la gasa, escurriéndola mientras intentaba explicarse-. No me expresé del todo bien... Tengo convicción, pero queda como algo irrisorio al lado de la vuestra. -Por esa gran diferencia entre razas, aunque la humana y esclava no fuese menos tozuda que cualquier dragón que la usase o llegara a forzarla. Si es que lo conseguía.


La mujer, alzó la mirada entonces- Sé que no es por mí lo que habéis hecho... los dioses os libren de ser altruista con alguien que no conocéis... -murmuró aunque no le extrañaría que así fuera, dado el carácter que se adivinaba del dragón. Y mucho menos conmigo. La rubia podía pecar de egoísta y caprichosa, pero sabía en todo momento lo que debía y podía llegar a hacer. No por nada, Moloch había cedido conscientemente a sus deseos muchas veces. Pero, ¿merecedora de la compasión de aquel hombre? Erah difícilmente se creía algo así, después de ser ella la primera que no era tan compasiva como el dragón pensaba.

Thareon. Megerah sonrió de forma ridícula ante la silente certeza de que no olvidaría ese nombre con facilidad-. ¿Tutearos? -la rubia frunció el ceño, con cierta sonrisa de incredulidad-. No es algo a lo que acostumbre... Thareon. -la sonrisa volvió a suavizarse, dulcificarse incluso-. Perdonadme si me tomo mi tiempo en ello... -y ojalá, tarde en hacerlo. Porque eso bien podía significar dos cosas: que el dragón no durase como esclavo y pudiera volver a disfrutar de la ansiada libertad por los dos, o bien, que toda esa turbación que le hacía sentir se tornase en algo que no les convendría a ninguno de los dos. No obstante, con esto último, estaba tranquila, pues por su experiencia propia, dudaba que Thareon, siendo como es, tuviera la capacidad de encapricharse por una humana, de la misma forma que Moloch lo hacía. Mucho menos por ella misma.
No le deseaba tanto mal....

¿En serio estaba pensando todo aquello?

- ¿No lo soy? -ilustradme, pues, murmuró sobre su musculado hombro, con una sonrisa traviesa, mientras propiciaba el movimiento de las vendas y se hacía a un lado de manera algo más pronunciada para poder establecer una conexión tácita con sus azules. Fue entonces cuando se recordó que aquel hombre de cristalinas pupilas, que la tachaba de bondadosa, tenía razón: no la conocía.

Tragó de nuevo ante todas esas palabras calculadas, que llegó a ver como elogios escondidos, partiendo de la inconsistente base de unas intensas horas en las que ni él, ni ella, habían actuado como solían ser.

¿Que era un bien muy preciado? Puede que hasta esa definición se le quedase corta. Pero era mejor así. A Thareon podía venirle bien saber cuánto daño podría hacerle a la Muerte Negra sabiendo su punto débil, aunque a Megerah no. Aquel dragón tenía que caer ante ella, y sólo ante ella. No podía dar ventaja a nadie-. Mi madre fue su esclava antes que yo... -murmuró, concentrándose repentinamente en esas capas de la venda que cubrían su piel-. Él la mató... y yo intenté matarlo a él... -ésto último sonó a medias, como si fuera un crimen confesar algo así. ¿Qué esclavo no deseaba deshacerse de su dueño con tal de ser libre? Aunque Erah despreciara el detalle de decir que a ella le motivaba más la venganza que la libertad.

De sorpresa, cuando Erah hacía acopio para levantarse, el dragón rozó los delgados dedos de ella, guiándolos hasta su pecho izquierdo. Por suerte para la rubia, sus mejillas enrojecidas escapaban a la vista del hombre. Ésta vez, no podía echarle la culpa al calor incipiente en aquel contorneado cuerpo sentado de espaldas a ella, pues juró sentir sus latidos descompasados a los de él, retumbando en sus oídos. Mas sí mantuvo la entereza para articular otro murmullo en respuesta, con la mirada fija en esa nuca que se le antojó apetecible por un par de segundos.

- Creédme cuando os digo que no lo ha sido...





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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Thareon el 21.01.15 12:44

La última respuesta del dragón hizo que se girase, sólo parcialmente, para encontrar aquellos irises celestes contra él. No soltó la mano de la joven contra su pecho vendado. De hecho, su áspero pulgar rozó suavemente sus nudillos, en un cálido y simple gesto de aprecio y comprensión. Y una suave sonrisa relajó todos los músculos de su expresión al escucharla decir que, después de todo, no había sido tan grave castigo para ella.

- Tu convicción es sólo tuya. No tiene caso compararla con la de nadie más. Ni siquiera con la que Moloch. - le susurró. - Tómate el tiempo que desees, Megerah. Pero en nuestra situación, creo que no tiene caso andarnos con cortesías. - No le debía cortesía alguna en realidad, pues ambos eran esclavos y estaban al mismo nivel. Aunque si así quería mantenerla, Thareon no iba a ser quien le dijera que no a la mujer rubia. Si prefería tomarse a su ritmo el acortar o mantener distancias, dejaría que lo hiciera, esperando pacientemente. - El mundo no se divide sólo en señores y esclavos. Hay mucho más detrás de eso. Tal vez tú tengas más que ver conmigo de lo que crees. - Comentó en voz baja, dejando la frase en el aire, aproximando un poco su rostro al de ella, hasta robarle un corto beso... en la comisura de sus labios.

Finalmente rompió el contacto con su mano, dejando que recuperase su autonomía y se levantara si lo deseaba. Thareon, por su parte, se dejó caer de nuevo en el colchón. Torciendo de nuevo el gesto en el proceso por el dolor, y notando la presión de las vendas sobre sus músculos. Y sobre todo, el peso del agotamiento en su cuerpo. Deseoso de descansar y recuperarse. Mas aún así el dragón parecía reticente a quedarse dormido.
Pues aquella breves frases que resumían su vida lograron atrapar su atención, preguntándose muchas cosas sobre ella. Sobre todo teniendo en cuenta que su dueño había matado a su progenitora, y que ella había había tratado de vengar su muerte, obviamente fracasando en el intento...

- ... Y ahora le sirves. ¿Por qué? - Quiso saber. No quería le contestara que él la había tomado de esclava, la evidencia hablaba por sí sola. De hecho, ella ni siquiera tenía por qué contestar a aquel porqué, que preguntaba en realidad cómo había pasado de intentar matarle a obedecer sus órdenes, y convertirse en la joya de la corona del rey de los monstruos. Seguramente hubiera tenido muchas oportunidades para intentar vengar a su madre. ¿Qué había hecho cambiar a la joven rubia de opinión respecto a su señor?






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Re: Undefeated soul, aren't you? ~ FB ~ Thareon

Mensaje por Megerah el 22.01.15 13:56

Megerah no tiró de la mano, como si hubiera una fuerza que la obligara a quedarse allí, sentada tras él, que no provenía de la mano de aquel hombre. Su caricia se vio proyectada por todo el antebrazo y la mujer volvió a tragar, demasiado confusa para articular. Mucho menos, confesar más, pues con Thareon le estaba siendo peligrosamente fácil hacerlo. Volvió a perderse -sin querer- en aquel fúlgido azul en cuanto sus miradas se encontraron, y una de las comisuras de sus labios volvió a levantarse-. Es, junto con mis creencias, lo único que no podrán quitarme... La primera que puede desestimarlas soy yo... -la rubia prefirió zanjar el tema con un prudente silencio, otorgándole más la razón que el beneficio de la duda al dragón-. Es más costumbre que cortesía, en realidad. -rarísima era la vez en la que Erah tuteaba. Era la primera vez que se paraba a pensar realmente y contemplar la posibilidad de dejar de hacerlo. Claro que, también era la primera vez que alguien le ofrecía tal cosa.


Señores. Esclavos. Y Erah no entraba en ninguno de los dos grupos y en los dos a la vez. Claro que no podía reducirse a eso, pues la rubia había sido consentida y había tenido la oportunidad para ejercer el poder de su señor sobre él mismo, las veces que quiso-. Quizás vos y yo sepamos cuánto se distorsionan los límites entre uno y otro... Mas la mayoría vive con esas fronteras establecidas. Sólo unos pocos valientes, tildados de necios, se atreven a intentar romperlos con rapidez. Los que somos conscientes de la situación y nos valemos de las artes lentas, o bien somos pacientes, o unos pusilánimes... -murmuraba cuando sintió el calor de los labios de Thareon sobre la línea de su boca. Erah no supo qué hacer en ese justo instante, mas su cuerpo reaccionó con una sonrisa ruborizada, ante ese gesto que bien denotaba afecto. ¿Cómo era posible? Acababa de conocerla y no en las mejores condiciones, ¿por qué lo hacía? Es más, ¿por qué demonios Megerah se sorprendía y sonrojaba ante aquello?

Erah se apartó cuando vio que Thareon hacía ademán de tumbarse e intención -supuso- de descansar. No sería ella quien se lo impidiese después de todo lo que ella había visto que le había acontecido. No era poco, precisamente-. Si os contara todo ahora, ¿qué dejaría para mañana? -inquirió a propósito, con una sonrisa repleta de picardía y tono ligeramente meloso. Una pregunta retórica, ya que el propio Thareon no era capaz de saber que realmente, Erah no sabía explicar por qué seguía con Moloch. ¿No había tenido opción? Nunca se había planteado algo así, pues eran pocos los recuerdos que guardaba de cuando tenía cinco años. ¿Y después? Moloch desde que podía recordar, la había tratado como el padre que nunca tuvo, siendo su mentor y a partir de cierta edad, su amante. Lo quería demasiado como alejarse de él, mas el deseo que alimentaba esa necesidad de venganza era igual de fuerte.

La mujer se incorporó entonces, dirigiéndose hacia la puerta. Se detuvo apoyándose en el marco con la misma mano que había mantenido sobre el corazón de Thareon y echarle un último vistazo-. Descansad tranquilo. Nadie vendrá a importunaros. -musitó con afabilidad, tras ver el gesto adormilado del dragón, más que dispuesta a que así fuera. Salió entonces, encaminándose por el pasillo, recuperando esa entereza que parecía haberse quedado fuera de su propio cuarto. Allí había descubierto otra Megerah que no había visto antes.

Una que no le terminaba de disgustar.





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