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Epilogue: The Darkest Storm

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Epilogue: The Darkest Storm

Mensaje por Reina Madre el Jue 11 Dic - 19:02

THE CALL OF THE ELEMENTS
The Queen's Reprise

¿Qué hace la Reina Madre subida a la torre más alta del Castillo de los Dragones? Esa pregunta es la que se hacen, a sí mismos o entre ellos, todos los presentes que, desde abajo, observan su imponente figura en la distancia. Esclavos y sirvientes, dragones y miembros de la corte, la miran sorprendidos. Pero allí está ella, imponente, magnífica, erguida en el torreón apoyándose en un báculo sobre el que brilla una esfera negra...
Un aura oscura rodea la figura de la soberana, considerada diosa por muchos, y farsante por unos pocos y osados. La Reina adorada y odiada, deidad y tirana, se alza y parece emanar un poder en todo su ser... Un poder que asusta y atrae a la vez:

¡Hijos míos, fieles súbditos y amada progenie! —La voz se escucha no sólo en la cercanía, sino que viaja a través de toda la Red dracónica. Da igual lo que estén haciendo los dragones, o dónde se encuentren: todos podrán oírla, incluso aquellos que fueron expulsados de la misma, como si, para la excepción de este mensaje, fuesen reconectados durante unos segundos. Todos reciben la comunicación y oyen la voz de su Madre en la cabeza, hablándoles, incluso los híbridos que se encuentren en forma dracónica en ese momento— ¡Os habla vuestra Reina, Madre y Diosa! —Algo fluye en sus palabras, algo invisible, pero que logra atravesar corazones, escépticos y creyentes, fieles y rebeldes, inundándolos de una sensación parecida al miedo, que impone y hechiza, magnética y aterradora— ¡Son muchas las mentiras que sobre vuestra soberana circulan estos días, y muchas las artimañas que el enemigo lleva a cabo! ¡Mas no debéis hacer caso a tales frutos de la herejía y la blasfemia! —Se refiere claramente a lo acontecido en la plaza y en el bosque, algo que ya no puede ser explicado como mero fruto de la tecnología prohibida y el terrorismo, pero en lo que tampoco se extiende, pues su objetivo, es otro— ¡Hoy os hablo a vosotros, dragones, hijos míos... Para deciros que nadie destruirá el equilibrio que hemos conseguido, y que para ello, voy a haceros más fuertes!

La Reina alza el báculo, con ambas manos, hacia el cielo... Y lo clava en el suelo de la torre, haciéndolo retumbar. El castillo tiembla, sin peligrar las vidas que alberga, pero resonando la sacudida. Y entonces, de repente, unos rayos negros salen de la esfera que corona el bastón, y se elevan hacia el cielo...

¡Hoy, os bendigo, hijos míos, con nuevos dones divinos que os hagan más fuertes! —Cuando los rayos negros tocan el cielo, este empieza a llenarse de nubarrones del mismo color, que empiezan a formarse sobre el castillo, y se extienden por todo Talos y sus bosques— ¡Sentid el poder, pues vuestra Madre y Diosa os lo regala!

Cualquier dragón, esté donde esté, sea fiel o disidente, exiliado, esclavo, o ciudadano, podrá notarlo: algo golpeará su pecho, justo en el corazón. Una sacudida eléctrica y vibrante conforme empieza a llover en todo Talos... Y en todo el mundo. Y sentirán, todos los dragones sin excepción, que algo empieza a crecer en su interior. Algo que todavía tienen que comprender y descubrir, algo que pronto les será desvelado, pero que les hará más fuertes, para prepararse contra la amenaza que les espera.

Lo que nadie sabe, y lo que todavía está por descubrir, no sólo es a qué regalo se refiere la Reina, sino el precio que ha tenido que pagar para poder dotar a sus hijos de esa nueva fuerza... Un precio oculto y escondido, en el que hasta entonces había sido, el último huevo ígneo, regado con la sangre más virgen y pura del castillo.

Ajenos sus hijos a este secreto, y afectados todavía por la energía que corre por sus venas, la soberana adopta su verdadera forma, dorada y majestuosa, alza el vuelo, y se pierde en la distancia, hasta desaparecer a ojos de todos.

Continuará...

Creado por Frozen


Última edición por Reina Madre el Vie 12 Dic - 10:43, editado 1 vez





You can erase an entire generation of people.
You can burn their houses, and somehow they'll return.

But if you destroy every achievement in life and history, you're denying they had existed.
Like ashes floating through the air.
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Reina Madre
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Re: Epilogue: The Darkest Storm

Mensaje por Huevo Ígneo el Vie 12 Dic - 10:35

THE CALL OF THE ELEMENTS
The Elder's Appearance

El cielo se ha vuelto negro, pero no por la llegada de la noche, sino por el manto de nubarrones oscuros que lo han cubierto todo. El sol no brilla en el cielo, escondido bajo las nubes. La lluvia cae incesantemente, con fuerza, acompañada del sonido de los truenos, y de relámpagos que impactan junto con las gotas de agua. Nunca, ni si quiera en la estación húmeda, se ha visto una tormenta similar a la que se ha adueñado no sólo de Talos, sino del mundo entero...

Y en Talos, en su bosque, los rayos negros amenazan con dañar a la naturaleza. Los dragones exiliados, desconcertados por haber oído momentáneamente la voz de la Madre en su cabeza pese a haber sido desconectados de la Red por abandonar a la sociedad y las leyes de la civilización, pueden notar como una poderosa fuerza fluye por sus venas. Efectivamente, la Reina les ha bendecido, sin poder distinguir entre hijos fieles y pródigos a la hora de conceder nuevos dones a su progenie.

De repente, en medio de la tormenta, una aparición tiene lugar. En el pico más alto de las montañas quemadas, una figura blanca se alza en la distancia, en la lejanía. Los que sobrevuelen cerca la zona, podrán ver que se trata de un anciano. Un hombre de apariencia vieja, muy vieja, con largos cabellos y barba, blancos como la toga que viste. Se apoya en un cayado, y no necesita ir encorvado pues, pese a su clara vejez, parece a la vez vigoroso y fuerte. La lluvia le moja, los rayos le amenazan, pero él se mantiene en pie... Y, mientras alza su cayado y lo eleva al cielo, sonríe:

¡Hijos del fuego y las escamas! —Grita. Y algo sorprendente ocurre. Tal y como ha sucedido antes con la voz de la Reina Madre, esta voz, cavernosa y profunda, resuena en la mente de todos los dragones del mundo, y de los híbridos que se encuentren en forma dracónica. No importa si pertenecen a las huestes de la Reina, o son traidores a la Corona. Todos, menos la Madre escuchan el mensaje, como si una poderosa fuerza les desconectase de la red monárquica durante unos instantes, y les conectase de forma temporal a una nueva red para poder recibir la comunicación— ¡Los verdaderos Dioses han despertado, y con ellos, despierta lo Antiguo! ¡La magia ha resucitado en estas y otras tierras, y el mensaje que los Elementos os han dado, no debe ser ignorado!

¿Quién es ese hombre, al que pertenece esa voz ancestral que resuena en la mente de todos los hijos del fuego? ¿Quién es El Anciano que no parece temerle a la tormenta de la Reina? ¿Quién es aquel que lejos de sentenciar como blasfemia a la manifestación que tuvo lugar, la llama resurrección? No hay respuesta a esas preguntas, pero el mensaje continúa extendiéndose, captado por todos sin distinción:

¡Ahora más que nunca, debéis abrir los ojos! ¡Ahora más que nunca, es hora de que vosotros despertéis de una manera diferente a como lo hicisteis cuando abandonasteis las profundidades de la madre tierra! ¡Ahora, igual que aquella a la que llamáis Madre os intenta engañar tentándoos con el poder de la fuerza y la belleza, yo os regalo el poder de la mente! —En la cabeza de los que oyen el mensaje, una energía nueva parece intentar entrar, como una luz invisible y reveladora— Yo os brindo hoy la oportunidad de que rompáis las ataduras que os ligan a una red que sólo esclaviza vuestra voluntad y envenena vuestros pensamientos... Y para evitaros la locura y la soledad, os muestro hoy que ella no es la única matriz, que vosotros podéis ser dueños de vuestra propia mente, y que podéis encontrar refugio en redes cuyos hilos no sean cadenas.

Un destello de luz, y, donde había un hombre, ahora hay un enorme dragón blanco y plateado, que se eleva imponente, y en cuya mirada clara y cristalina brilla la ancianidad. El dragón vuelve a hablar, su voz rugiente y vibrante en esa forma, y, de nuevo, sus palabras no sólo son un eco en el lugar, sino que resuenan en las mentes dracónicas:

Hoy, os he dejado a todos que me escuchéis, para que sepáis que tenéis otro camino a vuestro alcance... Mas ahora, se hará mi silencio. Y desde este momento, solo aquellos que tengáis un deseo auténtico de cambio, aquellos que queráis librar a vuestra mente del yugo de una falsa Diosa, podréis volver a escucharme, y os brindaré la oportunidad de que os unáis a mis hilos, que nunca os atarán ni forzarán, para que el miedo a la soledad y a la locura no os impida ser libres... —¿Ofrecía acaso la entrada a una nueva red, para que el riesgo a la demencia no hiciera a los dragones temer desconectar de la matriz de la Reina?— Los que decidáis seguir siendo esclavos que se creen amos, los que prefiráis continuar adorando a una mortal, los que escojáis el engaño en vez de la verdad, no volveréis a oír mi voz... Aunque el don que os he regalado, para fortalecer vuestra mente y llenarla de posibilidades, seguirá presente en vuestro interior si queréis utilizarlo, pues mi bendición no hace distinciones

Acto seguido, el dragón anciano alza el vuelo, asciende hacia las nubes negras, y su figura se pierde en la distancia y en la oscuridad... Pero su mensaje, ya ha sido entregado, y a partir de ahora, a aquellos dragones que busquen huir de la Red de la Reina, se les abre una nueva puerta: la Red del Bosque. Y no solo eso, sino que pronto, traidores y fieles descubrirán que un nuevo poder, más allá de la bendición de la Madre, bulle en su interior.

¿Continuará...?

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